DE MADRID AL INFIERNO
Este era el título de un mítico disco de Obús, banda de rock que solía escuchar en mi mocedad. Y tal cual, fue mi recorrido. El sábado estaba en Madrid, la capital de este reino de hadas, y el domingo en los Infiernos a primera hora de la mañana. Durante el trayecto nos resultó inevitable hacer ejercicios con la memoria para calcular el tiempo que hacía de nuestra anterior visita. En aquella ocasión fue Carlos Tomás, del que yo un día dije que era un diablillo que parecía un guarda forestal, el que nos hizo de cicerone. Ocho o nueve años decíamos tras consultar con nuestra memoria, no nos poníamos de acuerdo entre los dos o tres que lo hablábamos. Consultadas las fuentes, resulta que fue un mes de marzo del año del señor de 2011. No os fieis de nuestra memoria, nos falla; y tampoco de lo que os contemos, no siempre es verdad. No tenía ninguna duda de lo que en aquella ocasión sentí. De las conversaciones que mantuvimos algún amigo y yo sobr...