22 sept 2013

Tertulia

Pasadas las nueve de la noche del viernes nos sentamos alrededor de las mesas después de tomarnos unos cafés. Una breve presentación e inicia la tertulia Segundo Bragado que nos habla de algunas de las vivencias personales que él mismo tuvo con Hernández Luquero. Nos retrotrae a aquella época en que el poeta se sentaba en la cristalera de algún bar del Arrabal al que acudía casi a diario. Con la complicidad de Julio (Fonda), nos enteramos de los chascarrillos, de los dichos, de las riñas que trajo en vida con otros personajes del mundo literario arevalense de su época. Leemos alguna crítica, recogida en prensa antigua, de su novela de juventud.

Luego supimos de la tertulias que, una vez muerto el poeta, hubo en su casa de Arévalo, atendidas por su hija Aurora.
Hablamos del incendio, del trágico incendio que nos privó del legado de Luquero. De los anteriores intentos de preservar su obra y de los posteriores, en parte infructuosos, de mantener las tertulias en torno a su nombre y a lo que quedaba de su obra. Se habla de Jesús Hedo, de su marcha de Arévalo, de los errores de transcripción en los poemas recogidos en su libro y en el Terral número tres. Lamentamos la pérdida de su imponente biblioteca, de sus objetos y sus recuerdos. Y también recordamos la propuesta pública que hizo, hace ya 10 años, el profesor Jesús Hedo Serrano: "Sería conveniente que el Ayuntamiento u otra institución creara una beca para recuperar su vasta obra periodística, dispersa en la prensa nacional, o reeditar su novela El Ensueño Roto, porque otras obras inéditas han desaparecido para siempre." Como casi siempre a esas propuestas no se les hace ningún caso.

Charlamos de otras cosas; del nombre de su calle, de los nombres de las calles, de lo que, ya en 1909, adelantó otro de esos ilustres olvidados, Ángel Macías Rodríguez: levantar un monolito en sitio céntrico de Arévalo e ir colocando en él pequeñas placas con el nombre y las fechas de nacimiento y muerte, en su caso, de los ilustres arevalenses. Pero... como casi siempre, a esas propuestas no se les hace ningún caso.

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