16 oct. 2011

AMEAL: EL LÉXICO OLVIDADO

    Hay palabras de uso habitual que no vienen registradas en el diccionario de la Real Academia Española (DRAE).
   Algunas son comúnmente utilizadas por personas de diferentes provincias. Otras son de uso más local o comarcal. Pero hay palabras que pertenecen a un determinado oficio que desaparecerán probablemente con él:
    “Telena”, es una palabra de uso muy extendido pero que no existe en el DRAE. Yo creo que todos sabemos lo que significa: membrana que se forma en la leche caliente o en la sopa al enfriarse. Incluso cuando nos referimos a las cataratas, si alguien dice: “El abuelo tiene una telena blanca en los ojos”, creo que todos sabremos a qué se está refiriendo.
     “Panija”, es otra de las palabras que no recoge el DRAE. Utilizada en el medio rural para definir la porción de alimento en forma de grano o harina que, mezclado con agua, se da de comer al ganado. Parece de uso extendido por Castilla, especialmente en Ávila y Segovia, donde es de uno común. Si alguien dice: “Voy a echar la panija a los cerdos”, Entenderemos perfectamente que los va a dar de comer.
       “Ameal”, una palabra preciosa utilizada en las diferentes serranías y valles abulenses para definir a un pajar al descubierto formado por un montón de heno o paja que se aprieta alrededor de un palo vertical y que se suele rodear de un murete de piedra para evitar que el ganado acceda a él. De hecho, uno de los picos más famosos y hermosos de la Sierra de Gredos, el Ameal de Pablo, cumbre de 2489m. muy buscada por los escaladores, recibe este nombre por el parecido que tiene con este pajar utilizado por las gentes del campo desde tiempos ancestrales. En este caso, el DRAE sí recoge una palabra para definir este uso agropecuario: “almiar”. Pero como abulenses debemos reivindicar el uso de ameal para que esta hermosa palabra no desaparezca.
      La leche caliente, siempre hará telena al enfriarse. Afortunadamente, gracias al tirón del cochinillo de Arévalo, las marranas seguirán comiendo su correspondiente panija. Pero en los pueblos de las serranías abulenses, ya casi no se hacen ameales. La gente de los pueblos envejece y con ellos desaparecen muchos usos y costumbres ancestrales que, a pesar de los siglos que llevan realizándose, nadie ha reparado en que una determinada palabra, extendida por una amplia zona, ni siquiera existe en nuestro diccionario. Lástima que los abulenses seamos tan pocos y con escaso apego a nuestras raíces. Lo peor de todo es que este uso ganadero tradicional desaparecerá en pocos años y la palabra ameal, repito preciosa, sólo será un recuerdo de lo que pudo ser pero que nunca fue. 
Luis José Martín
(De su blog Arevaceos)

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