31 jul. 2011

Atardecer

La del alba sería, digo yo, cuando amaneció este sábado 30 de julio que muchos estábamos esperando.
Era el sábado en el que queríamos visitar el camino de la Loma al atardecer y ver como se pone el sol entre las viejas torres mudéjares de Arévalo.
A las ocho y cuarto de la tarde, algunos, los más impacientes, llegaban a la fuente de los Cuatro Caños, en esa linda placita abrigada de los vientos del sur por las torres gemelas de San Martín.
Esta vez todos éramos fotógrafos. Cámaras réflex, cámaras compactas, cámaras en los móviles, mochilas, bolsas, accesorios. Ninguno de los participantes estaba dispuesto a volver sin traerse una prueba palpable del momento en que el sol iba a colocarse entre las torres de las iglesias.
Después de esperar los minutos de rigor que exigen el civismo y la cortesía, iniciamos nuestro paseo que estimábamos podría llegar a tener una duración de unos cuarenta y cinco minutos. El punto de destino iba a ser un lugar al otro lado del río Adaja situado, más o menos, en frente de nuestro punto de partida.
Bajamos hasta el puente del Cementerio y nos metimos por el camino que sale a la derecha. Al llegar arriba de la Loma pudimos rebajar un poco el recorrido. Las cebadas están ya segadas y un camino provisional acorta la gran curva que recorre el de la Loma paralelo a la A-6.
Después de una apacible caminata en la que pudimos contemplar una nueva vista de la ciudad, delante de la que resalta el verdor de la alameda del Adaja, llegamos a nuestro punto de destino.
Aún faltaban unos buenos veinte minutos para que el espectáculo esperado llegara a su punto culminante.
El cielo estaba prácticamente limpio. Una tenue nubecilla flotaba sobre el Castillo como esperando también el atardecer.
¿No es un día muy claro? ¿Algunas nubes no vendrían bien? ¿No harían más bello el momento del atardecer? Estas y otras preguntas nos hacíamos, un tanto nerviosos, mirando insistentes los relojes y preguntando: ¿Falta mucho?
La hora de la puesta del sol estaba estimada para las 21:29 aproximadamente.
Unos minutos antes comprobamos que habíamos elegido bien el día y el lugar. El sol, ya una hermosísima bola anaranjada, empezó a declinar entre las torres gemelas.
Unos minutos más tarde se colocó entre las de San Martín y la de Santa María terminando, un rato después por desaparecer, dejando, eso sí, un bellísimo cielo pintado con unos tonos que iban desde el anaranjado fuerte hasta el azul índigo.
Todos contemplando el atardecer. Hasta Chimo, el simpático perro de Clari, parece ensimismado con el espectáculo.
La foto de grupo de rigor precede al momento del regreso. Después de un caluroso día sorprende que haga fresquito. Las luces de Arévalo empiezan a encenderse y un nuevo panorama se ofrece a nuestros ojos. La vieja villa cuando empieza a iluminarse al principio de la noche, ofrece un nuevo espectáculo digno de ser contemplado.
Volvemos sobre nuestros pasos. Hablamos de las torres mudéjares iluminadas, del Castillo, de la falta de iluminación en la parte de atrás. Unos energúmenos robaron hace varios meses los focos que daban luz a esta parte. Quizá ya sea hora de reponerlos. El paso por la A-6 hace necesario que el Castillo esté completamente iluminado. Es nuestro mejor escaparate.
Pasamos, ya de noche, por el puente del Cementerio. Y llegamos nuevamente a la placita de la fuente de los Cuatro Caños.
Un pequeño refrigerio antes de la despedida. Empanada de la Tarja, queso de Palacios de Goda, unas pastas de Madrigal. Nos ha faltado hoy el buen vino de Orbita que nuestro amigo Ángel ha llevado a otras excursiones, pero hoy Ángel no ha estado con nosotros. Tampoco han estado Luis José, ni Pedro, ni David Martín. Chispa ha anotado mentalmente las faltas de ellos y seguro que se encargará de notificarles. Tendrán que hacer exámenes de recuperación a final del curso.
Algo tristes nos vamos despidiendo. Son más de las once. La plaza de la Villa, magnífica de noche, con sus torres iluminadas y la fuente de los Cuatro Caños hoy sin agua.
Texto: Juan C. López
Fotografías: Fabio López, Juan C. López y Julio Pascual

30 jul. 2011

Cuaderno de Cultura y Patrimonio nº 9

Desde el siguiente enlace puedes acceder a nuestro Cuaderno de Cultura y Patrimonio número IX, dedicado en esta ocasión al despoblado de La Tejada y cuyo autor es Ángel Ramón González González.

27 jul. 2011

Puentes mudéjares

Tres son los puentes medievales que tenemos en la ciudad de Arévalo: el de Valladolid o San Pedro, el puente de Medina, conocido también como de la Puente Llana, y el de los Barros.
Todos ellos responden a mano de obra mudéjar. Su traza es interesante, dada la escasa profusión de la tipología que presentan sus grandes arcos escalonados recuadrados con alfiz, y su fábrica de ladrillo con cajones de mampostería o de tapial mezclado con gruesos guijarros. Torres Balbás opina que fueron «hechos seguramente por los mismos albañiles que levantaban las parroquias medievales de esa villa y con idénticos materiales».

Son excelentes obras de ingeniería sobre las que llamó la atención D. Manuel Gómez Moreno: «Todos son mudéjares, interesantísimos y de obra de ladrillo y cal y canto. El de los Barros, sobre el Arevalillo, es profundo y de un solo arco apuntado, con arquivolta triple y bien grande. La puente Llana o de Medina, sobre el mismo río consta de tres arcos mayores y uno pequeño en alto, agudos todos y de triple o cuádruple arquivolta; sus pilares son de enorme grosor, y admira que una masa tan considerable como la suya, y sin género de espolones, haya resistido tantos siglos al ímpetu de las aguas. A su entrada hay un arco moderno, y a su salida estuvo el “barrio de Almocrón”.
El puente de Valladolid cruza sobre el Adaja, y es aún mas largo, con cinco arcos grandes y uno pequeño, cuyo recuadro termina en hilera de facetas; está casi cegado por la arena, y acabara por convertirse en dique, ya que la cohesión admirable de su mortero parece resistir victoriosa al embate de las riadas. A su comienzo existió, hasta ha pocos años, una torre almenada de obra mudéjar.»

Por su parte nos dice José María Quadrado en su obra España: sus monumentos y artes, su naturaleza e historia, y hablando de Arévalo, que «Antiguos puentes cruzan los dos ríos que allí se juntan. Descúbrese en el hondo a la derecha el del Adaja, guardado por una robusta torre almenada que a él introduce por arábiga puerta, y compuesto de arcos desiguales y sumamente bajos cuya ancha ojiva guarnecen decrecentes molduras. Cuatro también ojivos pero más altos forman uno de los puentes del Arevalillo; el otro es más reciente, de un solo arco, y ambos comunican con la parte occidental de la población, que despliega de trecho en trecho sobre el ribazo su cerca coronada de merlones.»

EL PUENTE DE VALLADOLID, O DE SAN PEDRO debió construirse poco después de la repoblación, sobre el río Adaja. Edificado con mampostería, cal y canto y verdugadas de ladrillo, le forman siete arcos de desiguales proporciones, ligeramente apuntados y con arquivoltas decrecientes. Los dos centrales son de mayores dimensiones, el resto parecen tener la función de aliviadero, y tres de ellos están encuadrados por un alfiz.
Ya hemos visto que sobre este puente existió una de las puertas de la muralla que estaba almenada y que desapareció en el siglo XIX.
En los años 70 del pasado siglo XX, se construyó un nuevo puente junto a este. Sus artífices tuvieron la insólita idea de empotrar la salida de este nuevo puente contra la cabecera norte del antiguo de Valladolid, iniciando de esta forma un proceso de destrucción que ha llevado al estado deplorable en que se encuentra hoy. A la salida hacia Valladolid, en su parte derecha, estaba el conocido como “Caño de la Sarna”, una popular fuente que atesoraba curiosas leyendas y que fue entonces entregada a la piqueta demoledora. Se dice que su pileta era un sarcófago de granito de origen visigodo.
Por el grave riesgo de derrumbamiento total que sufre nuestro puente de Valladolid o de San Pedro está incluido en La Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra.

EL PUENTE DE MEDINA se levanta sobre el río Arevalillo y se compone de tres arcos ligeramente apuntados de triple arquivolta, el central algo más alto y con una arquivolta más. Posee dos aliviaderos en los extremos también apuntados. En los dos machones centrales tiene unas escaleras embutidas que facilitaban el acceso a un nivel inferior y que podrían tener relación con las defensas del puente. Tuvo un torreón del que apenas quedan unos restos a ambos lados de la cabecera que da a la antigua villa.
Jacinto Herrero, el sencillo poeta de Langa, en su Viaje a Arévalo nos dice que entre otras cosas hay que visitar «… sobre todo el puente sobre el Arevalillo, a la salida para Madrigal y Medina. Merece la pena bajar al río y contemplarle en su dimensión verdadera; se diría una catedral mudéjar sobre el agua»
Fue declarado Bien de Interés Cultural, con la categoría de Monumento, en 1983. 
No podemos dejar de reseñar que en el año 2009 nuestros inefables regidores tuvieron la peregrina ocurrencia de abrir una zanja a lo largo de todo este puente e introducir en ella una conducción de agua a alta presión, atentando, además de contra el más mínimo sentido común, contra la propia legalidad vigente establecida en La Ley del Patrimonio Histórico Español y la de la Comunidad Autónoma de Castilla y León.

EL PUENTE DE LOS BARROS cruza el río Arevalillo al suroeste del núcleo urbano y seguramente servía al camino que bordeaba el citado río. Es calificado "de origen godo" e incluso romano. Consta de un solo gran arco apuntado con triple arquivolta y aparece encuadrado por un ancho alfiz.
Cuenta Marolo Perotas en una de sus sabrosas crónicas que la parte de dentro de este puente, también llamado de los Arcos por las puertas ojivales que le guardaban, se abría para cobrar los impuestos y derechos de paso a los mercaderes que con sus caballerías y carros traían sus productos a la venta.
El guardián de esta puerta de entrada era un astuto individuo al que la gente llamaba “El Diablo” por su rara vestimenta y por estar tocado con un picudo sombrero o casco. El sujeto, al parecer, se ocultaba en el rincón más alto del lienzo de la muralla medieval y vigilaba los caminos, buscando evitar que nadie entrara en la antigua villa sin pagar sus correspondientes arbitrios o derechos de paso. Este personaje dio lugar a que este callejón, hoy sucio y desastrado se llame El rincón del Diablo”.
Lección de historia
Fotografías: Chuchi Prieto, Clari del Bosque, 
Juan C. López y Juan Antonio Herránz  

26 jul. 2011

Retablo de San Miguel

De martes a domingos y mediante el programa de apertura de monumentos "Abrimos en verano" tenemos la oportunidad de visitar en Arévalo las iglesias de Santa María la Mayor y de San Miguel Arcángel. En esta última tenemos el excepcional retablo.
«El retablo de San Miguel es una de las joyas del patrimonio histórico artístico de nuestra Tierra. Su autor, según la documentación parroquial de la propia iglesia, es Marcos de Pinilla, también conocido, por ignorar durante mucho tiempo su verdadero nombre, como “El Maestro de Arévalo”. Es un trabajo de principios del siglo XVI aunque las cuatro tablas inferiores son de mayor antigüedad.
La imagen de San Miguel, a quien está dedicada tanto la iglesia como el propio retablo es del siglo XVII, posterior por tanto al mismo retablo y fue sustituida dado que, al parecer, la anterior no causaba devoción alguna en los feligreses.»

La muralla medieval, los puentes...

25 jul. 2011

De puente a puente...

Hace años los niños jugábamos a La Oca. 
Cuando se caía en la casilla del primer puente – casilla 6-, se decía eso de “de puente a puente y tiro porque me lleva la corriente” y volvías a tirar. Era sin duda la mejor salida. Avanzabas hasta la 12 (segundo puente) y volvías a tirar, con dos “ocas” a tiro. Que felicidad ...
El domingo a las 8.30 también tuvimos una buena salida. Fuimos "de puente a puente". Salimos de la fuente de Los Cuatro Caños para visitar los restos de la muralla medieval y los puentes mudéjares de Arévalo.
Es un paseo natural.
Arévalo está enclavado entre los cursos de los ríos Adaja y Arevalillo y es precisamente recorriendo esos cursos a su paso por Arévalo la excursión que nos permite admirar los restos – escasos – de la muralla medieval y los puentes – majestuosos – que cruzan ambos ríos.
Aprovecho para sumarme de forma expresa a la propuesta que en su día- Agosto del 2009 – realizaron una serie de asociaciones arevalenses bajo el nombre de “Propuesta para la creación de una ruta eco-deportiva con recorrido por los ríos Adaja y Arevalillo por Arévalo” propuesta que como pudimos comprobar durante la excursión, sigue estando en eso, en propuesta. (Más información en http://la-llanura.blogspot.com/2009/08/ruta-eco-deportiva.html )
Bajar al río Adaja desde la fuente de Los Cuatro Caños te permite, de entrada, tener una visión muy diferente de la Iglesia de San Martín. Vamos, que no habíamos casi empezado y ya estábamos viendo cosas.

24 jul. 2011

Tradición... Cultura

Tradición: “Es el conjunto de patrones culturales que una generación hereda de las anteriores y, usualmente por estimarlos valiosos, trasmite a las siguientes”. A veces renegamos de ella, aludiendo que es un obstáculo hacia nuevos pensamientos, raciocinios, culturas, tecnologías… en fin, otro futuro mejor, o… puede que peor…, no podemos saberlo, pues si es futuro, no lo sabremos hasta que se convierta por lo menos en presente y no lo juzgaremos hasta que ya sea pasado.
Cultura: “Es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad se manifiesta. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista se puede decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano.
La Unesco, en 1982, declaró: “...que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden”.
Pero a todos aquellos que reniegan, o aborrecen tanto a la cultura, como a la tradición, o quieren suprimirlas, reducirlas, monopolizarlas, globalizarlas, manipularlas, me gustaría saber ¿Por qué?
Creo que tanto la cultura como la tradición también son parte, seña y raíces de las identidades de los diferentes pueblos y culturas de toda esta nave espacial que es el planeta Tierra, en el que al fin y al cabo todos compartimos. Así como de cada individuo de forma unitaria. Cierto es, que a veces no entendemos el por qué, el cómo, o incluso la forma de llevarla a cabo, o simplemente no nos gusta, o no la compartimos, o está en contra de mis ideales (véase recientemente, la polémica de las corridas de toros, por ejemplo) pero por motivos inherentes, se ha ido transmitiendo de generación en generación a través de los años, siglos e incluso alguna en milenios. No quiero dejar de mencionar en este punto que todas las culturas que han existido, también han sucumbido al paso de otras, la cultura y la tradición no deben de ser algo cerrado y perpetuo, deben de ser algo abierto al cambio, algo vivo que se vaya alimentando tanto de lo ya conocido y establecido, como de las nuevas tendencias, descubrimientos o pensamientos que están surgiendo con la forma de vida de los habitantes del siglo XXI, para enriquecernos más a todos y a cada uno.
No, no soy un defensor intransigente y obstinado de la cultura y la tradición, pero pienso que, como partes diferenciadoras de los pueblos, no se puede o no se debe permitir que desaparezcan, pero en cambio, si estudiarlas, analizarlas, conservarlas y protegerlas como señas de identidad, y quizás hasta modificarlas en sus formas para que sean acordes con los tiempos que vivimos, pero respetando lo que nos trasmiten o nos enseñan como tal. O ¿Debemos dejar que la globalización también nos toque la cultura y la tradición? Si es así entonces, ¿Cómo podremos pedir libertad de expresión? ¿Cómo podremos defender nuestra diferencia con los restantes pobladores del planeta? ¿Qué nos diferenciará del pueblo vecino? ¿Qué me hace diferente a otra persona?
Pienso que la tradición debe tener su peso en la cultura y que la cultura tenga en cuenta a la tradición y en la diversidad de los diferentes pueblos del mundo. Sí, estoy convencido de que todos somos iguales, evidentemente, y más ahora que la ciencia con sus estudios de A.D.N. y demás pruebas científicas novedosas, no han encontrado diferencias ni entre las diferentes razas, pero a la vez todos somos diferentes, cada persona es diferente a todas las demás. Y esta diferencia es la que permite la diversidad de todo lo que conocemos.
Si perdemos o dejamos que se pierdan nuestras costumbres, nuestra cultura, iremos encaminados irremediablemente a una globalización de la cultura y las costumbres, se perderán para siempre conocimientos, ritos…que ya no se podrán recuperar jamás, pongamos un ejemplo que leí hace muy poco y que me llevó a reflexionar y escribir este texto:
“De las estimadas 7000 lenguas que hoy se hablan en el mundo, afirman los lingüistas, casi la mitad está en peligro de extinción y podrían desaparecer en este siglo. De hecho, actualmente deja de usarse una cada dos semanas.
Algunos idiomas se desvanecen en un instante, al morir su último hablante.
En una teleconferencia, K. David Harrison, profesor de lingüística del Swarthmore College, dijo que más de la mitad de los idiomas no tienen forma escrita y "pueden perderse irremediablemente en el olvido". Cuando desaparecen, no dejan atrás ningún diccionario, ningún texto, ningún registro del conocimiento acumulado y la historia de una cultura que se desvanece.
Por ejemplo, los Kallawaya utilizan el español o el quechua en la vida diaria, pero también tienen su idioma secreto para preservar el conocimiento de plantas medicinales, algunas de las cuales eran previamente desconocidas para la ciencia”.
Si seguimos permitiendo que esto suceda, no solo con las lenguas, sino también con las culturas y las costumbres, al final todos terminaremos bebiendo coca-cola, comiendo hamburguesas y hablando inglés, nos gustará la misma música, vestiremos muy parecidos y será difícil de reconocernos entre la misma multitud.
Yo desde luego prefiero, defiendo y respeto una idea y pensamiento multicultural, y una diversidad en las costumbres y las tradiciones e incluso, la creación de "nuevas tradiciones" (flagrante contradicción) que marquen las diferencias, a una globalización cultural, que reduzca las diferencias entre todos nosotros.
Pero simplemente es un pensamiento propio, tu puedes pensar y elegir otra cosa, por supuesto que sí, nada más allá de mi intención.
Me gusta que en mi paleta de pintor haya cada vez más y más colores, así tanto mi imaginación como mi creación tendrán un campo más grande de actuación, que si solamente me encierro en los colores básicos.
José Manuel Sanz.

22 jul. 2011

NOTA DE AGRADECIMIENTO

Quería agradecer efusivamente a la Asociación Cultural La Alhóndiga, la oportunidad que me brindó para poder presentar mi novela SECUNDARIOS el pasado mes de junio en Arévalo, al mismo tiempo que subrayar la importancia capital de una asociación semejante, altruista, instructiva y sin ánimo de lucro, para una ciudad como la nuestra. Me consta que viene realizando una labor meritoria desde hace tiempo. En segundo lugar, y de manera especial a su presidente, Juan Carlos López, tanto por su esmerada introducción a mi charla como por la estupenda crónica publicada después en estas mismas páginas, sencilla, sincera y entrañable. Sin olvidar al amigo Fabio que tan calurosas palabras nos dedica tanto a mí como a mis amigos desde su Crónica de Peña Mingubela ni a Julio Pascual que nos inmortalizó en película para que Fabio y todos los que lo deseen puedan vernos.

Me gustaría, también, hacer una pequeña aclaración. Durante la presentación narré una anécdota relacionada con Esteban Monjas. El sentido de su exclamación, ¡Ese es peor!, no implica desprecio hacia los autores que yo leía (Borges o Dostoievski) sino admiración, ¡Ese es peor, más difícil de leer! Don Esteban Monjas, bajo mi punto de vista, siempre fue un magnífico profesor que era capaz de convertir el latín, de lengua muerta y árida, en parla viva y divertidísima. Todavía recuerdo el sistema de puntos arriba y abajo como si estuviésemos en un concurso y, sobre todo, las digresiones sobre la cultura romana, arte, arquitectura, vida militar, civil, religiosa… Quiero aclararlo porque ya sé que a él no le importa pero pudo haber alguien entre el público que pensase que yo minusvaloraba la figura de mi antiguo maestro. Nada más lejos de mi intención.
Y, por último, agradecer vivísimamente la extraordinaria acogida que tuvieron mis palabras entre aquella muestra representativa del pueblo arevalense que llenó la Casa del Concejo. Yo, por mis trabajos y mis estudios, he tenido que vivir en varias ciudades y sé por propia experiencia que mis pensamientos y sentido del humor no son siempre del todo comprendidos. Vuestra emoción y vuestras risas me hicieron sentir de nuevo como en casa.
Muchas gracias a todos.

 Juan Martín García-Sancho.

21 jul. 2011

¡Aúpa, Delibes!


En el verano de 1941, Miguel Delibes (Valladolid, 17 de octubre de 1920 - 12 de marzo de 2010) trazó por Castilla la Vieja una singular ruta ciclista entre Molledo (Cantabria) y Sedano (Burgos). Delibes pasó aquellas vacaciones estivales en Molledo. Su novia, Ángeles de Castro, hacía lo mismo en el pueblo burgalés de Sedano, con unos familiares cercanos. Se habían conocido en Valladolid y ahora se encontraban divididos por 94 kilómetros. Pero más allá de la distancia, de los valles, montañas y páramos que les separaban, les mantenía unidos el deseo irrefrenable de estar juntos. Por eso, Delibes amarró el petate, cogió la bici, y se lanzó monte a través. A su pareja le mandó el siguiente telegrama: Llegaré miércoles tarde en bicicleta; búscame alojamiento; te quiere, Miguel. Para la posteridad, dejó una aventura por amor, la Ruta MAX. 70 años después, volvemos a pedalear por estas tierras para repetir la aventura del escritor.
(más en Fronterad)

Visita a la presa romana del Arevalillo

20 jul. 2011

...Y UN ZORRO, VOLÓ.

           Decididamente el rumor que corría por algunos pueblos de la comarca está a punto de confirmarse. En futuras rogativas para solicitar el agua del cielo, no sacarán a San Isidro Labrador en procesión y a ningún otro santo o santa, se avisará a Luisjo para que nos cite a una nueva correría y la lluvia acudirá puntual a la cita. El domingo fue la primera en llegar a la plaza del Arrabal, lugar en el que estábamos convocados para una visita a la Seo Vulpina y a la presa romana.
       Hay que reconocer que en principio no estábamos muy contentos por la visita de nuestra fiel compañera la lluvia; pero a medida que la mañana fue avanzando fuimos conscientes de lo bien que había venido. Es esta una de esas ocasiones en las que lamento no poder acercaros los aromas de los que disfrutamos en nuestras correrías. Os traemos imágenes y recuerdos, pero resulta imposible traeros el aroma de la mentha aquatica que vive junto al cauce del río; ni el del tomillo húmedo de lluvia y que envolvía todo el pinar; ni tampoco el de la resina que lloraban los pinos, cuando bien entrada la mañana el calor apretaba y nos despedíamos del pinar. Al bajar al río Arevalillo, huele a verde de los juncos, del sauce y de las mimbreras. Huele, según vas descendiendo la pendiente, a rosal silvestre, a majuelo, retama, hierba y arena húmeda.
           Una vez en el cauce del Arevalillo, junto a la muy nombrada “Pradera de los huevos”, se encuentran unos enormes bloques de cal y canto rodado y rajuela, restos de una presa del siglo II d.C.  Lamentable estado de abandono y olvido es el que presentan, pero testigos de un pasado.
         En nuestro grupo eso de la imaginación es condimento que aliña todos nuestros actos, sueños y conversaciones. Comienza entonces, a la vista de los vestigios de la existencia de una presa construida en época de los romanos, toda una batería de conjeturas sobre el destino que tendría el agua embalsada. La posibilidad de que existiese o no algún poblado cercano o bien sirviera para regar campos de cultivo. Ya desde época tan remota como esa quedaba claro lo que Luisjo no se cansa de repetir:
 El agua es vida y es de todos.
            Hay al respecto un argumento sólido pero simple. Cuando llueve, lo hace para todos y allá donde llega la lluvia hay vida, es por ello, que quien embalsa el agua tiene obligación de compartirlo. Nos recuerda alguien las cartas que hace tiempo enviamos a diferentes organismos, solicitando un caudal ecológico para el Arevalillo. Como no hemos tenido respuesta, mandaremos nuevas misivas, escritas en diferentes lenguas por si no entienden la nuestra, a dichos organismos y a otros nuevos, al tiempo que les invitaremos a uno de nuestros paseos por el Arevalillo; de esa forma podrán comprobar por ellos mismos, cómo donde llega el agua, por poco que sea, plantas y animales de ribera prosperan, al tiempo que se contribuye a recuperar el maltratado acuífero.
          Invito desde aquí a visitar los restos de la presa romana, antes de que el tiempo y la desidia de nuestras autoridades borren cualquier vestigio de su existencia. Llegar es fácil y para disfrutar de ello, la única exigencia es respetar lo máximo posible el entorno, no tocando ni alterando nada de lo que hay. ¿Verdad, Luisjo?
        Con la mente ocupada en conjeturas sobre cómo sería el paisaje hace diecinueve siglos, nos encaminamos hacia otro tramo del Arevalillo, ya más cerca de Tiñosillos. Hacemos el recorrido andando por la ribera a ratos, otros subimos la pina cuesta y caminamos por el pinar. Lujo a nuestro alcance y que pocas veces valoramos. En apenas cinco metros podemos disfrutar de dos ecosistemas diferentes, compatibles y perfectamente diferenciados.
         En este alternar de espacios biológicos, las evoluciones del milano negro, pinzones, jilgueros, golondrinas y alguna que otra lagartija entretienen nuestra marcha. Hay por cierto, cientos de insectos, mariposas son las más fáciles de ver, a las que apenas presto atención más allá de la belleza que representa su vuelo entre las plantas, como consecuencia de mi ignorancia.
          Una nutrida banda de abejarucos nos sorprende cuando volvemos una curva del río. Allí en la pendiente de uno de los taludes están sus nidos. Agujeros redondos casi perfectos. El colorido de estos pájaros es espectacular y observarlos en el campo a escasos metros, resulta verdaderamente increíble y muy difícil de describir lo que experimenta el observador. Llegamos a ver un ejemplar de fresno, árbol que antaño era más numeroso, pero que ahora cuesta encontrar en una ribera tan degradada y maltratada por el hombre y sus acciones.
          Luisjo nos señala un punto en el alto escarpe. Allí está la Seo Vulpina. Recuerdo entonces a un niño, de unos cinco años, que contaba un cuento que yo creía de su invención, en el que multitud de animales salían a escena, terminando todas y cada una de las presentaciones del nuevo animal con la frase: …y el zorro, voló; con una voz infantil y de insegura vocalización. Siempre atribuí a la imaginación de aquel niño dicha frase, pero al ver el lugar donde vive el zorro, inaccesible casi para la mayoría de los animales incluido el hombre, comprendí que realmente el zorro casi vuele para acceder a su morada.
            Tras un gran esfuerzo, no exento de risas por las posturas más o menos elegantes que tuvimos que adoptar, para encaramarnos hasta las zorreras, podemos decir que hemos llegado a la casa del zorro. Desde arriba, la belleza de la creación que el agua y el viento y también el tiempo, han hecho con la tierra resulta verdaderamente prodigiosa. La marga dura del terraplén está labrada como si la mano humana la hubiera tallado, con más perfección; la arena ha sido arrastrada por la acción de agua y viento y todo ello en una pared casi vertical, donde la zorra y tal vez el tejón, ocupan una profunda galería hecha en esa pared.
           Manteniendo a duras penas la verticalidad, sobre nuestras cabezas las raíces de los pinos muchas de ellas al aire y a nuestros pies, a varios metros, el cauce del río y la ribera. El descenso fue igual de emocionante que la ascensión.
           Tras el esfuerzo vino el descanso. Las viandas a juicio de míster Chisp son cada vez mejores y más variadas, muy elogiadas fueron la empanada y la tortilla de patata, regado todo con vino blanco de Orbita y agüita de manantial.
           En cuanto a la asistencia, muchas caras nuevas y alguna de segunda mano; fuentes de la Policía Municipal señalaron que no llegaban al centenar los concentrados, según la organización eran varios miles los que se dieron cita. La próxima vez habrá que contarlos.
 Fabio López
Fotografías: Juan Antonio Herránz y Luis José Martín  

19 jul. 2011

“ESE SEÑOR DE LANGA QUE ESCRIBE”

          Acercarse a la obra de don José Jiménez Lozano es algo parecido a cuando nos acercamos hasta uno de esos viejos manantiales, conocido por muchos, siempre con agua fresca, de los que han calmado la sed a varias generaciones y seguro lo seguirán haciendo durante mucho más tiempo.
            En su obra encontramos enormes cantidades de sentido común, de sabiduría, mística a raudales y crítica sutil pero inflexible a la estulticia de los que teniendo el poder en sus manos no saben hacer nada bueno con él.
            El sábado pasado de nuevo tuve la oportunidad de conversar con don José. Fue en Madrigal, el de las Altas Torres, a las seis de la tarde de un día de julio, en la Tierra de Arévalo, la misma en la que nació este hombre universal.
            Su conversación es juntar toda su obra en un instante. De pronto salen unos versos de su boca, al momento comparte algo de sus incontables lecturas, ora habla de los místicos o tal vez de fe o desgrana algún elemento de una de sus novelas, de repente un cuento, breve, condensado e intenso; no dejan de fluir sus palabras, llenas de cultura, de una sabiduría acumulada con el tiempo y el estudio, todo aderezado de anécdotas contadas con simpatía, pero cargadas de mensajes rotundos.
            Asistes a un momento sublime. Veo a su Mudejarillo cuando estoy frente a él. De la talla de san Juan de la Cruz y de todos los místicos, muchos de los cuales anduvieron por esta Tierra de Arévalo en otros tiempos. Es un hombre cultísimo, enciclopédico y educado en grado superlativo. Elegante en las formas, ágil en la conversación y con un cierto aire de picardía, pues no pierde la oportunidad, si la ocasión lo merece, de lanzar un dardo o tal vez dar un mandoble, con rotundidad pero con elegancia, a la estupidez que algunos manifiestan; al tiempo que sirve como aviso a todos los demás para que procuremos no dejarnos embaucar por esas falsas modernidades que prometen progreso y son muy al contrario, gestos que nos deshumanizan.
            Y todo ello desde de la sencillez cual Juan de Yepes. Su erudición, la de don José, no abruma. Todo lo contrario, te envuelve y te atrae, te alecciona, te guía, te lleva por caminos que resultan fáciles de transitar si él te acompaña. Su figura menuda se agiganta por su humanidad y conocimiento. Te deja ver lo mucho que ha viajado y ha leído, siempre con una sonrisa, con un lenguaje que cambia conforme al tema que trate, pasando de cultísimas expresiones a dar la sensación, si cierras los ojos, de estar hablando con cualquiera de estas personas mayores que pueblan la Tierra de Arévalo; de su boca salen entonces palabras comunes y corrientes, de tan familiares que resultan, como en esos cuentos suyos que ambienta en pequeños pueblos de esta geografía cercana a nosotros. Palabras que se pueden escuchar en Langa, Aldeaseca, Fontiveros o cualquier otro pueblo, dichas por labradores o pastores, abuelas viejísimas o por jóvenes para referirse a objetos o actos cotidianos; pues son palabras que forman y conforman nuestro acervo.
           Intentas retener, memorizar, grabar todas y cada una de sus palabras, sus gestos, sus gustos y apetencias; fijar en la memoria propia lo que estás viviendo para después, revivirlo una y mil veces.
            Estoy ansioso por que llegue el próximo día 23 de agosto. Volverá a Madrigal para hablarnos de Fray Luis de León. Espero que nada me impida asistir a la cita y nuevamente vivir el momento sublime de acceder a este manantial antiguo, rico e inagotable de cultura, sabiduría, sentido común y humanidad.
            Mientras, puedo compartir con vosotros dos mínimas confidencias. He engordado de satisfacción al recibir su felicitación por el trabajo que estamos haciendo con La Llanura y a don José no le disgusta beber refrescos de cola, aunque sea para acompañar esos torreznos artificiales, según sus propias palabras, que suele haber en ciertos convites.
 Fabio López

18 jul. 2011

En la cuna de Las Edades

Junto a la lumbre que calienta un acogedor rincón vestido de cientos de libros, en el lugar de inspiración de la literatura elogiada con premios, nació el ciclo expositivo más exitoso de los últimos años, Las Edades del Hombre. Se gestaron a la entrada de Alcazarén, en la morada del escritor José Jiménez Lozano, testigo de excepción de tertulias culturales y amistosas. «Aquí se nos ocurrió, vino Pepe (José Velicia) de una exposición que le pareció muy académica y seca, no le gustó lo que había visto, así que ahí, con la lumbre, dimos forma a Las Edades», describe ahora el premio Cervantes mientras recorre su vasta librería.
Cuatro sillas y una mesa aguardan en el jardín a que desaparezca el inusual frío de este verano. Pluma y papel suelen acompañarle estos meses en este idílico rincón de su vivienda. «Es un pueblo muy bien situado y comunicado con Madrid, me gustan las grandes capitales y los pueblos pequeños, o París o Alcazarén», comenta risueño.
El campo y los inviernos de esta tierra de pinares cautivan a este abulense de nacimiento que encontró Alcazarén en el destino laboral de su padre (fue secretario del Ayuntamiento). Y aunque confiesa que ahora apenas hace vida en el pueblo -«con la gente que salía ha ido desapareciendo»- es un firme defensor de su patrimonio. «Hay unas pinturas muy interesantes en la iglesia y una capilla de tipo colonial que merece mucho la pena», destaca.
Los frescos a los que se refiere el escritor los custodia la iglesia parroquial de Santiago, actualmente en obras y cerrada al culto. Tanto esta, como la de San Pedro, destinada ahora a usos culturales, son dos ejemplos del mudéjar pinariego, con destacados ábsides. Son las joyas de Alcazarén, municipio de origen árabe que servía de alquería fortificada en la calzada que unía Al Ándalus con el norte. Sus rutas siguen transitadas hoy en día. Especialmente el camino que enlaza Madrid con Santiago de Compostela y que el pasado año recorrieron más de doscientos peregrinos. Un moderno albergue les da la bienvenida. Después, patrimonio histórico y cultural les aguardan en una población de más de 700 habitantes.
En sus plazas y calles persiste la huella del pasado con algunas fachadas históricas (una de ellas del siglo XVI). Por ellas transitó la afamada figura del bandolerismo del siglo XIX, Luis Candelas, y en una de sus viviendas, antigua posada, cuentan que fue apresado para posteriormente someterse a la justicia de Madrid. Atrás dejó sus cuevas y parajes por el puente Mediana, surcado por el río Eresma, entre los términos de Alcazarén y Hornillos.
De las andanzas y relatos que la transmisión oral ha perpetuado en Alcazarén se ha hecho eco en alguna novela el propio Jiménez Lozano. «Algunas cosillas que me han contado, que yo no las viví», aclara. Confiesa, eso sí, que apenas ha narrado la tierra que mece su inspiración. «Me gusta estar distante de lo que escribo», comenta sin tapujos. «Uno deja demasiado yo si escribe de algo muy cercano», añade.
(Norte de Castilla - 16/07/2011)

17 jul. 2011

Un verdadero lujo

La asociación “Amigos de Madrigal” ha celebrado en la tarde del sábado, 16 de julio su tercera edición de los premios del mismo nombre.
El hermoso escenario de la capilla del Santo Cristo de las Injurias ha servido para celebrar un acto excepcional en el que Aurelio Sánchez Jiménez, nacido en Amavida (Ávila) y párroco en Madrigal desde mediados de los años sesenta hasta 1991 y José Jiménez Lozano, nacido en Langa, escritor, ensayista y Premio Cervantes 2002, recibieron ambos el galardón que les acredita como “Amigos de Madrigal”.

Después de las presentaciones oficiales de rigor, de unas someras palabras del Alcalde de la Villa de Madrigal, se ha dado paso a la proyección de un video en el que se nos han mostrado retazos del tiempo pasado por el sacerdote Aurelio Sánchez en Madrigal. Sus alumnos hablan de él. Recuerdan algunas anécdotas vividas y vemos con emoción el trabajo de recuperación de la capilla en que ahora nos encontramos. Era, así se nos muestra, un edificio arruinado. El tesón, la tenacidad de este buen párroco llevaron a rehabilitar este recinto dejándolo en el estado en que ahora lo vemos.

Una breve glosa y la entrega del premio dan paso a la intervención del premiado que, en no más de seis minutos, nos ha hablado de esos personajes que aquí nacieron, que aquí vivieron. La reina Isabel de Castilla, Vasco de Quiroga, Alonso de Madrigal, Catalina de Balmaseda.

A continuación se da paso a un video en que se nos muestran algunas instantáneas de nuestro buen amigo Jiménez Lozano. Enseguida llega el momento de la entrega del galardón que le acredita, igualmente, como “Amigo de Madrigal”. Una breve intervención por su parte en la que recrea una bellísima descripción de esta hermosa villa ‟de hermosísimo nombre; casi como un verso renacentista”.

Antes de terminar y agradeciendo el enorme, intenso trabajo que Paco y Anabel desarrollan en general y con su afamada página web madrigal-aatt.net” en particular, desde la asociación cultural se les premia con un reconocimiento que les emociona a ellos y al resto de los que estábamos en la sala.

Terminado el evento los asistentes hemos podido disfrutar de un pequeño aperitivo en el que hemos intercambiado comentarios sobre el acto al que acabamos de asistir.

Impagable el buen rato compartido con don José Jiménez Lozano. Su agudo intelecto nos ha acercado un poco a esos mundos literarios que sólo los privilegiados tienen la potestad de discernir.
Estupendas anécdotas, reflexiones, pensamientos, retazos filosóficos, y humor. Un enorme y sano sentido del humor que acompaña siempre a don José.
Antes de despedirnos nos aporta una sentida felicitación por el trabajo llevado a cabo por nuestra asociación, en especial por atrevernos a impulsar y mantener un periódico mensual de la talla de "La Llanura”, que él mismo, nos dice, se encarga de hacer llegar a afamados hispanistas extranjeros amigos suyos.
Gracias don José. Muchas gracias por permitirnos compartir con usted este tiempo.
Gracias Carlos, José Miguel, Nelia, Rufino, Germán, Gabriel, Félix, Miguel y todos y cada uno de los socios de la asociación Amigos de Madrigal. Gracias Paco y Anabel. Gracias por habernos dejado compartir con vosotros este acontecimiento tan hermoso.
Ha sido un verdadero lujo. 

16 jul. 2011

El futuro está en las piedras centenarias

Abrir las iglesias contribuye, de forma inequívoca,
a un notable incremento del turismo, y genera recursos
que permiten su conservación

Un plan de restauración de 54 iglesias románicas del norte de  Palencia y Burgos persigue que los templos sean el revulsivo económico  de zonas casi despobladas
"Los tesoros de antaño son las rentas del futuro". 

El director de la Fundación Santa María la Real, Juan Carlos Prieto, define así el proyecto de restauración de 54 iglesias románicas -41 en Palencia y 13 en Burgos- todas de los siglos XII y XIII, una iniciativa que ha permitido a joyas casi enterradas entre sus ruinas volver a la vida. Así ha sucedido, por ejemplo, con la iglesia de Santiago, en Cezura (Palencia), que del polvo de sus escombros ha pasado a albergar en su interior una luz tamizada gracias a sus nuevas piedras de alabastro. El plan de intervención Románico Norte comenzó en 2005 y está previsto que acabe a fines del próximo año. Su presupuesto, 9.720.000 euros, lo aporta la Junta de Castilla y León; el Arzobispado de Burgos y el Obispado de Palencia, como propietarias de los bienes, facilitan el que los técnicos y obreros de la fundación, cuya sede está en la localidad palentina de Aguilar de Campoo, recuperen los templos y su entorno.

Premios Amigo de Madrigal 2011

15 jul. 2011

Abrimos en verano 2011

Del 16 de julio al 18 de septiembre de 2011. De Martes a Domingo de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 h.

Castilla y León abre su patrimonio para visitantes y turistas

Castilla y León cuenta con un importante patrimonio histórico - artístico, siendo la Región de nuestro país con mayor número de declaraciones como Patrimonio Mundial. Sin embargo, los pueblos y ciudades de esta región también atesoran otro patrimonio más recóndito, menos conocido y promocionado, y que hoy sale a la luz gracias a los Programas de Apertura de Monumentos.
La Junta de Castilla y León, en colaboración con las Diócesis de la Región y los Patronatos Provinciales de Turismo, te propone para este Verano de 2011 un total de 12 programas, repartidos por toda la Comunidad y que permitirán tener abiertos, en un horario homogéneo, más de 300 monumentos.
Castilla y León abre las puertas de su patrimonio para ser visitada, recorrida, conocida y mostrada en todo su esplendor. Castilla y León es Patrimonio, es Vida.  

14 jul. 2011

Paseo por el Arevalillo

Recordamos que, el próximo domingo 17/07/2011, daremos un paseo por la ribera del Arevalillo. En él visitaremos la presa romana y una serie de bellas y desconocidas cárcavas donde observar la “catedral de las zorreras” o la “seo Vulpina”. El recorrido será de unos 5 Km.
Invitamos a todas aquellas personas que quieran acompañarnos:

Lugar de encuentro: Plaza del Arrabal de Arévalo.
Hora: 8:00 am.



- Otros paseos realizados:
1: Laguna del Oso
2: Laguna de los Lavajares:
3: Los cortados rojos:
4: Los infiernos:
5: Por las Mieses de Otar:
6: El corredor del Río Adaja:
7: Peña Mingubela

8 jul. 2011

PASEO POR LA RIBERA DEL AREVALILLO

Presa romana en el Arevalillo

Un mes más propongo un paseo por nuestra naturaleza cercana: El domingo 17/07/2011 pasearemos por la ribera del río Arevalillo y el Monte de Utilidad Pública 25. Para ello nos moveremos por los municipios de Arévalo, Nava de Arévalo y Tiñosillos.

Empezaremos el recorrido en el paraje conocido como la Pradera de los Huevos donde visitaremos la  presa romana, único indicio tangible del paso de los romanos por el municipio y que demuestra la importancia que tenían las obras hidráulicas para ellos. Los materiales utilizados para construir la presa son cantos rodados unidos con argamasa de cal y arena. Cabe la posibilidad de que estos restos sean en realidad de un puente, pues por el lugar pasa la Cañada Real Leonesa Occidental, lo que viene a demostrar que la zona se ha usado como vía de comunicación desde tiempos remotos.  Este importante monumento histórico de obra civil, se encuentra en un estado de conservación deplorable. Como tantos otros que están esperando una oportunidad de ser conocidos o, al menos, consolidados, mientras se van desmoronando lentamente ante la pasividad de quien puede y debe tomar decisiones.

Cárcavas
Después de esta visita, remontaremos el Arevalillo paseando por el cauce seco del río hasta una zona de meandros donde el río ha escavado varias cárcavas de gran valor paisajístico. Las formas y colores de estas paredes son variables y están escavadas por varias madrigueras de zorros y tejones. Dando el aspecto de que, en alguna de ellas, estamos en la catedral de las zorreras.
           
El río Arevalillo ha perdido mucho en pocos años. Muy poca gente podría pensar en los años sesenta, setenta o, incluso, ochenta que este río se iba a quedar sin agua durante casi todo el año, que iban a desaparecer sus pozas donde abundaba el cangrejo de río autóctono, que su rico y frondoso soto se perdería con el tiempo quedando reducido a la mínima expresión, que los cantos bulliciosos de multitud de especies de aves serían sustituidos por un doloroso silencio en una buena parte de su recorrido. Si alguien hubiese dicho algo así en aquellos años lo hubieran acusado de falso ecologista y loco visionario. Pero a la vista está lo que hemos perdido y lo que podemos seguir perdiendo si no ponemos remedio a tiempo. Aunque el espacio ha perdido mucho, podremos comprobar que aún guarda parajes naturales de gran valor paisajístico y ecológico y que aún estamos a tiempo de conservar lo mucho que, todavía, queda.
           
La catedral de las zorreras
Desde la Alhóndiga de Arévalo, asociación de cultura y patrimonio, se ha solicitado a la Confederación Hidrográfica del Duero un caudal ecológico para el río Arevalillo. Para dotar de este caudal continuo al río, se ha pedido que se suelte el agua necesaria desde la balsa de Nava de Arévalo, construida para el regadío de la zona con el agua embalsada en la presa de las Cogotas. Igualmente, se ha solicitado a la Junta de Castilla y León que el corredor del Adaja y Arevalillo sean declarados Lugar de Interés Comunitario (LIC) y Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA). A pesar de que ya ha transcurrido un año y medio desde que se realizaron estas solicitudes formalmente, la Alhóndiga de Arévalo no ha recibido ninguna contestación al respecto de ninguna de las dos Administraciones con competencias en Agua o especies y espacios protegidos. Es de lamentar este doloroso silencio administrativo ante el patente y palpable deterioro que sufre este valioso espacio natural.

Para terminar la visita, localizaremos otros indicios, poco o nada conocidos, de construcciones hidráulicas de factura similar a la presa romana, es decir, restos de gruesos muros realizados a base de cantos rodados unidos con argamasa de cal y arena.       

Restos de gruesos muros de cantos rodados
y argamasa en el Arevalillo
Recordar una vez más, que estos paseos, que venimos realizando mensualmente a los espacios naturales más destacados de la Tierra de Arévalo, están abiertos a todas aquellas personas que quieran descubrir con sus propios ojos lo que esta tierra nuestra nos ofrece. Recuerdo que, cuando ya llevábamos unos cinco de estos paseos, un escéptico me dijo de forma incrédula: “No sabía yo que la naturaleza La Moraña diera para tanto”. Yo le contesté: “Para tanto y para más, sólo hay que saber mirar todo aquello que nos rodea con curiosidad. A veces lo más modesto e insignificante es lo más valioso”.

Permaneced atentos a La Llanura de Arévalo pues, en fechas próximas, daremos a conocer el punto y la hora de encuentro.

En Arévalo, a 8 de julio de 2011.
 Por: Luis José Martín García-Sancho.