8 may. 2012

Cosas de carteros

 En el buzón de Correos de Arévalo (Ávila) fue depositada una carta en cuyo sobre habían sustituido las señas del destinatario por el siguiente romancillo:

“Es de Lagasca paisano,
vive en ciudad bien cercana,
su calle recuerda a un santo
de estatura muy precaria
y en honor de su apellido
para postre come pasas”.

A continuación se invocaba a los empleados del Servicio Postal con estos otros versos:

“Funcionarios de Correos:
es muy urgente esta carta.
Si llega sin perder fecha,
lo agradeceré en el alma
y diré que son ustedes
la flor de la burocracia”.

A las nueve de la noche del mismo día en que la carta fue depositada en el buzón, el remitente - cuyo nombre no figuraba tampoco ni en el sobre ni en la carta - recibía un telegrama abierto de manos de un cartero:
Entregada carta dirigida Juan Gómez Málaga, calle San Juan de la Cruz, de Ávila”. Lo expidió el administrador principal de Correos de Arévalo, quien lo mandó a quien había depositado la carta y que resultó ser don Luis López Prieto, director de las Escuelas Graduadas.

Diario “YA” de Madrid,
a 19 de febrero de 1954

1 comentario:

DESDE LA LUGAREJA dijo...

Diario "YA" de Madrid ... que recuerdos de mi infancia