21 nov 2010

Patrimonio Histórico Industrial

El pasado año 2009 y en el ámbito del primer centenario de la institución cameral arevalense, se organizó una exposición que pretendía dar a conocer algo del patrimonio histórico industrial de Arévalo y su Tierra. Por razones que no vienen al caso no fuimos capaces de dar la talla en la hechura expositiva y resultó, a nuestro entender, excesivamente mediocre, teniendo en cuenta las posibilidades reales de las que disponíamos. Hecho este inciso, pasamos a lo que en realidad nos importa que es, ni más ni menos, el citado patrimonio histórico industrial que tenemos en la Moraña, Madrigal y Tierra de Arévalo.
No vamos a hacer reseña de la lejana industria calcolítica, ni de la autosuficiente industria que servía a las villas romanas del entorno. Tampoco vamos a adentrarnos en la que fue necesaria para la construcción de las abundantes obras de estilo mudéjar que tenemos en nuestras comarcas.
Vamos a hablar de ese otro patrimonio histórico industrial que ha estado, durante muchos años, olvidado y que actualmente se está, al menos, enumerando y catalogando a fin de que no acabe por perderse de forma definitiva.

Entre los elementos recogidos figuran los que vamos a destacar a continuación, todos ellos localizados en el territorio norte de la provincia de Ávila. Vamos a seguir una pauta alfabética y empezamos por Albornos. En esta localidad morañega encontramos, sobre la margen derecha del río Arevalillo, el Molino de la Ortigosa, molino de harina y pienso. Es un edificio que parece haber sido construido de adobe y ladrillo, pero en la actualidad muy modificado con paños de ladrillo actual y revocos de cemento.

En Arévalo tenemos varios molinos: el del Cubo, el del Obispo, el de las Monjas, el de Álvaro de Luna y el Molino Valencia o “Quemao”. Algunos de ellos son de origen medieval. Tenemos la Fábrica de Harinas que hoy está totalmente transformada y que ha sido hasta fechas recientes tienda de muebles. Las Paneras Reales, que mandó construir Carlos III para asegurar el abastecimiento de grano a la población de la Villa de Madrid. La portada es de granito en arco escarzano con tres escudos, el del Rey y dos de Madrid y una leyenda que dice “Costeose esta obra por el Posito d la Corte i Villa de Madrid. Año de 1757”. Quedan algunos restos de lo que fue Fábrica de Luz, que se localizó en el molino de Álvaro de Luna en el río Adaja. También deben quedar restos de lo que fue una Fábrica de curtidos en la margen izquierda del mismo río.

Al sureste del casco urbano de Bercial de Zapardiel encontramos un Tejar, cuyas instalaciones ocupan un pequeño llano rodeado de eras. Los únicos restos visibles que quedan pertenecen a una pileta circular excavada en el suelo, destinada a mezclar y preparar el barro para la elaboración de tejas y ladrillos.

En Blascosancho, un molino con planta de L, dividido al menos en tres partes: molino, vivienda y dependencias de servicio, corrales y patios. Construido con adobe, ladrillo en esquinas y vanos. Las cubiertas se forman con armaduras de madera y teja "a canal".

Una Fábrica de adobes podemos encontrar en Cabezas de Alambre, aunque la estructura original del horno está enmascarada por un edificio nuevo. Además se identifica una gran nave de construcción reciente destinada a secadero de adobes y una pileta para la preparación del barro.

Cisla nos sorprende con un molino, conocido como Molino de Torralba. De probable origen medieval relacionado con la fortaleza homónima. Se conserva el basamento de ladrillo del antiguo molino, así como los muros, también de ladrillo, de la embocadura de la balsa en dirección a la entrada de agua al molino. Dicha entrada se dividía en dos cauces cuyas respectivas bocas son diferentes, aunque ambas están construidas en ladrillo, enfoscadas y se abocinan formando una tubería de presión. Los cárcavos de salida están formados por sendos arcos de medio punto.
Dada la destrucción que se aprecia en el edificio, cabe suponer que fuera afectado por alguna riada o avenida del Zapardiel y que ya no se considerara la posibilidad de reconstruirlo. Desparecerían entonces las estructuras altas probablemente edificadas en adobe o tapial, y permanecen los cimientos y parte inferior de ladrillo.

En El Oso encontramos un Taller de Carretería y un Molino. El primero es un edificio de planta rectangular formado por diferentes elementos, entre los que se pueden identificar, al menos, el taller propiamente dicho y una vivienda aneja. Todo está arruinado y sin cubiertas. Se levanta sobre base de mampostería de granito enripiada.
El Molino es una edificación sobre un zócalo de ladrillo, a partir del cual se elevarían tapias de adobe o tierra encofrada, revestidas de mortero. Presenta varios vanos, dos ventanas en la parte superior, una en la planta baja y dos puertas, una de ellas evidentemente modificada para abrir la segunda que se eleva respecto al nivel de la calle de modo que facilitase el trasvase de mercancías desde los carros.

Flores de Ávila conserva los restos del Caño Molino. De él solo se aprecian los restos muy arruinados de un edificio de planta rectangular que sería el molino y del trazado construido básicamente con tierra acumulada, de la azuda y la balsa.
El molino presenta un cimiento a base de ladrillo bien aparejado, como ocurre con la embocadura de la balsa y con las dos tuberías de presión en las que se bifurca la entrada de agua al molino. El resto de la estructura debía levantarse en tapial de tierra, pero ha desaparecido casi por completo. Predomina el uso del ladrillo pero el enmarque de las dos bocas de entrada de agua está rematado por sillería de granito. Es probable que una riada acabase con la estructura del molino y que ya no fuera restaurado nunca.

Fontiveros conserva, en parte, su antigua Fábrica de harinas. Queda un edificio principal todavía en pie, de dos alturas y planta rectangular; una serie de edificios anejos a éste, ya desaparecidos pero cuyo rastro se puede apreciar en las evidencias de adosamientos que la construcción principal presentaba; y una chimenea de la cual solo se aprecia su base y algunos fragmentos de su estructura derruida.

En Fuente el Sauz nos quedan los restos de un Tejar.

Y en Gotarrendura varios Lagares, una Fragua y un Potro de herrar. Se trata, este último,  de un pequeño espacio delimitado por cuatro postes de granito trabajados groseramente y dispuestos en forma ligeramente rectangular. Los lados más largos se unen a una altura aproximada de 1,5 m. mediante dos postes horizontales de madera y presentan una serie de ganchos que permitirían colocar las cinchas para elevar las patas de los animales. Además dichos maderos giran sobre su eje en sendos goznes. En la cabecera del cuadrilátero se dispone otro madero a modo de yunta, en este caso a una altura que no supera los 60 ó 70 cm. del suelo, para que el animal colocara allí su cabeza.

Hernansancho conserva El Pósito y el Molino de los Povos. El Pósito se empezó a usar en 1789, durante el reinado de Carlos IV. La inscripción reza: SE ENPEZO ESTE REAL POSITO REINANDO CARLOS IIII SIENDO ALCALDE JUAN PALOMINO AÑO DE 1789.
En cuanto al Molino, sólo se aprecian los restos muy arruinados de un edificio de planta rectangular, otro anejo también de planta cuadrangular y el trazado de la azuda, la balsa, un aliviadero y el canal de desagüe.

En Horcajo de las Torres se nos presentan los restos de dos molinos: el de Sayanes y el del Cirujano.

En Langa, igualmente, encontramos un Molino en la Ronda del Pueblo.

Madrigal de las Altas Torres conserva un Molino de Pienso y una Fragua.

En Mamblas, tenemos un Molino del que se conserva el basamento de ladrillo del antiguo edificio, así como los muros, también de ladrillo, de la embocadura de la balsa en dirección a la entrada de agua al molino. A partir de la entrada del agua, ésta se dividía en dos cauces mediante un tabique interior. Dicha entrada se produce bajo un arco rebajado.

Mingorría nos ofrece la Fábrica de Chocolate, el Molino de Pablo, el de Hernán Pérez y el Nuevo, una Fragua y un esplendido Potro de herrar.

Pajares de Adaja conserva los restos del Tejar del Tío Marciano. El complejo estaba formado por varios edificios, entre ellos el horno, un secadero, la vivienda de los tejeros, otros cobertizos y una zona destinada a huerto, cuadras y corrales. El horno es cuadrado y está fabricado en adobe forrado de ladrillo. La boca del mismo está bajo un extraño arco apuntado. Está semienterrado y en la cámara de combustión se disponía una galería de arquillos por los que ascendía el calor. Hay un cobertizo arruinado al lado del horno que se apoyaba en varios pilares de ladrillo y servía de secadero. Las viviendas y corrales anejos estaban erigidos en adobe.

En Sanchidrian tenemos los restos de un Tejar que también sirvió de ocasional molino.

San Vicente de Arévalo conserva los restos de una Fábrica de ladrillos y tejas.

Velayos un Molino que antes estaba instalado en la margen del río Voltoya, y cuyas piedras y mecanismos fueron traídos al nuevo, construido en el pueblo, en los años cincuenta.

Y en Villanueva de Gómez el Molino del Chorrillo. Se compone de cuatro cuerpos relacionados y unidos, aunque diferenciados por su funcionalidad. Además en las inmediaciones encontramos la presa y la pesquera, una azuda que lleva el agua recogida al molino, una gran balsa donde se almacenaba y un puente sobre dicha cacera en el camino que lleva hasta él.
Entre todo, destaca un elemento que se encuentra sobre la entrada de agua. Es una losa que hace las funciones de puente y parece el umbral de una antigua puerta. Presenta los goznes tallados y un dibujo geométrico grabado. En los alrededores aparecen además restos de piedras de moler. La balsa previa al molino es grande y se delimita con un muro de mampostería.

Es importante que, al igual que el resto del patrimonio histórico de La Moraña y Tierra de Arévalo, el Patrimonio Industrial esté localizado y, en lo posible, catalogado. Forma parte, también, de ese legado que nos han dejado nuestros antepasados y que tenemos la inexcusable obligación de transmitir a nuestros hijos. También en ese legado está la explicación de nuestra historia y en él se encuentra la esencia de nuestra identidad.
Lección de historia
Radio Adaja - 10/noviembre/2010

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