31 oct. 2012

Quod natura non dat…

Madrugoncillo. A las 8,30 en el Mila a coger el autobús. Ante la duda de que vayamos más excursionistas que plazas tiene el vehículo, decidimos seguir a éste en el nuestro hasta la vecina Madrigal.
Llegamos a la parada en Casa Lucio. Nadie de Madrigal espera.
Se nos hace raro que, de los doce o más que iban a ir a la excursión, ninguno haya comparecido. Pasadas las nueve llamamos a Rai.
¡Oye Rai, que aquí en Madrigal no hay nadie! ¿A qué hora habíais quedado?
― A las nueve menos diez.
― Pues no hay nadie. ¿Tú dónde estás?
― En Peñaranda. Aquí os espero junto a mi coche.
― Para allá vamos.

Luego de algunos kilómetros suena el móvil. Es Rai de nuevo.
― ¿Dónde estabais esperando?
― Junto al bar de Lucio.
― ¡No! ¡No!. Ellos esperaban al autobús en el parque del Descubrimiento, junto a la puerta de Arévalo.

Hay que volver.
Llegados casi a Rágama nos toca dar la vuelta y regresar a Madrigal a recoger a los allí se nos han quedado.

Pasados unos minutos paramos junto a ellos. En efecto, estaban junto al arco de Arévalo, en el parque del Descubrimiento.
Bromeamos todos.
― ¿Qué ha pasado? ¿Os habíais dormido? Pero bueno ¿queríais despistarnos? ¿No habrá sido que no queríais que fuéramos con vosotros?

Unos kilómetros más adelante, en un camino, junto a la carretera y antes de llegar a Peñaranda nos espera Rai, nuestro profesor, nuestro guía. Hace alguna broma culpándose del equívoco en cuanto al lugar de recogida de los madrigaleños.
― Espero ―dice― que esto no sirva para revivir viejos enconos entre las dos villas.
Todos reímos la broma.
Nos entrega unos folios en los que hace una breve introducción a la historia de la arquitectura y el arte de Salamanca.

Llegamos al destino y una vez bajamos del autocar nos acercamos a San Esteban. Rai comienza sus explicaciones ante la magnífica portada plateresca que da acceso al convento de dominicos.
Cuenta la tradición que Cristóbal Colón se alojó en este convento cuando tuvo que defender ante los geógrafos de la Universidad de Salamanca la posibilidad de llegar a las Indias navegando hacia Occidente.
Pasamos al claustro, contemplamos la Escalera de Soto, subimos al coro, entramos en la Sacristía, y en la misma iglesia podemos admirar con deleite el exquisito retablo mayor, obra de José de Churriguera.
Arriba en el coro unas risas calladas. Mientras nuestro profesor particular nos explica los pormenores del Triunfo de la Iglesia de Antonio Palomino, algunas voces musicales ensayan:
― Mi, mi, mi, me, me, mi, mi.
― Di, di, di, de, de, di, di.
― Ti, ti, ti, te, te, ti, ti.
― Si, si, si, se, se, si, si.

Salimos a la calle y, frente al atrio de San Esteban, Raimundo nos señala nuestro siguiente destino, el Convento de las Dueñas. Un sobrio edificio que nos depara, en su interior, un sorprendente claustro de planta pentagonal irregular. Algunas explicaciones y posamos todos junto a una preciosa puerta mudéjar. Toca fotografía de grupo.
En la planta alta del claustro admiramos la inagotable inspiración del anónimo autor que fue capaz de imaginar la más ingente variedad de gestos, poses, caras y cuerpos raros que jamás podríais llegar a pensar.

Un paseo desde aquí hasta la Plaza Mayor nos permite ver, aunque sea de forma somera, otros elementos del patrimonio histórico salmantino.
Una vez escuchadas las preceptivas explicaciones sobre la plaza, a la sazón ocupada en gran parte por la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión, que hubiera hecho las delicias de algunos de nosotros en otro momento, aprovechamos para tomar un refrigerio que nos dé fuerzas para continuar nuestro periplo cultural.
Una vez reconfortados salimos con más fuerza. Paseamos lo que nos quedaba de la Plaza Mayor y bajamos hasta el palacio de Monterrey. Explicaciones. Accedemos durante unos momentos a la iglesia de la Purísima para admirar el retablo mayor en el que tenemos un cuadro de la Inmaculada Concepción, de José de Ribera.
Subimos ya hasta la Biblioteca que alberga la Casa de las Conchas. Entramos al patio y al salir algunos se quedan, gamberros ellos, preguntándose a gritos por la ubicación de la archifamosa rana. Dado que, a menudo, las risas vienen con llantos, los chistosos, alargando la broma, terminan por despistarse y se pierden. El grupo sigue adelante. Suben a la torre de la Catedral Vieja y allí siguen las explicaciones de nuestro guía y profesor Raimundo Moreno.
Los despistados se acercan a la portada de la Universidad y allí, siguiendo con la broma, aunque ahora con algo más de preocupación que risas, preguntan a voces por la imagen del astronauta, al tiempo que un vendedor ambulante hace anuncio de sus ranitas, remedo comercial de la que luce, minúscula, en una de las calaveras de la fachada de la Universidad.
Al final, mediante llamadas de móviles conseguimos que los gamberretes se reincorporen al grupo y sigue, de forma más o menos normal, la visita a las catedrales, con espectaculares vistas desde las cubiertas y pasadizos.
Bajamos por fin y marchamos a comer.
Una hora después, terminada la comida, regresamos, cansados pero alegres a nuestras tierras de origen.
Al llegar a Peñaranda Raimundo se baja y, luego de comprobar que su coche está en perfectas condiciones y que, al parecer,  ningún amigo de lo ajeno ha tenido a bien desmontar y llevarse las ruedas o los paragolpes y que el auto arranca perfectamente, seguimos, ya más tranquilos, camino.
Parada técnica en Madrigal. Ahora sí, en Casa Lucio, tomamos unos cafés.
Llegan las despedidas de rigor y marchamos a Arévalo donde termina la excursión.
Un estupendo día repleto de experiencias y conocimientos en la vieja Salamanca que, de hacer caso a aquel llamado Tomás Rodaja,enhechiza la voluntad de volver a ella a todos los que la apacibilidad de su vivienda han gustado.”
 Juan C. López

Noche de difuntos

El 1 de Noviembre, día de los Santos, a las 22:00 horas, subiremos al campanario para doblar las campanas y cantar las tradicionales canciones en memoria de los difuntos. Recordando, al igual que el año pasado, una tradición que ha estado perdida y en el olvido durante más de 40 años.

28 oct. 2012

La Biblioteca de Los Serrano


La biblioteca es el lugar de los libros, aunque sea una pequeña habitación de la casa o una librería; pero los libros también son la biblioteca.


La biblioteca, con los años, absorbe los hábitos de su dueño, sus preferencias de lectura, si las tuvo y no se limitó a almacenar lomos en función del color o la encuadernación. Una biblioteca puede contar con miles de libros y valer muy poco; pero tal vez con treinta o cuarenta sea una librería exquisita. La Biblioteca Nacional de España, en Madrid, es un laberinto custodiado por un ejército de guardias de seguridad, sobre todo después de que Rosa Regás se dejara robar losptolomeos y lo revolviera todo. Entra el investigador y se ve sometido a severos controles: bolsillos, ropa, cuadernos. El silencio es absoluto. Mientras lees, en la sala Cervantes, un guardia vigila que solo escribas con lápiz, que abras el libro con cuidado, que no te apoyes indebidamente en él, que tu mirada no le resulte sospechosa, así que estás deseando salir. En la biblioteca del Corralón, en Ávila, el panorama es distinto. Allí reina un bullicio familiar. Puedes pedir la vez a otros jubilados para leer el Diario, poner la oreja y escuchar un bonito discurso a favor o en contra del gobierno, tomar un cafelito de máquina con el libro a tu vera, pedir un préstamo (de libro, se entiende), sacar una peli de Pepe Isbert, y estudiar apuntes, muchos apuntes, todos los apuntes del curso porque llegan los exámenes y la biblioteca se convierte en sala de estudio. Que no se te ocurra entonces sentarte a consultar nada, porque los chicos te miran a ver si eres amigo de los padres o de los abuelos y has ido a espiarlos. En la biblioteca del Corralón se programan clubes de lectura, se pronuncian conferencias, algunos presentamos nuestros libros, otros exponen obra. Cumple muy bien con su función de biblioteca pública y abierta.


27 oct. 2012

Simpatías mudéjares


sabel fue consciente desde su infancia del hecho diferenciador musulmán. Había vivido en la Corte de su hermano, Enrique IV, que tenía gran simpatía hacia muchas cosas árabe-andalusíes: había adoptado su modo de vestir, sus comidas, su forma de sentarse y de cabalgar. Cuenta José-Luis Martín, en Enrique IV, que sus enemigos le acusaban de montar a la jineta, como los árabes, y no a la brida como era habitual entre los cristianos, asunto que irritaba a algunos porque ese “ejemplo era seguido por muchos de los nobles”. Isabel vivió en ese ambiente simpatizante con lo andalusí y comprensivo con ‘la imagen del otro”, que estaba viva en la literatura y en la cultura populares.


No es de extrañar que mostrara cierta inclinación y aprecio por las manifestaciones culturales de origen mudéjar, como observa Ladero Quesada en Isabel y los mudéjares de Castilla. Según revelan las cuentas de la Reina y el inventario de sus bienes, en la vida cotidiana solía usar piezas de vestido de estilo mudéjar. Ella y sus acompañantes se ponían camisas o alcandoras, labradas y bordadas o con adornos y guarniciones de pasamanería que solían representar letras árabes; utilizaba tocas de camino, llamadas almaizares o albaremes , que protegían la piel del viento y del sol; vestía quezotes, sayos moriscos, marlotas y almolafas —vestiduras talares para las diversas estaciones— y albornoces y capelares, mantos con sus capuchones, a modo de abrigo o sobretodo. Utilizaba calzas moras, cómoda babucha andalusí de aspecto ancho y arrugado, aparte de borceguíes y botas de marroquinería.


De marroquinería eran también las almohadas, cojines, guadamecíes de pared; parte de sus joyas, armas blancas y guarniciones de caballo era de origen granadino. Esto por no hablar de las comidas y de sus postres: buñuelos, mantecados, almojábanas, almendrados, polvorones, alfajores, alfeñiques, almíbares, torrijas, mazapanes y turrones, típicos dulces andalusíes. Y, por supuesto, asistía a torneos y fiestas en los que los caballeros de la Corte montaban caballos árabes a la jineta y utilizaban con destreza el arco y la lanza al estilo árabe.
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Además, tuvo la percepción directa de las minorías mudéjares esparcidas por las poblaciones castellanas que ella frecuentaba: Madrigal, Arévalo, Medina del Campo, Ávila, Segovia, Valladolid... Allí escucharía su música, presenciaría sus fiestas, oiría a sus recitadores, conocería sus condiciones de vida y, progresivamente, se enteraría de su importancia económica.

Referencia: La Aventura de la Historia.

24 oct. 2012

La canción del Castillo

Querido viajero, reproduzco aquí una historia que me contaron y que, en un principio no juzgué cierta, hasta que yo misma la comprobé. Hay en la ciudad de Arévalo un castillo, que fue casa palaciega, prisión, cementerio y silo. No tiene pérdida, si viajas por la carretera hacia Coruña, la silueta de la primera fortaleza castellana que encontrarás en la ruta se dibujará a tu izquierda. Si te detienes a visitarlo observarás, al pie de sus muros, su reflejo en piedra.
Al atardecer se levanta una suave brisa que mueve las hojas de los álamos en la junta de los ríos, Adaja y Arevalillo, en la parte trasera del castillo. Si escuchas con atención ese suave murmullo, querido viajero, oirás una voz suave que repite entre sollozos un estribillo. La canción, en un idioma que es el nuestro y no lo es, suena, más o menos así:
¿Qué fareyo o qué serad de mibi?/ ¡Habibi,/ no te tuelgas de mibi¡ (¿Qué haré yo, qué será de mí? ¡Amigo, no te apartes de mí!)
Hay quien dice que la voz corresponde a la prisionera más famosa del Castillo de Arévalo, Blanca de Borbón, a quien la política casó con Pedro I de Castilla, para unos “El Cruel” y para otros “El Justiciero”, que rezaban los antiguos libros de Historia. Aunque en el caso de la hija del duque de Borbón, bien merecía el primer apelativo. La joven llegó a Castilla, casó con el rey un lunes en Valladolid y el miércoles el monarca la abandonó para estar con María de Padilla, con quien ya tenía un hijo. Y aquí comenzó el periplo de la reina doña Blanca por las fortalezas castellanas, primero en Medina del Campo, luego en Arévalo, donde “El Cruel” especificó que la mandaba como presa. El Castillo de Arévalo fue su primera cárcel, a la que seguirían otras como Toledo, Sigüenza, Jerez de la Frontera o Medina Sidonia, donde el rey ordenó que la envenenaran.
Triste es la historia de doña Blanca de Borbón pero no es ella, querido viajero, a quien escucharás cantar con tristeza, al atardecer, entre las hojas de los álamos que rodean al Castillo de Arévalo, aunque la historia de la desdichada reina esté, en cierta forma, relacionada con la canción. La voz, que mezcla el castellano con el árabe, es de la joven Aisha, una bella mora de cabellos largos oscuros y rizados y ojos profundos como una noche sin estrellas. Aisha era la hija pequeña de Yusuf, el pastor de ovejas, y su alegría cada tarde, cuando se acercaba al puente de Medina a esperar a su padre y saludaba la llegada del rebaño agitando su mano.
Pero un día que Aisha estaba esperando a su padre a la entrada del puente vio llegar entre el polvo, no al rebaño, sino a una comitiva de hombres a caballo, carros y una carroza de ventanas cerradas en la que pudo entrever una figura pálida y menuda de mujer. Era doña Blanca, que iniciaba en Arévalo su triste peregrinar de reina presa. Al frente de la comitiva viajaba Alonso, un apuesto y ambicioso joven deseoso de hacerse valer ante el rey por sus servicios. Alonso miró a Aisha y fue como si un rayo les traspasara a los dos. Casi sin respiración pasó a su lado muy erguido en el caballo pero sin dejar de pensar en volver a verla. Lo mismo sintió Aisha que, desde ese día, esperaba ansiosa al rebaño de su padre, más por si alcanzaba a ver al joven cristiano del caballo que al viejo pastor.
Y como no hay barrera que el amor y la juventud no traspasen, el bravo Alonso y la dulce Aisha consiguieron encontrarse a solas gracias a los túneles y bodegas que comunicaban el castillo con algunas casas de Arévalo. Y a escondidas, en la humedad, el frío y la penumbra, se fue forjando su amor. Y los ojos de Aisha, negros como una noche sin estrellas, brillaban con una luz de luna llena.
Pero un día, Alonso recibió el premio que esperaba a sus abnegados servicios al rey. Se le encomendó el traslado de la reina a otra fortaleza para después unirse al ejército del monarca en una de sus campañas en el sur. Era la ocasión perfecta para demostrar su valor. Aisha sintió una puñalada en el corazón ahogando los sollozos entre las bóvedas de ladrillo mientras musitaba: “¿Qué será de mí?, Habibi, amigo, no te apartes de mí”.
La bella Aisha, con los ojos y el corazón prendidos en la silueta del castillo vio partir otra comitiva, esta vez por la puente llana que dicen de Valladolid, con su amor, el joven Alonso al frente, muy erguido en el caballo sin levantar la vista del horizonte. Y así se unieron las vidas de estos tres desdichados. La reina doña Blanca, presa de su linaje, don Alonso preso de su ambición, y Aisha presa de la pasión. Los tres perdieron a la vez su libertad y su corazón.
Querido viajero, puedes o no creer la historia, pero si alguna vez pasas por el castillo de Arévalo cuando el sol enrojece el horizonte, detente. Podrás escuchar la brisa entre los árboles que todavía murmura la pena de Aisha cuyos ojos, negros como una noche sin estrellas no volvieron a sonreír.

María Monjas Eleta
La Llanura nº 41

22 oct. 2012

«El patrimonio monumental se destruirá si la crisis se alarga diez años»

El arquitecto y humorista José María Pérez "Peridis" aborda el futuro de nuestras joyas arquitectónicas

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La contaminación, la lluvia y el viento, el tráfico o la constante apertura de zanjas en sus alrededores, contribuyen a la degradación de los templos. «No podemos olvidar que la piedra es perecedera y que llega un momento en el que la intemperie, la gravedad o, incluso, los terremotos, lo precipitan», indica. La situación es aún más grave en el caso de los monasterios, «convertidos en geriátricos» y añade la devastación practicada sobre conventos urbanos y barrios enteros.
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Artículo completo en El Correo

20 oct. 2012

Presentación de "Por la senda de Tumut"


         Buenos días señoras y señores.
   Estamos aquí para presentar el libro:”Por la senda de Tumut”, cuyo autor es Luis José Martín García-Sancho.
La última vez que hablé en público de ello tuve que reconocer que sentía una emoción especial que hoy sigue conmigo. Reconocí también, que no había leído la novela, por lo que nada podía decir sobre ella y que al autor estaba empezando a conocerle.
Hoy, leída la novela y conocido un poco más a Luisjo, puedo decir que ha conseguido el autor, mediante el subterfugio de convocarnos en torno a una hoguera, contarnos una historia de hombres prehistóricos, en la que mediante personajes intemporales pretende humanizarnos.
Los capítulos se suceden introducidos por diferentes personajes, todos ellos inventados por esta mente subversiva, que nos proponen, nada más y nada menos, que escuchemos la voz de la experiencia de los ancianos: "Seguid el sabio consejo de los ancianos. Ellos han vivido más y su experiencia debe ser tenida en cuenta en las decisiones que toméis a partir de ahora. Así ha sido siempre y así debe continuar."; que el amor nos da la vida, que la libertad es un derecho sagrado o que las mujeres no deben estar sometidas a los hombres: "No debéis hacer caso a aquellos que os digan que el amor entre un hombre y una mujer es algo sucio. No debéis hacer caso a aquellos que os digan que la mujer debe estar sometida al mandato del hombre. Porque debéis saber que las personas  que habitamos sobre la faz de la tierra nacemos libres y libres debemos morir.".
A medida que avanzamos en su lectura, las historias que los personajes nos relatan, tejen una suerte de maraña que nos atrapa. Tomamos conciencia de que la Tierra no nos pertenece, sino que somos nosotros los que pertenecemos a ella, y que nuestra relación con las demás especies que la pueblan debe desarrollarse en unos términos de absoluto respeto.
Y entonces, demasiado tarde, uno se encuentra de lleno en pleno juego infantil. De los que, cuando niños, imaginábamos ser intrépidos exploradores, aguerridos guerreros o hábiles cazadores. Y así, como jugando, recorremos la geografía descrita y que nos resulta familiar, caminamos junto a los personajes por esa telaraña que han tejido en nuestra mente. Llegamos a sentir muchas de sus sensaciones. Nos imaginamos que estamos sentados junto al fuego escuchando a la vieja Gara, sentimos el crepitar de las llamas, allí al amor de la lumbre, la que el autor propone; pues conoce que el fuego crea un ambiente favorable para la interacción social y utiliza malévolamente que la hoguera es el lugar ideal para transmitir la cultura y para crearla, porque sabe que ha sido así desde la noche de los tiempos. El calor del hogar nos hace sentir bien, tanto física como espiritualmente.
Y ya es tarde, nos ha atrapado, somos sus presas. Nos propondrá abandonar los falsos dioses de nuestros días. Abandonar el amodorramiento televisivo y regresar a la comunicación de los miembros de la familia entre sí, en torno a la mesa camilla, el lar de la lumbre, la hoguera,...
Abandonar el consumismo y la adoración del becerro de oro y regresar a los valores más humanos y respetuosos con la Tierra que habitamos y las especies que la pueblan.
Y no contento con esto, habrá conseguido que al comprar el libro hayamos contribuido a la recaudación de fondos destinados a investigar el cáncer infantil, en unos tiempos en los que se nos impone todo lo contrario, recortes a la investigación, la enseñanza y el porvenir.
No obstante, Luisjo según algunos, es un individuo poco recomendable y su obra decididamente dañosa y perjudicial para esta sociedad consumista y desorientada. Estos mismos, los que quieren que sigamos la senda equivocada, dicen que este libro debería estar prohibido y su autor proscrito. Así pues no les queda más remedio que leer la novela y juzgar ustedes mismos. Por cierto, si tienen oportunidad de conocer de cerca al autor, no la desaprovechen, merece la pena.

Muchas gracias.

17 oct. 2012

La ingrata tarea de defender el Patrimonio Histórico-Artístico

Moisés Cayetano Rosado

A pesar de que ya en la Carta de Atenas de 1931 se sientan las bases de lo que debe ser una rehabilitación respetuosa con los bienes patrimoniales histórico-artísticos, y de que en ella se han ido basando otros acuerdos internacionales y leyes nacionales, regionales y normas locales hasta el día de hoy, las adulteraciones en las obras acometidas en los mismos siguen siendo una constante.

Generalmente, se prohíben las restauraciones de estilo y se recomienda la estricta conservación. Así, reconstruir lo que el tiempo ha echado abajo, tratando de crear la falsa sensación de que “allí no ha pasado nada”, quedando el monumento tal como debió estar en el momento de su construcción, es un fraude condenado. No digamos reinterpretarlo fantasiosamente, echándole imaginación romántica a los hechos históricos, como a un cuento de Hadas. O hacer tabla rasa de parte del legado, porque gusta menos, imponiendo criterios “vanguardistas”.

Por eso, como suelen decir los arqueólogos: mejor no tocar a destruir las huellas que nos ayuden a comprender la realidad del pasado que hemos heredado. Y una vez que se decida actuar, respetar todo lo que es la lectura histórica del monumento y/o del conjunto, desde su concepción hasta que dejó de tener uso práctico, pasando a constituir un bien patrimonial.

Pero si presentamos a la opinión pública general una reinterpretación monumental edulcorada, enjoyada, vistosa y pintoresca, al lado de una actuación respetuosa con construcciones y ruinas reales, ciñéndose a reforzar sus estructuras, o haciendo una superposición discreta y diferencial… pues la inmensa mayoría seguro que se queda con la primera opción.

Y en ello se basan los políticos iletrados, altaneros y/o sin escrúpulos, que son la mayoría: el dictado de la ignorancia y del mal gusto en forma de pastiches. ¿No han visto el Forte do Guincho, al norte de Lisboa -quintaesencia “ejemplar” de todo ello-, transfigurado en hotel-restaurante de cinco estrellas, desde su pasado de fortaleza del siglo XVII? Pues hagan una encuesta y ya verán el deshacerse en elogios de una nutrida mayoría. Y no digo lo de nutrida por lo apetitoso de su restaurante, con su estrella Michelín. Lo digo porque son muchos los que verán que el transformismo lo ha favorecido y “¡ojalá hiciéramos lo mismo con tantos otros monumentos que tenemos pendiente de actuación por ahí!”.

Por eso la tarea es de una enorme ingratitud, ya que hay que soportar las descalificaciones de brutales gobernantes que se saltan las leyes a su antojo, y una jauría de sicarios dispuestos a sacar provecho propio del pastel y del pastiche.

Ahora bien, no por ello hay que cejar, sino al contrario persistir en la denuncia: denuncia pública, razonada, debatida, peleada en cuantos foros sea posible, incluidos los tribunales de justicia, que deben velar por las leyes, tantas veces dictadas para servir como papel de wáter, aunque no las publiquen en higiénicos rollos para poner al lado de pulcros inodoros.

16 oct. 2012

El telégrafo óptico

Fotografía de Juan Antonio Herranz
El trazado de la Línea de Castilla del Telégrafo Óptico, constaba de 54 torres construidas a partir de 1844 que unían la madrileña Puerta del Sol con Irún. El telégrafo óptico fue desbancado en menos de diez años por el novedoso telégrafo eléctrico y las torres entraron en una fase de abandono y destrucción. Hoy se pueden ver los restos de veintiuna de aquellas torres, en desigual estado de conservación, desde las reconstruidas totalmente a las que no conforman más que un montón de ruinas. 

15 oct. 2012

La Llanura número 41

Como cada 15 de mes ya tenéis a vuestra disposición, en los lugares habituales, la Llanura número 41. 
En este número contamos con la colaboración de Alicia García, consejera de Cultura de Castilla y León, Francisco Ruiz de Pablos, María Monjas Eleta, José Luis Gutiérrez Robledo y Adolfo Yáñez, entre otros. 

Ya ha sido enviado a nuestros suscriptores y, en formato digital para su descarga, como en meses anteriores, lo podéis enlazar en las siguientes direcciones:


13 oct. 2012

El alfar de las Cogotas

INTRODUCCIÓN
Las excavaciones realizadas en el yacimiento de Las Cogotas motivadas por la construcción de una presa que afectaba a su integridad, documentaron el único complejo alfarero constatado con seguridad a día de hoy en el ámbito asociado a la cultura vettona. En 1986, tras plantear un esquema de muestreo sistemático estratigráfico no alineado en el sector A, una plataforma a priori con material cerámico en superficie pero sin evidencias de estructuras, fue localizado en la cuadrícula 8 un lote de cerámicas pasadas de cocción. (MARINÉ ISIDRO y RUIZ ZAPATERO 1988:51) A tenor de las evidencias documentadas comenzó a plantearse la posibilidad de la existencia de un taller de alfarería.
La finalización del proyecto de investigación dirigido por Gonzalo Ruiz Zapatero trajo consigo la visualización, junto a la muralla del segundo recinto, de un área de trabajo especializada en la producción de cerámica a torno, perfectamente compartimentada y con una extensión superior a los 300m².
A pesar de que las estructuras han aparecido prácticamente desmanteladas, el alfar de Las Cogotas ofrece la posibilidad de poder reconstruir la totalidad del proceso de producción cerámico, que abarca desde la selección y extracción de materias primas y finaliza con la cocción de las piezas.
(más en revista Arqueología y Territorio)

12 oct. 2012

Presentación en Ávila de la Novela: POR LA SENDA DE TUMUT

Presentación en Ávila de la Novela:
POR LA SENDA DE TUMUT de Luis José Martín García-Sancho
- Local: Biblioteca Pública de Ávila, Plaza de la Catedral, 3
Tlf: 920 25 41 40 bpavila@jcyl.es

Día: 20/10/2012      Hora: 11:30 de la mañana

Participan:
- Juan Carlos López y José Fabio López (de La Alhóndiga, asociación de Cultura y Patrimonio)
- Jesús Cid y Ana Martín (Guitarra y Flauta)
- Ignacio Martín (Programa de investigación en oncología infantil "La Hucha de Tomás")
- Luis José Martín (Autor)

Organiza:  La Alhóndiga Asociación de Cultura y Patrimonio de Arévalo.
Colabora: Biblioteca de Ávila

8 oct. 2012

Arévalo y la Serie "Isabel" en la 1 de TVE

Aquí os mando el enlace de la entrada realizada en mi Blog sobre comparativa en mosaico de cuatro de las imágenes más significativas utilizadas para representar a Arévalo, (imagen superior), en la "serie Isabel" de TVE, y como lo vemos realmente en la actualidad, (imagen inferior).




José Luis Corredera

7 oct. 2012

Charanga “El Meneíto”, 20 años de éxitos


Les esperamos, tomando un café, en una mesa del bar “Impacto”. Poco a poco van llegando algunos de ellos. Son ocho habituales, nos dicen: Juji, Nando, Javi, El Cristo, Arturo, José Antonio, David y Paco. Cuentan con cuatro eventuales que les echan una mano cuando es necesario. Algunos de ellos, no todos, llevan ya veinte años en esto. Todos han pasado por la Banda de Música. Forman la charanga “El Meneíto”, toda una institución musical en Arévalo y en muchos de los pueblos de los alrededores. 

Nos dicen, orgullosos, que han tocado en multitud de provincias: Madrid, Salamanca, Segovia, Valladolid. También en Mérida y hasta en Jaén. Nos hacen saber que, hace algunos años, actuaban junto a un grupo de teatro de animación infantil. Ellos hacían la música de esas actuaciones y por ello tuvieron la oportunidad de tocar en multitud de capitales de provincia y otras localidades importantes.
Muchas gentes de muchos pueblos han disfrutado de los sones populares que componen el amplísimo repertorio de “El Meneíto”. Nos recuerdan que, a veces, han estado hasta ocho horas tocando, prácticamente sin parar, y sin repetir ni una sola pieza.
Traen a la memoria algunas anécdotas, que comparten con nosotros y con los componentes más jóvenes del grupo. “En Madrid ―nos cuentan― en una de sus actuaciones en la tradicional Fiesta del Árbol, mientras les grababa una cámara de televisión regional, el alcalde Álvarez del Manzano se acercó a ellos y les saludó uno a uno.
Recuerdan también con cierto susto, que, en otra ocasión, en la localidad de Carbonero el Mayor, en nuestra vecina provincia de Segovia, tocando para los Quintos, uno de ellos, haciendo alarde de un algo de brutalidad mezclada con una elevada tasa de alcohol en sangre, tuvo la peregrina idea de hacer rodar, cuesta abajo y por la calle por la que los de “El Meneíto” iban tocando, una rueda de camión que estuvo a punto de caerles a todos ellos encima.
Recuerdan con agrado haber actuado en ferias y fiestas, en desfiles, en bodas, en despedidas de solteros, en eventos particulares, incluso alguna vez les han llamado para tocar en algunas convenciones y actos políticos.
Generalmente se desplazan en sus propios coches y mantienen el compromiso de que el conductor no puede beber alcohol. Nos comentan que en alguna ocasión les ha parado la Guardia Civil. Incluso una noche, y en el corto recorrido existente entre Santiuste de san Juan Bautista y Arévalo, les pararon tres veces para comprobar si el conductor estaba sobrio.
Entre risas comentan que siendo componente de una charanga como “El Meneíto” se liga bastante, aunque los que ya están casados, cuando acaban la actuación, se recogen temprano y se marchan a su casa.
Se sienten queridos y aunque consideran que “nadie es profeta en su tierra” son sabedores de que cuentan con un importante número de seguidores y amigos, muchos amigos, en Arévalo y en todos los pueblos de nuestra comarca e incluso más allá. En Pedroso de la Armuña, lugar puesto entre Salamanca y Medina del Campo y patria chica de Cortadillo, aquel pícaro  compañero de Rinconete, surgido de la incomparable pluma de Miguel de Cervantes, llevan tocando dieciocho años. ¡Por algo será!
En la cabalgata de Reyes de este mismo año, en Arévalo, se ofrecieron a tocar de forma voluntaria y altruista para dar realce al evento y evitar que el desfile tuviera solo la música procedente de los equipos electrónicos que montan en las carrozas.
Nos confirman que son asociación cultural a todos los efectos. Se llaman “Asociación Musical Arevalense”. 
En este veinte aniversario quieren renovar la marca “El Meneíto”. Para ello han invitado a amigos y simpatizantes a aportar ideas para un nuevo logo, ideas para celebrar el veinte aniversario. Están presentes en Internet y mantienen una animada actividad, informándonos de sus proyectos y sus trabajos, en todas las redes sociales.
Son los chicos de la charanga “El Meneíto” que ya llevan veinte años deleitándonos y haciéndonos disfrutar con su música.
La Llanura número 40-agosto de 2012

6 oct. 2012

La muestra fotográfica “La calzada de Arévalo-Peñaranda”, ahora en Fuentes de Año


La Alhóndiga, en colaboración con el Ayuntamiento de Fuentes de Año, expone, en las antiguas escuelas de la localidad, la muestra fotográfica “La calzada de Arévalo-Peñaranda”

La asociación de cultura y patrimonio La Alhóndiga de Arévalo en colaboración con el Ayuntamiento de Fuentes de Año organiza, en las antiguas escuelas de la localidad, la exposición fotográfica sobre la antigua calzada que unía Arévalo y Peñaranda.
Desde el próximo sábado, 6 de octubre hasta el día 14 del mismo mes, en las antiguas escuelas de Fuentes de Año, podrá visitarse la exposición fotográfica titulada “La calzada de Arévalo-Peñaranda”.
La muestra está compuesta de 28 instantáneas de Juan Antonio Herranz y Juan Carlos López y en ella aparecen diversas localizaciones por las que esta calzada medieval pasaba, en su ruta entre las dos localidades que le prestan su nombre.
La Calzada, que unía las villas de Arévalo y Peñaranda, tenía un recorrido de algo más de 8 leguas. Se utilizaba como vía de transporte de mercancías, paso de ganados para la trashumancia, tránsito de tropas y viajeros, constituyendo una ruta fundamental entre esos dos centros urbanos.
La exposición se completa con textos y planos facilitados por Félix Sáez Muñoz, natural de Fuentes de Año y autor del libro: “El Señorío de los Tapia, Calzada Arévalo-Peñaranda y pueblos cercanos. Aspectos de la Tierra de Arévalo y constituye un excelente recorrido documental por una de las principales rutas de comunicación de la antigua Tierra de Arévalo y Moraña.
De esta forma, la asociación cultural La Alhóndiga, siguiendo con su labor de difusión de la cultura, pone a disposición de los pueblos de nuestra comarca esta muestra, que quiere tener carácter itinerante, a fin de mantener vivo el conocimiento de la historia y el patrimonio de la Tierra de Arévalo.

3 oct. 2012

Arévalo, de altivas torres y humillantes ruinas

        El patrimonio histórico, artístico y natural de Arévalo es notorio y notable.
    Sobre el patrimonio natural llevo años hablando y escribiendo, al parecer, sin demasiado éxito pues la desprotección con que cuentan los principales parajes de la Tierra de Arévalo y La Moraña es algo evidente y que apenas ha variado desde que tengo conocimiento de su existencia, al contrario, alguno de ellos se encuentra en tal estado que se puede dar prácticamente por perdido. Las diferentes administraciones que han tenido o tienen competencias sobre nuestro medio ambiente no han sabido o no han querido valorar la naturaleza de esta tierra nuestra y han permitido y permiten la destrucción sistemática y progresiva de espacios naturales con un valor incalculable, en aras de un progreso mal entendido pues acaba destruyendo o transformando radicalmente estos espacios naturales notables que a todos nos benefician y que, por tanto, pueden considerarse como bien común.

         Pero ahora no quiero a hablar de espacios naturales o especies protegidas, no, hoy quiero escribir sobre algo más cercano y evidente: el estado de nuestro patrimonio histórico y artístico. Nuestros monumentos, edificios o construcciones notables, cargados de historia, rebosantes de arte por los cuatro costados, pero condenados a la ruina total y al olvido.
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