10 may 2021

XIX DÍA REGIONAL DEL PATRIMONIO DE CASTILLA Y LEÓN

MANIFIESTO 2021
Por la autenticidad e integridad de El Bosque de Béjar


En este año tan complicado que llevamos en el que la pandemia ha paralizado tantas actividades, entre ellas las de nuestras asociaciones, la Federación por el Patrimonio de Castilla y León no quiere faltar a la cita en su XIX Día Regional del Patrimonio, 10 de mayo de cada año, reiterando el compromiso de contribuir a valorar, dar a conocer y defender nuestro Patrimonio histórico en sus diversas facetas de arquitectura, tradición, identidad y paisaje.

Las asociaciones para la defensa del Patrimonio Cultural en Castilla y León conocen bien lo que supone esta tarea: continuas acciones en forma de charlas, jornadas de estudio, publicaciones, asesoramiento de expertos, actos públicos informativos, denuncias, artículos en medios de comunicación, escritos bien fundamentados que se remiten a las Administraciones responsables para que actúen en el ámbito de sus competencias, encontrando con frecuencia el silencio como respuesta, la incomprensión o la maquinaria de la burocracia institucional que recela de la participación ciudadana y ralentiza las soluciones.

En este XIX Día Regional del Patrimonio, hemos querido dar protagonismo a uno de los casos más enquistados del Patrimonio de la Comunidad Autónoma: El Bosque de Béjar.

El Bosque de Béjar (Salamanca), es uno de los dos únicos jardines históricos declarados BIC en Castilla y León. Delimitado su entorno de protección en 1995, es propiedad de la Junta regional y del Ayuntamiento bejarano desde 1999.

El Grupo Cultural San Gil, integrante de nuestra Federación, viene defendiendo esta villa suburbana renacentista de sucesivas agresiones contra su integridad y su autenticidad desde 1992, cuando un proyecto de especulación urbanística amenazaba con disgregar su unidad compositiva e histórica. Desactivado aquel proyecto de macro-urbanización (bloques de viviendas, chalés, equipamientos), las agresiones tomaron forma de campo de golf, parador nacional (por dos veces), hotel de lujo o posada real (varias intentonas).

La intervención del Grupo San Gil y de otras asociaciones amigas, con el apoyo decidido de órganos consultivos o entidades nacionales, provocó el desistimiento de cada una de estas amenazas, una tras otra, aunque a costa de un esfuerzo colectivo de años que no ha sido fácil mantener.

La adquisición del BIC por las dos administraciones públicas parecía la mejor esperanza para su recuperación. La redacción de un Plan Director, aunque materializado en un documento claramente mejorable, pareció, sin embargo, suficiente para garantizar una restauración respetuosa. Este Plan Director fue aprobado en 2001 y su ejecución tendría que haber terminado en 2009: veinte años después, la conclusión de los trabajos está lejos de producirse.

Las amenazas para la integridad y autenticidad de El Bosque tampoco cesaron: después de varias campañas de intervenciones adecuadas, impulsadas por la Administración y costeadas con fondos públicos, todo empezó a torcerse a partir de 2008, con la ejecución de proyectos de jardinería tan cuestionables como cuestionados, obras fallidas como las realizadas en el dique del estanque, con el resultado de mayores pérdidas de agua que antes de la intervención; la introducción de chatarra en forma de focos, placas conmemorativas o señalética innecesaria. Añadido a esto, la falta de mantenimiento llevó al Bosque a un estado de ruina que provocó, en 2014, la constitución de la Plataforma para la Defensa de El Bosque de Béjar (PDBB) y la vergonzosa inclusión del BIC en la Lista Roja de Hispania Nostra, de la que sigue sin salir.

La Dirección General del Patrimonio Cultural, Órgano Competente en la materia, no ha cumplido con lo establecido en el Plan Director en cuanto a la declaración de una nueva delimitación del BIC y su Entorno de Protección, ni en la constitución de un Consejo Asesor. No se ha ocupado de la restauración de piezas deterioradas (como la Fuente del Paraguas) y ha encargado proyectos tan lesivos para la interpretación del Jardín Histórico como el recientemente publicitado para la terraza de la Huerta Baja, que a nuestro entender, vulnera el artículo 41.2 de la Ley del Patrimonio Cultural de Castilla y León, marco normativo de obligado cumplimiento para todos.

Nos encontramos así con que lo que parecía ser la solución, la responsabilidad y solvencia de las instituciones, se ha convertido en un mayor problema y dificultad de actuación para las asociaciones que tienen que vérselas con propuestas y actuaciones de la propia Administración que a todas luces no se corresponden con los criterios de integridad y autenticidad que exige un bien de las características históricas de El Bosque, desdeñando evidencias y recomendaciones de especialistas cualificados y objetivos que avisan de la inadecuación de las medidas que se están tomando.

Esta Federación por el Patrimonio de Castilla y León seguirá apostando por lograr la integridad y autenticidad de El Bosque, apelando a la sensibilidad y a la responsabilidad de la Administración Autonómica y respaldando al Grupo Cultural San Gil en su empeño por conseguirlo para todos. Este es un empeño renovado cada día, a pesar de haber transcurrido casi treinta años desde que la especulación y las corruptelas estuvieron a punto de hacer desaparecer este bello rincón bejarano, la única villa de recreo completa del Renacimiento hispánico.

En Salamanca, a 10 de mayo de 2021.

7 may 2021

Paseo por cinturón verde de Arévalo



LA RUTA DE LOS ONCE PUENTES.

El domingo 9 de mayo daremos un paseo por las riberas del Arevalillo y Adaja.

Haremos el recorrido completo, es decir el "Cinturón Verde de Arévalo" conocido también como la ruta de los once puentes: El de los Lobos, los dos del Cubo, los dos de la Estación, el de la Loma, los dos del Cementerio, el de Medina, el de los Barros y los restos de puente pos medieval.

Son unos nueve kilómetros que trascurren por las riberas de ambos ríos unidas a través de la cañada Real Burgalesa.

Para todo aquel que se anime:

Salida: Puente de los Lobos.

Hora 10:00 a.m.

Día: Domingo, 9 de mayo de 2021


La asistencia es libre y voluntaria.

Se recomienda llevar calzado adecuado, agua y algo de picoteo.




5 may 2021

Memoria Fotográfica de Arévalo

Un buen amigo, Óscar González, nos ha hecho llegar un enlace a la colección fotográfica de Martín Santos Yubero.

Adjuntamos algunas fotografías que conforman dicha colección y que tienen que ver con nuestra Ciudad.



25 abr 2021

Homenaje a don José Jiménez Lozano

El día 26 de abril el Ayuntamiento de Arévalo rinde homenaje a José Jiménez Lozano

El próximo lunes a las 18:30 horas, finalmente, la corporación municipal de Arévalo llevará a cabo un acto de homenaje a José Jiménez Lozano. En el mirador del Adaja se ha colocado un monolito de granito donde, en una placa, además del perfil del insigne escritor y periodista, se ha grabado un pequeño texto, “La mudejarilla”, que hace referencia a un lugar muy querido por él y por los vecinos y vecinas arevalenses y perteneciente a su obra “Mis rutas y homelands”. 

La realización de reconocimiento público arranca de años atrás y lamentablemente se ha concretado cuando nuestro Premio Cervantes de 2002 no se encuentra entre nosotros; pero contaremos con la presencia de su hijo Ángel que amablemente ha accedido a acudir al acto. 

Nacido en Langa, siempre ha mantenido un vínculo muy estrecho y afectuoso con nuestra villa, tanto en sus escritos como en su asistencia a actos de diferente naturaleza organizados en Arévalo, o en el contacto con colectivos de esta ciudad, en los que siempre mostró lo que era, “un hombre cultísimo, enciclopédico y educado en grado superlativo. Elegante en las formas, ágil en la conversación y con un cierto aire de picardía… pues no pierde la oportunidad, si la ocasión lo merece, de lanzar un dardo o tal vez dar un mandoble, con rotundidad pero con elegancia, a la estupidez que algunos manifiestan”. 

Con este acto del día 26 de abril no se hace más que un pequeño gesto de gratitud a la importante figura de José Jiménez Lozano del que nos queda su amplia y diversa obra para seguir creciendo como personas.

15 abr 2021

La Llanura número 143

Ponemos a vuestra disposición nuestra Llanura número 143. Corresponde al mes de abril de 2021.

Los enlaces para su lectura y/o descarga son los siguientes:

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13 abr 2021

Macrogranja porcina, “Sin noticias de la Junta”



            Nuevamente, se vuelve a poner en contacto con nosotros la oficina del Procurador del Común de Castilla y León, sobre la denuncia que cursamos por la instalación de varias macrogrnajas porcinas en el vecino término de Espinosa de los Caballeros, peligrosamente próximas a la toma de agua potable para Arévalo y once municipios más.

Según la carta que adjuntamos, la Junta de Castilla y León todavía no ha facilitado la información solicitada por la oficina del Procurador del Común, porque “aún no ha concluido el expediente de autorización ambiental”.

Así que según parece la ampliación de la macrogranja porcina aún no tiene la autorización ambiental necesaria para ejercer su actividad.

            Adjuntamos el escrito remitido por el Procurador del Común de Castilla y León, un organismo creado para defender los intereses de los ciudadanos frente a las administraciones:

 Estimado Señor:

De nuevo nos ponemos en contacto con Ud. en relación con el expediente que se tramita en esta Procuraduría del Común con el número de referencia 215/2020.

Tal y como se indicó en nuestro anterior escrito, con fecha 10 de enero de 2021, nos dirigimos a la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León solicitando ampliación de información sobre la cuestión planteada en la queja. Posteriormente, dicho órgano administrativo nos remitió copia de los informes sectoriales emitidos, indicándonos que todavía no había concluido el expediente de autorización ambiental (Expte. 018-18AAVV) que se está tramitando por la Administración autonómica.

En consecuencia, se precisan más datos a efectos de poder tomar una decisión sobre el contenido de la queja presentada. Por ello, con esta misma fecha se dirige nuevo escrito a la citada Consejería solicitándole ampliación de la información facilitada. En el momento en que tengamos noticias al respecto, nos pondremos de nuevo en contacto con Ud.

Sin otro particular, aprovechamos la ocasión para enviarle un cordial saludo.

Atentamente,

LA ADJUNTA

Anabelén Casares Marcos”


Vertidos de las macrogranjas porcinas de Espinosa de los Caballeros.


28 mar 2021

Entrevista a Tamara Crespo

 



"Las cosas no se dicen, se hacen, porque cuando se hacen se dicen solas"

 

Javier López Arenas (Quijotesco avinagrado) *

 

Tamara Crespo Pérez, periodista y librera en Urueña (Valladolid). Si no os suena este pueblo amurallado situado sobre una loma de los montes Torozos, revisad vuestro hábito de lectura porque es la única Villa del Libro de España.

Regenta Primera Página, una librería especializada en periodismo, fotografía y viajes. Una pequeña trinchera que lucha a diario contra gigantes como Amazon.

En esta aventura en la que he decidido iniciarme con esta serie de entrevistas, creo que Tamara Crespo era la persona idónea para una revista cultural como es La Llanura. Si seguís leyendo entenderéis el porqué.

- ¿Por qué Urueña, y por qué Primera Página?

Bueno, mi historia con Urueña viene ya de lejos. Vine a trabajar a un periódico a Valladolid en el año 2000 y a comienzos de 2001, en una excursión por la provincia, conocí el pueblo y me encantó. Fue como un flechazo. Fidel, mi pareja, y yo, nos compramos una casita y vivimos aquí un tiempo hasta que nos marchamos a trabajar a Ceuta, en 2004, primero yo y, poco después, él. Siempre conservamos la casa, los viajes a Urueña y la intención de volver para quedarnos de nuevo. Ese momento llegó en 2014, y como para entonces Urueña ya era Villa del libro, decidí abrir la librería, que tiene también mucho de Fidel, claro. Está dedicada al periodismo, la fotografía y los viajes porque es a lo que hemos dedicado ambos nuestras vidas.

- A principios de agosto, se cumplirán seis años desde que decidiste emprender este viaje como librera en Primera Página. ¿Con qué te quedas?

Pues en estos años, cómo pasa el tiempo…, ha habido de todo, pero la mayor parte, bueno. Me quedo con todos los amigos, que lo son ya, que he conocido como clientes de la librería y como asistentes y participantes en las muchas actividades que hemos organizado hasta justo antes de la llegada del Covid. También me quedo con el placer de poder dedicarme a descubrir y leer libros, y con la maravilla de compartir esa pasión con otros. Siempre digo que he tenido mucha suerte de encontrar no uno, sino dos oficios, que me dan felicidad.

- ¿Cómo lucha Primera Página contra Amazon o La Casa del Libro? ¿Se puede hacer algo contra estas apisonadoras?

Pues poco puedo hacer, la verdad, es David contra Goliat, pero mi grito de guerra cada vez que vendo un libro por internet es ¡Tiembla, Amazon! [risas]. Aunque suene a fanfarronería, la que no puede competir con una librería independiente en lo que a libros se refiere es Amazon. No estamos hablando de lo mismo, a Amazon le da igual venderte un libro que una bicicleta, no sabe de libros, no prescribe libros, no va a ofrecerte nada que no esté elegido por un algoritmo programado en función de cosas que no tienen que ver con la calidad de un libro o el interés que pueda tener para ti. Para su fundador, los libros son un número, el ISBN, que al crearse le dio la idea de montar el negocio. Por supuesto, tampoco puede competir incluso cuando las librerías vendemos a distancia, el trato que yo doy a cada persona que me pide un libro es eso, personal, igual que si viniera a verme. Solo puedo seguir ofreciendo eso y esperar que siga habiendo, como hay, lectores que lo buscan. Mientras, también intento, siempre que puedo, sembrar conciencia del daño que hacen plataformas como esa a la economía nacional y local, al pequeño comercio en general y, al final, a la vida de las personas. Es algo que hay que saber para poder decidir en consecuencia antes de hacer clic.

"La que no puede competir con una librería independiente en lo que a libros se refiere es Amazon. (..) A Amazon le da igual venderte un libro que una bicicleta, no sabe de libros"

- ¿Qué ofrece Primera Página a aquella persona que decide cruzar su umbral?

Creo que la librería sorprende porque es algo más, es singular. Hay, en la entrada, una exposición de fotos de Fidel Raso, un resumen de su trayectoria, también muy excepcional, como fotoperiodista en España y en el ámbito internacional, en acontecimientos que forman parte de la historia reciente, como la Caída del Muro de Berlín o la Guerra del Golfo. También mostramos libros traídos de esos viajes, suyos y algunos míos, y fotos y objetos de cuatro continentes. La librería es muy pequeña, pero además de libros, tiene todo eso, es un espacio con mucha vida, que da pie para quedarse un rato, y para la conversación.

- Por la librería han pasado diferentes personalidades dentro del mundo de la cultura, entre ellas David Trueba. De hecho grabó allí parte de su película ‘Casi 40’...

Fue una de las experiencias más especiales vividas en la trinchera, como me gusta llamarla. El momento claqueta, ¡acción!…, ver a Trueba, a los actores, Lucía Jiménez, Fernando Ramallo y Carolina África, crear ese momento cinematográfico dentro de la librería, fue algo memorable. Siempre me ha gustado el cine, y me gusta David Trueba, como escritor y como cineasta, así que fue un honor. Todo surgió de la iniciativa de organizar aquí la presentación de su novela. Yo vi, entre las novedades editoriales, Tierra de campos y me dije: tengo que traerle.



- ¿Alguna otra anécdota o momento vivido en Primera Página que te haya dejado huella?

Pues muchos, de hecho, cualquiera de las presentaciones de libros, cursos y encuentros que hemos organizado. Todos acaban siendo muy especiales, se generan vivencias, experiencias, únicas, conoces a gente muy especial. Y la conversación con quienes nos visitan, esos momentos en los que, como decía, compartes, aunque sea por un tiempo corto, la pasión por los libros, los viajes, las fotos, o el periodismo, porque también nos visitan muchos colegas.

- He tenido el privilegio de visitar esta librería en varias ocasiones, y algo que siempre me fascina y me atrapa es el hecho de que la música siempre está presente. ¿Se debe a la melomanía de la librera o va dirigida de forma exclusiva para el gozo de todo aquel que entra en Primera Página?

Pues la música es algo que siempre me acompaña, desde que era una niña, estudiaba con música, en la universidad, lo mismo…, trabajando, en una redacción, siempre que he podido, he escuchado música con cascos mientras escribía. Entre las primeras cosas que compré para acondicionar la librería estuvo una minicadena. Luego, como escucho más música en Spotify que en CD, la retiré y lo que se oye ahora al entrar sale de los altavoces del ordenador. Como uso mucho las redes sociales y Spotify lo es, también comencé a hacer listas de la librería para compartir. Ahí sí entráis ya los visitantes, que a veces, hacéis aportaciones y comentarios. Decidí, para ponerles un límite, que las listas tuvieran 211 temas, como el kilómetro de la autovía A6 en la que está ubicada la salida a Urueña. Voy, vamos, porque como te digo, también tienen algo de colectivas, por la cuarta.

- Esa pasión por la música y los libros no parece casual. Aparte de ser librera, colaboras en RNE en el programa 'Entre dos luces' con tu sección 'El Club de Lectura'. ¿Cómo surgió la idea de crear ese binomio perfecto: libros y música?

Pues la idea surgió de una actividad de la librería. Invité al periodista Carlos Santos a presentar aquí su novela Avión Club. Una historia de los 80, que entre otras cosas, tiene mucha música. Mientras la leía, comencé a hacer una lista con la música que mencionaba, de todos los géneros y épocas, porque el protagonista es un pianista, y me salieron la friolera de 170 temas, ¡11 horas de música! Carlos debió pensar que estaba un poco loca, pero cuando se lo dije, escogimos diez y las pusimos durante la presentación, en la que emulamos a aquel bar mítico de Madrid. El caso es que cuando le encargaron la creación y dirección de un programa de música en RNE se acordó de mi para hacer una sección de libros a la que imprimir mi sello y…, de ahí lo de sacarle la BSO a los libros. Es un trabajo arduo, pero apasionante, estoy encantada, porque me gusta la radio, me gusta el programa tan especial que ha creado Carlos, me gusta el resto de compañeros que colaboran…, y el hecho de poder mezclar, como dices, esas dos pasiones, los libros y la música, y de seguir aprendiendo.

- Centrémonos ahora en tu época como periodista. Tu trayectoria en el gremio ha sido variada tanto de lugares como de medios. Iniciando ese camino en 1994 en El Mundo del País Vasco, pasando por Valladolid, hasta llegar a los periódicos de Ceuta y Melilla, para luego regresar de nuevo a Valladolid. ¿Cómo valoras tus más de 20 años de profesión, y qué diferencias encuentras con el periodismo actual?

Uf, este tema da para una tesis doctoral, pero podría resumirlo en que el periodismo que conocí, que tuve la suerte de conocer y ejercer sobre todo en mis comienzos, el que han ejercido generaciones anteriores de periodistas como Fidel, apenas existe hoy. Ahora solo quedan islas, algunos medios o, más aún, algunos periodistas, que hacen lo que pueden por sostener el estandarte de la independencia y la honradez que requiere el periodismo. Hay que saber discernir y valorar eso, y la sociedad creo que no está preparada, cada vez lo está menos con la confusión que generan hoy las redes. Además, intentar averiguar dónde esta el rigor, la información bien hecha, requiere un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a hacer. Nuestra profesión está muy desprestigiada con razón y también sin ella, cualquiera cree estar en disposición de juzgar un trabajo periodístico.

Por mi parte, puedo decir que he tenido la suerte de trabajar todo ese tiempo en lo que me gustaba, he pasado por periódicos grandes y pequeños, he ejercido en lugares muy diferentes y estimulantes de España y también he tenido la máxima responsabilidad, me he hecho cargo de dos periódicos como subdirectora y adjunta a la dirección. En la prensa existe aún un «techo de cristal» para las mujeres a la hora de acceder a cargos directivos, así que creo que puedo estar satisfecha, la pena es haberlo tenido que dejar con toda esa experiencia acumulada, pero eso es algo que, por desgracia, les ha pasado a muchos colegas. Las redacciones están faltas de veteranía y hay muchos veteranos, profesionales muy valiosos, retirados antes de tiempo.

- En una ocasión me comentaste que uno nunca deja de ser periodista, ¿sigues pensando lo mismo?

No, claro, no se deja porque es una forma de ver, de mirar el mundo. Por desgracia, ves las cosas tan de cerca, tan por dentro, que quema. Quema mucho estar en los peores sitios, que son aquellos en los que debe estar un periodista, quema mucho molestar al poder, molestar a mucha gente, que también es algo que hace el periodismo cuando se hace bien. A veces es un oficio de mucha soledad, pero a la vez, te da eso, una visión tan directa de tantas cosas que es el mejor del mundo. Lo malo

Cuando no ejerces es que te encuentras noticias, información interesante, y ya no las puedes contar en un medio. Pero bueno, el mono se te pasa cuando te acuerdas de lo duro que era también [sonríe].

-Tú, que cada día te ves envuelta y rodeada de miles de libros e historias, dinos uno que te haya fascinado o que suelas recomendar.

Es muy difícil elegir un solo libro, a mí me resulta imposible, hay muchos que me han fascinado. Por eso voy a decirte el último que he leído y me ha impresionado, son dos, de la misma autora, Emilia Pardo Bazán, Dulce dueño, la última novela que escribió, y otro que recoge sus crónicas de la Exposición Universal de París y algunos otros viajes, Al pie de la Torre Eiffel, editado por La Línea del Horizonte. Pardo Bazán era periodista, fue una pionera, es impresionante comprobar la libertad con la que escribía, la defensa que hacía de la mujer en aquel tiempo, lo culta, cultísima que era, ese sentido del humor, su ironía, su inteligencia, al fin. Una delicia que recomiendo, porque además, este año hay una excusa perfecta, la conmemoración del centenario de su muerte. Hay que leer y celebrar a escritoras como ella siempre.

- Como sabes, esta publicación es arevalense. ¿Has visitado Arévalo en alguna ocasión?

Sí, sí, pero me encantaría volver. Siempre me ha gustado mucho conocer mi entorno. A veces, se nos pasa por alto el más cercano, pero así como puedo decir que he visitado prácticamente todos los pueblos de la provincia donde nací, Bizkaia, y mucho, por ejemplo, el norte de Marruecos tras mi paso por Ceuta y Melilla, también conozco muchos pueblos de Valladolid, Zamora y Palencia, y he intentado también  visitar otros lugares de Castilla y León que, por cierto, es -como Arévalo- una comunidad riquísima en patrimonio histórico, y que también puede presumir de un rico patrimonio natural.

 

- Eduardo Galeano escribió que “Mucha gente pequeña, en sus lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”. ¿Crees que Primera Página podría ser uno de esos lugares pequeños que pueden cambiar el mundo?

No aspiro a tanto, sería pecar de soberbia [ríe], pero me gusta mucho esa frase de Galeano, me gusta defender la utopía. Uno de mis lemas es «primero hay que soñarlo» y otro «las cosas no se dicen, se hacen, porque cuando se hacen se dicen solas». Procuro predicar con el ejemplo, luchar, en la medida de mis posibilidades, por aquello que defiendo. A veces, es solo una cuestión de conciencia, que bastante es, pero en ocasiones, de vez en cuando, se consiguen pequeñas cosas y, sobre todo, lo más importante, en el camino encuentras a personas con las que compartir ideales, preocupaciones y alegrías y de las que aprender.

 

Febrero de 2021.

* Entrevista completa de Javier López a Tamara Crespo, publicada parcialmente en el número 142 de la revista La Llanura de Arévalo, correspondiente al mes de marzo de 2021.





24 mar 2021

Nuevo sendero por el la ribera del Arevalillo.

 


La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) ha abierto un sendero entre el puente del Cubo y el de los Lobos que enlaza con el sendero fluvial del Arevalillo.

Es una de las solicitudes de la asociación La Alhóndiga al organismo de cuenca, junto a la recuperación de zonas húmedas de Aldeaseca, la construcción de una pasarela en la presa de la pesquera, la construcción de escalas para peces en la Pesquera y molino Valencia y la suelta de agua al Arevalillo desde la balsa de Nava de Arévalo.

En amarillo, recorrido del nuevo sendero por la ribera del río Arevalillo.

Gracias a la intervención de la CHD, ahora ya es posible recorrer los 800 metros que separan el puente de los Lobos y el del Cubo por la ribera del Arevalillo. De esta manera se une el sendero fluvial del Arevalillo con el que transcurre hacia la Cañada Real a la altura de Párraces. Completando el corredor verde de Arévalo, formado por las riberas de los ríos Adaja y Arevalillo, que se unen en el Castillo, y por la Cañada Real Burgalesa que une ambas riberas a través del puente de la Estación.

Con la apertura de este nuevo sendero fluvial ya es posible recorrer el corredor o cinturón verde de Arévalo en su totalidad. Ahora es muy conveniente que la gente se anime a recorrerlo de forma asidua para mantenerlo abierto y que natura no lo cierre de nuevo.

El paseo por las riberas de ambos ríos es una actividad gratificante y recomendable tanto para arevalenses como para visitantes. Conviene tener en cuenta que el turismo verde está cada vez más en auge. Por ello, muchas ciudades intentan inventar o crear cinturones verdes porque carecen de ellos. En este aspecto, Arévalo es una ciudad privilegiada pues posee este cinturón verde desde siempre y, desde ahora mismo, además, accesible en su totalidad.

Disfrutemos todos del museo natural y al aire libre que se abre ante nuestros ojos, con el debido respeto al hábitat por el transitamos y a sus múltiples y valiosos habitantes.

Imágenes del nuevo sendero:


Vista del nuevo sendero desde el puente de los Lobos

Inicio del sendero en el puente del Cubo.

Vista de la ribera del río Arevalillo desde el nuevo sendero.

Ribera del Arevalillo a la altura de los Trinitarios.

Nuevo sendero bajo el puente de los Lobos

El sendero abierto enlaza con el sendero fluvial del Arevalillo abierto hace seis años.
También, enlaza con el sendero del Arevalillo que va hacia la Cañada Real por detrás de Villablanca.

Recorrido completo del cinturón verde de Arévalo.
- Sendero del Arevalillo: 3.250 metros.
- Sendero del Adaja: 3.500 metros.
- Cañada Real Burgalesa-Puente de la Estación: 1.650 metros.
Recorrido completo: 8.400 metros.





15 mar 2021

La Llanura número 142

Correspondiente al mes de marzo de 2021, aquí tenéis La Llanura número 142 para su lectura y descarga.

En los siguientes enlaces:


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Llanuras anteriores

20 feb 2021

Puente de Valladolid, hundimiento en la nueva calzada.


La penúltima restauración del puente de Valladolid duró casi 200 años. Es de 1781 “reinando Carlos III”, según se puede leer en el grabado de la placa de granito apoyada en el pretil de la parte sur del puente.

Quizás esta última restauración, con más medios técnicos que en el siglo XVIII, debería haber durado más o, al menos, lo mismo. Pero lo cierto es que antes de que el Ayuntamiento de Arévalo, es decir, todos los arevalenses, recibiéramos la obra terminada, hemos detectado que la calzada está cediendo unos 15 centímetros a la altura del séptimo arco, el más bello y estilizado de los siete que posee el monumento y, por su estructura y ornamentación, muy similar al arco del Alcocer que da a la plaza del Arrabal.

A continuación, les mostramos algunas imágenes del preocupante hundimiento de la calzada, con la esperanza de que se reaccione a tiempo y se solvente el problema antes de que vaya a más.

Arriba: nueva calzada del puente de Valladolid recién restaurada.
Abajo: hundimiento de unos 15 centímetros de la nueva calzada.

Arriba y abajo: grietas que recorren la calzada a la altura del séptimo arco.

Arriba: grieta de tres a cinco milímetros entre la calzada y el pretil.
Abajo: grieta de unos dos milímetros en el pretil a la altura del séptimo arco.

Arriba: cara este del puente de Valladolid, la más restaurada.
Abajo: cara oeste del puente de Valladolid tras la restauración.

Por parte de la Asociación La Alhóndiga, se ha puesto en conocimiento del Ayuntamiento de Arévalo el preocupante hundimiento de la calzada. Esperamos que se tomen, de forma urgente, las medidas oportunas para que el monumento, uno de los más antiguos de nuestra ciudad, brille con todo su esplendor.


ENLACES RELACIONADOS:

- PUENTE DE VALLADOLID EN LA LISTA ROJA.

- EL PUENTE DE VALLADOLID, DEL CEMENTERIO O DE SAN PEDRO

- EL PUENTE DE VALLADOLID, EL GRAN OLVIDADO.

- EL PUENTE ROMANO

- ARCOS HERMANOS.

15 feb 2021

La Llanura número 141

Como cada 15 de mes, en los últimos 141, ponemos a vuestra dispósición nuestra revista de cultura y patrimonio "La Llanura".

Los enlaces para su lectura o descarga son estos:


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13 feb 2021

Cuaderno de Cultura y Patrimonio número XLIV


Ponemos a vuestra disposición un nuevo Cuaderno de Cultura y Patrimonio. Se trata del número XLIV y está dedicado en esta ocasión a la Finca Machín.

Este es el enlace para su descarga: 

CUADERNO XLIV


También puedes escucharlo en nuestros "Recortes de Historia" de la emisora Radio Adaja.


10 feb 2021

El molino "Valencia"

 Ya en los albores del siglo XVII, dando frente a la desembocadura de lo que en tiempos lejanos se llamó la «Peña Talaverana», se acurrucaba mezquino y avergonzado en la margen izquierda del cochambroso Arevalillo un raquítico molino, cuyo rodezno, de las trece horas que funcionaba diariamente al servicio del público, doce pertenecían a don Francisco Tapia, y la otra a don Luís de Hermosa, tomando el molino el nombre de «Valencia» ―según la tradición― por descender el cuitado y divertido molinero de la fecunda y risueña ciudad del Turia.

El molino, pobre y medio derruido, vivió muchos años, hasta que por iniciativa de su propietario, don Guillermo Perinat, se le derribó por completo, construyendo en su solar, el año 1868, un edificio digno de Arévalo y de la industria molinera de aquella época. 

Los diseños y la construcción corrieron a cargo del competente y consagrado ingeniero francés don Santiago Bergogñé, que, dicho sea de paso, gozaba de excelente reputación en nuestra villa, por haber realizado en ella obras de verdadera importancia, tales como el puente del ferrocarril, el hotel de «La Pepita», el «Molino Matienzo» y otras edificaciones que justifican gratos y estimables recuerdos.

El señor Bergogñé, asiduo concurrente al entonces juvenil «Casino de Arévalo», enseñó los planos a sus compañeros de tertulia. Huelga decir que todos ellos le abrazaron y felicitaron calurosamente, pero cuéntase que el honorable marqués de Villasante, presidente de la peña e íntimo amigo y excepcional vecino del vituperado río, por haber vivido muchos años al lado del Arevalillo, le dijo al reputado ingeniero: «Tenga usted cuidado con ese insignificante riachuelo, porque cuando se enfada, que lo suele hacer pocas veces, es algo despiadado y peligroso»

Don Santiago soltó una burlona carcajada, al mismo tiempo que balbuceaba: «No creo que se trate del Sena, ni siquiera del Guadalquivir».

En poco más de los tres meses de verano construyó el molino y levantó la presa, pero las lluvias torrenciales desencadenadas en el invierno del 1871, ya bien repletas las tierras y saturadas de líquido, hicieron que las aguas resbalaran con rapidez hacia la cuenca, desbordándose el río en proporciones realmente inusitadas. El cauce aumentó considerablemente y la fuerza y velocidad de las aguas fue tan grande, que la corriente no sólo invadió las huertas y derrumbó gran parte de la pesquera, sino que arrastró el puente de piedra y ladrillo que había a la cola del embalse, puente del que todavía se conservan pequeños vestigios a la espalda de los almacenes de legumbres de mi buen amigo Eugenio Muñoz y que era el paso de la cañada, o vía pecuaria, llamada en nuestra tierra de las Merinas, que, como es sabido, sigue corriendo por la calle de los Lobos hasta los campos extremeños con sus tomillos y sus noventa varas de anchura.

Numeroso público presenció desde las cuestas de Briceño los destrozos de la riada, de la que hicieron los arevalenses vivos y caprichosos comentarios.

El señor Bergogñé asistió, como de costumbre, a su tertulia del casino, y antes de tomar asiento en la azulada reunión, uno de los del corro le preguntó: ―¿Qué tal el miserable riachuelo? El ingeniero francés, un tanto altivo y enérgico, contestó: La argamasa la ha cogido poco fraguada y no me ha sorprendido la avería. En cuanto se amanse el río ―añadió― reconstruiré la presa, y si me la vuelve a tirar, la hago de «napoleones» (moneda francesa equivalente a nuestro duro).

No tuvo necesidad el famoso ingeniero de emplear tan ricos materiales, porque la presa siguió muchos lustros en igual estado de solidez, a pesar de que al Arevalillo, al correr de los años, se le «han hinchado muchas veces la narices».

El molino, de líneas sencillas y sobrias, ofrecía un aspecto curioso, patriarcal y poético. Tenía tres hermosas piedras, dos destinadas a los piensos y la otra para molturar trigo, ese precioso y preciado cereal que en Asia se reproducía silvestre y que de allí lo trajeron los romanos a España y lo cultivaron con el modelo de su arado, que todavía conservan millares de nuestros modestos y sufridos labradores.

A principios del siglo en curso, los hermanos Aragón García, con su simpatía y laboriosidad, acreditaron notablemente el escondido molino, y cuando don Faustino Gómez, allá en el 1921, acordó perfeccionar la maquinaria y hacer otras obras de reparación y reforma para que la producción resultara más selecta, un horroroso incendio lo destruyó por completo en poco más de hora y media.

El triste acontecimiento ocurrió en la madrugada del día 7 de julio, festividad de San Victorino, Patrón de Arévalo.

El fuego, sin saber cómo, se inició en la planta principal del edificio, e incrementó su voraz desarrollo la alfombra de pelusilla que suele criar el polvo de la harina.

Impulsado por la irreflexible tenacidad de estos casos, un grupo de mozos pretendimos entrar para sacar algunos enseres, teniendo que desistir de nuestro empeño porque los derrumbamientos interiores se sucedían continuamente y la densidad del humo nos hacía retirar medio asfixiados. Las bombas se alimentaron de la balsa y las irreductibles llamas se reflejaban en el agua enrojeciendo el paisaje y dando a las figuras la impresión de una película emocionante y fantástica.

El incendio fue muy aparatoso, y desde entonces, los vecinos pusieron al abandonado y pintoresco lugar el «Molino Quemao», borrando el devastador siniestro aquella colección de plácidas y preciosas acuarelas puramente castellanas.

Aquel picotear de las rebuscadoras gallinas en la cenagosa balsa y en la hierba nacida entre los zarzales.

La persecución de insectos y renacuajos por la manada de patos graznadores y orgullosos a la orilla del césped húmedo.

Don Luis Perinat, el andaluz poeta lírico, de melena rubia, barba recortada y traje blanco, haciendo sonetos para el «Heraldo de Arévalo» bajo el seudónimo de «El Solitario del Castillo», a la vera de los chopos corpulentos y puntiagudos.

La legión de chicos que íbamos a bañarnos en aquellos tiempos en que no lo hacían los adultos, no sabemos si porque creían que era pecado lavarse el cuerpo o porque no se estilaba tan higiénico consuelo.

El grupo de gañanes coloradotes y forzudos, esperando la vez de la molienda y charlando de cosechas y labrantíos en el rincón de la augusta solana, o aquella otra estampa, quizá la más bella y genuina de todas las del memorable molino: el acarreo. Veinte o veinticinco borriquillos pacientes y calmosos cargados de costales de harina y moyuelo, trepando por la cuesta parduzca, gredosa y retostada por el sol. Recua guiada por el burro Platero, con su gualdrapa de estambre, cabezada de colores chillones y descomunal cencerro, obedeciendo siempre la voz del acarreador y no permitiendo a ningún pollino que le quitara el primer puesto de la fila. Caravana vigilada por el empolvado molinero de barriga redonda, faja encarnada, blusa corta, bolso «carcelero» con la boca partida al centro por una argollita para separar la plata de la calderilla y cinto bordado en el que hilvanaba la flexible vara de fresno, montado a sentadillas sobre las ancas de Cebadero, que solía ser el burro de más poder y, por tanto, el defensor del convoy.

Ya se murieron en el amplio y dilatado horizonte las cantinelas de los acarreadores y las amenazas a los rocines pacíficos y desobedientes. Los hierros retorcidos y dislocados por el fuego, engrosaron los almacenes de chatarra. La cinta de verdes y esbeltos chopos fueron víctimas del hacha homicida. Manos despiadadas se han llevado hasta las compuertas del embalse, y hoy, aquel montón de ruinas, olvidado y desierto, que se denominó el «Molino de Valencia», espera avergonzado y tristón la iniciativa de un hombre emprendedor e inteligente que instale en el lugar que nos ocupa cualquier clase de industria, de esas industrias que fomentan el comercio, vivifican los pueblos y engrandecen la Patria.

Marolo Perotas