20 oct. 2010

El reloj marcó las siete...

El reloj marcó las siete y el sol empezó a asomarse tímidamente en aquella cumbre, allí donde dos enamorados se conocieron y empezaron una relación que duraría toda una vida.
Aunque su salud se lo impedía, aquellos ancianos que llevaban sesenta años juntos, decidieron pasar sus últimos momentos en aquel amanecer, en aquella montaña.
Recordando sus experiencias, sus momentos pasados, íban pasando sus últimos minutos "jugando a ser niños" otra vez.
Se cansaron de ver el amanecer y, cuando el reloj marcaba las siete y diez, cerraron los ojos eternamente los ancianos y "volvieron a nacer".

Javier Andrés, poeta

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