20 jul. 2011

...Y UN ZORRO, VOLÓ.

           Decididamente el rumor que corría por algunos pueblos de la comarca está a punto de confirmarse. En futuras rogativas para solicitar el agua del cielo, no sacarán a San Isidro Labrador en procesión y a ningún otro santo o santa, se avisará a Luisjo para que nos cite a una nueva correría y la lluvia acudirá puntual a la cita. El domingo fue la primera en llegar a la plaza del Arrabal, lugar en el que estábamos convocados para una visita a la Seo Vulpina y a la presa romana.
       Hay que reconocer que en principio no estábamos muy contentos por la visita de nuestra fiel compañera la lluvia; pero a medida que la mañana fue avanzando fuimos conscientes de lo bien que había venido. Es esta una de esas ocasiones en las que lamento no poder acercaros los aromas de los que disfrutamos en nuestras correrías. Os traemos imágenes y recuerdos, pero resulta imposible traeros el aroma de la mentha aquatica que vive junto al cauce del río; ni el del tomillo húmedo de lluvia y que envolvía todo el pinar; ni tampoco el de la resina que lloraban los pinos, cuando bien entrada la mañana el calor apretaba y nos despedíamos del pinar. Al bajar al río Arevalillo, huele a verde de los juncos, del sauce y de las mimbreras. Huele, según vas descendiendo la pendiente, a rosal silvestre, a majuelo, retama, hierba y arena húmeda.
           Una vez en el cauce del Arevalillo, junto a la muy nombrada “Pradera de los huevos”, se encuentran unos enormes bloques de cal y canto rodado y rajuela, restos de una presa del siglo II d.C.  Lamentable estado de abandono y olvido es el que presentan, pero testigos de un pasado.
         En nuestro grupo eso de la imaginación es condimento que aliña todos nuestros actos, sueños y conversaciones. Comienza entonces, a la vista de los vestigios de la existencia de una presa construida en época de los romanos, toda una batería de conjeturas sobre el destino que tendría el agua embalsada. La posibilidad de que existiese o no algún poblado cercano o bien sirviera para regar campos de cultivo. Ya desde época tan remota como esa quedaba claro lo que Luisjo no se cansa de repetir:
 El agua es vida y es de todos.
            Hay al respecto un argumento sólido pero simple. Cuando llueve, lo hace para todos y allá donde llega la lluvia hay vida, es por ello, que quien embalsa el agua tiene obligación de compartirlo. Nos recuerda alguien las cartas que hace tiempo enviamos a diferentes organismos, solicitando un caudal ecológico para el Arevalillo. Como no hemos tenido respuesta, mandaremos nuevas misivas, escritas en diferentes lenguas por si no entienden la nuestra, a dichos organismos y a otros nuevos, al tiempo que les invitaremos a uno de nuestros paseos por el Arevalillo; de esa forma podrán comprobar por ellos mismos, cómo donde llega el agua, por poco que sea, plantas y animales de ribera prosperan, al tiempo que se contribuye a recuperar el maltratado acuífero.
          Invito desde aquí a visitar los restos de la presa romana, antes de que el tiempo y la desidia de nuestras autoridades borren cualquier vestigio de su existencia. Llegar es fácil y para disfrutar de ello, la única exigencia es respetar lo máximo posible el entorno, no tocando ni alterando nada de lo que hay. ¿Verdad, Luisjo?
        Con la mente ocupada en conjeturas sobre cómo sería el paisaje hace diecinueve siglos, nos encaminamos hacia otro tramo del Arevalillo, ya más cerca de Tiñosillos. Hacemos el recorrido andando por la ribera a ratos, otros subimos la pina cuesta y caminamos por el pinar. Lujo a nuestro alcance y que pocas veces valoramos. En apenas cinco metros podemos disfrutar de dos ecosistemas diferentes, compatibles y perfectamente diferenciados.
         En este alternar de espacios biológicos, las evoluciones del milano negro, pinzones, jilgueros, golondrinas y alguna que otra lagartija entretienen nuestra marcha. Hay por cierto, cientos de insectos, mariposas son las más fáciles de ver, a las que apenas presto atención más allá de la belleza que representa su vuelo entre las plantas, como consecuencia de mi ignorancia.
          Una nutrida banda de abejarucos nos sorprende cuando volvemos una curva del río. Allí en la pendiente de uno de los taludes están sus nidos. Agujeros redondos casi perfectos. El colorido de estos pájaros es espectacular y observarlos en el campo a escasos metros, resulta verdaderamente increíble y muy difícil de describir lo que experimenta el observador. Llegamos a ver un ejemplar de fresno, árbol que antaño era más numeroso, pero que ahora cuesta encontrar en una ribera tan degradada y maltratada por el hombre y sus acciones.
          Luisjo nos señala un punto en el alto escarpe. Allí está la Seo Vulpina. Recuerdo entonces a un niño, de unos cinco años, que contaba un cuento que yo creía de su invención, en el que multitud de animales salían a escena, terminando todas y cada una de las presentaciones del nuevo animal con la frase: …y el zorro, voló; con una voz infantil y de insegura vocalización. Siempre atribuí a la imaginación de aquel niño dicha frase, pero al ver el lugar donde vive el zorro, inaccesible casi para la mayoría de los animales incluido el hombre, comprendí que realmente el zorro casi vuele para acceder a su morada.
            Tras un gran esfuerzo, no exento de risas por las posturas más o menos elegantes que tuvimos que adoptar, para encaramarnos hasta las zorreras, podemos decir que hemos llegado a la casa del zorro. Desde arriba, la belleza de la creación que el agua y el viento y también el tiempo, han hecho con la tierra resulta verdaderamente prodigiosa. La marga dura del terraplén está labrada como si la mano humana la hubiera tallado, con más perfección; la arena ha sido arrastrada por la acción de agua y viento y todo ello en una pared casi vertical, donde la zorra y tal vez el tejón, ocupan una profunda galería hecha en esa pared.
           Manteniendo a duras penas la verticalidad, sobre nuestras cabezas las raíces de los pinos muchas de ellas al aire y a nuestros pies, a varios metros, el cauce del río y la ribera. El descenso fue igual de emocionante que la ascensión.
           Tras el esfuerzo vino el descanso. Las viandas a juicio de míster Chisp son cada vez mejores y más variadas, muy elogiadas fueron la empanada y la tortilla de patata, regado todo con vino blanco de Orbita y agüita de manantial.
           En cuanto a la asistencia, muchas caras nuevas y alguna de segunda mano; fuentes de la Policía Municipal señalaron que no llegaban al centenar los concentrados, según la organización eran varios miles los que se dieron cita. La próxima vez habrá que contarlos.
 Fabio López
Fotografías: Juan Antonio Herránz y Luis José Martín  

6 comentarios :

Anónimo dijo...

Definitivamente, tu pecado ha sido redimido- siempre con permiso de la Rubia, por supuesto-. A ello ha contribuido, al menos por mi parte, tanto tu interes por que se te redimiera, como por parte de algunos de tus socios de correrias, que en su momento pusieron mucho interes. Sin embargo, lo que me convencio definitivamente... fue la EMPANADA DE MARI CARMEN... chico, ¡que empanada!.
A partir de ahora,-si la Rubia no opina en contra-, deberia ser lo único que redimiera los pecados de los pecadores... una buena Empanada; y esto es un aviso para navegantes, me refiero a los JulioDavidDavidMarioJuanjesPilaresJuancarlosetc. No sirven disculpas.
¡Ah! y nuevamente chincaros, que no voy a decir quien soy.

David Martín Fernández dijo...

Jodi@ Anónimo, seas quien seas se ve que eres de buen comer. En lo que respecta a los Davides he de decir que por un lado el madrugón del sábado para dedicarnos a nuestras propias correrías fotográficas, y por otro el que tener que atender asuntos familiares, sociales y laborales dio al traste con nuestra visita a la Seo Vulpina. Mas peso tenemos nosotros por no disfrutar de esos paisajes y de la compañía de los allí presentes que por tener que invitaros a empanada y tortilla de patatas.
Un saludazo y abrazos para todos.

DESDE LA LUGAREJA dijo...

jajajajajajaja
Me doy por enterado de la "penitencia", aunque bastante tenemos con no poder ir ...
Mis especialidades: Empanada de pulpo y / o de berberechos.

Anónimo dijo...

Oido... cocina.
Perdón, en mi anterior comentario, por error, puse chincaros; es "chincharos", para evitar malas interpretaciones sonoras

Luis dijo...

Habrá que seguir insistiendo en lo del caudal ecológico para el Arevalillo. Porque es posible y porque es necesario.

juanan72 dijo...

Claro que sí Luisjo, es totalmente necesario y como vimos tampoco el aporte parece que tuviera que ser tan grande...todo lo contrario.