11 abr. 2012

Entrevista

Esta entrevista es distinta a otras entrevistas. Ellos, los dos personajes que aparecen hoy, son los últimos habitantes del pueblo menos poblado -exceptuando los que se han quedado sin gentes- de nuestra provincia: Villar de Matacabras, anejo de Madrigal de las Altas Torres y hasta 1895 también fue anejo de Bercial. Se llaman Máximo y Pablo Hernández Martín. Ambos son solteros, hermanos y ya jubilados. No son los amos del pueblo pero son los únicos que, cuando llega a noche, se quedan en él.

LA ENTREVISTA:

-¿Desde cuándo viven los dos solos? –Pues, desde que faltó mi madre, hace ya doce o quince años.
-¿Tienen más Familia? -Otro hermano en Rasueros. Ese está casado.
- Y Vds. dos están solteros? -Sí estamos solteros.
- Y siempre se lo pasan aquí o salen algún otro lugar? -Salimos por ahí también. Lejos, o sea, a las capitales, no nos gusta ir ya.
-¿Cuántos años tiene Vd.? -Tengo setenta y tres.
-¿Y Pablo? -Pablo setenta y uno.
-¿Viven del campo, de la ganadería? -Toda la vida he trabajado de todo, por cuenta ajena, del campo, claro.
- Y ahora el pueblo se ha quedado para Vds. Solos ¿O no? -Sí…, Bueno, no, porque están todos los demás dueños de las casas aquí.
-Pero nadie se queda a vivir aquí. -No, por las noches no, nos quedamos solos aquí.
-¿Y no tienen miedo? -No señor, no tenernos miedo de nadie. No pensamos en que nos hagan mal, no tenemos miedo, pero no creo yo que... Por eso no queremos dar publicidad de que esto y que lo otro con nadie, claro.
- ¿Ha nacido aquí? –Sí, yo he nacido aquí, si seño. Mi madre también era de aquí. Mi padre no, mi padre era de Bercial, pero nos hemos criado aquí todos.
-Cuando usted era pequeño, ¿Cuántos habitantes tecla el pueblo? -Muchos, cuando yo era pequeño había mucha gente. Todo estaba ocupado. Todas las casas. En aquellos tiempos venían a trabajar de Madrigal a aquí.
-¿Cuánta gente podría vivir aquí entonces? -Yo ya no puedo calcular, pero había familias que tenían hasta nueve hijos.
(El otro hermano. Pablo, entra en a casa y se incorpora a la conversación, aunque habla poco y no quiere fotos)
-¿Cuántas Familias podía haber entonces? -Yo no puedo ahora asegurarme. Casas había, de estas grandes, como en Moraleja y Blasconuño, en aquellos tiempos.
- ¿No conoce Moraleja y Blasconuño? -En Blasconuño quedan pocos, por lo visto.
-(Pablo) - Yo esto lo veo muy "cambiao". No podemos ir o ningún sitio ya, porque ya, la edad, no, no nos lo permite. Y estamos jubilados, claro.
-¿En qué año nació la última persona? -La última persona que nació, fue el de la señora Flora y el señor Jacinto.
-(Pablo)- ¡Ah pero ya hace muchos años!
-Qué año sería, aproximadamente? -No, hará veintiséis o veintisiete años.
-Y ¿la última persona que murió? -La última persona, mi madre, hace trece años.
-Y ¿desde entonces no ha habido más? -No ha habido más. Ni nacimientos ni muertes. -¿Y la última vez que vino el cura? -Pues la última misa que se hizo aquí, la de mi padre, hace ya veintiocho años.
-¿Y no ha vuelto ningún cura? -No se ha vuelto a decir ninguna misa aquí. Está sin nada la iglesia, está desarmada y, ya digo, no se ha vuelto a decir misa.
-¿Y no se abre nunca? -Sí se abre porque el Sr. alcalde tenía ahí algunas cosas y, claro, se abre, cuando vienen los señores curas de Ávila.
-(Pablo) -Las llaves están en Madrigal.
-Sí, las llaves de la iglesia.
-Y de la vida pasada del pueblo, ¿qué es lo que recuerdan con más cariño? -Con más cariño, cuando los padres vivían. Con más cariño pues...
-¿Alguna fiesta, alguna función? -¡Ah sí, la Fiesta, sí! la Fiesta se hacía siempre, cuando estaban aquí todos, que era San Ramón, San Ramón Nonato.
- ¿Cuándo han sido en este pueblo las últimas fiestas? -¡Huy!, hace ya muchos años. Algunos aquí lo recordamos, la celebran en Madrigal y aquí unos con otros, como unos están allí y otros andamos por aquí pues nos acordamos.
- ¿Cómo es su vida qué hacen normalmente? -Pues nada, ya estamos jubilados nada… Pues, normalmente, cosas de aquí, de casa.
- ¿Ya no trabajan en el campo nada? -No, ya nada.
- ¿No tienen ganado ni nada? –Tener, teníamos unas gallinas y han muerto casi todas. Ya quedan sólo tres y es lo que teníamos, nada más.
- ¿Y la Nochebuena la van o pasar aquí? -Pues no lo sabemos. Las pasamos siempre aquí.
- ¿Solos? -(Pablo) -Sí señor, las pasamos siempre aquí.
- ¿Y no les entra pena? -No, no nos entra pena.
-(Pablo) -¿Pena de qué?
- Lo digo porque la soledad… -Sí, hay quien la lleva muy mal.
-(Pablo) -La soledad no es por un día sólo es por muchos días. Ya estamos acostumbrados, llevamos muchos años.
- ¿Están acostumbrados? -Sí ya llevamos muchos años.
-Viven como monjes, prácticamente retirados. -Hombre, como monjes... Bueno si como monjes.
- ¿Y riñen entre Vds.? -No, no reñimos.
-(Pablo) -¿Y para que vamos a reñir?
- O sea que se llevan bien porque son hermanos… -Sí nos llevamos bien aunque una cosa o la otra haya que discutirla, pero nos llevamos bien, como somos hermanos. ¿Qué otra cosa vamos hacer? entendernos.
- Pero es muy duro, pienso yo vivir dos personas solas en un pueblo. -(Pablo) -¿Y si vive una sola?
-Una sola mejor, no sé, no sé. Desde luego según el sentido en que lo tome. 
-(Pablo) -Hombre en las pueblos grandes, sin ir más lejos, viven personas solas tienen hijos, y no se quieren ir con ellos están solos. Sí tienen hijos y están solos.
- ¿Uds. Son felices? -Sí, mientras acompañe la salud… es el mejor sitio porque no tienes ruido, ni tienes discotecas, ni tienes alcohólicos alrededor, ni tienes nada de eso.
- Pero no tienen agua corriente. -No, eso no.
- ¿Luz tienen? -Sí ahora sí.
- ¿Cuándo pusieron la luz? -Cuando la concentración parcelaria.
-O sea, que hace ya unos años. -Sí hace ya muchos años. Entonces estábamos… no sé cuantos años hará muchos. Cuando hicieron la concentración en Madrigal y aquí, que fue todo uno
-¿Y el día de Nochebuena qué van a hacer? -Pues nada, traernos una cosa que nos apetezca un cacho de guisado o algo, y ya está.
- ¿Lo traen de Madrigal? - Sí, sí lo traemos todo de Madrigal.
- ¿Y acostarse pronto y a cantar villancicos? -Sí nos acordamos, ponemos la radio y televisión.
- ¿Televisión tienen? -Sí tenemos una televisión pequeña, peno cuando nos cansamos, nos vamos a acostar. Madrugar, madrugamos poco, porque se está más tiempo en la cama que ahora en la calle y cuando llega el buen tiempo se estará mejor?
 -Y cuando llega el buen tiempo estará mejor. -Mejor, si señor.
- (Pablo) -El buen tiempo es como todo, no sólo para las personas.
- Para todo el que viene por aquí. Con el buen tiempo vienen por aquí más personas.
- (Pablo) -Con el buen tiempo viene por aquí mucha gente de gente. De Madrigal mismo vienen a lo mejor veinte o treinta personas.
-Cuando viene la primavera vienen pensionistas y unos chicos de paseo.
-(Pablo) -Vienen por aquí mucho.
- ¿Tuvo escuelas el pueblo? -No señor, yo no las conocí. Nos tocó ir a los dos y a otro hermano y otros vecinos a Madrigal, a pie. Íbamos a pie y veníamos a pie.
- ¿Y cura tuvo? -Cura sí, venía de Madrigal.
-¿Cuántos casas habrá ahora en el pueblo? -Si no se puede calcular ya, si ya hay solares. Las casas que están derrumbadas sí son grandes. El Ayuntamiento tiene todo esto cogido, todo el plano, para lo que sea. Creo que iban a hacer aquí algo, no sé qué, no sé cuál, en tiempos. El Sr. Alcalde tenía interés por hacer aquí algo, y no sé lo que pasará. Esto no es Madrigal, esto es un anejo. Nosotros allí tenemos todas las cosas de juzgado y todo...
- (Pablo) -Madrigal también tiene de todo. A vueltas de unos años también perderá. Es que Madrigal es grande, no crea que no. A lo mejor pueblos como Bercial, Mamblas y esos pueblos que son... que no es que sean grandes pero que no... Y justo cuando las personas van muriendo, pues las personas van desapareciendo, aquí ya no hoy vida, ni en julio, ni en Agosto. Se han tenido que marchar y abandonarlo todo.
-No, muchos están en Madrigal, los dueños de casas de aquí viven en Madrigal.
- (Pablo) -Pero la gente pobre ha tenido que emigrar.
-Bueno, pues yo digo que...
-(Pablo) -Hombre, si lo dejan abandonado como éste, por otros que tengan otras comodidades... Tienen otras comodidades en Madrigal y tienen casa aquí y la tienen en Madrigal. Esta casa, pues está bien para habitaría, y la arreglan. Tienen interés, pero por los demás no hay interés. Allí hoy un vecino de aquí, que no sé si le conocerá, ... que se le murió la mujer hace poco tiempo, es abogado, vamos que es de los chicos de alta alcurnia, pues esa casa es suya, y tiene tierras aquí y tiene mucho terreno aquí y se han criado aquí.
-Aquí se cultiva ¿no? -Solo el cereal, para trigo, y cosas del campo. Ahora sí, ahora llevamos unos años que estas casas tienen remolacha y éste que tiene las tierras de renta de Luis pues tiene remolacha, ha hecho una perforación.
-¿Y Vds. no piensan marcharse de aquí? -De momento, ahora estamos bien, claro.
- (Pablo) -Mientras te puedas valer...
-Mientras se puedan valer, aquí se quedan... -No sabemos lo que te pueda pasar de un día para otro, porque no se puede saber, pero aquí estamos bien. En este sentido estamos bien.
-Y aquí sí están felices... -Felices, sí señor. A mí no me den bares, ni discotecas, porque ya no me pertenecen, lo primero, y que me va muy mal la forma de vida. Yo aquí me cuido a mi manera, y éste igual, y no... Vamos que una cosa que no podemos beber, porque es molesto y nos va a pasar algo, pues no la ponemos ni la bebemos.
- ¿Qué recomendarían a la gente que vive en la ciudad?, ¿Qué vengan al pueblo, a descansar -¿Pero cómo van a venir aquí? ¿Qué van a hacer aquí?
-(Pablo) -Sí, recomendación sí, pero de venir aquí los viejos. Los jóvenes no quieren venir ninguno. 
-Los jóvenes no quieren la vida de los pueblos.
-(Pablo) - No, no, es que no hay ambiente de nada.
-Es que no pueden vivir aquí. Los dan aquí el pan y esto y están en el paro porque en el campo ya no se puede trabajar, y son los que aguantan aquí hasta que Dios quiera, pero cuando se termine el paro, sabrá Dios lo que los pasara a todos.
-(Pablo) -Pues ahora no es como antes. Antes se marchaban a otro país, se marchaban a Alemania y había mucha gente que vivió gracias a eso. 
-A nosotros también nos ha tocado salir, a Francia.
-¿Han trabajado en Francia? –(Pablo) -Yo he ido cinco o seis temporadas a las patatas, a Barcelona, que era cosa de un mes. Iba con los de Madrigal, pero ya he ido ya de viejo, los últimos años. Eran unos días, y luego vuelta al pueblo. Luego aquí teníamos mucho que hacer. Porque o bien segando, o bien la remolacha, entresacando, escardando, en fin, que había mucho movimiento aquí luego, y cuando no lo había aquí salíamos por ahí.
 -(Pablo) -Pero antes se necesitaba gente. Hoy no se necesita gente, hoy la remolacha se siembra con máquinas. Si sale hierba, se tira de herbicida para sacarlo lo mismo.
-Salimos todos perjudicados porque es así la vida, pero mientras podamos vivir...
-¿Quienes viven mejor, los de la capital o los de los pueblos? -Los de los pueblos vivimos mejor, no crea. La de robos y desastres que hay ahora en las capitales, que están diciendo por ahí. Nosotros no vemos, pero Dios quiera que no se acuerden de nadie pero... que los maten a todos y los metan en la cárcel, pero que no los dejen ahí. Si los dejan ahí estamos todos apañados.
-¿0 sea, más tranquilos aquí? -Más tranquilos aquí? -(Pablo) -Pese a la soledad.
-Sí, pese a la soledad, más tranquilos.
-¿Es buena receta para los que están muy ajetreados en la capital? - ¡Uf!, la mejor receta, los pueblos, eso desde luego. Eso es lo que recomendaría yo. Si luego no están a gusto allí, en verano se asan de calor. Vienen muchos por aquí en verano. Por vacaciones, todos vienen por aquí, es un sitio fresco y bueno y vendría ahí también mucha gente.
-¿Ya no salen de] pueblo? -Sí, solemos ir a Rasueros, a Mamblas, a Bercial... y a Madrigal. Sí, salimos de aquí si no pasa nada. Y si nos pasa algo salimos hasta Ávila. Yo he ido Ávila muchas veces estos años pasados, con este ojo, y con el colesterol, que me subía mucho. No he vuelto o comer nada de cerdo y así vamos tirando. 

EPÍLOGO
Máximo me acompaña a dar una vuelta por el pueblo. La iglesia, una de los mejores mudéjares de la Moraña, está cerrada. Si no se hace algo, pronto se hundirá. Como se han ido cayendo las casas de la plaza de España y de la calle Real y del resto de las calles de este pueblo que ahora solo está habitado por dos jubilados. El pozo, de bello brocal, al que acuden a por agua todos los días los hermanos, está tapado con una gruesa chapa de hierro. Para que no haya peligro si alguien se acerca. Lejos se anuncia una fuerte tormenta. Máximo y Pablo se quedan solos. Sin miedo.

JOSÉ MANUEL SERRANO

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