30 jun. 2011

El románico contemporaneo

El pantocrator del ábside de la iglesia de Sant Climent de Tahull, en el Pirineo catalán, es uno de los iconos de la cultura visual contemporánea. Lo pintó en el siglo XII el llamado maestro de Tahull, un artista exquisito, pero podría considerarse una pieza moderna, descubierta a principios del siglo XX, porque hasta entonces estuvo oculta tras un retablo gótico. 

(Más en El País)

29 jun. 2011

Aniversario de Radio Adaja

En la segunda mitad del siglo XIX, el físico alemán H.R. Hertz, descubría al mundo la unidad de frecuencia denominada Hercio (Hz).  La posibilidad de modular ondas electromagnéticas facilitaba que la antena de la primera radio se instalara en ese momento.
Se forjaban los cimientos de la comunicación instantánea global que complementaría la difusión de información iniciada siglos atrás por   Johannes Gutengergcon la imprenta tipográfica de letras de plomo y los primeros folletos que sosegaron el laborioso trabajo manuscrito,   hasta entonces exclusivo, que realizaban los monjes en majestuosas bibliotecas eclesiales.

Fotografía Chuchi Prieto

28 jun. 2011

Fray Juan Gil y Miguel de Cervantes

Eran los tiempo emperador Carlos V, Pizarro andaba en tierras de Perú y en ese año muere en Londres Tomás Moro.  Nuestro Fray Juan Gil, nació en Arévalo. Es el año 1535. 

Fue postulante y novicio en los conventos de la Santa Trinidad; profesó en el de Arévalo, residencia conventual de la Orden desde 1222, no lejos de la que fue morada de Isabel de Portugal y de su hija la futura Reina Católica, apesaradas por infortunios familiares, en 1554; estudió Filosofía en Valladolid y en las aulas de Salamanca culminó sus provechosas disciplinas de Sagrada Teología y demás materias complementarias de la carrera eclesiástica. Se ordenó sacerdote por los años de 1562 y es profesor idóneo y de cumplida competencia, poco antes de quedar nombrado por el reverendo padre provincial de Castilla, fray Juan Rodrigo de Teherán, secretario suyo en 1571. En 1575 se le nombra redentor general de cautivos de Argel, y entre esta fecha y la de 1578 viaja por América, si bien hay un hermano moderno en la confesión trinitaria que pone en duda estos años, y a su regreso a España es investido con el cargo de procurador general de la Orden, sin cesar en el anterior.

Después de la más alta ocasión que vieron los siglos pasados, los presentes, ni esperan ver los venideros, Miguel de Cervantes regresaba desde Nápoles a España a bordo de la galera Sol. Una flotilla turca comandada por Arnaut Mamí hizo presos a Miguel y a su hermano Rodrigo, el 26 de septiembre de 1575. Fueron capturados a la altura de Cadaqués de Rosas y llevados a Argel. Cervantes es adjudicado como esclavo al renegado griego Dali Mamí. El hecho de haber encontrado en su poder las cartas de recomendación que llevaba de don Juan de Austria y del Duque de Sessa, hizo pensar a sus captores que Cervantes era una persona muy importante, y por quien podrían conseguir un buen rescate. Pidieron quinientos escudos de oro por su libertad.

Tras varios intentos de fuga que resultaron infructuosos llegaron a Argel fray Antonio de la Bella y fray Juan Gil. Fray Antonio partió con una expedición de rescatados. Fray Juan Gil, que únicamente disponía de trescientos escudos, trató de rescatar a Cervantes, por el cual se exigían quinientos. El fraile se ocupó de recolectar entre los mercaderes cristianos la cantidad que faltaba. La reunió cuando Cervantes estaba ya en una de las galeras en que Azán Bajá zarparía rumbo a Constantinopla, atado con «dos cadenas y un grillo». Gracias a los 500 escudos tan arduamente reunidos, Cervantes es liberado en septiembre de 1580. El 24 de octubre regresó, al fin, a España con otros cautivos también rescatados.

En la ciudad de Argel, que es tierra de moros, en la Berbería, a 10 días del mes de octubre, año de 1580 años, ante el ilustre y muy reverendo señor fray Juan Gil, redentor de España de la corona de Castilla por su majestad, (com)pareció presente Miguel de Cervantes esclavo que ha sido, que ahora está franco y rescatado y presentó el escrito de pedimiento siguiente, con cierto interrogatorio de preguntas.

De sus redentores dice Cervantes en su comedia El Trato de Argel: "Trujémonos a Argel, donde hallé que estaban rescatando los Padres la Santísima Trinidad; hablélos, díjeles quién era, y movidos de caridad, aunque yo era extranjero me rescataron en esta forma: que dieron por mí trescientos ducados, los ciento luego, y los doscientos cuando volviese el Padre de la Redención, que se quedaba en Argel. empeñado en cuatro mil ducados, que habían gastado más de lo que traía; porque a toda esta misericordia y liberalidad se extiende la caridad de estos Padres, que dan su libertad por la ajena, y se quedan cautivos por rescatar cautivos".

Volvió Fray Juan Gil a su misión redentorista en 1583, y dos años después cayó enfermo. El nuevo provincial, fray Diego de Guzmán, le envió a Arévalo, «su patria», a cuidar de su salud quebrantada. Y en el pueblo de su nacimiento rin­dió esta vida benemérita en 8 de julio de 1587.

La crónica del padre Vega, religioso contemporáneo de fray Juan Gil, sitúa el óbito del redentor en el día 8 de julio, y la describe en esta sencilla prosa: «Dióle el Señor lugar para que recibiera el glorioso caudal que comunican los Santos Sacramentos a sus más fieles amigos, y dando a sus hermanos los religiosos notable ejemplo de pro­fundísima humildad, entregó fray Juan Gil su espíritu al Señor el día 8 de julio de 1587.»

En cuanto al convento de la Santísima Trinidad de Arévalo, según la tradición, fue fundado por San Félix de Valois y San Juan de Mata en 1215. Aparece recogido en documentos de la Universidad de Valladolid que en 1212 vinieron a España estos dos religiosos para fundar casas para la orden Trinitaria. Fue en 1215 cuando se comenzó la construcción del de Arévalo.  La tradición habla del antiguo culto a la imagen de la virgen de las Angustias desde el principio de la existencia del monasterio. Tenía fama de ser impresionante su biblioteca. Durante la Guerra de la Independencia (1808-1814) fue incendiado, saqueado y profanado. En 1831 se convirtió, lo que quedaba del edificio, en Escuela de Ingenieros Militares. En 1843, tras la Desamortización, fue adquirido por 51.000 reales por Manuel López, un vecino de la villa. Desde ese momento ha sido siempre propiedad particular aunque en los últimos años parte de los restos han sido cedidos al Ayuntamiento.

Quedan actualmente del antiguo convento un abandonado y triste torreón y algunos paredones en avanzada ruina. 

Lección de historia
Radio Adaja - 4 de mayo de 2011

27 jun. 2011

Semblanza de Juan Martín García-Sancho

Pequeñas pinceladas biográficas.



Juan es hijo de César y Candelitas.
Es el tercero de mis hermanos que, como la mayoría de vosotros sabéis, somos seis.
Juan nació en Arévalo en 1965, un día antes del día de los burros, es decir el 16 de enero. Más adelante comprenderéis porqué digo esto.
Vivió toda su infancia y parte de su juventud en el paseo de la Alameda. A donde todavía acude con asiduidad a visitar a nuestros padres.

A los tres años, empezó sus estudios en el Colegio Amor de Dios. Tal vez por haber nacido un día antes del día de los burros de pequeño era muy terco. En el colegio permaneció de pies una buena parte del curso. Cuando las monjas le preguntaban que por qué no se sentaba Juan respondía muy serio: “Porque no estoy cansado”. Poco más lograron hacerle decir. Lo intentó alguna que, haciéndose la simpática, le preguntaba “¿Cómo te llamas rico?” Él respondía “Juan”, “Juan qué más” insistía la monja. “Juan sólo”. Muy serio, zanjando definitivamente el asunto.
Más en Arevaceos

26 jun. 2011

ARÉVALO: ACEPCIONES PARA UN DICCIONARIO APÓCRIFO (a completar por el lector)

Arévalo.– 1.- Dícese del territorio de la evocación situado en la meseta central de la península de la memoria.  2.-  Por extensión, Paraíso perdido, Jardín de las Hespérides, isla de oro de la infancia. 3.- Puede ser utilizado como sinónimo de madre o de madrastra, dependiendo del contexto y del estado de ánimo del sujeto. 4.- Medida de longitud indeterminada. Por ejemplo, para un arevalense que viva  en Madrid, un arévalo equivale a ciento veinticuatro kilómetros. Vayas donde vayas, si estás a un arévalo de distancia, es que ya no te falta mucho para llegar a tu destino. 5.- Unidad cronológica equivalente al tiempo que se tarda en recorrer la distancia que separa Arévalo del punto en el que el observador se encuentre. V. Gr., en el caso reseñado en la anterior acepción, un arévalo equivaldría a una hora y veinte minutos, aproximadamente. 6.- Otra forma de nombrar la felicidad. 7.- Otra forma de nombrar la desdicha. 8.- El amor, antes del pecado original. 9.- Frío arevalense. Climatología: Concepto indefinido y en progresivo desuso debido seguramente al calentamiento global, que se aplica a un frío especialmente intenso y descarnado. 10.- Recurso verbal prácticamente infalible que permite hacer una rápida pero precisa evaluación sobre la catadura moral de un individuo. Por ejemplo, si usted pronuncia la palabra “Arévalo” ante un desconocido y éste hace algún comentario peyorativo, desconfíe inmediatamente de él:  seguramente se trate de un cabronazo. 11.- Sinónimo de oculto, escondido, escamoteado. Por extensión, empresa ardua o muy difícil. Algún catastrofista, ante la acumulación de incurias y despropósitos  que han ido arrasando al pueblo a lo largo de las últimas décadas, advirtió por escrito sobre la práctica imposibilidad de encontrar hoy en Arévalo a Arévalo, al modo en que el peregrino del soneto quevediano buscaba inútilmente en Roma a Roma, para acabar concluyendo que “huyó lo que era firme y solamente / lo fugitivo permanece y dura”. Se aplica también a lo que pudo haber sido y aún tenemos la hermosa, ingenua esperanza de que pueda llegar a ser. 12.- La tierra. No la tierra catastrada, sino la tierra que nos tiene y a la que pertenecemos aún antes de pasar a formar  parte de ella. 13.- Crepúsculo arevalense. Se  llama así al asombroso espectáculo que cada atardecer tiene lugar en el cielo, sobre el horizonte de poniente de la ciudad. En otros lugares se concentrarían hordas de turistas para contemplar extasiados el lubricán. Aquí, como es gratis y casi todos los días, la gente pasa de largo. 14.- Literatura.- Lugar mitológico de la estirpe de Santa María, de Onetti , Castroforte del Baralla, de Torrente Ballester o Macondo, de García Márquez.  Misterioso espacio transitado por familiares sombras y abrazado por dos ríos que van a dar al morir, “derechos a se acabar e consumir”. 15.-  Arévalo, resina de. Poderoso afrodisíaco que mana de los pinos de sus bosques y cuya fragancia es capaz de despertar un poderoso impulso erótico en la naturaleza más  pusilánime. Mucho mejor que el ying seng coreano, según el argumento de irrebatible autoridad en esta materia de don Emilio Romero, gloria local, que así lo asegura en sus memorias.  16.- Se dice de lo que no se puede nombrar porque no está en ningún diccionario, ni siquiera apócrifo. Lo que tú y yo sabemos. Poderoso vínculo que nos une a través de una extraña forma de intimidad, pese a que probablemente nunca lleguemos a conocernos.                              
José Félix SOBRINO
La Llanura nº 25-junio de 2011

24 jun. 2011

Crónica de Peña Mingubela (IV)

Una Crónica vía satélite

A veces la Vida nos sorprende con situaciones que siquiera habíamos soñado. Allí estaba paseando por la Judería cordobesa, pisando unas calles que me resultaban extrañamente familiares, yo que nunca estuve en Córdoba, mientras a 525 kilómetros de distancia Juan presentaba su novela. Recorría las calles que me recordaban calles de Arévalo, la del Mortero, la del Candil, Pasadizo al Paraíso, Plaza de Don Justo y otras muchas desaparecidas ya. Calles estrechas y frescas, encaladas y donde no la cal el ladrillo, ladrillos familiares a mis ojos. La sencillez de la Sinagoga, la exuberancia de la Mezquita, el avasallamiento del Obispado y del Seminario Conciliar san Pelagio y sobre el Guadalquivir el puente romano.

Recorro unas calles que parecen haberse detenido en el tiempo, suena una música de guitarra y al volver una redondeada esquina, una casa y en su interior un patio, oasis de frescura, altas paredes que le separan del bullicio de la calle. Es hoy un mercado municipal de artesanos, antaño casa de judíos. Agua, plantas y en el centro del patio un pozo. Eso lo he visto en alguna casa de la calle Larga de Arévalo. Judíos en Arévalo y en Córdoba o en cualquier otra parte del mundo.

Mientras intento asimilar lo sentido en ese instante que parece no haber existido, a medida que la calleja se estrecha, aparece la capilla de san Bartolomé, una iglesia cristiana diminuta, pequeña joya del arte mudéjar, con la combinación decorativa de yesos, ladrillos y azulejos; recuerda una suerte de pequeño joyero de madera con vivos colores: azules, verdes y dorados, todo brillante. Decoraciones vegetales, geométricas, heráldicas y epigráficas y en una de sus fajas decorativas puede leerse, según señala un ilustrador cartel informativo:”La eternidad para Allah, la gloria para Allah”. De vez en cuando la Vida nos sorprende.

A esas horas en Arévalo está teniendo lugar un emotivo acto. Lo sé porque he podido verlo. No teman vuesas mercedes que no soy ningún remedo del Gran Hermano que imaginara Orwell, es solo que tengo la enorme fortuna de tener amigos que, ante una leve insinuación por mi parte, me entregan cuanto tienen, incluso su tiempo. Gracias a Julio y las nuevas tecnologías puedo escuchar y sentir todo al completo. Es la misma tecnología que permite que esto llegue hasta vosotros, por el aire mediante ondas, que me parece que lanzo mi voz al viento.  Observo el amor de hermanos y que Juan conserva su sorna y enjundia. Salen nombres que tenía apartados en mi memoria. Carlos Hebrero, Pedro Martín… y el propio Juan, con quienes tanto hablé hace ya tantos años, treinta creo recordar que han pasado. Eran brillantes, que como sabéis es un grado muy superior al de inteligentes, y excelentes conversadores. Juan lo sigue siendo. Espero ansioso a devorar su novela y cuando la haya digerido poder mantener una charla con él, como tantas otras que hace tiempo tuvimos. Quiero además manifestarle mi firme intención de abandonar mi trinchera, al tiempo que invito a todos a abandonar la propia y salir a campo abierto sin temor a las balas.
      
Y el ojo de Mario, que ve lo que nadie divisa, me trae todas las flores y el rostro del Hombre, ese que allí está desde la Prehistoria, de su paseo a la peña Mingubela. Las palabras de Juan Carlos y de Luisjo me cuentan que el mismo que nos enseñó los Infiernos hizo de guía; cuánto me hubiera gustado poder preguntarle si su condición de cicerone de los Infiernos es como consecuencia de su militancia sindical o si resulta al contrario, que ésta le ha facilitado dicho cargo o empleo. Espero verle pronto y disfrutar nuevamente su enorme conocimiento y entusiasmo por la Naturaleza y preguntarle por la bella ninfa Violeta.¡Ah si alguno pudiera captar los aromas y llevarlos a cualquier parte del mundo! La felicidad sería completa.

Me cuentan también, tal vez por la proximidad de los modernos molinos de viento, que mister Chisp parecía más bien el caballero de la triste figura. Y es por eso, que a vos me dirijo mi señor don Chisp, nada turbe ni espante a vuesa merced, que procuraré en adelante no faltar a ninguna de estas correrías que tanto nos agradan; que no deseo ser gobernador de ninguna ínsula, que tan solo aspiro a ser vuestro escudero, pues mi peso y el tamaño de mi cabeza creo que son razones suficientes para ocupar dicho cargo o empleo. Quiero recorrer junto a vos el mundo, deshaciendo entuertos y luchando contra las injusticias; pues como bien sabe mi señor don Chisp, son muchos los Juan de Haldudo, avasalladores y crueles, que moran en este mundo y aún más los Andresillos a los que hay que proteger de sus abusos. Siempre quise montar una burra de lomo gris y albarda castellana, cubrir mi cabeza con fresco sombrero de paja y escuchar de su boca las muchas enseñanzas con las que de cotidiano me colma. Debe saber además vuesa merced, que en cuanto a las viandas, no es mi boca demasiado exquisita, que se aviene a todo, por lo que entre lo que Dios nuestro señor provea y lo que mi señor don Chisp aporte, tendremos buenos almuerzos, pues el lugar lo sabremos bien elegir a nuestro agrado.


Fabio López
Fotografías :Fernando Gómez 
y David Martín Fernández

Crónica de Peña Mingubela (III)


El Hombre de Mingubela


No me canso de ir de excursión. 
El pasado domingo, 19 de junio, nos fuimos a Peña Mingubela.
¿Qué dónde está eso?
Pues como seguramente os pasa a la mayoría de vosotros, yo no tenía ni la menor idea. 
Una de las ventajas que tiene ir de excursión es eso; conocer sitios increíbles que, increíblemente, están a 30 minutos de donde vivimos.

Aprovecho esta oportunidad – como dice el chiste, el político o el banquero, que no tiene porqué ser la misma cosa – para poner el enlace de “La Llanura” donde se anunciaba esta excursión y salen las referencias de casi todas las anteriores:

Peña Mingubela ha sido un descubrimiento, pero ir a Peña Mingubela de la “mano” de Carlos Tomás Rodríguez es, además, un verdadero lujo y placer.

de Mario Gonzalo

23 jun. 2011

Crónica de Peña Mingubela (II)

No son gigantes, mi señor Don Quijote, sino molinos de viento

Aunque no llegamos al centenar, esta vez nos acercamos un poco más gracias a los fichajes que, desde Ávila, nos proporcionó Carlos Tomás, un viejo amigo desde que ascendimos a los infiernos. A pesar de todo se sintió  la falta de Fabio, nuestro cronista oficial, por sus celebradas ocurrencias, dimes y diretes y también, y no menos importante, porque al que suscribe le toca hacer las veces de cronista sustituto.
La mañana amaneció clara y fresca, lo que prometía un buen día. Como así lo fue, con una temperatura agradable en todo momento, hasta el punto de preferir el sol en el obligado y reparador almuerzo. A las ocho en punto salimos de Arévalo hacia la localidad abulense de Ojos albos, donde llegamos a las 8:45 horas, punto de partida para subir a Peña Mingubela en busca de las pinturas rupestres.
Carlos Tomás hizo las veces de guía y, ¡qué guía! Todo lo que se extendía ante nuestra vista merecía una explicación concienzuda por su parte. El paisaje de la Sierra de Ojos Albos y lo que se abría ante nosotros, todo tenía un nombre: Sierra de la Paramera, con su punto culminante en el pico Zapatero, el puerto de Menga, la más lejana Sierra de Gredos, el montañón de la Serrota, tras del cual se encuentra la sierra de Villafarnaca, el puerto de Villatoro, la Sierra de Ávila, el polígono de Vicolozano, Ávila capital, la planta de tratamiento de residuos de Urraca Miguel y el alto tranquilo y despejado valle de Campo Azálvaro por donde se abre paso el Voltoya para dirigirse hacia el norte en busca de las aguas del Eresma primero y del Adaja después.
Las Jaras, en su variedad Cistus laurifolius, nos recibieron con miles de flores abiertas. Tomillos, cantueso, dedalera, peonía, rosales, majuelos… salpicaban aquí y allá las laderas coloreándolas y ofreciéndonos sus fragancias.
Por la espalda los gigantes del Quijote, convertidos en aerogeneradores vigilaban nuestros pasos con sus aspas inmóviles. Alguien no había apretado el botón de ON. El camino, tras varias subidas y bajadas suaves, nos condujo hasta el arroyo de Valdeáguila, sobre el que se alza la Peña Mingubela, nuestro objetivo. En la parte baja de este cortado rocoso, se encuentra un abrigo natural donde existe buena colección de pinturas rupestres. Arte primitivo realizado por nuestros antepasados, antiguos moradores de las tierras altas abulenses.
Pronto todos echamos mano a nuestra imaginación para ver que podría representar aquello que hace tres mil años alguien pintó allí. De forma esquemática empezaron a aparecer, guerreros con espada por doquier y animales que podrían ser cangrejo, perro o caballito de mar. Sin darnos cuenta, al interpretar las pinturas, estábamos formando parte de la historia, de una historia que alguien hace miles de años quiso contarnos y que nosotros intentábamos comprender pese al tiempo pasado. El arte y esta forma de escritura arcaica, tienen la particularidad de hacernos viajar al pasado sin necesidad de usar ninguna máquina del tiempo. Durante unos minutos compartimos la visión de las pinturas con gentes que pisaron estas tierras hace casi treinta siglos. En cierta manera, nos unimos a ellos. Es lo que tiene el arte o la escritura, hace prácticamente inmortales a sus creadores.
Por otro lado animales, pero esta vez vivos, se mostraban ante nosotros. Aves marchosas, seguidoras de AC/DC, Deep Purple o Rosendo Mercado incluso, conocidas como aviones roqueros, evolucionaban sobre nuestras cabezas. Sus pollos les esperaban en los nidos construidos con bolitas de barro, pegadas a las rocas, una a una, con su propia saliva.

Pudimos localizar varios de estos nidos en forma de peana en las rocas y repisas situadas por encima del abrigo, por los que decidimos dar cuenta del almuerzo un poco retirados para evitarles molestias.
Pronto también, los buitres negros y leonados se dejaron ver sobre nuestras cabezas. Planeando sin aparente esfuerzo, con las alas abiertas e inmóviles, buscando las corrientes térmicas que les izan hasta lo alto para luego recorrer decenas de kilómetros en descenso sin dar ni un solo aletazo. Estos dos buitres, especialmente el negro, son las aves europeas con mayor envergadura alar, llegan a medir tres metros de punta a punta del ala. Escrutan el paisaje en busca de movimientos de córvidos y otras rapaces que les puedan indicar la posible localización de un cadáver. En el momento en que ven movida de pájaros, sólo tienen que encoger ligeramente las alas y dejarse caer hasta la posible carroña.
Rastros como las huellas de corzo, los excrementos de garduña o la egagrópila de mochuelo, nos enseñaban que no estábamos tan solos en este entorno y que hay mucho más de lo que vemos o intuimos.

Tras la pausa del almuerzo regresamos hasta Ojos Albos. Esta vez los aerogeneradores estaban frente a nosotros y giraban sus aspas amenazantes mientras varios ejemplares de buitres les sobrevolaban hacia el norte. Alguien comentó que casi siempre se ponen estos colosos en los lugares más bellos y se debatieron los pros y contras de esta energía limpia bajo el punto de vista que no genera residuos pero que sí contamina algo tan buscado y querido como paisajes limpios y naturales.
Carlos Tomás, incansable en sus atenciones, nos explicó lo que son los esquistos, como pizarras pero más gruesos y menos laminados, el material con el que están construidas la mayoría de las casas de Ojos Albos y otros pueblos de estas serranías. También que la planta conocida como gordolobo es utilizada por los furtivos para arrojarla a algún remanso de rió o arroyo, lo que provoca que los peces suban atontados o muertos a la superficie ya que roba el oxígeno del agua. Fueron muchas las explicaciones con las que tan gran guía nos regaló, pero sirvan las ya dichas como muestra. Luego propuso desplazarnos hasta el cercano pueblo de Bernuy-Salinero para visitar el dolmen allí existente, resto megalítico funerario testigo de la ocupación de estas tierras altas por el hombre desde hace miles de años. Aquí encontramos otros restos animales calificados por nuestro guía como deposiciones de cánido, es decir mierda de perro de toda la vida.
Ya desde la distancia, los aerogeneradores, gigantes con los brazos abiertos al aire no parecían tan grandes. De todas maneras estábamos tranquilos pues contábamos entre nuestras filas con tres Davides y es de sobra conocido por todos la facilidad que tienen para tumbar gigantes con una simple piedra, cosa que por allí abunda.
Alguien recordó entonces el pasaje del Quijote: “No son gigantes, mi señor Don Quijote, sino molinos de viento”. Pero algunos de los que acudimos a Peña Mingubela vimos en realidad gigantes que amenazaban con su presencia valiosos y tranquilos parajes naturales. Nos sentimos por una vez Quijotes y, en nuestra imaginación, arremetimos contra ellos a lomos de Rocinante.

En Arévalo, a 21 de junio de 2011.
Por: Luis José Martín García-Sancho
Fotografías: David Pascual, David Martín Fernández
y Julio Pascual

22 jun. 2011

Crónica de Peña Mingubela (I)

La difícil misión de suplir a un bardo ausente

Esta vez sí éramos un buen montón. Ni con los dedos de tres manos izquierdas habría suficiente para contarnos. Habíamos quedado a las ocho menos cuarto del domingo 19 en la plaza del Arrabal, sitio acostumbrado para iniciar nuestras correrías.
Partimos en tres coches hacia Villacastín para coger después la carretera que desde allí va hacia Ávila. Tras unos cuarenta minutos, más o menos, de viaje llegamos al pié de la iglesia de Santa María en Ojos Albos, lugar del que dice Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico que está “situado en terreno quebrado; al pie de las sierras de Ávila, y cerca del río Voltoya; le combaten los vientos N. , S. Y O. ; el clima es frío, y sus enfermedades más comunes intermitentes: tiene 32 casas inferiores, incluso la del ayuntamiento, que a la par sirve de cárcel; escuela de instrucción primaria común a ambos sexos, a la que concurren 26 alumnos, que se hallan a cargo de un maestro sin dotación fija;…”

Allí, en la plaza, nos esperaba Carlos Tomás y un nutrido grupo de amigos llegados desde Ávila. En total sumábamos, como diría Fabio, algo menos del centenar. ¡Ah, amigo Fabio!  Esta vez te lo perdiste. Esta vez no estabas y dudábamos. Mister Chips era el que más dudas tenía. No estaba claro quien tendría esta vez que encargarse de escribir la crónica de la excursión.  Y ya sabes que para Mister Chips la crónica es parte intrínseca de la excursión misma.
Comenzamos la marcha. A la salida del pueblo y junto a una cancela que cierra el paso, Carlos nos dio cumplida explicación de lo que íbamos a ver en Peña Mingubela y, como siempre, nos reveló en qué lugar exacto estábamos situados en referencia a Ávila y al resto de pueblos del entorno, así como de cada uno de los grandes accidentes geográficos que teníamos al alcance de la vista en todas las direcciones.
Ya en los primeros instantes el numeroso grupo de fotógrafos que formaba parte de la expedición, empezaron a montar sus complicados instrumentos y el resto empezamos a oír los continuos cliquis, cliquis, cliquis de las cámaras fotográficas. Como todo el mundo sabe la crónica escrita está muy bien, pero a veces no acaba de ser completa si carece de las buenas y a veces raras fotografías que estos “bípedos implumes fotografiadores” que nos acompañan aportan como prueba gráfica documental del evento.
Un poco más arriba del pueblo empezamos a maravillarnos. Se hizo un alto y nuestro guía dio muestras de sus conocimientos explicándonos de forma detallada las diversas variedades de árboles, arbustos, matorrales, frondas y resto de especies vegetales que iban de forma progresiva tapizando las tierras que alcanzábamos a ver casi hasta el horizonte.
Los clisquis, cliquis, cliquis de las máquinas de nuestros sufridos fotógrafos resonaban de continuo en nuestros oídos.
De vez en cuando Carlos paraba y nos reunía a su alrededor ilustrándonos sobre la flora y fauna que la naturaleza ofrecía a nuestras ávidas miradas. Luisjo ampliaba a veces estas explicaciones con sagaces puntualizaciones sobre los asuntos tratados.
Llegamos a lo alto de un suave páramo y se nos permitió contemplar unos hermosos farallones de roca. A nuestra izquierda, sin embargo, se alzaban los horribles molinos metálicos. Esos aerogeneradores que tanto deterioran los hermosos paisajes de estos y otros montes. Postes metálicos, cables colgando, aspas metálicas cortaban la hermosa vista con su artificioso impacto visual negativo.
Continuamos un suave camino bajando hacia el valle del diminuto tributario del Voltoya.
Llegamos al pequeño arroyo. Los fotógrafos continuaban su tarea de recoger imágenes de todo lo que se aparecía a sus ojos y consideraban de interés.
Y encima de nosotros se alzaba por fin Peña Mingubela. Un abrigo natural que hace siglos sirvió de refugio a gentes que dejaron algunas manifestaciones pictóricas grabadas en las rocas. Los fotógrafos de entonces dibujaron con óxidos desde anaranjados hasta rojos vinosos pequeñas figuras esquemáticas que aparentan representar antropomorfos y otros misteriosos y desconocidos signos que han llegado hasta nosotros.
Después de las pertinentes aclaraciones por parte de nuestro guía, nos sentamos un poco más lejos del abrigo. Se trataba de no molestar a las pequeñas aves de apellido relacionado con la música, del que ahora no consigo acordarme, y que acomodan sus nidos en los huecos de estas milenarias crestas rocosas. Dimos buena cuenta de nuestras viandas y después del buen yantar y de un corto pero merecido descanso, recogimos nuestras pertenencias e iniciamos el camino de regreso a casa.

Fotografías: Juan C. López, 
Mario Gonzalo y David Pascual

21 jun. 2011

Premios Amigo de Madrigal 2011

La Asociación Amigos de Madrigal concede el Premio Amigo de Madrigal a las personas, instituciones o colectivos que hayan llevado a cabo labores para el desarrollo, difusión y promoción de Madrigal de las Altas Torres. 
En su tercera edición, los galardonados son José Jiménez Lozano y Aurelio Sánchez Jiménez, ambas personas que con su actividad se han hecho merecedoras de la distinción que concede la Asociación. La entrega de premios será el 16 de julio, a las 18:00 h. en la Capilla del Santísimo Cristo de las Injurias, en Madrigal de las Altas Torres.


José Jiménez Lozano

El escritor José Jiménez Lozano, ha recibido los siguientes galardones: el Premio de la Crítica (1987), el Premio de Castilla y León (1988), el Premio Nacional de las Letras (1992), el Premio Luca de Tena de Periodismo (1994), la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes (1998), el Premio Nacional de Periodismo "Miguel Delibes" (2000) y, finalmente, el prestigioso Premio Cervantes (2002).
A estos, el magnífico escritor sumará el que le concederá la Asociación Amigos de Madrigal, el Premio Amigos de Madrigal 2011. En esta ocasión la asociación quiso premiar a "esos amigos de Madrigal" que en otros tiempos dieron a conocer el nombre de la villa abulense, hecho que simboliza como nadie Jiménez Lozano, que se entregó a ensalzar las grandezas de Castilla, y Madrigal en particular. Tal es así en sus obras "Guía espiritual de Castilla", Fray Luis de León (Vidas literarias) y la guía histórico-artística del Monasterio de Gracia de Madrigal en su primera edición, por citar algunas de ellas.
El prolijo escritor, nacido en Langa (Ávila) une su destino una vez más con la histórica villa de Madrigal, por la que siente una especial predilección y cariño.


Aurelio Sánchez Jiménez

También ha sido premiado en este año el sacerdote Aurelio Sánchez Jiménez, que ejerció de párroco en Madrigal desde mediados de los años sesenta hasta 1991.
Además de su actividad pastoral, se posicionó desde el principio a favor de la cultura y la preservación del patrimonio. Difundió como nadie las figuras de Isabel la Católica, Vasco de Quiroga, el Tostado, Catalina de Cristo, y muy en especial Fray Luis de León, al cual dedicó sus esfuerzos en la celebración del cuarto centenario de su muerte en Madrigal (1591-1991).
También restauró las iglesias del Cristo y Santa María, hechos que se grabaron en la memoria de los madrigaleños y por los que siempre le estarán agradecidos de corazón. Supo inculcar en los más pequeños ese afán por proteger el patrimonio, de tal modo, que muchos de los miembros de la ejecutiva de la asociación se sienten discípulos del sacerdote nacido en Amavida (Ávila).

19 jun. 2011

Secundarios

Durante un buen rato los secundarios nos convertimos en los auténticos protagonistas.  Juan nos enseñó la forma de hacerlo. Su exquisito talento, su buen humor y su fina ironía nos llevaron por los recovecos de su novela, mezclando personajes ficticios con esos otros que, aquí mismo, en su Arévalo y en el nuestro, todos hemos conocido en este y en otros tiempos.
Entrañables hombres y mujeres y sus historias, que, no por haber sido a menudo repetidas, nos resultan menos simpáticas y graciosas. Personas todas que han llegado, con el paso de los años, a formar parte indeleble de nuestra memoria colectiva.
Y allí estábamos, en la sala, riendo a veces, escuchando atentamente otras, mientras Juan nos hablaba de las causas, los orígenes, las formas, algunos de los diálogos e incluso las motivaciones de esos secundarios que nos muestra en su novela.
Un poco antes, Luis, su hermano, nos había prestado pequeños retazos de la vida y de la obra de Juan; sus aventuras infantiles, sus correrías siendo ya un joven estudiante, su etapa en el instituto, sus años de universitario, su trabajo, su novia y actual esposa, su trabajo, su familia, su vida actual. Luis, con la experiencia que confiere el conocimiento de las cosas y los hechos, nos puso en contacto con Juan, nos abrió, un poco, el camino para lo que vendría a continuación.
Y luego, entre fragmentos serios y anécdotas cotidianas, aderezadas todas con el incomparable humor del autor de la novela, llenamos momentos de reflexión y también reímos; reímos a carcajadas con las simpáticas historias que Juan vivió en su propia historia y que compartía ahora con nosotros. Nos hizo ser durante un buen rato protagonistas. Nos hizo dejar de ser durante un buen rato secundarios.
Al final, después de unos minutos de profundas reflexiones, pergeñó una breve semblanza de dos personas que le influyeron de forma notable en su vida. Una semblanza de dos de sus mejores amigos. Dos amigos que hace catorce y tres años, respectivamente, desaparecieron. Uno en un accidente de tráfico, el otro frente a un ordenador. Las palabras se entrecortaban en su boca al tiempo que la sala se cargaba de un hálito de sentimientos. Os juro que algunos lloraron emocionados. Y otros, otros conteníamos las lágrimas. Un fuerte nudo nos atenazaba la garganta.
Y, ya os digo: durante un buen rato dejamos de ser secundarios y nos convertimos en protagonistas en una sala repleta de emociones.
Fotografías de Mario Gonzalo

17 jun. 2011

Entrevista a Juan Martín García-Sancho

200 peregrinos

200 peregrinos han pasado ya por el albergue del Camino de Santiago en Ávila


Han sido 200 los peregrinos que ya han pasado, en lo que va de año, por el albergue del Camino de Santiago de Ávila, frente a los 354 que se registraron a lo largo de todo el año 2010, a pesar de ser Año Xacobeo.
Entre ellos, “muchos extranjeros”, sobre todo, llegados de Francia y Alemania, han sido los que han pasado por estas instalaciones ubicadas en la antigua Casa del Tío Pirulo, junto al Puente Adaja de la ciudad, según ha destacado la presidenta de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Ávila, Raquel Martín.

16 jun. 2011

La Llanura nº 25

Ya está a vuestra disposición la revista de Cultura y Patrimonio La Llanura. En breve también estará en formato digital.


También en PDF  o en Scribd

15 jun. 2011

Paseo a Peña Mingubela


Un mes más quedamos con todo aquel que quiera acompañarnos a pasear en plena naturaleza.
Como ya os avanzamos hace unos días en esta ocasión visitaremos Peña Mingubela, situada en la Sierra de Ojos Albos:



Contaremos con la compañía de Carlos Tomás Rodríguez Martín.

La dificultad del trayecto es moderada-baja, con un recorrido entre ida y vuelta de unos 9 Km. 

Aconsejamos llevar protección solar, gorra, agua y calzado deportivo o de montaña.

Día: domingo 19/06/2011


Hora de salida: 7:45

Lugar: Plaza del Arrabal de Arévalo.




O también: a las 8:45 a la entrada de Ojos Albos (Ávila)

13 jun. 2011

Memoria Fotográfica

La asociación cultural La Alhóndiga ha publicado, en formato digital, el nuevo cuaderno de fotografía titulado "Memoria Fotográfica de Arévalo - La Exposición de 2011".
Se trata de un nuevo álbum con las instantáneas de la muestra del mes de mayo en la iglesia de Santa María.

De igual forma la asociación ha habilitado una nueva propuesta  "Memoria Fotográfica" desde la cual podéis acceder a los ocho álbumes fotográficos editados hasta ahora en formato PDF y descargarlos en vuestro ordenador, si así lo deseáis .


12 jun. 2011

Sugerencia

Teniendo en cuenta que el Castillo es uno de los más importantes recursos turísticos que tenemos en Arévalo...
Considerando que cada fin de semana un importante número de personas vienen de diversos lugares de nuestra geografía a ver este castillo...
Siendo que además del interés que suscita el interior del Castillo, no suscita menos la contemplación de los restos arqueológicos que conforman el castillo artillero aparecido en las recientes excavaciones...
Habida cuenta que a pesar de haber habilitado unos pequeños jardines en el frontal de la explanada del Castillo, el foso en el que se encuentran los citados restos arqueológicos, se encuentra sucio y lleno de malas hierbas y maleza...

Sugerimos que en caso de que la limpieza, conservación y mantenimiento corresponda al FEGA, desde nuestro recién constituido Ayuntamiento se hagan las pertinentes gestiones para que, desde dicho organismo, se proceda de forma lo más rápida posible a la limpieza y adecentamiento del citado foso.

En caso de que la limpieza, conservación y mantenimiento corresponda a nuestro Ayuntamiento, proponemos que, de la forma más rápida posible, se tomen las medidas necesarias para que el foso, en el que se encuentra el yacimiento arqueológico citado, sea adecentado, limpiándolo de hierbas, maleza y otras porquerías que tanto lo afean.

11 jun. 2011

La presentación de un libro

En medio de un exquisito auditorio, acompañados por ilustres amigos relacionados con el mundo de la cultura venidos de Ávila, Coca, Valladolid, y por un buen número de arevalenses que quisieron estar en el acto, tuvimos el privilegio de que nuestro insigne paisano Adolfo Yáñez presentara en Arévalo su libro “Heterodoxos y olvidados”. No vamos a dejar de reseñar la presencia de Mari Paz González Perotas, hija de Daniel González Linacero, uno de los grandes olvidados de nuestra historia.

Después de la presentaciones formales tomó la palabra el doctor en filología española Jesús Arribas, catedrático de Secundaria y profesor asociado de la Universidad Autónoma de Madrid, y autor de ensayos tales como “Ciges Aparicio: la narrativa de testimonio y denuncia”, Antonio de Cianca: Historia de San Segundo” e “Historia, literatura y fiesta en torno a San Segundo”.
Ha colaborado en revistas como Árbor, Crítica, Crónica, Educación Abierta, Enseñanza, Escuela Española y Tarbiya. Ha escrito durante varios años, semanalmente, la columna “En pocas palabras” en Diario de Ávila. Ha publicado también relatos: "El gobernador", "El tiempo de nadie" y "Comando Ávila". Con la publicación de "El cuento de todos los días" hizo su entrada en el campo de la novela. Mantiene, hoy, un estupendo blog en Internét titulado: El blog de Jesús Arribas.

Jesús Arribas nos hizo partícipes de su personal visión del libro de Yáñez desde su perspectiva como lector, llevándonos a través de algunos de esos heterodoxos a percibir la “heroicidad oscura y olvidada” que destilan todos y cada uno de los personajes que desfilan a lo largo de esta pequeña enciclopedia biográfica.

Pudimos después escuchar al eminente Doctor en Historia Serafín de Tapia. Miembro de número de la Institución Gran Duque de Alba y del Centro de Estudios Mudéjares (Teruel). Es autor de más de 50 publicaciones sobre determinados aspectos de la historia social castellano-leonesa que tratan sobre demografía, fiscalidad, niveles de instrucción, conflictos sociales y, sobre todo, acerca de las minorías étnico-religiosas: judíos, mudéjares y moriscos.

Serafín basó su exposición en la defensa de “Heterodoxos y olvidados” como un libro de historia en el que se ven retratados algunos, no todos, de los personajes que la historia oficial ha procurado, de forma interesada, dejar en la penumbra, cuando no en la más absoluta oscuridad. “El trabajo de Yáñez, va a contribuir, a que los abulenses, también los arevalenses, podamos llegar a reconciliarnos con nosotros mismos. Resulta que además de santos y guerreros, también hemos tenido científicos brillantes, mujeres que se han hecho respetar, luchadores por la libertad y la igualdad de todos.” “El libro va a posibilitar que se amplíe y diversifique el panteón de abulenses ilustres conocido por el gran público.

A continuación intervino el mismo Adolfo Yáñez.  Se encargó de mostrarnos, desde su perspectiva de autor, los defectos y virtudes de este libro que es como hijo suyo, haciendo un breve repaso por la vida y obras de algunos de esos héroes anónimos. A través de estas páginas de “Heterodoxos y olvidados”, Adolfo, nos lleva por las vidas de tantos y tantos heterodoxos y nos muestra la génesis de algunos de los capítulos de esta obra dedicada a este elenco de hombres y mujeres que estaban condenados al olvido.

En definitiva un excepcional acto en este segundo viernes del junio cultural que la Asociación Cultural La Alhóndiga ha organizado en este año 2011.