31 ene. 2011

Luisito el de Pozaldez

Luisito era bajito, regordete, de aspecto agradable y bonachón. Nace un 4 de febrero de 1913. Fue hijo de un carretero, labor que él practicó en su adolescencia dura y sacrificada. Asistió a la escuela del pueblo hasta los 20 años debido a la amistad de su familia con los maestros y al retraso que manifestaba en sus estudios, alternando con trabajos en el pueblo como acarreador de agua con un carretillo de 2 cántaros hasta la Fuente del Caño y ayudando a su padre en la carpintería. Pronto se queda huérfano ya que pierde a su padre en un desgraciado accidente. Se hizo cargo de él su tía, ya que su madre murió joven y apenas la conoció.
Años duros y difíciles para todos, y nuestro Luisito alternaba el escaso trabajo que le ofrecían de acarrear agua y sobre todo en vendimias. Se enrolaba en cuadrillas que le ayudaban a echar la uva a los cestos, pues él no llegaba con el peso del cuévano. Se las ingeniaba para ganarse la simpatía de la gente que le acompañaba en aquellos escasos trabajos que realizaba, pues en los del campo le rechazaban debido a su estatura o a que él era poco habilidoso para dichas tareas.
Es cuando optó por alternar el poco trabajo con la mendicidad que solicitaba al principio a los pudientes del pueblo, y al no obtener trabajo, obtenía el beneficio del que se creía generoso y le ayudaba a supervivir.
Pronto descubrió con su ingenio que había que ofrecer algo más para pedir, y ampliar su horizonte de posibilidades. Luisito bailaba y ofrecía sus canciones, a pesar de bailar mal y cantar peor. Pero no le importaba mucho el estilo, sino el contenido de su mensaje con las letras que él componía: "Hecho un baile a estas mozas y a los mozos del lugar y a los pobres les deseo que casen bien a sus mozas con mucha felicidad"
Así comienza nuestro amigo Luisito a recorrer caminos y pueblos, ofreciendo su espectáculo a cambio de la voluntad. Se granjea la amistad del alcalde, del cura, del maestro, de los labradores, que son quienes le proporcionan el alojamiento y la manutención. Siempre en una breve estancia de uno y dos días en cada villa que recorría. Luisito solía aparecer en los pueblos siempre en la misma época, que por lo general coincidía con las fiestas del santo patrono. A Luisito se le recibía como uno más del pueblo, jamás era un extraño; era el caminante que trae nuevas, como peregrino con su canto en sus labios y un baile en sus cortas piernas, con los brazos en alto giraba a diestra y siniestra, terminando con una vuelta en redondo agradeciendo a todos su voluntad por escucharle y atenderle en su función pública, bien en la plaza o en la puerta solariega de cualquier vecino del lugar.
Esa es la diferencia de Luisito con un clásico mendigo, mitad bufón, mitad bailarín, con su chaqueta que le llegaba casi hasta las rodillas, prenda que le regalaban allá donde pernoctaba; con su tez tostada de andar por los caminos, con su bastón o cayada para defenderse de los perros y el hato al hombro. Llega a los pueblos de Valladolid, Segovia, Ávila y Salamanca, cantando y saludando, rodeado de chavales, escuchando las historias que Luisito les relataba, mientras recorría las casas habituales a los que saludaba, y preguntaba por cada miembro de la familia, ofreciendo su baile y canción terminaba invitándoles a la función de su pueblo Pozaldez 20 de mayo (San Boal).
Este cariñoso y simpático personaje, querido por mucha gente y admirado por su forma de vivir, ha compartido posadas, casas de labranza, pajares, estaciones de ferrocarril y por supuesto en casa del señor alcalde o el cura del lugar, siempre con el máximo respeto y un exquisito cariño hacia Luisito.
Luisito en una casa humilde de Pozaldez pasaba el invierno planificando su gira o viaje; y para ello solicitaba la ayuda de las gentes de bien que le escribían las cartas que él dictaba, dirigidas a todas las amistades de los pueblos y lugares que él recorría. El apenas sabía escribir, pero relataba esas cartas con mucho detalle, para el dueño, la dueña de la casa y sus hijos, explicando su estancia en Pozaldez y relatando los aconteceres del pueblo. «Fulano ha matado dos marranos que la familia crió y me invitaron al guiso». «Ha muerto la seña Fulanita y les he dado el pésame a la familia». Bodas, bautizos, fiestas y por supuesto accidentes eran los relatos en sus cartas a sus amigos, que firmaba con sumo cariño. Personaje curioso, caminante incansable, último juglar, peregrino de Castilla. «Luisito» o «Don Luis» partía desde tierras de Medina recorriendo media Castilla con sus coplillas, cantando y bailando.
La última etapa de su vida en Pozaldez fue dura, al fallarle las fuerzas y no poder salir a recorrer sus caminos, solicitaba escribir sus cartas, y recibir sólo el cariño de unos pocos que acompañaban a Luisito en su casa.
Triste y melancólico lucha por salir como pájaro en jaula para avivar su espíritu y gozar de esa libertad digna que se ganó con el respeto de todos.
Es cierto que han forjado auténticas leyendas acerca de Luisito, con su origen y fortuna. Pero la realidad es que ha vivido de manera muy austera, siempre con dignidad e independencia, gozando de esa libertad, de vivir siempre esperando la limosna de los demás a cambio de algo, «bailar y cantar», con respeto siempre y cariño agradecido.

30 ene. 2011

El peso de la historia

La tarde calurosa había dejado un rojizo resol en el poniente que, ya anocheciendo, se teñía de violeta al otro lado de Madrigal de las Altas Torres. La imagen de la Villa se recortaba plomiza, sin volumen, plana y erguida, sobre este fondo de cambiante color. Recordaba los dibujos de Felipe Doyagüez, siempre silueteados, cuya técnica parecía haber aprendido contemplando su pueblo, y, un poco mas cargados de color, pero siempre planos, los esquemáticos trazos de Domingo Emilio. Veía la tierra horizontal, el cielo horizontal y levemente unido al polvo por las torres del pueblo que yacía en su sueño gris y azuloso descansando del peso de su nombre.
Lo había comprobado otra vez, cuando viví cuatro meses en el viejo convento de agustinas, donde naciera Isabel, la reina: A Madrigal le pesaba su historia, no podía sostener el recuerdo. Eran los años de la estabilización económica y la agricultura se resentía. Se trabajaba sin tregua aquel verano en que apareció la primera cosechadora y los obreros comenzaron a emigrar en mayor número a Francia, a Barcelo­na o Alemania como temporeros. Algunos muchachos sin oficio holgaban bajo los pórticos del Cristo, o en el Pradillo, tendidos en la hierba. Cuando yo bajaba por la calle empedrada del Tostado, tomaba a veces un rodeo para ver la fachada de la casa de Tata Vasco. Bajaba con los ojos cargados de historia y sorprendía en su ocio a los muchachos. Las camisas de color destacaban sobre la hierba, junto a un fondo de pasadas glorias, y, un tanto lejano, a contraluz, podían verse las ruinas del convento en que murió Fray Luis. Desde mi balcón veía una puerta de las murallas: la cal había cedido durante tantos siglos al agua y al sol que de una manera extraña se erguían casi sin base las estructuras de ladrillo. Más o menos, así debió contemplarlo aquel andariego de Salamanca del que yo repetía sus versos:

                         Tus murallas muerden el polvo,
                         Madrigal de las Altas Torres.

Pero en la noche paseábamos en la plaza junto a la fachada de San Nicolás. Muchachos, muchachas, estudiantes, braceros y chiquillos, íbamos y veníamos en charla alegre. Nadie pensaba en nada. La tierra llana daba esa horizontalidad a la vida, también si relieve, como la silueta del pueblo. Y el grupo de estudiantes en vacaciones se reunía en la bodega de uno de ellos, quizá también buscando un olvido de todo y esa llaneza en el trato que manaba de no sé qué sustancia secreta del paisaje. Se decoró absurdamente la bodega y, para festejar al amor, se escribió un aviso grande a la entrada:

                            Obradas son amores.

Por el Cristo, las calles desbordaban de gente. Se cantaba y corría en pandas alegres. Alguno llevaba tres días sin dormir. Me veía pasar y me gritaba:
-¡Eh! ¡Al toro, al toro!
Y las muchachas bajaban a la plaza con un cesto y acosaban al choto, haciendo fuerza todas en fila contra el bicho, que enredaba sus pitones en las mimbres del canasto. Todos habían vuelto a Madrigal, desde Madrid, Alemania, Barcelona, Francia, Suiza... atraídos por el gallo de la veleta de la torre. Luisito el de Pozaldez cantaba sus copillas por un duro y brincaba al final en un esfuerzo por elevar su estatura al nivel de la gente, y sus bolsillos resonaban a calderilla como platillos diminutos que acompasaran su melodía cómica. Y nos poníamos serios al estrechar su mano después de los brincos, cuando el cansancio le subía hasta la boca, abierta en una sonrisa de piedad sin malicia.
Parecía un esfuerzo por olvidar. Recordé una frase de «Azorín» en algún periódico: «Para crear, es necesario olvidar». Y tal vez todo fuese un afán de crear una vida joven, pujante, a la que un día el pasado no avergüence ni pese, porque lograron salvar la sustancia de la tradición sin perderse en un recuerdo vago y añorarte, sin vivir de las rentas de la gloria de otros, aunque nuestros, aunque queridos.
El gris del cielo oscurecía mientras nos acercábamos a Madrigal y ya las luces se adivinaban en la penumbra, titilantes. En pocos años las cosas han cambiado un tanto en Madrigal. El «boom» turístico que nos rodea ha hecho reconstruir algunos cubos y puertas de la muralla. La cal nueva, blanquísima, junto al rosa del ladrillo nos hace pensar en el nombre primitivo de la villa: Madrigal de las Albas Torres. Albas, si. Blancas de cal y de esperanza puesta en marcha cada año, cuando El Cristo llegue, y se haga carta blanca de todo, o liquidación de energías por fin de temporada.
Jacinto Herrero Esteban
Agosto de 1966.

28 ene. 2011

Soluciones a Santa María

Años dando vueltas al problema de Santa María y una cosa está clara, o el pueblo da un paso al frente o este monumento se va al garete. Los datos que ahora mismo están encima de la mesa son los siguientes: El Obispado propietario del templo no dispone de fondos para realizar intervención alguna y la Junta de Castilla y León ofrece 200.000 euros que con la burocracia que supone este tipo de contrataciones tardará un tiempo en ser efectivo, tiempo que los muros de Santa María no sabemos si están dispuestos a esperar, incluso cuando lleguen la citada cantidad no servirá sino para parchear y que dentro de unos años estemos en las mismas.

Intereses que nos mueven:

- Emocionales. En multitud de escritos de esta página están de sobra recogidos y personalmente creo que hemos llorado lo suficiente.

- Llamémoslos personales o egoístas. Como responsables de nuestro patrimonio personal, (vivienda, tierras, negocios.....) la devaluación del patrimonio del pueblo será directamente proporcional al de nuestros bienes.

En la carta en la que Javier Grande denunciaba el estado del Templo, muchos nos ofrecemos con aportaciones personales como solución.

Mi propuesta la titularía Mil hijos de Madrigal x 1000. ( y alguno de Moraleja )
Seguramente la propuesta esté plagada de problemas legales, pero en Madrigal sobran abogados, arquitectos, gestores, técnicos que en definitiva darían forma al asunto.

Lograr mil donaciones personales y con nombres y apellidos de mil donantes. Si logramos la cantidad de un millón de euros sumados a los doscientos mil de la Junta, a Obispado, Diputación, Ayuntamiento....... aunque no fuese más que por vergüenza torera se les aflojaría el bolsillo.

Ni mucho menos sería suficiente para que Santa María quedase perfecta, pero se le daría un meneo importante. Se adecentarían los jardines de alrededor que están de penita y se rodearían con un murete donde se recogiese el nombre de los mil donantes y el orgullo de todo el pueblo.

La empresa que ejecutase la obra estaría obligada a que el 70% de la plantilla contratada para la obra sean profesionales del pueblo.

Con luz, taquígrafos y notario se solicitaría la cesión del templo al pueblo por 70 u 80 años, con el compromiso de que los beneficios que generé, donaciones, visitas, bodas...... se utilicen SIEMPRE en continuar reformando el monumento.

Sugerencias.

Faltan 999

Saludos. La tentación de llamarme iluso agradecería evitarla, me lo han llamado en casa.

Javier Becerril

Vicente Blasco Ibáñez

26 ene. 2011

El Heraldo de Arévalo


Equipo de redacción del "Heraldo de Arévalo" en 1912
De izquierda a derecha, sentados, el redactor mercantil D. Lucio Albella, redactor D. Miguel González, director, D. Ángel Macías, redactor D. Cesáreo Díaz y el reporter D. Antolín Arévalo; de izquierda a derecha, de pie, el distinguido colaborador D. Nicasio Hernández Luquero y los redactores D. Wenceslao García y D. Clementino Camblónc. 
(Fotog. J. Macías)


Heraldo de Arévalo - nº 67 - octubre de 1912
Esta fotografía fue portada en el número 67 del "Heraldo de Arévalo", que se publicó en fecha 13 de octubre de 1912.  En ella aparece parte del equipo de redacción de aquel semanario, cuya primera página incluimos más abajo.

La fotografía nos ha sido facilitada por Jesús González, colaborador habitual en otro tiempo del mensual "Arévalo" y actualmente de "La Llanura".
De igual forma, Jesús, nos ha facilitado las portadas de algunos de los periódicos que se publicaron en el primer tercio del pasado siglo XX en Arévalo y que son memoria de la historia local de nuestra ciudad.


25 ene. 2011

El miércoles en Radio Adaja

El miércoles en Radio Adaja: Cofradías de Caballeros hacia finales de 1500.
A partir de las 11,30 horas en 107.2 de FM y en www.radioadaja.es

...ooOoo...


¡Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quien los antiguos pusieron nombre de dorados,...

... andando más los tiempos y creciendo más la malicia, se instituyó la orden de los caballeros andantes, para defender las doncellas, amparar las viudas y socorrer a los huérfanos y a los menesterosos. Desta orden soy yo ...

(El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha)

El Coliseo

Durante mucho tiempo se ha considerado al Coliseo como la escena de numerosos martirios de los primeros cristianos. De todas formas, esta creencia parece haber surgido sólo durante el siglo XVI. Las fuentes romanas y de la Alta Edad Media se refieren a martirios cristianos en lugares de Roma vagamente descritos (en el anfiteatro, en la arena, etc) pero sin especificar cuál; había, de hecho, numerosos estadios, anfiteatros y circos en Roma. A menudo se dice que San Telémaco, por ejemplo, murió en el Coliseo, pero Teodoreto, en sus escritos acerca de esta muerte, dice que falleció en el estadio (eis to stadio). El martirio de San Ignacio de Antioquía ocurrió en "la arena", según las fuentes, pero sin concretar cuál arena.
En la Edad Media, el Coliseo desde luego no era visto como un lugar sagrado. Su uso como fortaleza y luego como cantera demuestra la poca importancia espiritual que se le atribuía, en un tiempo en el que los lugares asociados con mártires eran muy venerados. No estaba incluido en los itinerarios reunidos para uso de los peregrinos ni en obras tales como la Mirabilia Urbis Romae ("Maravillas de la ciudad de Roma"), del siglo XII, que dice que el Circo Flaminio -y no el Coliseo- fue el lugar donde ocurrieron estos martirios. Parte de la estructura estaba habitada por una orden cristiana, pero aparentemente no tenían motivos religiosos ni espirituales para vivir allí.
Parece que sólo durante los siglos XVI y XVII se consideró lugar santo al Coliseo. Se dice que el Papa Pío V (1566-1572) recomendó que los peregrinos reunieran arena del Coliseo como si fuera una reliquia, ya que estaba impregnada de la sangre de los mártires. Esta seguramente fue una visión minoritaria hasta que se hizo popular casi un siglo más tarde por Fioravante Martinelli, que incluyó al Coliseo en la cabeza de una lista de lugares sagrados a causa de los martirios que en ellos se celebraron, en su libro Roma ex ethnica sacra, de 1653.
Evidentemente, el libro de Martellini tuvo un claro efecto en la opinión pública; como respuesta a la propuesta que algunos años después hizo el Cardenal Altieri de convertir el Coliseo en una plaza de toros, Carlo Tomassi publicó un panfleto como protesta a lo que consideraba una profanación. La controversia que siguió persuadió al Papa Clemente X para que cerrara las arcadas externas del Coliseo y lo declarara santuario cristiano, aunque el debate sobre cuán sacro era el edificio continuaría por algún tiempo más.
A petición de San Leonardo de Puerto Mauricio, el Papa Benedicto XIV (1740-1758) prohibió que se usara el Coliseo como cantera y erigió un Viacrucis alrededor de la arena, que permació allí hasta febrero de 1874. San Benito José Labre pasó los últimos años de su vida entre los muros del Coliseo, viviendo de la caridad de los fieles, hasta su muerte en 1783. Varios papas del siglo XIX mandaron realizar trabajos de reparación y restauración en el Coliseo, por lo que el edificio aún conserva una conexión con la cristiandad. Se pusieron cruces en varios puntos alrededor de la arena y cada Viernes Santo el Papa encabeza una procesión al anfiteatro en memoria de los mártires cristianos.

Dámaso Alonso y Fernández de las Redondas

24 ene. 2011

Las Tortugas Gigantes del Terciario

Permitidnos hoy remontarnos más allá de las historia. Allá lejos, en un tiempo en que las tierras que hoy ocupamos conformaban un paisaje de sabanas en las que convivían pequeños caballitos (Hipparion), rinocerontes, jiráfidos, etc., en la base del Mioceno Superior, hace unos 11 millones de años. En estas tierras habitaban también esas tortugas gigantes de las que hoy vamos a hablar.

Recorte del semanario Democracia de fecha 7 de mayo de 1933
Ya en 1933 ―hemos encontrado referencias en prensa local de aquella época― el profesor del Instituto Elemental de Segunda Enseñanza de Arévalo Don Álvaro Martín Alonso, encontró, junto con sus alumnos, restos fósiles de estos quelonios y puso en conocimiento de ello al, entonces eminente, paleontólogo José Royo y Gómez.
Este último nos relata de la siguiente forma el hallazgo: “Pero este verano nos fue amablemente comunicado por D. Álvaro Martín Alonso, profesor del Instituto Elemental de Segunda Enseñanza de Arévalo, el descubrimiento hecho por él y por sus alumnos, de diversos restos de vertebrados en los escarpes del río Arevalillo y del Adaja.
Acompañados por él, y por el preparador del Museo Sr. Vargas, tuvimos ocasión de visitar los yacimientos a final del pasado mes de agosto… Estos trabajos de exploración van a ser seguidos de los correspondientes de excavación, lo que nos permitirá hacer un estudio más detallado de la geología de aquella comarca y de los restos fósiles que allí aparecen. De momento no nos queda más que hacer constar nuestro agradecimiento al Sr. Martín Alonso, quien ha llevado su gentileza a regalar al Museo Nacional de Ciencias Naturales los restos de Testudo e Hipparion encontrados por él y sus alumnos

En el boletín de la Sociedad Española de Historia Natural encontramos más referencias sobre estos descubrimientos. Con el título de Las grandes tortugas del Seudodiluvial castellano del mismo José Royo y Gómez podemos leer lo siguiente: “Arévalo (Ávila).-La excavación de los ejemplares la llevé a cabo en los últimos días del mes de octubre de 1933, ayudado por nuestro consocio Sr. Sos y por el preparador Sr. Vargas.
Fotografía de uno de los ejemplares encontrados en 1933
En el escarpe de la ribera izquierda del Arevalillo, frente a la casa Vista Alegre y en una extensión que va desde la casa de Machín a la de Párraces, había señalado ya en la exploración primera, además del ejemplar de Testudo descubierto por el Sr. Martín Alonso, otros dos situados al mismo nivel, o sea a unos 18 metros por debajo del borde superior de la ribera.”
En este mismo boletín encontramos un serie de dibujos detallados de los ejemplares descubiertos y en la últimas páginas del mismo unas excelentes fotografías en blanco y negro de los ejemplares de tortugas gigantes encontrados.
Importantísimo documento. Sobre todo y de forma fundamental porque, por la información que nos ha llegado, estos restos fósiles desaparecieron en el contexto de nuestra guerra civil. Es, pues, el único documento gráfico que nos permite ver cómo eran aquellos fósiles de tortugas gigantes que se encontraron en Arévalo.

Años después, en 1967, un grupo de alumnos del colegio de Maristas de Arévalo, encontraron en las laderas del Arevalillo y cerca de La Lugareja un nuevo yacimiento de restos fósiles procedentes del Mioceno. Entre los restos conviene destacar los de un Hipparión (pequeño caballito) y una nueva tortuga (Testudo Bolivari) además de otra de pequeña talla, posiblemente del mismo género.
Estos ejemplares terminaron en el Instituto de Paleontología de Sabadell donde actualmente están expuestos.

Ejemplar encontrado en 1967 cerca de La Lugareja
En 1980 se encontró otro ejemplar fragmentado, también en los escarpes del Arevalillo. Fue extraído por la Universidad de Salamanca, y se trata de un macho (Stus 2414) que está determinado como cheirogaster richardi, siendo el neotipo de su especie, por haberse perdido el holotipo durante nuestra guerra civil.

En 1985 Ildefonso Armenteros descubrió cerca del cementerio de Arévalo otro ejemplar macho (Stus 5137) que mide 117 cm. de longitud.

En octubre de 1989 se descubrieron en la autovía A-6 y junto al río Adaja los indicios de una nueva gran tortuga. La Universidad de Salamanca se encargó de la excavación. El caparazón mide 1,06 x 0,77 m. y su altura mayor es de 0,5. Se trata de un macho inmaduro y está numerado como Stus 8373.

Estos últimos ejemplares estudiados de forma amplia y detallada por el prestigioso profesor D. Emiliano Jiménez Fuentes, se encuentran actualmente en la Sala de las Tortugas de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Salamanca.

Fotografías de todas ellas se pueden contemplar, asimismo, en la Sala de las Tortugas del Museo Virtual que nuestra Asociación Cultural mantiene en internet y que nos han sido facilitadas por los diversos museos en los que actualmente se encuentran los restos fósiles de estas tortugas gigantes que pisaron, hace once millones de años, estas mismas tierras que en las que hoy habitamos nosotros.

Lección de historia
Radio Adaja - 12 de enero de 2011

Sir Winston Leonard Spencer-Churchill

23 ene. 2011

El tiempo está en contra

Nos mintieron. Siempre nos mienten. Yo lo leí, y tú lo leíste, mi buen amigo. Todos leímos en la prensa que iban a poner dinero para hacer obras de rehabilitación de la iglesia Santa María del Castillo, que iban a procurar la detección del origen del problema, que iban a buscar como evitar más daño. Y ahora nadie sabe nada. Nadie recuerda lo que se dijo. Nadie se hace cargo.
La ruina avanza, la necesidad apremia y el tiempo está en nuestra contra. Las grietas se ensanchan, los daños son cada vez mayores y nadie responde, nadie da solución al gravísimo problema.
“Es la prensa que se inventa cosas” dicen. “No hay dinero para eso” afirman. “Es un problema de los propietarios” aseguran. Al tiempo se nos muestran petulantes con sus risas, sus jaranas. Se dejan hacer fotos forzando sus muecas mentirosas a los medios.
Tapan sus vergüenzas con mentiras, pero también las tapan con nuestra frágil memoria y con nuestro rápido olvido.
Juan C. López

Salvador Dalí

Leda y el cisne- Dalí-1949
El 23 de enero de 1989, oyendo su disco favorito —Tristán e Isolda, de Wagner— Salvador Dalí murió a causa de una parada cardiorrespiratoria en Figueras, con 84 años, y cerrando el círculo fue enterrado en la cripta de Figueras, situada en su casa-museo. Su cripta se encuentra al otro lado de la iglesia de Sant Pere, donde había sido bautizado, había recibido su primera comunión y donde descansa desde entonces...

22 ene. 2011

Las Edades del Hombre como llave...

La Diputación de Valladolid ha aprovechado su presencia en Fitur para promocionar la próxima edición de ‘Las Edades del Hombre’, exposición que se celebrará en Medina del Campo y Medina del Rioseco entre mayo y noviembre.
El símbolo de esta muestra, titulada ‘Passio’, es una llave multicolor, la cual, en forma de pin, ha sido colocada sobre la solapa del presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, cuando ha visitado el stand vallisoletano.
En este expositor se ha presentado una nueva guía sobre esta XVI edición de ‘Las Edades del Hombre’, una publicación que también contempla la gastronomía, el patrimonio, el paisaje, las fiestas, los museos y “las distintas alternativas que pueden tener aquellas personas que visiten la muestra”, ha señalado Alejandro García Sanz, responsable de Cultura y Turismo de la Diputación de Valladolid.
En el libro se ofrecen rutas de un solo día que engloban visitas a ambos municipios. Hay otra opción para aquellos que quieran pasar un fin de semana –bien desde Valladolid o bien desde Tordesillas-, lo que permite ver, además, localidades como Torrelobatón, Tordehumos, Villagarcía de Campos, Urueña, San Cebrián de Mazote, Olmedo, Fuensaldaña, Mucientes o Montealegre, entre otros.
Hay una tercera posibilidad, consistente en una estancia de cuatro días. En este caso se ofrece “un recorrido mayor para disfrutar de paisajes, naturaleza, gastronomía, patrimonio y museos”, afirma el diputado.
También se incluye un apartado más bajo el epígrafe ‘Las Edades del Hombre con niños’, para que los padres conozcan los parques temáticos y otros puntos de interés infantil de la provincia de Valladolid, a través de los distintos centros de la Diputación.
La guía se completa con una relación de alojamientos y restaurantes, sin olvidar las oficinas de turismo permanentes. Y es que, junto a la Semana Santa –declarada de Interés Turístico Internacional en el caso de Valladolid capital y Rioseco-, el objetivo es “aprovechar la marca de ‘Las Edades del Hombre para que el turismo religioso pueda acudir a nuestra provincia”.

Búscame en Arévalo (7)

20 ene. 2011

El Milagro

Hasta que sucedió el milagro, la vida en la oficina transcurría con desgana. Avanzaba como cualquier vida, porque nada podía contenerla.

Eran diez empleados en total: un gerente, una secretaria, un jefe de administración, un jefe comercial, dos administrativos y dos técnicos comerciales. Entre todos llevaban el escaso negocio rutinario de la delegación de Madrid.

Santa María del Castillo en RUINAS

Ayer paseando por la cuesta de Santa María, encontré que estaba la puerta de la iglesia abierta, me extrañé un tanto y pase a echar un vistazo. Estaba el encargado de las iglesias de Madrigal, Paco Luis, recogiendo unas cosas. Me enseñó en que estado está este monumento de nuestro pueblo, realmente penoso, se acababa de caer una cristalera, la de la parte derecha de la iglesia que da al exterior con la horma.
Al caerse esta cristalera rompió varios bancos, un desastre. Naturalmente al caerse la cristalera las palomas entran en la iglesia y están estropeando todo, imagínense, el altar mayor, el coro, el órgano, todo lleno de excrementos. Como no se ponga remedio pronto quedará peor que la iglesia del Villar.
El arco central del altar Mayor se ha desplazado más de treinta centímetros por lo cual el retablo del altar mayor se esta desplazando con peligro de caerse para fuera.
En la parte de donde está emplazada la caldera de la calefacción la pared tiene una grieta de unos cuarenta centímetros, se pude meter un brazo en ella, las vigas se están estropeando de tanta humedad que tienen; un desastre total.
Desde esta página quiero hacer una llamada de socorro para este monumento, es una pena que lo dejemos desaparecer. Yo entiendo que en Madrigal se quiera recuperar Extramuros pero creo que de momento es mas importante conservar lo que tenemos de pie y poner remedio a su desaparición. Todos los madrigaleños tenemos que solucionarlo, Amigos de Madrigal, Ayuntamiento y ciudadanos de a pie tenemos que hacer algo con mucha urgencia
Un saludo
Javier Grande Rodríguez

Johnny Veismuller

19 ene. 2011

Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe (Boston, Estados Unidos, 19 de enero de 1809 – Baltimore, Estados Unidos, 7 de octubre de 1849) fue un escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Considerado el inventor del relato detectivesco, contribuyó asimismo con varias obras al género emergente de la ciencia-ficción. Por otra parte, fue el primer escritor estadounidense de renombre que intentó hacer de la escritura su modus vivendi, lo que tuvo para él lamentables consecuencias.


El Cuervo


Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”


¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Los papeles de Salamanca

El miércoles en Radio Adaja

Hoy miércoles, en Radio Adaja, hablaremos de Don Francisco Méndez Álvaro, médico y político, nacido en 1806 en Pajares de Adaja.

18 ene. 2011

“SER MÁS NO SIEMPRE ES MEJOR”

Hoy no puedo hacer una crónica de la visita a los cortados rojos del Adaja, también llamado vaho de Pajares. Aunque éramos más que otros días pero diferentes. Mañana con niebla persistente, esa que conocéis, esa que impide ver. Hoy si supiera tendría que hacer una elegía. Un canto de lamento por lo que he sentido.
La tierra roja, de terrones endurecidos por el hielo, blanqueados por la escarcha. Después el calor del resplandeciente sol los derrite, y si los coges con tus manos, al apretar se desmenuzan y te manchan de un barro colorado y tierno, así es esta tierra. Cocida en hornos pare ladrillos con los que construyeron casas, iglesias y palacios. Mojados esos barros, pisados y mezclados con paja dan vida al adobe. Humilde material de construcción. Pobre en la composición, duradero si no vuelve a mojarse. Las paredes de adobe palpitan. Si pones tu mano en ellas sientes las pisadas de los hombres que mezclaron tierra y paja, sientes su sudor y el calor acumulado durante años por esos pobres adobes.
Son el barro y la cal, y los cantos en los cimientos, los materiales sencillos, naturales, que han utilizado durante siglos en las construcciones. La labor humana en su disposición, creando alturas, volúmenes, aprovechando la luz y las sombras, creación imaginativa del alarife. Es lo que aún hoy nos admira. Pero incluso en la más simple y práctica construcción, tal vez un pajar tal vez una cuadra, nos maravilla la elegante disposición de estos materiales autóctonos. Acompañados de la madera, de mayor o menor nobleza, pero siempre firme y viva, cálida expresión de los bosques y pinares que nos rodean. Toscamente trabajada en su mayoría: hacha, sierra y azuela. Vigas algo más rectas, quinzales con retorcimientos imposibles. Al levantar la vista hacia la techumbre mil y una formas nos sorprenden gratamente. Encima de los palos, retama o piorno o caña o paja, y por encima, nuevamente barro. Barro rojo, cocido en horno de leña, con elegante y suave forma curva, teja árabe. ¡Qué ejemplo de aprovechamiento de los recursos! ¡Qué inteligente utilización de los materiales que la naturaleza ofrece!
Pueblos humildes, de aspecto pobre a la vista del profano pero ricos en sabiduría. Ejemplo vivo de equilibrio medioambiental, respeto por el entorno y gestión eficiente de los recursos. Todo esto me evocaban los elevados cortados, labrados por el tiempo y el agua. Rodeados, en nuestra matinal excursión, de una explosión de color, luz y naturaleza viva. Varios ecosistemas en un espacio tan reducido, en apenas un centenar de metros a lo largo y unas decenas a lo alto.
Y de repente: “...un hachazo invisible y homicida...” que ya dijera el poeta de Orihuela. Ante nosotros anchas calles de grava, hormigón y adoquines. 15 kilómetros de viales y otras actuaciones. Aberración humana en detrimento de la naturaleza más pura e indefensa. Me dejó helado, apenas podía reaccionar. Proyecto de crecimiento me contaban, miles de viviendas, varios campos de divertimento, lujosos hoteles, riqueza para los pueblos vecinos. Me dijeron que vieron en ese instante a los duendes del bosque, yo apenas acerté a divisar la silueta de un corzo que huía ante nuestra presencia. Una lágrima en el alma no me dejaba ver nada más. En ese momento el sol radiante que nos había acompañado desapareció, pues parece que no se lleva bien con la persistente niebla, debieron de tener algo entre ellos hace tiempo. Estupefacto ante la visión de tan faraónicos viales, ante la tala indiscriminada, contemplando el daño cometido, asisto a explicaciones más o menos legales. Lo que han realizado no es legal me dicen, pero está hecho. Dicen que hay sentencias condenatorias y que han de devolver todo a su estado anterior. Y en ese justo momento, entre la niebla cada vez más cerrada, dos enormes manchas negras ante nosotros. Paisaje semejante al visto tantas veces en las más negativas películas futuristas. Una enorme balsa ante nosotros, con el suelo de plástico negro y una enorme pendiente. Me dicen que es una balsa artificial, no cuesta imaginar el destino de cualquier ser vivo que caiga allí. No saldrá con vida probablemente. Morirá en un vano intento por salir de ese invento humano. Mi indignación crece hasta el infinito y es cuando me señalan una balsa artificial aun mayor, cinco o seis veces mayor. Insisten en que han de devolver todo a su estado anterior, original. Cómo será la tierra con la que rellenen esos enormes socavones, será acaso tan limpia como la que allí había, me pregunto. La tierra original es el filtro natural que alimenta el acuífero que nos proporciona el agua del que vivimos.
Abandonamos desolados esos cientos de hectáreas arrasadas irremediablemente por la estúpida acción humana. Dónde estábamos cuando sucedió todo pregunto sin saber a quién. La amargura me llena, no me permite siquiera disfrutar de la naturaleza que aun pervive allí abajo en la alameda. Descendiendo por las paredes menos verticales de los cortados, desde el pinar hasta el río, río Adaja. Pisando la tierra roja y a nuestro alrededor formas caprichosas creación de la naturaleza. Alturas de cuarenta metros por lo menos, tan bellas como catedrales. ¡Lo que tiene que ser eso al atardecer! Y allí entre la hierba alta, virgen y salvaje no sé por cuanto tiempo, entre los arbustos, siguiendo las huellas que ha dejado el jabalí y en un bancal del río unas huellas acaso de gato montés y en las laderas descubrimos las de algún zorro, más numerosos en la zona, y multitud de señales de la vida de los conejos. Pero a pesar de tanto bueno que queda, la pena de lo perdido no me abandona. No tenemos los recursos para evitar nuevos desmanes me temo. No tenemos conciencia del daño irreparable que realizamos, por acción o por omisión. Nuestro silencio es culpable también. No exigir responsabilidades también lo es, por mucho que un papel diga: “...desmantelamiento de las instalaciones y obras realizadas...”, o “...que la zona deberá ser devuelta al estado preexistente al inicio de los trabajos que se han realizado". Hoy me gustaría saber cantar un quejío, porque no me consuela “...la nulidad de todos los actos...”; porque esto mismo puede que esté ocurriendo en otros muchos lugares y no me esté enterando y nos estemos callando y nos sigan engañando. Porque ya no sé qué prefiero, porque no sé qué es mejor si un pueblo de 150 habitantes o uno con 7.500 viviendas más. Porque me gustan el barro, la cal, la piedra, la paja y la madera, y los pinares, los bosques y la hierba alta, y observar a los animales salvajes y respetar su vida. Hoy también a mí, como dijera Miguel Hernández: “...tanto dolor se agrupa en mi costado, que por dolerme me duele hasta el aliento.
Fabio López

17 ene. 2011

La Compañía

Paisajes en Los Cortados

El daño de "Inveralde"

Camilo José Cela


Don Camilo, “el vagabundo”, como a sí mismo se denomina en el libro, llega a Arévalo en tren desde Medina del Campo, acompañado por su amigo Quintín Jumilla “ viajante de pastas para sopa, con el que se encontrara, ya varios días atrás en el camino de Peñafiel”. Escribe Cela que el camino es “frío, solemne y sobrecogedor” y seguidamente añade que “Arévalo se recuesta en una lomilla, en medio de una llanura dilatada. El vagabundo, al entrar en Arévalo, cree escuchar aún el aleteo, sobre los árboles del fondo, entre los copudos olmos del fondo, de un heridor vientecillo militar. Arévalo fue villa guerrera de bien templada y acreditada fama (...) fue una de las llaves de Castilla.”
Camilo José Cela en Arévalo (I)
JOSÉ FÉLIX SOBRINO
En La Llanura número 12 de Mayo de 2010

16 ene. 2011

El Imperio de Alberta

Águila Imperial - Fernando López
Soy Alberta. Desde el borde del valle, contemplo mi imperio, orgullosa. Los bosques se pierden en la lejanía, acompañando el curso del Adaja que quiebra la llanura por la que serpentea apacible, con el alegre murmullo de sus aguas color caramelo. Amanece, una suave brisa acaricia las copas de los chopos, sauces, fresnos y alisos, al tiempo que hace surgir pequeñas nubes amarillas de polen de los pinos resineros.
Hace más de 30 años las gentes que viven tras los pinares arrebataron a mis antepasados este preciado territorio, saqueando su hogar y llevándose a sus hijos, los últimos que nacieron en este lugar. Aquellas gentes exhibieron a las pobres e indefensas criaturas como un trofeo y recibieron un premio económico por ello. Mis bisabuelos, desterrados y viejos, murieron poco más tarde, agotados, hambrientos, enfermos.
Ahora he vuelto para recuperar el imperio de mis antepasados. Desde lo alto de este gran pino donde he instalado mi nido, domino todo mi territorio de caza. Espero paciente a que regrese Aquila, mi pareja, un joven macho de águila imperial ibérica. Nuestros hijos, tres pollos de blanco plumón, me observan impacientes.
Ante la presencia de otras rapaces decido levantar el vuelo. A los primeros ladridos roncos que emito, dos ratoneros se alejan. Milvos el viejo milano real da un rodeo al notar mi presencia y mis dos metros largos de envergadura. En cambio Penato, el bravo macho águila calzada, parece no darse por aludido y tengo que enseñarle las garras para demostrar quien manda aquí. Falco, el halcón, me observa desde su grieta en la cárcava, pero ni me molesta, ni representa un peligro para mis pollos.
Aquila me contesta desde el profundo cortado del arroyo. Se acerca volando con una presa entre las garras. Le respondo y juntos nos posamos en la rama seca de un pino. Erizo las plumas de la cabeza y reclamo la captura. Soy mayor que él, con el plumaje más oscuro. Aquila me entrega el pequeño y tierno conejo sin rechistar. Ya se ha comido su cabeza. Gracias a sus buenas dotes para la caza puedo estar tranquila, ya que Berto y Helia, mis dos hijos mayores, no pasarán hambre y, por tanto, no acabarán matando a Ada la más pequeña de los tres.
Con el conejo entre las garras vuelo hasta el gran pino resinero donde mis pequeños esperan a que les despiece la primera captura. Al posarme, es precisamente la pequeña Ada la que pone a raya a sus hermanos para comer la primera. Les agrede para que se coloquen al fondo del nido. Desgarro el conejo en pequeños jirones y se los ofrezco con suma delicadeza. Ada engulle vorazmente los trozos, erizando el blanco plumón de la cabeza y entreabriendo las alas en señal amenazante, Estoy orgullosa, pronto será tan grande como sus hermanos, incluso mayor que Berto, el único macho. Y su conducta agresiva de rapaz cazadora asegura su supervivencia.
A lo lejos se oye el agudo reclamo de Penato, seguro que está increpando una vez más a Buba, el gran búho real que empieza a dormir. Al cabo de un buen rato, Aquila aparece de nuevo surcando el valle del Adaja, el sol a su espalda le da un aspecto imponente. Se posa suavemente sobre el nido con otro conejo entre sus poderosas garras. Hay comida para todos. Estoy tranquila. Nada ni nadie amenaza mi imperio.
****
Ya había amanecido cuando dejó su coche en el pequeño pinar isla al margen derecho del Adaja. La primavera estaba avanzada, los árboles del río vestían de verde y los charcos estaban teñidos de amarillo por el polen de los pinos. Mochila a la espalda y prismáticos al cuello empezó a caminar por el borde superior del profundo valle que rompía bruscamente la planicie circundante.
Anotaba todas las especies de aves que veía u oía en los cultivos, río o pinar. Llevaba varios años haciendo estudios de biodiversidad y sabía que esta zona de contacto entre río, pinar y estepa cerealista era la más rica y variada. Se podían ver especies esteparias, acuáticas y forestales. De las 231 especies de aves que se habían observado en la comarca, 167 se habían anotado alguna vez en esta estrecha franja de terreno, lo que la convertía en la zona con mayor biodiversidad de la Tierra de Arévalo.
Un águila calzada emitía su agudo reclamo haciendo huir a un azor que cruzaba el valle del Adaja para perderse entre los pinos. En una de las grietas de los pequeños taludes de enfrente solía criar una pareja de halcón peregrino, pero ahora estaba ocupada por una familia de búho real. Un adulto le miraba con un solo ojo entreabierto, mientras sus dos pollos, como bolas de pelo desordenado, comían algo del fondo del nido “¿Dónde habrá criado el halcón?” Se preguntaba mientras barría con los prismáticos las paredes de las cárcavas.
Siguió avanzando. En poco más de media hora ya llevaba 28 especies anotadas, la mayoría pequeños pájaros. Cuando oteaba un lejano cortado, algo llamó su atención. Montó el telescopio sobre el trípode y enfocó. No podía creer lo que veía: sobre la copa de aquel gran pino, un adulto de águila imperial ibérica, de blancos hombros y rubia nuca, daba de comer a un pollo de blanco plumón y en el fondo del nido parece que se movían otros dos pollos más.
“¡Joder, un nido de imperial! ¡Qué pasada, y con tres pollos nada menos!” Se ocultó dentro de una gran retama para no molestar ni ser visto, aunque estaba a más de un kilómetro de distancia. Al poco tiempo, escuchó el ronco graznido de la pareja. Apareció volando río arriba con una presa entre las garras y se posó en el nido. Su plumaje no era aún el típico de adulto, tenía todavía motas claras sobre el dorso oscuro. Parecía menor, sería probablemente un macho. Éste dejó la captura y se encaramó a una de las ramas superiores.
Recordó aquella antigua foto que vio, años atrás, en un bar de Arévalo, en la que dos hombres sujetaban a un pollo de águila imperial, abriéndole las alas para mostrar su envergadura. El dueño le había dicho que la foto tendría más de treinta años, pero no le quiso decir dónde habían capturado a ese pollo. “Parece que la imperial ha vuelto para recuperar su imperio perdido” pensó sonriendo, mientras observaba cómo la gran hembra alimentaba ahora a otro de los pollos.
Horas más tarde, mientras empezaba el recorrido por el pinar, al otro lado del río, su alegría se tornó en amargura, al descubrir que estaban talando miles de pinos para abrir las carreteras de lo que parecía ser una gran urbanización. Ya habían talado varios kilómetros de pinar y se acercaban peligrosamente a la zona del nido de Alberta.
Las gentes que viven tras los pinares también habían vuelto.
Luis José MARTÍN GARCÍA-SANCHO
Publicado en La Llanura nº 12 en mayo de 2010

Tirando

15 ene. 2011

La Llanura número 20

Desde hoy ya podéis recoger vuestro ejemplar del número 20 de La Llanura en los lugares habituales de Arévalo.

También podéis descargarlos en nuestra página:

13 ene. 2011

Visita a los Cortados


Hola de nuevo:

Visita a los Cortados Rojos del Adaja
Parece que hará fresco pero no debe desanimarnos ya que es lo que se espera que haga en pleno invierno.
El único inconveniente podría ser la niebla que dificultaría bastante el disfrute visual de este valioso espacio morañego, injustamente olvidado por nuestros políticos y técnicos de medio ambiente.
Para todos aquellos que quieran asistir a la tercera visita que, desde la Alhóndiga, hacemos a los más representativos espacios naturales de nuestra Tierra de Arévalo, este será el punto de encuentro:



Día: Domingo 16/01/2011
Lugar de partida: Plaza del Arrabal de Arévalo.
Hora: 8:15 am.

Nos vemos. 

En febrero: Los Infiernos


Mapa del sitio:


Ver Cortados rojos del Adaja en un mapa más grande

Michael Brecker

12 ene. 2011

Entrevista a Juan Carlos Vegas en CyL TV

A partir del minuto 13, entrevista a Juan Carlos Vegas en Canal 7 de CyL televisión

 

Los Cortados Rojos

La Visita del próximo domingo nos llevará a uno de los lugares más bellos y con mayor biodiversidad de la comarca.
Desde la Alhóndiga, asociación de Cultura y Patrimonio, se ha solicitado a la Junta de Castilla y León que todo el corredor del Adaja a su paso por la comarca de La Moraña y Tierra de Arévalo sea declarado Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) y Zona de Especial Protección para la Aves (ZEPA) según la LEY 42/2007, de 13 de diciembre, del Patrimonio Natural y de la Biodiversidad y la Directiva de Aves 2009/147/CE.

Artículos:
“El bosque de los gamusinos” en http://la-llanura.blogspot.com/2009/10/el-bosque-de-los-gamusinos.html

“El imperio de Alberta” en La Llanura nº 12 mayo 2010 pág. 9

Vídeo:

Agatha Christie

11 ene. 2011

El miércoles en Radio Adaja



Este miércoles, 12 de enero, a partir de las 11,30 horas, en nuestra "Lección de Historia" hablaremos de "Las Tortugas Gigantes del Terciario".





En www.radioadaja.es y en el 107.3 FM

VISITA A LOS CORTADOS ROJOS DEL ADAJA

Un mes más proponemos una visita a los espacios naturales de la comarca. En esta ocasión se trata de Los cortados Rojos del Adaja.
            El Río Adaja en esta zona se encajona en cárcavas de color rojizo, formando uno de los parajes más espectaculares de todo su recorrido desde Villatoro hasta el Duero.
            Hacia el este, la planicie del campo de Pajares se desploma verticalmente, casi cincuenta metros, hasta las aguas del río. Hacia el oeste las masas de pinares del corredor del Adaja acogen a un número importante de especies reproductoras y amenazadas. Hacia el norte y hacia el sur las aguas del río y su soto continuo proporcionan un oasis de vida entre las áridas tierras de la estepa cerealista.
            Se trata por tanto de uno de los rincones más bellos de la comarca y con una rica biodiversidad. En pocos metros podemos encontrar especies ligadas a las llanuras cerealistas, a las zonas riparias, a las rupícolas y a las forestales.
            Aunque quizás el invierno no sea el momento más adecuado para observar toda esta biodiversidad, la falta de hojas de los árboles del río nos permitirá contemplar este paisaje en todo su esplendor.
            Curiosamente, siendo uno de los lugares más valiosos de la comarca, no goza de ninguna protección: No está incluido en el catálogo de riberas. Tampoco pertenece al LIC de las riberas del río Adaja y afluentes, que comienza a tener esta catalogación cuando abandona tierras abulenses. Tampoco a la ZEPA de los encinares del río Adaja que deja de tener esta protección justo cuando el río se hace morañego.
            Curiosamente, cuando el río comienza a tener más valor es cuando deja de estar protegido. Quien lo entienda que me lo explique.
            Para todos los interesados la visita, en principio, se realizará el próximo domingo 16 de enero de 2011. No obstante, aconsejamos que visitéis esta página pues, en futuras entregas, daremos el sitio y la hora de encuentro para empezar el recorrido, que constará de dos tramos, uno en automóvil por la parte de Pajares de Adaja y otro mixto, en coche y a pie, desde El Bohodón. Siempre que el tiempo nos lo permita.
   
Próxima visita recomendada:
En febrero nos veremos en los Infiernos.

Juan Ignacio Luca de Tena

11 de enero del año 49 a.c.

El río Rubicón tenía especial importancia en el derecho romano porque a ningún general le estaba permitido cruzarlo con su ejército en armas. A partir de 59 a. C., sirvió de frontera entre las provincias romanas y la Galia Cisalpina, para que así Roma quedara protegida de amenazas militares internas.
El río entró en la historia por ser su cruce el detonante o casus belli de la Segunda Guerra Civil de la República de Roma. Marcaba el límite del poder del gobernador de las Galias y éste no podía —-mas que ilegalmente— adentrarse en Italia con sus tropas. La noche del 11 al 12 de enero de 49 a. C. Julio César se detuvo un instante ante el Rubicón atormentado por las dudas: cruzarlo significaba cometer una ilegalidad, convertirse en enemigo de la República e iniciar la guerra civil.
Julio César dio la orden a sus tropas de cruzar el río, pronunciando en Latín la frase «alea iacta est» (la suerte está echada») según Suetonio. De acuerdo con Plutarco (en sus “Vidas Paralelas”) Julio César citó en griego la frase del dramaturgo ateniense Menandro, uno de sus autores preferidos: «ἀνερρίφθω κύβος / anerriphthô kubos» que significa «¡Que empiece el juego!»).
De este evento proviene la expresión «cruzar el Rubicón» que expresa el hecho de lanzarse irrevocablemente a una empresa de arriesgadas consecuencias.
Política y retóricamente, las dos orillas del Rubicón, separadas por un estrecho caudal muy fácil de cruzar, representan la seguridad de la pertenencia a la tiranía y la peligrosa libertad.
Extraído de Wikipedia

9 ene. 2011

Presentación del libro "Tirando" de Juan Carlos Vegas

El próximo 14 de enero, a las 20,30 horas se presentará el libro Tirando de Juan Carlos Vegas

El próximo 14 de enero de 2011, viernes, a las 20,30 horas (8,30 de la tarde) en el Centro Cultural  San Martín de Arévalo (Plaza de la Villa, s.n.), se presentará el libro titulado “Tirando” de Juan Carlos Vegas Sánchez. Este libro se publica desde la colaboración conjunta del Excmo. Ayuntamiento de Arévalo a través de su Concejalía de Bienestar Social, Caja de Ávila a través de su Obra Social y la Asociación de Cultura y Patrimonio La Alhóndiga de Arévalo.

Juan Carlos Vegas Sánchez: Nacido en Arévalo, en la llanura castellana en 1955, es el del medio de ocho hermanos, de rasgo severo y mirada risueña. Cursó estudios técnicos en la Universidad Laboral de Tarragona. A la edad de ser tornero fresador fue enviado a la Escuela de Magisterio de Ávila. En la mili cortó el pelo, puso vacunas, hizo cuentas y enseñó a leer. Cuando tocó la lotería en Arévalo, la fortuna le destinó a la Caja de Ahorros de Ávila. Encontró a la mujer de sus días, llegó hasta ella en vespino y juntos tienen dos hijos. Cultivador del espíritu propio y ajeno, desde que se le diagnosticó esclerosis múltiple a los cuarenta años, con más empeño.

Tirando: Cuando Juan Carlos, enfermo de esclerosis y miembro de la Alhóndiga, escribió este libro, vimos en él un doble valor. Por un lado el de la superación que demostraba ante la enfermedad, intentando minimizar el daño que le causaba y resistiéndose a someterse a tan cruel afección. De otro, un medio perfecto para acercarnos a todos los efectos que un enfermo de esclerosis sufre. Cómo afecta a su vida cotidiana, cuánto cambia esa vida al aparecer esta enfermedad.
Se hace necesario dar a conocer este ejemplo de lucha por su doble valor positivo. Mensaje a todos nosotros para conocer y ayudar a combatir la dolencia y mensaje de superación, de valentía dirigido a todos nosotros y también en especial a los propios enfermos, para que vean que ante la enfermedad cabe la lucha diaria frente a los efectos que provoca.
Hay además un valor patrimonial en el libro. Es memoria y testimonio de una persona, de una época pasada. La persona nos merece total admiración y no nos detendremos hasta conseguir que su mensaje llegue a toda nuestra sociedad. La época pasada es su pasado y también el nuestro, rescatarlo se hace necesario pues rescatamos de alguna manera nuestro propio pasado, el suyo y el nuestro.