31 mar 2011

Visita a la estepa cerealista

El próximo domingo 10 de abril de 2011, caminaremos “por las mieses de Otar”: saldremos a conocer una pequeña porción de la Estepa Cerealista, biotopo que ocupa mayor extensión en La Moraña y Tierra de Arévalo, superando el 90% de su superficie. Se puede decir que es el espacio que realmente identifica a nuestra tierra.
Por definirlo de una manera más poética, las llanuras cerealistas son tierras de pan llevar tan extensas que se pierden en la lejanía. Son lo que conocemos como tierras de labor o cultivos. Entre ellos los más importantes son los cereales, principalmente, cebada, trigo, avena, centeno y maíz. Otros cultivos son el girasol, remolacha, patatas, leguminosas, lino, colza…
Una de las principales características de este biotopo es que está desprovisto de vegetación arbórea. Esto ha producido que un grupo de aves se hayan especializado a vivir en estas zonas desarboladas: las aves esteparias. Se caracterizan por anidar directamente sobre el suelo, por caminar, en lugar de saltar o volar y por tener un plumaje de colores miméticos pajizos, tierras o arenas, para pasar desapercibidas.
Este grupo de aves esteparias es uno de los más amenazados a nivel europeo.
A pesar de la enorme extensión que ocupa este hábitat, muchas de estas especies son desconocidas para una gran mayoría. Muy poca gente conoce o ha visto alguna vez a la ganga ibérica, ganga ortega, alcaraván, aguilucho pálido, aguilucho cenizo, esmerejón cernícalo primilla, calandria, terrera común, bisbita campestre, sisón común o avutarda, por citar sólo algunos ejemplos.
Entre todas ellas la que más destaca es la avutarda por batir un record absoluto: Un macho adulto puede pesar entre 15 y 20 kilos y tener una envergadura que puede superar los 2,5 metros, lo que le convierte en el animal más pesado del mundo capaz de volar, su aleteo es lento pero poderoso. Las hembras son mucho más pequeñas ya que no superan los cinco kilos de peso.
Intentaremos contemplar el celo de estas grandes aves que durante el mes de abril está en pleno apogeo. Los machos se han vestido con sus libreas de gala y muestran un colorido espectacular con pecho y parte del cuello de color marrón, cabeza gris azulada y dorso muy contrastado en tonos ocres y marrones, que contrastan con la parte ventral, completamente blanca. También han desarrollado para la ocasión unos largos bigotes blancos que erizan a menor provocación de otros machos o ante las hembras, las cuales pastan entre los cereales con aparente desinterés.
Pero todo cambia cuando los grandes machos comienzan a hacer la “rueda”. Para ello, erizan los bigotes, inflan el pecho, entreabren las alas y ahuecan todo el plumaje transformándose literalmente en una bola de plumas blancas visible desde varios kilómetros de distancia.
Como decía, son las hembras con su aparente desinterés las que escogen al macho más grande o con un plumaje más espectacular.
Un primo pequeño de la gran avutarda, el sisón, es mucho más modesto en sus exhibiciones nupciales. El macho, vestido con un plumaje de celo provisto de varios collares blancos y negros en cuello y pecho, da saltos verticales batiendo las alas, lo que produce un ligero siseo, mientras emite una especie de chasquido doble. Ambas especies son polígamas y son las hembras las que eligen al macho más aparente y, tras copular con él, se retiran a empollar los huevos y a criar a los pollos completamente solas.
Intentaremos observar algunas de estas especies, aunque conviene recordar que en el mundo de los animales silvestres nada está asegurado. Pues, al menos de momento, no podemos tenerlos en nómina. Dada la importancia internacional del grupo de aves esteparias ha propiciado que una buena parte de la comarca haya sido incluida en la Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) “Tierra de Campiñas” que se extiende por el sur del duero.
Dependiendo del éxito, haremos uno o dos recorridos a pie por varios caminos de estos amplios campos y paisajes abiertos, para intentar descubrir a nuestros mejores representantes de la avifauna esteparia.
En próximas entregas daremos a conocer el lugar de encuentro y la hora de salida para intentar conocer un poco mejor la inmensidad de la llanura cerealista.

Para más información:
- Por las mieses de Otar: La Llanura nº 11, página 9.
- Tierra de Campiñas: La Llanura nº 14, página 9

- Enlace a Biodiversidad


Próxima visita: En mayo caminaremos por la ribera del Adaja

Fotografías: David Pascual Carpizo y Luis José Martín García-Sancho

2 comentarios:

DESDE LA LUGAREJA dijo...

Teneis la mala costumbre de hacer coincidir estas maravillosas excursiones con el no menos maravilloso campeonato comarcal de futbol sala categoría alevín ...

En fin, primero la obligación y luego la devoción.

Que disfrutéis.

Anónimo dijo...

yo iré a a bonar.