29 nov. 2017

La fraga de Cecebre

Un día llegaron unos hombres a la fraga de Cecebre, abrieron un agujero, clavaron un poste y lo aseguraron apisonando guijarros y tierra a su alrededor. Subieron luego por él, le prendieron varios hilos metálicos y se marcharon para continuar el tendido de la línea.
Las plantas que había en torno del reciente huésped de la fraga permanecieron durante varios días cohibidas con su presencia, porque su timidez es muy grande. Al fin, la que estaba más cerca de él, que era un pino alto, alto, recio y recto, dijo:
-Han plantado un nuevo árbol en la fraga. Y la noticia, propagada por las hojas del eucalipto que rozaban al pino, y por las del castaño que rozaban al eucalipto, y por las del roble que tocaban las del castaño, y las del abedul que se mezclaban con las del roble, se extendió por toda la espesura. Los troncos más elevados miraban por encima de las copas de los demás, y cuando el viento separaba la fronda, los más apartados se asomaban para mirar.
-¿Cómo es? ¿Cómo es?
-Pues es -dijo el pino- de una especie muy rara. Tiene el tronco negro hasta más de una vara sobre la tierra, y después parece de un blanco grisáceo. Resulta muy elegante.
-¡Es muy elegante, muy elegante! -transmitieron unas hojas a otras.
-Sus frutos -continuó el pino fijándose en los aisladores- son blancos como las piedras de cuarzo y más lisos y más brillantes que las hojas del acebo.
Dejó que la noticia llegase a los confines de la fraga y siguió:
-Sus ramas son delgadísimas y tan largas que no puedo ver dónde terminan. Ocho se extienden hacia donde el sol nace y ocho hacia donde el sol muere. Ni se tuercen ni se desmayan, y es imposible distinguir en ellas un nudo, ni una hoja ni un brote. Pienso que quizá no sea ésta su época de retoñar, pero no lo sé. Nunca vi un árbol parecido.
Todas las plantas del bosque comentaron al nuevo vecino y convinieron en que debía de tratarse de un ejemplar muy importante. Una zarza que se apresuró a enroscarse en él declaró que en su interior se escuchaban vibraciones, algo así como un timbre que sonase a gran distancia, como un temblor metálico del que no era capaz de dar una descripción más precisa porque no había oído nada semejante en los demás troncos a los que se había arrimado. Y esto aumentó el respeto en los otros árboles y el orgullo de tenerlo entre ellos.
Ninguno se atrevía a dirigirse a él, y él, tieso, rígido, no parecía haber notado las presencias ajenas. Pero una tarde de mayo el pino alto, recio y recto se decidió… sin saber cómo. Su tronco era magnífico y valía muy bien veinte duros, aunque él ni siquiera lo sospechaba y acaso, de saberlo, tampoco cambiase su carácter humilde y sencillo. El caso es que aquella tarde fue la más hermosa de la primavera; las hojas, de un verde nuevo, eran grandes ya y cumplían sus funciones con el vigor de órganos juveniles; la savia recogía del suelo húmedo sustancias embriagadoras; todo el campo estaba lleno de flores silvestres y unas nubecillas se iban aproximando con lentitud al Poniente, preparándose para organizar una fiesta de colores al marcharse el sol. Quiso la suerte que una leve brisa acudiese a meter sus dedos suaves entre la cabellera de la fronda, tupida y olorosa como la de una novia, y bajo aquella caricia la fraga ronroneó un poquito, igual que un gato al que rascasen la cabeza, y luego se puso a cantar.
Como estaba contenta y en la plenitud de su vigor, prefirió de su repertorio una canción burlesca: la que copia el atenuado fragor del tren cuando avanza, todavía muy lejos, entre los pinares de Guísamo. Es la que más divierte a los árboles, porque lo imitan tan bien que muchos aldeanos que pasan por las veredas corren al escucharla, creyendo que el convoy está próximo y que les será difícil alcanzarlo. Con esto los árboles gozan como niños traviesos.
El pino, cantando en sordina entre los largos dientes de sus hojas, tenía un papel principal en el coro del bosque y merecía la fama de dominar la onomatopeya. Su propia felicidad, el alborozo pueril de aquella diablura, le movió a decirle al poste:
-¿No quiere usted cantar con nosotros?
El poste no contestó.
-Seguramente -insistió el pino, inclinando su copa en una cortesía- su voz es delicada y armoniosa, y a todos nos agradará que se una a las nuestras.
El poste silbó malhumorado.
-¿Y a qué viene eso? ¿Qué cantan ustedes?
-Imitamos a un tren remoto.
-¿Y para qué? ¿Son ustedes el tren?
-No -reconoció el pino, avergonzado.
-Entonces, ¿qué pretenden con esa mixtificación? Ya que usted me interpela, le diré que no encuentro seria su conducta.
-¿Quizá le agrada más la canción de la lluvia?
-No.
-¿Acaso la canción del mar?
-Ninguna de ellas. Este es un bosque sin formalidad. ¿Quién podría creer que árboles tan talludos pasasen el tiempo cantando como ranas? Yo no canto nunca, susurro apenas. Si ustedes acercasen a mí sus oídos, escucharían el murmullo de una conversación, porque a través de mí pasan las conversaciones de los hombres. Eso sí que es maravilloso. Sepan que vivo consagrado a la ciencia y que yo mismo soy ciencia y que todo lo que ustedes hacen a mi alrededor lo reputo como bagatela y sensiblería, si alguna vez me digno abandonar mis abstracciones y reparar en ello.
La opinión del poste pronto fue conocida en toda la fraga y ya no se atrevieron a entregarse a aquel entretenimiento que el árbol extraño y solemne, de ramas de alambre, acusaba de frivolidad.
Llegó el verano y los pájaros se hicieron entre la fronda tan numerosos como las mismas hojas. El eucalipto, que era más alto que el pino y que los más viejos árboles, daba albergue a una pareja de cuervos y estaba orgulloso de haber sido elegido, porque esas aves buscan siempre los cúlmenes muy elevados y de acceso difícil. Un día en que su esencia se evaporaba al fuerte sol con tanta abundancia que todo el bosque olía a eucalipto, se decidió a conversar con el poste y le dijo:
-He notado que no adoptó usted ningún nido, señor. Quizá porque no conoce aún a los pájaros que aquí viven y no ha hecho su elección. Me gustaría orientarle, pues supongo que usted sostendría un nido con agrado. Nos convierten en algo así como un regazo maternal. Yo alojo a unos cuervos. No molestan, pero confieso que son poco decorativos. Quisiera recomendarle a usted las oropéndolas. Ya habrá visto que hay oropéndolas en Cecebre. Pues bien, cuelgan sus nidos con tanta belleza y originalidad que no desmerecerían de las que a usted le ennoblecen.
El poste crujió:
-¿Para qué quiero yo sostener nidos de pájaros y soportar sus arrullos y aguantar su prole? ¿Me ha tomado usted por una nodriza? ¿Cree que soy capaz de alcahuetear amoríos? Puesto que usted me habla de ello, le diré que repruebo esa debilidad que induce a los árboles de este bosque a servir de hospederos a tantas avecillas inútiles que no alcanzan más que a gorjear. Sepa de una vez para siempre que no se atreverán a faltarme al respeto amasando sobre mí briznas de barro. Los pájaros que yo soporto son de vidrio o de porcelana, y no les hace falta plumaje de colorines, ni lanzarán un trino por nada del mundo. ¿Cómo podría yo servir a la civilización y al progreso si perdiese el tiempo con la cría de pajaritos?
Estas palabras circularon en seguida por la fraga, y los árboles hicieron lo posible para desprenderse de los nidos y para ahogar entre sus hojas el charloteo de los huéspedes alados que iban a posarse en las ramas.
Sobre el tronco del pino resbalaron una vez diáfanas gotas de resina que quedaron allí, inmovilizadas, como una larga sarta de brillantes. De ellas arrancaba el sol destellos de los siete colores, y el pino estaba satisfecho de ser tan esbelto, tan oloroso y tan enjoyado, una maravilla viviente.
-¿Se ha fijado usted en mis collares? -se atrevió a preguntar al vecino.
-Sí -aprobó esta vez el poste-; claro que usted llama collares a lo que no son más que gotas de resina. Pero la resina es buena: es aisladora (el pino ignoraba de qué), y es más digno producirla que dedicarse a dar castañas, como ese árbol gordo que está detrás de usted. Cierto es que, por muchos esfuerzos que usted haga, no conseguirá crear un aislador tan bueno como los míos, pero algo es algo. Le aconsejo que se deje dar unos cortes en el tronco, a un metro del suelo, y así segregará más resina.
-¿No será muy debilitante? -temió, estremeciéndose el pino.
-Naturalmente, debilita mucho, pero resulta más serio. No crea usted que eso se opone a hacer una buena carrera.
-¡Ah! -exclamó el árbol, que seguía sin entender.
-Hasta le favorece, si se me apura. Conocí varios pinos que fueron sangrados abundantemente, que trabajaron desde su edad adulta para la Resinera Española. Y ahí los tiene usted ahora con muy buenos puestos en la línea telegráfica del Norte, dedicados también a la ciencia.
Aquel año los vendavales de invierno fueron prolongados y duros. Durante varios días seguidos los árboles no conocieron el reposo. Incesantemente encorvados, cabeceando y retorciéndose, llenaban el bosque del ruido siniestro de sus crujidos y del batir de sus ramas. Les era imposible descansar de tan violento ejercicio y sus hojas secas, arrebatadas por el huracán, parecían llevar demandas de socorro. Temblaban desde las raíces hasta las más débiles ramas, y el viento no se compadecía. A la tercera noche, un cedro no pudo más y se desplomó roto. Las ramas de algunos compañeros próximos intentaron sostenerlo, pero estaban cansadas también y se quebraron y dejaron resbalar hasta el suelo al bello gigante, con un golpe que resonó más allá de la fraga. Todo fue duelo. El hueco que deja en un bosque un árbol añoso es tan entristecedor y tan visible como el que deja un muerto en su hogar. Únicamente el poste pareció alegrarse.
-Al fin se decidió a cumplir su destino –declaró-. Ahora podrán hacerse de él muy hermosas puertas, que es para lo que había nacido; no para esconder gorriones y para tararear tonterías. Y ustedes aprendan de él. ¿Qué hace ahí ese nogal? Otros muchos más jóvenes he tratado yo cuando se estaban convirtiendo en mesas de comedor y en tresillos para gabinete. ¿Y aquel castaño gordo, tan pomposo y tan inútil? ¿A qué espera para dar de sí varios aparadores? ¡Pues me parece a mí que ya es tiempo de que tenga juicio y piense en trabajar gravemente! ¡Vaya una fraga ésta! ¡No hay quien la resista! Si yo no estuviese absorto en mis labores técnicas, no podría vivir aquí.
Los pareceres de aquel vecino tan raro y solemne influyeron profundamente en los árboles. Las mimbreras se jactaban de tener parentesco con él porque sus finas y rectas varillas se asemejaban algo a los alambres; el castaño dejó secar sus hojas porque se avergonzaba de ser tan frondoso; distintos árboles consintieron en morir para comenzar a ser serios y útiles, y todo el bosque, grave y entristecido, parecía enfermo, hasta el punto de que los pájaros no lo preferían ya como morada.
Pasado cierto tiempo, volvieron al lugar unos hombres muy semejantes a los que habían traído el poste; lo examinaron, lo golpearon con unas herramientas, comprobando la fofez de la madera carcomida por larvas de insectos, y lo derribaron. Tan minado estaba, que al caer se rompió.
El bosque hallábase conmovido por aquel tremendo acontecimiento. La curiosidad era tan intensa que la savia corría con mayor prisa. Quizá ahora pudieran conocer, por los dibujos del leño, la especie a que pertenecía aquel ser respetable, austero y caviloso.
-¡Mira e infórmanos! -rogaron los árboles al pino.
Y el pino miró.
-¿Qué tenía dentro?
Y el pino dijo:
-Polilla.
-¿Qué más?
Y el pino miró de nuevo:
-Polvo.
-¿Qué más?
Y el pino anunció, dejando de mirar:
-Muerte. Ya estaba muerto. Siempre estuvo muerto.
Aquel día el bosque, decepcionado, calló. Al siguiente entonó la alegre canción en que imita a la presa del molino. Los pájaros volvieron. Ningún árbol tornó a pensar en convertirse en sillas y en trincheros. La fraga recuperó de golpe su alma ingenua, en la que toda la ciencia consiste en saber que de cuanto se puede ver, hacer o pensar, sobre la tierra, lo más prodigioso, lo más profundo, lo más grave es esto: vivir.
El bosque animado (fragmento)
Wenceslao Fernández Flórez 

Las Tertulias de "La Alhóndiga"


Como ya hemos anunciado en entrada anterior, el próximo viernes 1 de diciembre, vamos a realizar una tertulia literaria dedicada en este caso a "El principito" de Antoine de Saint-Exupéry.

Proponemos a todos la lectura de este bellísimo libro, así como participar, si es vuestro deseo en la tertulia y leer en la misma fragmentos del mismo.

Desde al Asociación ponemos a vuestra disposición, si os fuera menester, un ejemplar del libro para que podáis disponer de él si no le tenéis. De igual forma, si os apetece más leerlo en formato digital a continuación os ponemos algunos enlaces para poder hacerlo:

- de Biblioteca digital ILCEL

- de seducoahuila.gob.mx

- de Bibliotecas Publicas


Actividades en Biblioteca Pública de Ávila


Las actividades que van a tener lugar en la Biblioteca Pública de Ávila durante esta semana:

  • Jueves 30, 19.30 h.: Conferencia “Ávila y su tierra en la época de Fernando III” a cargo del profesor y secretario general de la UCAV Francisco Trullén Galve. La conferencia se inscribe en los actos organizados por la Junta de Castilla y León a través de la Consejería de Cultura y Turismo para conmemorar el 800 aniversario de la proclamación, en Astudillo, de Fernando III como rey de Castilla.

§  Viernes  1, 19.30 h.Presentación del libro “La sobrina del Rey: Felipe II y el proceso del pastelero de Madrigal” del investigador Raúl Albarrán Jiménez (Licenciado en Historia Moderna por la Universidad Complutense de Madrid, Diplomado en Historia del Arte y Diplomado en Teología)El libro es fruto de casi dieciséis años de investigación histórica acerca del controvertido tema del pastelero de Madrigal, un tema abulense de trascendencia histórica nacional e internacional, que el autor ha elaborado concienzudamente con referencias inéditas a la ciudad y la provincia de Ávila. La presentación constituye una primicia en la promoción del libro, pues el autor, madrigaleño de adopción ha querido realizar el primer acto en la ciudad en la que ha sido impreso y que tan presente está en la obra.

Todos los actos tendrán lugar en el Salón de Actos de la Biblioteca con entrada libre hasta completar el aforo
Rogamos su máximo difusión
Más información en: https://goo.gl/5b8PhA

27 nov. 2017

La Llanura número 102

Ponemos a vuestra disposición el enlace de nuestra revista cultural "La Llanura" número 102 por si es de vuestro interés su descarga en formato digital.
Si es así, lo podéis hacer en los siguientes enlaces:

En formato PDF

Desde Scribd


26 nov. 2017

El Oso: Naturaleza, Arte, Etnografía...

Recién llegados.
La Laguna.
Observando las aves.
El observatorio.
En el Centro "Lagunas de la Moraña"
Sala de proyecciones.
Avutardas y grullas
Arquitectura popular
Los trabajos de la Tierra.
(Roturando mentes)
El muro de la Poesía
Paseo de "Vamos y venimos"
El árbol de metal
Iglesia de san Pedro y "el oso"

24 nov. 2017

Excursión a la localidad de El Oso

Os recordamos que el próximo domingo tenemos previsto acercarnos a la localidad de El Oso.
Partiremos de la plaza del Arrabal de Arévalo a las 10:00 de la mañana teniendo previsto llegar a nuestro destino sobre las 10:20 horas.
No se contempla probabilidad de lluvias en la previsión del tiempo consultada.

En primer lugar nos acercaremos a la laguna con el fin de observar a las aves que habitan en ella en otoño.

Hacia las 12:15 horas nos acercaremos hasta el pueblo para visitar el Centro "Lagunas de Moraña". La visita guiada cuesta 3,00 euros en principio. No nos han informado si el precio en grupo es más económico. 

Sobre las 13:30 daremos un paseo por el pueblo con el fin de visitar las diversas "islas" que conforman el Museo al aire libre que se ha creado en la localidad. Terminaremos sobre las 14:00 horas junto a la iglesia de san Pedro.

21 nov. 2017

Visita a la laguna de El Oso


El domingo 26 de noviembre nos acercaremos a la localidad de El Oso. 
En primer lugar iremos a la laguna donde podremos contemplar las diversas especies de aves acuáticas que tienen en ella su hábitat.
Más tarde nos acercaremos al pueblo a fin de disfrutar de su patrimonio monumental así como del muy interesante museo al aire libre que allí se ha creado.
Por fin, visitaremos el Centro "Lagunas de Moraña".

20 nov. 2017

OCTAVA JORNADA TEMÁTICA COACYLE 2017: ÁVILA

Te animamos a asistir a estas charlas coloquio, actos enmarcados dentro de nuestro 25 aniversario, centrados en las 9 ediciones de los Premios de Arquitectura de Castilla y León.
Las charlas coloquio son jornadas temáticas sobre alguna de las categorías de los premios, en las que de 3 a 5 ponentes contarán con 20 minutos para explicar su obra premiada. Al finalizar las mismas se realizará un pequeño coloquio entre los asistentes y los ponentes.
La octava se celebrará el 23 de Noviembre de 2017 en la Sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Ávila, a las 18:00.

19 nov. 2017

La Llanura número 102

Os recordamos los lugares en los que podéis adquirir la revista cultural "La Llanura":

- “Estanco de Tejeda”, en plaza del Arrabal, número 12.

- “Domingo Confecciones”, en plaza del Arrabal, número 28.

- “Perfumería Suma”, en calle Zapateros, número 10.

- “Estanco de Eva Tejedor”, en calle Arco de Ávila, número 16.

- “Estanco de María Teresa Enríquez”, en Avda. de Emilio Romero, número 21.

- “Asesoría Fénix”. en Avda. de Emilio Romero, número 14, portal B, piso 1º Izda.

- “Kiosco de Lala”, en calle de Las Piscinas, número 4.

17 nov. 2017

Próximas actividades

En próximas fechas y desde nuestra Asociación queremos realizar las siguientes actividades:

- El domingo 26 de noviembre nos acercaremos a la localidad de El Oso. 
En primer lugar iremos a la laguna donde podremos contemplar las diversas especies de aves acuáticas que tienen en ella su hábitat.
Más tarde nos acercaremos al pueblo a fin de disfrutar de su patrimonio monumental así como del muy interesante museo al aire libre que allí se ha creado.
Por fin, visitaremos el Centro "Lagunas de Moraña". En breve daremos más detalles sobre esta excursión.


- El viernes 1 de diciembre  nuestra Tertulia Literaria estará dedicada al libro "El principito" de Antoine de Saint-Exupéry. En ella podremos disfrutar de una pequeña colección de ejemplares de distintas ediciones de esta obra además de la lectura del libro.

15 nov. 2017

La Llanura número 102

Como cada 15 de mes ya tenéis a disposición vuestra revista "La Llanura" en formato papel en los lugares habituales de venta.
Recordad que el coste de la revista es de 0,50 céntimos de euro. 
Comprándola ayudáis a que pueda publicarse en formato impreso y que muchas personas, que no pueden acceder a ella por carecer de medios digitales, puedan seguir leyéndola.
Estos son los lugares en que puedes adquirirla:

- “Estanco de Tejeda” en plaza del Arrabal, número 12.

- “Domingo Confecciones” en plaza del Arrabal, número 28.

- “Perfumería Suma” en calle Zapateros, número 10.

- “Estanco de Eva Tejedor”, en calle Arco de Ávila, número 16.

- “Estanco de María Teresa Enríquez”, en Avda. de Emilio Romero, número 21.

- “Asesoría Fénix”. en Avda. de Emilio Romero, número 14, portal B, piso 1º Izda.


- “Kiosco de Lala” en calle de Las Piscinas, número 4.

12 nov. 2017

La rendición de Breda

Direccionamiento a la imagen
Obra realizada para el Salón de Reinos del madrileño Palacio del Buen Retiro, actualmente destruido; se fecharía antes del mes de abril de 1635 y representa un episodio de la Guerra de Flandes ocurrido el 5 de junio de 1625. Tras un año de sitio por parte de las tropas españolas, la ciudad holandesa de Breda cayó rendida, lo que provocó que su gobernador, Justino de Nassau, entregara las llaves de la ciudad al general vencedor, Ambrosio de Spínola. Pero Velázquez no representa una rendición normal sino que Spínola levanta al vencido para evitar una humillación del derrotado; así, el centro de la composición es la llave y los dos generales. Las tropas españolas aparecen a la derecha, tras el caballo, representadas como hombres experimentados, con sus picas ascendentes que consideradas lanzas por error dan título al cuadro. A la izquierda se sitúan los holandeses, hombres jóvenes e inexpertos, cuyo grupo cierra el otro caballo. Todas las figuras parecen auténticos retratos aunque no se ha podido identificar a ninguno de ellos, a excepción del posible autorretrato de Velázquez, que sería el último hombre de la derecha; al fondo aparecen las humaredas de la batalla y una vista en perspectiva de la zona de Breda. La composición está estructurada a través de dos rectángulos: uno para las figuras y otro para el paisaje. Los hombres se articulan a su vez a lo largo de un aspa en profundidad, cerrando dicho rectángulo con los caballos de los generales. La técnica pictórica que utiliza aquí el artista no es siempre la misma sino que se adapta a la calidad de los materiales que representa, pudiendo ser bien compacta, como en la capa de la figura de la izquierda, bien suelta, como en la banda y armadura de Spínola. Breda volvió para siempre a manos holandesas en 1639.

De nuestro blog "Sala de Arte" enlazamos esta entrada de interés.
Fotografía enlazada de Wikipedia
Texto: arteHistoria

3 nov. 2017

EL LUTO DE LOS ÄNGELES


Una agrupación de ángeles con vestiduras de luto, partirán del humilladero del río, a ,la caída de la tarde, portando un candil encendido y unos crisantemos blancos.
En flilum, los ángeles poetas cruzarán el antiguo puente medieval camino del castillo hacia la necrópolis haciendo una parada de oración en la primera cruz de piedra que encontrarán en el camino. 
Seguirá el trayecto hasta la iglesia de San Martín.
Los Poetas harán su recorrido por la iglesia en recogimiento y oración.
Una campana asistirá el recorrido con toque de silencio hacia la necrópolis y un ángel abrirá la puerta del castillo guiándolos al sacramental.
Ya allí, rodeando una gran cruz de piedra los ángeles se dispondrán a leer fragmentos del "Dies Irae" y un coro en susurro entonará la música. Al terminar los rezos, depositarán las flores y las luminarias sobre los túmulos.
Terminadas las ofrendas, los ángeles seguirán la luz de guía por el castillo hasta la sala "Bolosea" donde recitarán poemas en homenaje a todos aquellos que ya no están.

Más sobre La Lugareja

En noviembre del año 2011 pusimos a disposición de los interesados nuestro Cuaderno de Cultura y Patrimonio número XII, dedicado al ex-monasterio de Santa María de Gómez y Román (La Lugareja), coincidiendo con una visita colectiva que hicimos al monumento.
Ponemos el enlace nuevamente por si fuera de interés para nuestros lectores.