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El pinar en llamas.

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Todos hemos sido testigos del incendio que se produjo en nuestro Pinar el pasado día 31 de julio (de 2012), que arrasó en diferentes frentes un importante número de hectáreas del Pinar de Arévalo y de algunos pueblos colindantes. Las llamas cruzaron el río por diversos puntos llegando hasta los pinares de Orbita y Espinosa; treparon por las escarpadas cuestas, alcanzando hasta lo más alto de las copas de los pinos, llevándose por delante todo cuanto había de vida vegetal y animal. Allí han quedado enterradas varias generaciones de pinos: los más viejos, sin duda centenarios, y los más jóvenes que representaban la garantía de supervivencia y el futuro del Pinar. El Pinar de Arévalo se ha ido formando a lo largo de los últimos mil años como un referente histórico que ha logrado integrar en torno a sí una forma de vida característica de la Comunidad de la Villa y Tierra de Arévalo. Nuestros archivos municipales están llenos de documentos que nos hablan de las relaciones de dominio que se ...

La Hermandad de San Roque

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Corría el año 1581 y una enorme epidemia de peste asolaba toda la región castellana, llenando de luto a infinidad de familias. Arévalo se salvó milagrosamente de tal calamidad, lo que motivó que el día de la navidad del citado año se constituyera, en la entonces Villa, la Her­mandad de San Roque. Reunidos doce señores de los más entusiastas y devotos del Santo, juraron entre sí dedicarle culto y devoción el 16 de agosto de todos los años, redactando sus estatutos, en los que se fijó el número limitado de Hermanos y los actos religiosos y profanos que habían de celebrarse. Han desaparecido de la Hermandad los libros de actas anteriores al siglo pasado. Sólo existen dos en la actualidad, que reflejan, sin duda alguna, el pasado de la Institución, a juzgar por las actas en ellos levan­tadas. Nunca podrán ser ni más ni menos de doce los Hermanos. Han de celebrarse vísperas en el día de la Virgen, al anochecer, y a su ter­minación se quemará una gran hoguera de «cañaveras». Ahora se queman ...

El molino "Valencia"

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  Ya en los albores del siglo XVII, dando frente a la desembocadura de lo que en tiempos lejanos se llamó la « Peña Talaverana », se acurrucaba mezquino y avergonzado en la margen izquierda del cochambroso Arevalillo un raquítico molino, cuyo rodezno, de las trece horas que funcionaba diariamente al servicio del público, doce pertenecían a don Francisco Tapia, y la otra a don Luís de Hermosa, tomando el molino el nombre de « Valencia » ―según la tradición― por descender el cuitado y divertido molinero de la fecunda y risueña ciudad del Turia. El molino, pobre y medio derruido, vivió muchos años, hasta que por iniciativa de su propietario, don Guillermo Perinat , se le derribó por completo, construyendo en su solar, el año 1868, un edificio digno de Arévalo y de la industria molinera de aquella época.   Los diseños y la construcción corrieron a cargo del competente y consagrado ingeniero francés don Santiago Bergogñé , que, dicho sea de paso, gozaba de excelente reputación...

La plaza de San Pedro

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Colección Familia García Vara   Esta plaza escondida, de hondo si­lencio y apartada del tráfago, está enclavada en lo mas viejo del viejo Arévalo, y tomó el nombre, igual que su barrio, de la iglesia que desde tiempos remotísimos se levantaba en el rellano y declive que frente al Re­fugio de Pobres Transeúntes ocupan los corrales de los hermanos Prusia­no, las casas de Manolo el Berrendo y las cijas de los herederos de José Sáez Marinas (a) Carancha .  Según lo atestiguan historiadores castellanos, la iglesia de San Pedro Apóstol, al ser construida sobre un antiguo castillo se le suponía templo de la gentilidad consagrada a la diosa Minerva, diciendo de ella nuestro memorable paisano Ossorio Altamira no, en la «Descripción de Arévalo», « que era la mayor de la villa y que fue capaz de que estuviese con todos sus canónigos la Santa Iglesia Catedral de Ávila, por haberse apoderado de la capital de la provincia Abderra mán, rey de Córdoba, en el primer tercio del siglo VIII ». ...

El clásico de febrero de 2019

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Sumario de la relación y ejercicio espiritual

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http://www.jcyl.es/jcyl/patrimoniocultural/dueromudejar « ¡Ea, suavísimo Criador de toda cosa!, morteficad en mí todo lo que a Vos plaze y-apartad de mí todo lo que infiçiona vuestro querer. Dadme umildad estable, dadme obidençia fita i firme, dadme, Señor, alegre mansidunbre. Señor, dadme pazençia encendida en caridad. Señor, dad a mi lengua y-a todos mis mienbros i sentidos corporales una perfeta i santa continençia. Señor, dadme pureza, desnudeç, i libertad enterior, y-entendimiento, i íntimo recoximiento. Regalad i conformad mi espíritu con vuestro íntimo querer, i, porque yo no soy çufiçiente para alabaros, quered Vos, Señor, perfetamente ser alabado. En mí estoy, Señor, çierto, que si en mí solo estuviera todo el-amor de tus criaturas, que a Vos sólo, mi Grande Al.lah, lo daría como íntimo puro coraçón. !O, Señor, Al.lah, amado i prençipio mío! !O, esençia suavemente sençilla i serena! ¡Ya, agradable! ¡O, abismo suave i deleytoso, i deseable! ¡O, alegría i suave luz de todas...

Memoria documental de Arévalo

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De Almenas para una muralla

Clásicos arevalenses

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La Llanura número 96 Mayo de 2017

Clásicos arevalenses

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En "La Llanura" número 107 de abril de 2018

PIEDRA DE LA MURALLA. EL COLEGIO DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

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El 28 de septiembre de 1612, “ se bio en el dicho colegio vna petición que por parte del padre retor de religiosos de la Copañía de Jesús desta villa...pidiendo el ayuntamiento les mandase dar la piedra que la dicha villa tiene cayda de las murallas della para el edificio del dicho colegio..., y abiendo visto vna cédula ganada a pedimento del dicho colegio el dicho señor corregidor mandó se botase por el dicho ayuntamiento lo que cerca dello se debe hacer...; el dicho Juan Altamirano, regidor, dixo que se llamen dos albañiles y bean dicha piedra que está cayda y declaren si es nescessaria para las murallas desta villa y repara dellas en algún tienpo, y si de darlo o no al dicho colegio se sogue algún daño y lo que declaren con ellos conforma, y esto es su boto ”. “ El dicho Gómez de Montalvo, regidor, dixo que a su merced le consta cómo el [fol. 682 v.º] colessio de Jesús desta villa que pide la dicha piedra está obligado a reparar los muros que le cayn en su distrito, y que esta...

La plaza de San Francisco

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Colección Ricardo Ungría Albores del siglo XIII. San Francisco de Asís, de paso a Santiago de Compostela, detiénese en Arévalo. El santo varón recorre los parajes del Arrabal. Sugiérele la idea de levantar un convento. Elige el terreno y con tierra apisonada y pilares de ladrillo cerca un grandísimo perímetro que empezaba en lo que hoy conocemos por acera derecha de la calle de Arco de Ávila, Zabala, plaza del Salvador, calle de Tercias, con vuelta a las cuestas del Arevalillo y calle de los Lobos, siguiendo la línea por el paseo de Invierno hasta cerrar el marco en el ángulo de procedencia. San Francisco no escatimó el terreno. Trabaja entre operarios y contribuye con sus bienes al sostenimiento de su espaciosa morada. Vive en ella varios años, y aunque hace algunas «escapadillas» por el reino a fundar otras comunidades religiosas, su celda favorita es la de Arévalo. El hermoso edificio le reedifica Juan II a expensas de su primera esposa doña María de Aragón, concediéndole e...

La calle del Horno

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Palacio de Lópe de Río. Colección Diputación de Ávila. Esta vía angosta y sórdida, empedrada con reluciente canto pelón, sujeto por tosco bordillo en la acera de la diestra mano y suelto por el lado izquierdo, por el que corren trozos de mezquinas y barrosas tapias, comienza en la histórica plaza del Real —hoy del generalísimo Franco— y termina en la típica de la Villa, llamada un poco tiempo de Felipe Yurrita. El primitivo nombre de la calle que vamos a describir le tomó del horno de los Hungrías, adquirido por la Compañía de Jesús en el siglo XVI, a raíz de ser dueños los avispados Teatinos del molino harinero sobre el Adaja y de numerosas casas y solares en los aledaños del Teso Viejo, de la calle antigua de San Martín y de la encuestada de Entremedias. La tahona de los Jesuitas era muy celebrada, pues además de abastecer de pan a su colegio, surtían a gran parte de los vecinos de la Villa y socorrían a pobres y viandantes cuando los panaderos particulares y los de los pueb...

Del Arévalo muerto

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Espadaña de la antigua iglesia de Santiago. Derribada en 1928. Cuatro arcos, un castillo, una torre y una tela india Según referencias autorizadas, hará unos cuarenta y tantos años que la atrevida e irresponsable piqueta municipal tiró abajo en Arévalo cuatro bellos arcos, y, poco después, bombos, troneras, fosos y cuevas del castillo. Se alzaban los cuatro arcos a que aludo en los lugares siguientes: a la entrada del puente del Cementerio, en las Almenillas, a la salida de la calle de San Juan y en la Encarnación. Se necesitaban empedrar calles y colocar aceras, y al Ayuntamiento de aquel entonces no se le ocurrió otra cosa que echar abajo bellezas artísticas y sagrados recuerdos del pretérito. Lo que extraña y llena de asombro, es cómo el pueblo no se estremeció al reducir a escombros sus cimientos fundamentales. Esta pasividad, bien meditada, da una idea de pereza mental, de insensibilidad y de amodorramiento, que indigna, por no decir repugna y averg...