23 abr. 2017

De puente a puente

Restos de puente de posible origen romano
junto a puente de San Julián.

En la Loma.

En la Loma.

Alameda cortada.

Entorno de la Pesquera.

Las basuras vuelven al puente del Cementerio.

Puente de Medina.

Derrumbes y excavaciones.

La presa del molino "Quemao".

Restos de lo que pudo ser puente.

Hoy es el Día del Libro

— Pero… ¿qué haces tú por aquí?
Y él respondió entonces, suavemente, como algo muy importante: —¡Por favor… píntame un cordero! 
Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer. Por absurdo que aquello me pareciera, a mil millas de distancia de todo lugar habitado y en peligro de muerte, saqué de mi bolsillo una hoja de papel y una pluma fuente. Recordé que yo había estudiado especialmente geografía, historia, cálculo y gramática y le dije al muchachito (ya un poco malhumorado), que no sabía dibujar. 
—¡No importa —me respondió—, píntame un cordero! 
Como nunca había dibujado un cordero, rehice para él uno de los dos únicos dibujos que yo era capaz de realizar: el de la serpiente boa cerrada. Y quedé estupefacto cuando oí decir al hombrecito: — ¡No, no! Yo no quiero un elefante en una serpiente. La serpiente es muy peligrosa y el elefante ocupa mucho sitio. En mi tierra es todo muy pequeño. Necesito un cordero. Píntame un cordero. Dibujé un cordero. 
Lo miró atentamente y dijo: —¡No! Este está ya muy enfermo. Haz otro.
Volví a dibujar. 
Mi amigo sonrió dulcemente, con indulgencia. 
—¿Ves? Esto no es un cordero, es un carnero. Tiene Cuernos… 
Rehice nuevamente mi dibujo: fue rechazado igual que los anteriores. 
—Este es demasiado viejo. Quiero un cordero que viva mucho tiempo. Falto ya de paciencia y deseoso de comenzar a desmontar el motor, garrapateé rápidamente este dibujo, se lo enseñé, y le agregué:
—Esta es la caja. El cordero que quieres está adentro. Con gran sorpresa mía el rostro de mi joven juez se iluminó: 
—¡Así es como yo lo quería! ¿Crees que sea necesario mucha hierba para este cordero? 
—¿Por qué? 
—Porque en mi tierra es todo tan pequeño… Se inclinó hacia el dibujo y exclamó: 
—¡Bueno, no tan pequeño…! Está dormido… 
Y así fue como conocí al principito.

ANTOINE DE SAINT - EXUPÉRY
EL PRINCIPITO

22 abr. 2017

Decíamos ayer...

En el paseo de la Alameda.
Decíamos ayer y decíamos bien... que teníamos razón. 
Teníamos razón y ellos no cuando manifestábamos, allá por el otoño del pasado año, que no era aconsejable realizar podas drásticas sobre  el arbolado urbano en general y sobre los plátanos de sombra en particular.
Y como en tantas otras cosas teníamos razón. Las podas brutales, salvajes, desmedidas, dañan al árbol y en nada le benefician. Ni a él ni al entorno.
Las siguientes fotografías, tomadas hoy mismo, 22 de abril de 2017, en distintos puntos de Arévalo, sirven para explicar lo que decimos.

En el paseo de la Alameda.

En la plaza del Arrabal.

En la plaza del Arrabal.

En la plaza del Arrabal

En la plaza del Arrabal.

En la avenida de Emilio Romero

En la avenida de Emilio Romero

En la avenida de Emilio Romero

En la avenida de Emilio Romero

En la plaza del Arrabal.

En la plaza del Arrabal.
La demostración evidente de que teníamos razón y ellos no es que hoy, 22 de abril de 2017, en el paseo de la Alameda y en el bulevar de la avenida de Emilio Romero los plátanos de sombra tienen un brote de hojas magnífico y adornan con sus verdes primaverales los espacios urbanos en que están ubicados. Estos árboles, afortunadamente, no sufrieron el pasado otoño las devastadoras podas a las que les suelen someter un año tras otro.
En la plaza del Arrabal.
Por contra los plátanos que hay en la plaza del Arrabal y que sí sufrieron podas radicales, a día de hoy están completamente desnudos.
¿Y si no es al árbol, a quién beneficia la práctica de realizar año tras año esas podas salvajes a que nos tienen acostumbrados por aquí?
¿Recordáis aquel romancillo que cantaba el grupo "Nuevo Mester de Juglaría"?  Pues lo mismo.

Fotografías cortesía de 
Luis J. Martín García-Sancho y Juan C. López

11 abr. 2017

Revista de la prensa

El éxodo rural y la falta de dinero arruinan el patrimonio cultural

Cientos de edificios y monumentos históricos están en peligro en los pueblos por abandono

La extinción de las cajas de ahorro ha diezmado el presupuesto para conservación


La ermita visigoda de San Ambrosio, en la localidad gaditana de Barbate, languidece sin cubiertas, afeada por pintadas de vándalos; el palacio fortificado de los Zúñiga, en Curiel del Duero (Valladolid), del siglo XV, está expoliado y en ruina; el monasterio barroco de Santa Fe, en Zaragoza, amenaza derrumbe. Estos edificios y muchos otros figuran como protegidos por la Administración, pero solo sobre el papel. La despoblación rural es el origen del riesgo en el que están algunos exponentes del  patrimonio español, pero los presupuestos estatales no están a la altura de dar una solución: han caído casi a la mitad en unos años. Con todo, la gran pérdida ha sido la casi desaparición de las cajas de ahorro y su obra social, que aportaban la mayor parte de los recursos para proteger la riqueza cultural de cientos de pueblos.

6 abr. 2017

Paseo por la llanura cerealista

Cortesía: David Pascual
El próximo domingo 9 de abril de 2017 iremos a ver las llanuras cerealistas de La Moraña y Tierra de Arévalo para disfrutar de sus paisajes, tan amplios como impresionantes. Para ello recorreremos las campiñas donde predomina el verde de los cereales con salpicaduras del amarillo de la colza, los ocres de barbechos y labrados, los pinares isla y los incipientes majuelos.
Los campesinos han llenado de colores los campos con la paleta de la primavera.
Intentaremos observar en vivo y en directo el celo de las avutardas, la sinfonía de currucas, calandrias y terreras, acompañadas por el ajeo de la perdiz, los saltos y chasquidos del sisón, los vuelos a ras de suelo del aguilucho cenizo. Intentaremos descubrir el mimetismo de gangas y ortegas, el cernido del primilla, el cantadero del triguero, la zarza del molinero o el posadero del bisbita campestre. Buscaremos el día del alcaraván dormilero, la cama de la liebre, el vivar del conejo y el sendero del topillo campesino.
Para ello recorreremos los campos entre el Zapardiel y el Trabancos de Barromán, Moraleja, Madrigal de las Altas Torres, Villar de Matacabras, Astudillo, Rasueros, San Cristobal de Trabancos (antes Cebolla), El Ajo y Flores.
Para todo aquel que quiera acompañarnos:

- Lugar de encuentro: Plaza del Arrabal (Arévalo)
Día: domingo, 9 de abril de 2017
Hora: 9:00 am
La actividad se encuadra en las II Jornadas de Naturaleza y Medio Ambiente de Arévalo organizadas por "La Alhóndiga", Asociación de Cultura y Patrimonio, y "Galérida Ornitólogos", que con el lema de “Tierra y Vida” se desarrollarán a lo largo de 2017.
Se recuerda una vez más que la asistencia es libre y voluntaria.

31 mar. 2017

Reunión plenaria de la Federación de Asociaciones por el Patrimonio de Castilla y León

Reunión plenaria de la Federación de Asociaciones por el Patrimonio de Castilla y León


FECHA: sábado 1 de abril de 2017.
LUGAR: Aula del Museo de Ferias de Medina del Campo. (Valladolid)
HORA: de 10:30 a 13:30 horas.

29 mar. 2017

Regreso a los Cortados Rojos

   “Hoy he vuelto a pasar por aquel camino verde…” decía el bolero del maestro español "CARMELO LARREA", autor también del otro no menos importante bolero titulado "DOS CRUCES", y como él, hemos regresado al lugar que casi nos viera nacer en esto de las correrías por las Tierras de Arévalo y sus comarcas. Pero ya nada es lo mismo. No somos los mismos. Los Clásicos griegos ya nos lo dijeron hace siglos y utilizaron la metáfora del río que fluye.

   Entonces, por aquellos tiempos, se hablaba más claro que ahora y se vivía más claro también. Había esclavos, que eran la mayoría de la población, y no se ocultaba. Estaban para servir a la élite, para realizar las ingratas tareas y sucios trabajos. La élite estaba dedicada plenamente a gozar de la Vida y sus placeres, y a pensar y a imaginar cómo podría haber sido el origen de las cosas, se inventaron los dioses, la Literatura, el Teatro, la Filosofía y las Artes en general, y otras muchas cosas que aún no existían.

   Hoy, en nuestros días, la élite ya no crea ni piensa ni inventa, salvo la manera de mantenernos a la gran mayoría, ilusoriamente libres, como esclavos de sus intereses y necesidades. No somos conscientes, en general, de nuestra condición de esclavos. Tal vez algunos, así tomados de uno en uno, pueden tener conciencia de la real condición que ostentamos.

   Era pues mañana de andanzas y correrías y la presentaban bajo desapacibles predicciones meteorológicas, que si fuertes vientos que si lluvias que si pitos y que si gaitas. Menos mal que el Señor de los Bichos, cuenta con el favor de la Naturaleza, pues la respeta y nos enseña a conocerla mejor, y esta se lo devuelve con un tiempo perfecto para todo lo que hacemos.

   Con la grata presencia de la señora Presidenta consorte, y sin llegar al centenar, comenzamos nuestro recorrido, que no por conocido era menos interesante, todo lo contrario. A los Cortados Rojos del Adaja, se puede volver cuantas veces quieras, por la mañana al amanecer, o por la tarde a la caída del sol. Nunca son lo mismo, no en vano encajonan al Adaja, río que fluye, y que más adelante ataja al padre Duero, “casi ná”. De allí, a la monstruosidad que en Villanueva de Gómez  las Autoridades conniventes consintieron, hasta que una surrealista sentencia judicial ordena: ”…devolver al estado inicial el monte público…”, con un par.

   Las impresiones, por desgracia, siguen siendo las mismas que la primera vez. En esta ocasión volvemos a repasar las cifras con detenimiento, por si nos hemos equivocado, pero no, no hay error. Si sumamos los que iban a ocupar las macro urbanización de Villanueva de Gómez, los que iban a llenar  la capital de la provincia y los que llenarían los campos de recreo de las Navas del Marqués, sale una cifra cercana al doble de la actual población de la provincia de Ávila, en su totalidad sí, con otro par. Casi sin reponernos de la impresión, la de cómo nos pudimos dejar engañar en su día y la de los vertederos de residuos que siguen llenando nuestra tierra, Centros de Reciclaje de Residuos les llaman, que en esto de los eufemismos a los españoles no nos gana nadie en el mundo mundial, bueno ni en corrupción tampoco, y si vemos que nos van a ganar hacemos trampas y listo. Bajo esa impresión digo, comenzamos a bajar hasta al Adaja, para encontrarnos con un lugar idílico y que hubiera satisfecho las ansias de Fray Luis de León:
Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,            
y con pobre mesa y casa,
en el campo deleitoso
con sólo Dios se compasa,
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.  …”         

   En  los restos del molino del Chorrillo, junto a un manantial en el que los berros verdeaban jugosos y con sabrosura, las aguas cristalinas, los chopos desnudos aún esperando la Primavera, con canto de aves y el rumor del agua, con el sereno vuelo de los Milanos Negros muy por encima de nuestras cabezas, recogiendo hojas de la alameda que parecían tejidas como finos encajes de tul; allí fue, digo, donde Míster Chisp sufrió una suerte de tentación.

   Y Míster Chisp, que como muchos saben no es mucho de Poesía, no tuvo en cuenta los versos de Fray Luis de León:
“…
y con pobre mesa y casa,       
en el campo deleitoso          
con sólo Dios se compasa,      
y a solas su vida pasa,        
ni envidiado ni envidioso.    “

   Sintió envidia del Señor Presidente y  él también quiso perderse. En el Chorrillo estuvimos a punto de no volver a verle, allí junto a la huerta de la Morisca, en el término municipal de Villanueva de Gómez. Afortunadamente todo quedó en un intento. Reconvenido por su comportamiento volvió al rebaño y nos aseguró, bajo juramento, que nunca más volvería a comportarse de semejante manera, tan desatenta para con quienes le quieren y protegen.

   Almorzamos junto a los restos de la balsa de enormes dimensiones y grave peligro para los animales, que está siendo desmantelada, (¿dónde irán sus plásticos negros a parar?), y concluido el reponedor almuerzo nos pusimos en marcha hasta Bodoncillo, sus restos realmente. En el camino tuvimos que cruzar el imperio de Alberta, que los más viejos ya sabrán es un Águila imperial ibérica, especie en riesgo de extinción y que tanto nos preocupa su futuro a los de la Alhóndiga, no tanto a las Autoridades conniventes. Refugiada en su nido, protegiéndose tal vez del viento o sus huevos, nos dejó pasar y nosotros procuramos no molestar.

   La impresión de volver a pisar lo que ya un lejano día nos enseñara un buen amigo sigue siendo enorme e indescriptible. De allí, con los recuerdos arrastrando por el pinar, nombres de poblados ya inexistentes, restos cerámicos y un dolor punzante en el costado nos llegamos hasta  los restos del convento que se puede encontrar y visitar junto a la villa de Tiñosillos.

   Y a hora prudente, que había que echar el arroz para comer, nos volvimos a Arévalo. Paseos estos que se pueden hacer en un rato, siempre agradable pero siempre distinto. Lugares cercanos pero casi desconocidos y que al contemplarlos nos parecen de lejanas tierras.
Fabio López