2 ene. 2017

Teníamos razón...

Cúpula de la antigua iglesia de Santiago.
Cortesía: Juan C. López. 
Teníamos razón y ellos no cuando expusimos en el año 2008 que la antigua iglesia de Santiago (de San Nicolás) formaba parte de nuestro Patrimonio Monumental y que había que hacer todos los esfuerzos  posibles para evitar la ruina total tanto de la propia iglesia como del colegio de los jesuitas.
Y algunos entonces, como ahora, como siempre, callaron o se pusieron en nuestra contra criticando agriamente la propuesta y procurando silenciarnos.

Teníamos razón y ellos no cuando solicitamos al equipo de gobierno municipal del Ayuntamiento de Arévalo, que era de todo punto necesario revisar la iluminación monumental de Arévalo que había merecido en los años 90 del pasado siglo XX el Premio C de Turismo de la Junta de Castilla y León y que, en el año 2010, necesitaba una muy urgente revisión. La falta de mantenimiento y adecuación eran nulas.
Una vez se procedió a su puesta a punto los de siempre, los que nunca dicen nada salvo cuando tienen que arrimar el ascua a su sardina, quisieron subirse al carro y sentar cátedra, su cátedra claro.

Palacio de Valdeláguila.
Cortesía: Luis José Martín García-Sancho.
Teníamos razón y ellos no cuando se pidió a Iberdrola, a Telefónica de España y al propio Ayuntamiento de Arévalo, que procedieran, ya que había canalizaciones soterradas para hacerlo, a retirar lo antes posible los cables de telefonía y suministro eléctrico de las fachadas y entornos de los Monumentos arevalenses que tanto les afean.
Han pasado ocho años y, aunque algo se ha hecho, todavía queda por hacer.

Teníamos razón y ellos no en todas aquellas ocasiones en que reclamamos la limpieza y recuperación del entorno del puente del “Cementerio” y que, a día de hoy, es uno de los asuntos pendientes de resolver.
El puente, una joya de la ingeniería medieval, un puente mudéjar de traza única, sigue en proceso de abandono total.

Teníamos razón y ellos no cuando propusimos que Arévalo podía ser, perfectamente, sede de una edición de “Las Edades del Hombre”, y algunos, los de siempre, se pusieron directamente en contra con sus simplezas y argumentando “sotto voce” las razones por las qué, según ellos, no se podían realizar unas “Edades” en Arévalo.
Les vimos, una vez que ya todo estaba en marcha, intentando demostrar como fuera que ellos habían sido los máximos artífices. La misma “Fundación” les puso en su sitio cuando explicó cómo se había gestado y quiénes habían sido los insistentes promotores de la idea.

Restos de la antigua cerca en la ladera del río Adaja.
Cortesía: Mario Gozalo "Cachero".
Teníamos razón y ellos no cuando en el año 2010 se expuso, en colaboración con otras asociaciones y personas interesadas en ello, la incorporación de las riberas de Adaja y Arevalillo a la trama urbana mediante la creación de una Ruta Ecodeportiva que, finalmente, se está plasmando en el proyecto de Paseo Fluvial dirigido por el joven arevalense Francisco Durán.

Teníamos razón y ellos no en todas las ocasiones en que hemos planteado la necesidad de recuperar los restos del ex convento de los trinitarios y dignificar esas venerables ruinas que tanto significado tienen en el contexto cultural de nuestro país.

Exconvento de Gómez Román (Ermita de la Lugareja).
Cortesía: Juan  C. López.
Teníamos razón y ellos no cada vez que hemos hablado de la necesidad de recuperar un horario racional para poder visitar “La Lugareja”. Pasan los años sin darle solución a este asunto con el enorme perjuicio que esto significa para la imagen turística de nuestra Ciudad.

Teníamos razón y ellos no cuantas veces hemos dicho que las propuestas para incentivar el Turismo de Arévalo duermen el sueño de los justos, al tiempo que otras localidades cercanas, más o menos similares a la nuestra, están en continua actividad promocional utilizando para ello todos los recursos que tienen a su alcance.

Parque Gómez Pamo.
Cortesía: Julio Pascual Muñoz.
Y tenemos razón hoy y ellos no cuando afirmamos que la perversa actuación sobre el Parque Gómez Pamo es una agresión cometida contra el Patrimonio arevalense  comparable al derribo del Palacio Real en el año 1976 o a las ruinosas obras realizadas en la muralla de Arévalo en la zona de san Miguel o en las “Escalerillas”, realizadas entre los años 2008 y 2009.

Y a pesar de todas estas y de otras muchas razones, aún hay algunos, los mismos que nunca hacen nada, que pretenden silenciarnos y que buscan con denuedo que no se oiga nuestra voz.

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