11 may 2011

LA VUELTA DE PROMETEO

El Poeta griego Hesíodo, escritor del siglo VII a.C., nos relata en su obra “Teogonía” como los dioses, creadores del cosmos, se implicaban y decidían también sobre el destino de los mortales. Junto con Esquilo, poeta trágico, instructor de la democracia y quizá, uno de los trescientos que se enfrentó a los Persas en la “Batalla de las Termópilas”, nos ilustran sobre la influencia de los dioses en la génesis del mundo y la intervención de éstos en el desarrollo futuro del género humano.
Todo estaba a punto para que apareciera la humanidad, incluso los lugares donde buenos y malos deberían ingresar después de muertos.
Todo estaba dispuesto para crear la vida, cuando los dioses delegaron esta labor a Prometeo –el Titán aliado de Zeus- y a su hermano, Epimeteo.
Cuenta la leyenda que Epimeteo, cuyo nombre significaba “el torpe”, llevado por su primer impulso, dotó a los animales de unas características exclusivas para desarrollar su vida en la tierra: fuerza, rapidez, valor, astucia, pelo, plumas y caparazón entre otras. Lo cual privó de habilidad alguna a los hombres para luchar y defenderse de aquellos.
Reconocido el error, Epimeteo suplicó la ayuda de su hermano Prometeo “el previsor”, para enmendar el desacierto. Entonces éste concedió a los hombres una figura más noble que la de los animales, permitiéndoles  caminar de pié.
Pero los humanos pretendían los mismos privilegios que los habitantes del Olimpo y los animales para ejercer superioridad sobre ellos, y desafiaban constantemente a los dioses que, ofendidos por la soberbia y por el continuo proceder egoísta e injusto de los mortales, decidieron  privarles del fuego, quedando desde ese instante, condenados al frío y otras necesidades.
Prometeo, conmovido por el destino que esperaba a los hombres, engañó a Zeus y, provisto de una tea, repartió el fuego por toda la tierra,  salvando del exterminio a la humanidad.
Airado Zeus, castigó a Prometeo a morir atado sobre una piedra y decidió enviar a Gea (La Tierra) una caja que contenía todos los males;  así, cuando la morbosa curiosidad de los mortales la abriera, esparciría  su contenido por todo el orbe, dejándoles desprotegidos y condenados para siempre hasta su desaparición.
Desde entonces,  deambulan etéreas entre la humanidad todas las calamidades contenidas en la “Caja de Pandora”.
Nunca se supo el final de ésta historia, nadie sabe cómo terminó la leyenda de Prometeo.
Los últimos escritos descubiertos,  narran que llegará un día, a pesar del castigo que sufren los mortales, en que todos vivirán en igualdad, con las mismas oportunidades y enfrentados a los dioses causantes de su fatal destino. Describían éstos papiros,  el momento en que todos los seres humanos trabajarán unidos haciéndose imprescindibles unos para otros. Las enfermedades serán erradicadas porque se utilizará el mayor privilegio de los humanos: la inteligencia, para construir el bien común.
El agua y todos los productos que brotan en  la naturaleza serán repartidos equitativamente entre La Tierra y sus moradores.
Todos los problemas se solucionarán en el momento en que los hombres desarrollen otro de los privilegios que los dioses les han donado: la voluntad. Ahondarán en el interior de su alma y descubrirán la compasión y la solidaridad con todos sus semejantes, desde la infancia hasta el ocaso de la edad.
Se leía en apócrifos escritos, que los humanos deberían inventar otra forma de vida más allá de los dioses, y que, a fuerza de buscarla, la encontrarían con luminosos destellos de libertad.
Prometeo, ofreció su vida, con la anuencia de los dioses, a cambio de un pacto: éstos mantendrían el fuego en la tierra hasta que los hombres pudieran devolver a su caja todos los males. Así, Los humanos dispondrían de oportunidad para gobernar su destino y organizar un mundo mejor.
Y Prometeo, volvió a demostrar se más listo que las deidades, al obligarles a que Hermes, su mensajero, devolviese  la caja a la humanidad. En el fondo de ella, Prometeo, arriesgándose frente a los omnipotentes dioses, había escondido la mayor de las cualidades: La esperanza, para que un día la encontrasen los humanos y se quedara conviviendo con ellos.
Ya solo nos queda construir entre todos un mundo mejor, utilizando las facultades y atributos que los dioses nos otorgaron….
Cuando esto suceda, Prometeo volverá para llevarse su caja.
Así está escrito.
   
(Adaptación libre de las leyendas de Prometeo encadenado y Teogonía: Orígenes del cosmos) 
 De los autores: Esquilo y Hesíodo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

La de Prometeo es una de las historias mitológicas más curiosas y bonitas de la Grecia antigua: atado a una roca, cada día, un imneso pájaro le arrancaba a picotazos el corazón, y por la noche, se reponía de sus heridas para volver a empezar un nuevo día sano y salvo hasta que le destrozase el pájaro otra vez. Así para toda la eternidad. ¡Qué crueldad la de estos dioses vengativos!

Un abrazo mu fuerte,