3 abr. 2014

El futuro del patrimonio

Colección  A.C."La Alhóndiga"
No nos parecen estos tiempos que nos ha tocado vivir los más favorables para el mantenimiento y conservación del Patrimonio común, sobre todo en lo que atañe a los inmuebles. A un periodo de obras casi faraónicas, no siempre acertadas al menos en cuanto al aspecto estético, en nuestros edificios y construcciones emblemáticas, parece que le va a suceder un periodo no corto de tiempo en el que invertir en el mantenimiento y conservación del Patrimonio va a resultar muy difícil de ver.
Sabemos de las dificultades para mantener edificios públicos, sobre todo los de titularidad municipal, debido a la escasez de recursos. Por eso creemos llegado el momento de gestionar con otras perspectivas dichos espacios. Ahora es cuando conceptos como sostenibilidad, equilibrio presupuestario, racionalidad de uso, participación ciudadana, etc., toman un protagonismo esencial. En esa limitación de recursos es donde se encuentra, a nuestro juicio, el mayor peligro, porque mucho de lo invertido con anterioridad, también se acertó en numerosas ocasiones, corre serio riesgo de perderse. O puede ocurrir que edificios como el antiguo Colegio de los Jesuitas terminen siendo unas ruinas de la peor clase, las que carecen de dignidad.
Pensamos que habrá que buscar fórmulas que permitan no perder el valor de lo ya invertido en numerosos inmuebles municipales. Tal vez el primer paso sea crear un espacio de participación, en el que asociaciones de toda naturaleza, colectivos, empresas e incluso particulares, intervengan en el debate y proposición de alternativas. Es preciso que profundicen y nos permitan avanzar en la consecución del logro de preservar la mayor parte de nuestro Patrimonio en las mejores condiciones. Será en ese foro en el que las ideas deben debatirse y buscar, entre todos, la mejor salida hacia el porvenir de esta ciudad y su comarca. Conviene marcar las líneas maestras que deben dirigir la acción encaminada a lograr que la ciudad se convierta en ese foco de interés para el exterior. Arévalo ciudad de eventos, ciudad de la Cultura, atractiva al visitante, diferenciada de otras ofertas de la región, agradable para los que en ella viven, amable para los que nos visitan. Debemos encontrar entre todos la forma de desarrollar la economía conservando el Patrimonio y asegurando el legado a nuestras generaciones futuras. Los edificios históricos juegan un papel decisivo en esa labor de promoción turística, cultural, económica, etc.
Cortesía de Luis J. Martín
Un inmueble sin uso, cerrado, abandonado a su suerte, se deteriora irremisiblemente. Por ello un uso racional de los mismos permitiría mantenerlos en un mejor estado de conservación. Una solución que planteamos y que puede servir es la cesión de uso de alguno de ellos a asociaciones o colectivos que por medio de sus propios recursos, o aquellos que sean capaces de generar, garanticen la supervivencia de unos inmuebles que tienen seriamente comprometido su futuro. La colaboración de asociaciones, colectivos y empresas, asumiendo la responsabilidad que nos atañe en el mantenimiento y conservación del Patrimonio, puede ser una vía para lograr el objetivo. Del trabajo conjunto, buscando usos compatibles y que generen los recursos necesarios que permitan mantener lo ya invertido, debe partir la tarea de poner en valor nuestro Patrimonio.
Del mismo modo, las autoridades locales deben ver en los colectivos y empresas de la comarca unos aliados en la tarea que les ha sido encomendada: el buen gobierno de la ciudad. Trabajar abiertos a las propuestas de los ciudadanos, buscando que sientan estos de forma efectiva lo que son: propietarios de ese Patrimonio común, responsables de su conservación, comprometidos con las futuras generaciones para entregarles en las mejores condiciones posibles un legado de siglos. El futuro del Patrimonio es de alguna manera nuestro propio futuro, por ello somos responsables de fomentar el diálogo y la participación efectiva y eficaz en su gestión. Acortar las distancias entre la ciudadanía y los centros de decisión. Todo lo que haga falta con la intención de que no tengamos que lamentar lo que ya hace casi dos años, en el nº 31 de nuestra revista, para explicar el compromiso que nuestra asociación había contraído quedó escrito: “Oh ciudad de Arévalo, tan bella y tan perdida.
Editorial
Revista "La Llanura"
Número 52, septiembre de 2013

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