26 nov. 2011

“SEPA VUESA MERCED”

En Arévalo, ciudad mudéjar, a cuatro de noviembre del año de nuestro señor Mercado de 2011.

Mi señor y último caballero andante:
Gratamente contento quedé al recibir vuestra última misiva, en la que además de mandarme noticias de los muchos asuntos que mi interés despiertan, me trajo la buena nueva de su magnífico estado de salud.
No obstante, me pareció apreciar en ella que su ánimo estaba aquejado de un cierto punto de melancolía, sin llegar a ser grave tristeza, en cuanto al número de los que siguen su causa.
En mi modesta opinión, anda equivocada vuesa merced, pues no tiene en cuenta que la bandera que enarboló hace ya unos años, únicamente prometía a quienes le siguieran: Entrega, esfuerzo, trabajos, sacrificios y algún que otro sinsabor. Debe reconocer conmigo que no son premios que gocen de demasiada popularidad en estos tiempos. Son las banderías interesadas, las que prometen un éxito fácil y sin esfuerzo a los que se alisten, las que más seguidores arrastran hoy en día. Vea si no cómo una actividad noble como es el teatro, arrastra menos partidarios que la lidia de una res, y a pesar de ser yo muy bruto, establezco la diferencia del número de seguidores entre una y otra, en el esfuerzo que para comprender los espectáculos el público debe realizar.
Sepa vuesa merced que continúo con maese García-Sancho en el estudio de esa disciplina que ambos me dieron a conocer y que tanto placer me proporciona. La Didáctica de las Flores es una ciencia que no goza de muchos seguidores, pero los que asistimos a cada una de las lecciones magistrales que recibimos de maese García-Sancho, lo hacemos con verdadera devoción y admiración, agradeciendo infinitamente sus enseñanzas. Que lo hagamos con mayor o menor aprovechamiento el tiempo lo dirá, pero no escatimamos el esfuerzo de levantarnos con el alba y sufrimos con resignación lo que la climatología nos depara.
Más fatigas me producen las enseñanzas de Bellas Artes y Estética que maese Arribas trata de acercar a mi entendimiento, en esa disciplina que tan bien él conoce y que tan ajena me resulta. Son los quebraderos de cabeza que me produce directamente proporcionales a su capacidad; pese a ello, no cejo en el empeño de dejar de ser el bruto que vuesa merced me aconsejó un día y que trato de dejar atrás cual la piel de una culebra.
Ando ahora empeñado en encontrar momento para iniciarme en Danza y Armonía, que a juicio de los más refinados, sería un complemento ideal para mi formación. Tengo gran ilusión en ello, pero ritmo, compás, notas y pentagrama le resultan tan ajenos a mi naturaleza como la maldad a la de vuesa merced.
Sepa también, que aunque como usted bien dice no soy de los de misa diaria, he tenido la impagable dicha de conocer la mayor parte de los templos y otras importantes edificaciones que existen en la comarca, todos construidos con ese estilo tan particularmente familiar que es el mudéjar. Todo ello de la mano de maese Gutiérrez y maese Moreno, figuras insignes de la docencia y conocedores inigualables del dicho arte mudéjar. Sepa además que bien preocupado me hallo en estos días por estas lluvias, que si bien son muy necesarias, me hacen temer por el futuro de las iglesias, ahora que conozco el estado de sus techumbres. Son iglesias casi sin feligreses, pero atesoran la belleza y el saber constructivo acumulado durante siglos. Espero que vuesa merced, con sus conocimientos, sepa hacernos llegar las maneras con las que podamos abrir templos, que corra el aire en ellos y evitemos su ruina, pues son muchos los temores de su desaparición los que sentimos este grupo de ilusos soñadores que no solemos ir a misa.
Por todo ello, como bien habrá comprobado vuesa merced, no son pocos los que con ilusión y afán diario seguimos su estandarte y aprendemos las muy diferentes artes con las que convencer a los que nos rodean, de las bondades que estas tierras albergan, tratando de conocerlas primero para pasar a amarlas a continuación.
Sepa por último vuesa merced, que aun cuando en un ejercicio de estricta contabilidad no llegamos a la centena, como muy bien nos recuerda maese Collado a menudo, no es la cantidad de los elementos sino la calidad y el humor de los mismos lo que define la naturaleza del conjunto, o expresado en palabras del místico Manzano: “...nada te turbe, nada te espante, nada temas si estoy a tu lado.”. Y como ya dijera el gran Homero en la Ilíada, en su penúltimo canto: “...que más hace el leñador con su habilidad que con su fuerza...”.

Suyo siempre,

Fabio López.

3 comentarios :

chispa dijo...

Vuesa merced sabe... pero donde vos veis gigantes, yo sigo viendo molinos de viento; quizas sea simplemente un problemma optico... de dioptrias. De todas maneras, mientras alguien tire del burro, yo empujaré un poquito. Ah...como palmero, no tengo precio.

Luis dijo...

Lo que cambia una sola sílaba. Nunca jamás, hasta ahora, me habían llamado "maese". Pero sí, muchas veces alguno dijo al verme mirando pájaros o flores ¿Dónde irá "ese"?. En fin como veis con una simple sílaba el bueno de Fabio me ha ascendido de categoría. Aunque yo a falta de títulos sigo siendo simplemente "ese".

Chema Collado dijo...

Maese Chispa, que yo sepa Vd. nunca gasto gafas. Y buena vista tiene, para encarar las pelotas a los hoyos.Y tenéis más pinta de Quijote que de Sancho,lo cual no quiera decir...
De todas formas, en éste mundo cruel ,nada es verdad ni es mentira, sino del color del cristal con que te miran.Viene al pelo después de leer esto un "vidrio" que os he mandado de MARIO BENEDETTI : "No te rindas"