12 dic 2010

Leíamos ayer

En el Diario de Ávila del sábado, 11 de diciembre, en Tribuna Libre, tuvimos la ocasión de leer un excelente artículo firmado por José Luis Gutiérrez Robledo. Haciendo referencia al reciente derribo de parte de las murallas de Piedrahita, nos ofrece un claro ejemplo de en qué manos hemos puesto el ingente patrimonio histórico, artístico y monumental de nuestros pueblos y ciudades, de nuestra provincia, de nuestra comunidad autónoma, de la nación entera.
El artículo es excepcional y aconsejo que todos lo leáis. Pongo el acceso para facilitaros la tarea. (Diario de Ávila-11-12-2010).
Como podréis comprobar, lo que dice José Luis para la muralla de aquella villa se puede trasladar a cualquier otro sitio de los que conocemos. También a Arévalo y cualquier otro pueblo de nuestra Comarca.
Me he permitido la licencia de extraer algunas de las frases del artículo y ponerlas a continuación, pensando, vano deseo, que quizá pudieran servir a algunos para reflexionar.

Las imágenes son inapelables y lamentables, un ejemplo de barbarie e incultura que nos avergüenza a todos…a todos los que apreciamos nuestro patrimonio y sabemos que ninguna reconstrucción podrá devolvernos íntegramente lo derribado.

…bueno es recordar que tanto la Ley de Patrimonio Estatal como la Ley de Patrimonio de Castilla y León dicen que deben ser íntegramente conservados todos los bienes declarados de Bien Cultural…

Para que esto se produzca, para que esto se consienta, es precisa la colaboración por acción o por omisión de los ciudadanos y de las distintas administraciones, olvidando que el patrimonio es un préstamo que debemos de pasar a nuestros herederos.

La responsabilidad de los ciudadanos se recoge en un tajante artículo 8.1 de la Ley de Patrimonio Española: «Las personas que observen peligro de destrucción o deterioro en un bien integrante del Patrimonio Histórico Español deberán, en el menor tiempo posible, ponerlo en conocimiento de la Administración competente, quien comprobará el objeto de la denuncia y actuará con arreglo a lo que en esta Ley se dispone».

Las responsabilidades del Ayuntamiento y de la Junta están especificadas repetidas veces en ambas Leyes, y mucho me temo que una vez más quedaran impunes los presuntos delitos imputables por esta actuación a los responsables de ambas instituciones. No deja de ser sorprendente que sean ellos mismos quienes deban de depurar las responsabilidades y es probable que, una vez más, el largo expediente se sustancie en una sanción a los promotores, que no cubrirá en absoluto el daño producido, y que seguramente sea más rentable para ellos que haber realizado la obra…

Y por último el epílogo del artículo que a mí me parece excepcional:
Desde el profundo enfado que me invade viendo el nulo aprecio que la Comisión de Patrimonio y el Ayuntamiento (…) demuestran tener por (un monumento) que ellos debían ser los primeros en conservar y valorar, no se me ocurre otra cosa que pedir que los integrantes de la Comisión y los Concejales todos del Ayuntamiento copien cada uno diez veces la Ley de Patrimonio de Castilla León que no parecen conocer. Quizás se les quede algo de ella.
Al Sr. Alcalde le sugiero que en la próxima campaña electoral explique a sus vecinos su peculiar interpretación de estos párrafos de la Ley autonómica:


1. Los bienes declarados de interés cultural gozarán de la máxima protección y tutela.
2. La utilización de los bienes declarados de interés cultural estará siempre subordinada a que no se pongan en peligro sus valores.

No sé vosotros pero yo estoy pensando en nuestro puente de Medina. Hace poco más de un año tuvieron la osadía de agredirle para pasar a través de él una tubería de agua. Hace poco más de un año, a instancias de una solicitud formal de nuestra asociación, se comprometieron desde el Ayuntamiento a facilitarnos el informe, hasta ahora no facilitado, que daba sustento y excusa a la conversión del citado puente en un moderno acueducto.
Pienso también en la barbarie acumulada en la, en otro tiempo medieval, plaza de la Villa que ha terminado por ser un triste recuerdo del pasado. En las iglesias de Santa María o de San Martín y en otras tantas y tan desafortunadas actuaciones que han aniquilado de forma salvaje nuestro patrimonio histórico, artístico y cultural.
Juan C. LÓPEZ

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