La Mística

Me había comprometido hace unos meses con la Directora de CORONDEL con motivo de una breve pero enjundiosa estancia suya en Madrid para recoger un premio de poesía, a enviarle un artículo para la revista sobre un tema que, dada la alta significación e importancia de la materia de que se trata, me hacía dudar y mucho, por mi casi nula capacidad teológica e insuficiencia literaria, de poder abordarlo y estos condicionantes me habían sumido en una profunda pereza. Pero ahora, aprovechando la relación epistolar informática que mantenemos de vez en cuando, me recuerda María Teresa Espasa que considera en pie mi palabra y voy a ver qué me sale.
En verdad que yo tenía una antigua intención de escribir algo en relación con el título que encabeza estas líneas, sobre todo para rendir un modesto tributo de admiración y respeto a la figura y la obra de dos preclaros paisanos míos, expresión viva e intensa del misticismo en su más profunda concepción, que les situó a la cabeza de tal movimiento teológico-literario a lo largo de los tiempos: la santa de Ávila Teresa de Jesús y el fontivereño Juan de Yepes, San Juan de la Cruz. Y aludo al paisanaje porque en las hagiografías de ambos se hace mención a sus estancias en mi ciudad de nacimiento, Arévalo, en una de las cuales, coincidente la madre Teresa con Fray Diego de Yepes, que fue prior de El Escorial y obispo de Tarazona, le oyó referir a la madre Teresa el origen espiritual de Las Moradas, cuyo nombre, incluso, le fue revelado por el Señor. Sabido es y ahora incuestionable, que la Santa nació en Ávila pero habría que decir que hubo un tiempo y unos autores que atribuían su cuna al pueblo de Gotarrendura, muy próximo a la capital; está demostrado que no fue así y que, quizá, obedeciera a que podría haber sido en el siglo XVI un anexo de la ciudad amurallada.  .......  (más en Miscelanea Periodística)
Jesús González Fernández

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