Un paseo cultural por el casco histórico de Arévalo
El pasado 16 de marzo, organizado por "La Alhóndiga", asociación de Cultura y Patrimonio, tuvo lugar un nuevo Paseo Cultural por el Casco Antiguo de Arévalo.
A las 11,30 horas un nutrido grupo de participantes, en torno a 80, se reunían en la Plaza de San Pedro dispuestos a comenzar el recorrido cultural propuesto.
Antes de comenzar se pudo entrar en el patio del palacio del general Vicente de Río Careaga y contemplar la conocida como “Marrana Cárdena”, una pieza zoomorfa originaria de la cultura Vaccea. En el mismo patio se conservan diversos elementos de granito, columnas, capiteles y una pila bautismal que proceden, casi con toda seguridad, de la iglesia, desaparecida en 1847, y que da su nombre a esta plaza arevalense.

El grupo siguió luego hacia el Castillo. Algunas explicaciones sobre las restauraciones sufridas por el imponente edificio y, ante la impresionante vista de los ríos, a ambos lados de la explanada y su unión justo tras nuestro castillo, se comentan las propuestas que persiguen incorporar el Monumento Verde, es decir, las alamedas y riberas de nuestros dos ríos, al entorno cultural, deportivo y de ocio de nuestra ciudad.
Pasamos por detrás del Castillo y un buen grupo de los asistentes deciden bajar hasta la Junta de los ríos Adaja y Arevalillo y disfrutar un momento del lugar.
Luego, agrupados todos, en la pequeña explanada frente a la bodega de Perotas, se comenta sobre el estado de la misma y la existencia en ella de una sala en la que las tinajas tienen inscritas el nombre de todos los periódicos publicados en Arévalo entre los años 1989 y 1960, incluida la antigua “Llanura”. Se habla también del “libatorio” en el que figuran los nombres de algunos de los personajes ilustres arevalenses.
Marchamos por fin hacia San Miguel. Allí se dan algunas explicaciones sobre el puente de Medina, incorporado en estos días a la Lista Roja del Patrimonio; sobre la iglesia de San Miguel, su excepcional retablo y algunos de los curiosos misterios que tiene este templo: su ábside plano, los óculos en la fachada sur que aparentan representar una cruz griega y una estrella de David. También se hicieron algunos comentarios sobre el despropósito que supuso el intento, hace algunos años, de reconstruir la muralla de esta zona de Arévalo y cuyos restos retorcidos se pudieron contemplar.
Un paseo, en fin, muy provechoso en una estupenda y calurosa mañana de domingo.
Fotografías: Luis José Martín García-Sancho y Juan C. López
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