8 feb 2011

PLAZA DE LA VILLA: SOBERBIA Y MISERIA

... cubrición, “a posteriori”, de toda la fachada original
(en un neomodernismo a lo cafre)
con loseta de piedra artificial...
A finales de diciembre visité, con unos viejos amigos, la Plaza de la Villa. Mostraron su desagrado ante la “torpe restauración” en un Conjunto Histórico catalogado y, como tal, protegido por las Leyes. Uno de ellos, Agustín, que hasta su reciente jubilación ha sido Arquitecto del Instituto de Historia de la Arquitectura y Restauración de Monumentos, adscrito al M.C., quería saber si el Gobierno Autonómico y la Comisión Territorial de Patrimonio tenían conocimiento de la “insólita intervención”. Le dije que, hasta donde yo sabía, se habían seguido ciertos trámites burocráticos y que, por tanto, los arquitectos responsables, habían actuado con total impunidad en el desastre perpetrado... La Ley de Patrimonio, en su artículo 39.1 dice que “las restauraciones de los bienes de interés cultural respetarán las aportaciones de todas las épocas existentes”. Entonces, ¿cómo justificar la demolición de una capilla del s.XVIII, en la Iglesia de San Martín, y la cubrición, “a posteriori”, de toda la fachada original (en un neomodernismo a lo cafre) con loseta de piedra artificial en desdoro de todo su carácter y estilo?...
...anacrónico escaparate cuyo objetivo
es el de poder admirar, desde dentro,
el ábside de la Iglesia de Santa María
¿Y qué decir de la manzana de casas situada al norte de la Plaza? Para mayor tortura a la sensibilidad, y no menor ofensa a la inteligencia, el espacio (antes deteriorado, sí, pero original) ha sido sustituido, “de facto”, por una grosera falsificación que no ha respetado nada. Un derrumbe accidental (supongo), hábilmente canalizado por los directores de la obra, ha servido para que el afán depredatorio del tráfico del ladrillo haya convertido el conjunto en un “quiero y no puedo” de la arquitectura nativa trocada en un parche o cataplasma que repele al visitante culto. El fenecido Torreón Yurrita (pronto cumpliría cien años) no era una joya arquitectónica pero era una pieza, ya, imbricada en un Conjunto Histórico (declarado por el B.O.E. de 26-06-1970) que rompía la posible monotonía horizontal del tejado, o caballete, del edificio exterior; ahora, para sustituir la estética del demolido Torreón, se ven unas horripilantes chimeneas que atentan contra la razón. El solariego portón, que lucía orgulloso en la llamada “casa de los Mínguez” (significativa pieza del siglo XVII), también ha desaparecido yendo a parar a una casona segoviana “para embellecerla” según el sagaz comprador; la vileza cometida, con el portón, se ha resuelto como el resto de la carpintería de la Plaza: instalando ventanas y puertas, de exótica factura, ajenas por completo a las peculiaridades identificativas de una Plaza Medieval Castellana. A mayor miseria algunas vigas se han reemplazado por tablones (falso vigamen) que, para concordar con el hormigón de la parte posterior, chirrían, al primer golpe de vista, con la estridencia de un centenar de violines desafinados... Aunque pensándolo bien (y para sincronizar con la mentalidad soberbia de los padres del engendro) al haberse convertido, toda la manzana de casas, en unos apartamentos cuyo fin es el negocio de sacarle tajada al lugar, lo menos importante es el respeto a un Patrimonio que a nadie le importa un bledo; ya sabemos que se encuentra protegido por unas Leyes que, en la realidad, todo el mundo ha de cumplir excepto aquellos que, se supone, las promulgaron. Sería justo que a la Empresa Promotora se le hubiese premiado con alguna subvención oficial (del A.R.I., por ejemplo) para enjugar las pérdidas económicas ocasionadas por la costosa falsificación y potenciar, así, su negocio especulador...
A la Casa de los Sexmeros de la Tierra (Museo de la Historia para mayor ironía) también se le ha despojado de su antigua puerta claveteada que, ya sabemos, no era una obra de orfebrería pero, por sus características y entrepaños verticales, cumplía dignamente su misión visual y estética; con la nueva puerta es preferible mirar hacia otro lado. ¿Y cómo soportar, sin indignarse, el derribo de un muro, en el alzado oeste, con más de trescientos años de antigüedad, para sustituirlo por un anacrónico escaparate cuyo objetivo es el de “poder admirar, desde dentro, el ábside de la Iglesia de Santa María”, según el argumento del genial inventor del artificio? Conocemos delitos de lesa cordura que, con razonamientos menos bobos, se penalizan con la incapacitación. Sugerimos a los dueños de las demás casas, de la Plaza, seguir el ejemplo dado por un arquitecto a quien la soberbia impide distinguir lo blanco de lo negro...
“Centro de Interpretación del Mudéjar”;
función  que viene a ser, en la Plaza de
la Villa, algo así como, en alta mar,
estudiar el agua en una palancana
La “antigua mansión del poeta-hidalgo, Nicasio Hernández Luquero” (son palabras de Ramón Gómez de la Serna) tampoco ha escapado al efecto dominó de la iconoclastia arquitectónica. Todo empezó por un incendio, al parecer hijo de la fatalidad, en el que estuvieron a punto de fenecer la hija del escritor, otra señora y un gato... El inmueble, después de muchos avatares de compra-venta, fue a parar a manos del Ayuntamiento y alguien (con buen criterio) propuso darle alguna utilidad cultural que, con sentido común, bien podría haber sido el de Biblioteca Pública en homenaje a tan insigne hombre de las Letras Hispanas. Pues no; para llevarle la contraria a la lógica se destinó, por algún celtíbero instruido que sabe de memoria algunos versitos de Luquero, a “Escuela de Artes y Música” (así dice el Acta de Replanteo) lo cual parece indicar que, ahora, la Música no forma parte de las Artes... Más tarde, desde algún despacho capitalino sapientísimo, se amplió su función como “Centro de Interpretación del Mudéjar”; función que viene a ser, en la Plaza de la Villa, algo así como, en alta mar, estudiar el agua en una palancana. A tal efecto ha diseñado, el sesudo escaparatista del dudoso Museo de la Historia, un búnker de cemento armado (conozco rostros con más dureza), en el corral de la desgraciada casa de Luquero, para evitar, en una Plaza archifalsificada, la falsificación (?). Albergará, dicho búnker, didácticas construcciones mudéjares al abrigo de los vientos del Norte. Conviene explicar que, en esta misma casa, Nicasio Hernández Luquero, tradujo del francés, en uno de sus más brillantes trabajos, las teorías de Marinetti; es decir “El Futurismo” que, como sabemos, proclamaba la destrucción del pasado por el solo hecho de serlo, ¿sería una profecía, de nuestro literato, aplicable, hoy, a su querida Plaza de la Villa? No lo sabemos. Pero comprendemos que nuestra Plaza, hoy falseada, distorsionada y tergiversada, ha dejado de ser lo que era: una Plaza Medieval.
Por todo lo anterior quiero proponer y PROPONGO:
QUE a la Consejería correspondiente de la Junta, a la Comisión Territorial de Patrimonio y al Ayuntamiento (con sus trece miembros) se les obsequie con dos ejemplares (por si pierden uno) de la LEY DE PATRIMONIO CULTURAL DE CyL (Ley 12/2002, de 11 de julio), en edición de lujo, impresos en letras bien gordas y fosforescentes, sin perjuicio de otorgarles La Medalla Helicoidal del Bagaje Antropológico con distintivo Medio-Ocre.
ÍTEM al Sr. Arquitecto Municipal. Más una estatua ciega con una balanza en la mano.
ÍTEM al Sr. Cronista Oficial. Más unas gafas graduadas y un boli de punta fina.
ÍTEM a los dos Srs. Arquitectos foráneos (y su aparejador), Más un billete de ida al desierto de Atacama, en la laguna nº 13 de nitratos y nitritos, para que, sin peligro de desvirtuar nada, experimenten con hormigón chileno que es más duro y menos caro.
En cuanto a lo poco que queda de nuestro Patrimonio; que el Señor lo libre de todos los caciques ineptos que andan sueltos por el mundo.
José Antonio ARRIBAS
Publicado en La Llanura nº 20  - enero de 2011

3 comentarios:

Anónimo dijo...

He dicho

Anónimo dijo...

Me parece indignante que todo el mundo cierre los ojos ante una cosa tan clara. Si Arévalo pierde su historia no nos queda nada. Arévalo es lo que es por lo que ha sido. Si no somos capaces de, solamente mantenerlo, como vamos a ser capaces de hacer otras cosas positivas. ¿Cuando creéis que nos van a durar las grandes obras que se acaban de hacer con el dinero que ha venido (del cielo) directamente del gobierno? En una legislatura se han construido y en la siguiente se tendrán que abandonar.
Estos edificios que son los que la gente viene a ver a Arévalo, que son la admiración de cualquiera que venga a visitarnos, gracias a las ideas ignorantes, despreocupadas y soberbias de técnicos que juegan a políticos y políticos que juegan a técnicos, están perdiendo su identidad, originalidad y su razón de ser. Unos no se pueden visitar, a otros les hemos cambiado la entrada, a otros le hacemos un cristalera, a este mismo le ponemos teja árabe decorada con manchas negras, otros no son ni parecidos a los que eran, a otros les ponemos todas las chimeneas iguales, otros se nos queman, a estos les construimos un museo de hormigón en el corral, lo que no se le permite a ser humano alguno, otros se están cayendo a marchas forzadas, para que mas….
SOLO NOS QUEDA QUE EN ESTAS PRÓXIMAS ELECCIONES SEPAMOS ELEGIR A LOS QUE REALMENTE QUIEREN A ARÉVALO Y NO NOS DEJEMOS ENGAÑAR DE NUEVO POR LOS CHARLATANES IGNORANTES QUE QUERIENDO DEFENDER ARÉVALO NO HACEN MAS QUE HUNDIRLE CADA VEZ MAS.

Anónimo dijo...

Ah, pero ¿es que hay algún político que no sea uno de esos caciques ineptos que andan sueltos por el mundo?