28 oct. 2013

Juan Martín García-Sancho presenta su novela “El sueño de la hormiga gigante”

El viernes, 25 de octubre, en la Sala de Cultura de Caja España-Duero, organizado por “La Alhóndiga”, Asociación de Cultura y Patrimonio, tuvo lugar la presentación de la novela “El sueño de la hormiga gigante”, del escritor arevalense Juan Martín García-Sancho.

A Juan que actualmente ejerce su profesión de médico inmunólogo en el Complejo Asistencial Universitario de León, le gusta decir que aunque no lo necesita para vivir tiene la necesidad de contar historias, crear personajes.

Después de una breve y emotiva presentación a cargo de su hermano Luis José Martín García-Sancho, Juan nos explicó, a lo largo de 50 minutos, algunos de los pormenores y fundamentos de su nueva novela en la que el protagonista se muestra atrapado en un mundo poblado por pesadillas, no acierta a comprender ni dónde se encuentra ni por qué. Solamente los sueños poseen la textura balsámica de lo auténtico y le regalan instantes pasados y perdidos. Embarcado en una aventura absurda con seres irreales llegará a entender los motivos de su prisión cuando consiga recordar ese sueño que se le repite y se le olvida y alcance a entrelazarlo con el de aquella hormiga gigante que le atrae y le repugna. Al fondo de las pesadillas y los recuerdos siempre resaltará su propia imagen pero, acaso, distinta.

El autor encuentra sus fundamentos literarios en el surrealismo: Bretón, Louis Aragón, Buñuel, Dalí, Paul Éluard… En los dibujos animados y en los cuentos de Perrault, de los hermanos Grimm o de Lewis Carroll. Encuentra referencias literarias en “La Eneida” o en “La Odisea”, en los poetas del 27, en “Poeta en Nueva York” de Lorca, en las muchas escenas oníricas que nos ofrece el cine, haciendo especial referencia a las inolvidables “La Edad de Oro” o “Un perro andaluz” del genial Luis Buñuel.

Juan Martín García-Sancho relata como, por supuesto, utiliza en sus obras un sustrato real basado en anécdotas vividas o escuchadas con connotaciones de humor absurdo, sin sentido, descacharrante.

Terminó el autor haciéndonos partícipes de su agradecimiento a las personas que influyeron de forma notoria en despertar en él el gusanillo por la lectura y de la que se deriva su actual pasión por escribir: a sus amigos de la infancia, Carlos Hebrero y Pedro Martín, lectores privilegiados en otros lares que se nos escapan; a su hermano Julio; a sus padres Cesar y Candelas…

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