1 sept. 2011

Los despoblados

Como otros muchos lugares, la Moraña, la Tierra de Arévalo, el Campo de Pajares, nuestras comarcas, acogen restos de lo que en otro tiempo fueron pequeñas poblaciones, que por diversas causas han desaparecido a lo largo de la historia y nos quedan, hoy, pequeños retazos de muros, torreones ruinosos, restos de ladrillo y tejas esparcidos por el suelo y a veces, solamente, el recuerdo escrito en arrugados pergaminos.

Como ya sabréis hace pocas fechas, y desde nuestra asociación cultural hicimos junto con la asociación RETOR de Orbita una pequeña excursión eco-arqueológica, en la que, dirigidos por el erudito y buen amigo Ángel Ramón González, socio fundador de la citada asociación RETOR, pudimos tomar contacto con algunos de estos despoblados cuyos restos y recuerdos aún persisten por estos alrededores.

Algunos de estos lugares abandonados, ya hemos hablado alguna vez de ellos aquí, fueron asentamientos prehistóricos en la edad el bronce o del hierro. El Tomillar en Bercial de Zapardiel, el de Valhóndo en Pajares de Adaja o la Tejada en Orbita.
También lo son las villas o vicus romanas; las hay aquí mismo en Pajares, en los alrededores de Arévalo, en Magazos, San Pedro del Arroyo o Almenara de Adaja.

Despoblados son, de igual forma, algunos de los señoríos primeros en que se asentaron algunos de los Linajes de la Tierra de Arévalo.
El señorío de Botalhorno, aldea, hoy despoblada, en el término segoviano de Donhierro y lugar incipiente de los Montalvo.
El Señorío de Mingolian que solo abarcaba la aldea de este nombre. Un despoblado situado en el actual término municipal de Donvidas. Comprendía una extensión de unas 500 hectáreas y se localizaba en la divisoria de aguas entre el río Zapardiel y el Adaja casi en el límite de la provincia de Ávila con la de Valladolid. Perteneció al Linaje de los Briceño.
Al frente del señorío de la Olmedilla que comprendía únicamente esta aldea, hoy despoblada en el término municipal de Palacios de Goda estuvo la familia Berdugo. Se trataría de un estado pequeño con una extensión aproximada de 500 hectáreas.

Muchos de estos, hoy yermos lugares, tuvieron su origen en la Edad Media, en el periodo repoblador, y su existencia está bien documentada en los archivos diocesanos. Fueron pequeñas aldeas que nacieron entre los siglos XII y XIII y fueron desapareciendo lentamente en el transcurso de los siglos que van del XV al XVII, según aparece en diversos documentos de los archivos municipales. Una parte de estos despoblados ocupaba las proximidades del río Adaja como Aldehuela de Fuentes (Espinosa), Montejuelo de Garcilobo (Orbita), Segobuela y Bodoncillo (Tiñosillos). Relación de estos lugares y aldeas guarda el famoso catalogo de consignación de rentas ordenada por el cardenal Gil Torres.

Ángel Ramón González en uno de los trabajos que ha publicado, y que trata de los despoblados que él llama «del río Adaja o del Pinar de Arévalo», hace un pequeño resumen de algunos de los despoblados del territorio entre los que podemos destacar los siguientes:

El Bodoncillo, poblado del interior del pinar, que desaparece a finales del s. XVII y cuyo término se reparten entre Tiñosillos y Gutierre-Muñoz.

La Segobuela o Següela. Desaparece a finales del s. XV. Al despoblarse, la villa de Arévalo lo cede en usufructo a los pueblos cercanos de Bodoncillo y Montejuelo, mediante el pago de un censo anual y perpetuo.
«Que daremos y pagaremos a la dicha villa de Arévalo o a quien su poder obiere, veinte fanegas de pan por mitad, (mitad de trigo y mitad de cebada) perpetuamente para siempre jamás, bueno, nuevo, seco, limpio e vien medido e de tomar pagado por el día de San Bartolomé de agosto de cada un año y puesto a nuestra costa en la dicha Villa de Arévalo». Debéis saber que el censo, tributo o impuesto se llevaba directamente a La Alhóndiga de Arévalo.

Montejuelo de Garcilobo que, una vez desaparece a principios del s. XVII, se agrega al término de Orbita.

Aldehuela de Fuentes, famosa por su molino, conocido como el molino de Fuentes, y sus casas estuvieron habitadas hasta los años 60 del pasado siglo XX.

A mediados del siglo XIII Montuenga tiene 120 habitantes, mientras que su despoblado de Navalperal del Campo contaba con 160. A finales del siglo XVI, Montuenga tiene 100 habitantes y Navalperal 415 (por entonces Navalperal era mucho más importante y tenemos noticias de, incluso, la existencia de un convento). A mediados del siglo XVIII Montuenga tiene 260 y Navalperal del Campo ya había desaparecido, agregándose su término al de este pueblo.

En Pajares de Adaja perdura el recuerdo de Galín-Gómez, aldea que pasó a ser despoblado y del que solo quedan mínimos restos.

Horcajuelo, Piteos, Astudillo o Bañuelos; Raliegos, Olmediello, Diagovecos o Lavajuelo; Matiella, Palazuelos, Servande o Valverdon. Las comarcas del norte de Ávila y las tierras limítrofes de Segovia, Valladolid y Salamanca que un día formaron parte de los tercios y sexmos de Tierra de Arévalo, acogieron muchos de estos despoblados de los que hoy quedan solo algunos informes restos y el recuerdo escrito en arrugados pergaminos.
31 de agosto de 2011
Fotografía: Chuchi Prieto y José A. Herranz

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