30 may. 2011

A modo de sugerencia (por si pudiera servir como ejemplo)

53 iglesias abren los fines de semana con motivo de Las Edades
La iniciativa pretende ampliar la oferta turística de la provincia mientras dure la muestra 'Passio' 


Parte del patrimonio histórico artístico más importante de 44 localidades de las zonas norte y sur de la provincia podrá contemplarse, en horario de fin de semana, hasta el próximo 16 de julio, con motivo de la celebración de la exposición 'Passio', bajo el marchamo de Las Edades del Hombre, con sede compartida en esta edición en Medina del Campo y Medina de Rioseco.
La Junta de Castilla y León y el Arzobispado de Valladolid han suscrito un acuerdo para que 53 templos de las comarcas de Tierra de Campos y de Tierras de Medina ofrezcan su patrimonio al visitante durante los fines de semana -de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 18:00 horas, los sábados, y solo por la mañana, los domingos-. En principio, esto estará vigente hasta el próximo 16 de julio, fecha en la que está previsto que las iglesias se acojan al programa de monumentos 'Abrimos en verano' y amplíen su horario de visita de martes a domingo, similar a la muestra de 'Las Edades del Hombre', aunque después, según señaló el delegado de Patrimonio de la Diócesis, José Luis Velasco, «es muy probable que una vez que esta iniciativa estival haya concluido, a partir del 11 de septiembre, los 53 templos vuelvan a abrir sus puertas los fines de semana hasta que finalice la exposición de 'Passio'».
En la zona de Campos y Torozos, y con el objetivo de ofrecer nuevas alternativas a los miles de visitantes que hasta noviembre recorrerán la Pasión de Cristo a través del arte sacro, permanecen desde el pasado 7 y 8 de mayo abiertos los fines de semana los templos de Arroyo de la Encomienda, Ciguñuela, Simancas, Tordesillas, Cigales, Corcos del Valle, Trigueros del Valle, Wamba, San Cebrián de Mazote, La Santa Espina, Urueña y Peñaflor de Hornija. También los de Torrelobatón, Tiedra, Villagarcía de Campos, Villabrágima, Tordehumos, Berrueces, Cuenca de Campos, Mayorga, Herrín de Campos, Santervás de Campos, Melgar de Arriba, Villavicencio de los Caballeros, Aguilar de Campos, Villafrades y Vega de Ruiponce.
Entrada libre
En el caso del múdejar al sur del Duero, donde se fusiona la cultura cristiana y musulmana en el entorno de Medina del Campo, se pueden visitar, en ese mismo horario, las iglesias de Alaejos, Sieteiglesias, Rubí, Fuente el Sol, Lomoviejo, Serrada, Rodilana, Olmedo, La Seca, Matapozuelos, Ventosa, Fresno, Mojados, Pozaldez, Muriel, Cervillego y Salvador de Zapardiel.
Todos estos templos, según puntualizó Velasco, «se han ofrecido voluntarios para acogerse a una iniciativa que pretende ampliar la oferta turística de la provincia para los visitantes de 'Passio'». Es más, existen municipios donde son los propios vecinos los encargados de abrir y atender las visitas. «Hay pueblos en los que incluso se responsabilizan grupos de mujeres porque no pueden tener una persona de forma permanente allí», añade Velasco.
El cobro de una entrada por la visita será «opcional para cada parroquia», aunque en la mayor parte de los templos es libre. 

26 may. 2011

La Asociación Amigos del Románico (AdR) ...

La Asociación Amigos del Románico (AdR), que agrupa a más de ochocientos aficionados y profesionales del arte de toda España, ha organizado una jornada de promoción y difusión del patrimonio románico de Ávila y Arévalo en su XII edición del Fin de Semana Románico que se celebrará los días 28 y 29 de mayo. (NOTA DE PRENSA)

El objetivo de la visita es poner en valor el románico de la ciudad de Ávila y la villa de Arévalo y dar a conocer las joyas arquitectónicas que atesoran ambos núcleos, a través de las miradas expertas de reconocidos historiadores.
Para las visitas del sábado, que se centrarán en la capital se contará con las explicaciones del profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, Daniel Rico Camps, que entre otras obras ha publicado el libro El Románico de San Vicente de Ávila.
Precisamente en esta joya románica comenzará la visita del sábado a las 9:30 horas. Tras observar el templo desde naves, triforio y nártex, se visitará la parroquia de San Pedro(12 horas). Después de la comida la visita continuará en las iglesias de San Andrés, San Segundo y una expiación de las murallas de Ávila.
En la jornada dominical, la asociación ha preparado un viaje de inmersión en el románico de ladrillo de Arévalo. El viaje comenzará a las 10,30 en la plaza de la Real, junto al monumento a Isabel La Católica, de la villa de Arévalo. Después visitarán las iglesias de San Juan, San Miguel, Santa María, San Martín y El Salvador.
Amigos del Románico nació con el objetivo de proteger y divulgar el arte Románico, así como para ampliar su conocimiento y ámbitos de estudio. Todas las actividades programadas por la asociación tienen como referencia estos principios, que tratamos de extender al conjunto de la población.

25 may. 2011

TIERRA DE CAMPIÑAS

          A pesar de que los cultivos ocupan la mayor extensión de nuestra Tierra de Arévalo, muy pocos son los que han oído hablar alguna vez de ganga, ortega, bisbita, terrera… No, no se trata de rebajas, apellidos, aperos de labranza, o alguna modalidad de cultivar, son aves de la llanura cerealista, hábitat conocido también como estepa cerealista, por su similitud con las auténticas estepas del este de Europa y Asia.
            Estas especies forman parte del grupo de las aves esteparias, uno de los más amenazados a nivel mundial. Se caracterizan por tener un plumaje, generalmente, mimético, dominando los tonos pajizos, anidan directamente sobre el suelo entre los interminables cultivos de cereales, barbechos o rastrojos. Varias de estas especies, han perdido incluso la capacidad de poder asirse a una rama, pues su adaptación a un medio desarbolado, les ha hecho perder el dedo posterior de sus patas y sólo tienen los tres dedos delanteros.
            Sería prolijo enumerar todas las especies de aves esteparias presentes en nuestra comarca, soy consciente que aburriría a los lectores, por eso sólo citaré las que me parecen más representativas. Por los estudios de biodiversidad realizados en la zona, las dos más abundantes con diferencia son la calandria común y la cogujada común, seguidas a cierta distancia por el triguero, terrera común y bisbita campestre.
            Entre las rapaces contamos con el aguilucho cenizo y el cernícalo primilla en primavera/verano y el aguilucho pálido y el esmerejón en otoño/invierno. Estas rapaces se alimentan, principalmente de roedores ambos aguiluchos, casi exclusivamente de insectos el primilla y de pequeños pájaros el esmerejón. Estos dos últimos no son estrictamente esteparios, pertenecen a la familia de los halcones y son las rapaces diurnas más pequeñas de Europa.
            En contrapartida a estas pequeñas rapaces, nuestros campos cuentan con un record absoluto: la avutarda, que es el animal más pesado del mundo capaz de volar. Especialmente los machos, que pueden llegar a pesar 20 kilos y superar los dos metros y medio de envergadura, especie reina de la estepa cerealista, a la que ya dediqué el relato “Por las mieses de Otar” del mes de abril. De la misma familia es el sisón, pero mucho menor que su prima la gran avutarda. Las poblaciones de estas dos especies tienen tendencias bien diferentes, mientras que la población de avutardas se mantiene en torno a los 500 individuos en la comarca, la de sisón está cayendo paulatinamente cada año, perdiéndose territorios de cría que no son ocupados por nuevos ejemplares.
            Otra especie representativa de estas llanuras cerealistas es el alcaraván, emparentado con aves limícolas de hábitos acuáticos como chorlitos o avefrías, pero que no depende de las zonas húmedas, viviendo habitualmente en áreas de secano. Esta ave es de costumbres crepusculares, por lo que es conocido también con el nombre de “dormilero”, porque su reclamo agudo y dulce parece invitar a dormir al resto de las aves diurnas.
            Para no alargar demasiado esta enumeración de aves esteparias, quiero acabar con dos de las que resultan más desconocidas para el grueso de la población, la ganga ortega y la ganga ibérica. Estas dos especies se consideran características de zonas semidesérticas y tienen la particularidad de acudir a beber diariamente a pequeños lavajos o lagunas, ya que su alimentación exclusivamente granívora no les aporta el agua suficiente para vivir. Estas dos especies son parecidas entre sí y del tamaño de una paloma. Su principal rasgo distintivo es el sonido que emiten al volar, muy gangoso en el caso de la ganga ibérica y sonando como churrrr en el caso de la ganga ortega, por lo que también es conocida por su onomatopeya de “churra”. Otra diferencia es el vientre, blanco en la ibérica y negro en la ortega.
            Todas estas aves se encuentran amenazadas y por tanto se trata de especies protegidas, estando prohibida su caza, captura, comercialización y cautividad.
            Y, aunque no exclusivamente esteparias, no hay que olvidar por ser habitantes característicos de nuestras llanuras a la perdiz roja, codorniz y a un mamífero, la liebre. Especies cinegéticas, muy codiciadas por la población cazadora de la comarca.
            Tal y como refería en el artículo “Biodiversidad” del mes de marzo, la presencia de estas especies de aves esteparias, ha motivado que una buena parte de la comarca haya sido incluida en una Zona de Especial Protección para las Aves: ZEPA Tierra de Campiñas. Una amplia área que se extiende al sur del Duero entre las provincias de Zamora, Valladolid, Salamanca y Ávila. Y que permite a la administración pública, desarrollar programas de conservación específicos para el hábitat de las distintas especies de aves protegidas, acordes con el modo de vida de la sociedad rural.
            Aunque, por su extensión, parece un hábitat fuera de peligro, dejo para otra ocasión las múltiples amenazas que hacen que las estepas cerealistas y sus habitantes, las aves esteparias, estén pasando por unos momentos delicados. Sólo espero que en las madrugadas de primavera, jamás falte el concierto de cientos de calandrias emitiendo sus trinos amorosos tanto en vuelo como posadas, auténtica y maravillosa sinfonía de vida en la Tierra de Arévalo.
 Autor: Luis José Martín García-Sancho
La Llanura número 14 - Julio de 2010
Fotografías de Wikipedia y  SEO Ciudad Real

24 may. 2011

Nicolás Copérnico

Con el mismo enigma y controversia que causó en vida, el astrónomo polaco Nicolás Copérnico, quien murió el 24 de mayo de 1543, continúa generando polémica, luego de que sus restos fueron exhumados para someterlos a un análisis de ADN, realizar una reconstrucción facial y ser sepultado por segunda ocasión en la Catedral de Frombork, Polonia.
En el año 2005 un equipo de arqueólogos encontraron los restos del científico en una tumba sin nombre en la catedral de Frombork, en la costa polaca del mar Báltico. Luego de una serie de análisis, en 2008 se confirmó que los restos pertenecían al impulsor de la teoría Heliocéntrica.
Se analizó un diente y parte del cráneo para compararlos con un pelo de él encontrado en uno de sus manuscritos. Con la reconstrucción de su rostro, los expertos pudieron identificar la semejanza de éste con los retratos que se tenían de él.
La confirmación del descubrimiento derivó en un segundo funeral, realizado el 22 de mayo de 2010, en el mismo lugar en que fue enterrado la primera vez.
La vida de Nicolás Copérnico, quien nació el 19 de febrero de 1473, en Torun, Prusia, Polonia, estuvo siempre encausada en una discusión por sus hipótesis acerca del sistema solar, que alimentaron la teoría heliocéntrica en su obra 'De revolutionibus orbium coelestium' (1507-1532), que significó una verdadera revolución respecto a las creencias que se tenían del universo.
Nada fácil de concebir, el astrónomo polaco creó su modelo hipotético a partir de las ciencias que estudió, como matemáticas, astronomía, física, entre otras, que abarcaron el campo de las humanidades, de ahí que se haya desempeñado como jurista, clérigo, diplomático y economista.
Instruido en la Universidad de Cracovia, bajo la supervisión del matemático Wojciech Brudzewski, inició sus estudios en astronomía, para posteriormente inscribirse en la Universidad de Bolonia, en Italia, donde estudió derecho, medicina, filosofía y griego.
Su formación abarcó cursos de ciencias y astronomía que estudió en Roma, en 1500; al año siguiente regresó a su país natal en donde fue asumió el cargo de la Catedral de Frauenbrg.
Obtuvo el doctorado en derecho canónico en 1503, en Ferrara, Italia, nación a la que regresó en 1501 para estudiar derecho y medicina, ciencia que ejerció.
Repatriado en 1523 fue administrador de la diócesis de Warmia. Ocupó, además, cargos administrativos, que se reflejaron en la materia que más sobresalió, la astronomía.
En este tenor, el modelo heliocéntrico levantó una serie de especulaciones en la Vieja Europa, comentarios que llegaron a los altos círculos de la Iglesia, a los oídos del arzobispo Nikolaus Cardinal von Schönberg, quien pidió a Copérnico explicar de mejor forma sus ideas.
Así, la teoría que planteó se basó en siete ejes: el que los movimientos celestes son uniformes, eternos y circulares; que el centro del universo se encuentra cerca del sol; las estrellas son objetos distantes y estéticos; la tierra tiene tres movimientos de rotación; el movimiento retrogrado de los planetas es explicado por el movimiento de la tierra.
Asimismo, la distancia de la tierra al sol es mínima comparada con la de las estrellas y alrededor del sol giran los planetas. Esta última conjetura fue ampliada en 'Sobre las revoluciones de las esferas celestes', que integró la investigación de 25 años que realizó Copérnico.
Basado en los estudios de Pitágoras y Heráclides Póntico, es que surgió este estudio que no descartó las teorías descartadas y refutadas por la ciencia de entonces, como la de Aristarco de Samos.
Las conjeturas de Copérnico, representaron la ruptura ideológica religiosa del medievo, constituida por el pensamiento de que hombre se situaba en el centro del universo y permanecía contemplativo a lo que sucedía, en un símil con el sol.
En una decisión nada fácil, el también matemático dudó por esos factores publicar su obra, pues sabia los problemas que ello originaría con la Iglesia.
Pese a esas trabas, Nicolás Copérnico decidió publicar entregar su obra a Tiedemann Giese, obispo of Chelmno (Kulm), a ser entregado a Rheticus para ser impreso por Johannes Petreius en Núremberg. La primera edición apareció en 1543, con una introducción larga dedicada al Papa Pablo III.
Con los estudios incluidos en su obra, Copérnico reflexionó más allá del pensamiento clásico imperante en su época. No sólo es un trabajo astronómico, sino revolucionario en el sentido de que rompió con los paradigmas de la idealización del hombre, conservando ciertas premisas antiguas como la uniformidad y circularidad.
También es un avance hacia la modernidad, pues la naturaleza va perdiendo su carácter teológico, el hombre ya no es el centro del universo, ya que adquiere movimiento, como los planetas. De ahí de anteponer la razón en las acciones, el concepto de autonomía comienza a tener valor.
De esta forma, las aportaciones de Nicolás Copérnico hicieron que fuera considerado como el fundador de la astronomía moderna, que prosiguió en los estudios de Isaac Newton al pasar de un universo geocéntrico a uno heliocéntrico, en donde los planetas giran en torno al sol.
La trascendencia de sus estudios, hicieron que su honor se nombrara al elemento 112 de la tabla periódica como copernicio, el 19 de febrero de 2010 por la IUPAC.
Copérnico no alcanzó a ver su obra terminada pues murió el mismo día que se publicó su trabajo, el 24 de mayo de 1543 a los 70 años, en Frombork, Prusia, Polonia.
De Diario de Yucatán

23 may. 2011

Luis de Góngora y Argote

El Parnaso de Nicolas Poussin
Soledad primera (fragmento)


Era del año la estación florida 
en que el mentido robador de Europa 
(media luna las armas de su frente, 
y el Sol todos los rayos de su pelo), 
luciente honor del cielo, 
en campos de zafiro pace estrellas, 
cuando el que ministrar podía la copa 
a Júpiter mejor que el garzón de Ida, 
náufrago y desdeñado, sobre ausente, 
lagrimosas de amor dulces querellas 
da al mar, que condolido, 
fue a las ondas, fue al viento 
el mísero gemido, 
segundo de Arïón dulce instrumento. 
Del siempre en la montaña opuesto pino 
al enemigo Noto, 
piadoso miembro roto, 
breve tabla, delfín no fue pequeño 
al inconsiderado peregrino, 
que a una Libia de ondas su camino 
fió, y su vida a un leño. 
Del Océano pues antes sorbido, 
y luego vomitado 
no lejos de un escollo coronado 
de secos juncos, de calientes plumas, 
alga todo y espumas, 
halló hospitalidad donde halló nido 
de Júpiter el ave. 
Besa la arena, y de la rota nave 
aquella parte poca 
que le expuso en la playa dio a la roca; 
que aun se dejan las peñas 
lisonjear de agradecidas señas. 

22 may. 2011

Sales y agudezas

No sólo por Navidad o por los Carnavales, y luego por Pascua Florida, se tenían en la España clásica algo así como sesiones caseras de «agudezas y sales», como se llamaban, sino casi cada noche de invierno, tan monótonas y largas.
En esas noches había tiempo para todo; durante ellas, se bordaban primores, se tejía, se cotilleaba, y se jugaba a los naipes o a los dados, o se hacían comedias caseras, pero de modo inexcusable se reservaba un tiempo para contar chistes, y sucedidos, pero sobre todo para hacer ejercicios de ingenio a este respecto.
A veces se resbalaba un poco, y entonces se veía que el ingenio se había quedado corto, y la sal allí producida era sal gruesa, aunque por lo que conocemos nunca jamás se produjo una sal gruesa tan enorme como si fuese sal muera para que la lamiesen mulas, como ahora en la televisión pongamos por caso. Cosas así no hubieran pasado entonces, pero no por falta de libertad, sino por la presencia de civilidad; y el goce lo producía la finura de una ironía, lo afilado y casi invisible del corte de su cuchilla, no los pedazos de salmuera.
El señor Miguel de Cervantes, nuestra máxima figura literaria, era un maestro en ironía, y sus sales son de singular delicadeza y finura, como es la sonrisa a la hora de las melancolías. Y eso es un arte supremo y un aporte de España a la universal civilidad. Lo que no sé, ahora mismo, es si nos convenció gran cosa a los españolitos.
José Jiménez Lozano

21 may. 2011

Los afectados por el Plan Ronda del Castillo

Los afectados por el Plan Ronda del Castillo, de Arévalo, denuncian falta de información

El alcalde, Galicia Jaramillo, asegura que es un proyecto «muy importante para la ciudad en el que todos debemos ir de la mano»


DIARIODEAVILA.ES

Un grupo de afectados por el Plan Ronda del Castillo de Arévalo ha denunciado la falta de información que están recibiendo por parte de las administraciones y el silencio de la Junta a las alegaciones presentadas tras la reunión que celebraron el pasado mes de octubre. Los propietarios se quejan de que entonces se anunció el inicio de una junta de compensación y, según la información facilitada entonces, el valor de sus inmuebles se fijó en función del valor catastral, algo que consideran injusto a todas luces.

«Lo único que hemos tenido estos meses han sido incertidumbre y presiones», asegura uno de los afectados, que critica la falta de información que están recibiendo, a pesar de que el PP ha incluido en su programa electoral este proyecto. Además, los propietarios, algunos con empresas instaladas en la zona, denuncian que no conocen las indemnizaciones que recibirán, y critican que tengan que ceder el 5% de sus terrenos para la urbanización de calles y el 1,5% a la empresa promotora. «Sólo queremos que nos informen con claridad, que se tenga en cuenta la situación especial de algunas empresas ubicadas en la zona y que no nos obliguen a todos los vecinos del barrio a convertirnos en promotores de viviendas».

20 may. 2011

EULOGIO FLORENTINO SANZ

En diciembre del año 1909, siendo Alcalde constitucional Don Antonio Pérez López del Excmo. Ayuntamiento de Arévalo, ejercía de Secretario Don Florencio Zarza y Roldan, gran amante de Arévalo.
A instancias de este secretario se efectuó un librito o folleto biográfico dedicado a tres ilustres hijos de Arévalo que fueron: EULOGIO FLORENTINO SANZ Y SÁNCHEZ, FABIÁN FRANCISCO GARCÍA-FANJUL Y FERNÁNDEZ Y LUÍS FRANCISCO VARA Y LÓPEZ DE LA LLAVE.

Nació un 11 de marzo de 1822 el que en la pila bautismal de la Iglesia de San Juan Bautista de Arévalo recibió los nombres de Eulogio Florentino.
Fueron sus padres D. Eusebio Sanz Guerra, natural de Olmedo, abogado y Doña Josefa Sánchez Notario, natural de Carrascalino, Obispado de Salamanca, ambos de familias distinguidas.

Hay algunas dudas de cuál fue la casa en que nació, pues quienes hacen mención a la vida de nuestro personaje no se ponen de acuerdo. Dicen unos que el nacimiento de Florentino Sanz, ocurrió en los muros del palacio de los Condes de Villariezo, en la calle de Santa María, número 11.
Dicen otros que fue en la plaza del Real, en el número 17.
Cuando Sanz tenía seis años falleció su madre. En esta fecha, de los seis hijos habidos en el matrimonio, sólo sobrevivían dos: el propio Florentino y Segundo Agustín, de cuatro años.
En los años siguientes, el padre del poeta debió de caer en un proceso de decadencia física o mental, hasta el punto de que hubo de ser ingresado en el asilo de San Bernardino, de Madrid. Huérfano, aún muy niño, y confiado a la tutela de un pariente duro de condición, seco de formas e infiel en el manejo de los negocios, puede decirse que Florentino se crió solo y escaso de recursos.

Vivió en el número 13 de la calle de Abanciques, hoy llamada, en su recuerdo, calle de Eulogio Florentino Sanz.
Muchacho inquieto y travieso asistió á las Escuelas con gran aprovechamiento.
Creció el niño y se hizo adolescente, y la luz de su claro entendimiento ardía de forma que desde muy joven tuvo cosas buenas.

En el año 1843, y por tener Eulogio Florentino un tío canónigo en la Catedral de Salamanca, allí marchó, matriculándose en la Universidad para hacer la carrera de leyes.
Florentino asistió a las aulas dos años nada más, aprendiendo en ellas, entre otras asignaturas, el latín, el italiano y el francés, en compañía de un primo suyo.
No adaptándose nuestro personaje a los estrechos moldes del claustro universitario y reglamentación de la cátedra, abandonó la carrera, la casa en la que su tío le acogía y la ciudad, y marchó a Madrid en busca de gloria y de fortuna.

Llevóle también, al parecer, el noble y cariñoso deseo de volver a ver a su señor padre; que como ya hemos indicado, se encontraba acogido de caridad en un hospital.
Esta fue una de las épocas más terribles de la vida de Florentino. Paupérrimo de bienes de fortuna; pero riquísimo en bienes de inteligencia, vagó y escribió hasta el año de 1849.
De esta penosa y triste gestación vino á la vida literaria pública, una de sus más preciadas y hermosas joyas de nuestra poesía dramática que se conoció en todo el mundo literario con el nombre de Don Francisco de Quevedo.

Florentino Sanz entregó su Quevedo á D. Julián Romea, entonces popular actor dramático, para que le leyera y juzgara.
Cuentan que nuestro protagonista, cansado de esperar que Romea le diera su opinión respecto al Quevedo, le preguntó con alguna exigente impaciencia:
«¿Va usted á hacer mi obra, ó no?» — D. Julián le contestó:—  «Si es buena se hará» —Y Florentino con soberbia altivez y, volviendo la espalda replicó:— «Pues entonces... ¡se hará

Cuatro años después, ya eran dos las producciones notables, bellas é históricas, las que Florentino Sanz había hecho oír, con encanto y aplauso de los espectadores del Teatro del Príncipe; porque ya en 1853 se había representado en él, además del Don Francisco de Quevedo, Achaques de la vejez.

Andrés Borrego le introdujo en la vida literaria llevándoselo de corrector de estilo a El Español, periódico que dirigía. Después colaboró en las publicaciones Semanario PintorescoLa Ilustración EspañolaEl Nuevo MundoLas Novedades, La Iberia y El Museo Universal; fue redactor de La Patria y se cuenta que un soneto suyo que circuló manuscrito por Madrid preparó la revolución de 1854. El caso es que fue diputado liberal en ese año. Le ofrecieron múltiples cargos diplomáticos de los que fue dimitiendo.
Como poeta lírico tuvo muy pocos iguales; aunque por pereza, u otras causas que ignoramos, se encuentran inéditas sus mejores y más hermosas producciones.
D. Marcelino Menéndez Pelayo incluye en su selecta «Antología de las cien mejores poesías líricas de la lengua castellana» la titulada Epístola a Pedro.

Vivió en Berlín entre 1854 y 1856 como secretario de la legación diplomática española. Allí tomó contacto con la literatura alemana. Ese acercamiento le llevó a traducir quince canciones de Enrique Heine del alemán al castellano para el número 9 de El Museo Universal  de fecha 15 de mayo de 1857, bien escogidas entre las mejores del Intermezzo y de El regreso, con alguna otra, como el romance titulado El Mensaje.
El impacto causado por estas traducciones en nuestra poesía influyó de forma notable en diversos autores. Bécquer y Rosalía de Castro, los dos principales poetas españoles de la época, experimentaron la influencia de Heine a través de la forma que le da Sanz. Puede considerársele por esto el padre de la poesía romántica española.

Después de dilapidar su ingenio y no molestarse siquiera en publicar sus obras, murió en Madrid un 29 de abril de 1881 en el más triste olvido e indigencia.

Algunos años más tarde, en marzo de 1918, Nicasio Hernández Luquero le dedicó un hermoso panegírico que terminaba de esta forma: “¡Malaventurado soñador, flor castellana de altivez y escepticis­mo, séate leve el inconsciente desvío de quienes debieran amarte, aunque como discreto que fuiste ya le tendrías incluido, de antema­no, entre las cosas descontadas...!”

De él nos queda una pequeña parte de su obra, una romántica imagen inventada por Félix Pérez Serrano, su nombre en la calle en que algún tiempo vivió y una placa, una placa salpicada de manchones de argamasa, en la fachada decrépita y ruinosa de la casa en la que al parecer le nacieron.

Lección de historia
Radio Adaja - 13 de abril de 2011

19 may. 2011

CAPERUCITA ROJA (versión libre siglo XXI)

Hemos  estado escuchando la lección magistral que nos ha impartido D. José  Jiménez Lozano, y al hablar de los cuentos, se me ha ocurrido recordarles un clásico, ya que, poco a poco, estas cosas se van olvidando con la edad. He de reconocer que he tenido que recurrir a la Biblioteca, pues había olvidado el final del cuento, y mi sorpresa ha sido que al releer varias versiones, el final es distinto según los distintos autores. Para no ser muy pesado he recogido la versión más simplificada, esperando que a cada uno le sirva solamente para recordar este famoso cuento y pueda aplicar el final que más le guste. Empezamos.
Caperucita era una niña que vivía en Caperucitolandia y tenía una hermosa capa con capucha de color rojo. Un día su mamá le pidió que llevara una cestita con miel y otras viandas a su abuelita enferma. Por el bosque, de camino a casa de su abuelita, se encontró con el Lobo Feroz, y muy confiada le dijo a dónde se dirigía. El Lobo Feroz se despidió y echó a correr tomando un atajo. ¡Quería llegar antes que Caperucita a casa de la abuelita!, con la sana intención en un lobo de comerse a las dos. La niña se entretuvo por el bosque jugando con las mariposas y recogiendo florecitas. Al llegar el Lobo Feroz a casa de la abuelita, le dio un susto tremendo, y con su respingo, el Lobo Feroz se tropezó, circunstancia que aprovechó la Abuelita para esconderse y encerrarse en un armario.
Como el malvado Lobo Feroz sabía que Caperucita estaba a punto de llegar, decidió ponerse la ropa de la Abuelita para engañar a la niña, y se acostó en su camita.
Caperucita entró feliz con su cestita de miel y el resto de las cosas ricas que llevaba. –Abuelita, ¡qué orejas tan grandes tienes! – Son para oírte mejor, respondió él. –Abuelita ¡qué dientes más grandes tienes! –Son para comerte mejor, respondió el Lobo Feroz, corriendo detrás de ella. Pero nuevamente el Lobo Feroz, que además de Feroz era torpe, tropezó y cayó, aprovechando Caperucita la situación para correr y pedir ayuda a un labrador, aunque hay gente que dice que era cazador, que casualmente pasaba por allí. Éste efectuó un disparo que alcanzó en las nalgas al Lobo Feroz, que corrió aullando de dolor. Caperucita sacó del armario a la Abuelita, se abrazaron y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y además “fueron felices y comieron perdices”.
Soy consciente de la crudeza del relato, y de que puede haber Instituciones y personas que puedan sentirse aludidas y ofendidas. Nada más lejos de mi intención. Pido perdón por ello.  Y no me gustaría que nadie de Caperucitolandia se sintiera ofendido, agredido, menospreciado o atacado, tanto por acción como por omisión.
Aún así, y sin ánimo de molestar, me gustaría pedir disculpas: por ejemplo al Ilmo. Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Caperucitolandia, por la infame apariencia de la dentadura del Lobo Feroz. Al Ilmo. Colegio de Médicos, por permitir que en el relato, la abuelita apareciera expuesta a coger un resfriado,  alguien puede pensar que su atención no era la más adecuada, además de carecer de los debidos cuidados que necesitan las personas mayores. 
A Félix Rodríguez de la Fuente y sus herederos, por la imagen que del Lobo Feroz se da en el relato y siendo conocido por todos el cariño que él tenía por estos animales. A la protectora de animales, por la agresividad y violencia con que se trata al Lobo Feroz. A la Asociación de Amigos de la Capa Roja, por haber utilizado su prenda con cierta ligereza en el relato. Al AMPA de Caperucitolandia, por el trauma que podemos crear en sus hijos cuando lean este relato tan violento.
Al Concejal de Tráfico de Caperucitolandia, ya que puede acarrearle alguna denuncia de ciudadanos desaprensivos, por la ausencia de la oportuna señalización de “Lobo Feroz”, en el camino por el que circula Caperucita. A la maestra de Caperucita, pues la preparación de la niña en cuestión no parece haber sido todo lo buena que desearíamos, ya que permite que el Lobo Feroz, demuestre un mayor grado de inteligencia y astucia que Caperucita, en la resolución de un problema de desplazamiento espacial, al encontrar un atajo donde la pequeña no encontró más que elementos desconocidos, vista la curiosidad que en ella despertaron, tales como lepidópteros, flores, pajaritos y otros entes de importancia menor, que debería conocer de sobra y no sorprenderse por su presencia en el bosque, puede sentirse humillada la referida educadora.
A la mamá de Caperucita, pues su comportamiento irresponsable, al permitir que Caperucita realizase este viaje lleno de peligros por el bosque, puede traerle algún problema con los Servicios Sociales, llegando al punto de poder perder la patria potestad y custodia de Caperucita. A los Servicios Sociales de Caperucitolandia, que permiten que una señora tan mayor como la Abuelita, viva sola, retirada en el bosque y algo enferma, sin tomar ninguna medida al respecto. No queremos que los medios de comunicación se les vengan encima con alguna posible denuncia, nos consta la abnegación con la que realizan su trabajo diario de atención a los ciudadanos que más lo necesitan.
Pedimos disculpas a los críticos, tanto literarios como lingüísticos, y por supuesto a la Real Academia Española de la Lengua por meterme en un terreno que no es el mío de una manera pública. Perdón a la Caja de Ahorros de Caperucitolandia, así como a su “Obra Social”, por omitir que la presente versión de este clásico relato, fue, en su momento, financiada por ellos. Gracias por estar siempre con nosotros. Perdón a los Hermanos Grimm, a Hans Christian Andersen, y demás autores de cuentos, por la versión tan libre que aquí se hace; así como a la SGAE, pues todavía no he pagado los derechos de autor. Igualmente pido perdón a escritores, cronistas, periodistas y en general a la prensa del corazón, por desvelar los más mínimos detalles de la historia, con lo cual no podrán realizar la venta y explotación de las oportunas o inoportunas exclusivas de la misma. Lo siento también por los protagonistas, que no podrán vender sus intimidades y someterlas a exhibición pública, a cambio de una generosa cantidad de dinero.
Debo pedir disculpas también a los encargados de la Biblioteca Pública Municipal, que se tomaron mucho interés en mostrarme la diferentes versiones existentes y quizá la selección del texto elegido, no haya sido la más adecuada al momento sociopolítico que atravesamos. Disculpas, también al Excmo. Sr. Alcalde de Caperucitolandia, y por extensión a toda la Corporación municipal, por no haber aprovechado la oportunidad para incluir en el relato una breve descripción geográfico-gastronómica-histórica de Caperucitolandia que pudiera favorecer el turismo de la región. No creo que deba pedir perdón a nadie por cuestiones religiosas, pues creo no haber rebasado en mi relato los límites establecidos al efecto.
 Mi intención es única y sencillamente la rememoración de un clásico de los cuentos de siempre; sin ninguna otra doble intención. Si aún así, he causado algún daño en personas o Instituciones que puedan sentirse ofendidas, tanto por acción, como por omisión; para la resolución de cualquier problema que surja en la interpretación del presente texto, me someto expresamente a los Tribunales de Justicia de Caperucitolandia, con renuncia al fuero propio.
Por si acaso, pido también perdón, por escribirlo, por respirar, e incluso por vivir.
Si les ha gustado, como espero, este relato y no hemos perjudicado, ofendido o molestado a ninguna Institución o persona física, y me lo hacen saber, en mi próxima colaboración prometo contarles el de “PULGARCITO”, aunque también me sé el de Cenicienta, El Gato con Botas, Blancanieves, etc. 
Un beso de buenas noches.
Agustín GARCÍA VEGAS, Chispa. 

18 may. 2011

En el día de los museos

¿Qué fue de "Arevalorum", el Museo de la Historia?

"Arevalorum", el Museo de la Historia de Arévalo que está construido en la antigua casa de los Sexmos de la Plaza de la Villa, sigue sin abrir sus puertas.
Después de que en febrero de 2005, hace ya seis años y a bombo y platillo se anunciara en Madrid la inminente finalización de las obras y apertura de lo que iba a ser el Museo de la Historia de Arévalo, el que se presuponía que iba a ser el Contenedor Cultural más importante de nuestra ciudad, casi nada más se ha vuelto a saber sobre él.
Después de aquella presentación que se hizo como parte de la programación de las jornadas de Arévalo en Madrid que organizaba la Cámara de Comercio, conjuntamente con el Ayuntamiento de la Ciudad y el Hogar de Ávila,  la única noticia que tuvimos fue un bando dictado por el alcalde en octubre de 2008. En él  se  invitaba a los vecinos de la ciudad que dispusieran de algún bien que pudiera considerarse de interés histórico, a que se pusieran en contacto con los responsables del municipio a fin de que estos objetos pudieran ser expuestos en el futuro museo de la ciudad.
Dos años y medio después de la publicación de aquel bando, el Museo sigue cerrado a cal y canto, mejor dicho a cristal y madera nueva, que de la antigua puerta, nunca más se supo.
¿Será en la próxima legislatura cuando la corporación resultante se interese por el Museo de la Historia, o la Historia de Arévalo continuará sin su Museo Municipal?
A lo largo de los años han sido varios los proyectos de creación de Museo que ha tenido nuestra ciudad, la mayoría de los cuales se han quedado en agua de borrajas.
Destaca el del Museo Religioso Comarcal, una idea que se presentó en los años ochenta del siglo pasado y para el que se eligió a las ciudades de Arévalo y Medina de Rioseco como proyecto piloto para almacenar, en museos comarcales, los bienes muebles de las parroquias de la zona. Aunque en la “ciudad de los almirantes” el propósito se hizo realidad y con buen éxito, en Arévalo nunca se llevó a cabo.
Algo similar ocurrió cuando se propuso la intención de crear en la iglesia de San Martín el Museo de las Campanas como cierre al proyecto de establecer un carillón con los campanarios de la ciudad. Presentado éste por la Cámara de Comercio en la Feria de Muestras de 1998, y plasmado por las opciones políticas que concurrían a los comicios municipales de 1999, ni las torres volvieron a colocar sus campanas, ni se creó el citado museo.
¿Será también éste el destino final de este museo de la historia al que se ha llamado "Arevalorum"?

Fernando GÓMEZ MURIEL
La Llanura nº 23- abril de 2011

17 may. 2011

Rosalía de Castro

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman:
—Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

—Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

16 may. 2011

ALGO ESTÁ CAMBIANDO

        El día comenzó con dos ausencias, la de nuestro presidente y la de la persistente niebla. Era la primera vez en todas nuestras excursiones naturalistas en la que ambos faltaban. Pero que nadie quiera ver en ello una relación de causa y efecto, pierde el tiempo. Lo cierto es que nos encontramos una mañana luminosa, tan despejada y clara que fuimos incapaces de ver una sola nube. Un cielo azul en lo alto y en la llanura la primavera estallando por doquier.
           Al equipo habitual, compuesto de fotógrafos, naturalistas, curiosos, escultores, botánicos, albañiles y demás caterva, se incorporó un querubín que resultó saber latín, pese a todo seguimos sin llegar al centenar, lo cual queda dicho para los amantes de las estadísticas.
            Salimos desconociendo nuestro destino exacto. Luisjo se reservaba como siempre el momento de descubrirnos dónde nos dirigíamos esa mañana, tan solo sabíamos que íbamos a un lugar entre Arévalo y Tiñosillos. Por la carretera llamada AV-804 iniciamos la marcha, con las cunetas repletas de amapolas y gamarza, y un poco después de pasar el kilómetro 34 la dejamos para coger un camino de tierra que discurría recto entre millares de pinos negrales, tal vez millones, y solamente las manchas amarillas de la retama y el púrpura del cantueso ponían una nota de color diferente al verde de los pinos. Llegamos al límite con el río Adaja, ante nosotros una frondosa alameda allá abajo, enmarcando el discurrir del río, que traza curvas sugerentes y sinuosas entre las enormes cárcavas erosionadas en las margas arcillosas y las arenas de los márgenes.
            Nada mas descender de los vehículos un águila imperial sobrevoló por encima de nosotros, lo que hizo pensar a Luisjo que el nido pudiera estar cerca, por lo que cambiamos los vehículos de sitio para perturbar lo menos posible a este majestuoso animal. Acabábamos de descubrir que era un día bastante afortunado para nosotros aunque las ausencias, además de las del presidente y de la niebla, se notasen.
            El águila se posó en un pequeño pino albar que crece en el cortado, al otro lado del río, lo que permitió que el equipo de observación se pudiera instalar. Durante varios minutos pudimos observar cada uno de los detalles, mientras atendíamos a las explicaciones que Luisjo nos proporcionaba sobre el porqué se les llama “damero”, todo relacionado con la tonalidad de su plumaje y su edad, al tiempo que recordaba el proverbio chino que Chema me mandó en una de sus últimas cartas: “Los maestros pueden abrir las puertas, pero solo tú puedes entrar”. Resulta curioso cómo incluso los que no están en estas excursiones influyen en ellas.
            Comenzamos a bajar hacia el río, salvar un desnivel de varias decenas de metros, entre un paisaje y otro, el pinar y el río, tan diferentes y sin embargo complementarios. Por eso me sonrío cuando alguien me dice que el paisaje de la llanura de la comarca de Arévalo resulta monótono.  Me limito siempre que puedo a invitarle a acompañarnos en nuestras correrías, porque puede que su impresión venga de no saber lo suficiente de esta tierra sorprendente y tan desconocida. El canto de la oropéndola y del ruiseñor sonaban nítidos y los que más saben nos indicaban uno y otro y nos enseñaban a diferenciarlos, algún mirlo se dejaba sentir y un grupo de zorzales nos deleitaba con sus evoluciones. De pronto el cuco entre la espesura de la alameda nos mandó su señal y si nos fijábamos bien podíamos ver al alcaudón en una zarza o en un espino. Verdecillos y jilgueros cantaban de fondo mientras el milano, elegante y negro, volaba trazando círculos entre el pinar y la alameda.
            Saúcos, enebros, fresnos, chopos y espinos en una muestra de feracidad sin límite, mientras nuestro caminar discurría por entre la vegetación frondosa y fresca o alternando por praderas de hierba alta y cargada todavía del rocío de la noche que en algunos momentos empapaba nuestras botas.
            Si bien los magníficos fotógrafos captaban sin cesar los instantes que vivíamos esa mañana, desde ángulos y perspectivas que en el momento se escapan a los comunes mortales y que en días sucesivos nos permitirán ver el recorrido de una forma diferente; incluso puede que también, los que algo escribimos contando cómo nos ha ido, dejemos leve muestra de lo vivido. Pero de los aromas no tenemos a nadie que los capture y dé traslado hasta vuestras pituitarias, y es una verdadera lástima. Porque el olor del espino albar, la hierba húmeda y si me apuráis hasta la brisa es difícil de describir, y a medida que avanza la mañana el olor vivificante del tomillo todo lo llena y más arriba el olor a resina. Por suerte siempre estáis a tiempo de acercaros y comprobar por vosotros mismos lo que os cuento.
            Y de repente una noria. De inmediato todos en un retorno hasta casi la infancia comenzamos a hacer de burros. Tiovivo donde la música la pone el agua que gotea de los viejos y roñosos cangilones y luego discurre por un regato abandonado y olvidado, que en otro tiempo llevaba el agua a los canteros fértiles, que allí mismo se muestran, ya abandonados para el cultivo pero cubiertos de una hierba jugosa y fresca. Fotos y más fotos de todos y cada uno de los detalles. Engranajes, coronas y ejes; agua y reflejos y multitud de comentarios sobre las norias conocidas por los más mayores y sale a colación el cigoñal, otro antiguo y casi olvidado artilugio para sacar agua de los pozos y entre risas continuamos la marcha, añorando alguno de nosotros la rutinaria vida de los burros de antaño dando vueltas alrededor de la noria, con sus ojos tapados para que no se parasen, escuchando el ruido del agua y el canto de los pájaros, sin más afán.
            Alguien señala un acogedora sombra de unos enormes chopos, populus nigra, nos apuntan los que saben y surge la curiosa coincidencia, populus significa tanto pueblo como chopo y que la plaza del pueblo, Piazza del Popolo, también podría ser la plaza de los chopos por los muchos que tenían por costumbre los romanos plantar en los lugares de reunión. Y uno pregunta o señala una planta y mister Chisp, que sabe de ello, nos da su nombre científico; y si lo señalado es un pájaro será Luisjo quien nos instruya, aunque también a veces surjan diferencias en cualquier momento; pequeñas diferencias que originan conversaciones curiosas que pueden terminar hablando del rapto de las sabinas y la endogamia y de una estatua que hay en Florencia y así dando saltos de un tema a otro vamos avanzando y el tiempo se hace tan corto que nos parece poco. Claro que también a veces rompemos todas las previsiones de tiempo elaboradas por Luisjo con tanto esmero y dedicación, y lo que debería durar una hora nos lleva dos.
            Y a la hora de almorzar, el querubín aporta un vinillo de la tierra de su propia cosecha, fresco en la frescura de la alameda, y añoramos una tortilla de patata y pan candeal. Hay dos cosas que debemos hacer con urgencia, comprar en el Cordelero una bota nueva para el vino blanco de la tierra de Orbita y abandonar la dieta casi vegetariana de mister Chisp. No podemos confiar en unas gentes que solamente comen verduras, no cabe esperar de ellas nada alegre.
            Cuando estábamos próximos a finalizar nuestra correría matinal y el sol ya calentaba, nos proponen llegarnos hasta el Bohodoncillo. Allí estaban los restos. Cantos rodados, cal y trozos de teja en medio del pinar, en una superficie como de una cuarta, cubierta de pinos albares mucho más jóvenes que los negrales que les rodeaban. Sin duda restos de unas edificaciones que en otro tiempo formaran un núcleo de población y allí en una pequeña elevación, que debió ser la ermita o iglesia, nos hicimos una foto, la penúltima, porque todavía quedaba fotografiar la cópula de dos mariposillas blancas y una lagartija rara y un lagarto verde. Todo el grupo sobre lo que fueron las ruinas de uno de los Pueblos del Pinar. Pero esa es otra historia que ya os contará el que sabe latín cuando llegue el momento adecuado.

Fabio López
Fotografías Mario Gonzalo, Julio Pascual y Luis José Martín