Una de las primeras en acudir a la cita y ya viene siendo habitual, fue la lluvia. Resulta curiosa nuestra relación con este fenómeno atmosférico, pues si algo o alguien ha demostrado fidelidad a nuestras correrías ha sido ella. Siempre acude aunque no se la espere. Pero esta vez no ha sido una correría como las otras. Más que andar ha sido un viaje en el tiempo; aunque al principio todo se desenvolvía como de costumbre: saludos protocolarios, ausencias sentidas, presencias reconfortantes y a la cabeza nuestro señor Presidente. El grupo inició su marcha pues los orbitanos nos esperaban en su territorio. Tendré que preguntar por cierto al ángel Ramón porqué se llaman así y no orbitalinos u orbitalenses. Cuando se produjo el encuentro, envuelto en un cierto aire de timidez pues no nos conocíamos y además casi ...