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Mostrando las entradas etiquetadas como fabio lópez

DE MADRID AL INFIERNO

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    Este era el título de un mítico disco de Obús, banda de rock que solía escuchar en mi mocedad. Y tal cual, fue mi recorrido. El sábado estaba en Madrid, la capital de este reino de hadas, y el domingo en los Infiernos a primera hora de la mañana.    Durante el trayecto nos resultó inevitable hacer ejercicios con la memoria para calcular el tiempo que hacía de nuestra anterior visita. En aquella ocasión fue Carlos Tomás, del que yo un día dije que era un diablillo que parecía un guarda forestal, el que nos hizo de cicerone. Ocho o nueve años decíamos tras consultar con nuestra memoria, no nos poníamos de acuerdo entre los dos o tres que lo hablábamos. Consultadas las fuentes, resulta que fue un mes de marzo del año del señor de 2011. No os fieis de nuestra memoria, nos falla; y tampoco de lo que os contemos, no siempre es verdad.    No tenía ninguna duda de lo que en aquella ocasión sentí. De las conversaciones que mantuvimos algún amigo y yo sobr...

Regreso a los Cortados Rojos

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    “Hoy he vuelto a pasar por aquel camino verde…” decía el bolero d el maestro español "CARMELO LARREA", autor también del otro no menos importante bolero titulado "DOS CRUCES", y como él, hemos regresado al lugar que casi nos viera nacer en esto de las correrías por las Tierras de Arévalo y sus comarcas. Pero ya nada es lo mismo. No somos los mismos. Los Clásicos griegos ya nos lo dijeron hace siglos y utilizaron la metáfora del río que fluye.    Entonces, por aquellos tiempos, se hablaba más claro que ahora y se vivía más claro también. Había esclavos, que eran la mayoría de la población, y no se ocultaba. Estaban para servir a la élite, para realizar las ingratas tareas y sucios trabajos. La élite estaba dedicada plenamente a gozar de la Vida y sus placeres, y a pensar y a imaginar cómo podría haber sido el origen de las cosas, se inventaron los dioses, la Literatura, el Teatro, la Filosofía y las Artes en general, y otras muchas cosas que aún no existía...

Cuando el bosque no nos deja ver el roble o de cómo estuvimos a punto de perder al señor presidente

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A veces la noche nos confunde. Cuando me dijeron de visitar unas ruinas de la época de los romanos, me vino a la memoria que mi primera película, la que vi en un cine obviamente, fue una de romanos. “Brazo de hierro” se titulaba y como los más inteligentes lectores habrán deducido iba de romanos y legiones, lucha, mucha lucha. La he buscado durante muchos años, ahora que vivimos una explosión sin igual en lo de compartir recursos, pero no he encontrado esa película, serie B sin duda, con actores poco conocidos y mucho extra. No obstante si alguien la ha visto y la tiene o sabe dónde la puedo conseguir se agradecería cualquier información. Así que perdido en todas estas divagaciones me presenté en la plaza del Arrabal un poco antes de la hora convenida. Fueron llegando los soñadores a la cita y cuando nos reunimos y organizamos, aunque no llegábamos al centenar nos pusimos en marcha hacia Revenga, municipio de la provincia de Segovia y que parece pertenece al ayuntamiento de la ca...

Nunca miedos, jamás mentiras

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El plan era sencillo: recorrer el arroyo Carias procedente de Martín Muñoz de la Dehesa, Rapariegos y Codorniz, desde su encuentro con el arroyo de la Mora, junto al cementerio de la localidad de Arévalo, hasta su paso con la calzada de Rapariegos. Unos cinco o seis kilómetros y su correspondiente vuelta al punto de partida. Pero la falta de un elemento de vital importancia para los escarceos en la Naturaleza que esta asociación, La Alhóndiga, propone, nos hacía tener un cierto temor. El Señor de los bichos es mucho señor y sin su presencia nos sentimos inseguros en un entorno tan desconocido para la mayoría y que él nos descubre y enseña de forma pedagógica y paciente. Habíamos trasnochado algunos a cuenta de un individuo peculiar. Un fraile carmelita, todo bondad y energía, que nos había envuelto en su discurso teresiano la víspera. Yo personalmente estaba todavía con algunas de sus palabras resonando en mi cabeza, pues no pude retenerlas todas lamentablemente. Es un frail...

Polvo de estrellas

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Un par de horas antes de la cita recibí el mensaje de un amigo. En él me participaba que no podría asistir al encuentro programado, al tiempo que me deseaba que disfrutáramos de la velada y me recordaba que varios autores habían dejado dicho, ya hace mucho tiempo, que somos polvo de estrellas. Con estos antecedentes nos presentamos en la plaza del Arrabal, lugar habitual de encuentro para el inicio de nuestras correrías. Allí tras unos minutos de intercambio de saludos comenzamos a organizar la comitiva. Hicimos el oportuno reparto entre los vehículos pero respetando las ancestrales costumbres, como la de que mister Chisp solo monta en su jumento. Así, cual rey Leónidas, partió el señor Presidente de la Alhóndiga al frente de trescientos de los suyos, más o menos, al encuentro de las estrellas. La larga comitiva avanzó por la carretera de Donhierro hasta alcanzar su objetivo: Cantazorras. Estacionados los vehículos, apagadas las luces y recubiertas de papel celofán de color roj...

La Plaza de San Pedro. Una crónica de antaño

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  La cita era en la plaza de san Pedro en una mañana que amaneció primaveral. A mi recuerdo vino de forma inmediata lo que había leído hacía tiempo de Marolo Perotas, el escritor que mejor ha descrito la singularidad de Arévalo, sus paisajes y sus gentes… “ Esta plaza escondida, de hondo si­ lencio y apartada del tráfago, está enclavada en lo más viejo del viejo Arévalo, y tomó el nombre, igual que su barrio, de la iglesia que desde tiempos remotísimos se levantaba en el rellano y declive que frente al Re­ fugio de Pobres Transeúntes ocupan los corrales de los hermanos Prusia­ no , las casas de Manolo el Berrendo y las cijas de los herederos de José Sáez Marinas (a) Carancha . Según lo atestiguan historiadores castellanos, la iglesia de San Pedro Apóstol, al ser construida sobre un antiguo castillo se le suponía templo de la gentilidad consagrada a la diosa Minerva, diciendo de ella nuestro memorable paisano Ossorio Altamira no, en la «Descripción de Arévalo», «que era ...