15/9/2014

La Llanura número 64

Como en meses anteriores ya tenéis a vuestra disposición nuestra revista cultural "La Llanura". En este caso se trata de la número 64 que a lo largo de la mañana se ha estado repartiendo en los lugares habituales de Arévalo.
A lo largo del día pondremos la misma, en su formato digital, a disposición de las personas interesadas y se enviará a los suscriptores.



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Todos los números de La Llanura

14/9/2014

En la casa-torre de los Loyola en Azpeitia

En la casa-torre de los Loyola en Azpeitia encontramos el pequeño documento que acompañamos.
En él destacan los dibujos de un viejo y conocido edificio, hoy, desgraciadamente desaparecido.


La leyenda dice: 

Palacio del Real - Villa de Arévalo
Dibujo del Doctor Arquitecto, Luis Cervera Vera, Académico de Bellas Artes.

Mansión Real edificada por Enrique II de Trastámara (1369-1379).
Refugio de Juan II de Castilla (1406-1454).
Residencia de la viuda de Juan II, Isabel de Portugal (1454-1496); y morada de sus hijos, los infantes Alonso e Isabel la Católica (1454-1460).
Palacio y villa dados en propiedad por Enrique IV (1454-1474) a Álvaro de Zúñiga, nombrado duque de Arévalo, en 1467.
Recuperados como Palacio y Villa de realengo por Isabel la Católica, en 1480.
Confiados en tenencia de la corona al Contador Mayor de Hacienda de Castilla, Don Juan Velázquez de Cuéllar, en 1497.

Residencia de Íñigo de Loyola de 1507 a 1517
como contino comensal de la familia Velázquez.

Monasterio cisterciense femenino, por donación de Carlos V, desde 1524 hasta la desamortización de 1835.
Impunemente derribado en 1976.

Errege-Jauregia – Arévalo Herria
Iñigo Lioolakoaren bizitokia

Velázquez familiaren babesean (1507tik-1571ra

2/9/2014

Horizontes infinitos de la Moraña

Los horizontes infinitos de la Moraña fueron un motivo revelador del encuentro mantenido en el pueblo de El Oso el sábado 30 de agosto de 2014, donde tuvimos oportunidad de compartir sentimientos tan profundos como los que el hombre experimenta en contacto con la tierra que le vio nacer. 
Todo desde el horizonte en el que se pierde la vista cuando nos apostamos sobre el terreno de la llanura morañega.
Donde se abre el infinito estepario de sobrecogedoras planicies que participa de un mismo paisaje cerealista. 
Y donde, como representantes humildes de los hombres y mujeres anónimos de esta tierra, fueron homenajeados el arqueólogo Emilio Rodríguez Almeida (natural de Madrigal) y al dulzainero Aureliano Muñoz "Polilo" (de Velayos, Pozanco y Santo Domingo de las Posadas).