30 sept. 2012

De nuevo, en la Guía del Ocio

   De nuevo, en la Guía del Ocio de Madrid de esta semana, aparecen lugares y pueblos de nuestra Tierra de Arévalo y Moraña. Esta vez se trata de una propuesta de visita por los Pinares del Adaja y los diversos pueblos que acompañan a nuestro río en su descenso hacia el Duero: Velayos, Gotarrendura, Hernansancho, Pájares de Adaja, Villanueva de Gómez, El Bohodón o Tiñosillos.

Páginas de la Guía del Ocio

  

 Para más información de estos lugares: Los Cortados Rojos


29 sept. 2012

Pandero. Museo Etnográfico de Castilla y León

   Instrumento musical de la familia de los membranófonos que consta de un bastidor circular, de 55 cm. de diámetro, elaborado en madera sobre el que se ha dispuesto un parche de piel en uno de sus lados.
   Perimetralmente, han sido abiertos cuatro huecos en el aro para situar sendos pares de sonajas metálicas que crean sonido al chocar entre ellas, acercando este instrumento también al ámbito de los idiófonos.
   Las sonajas o rodajas suelen ser de tipo rizado o alabeado, sin embargo en este caso concreto, las mismas no responden a ninguna de estas dos clases, siendo sencillamente lisas.
   Las rodajas, por lo general de latón, consistían en círculos silueteados de placas de chapa y botes o latas, que se freían en aceite para conseguir una sonoridad particular. De igual forma, para ampliar el sonido del instrumento en general, se colgaban del bastidor cascabeles o incluso pequeñas campanas. Y cabe indicar que, a modo puramente ornamental, sin que ello suponga una modificación en la intensidad del sonido, se adornaban los panderos y las panderetas con cintas de colores y se coloreaban los parches con escenas bucólicas, de carácter campestre.
(...)
   En el medio rural, tradicionalmente se ha atribuido connotación sexual al parche del pandero al relacionarlo con el himen femenino. Si una muchacha, tocando el instrumento rompía la piel tensada, se consideraba burlona e indiscretamente que la doncella ya no era tal.    
   Mujer y pandereta quedan inexorablemente ligadas la una a la otra desde la más remota Antigüedad, cuando tanto en Mesopotamia, como en Egipto y en Grecia, las mujeres eran las encargadas de tañer estos instrumentos, entonando cantos de carácter mágico y ritual.

28 sept. 2012

Javier Sánchez Sánchez, tercer premio de fotografía "VIENTOS DE AÑORANZA"

Con el título “Vientos de Añoranza”, han sido otorgados los premios a las obras que mejor han reflejado la importancia de la integración de las personas inmigrantes desde una perspectiva cultural, dentro del ámbito del concurso nacional de fotografía y microrrelato, organizado por Cruz Roja Española y financiado por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Javier Sánchez, ha resultado ganador del tercer premio de fotografía por su obra "Rayuela", "un juego infantil que muestra el paso por la propia vida", según palabras del autor. Javier Sánchez reside en Arévalo y es voluntario desde hace años de Cruz Roja.

Más información en Tribuna de Ávila

23 sept. 2012

Exposición fotográfica en Aldeaseca

El próximo jueves, 27 de septiembre de 2012, a partir de las 21 horas, en el Centro Cultural de Aldeaseca tendrá lugar la inauguración de la exposición fotográfica "La calzada de Arévalo-Peñaranda", con  fotografías de Juan Antonio Herranz y Juan C. López. La muestra está basada en textos de Félix Sáez, Jorge Díaz y Raimundo Moreno.
La exposición permanecerá abierta hasta el próximo día 30 de septiembre en horario de 15,00 a 20,00 horas.

21 sept. 2012

Charla sobre la enfermedad de Alzheimer

Viernes, 21 de septiembre, a las 20,30 horas y en la sala de conferencias de la Casa del Concejo, charla-coloquio sobre la enfermedad del Alzheimer que estará a cargo del doctor don Saturio Vega Quiroga. El acto está organizado por la Asociación de Familiares de Alzheimer de Arévalo y Comarca.

19 sept. 2012

En la Guía del ocio

En la Guía del ocio de Madrid del pasado viernes, 7 de septiembre de 2012, aparecía un interesante artículo sobre los Puentes Mudéjares de Arévalo que podéis consultar pinchando en el enlace que sigue o en la fotografía:




18 sept. 2012

"Por la senda de Tumut", primera novela de Luis J. Martín


- Luis, ¿es ésta tu primera novela?
- Sí, es mi primera novela, aunque es mi segundo libro pues soy también coautor del libro “Guía de las aves de La Moraña y Tierra de Arévalo”, publicado por ASODEMA en 1999 gracias a una subvención de la Comunidad Europea. Desde joven me ha atraído mucho la naturaleza y me ha gustado conocer mi entorno, las plantas, los animales, los diferentes tipos de hábitats, su estado de conservación. Sobre las plantas y animales, pero especialmente sobre las aves, he escrito varios artículos y relatos cortos publicados tanto en revistas especializadas como en divulgativas o culturales.


- ¿Y cómo has pasado de escribir artículos sobre la naturaleza a crear una novela? - La verdad es que el culpable de ello es mi hijo David. Yo jamás pensé en escribir una novela, no veía capaz. Lo cierto es que un día, viendo un documental sobre el paleolítico, dije a mi mujer y a mis hijos que hacía unos años había empezado a escribir lo que iba a ser un relato sobre las relaciones entre los hombres del paleolítico. Pero que cuando tenía escritas unas treinta o cuarenta páginas se me perdieron en uno de esos desastres informáticos en los que compruebas horrorizado lo que ha pasado sin saber muy bien cómo ha pasado. Recuerdo que les dije que sólo conservaba un archivo primitivo con algunos arranques o ideas de historias, descripciones sobre personajes y bastante documentación sobre fauna de la época, flora, utensilios, clima y diversas teorías sobre la extinción de los neandertales.
Recuerdo que David, que por entonces tendría unos 22 años, me hizo buscar ese archivo salvado del desastre informático y después de leerlo detenidamente me dijo que eso no daba para un relato, sino para una novela. Yo le dije que no, que me sentía incapaz de escribir una novela. Pero él insistió con tanto entusiasmo que me convenció. Lo cierto es que David vio en mí más de lo que yo nunca había visto en mí mismo. Bueno y este es el resultado: “Por la senda de Tumut”.

(más en Tregolam)

15 sept. 2012

La Llanura número 40

Como cada 15 de mes ya tenéis, en los lugares habituales, La Llanura número 40.
De igual forma podéis descargarla en formato digital en los siguientes enlaces:



11 sept. 2012

Anulación de la presentación en Ávila de la novela "Por la senda de Tumut"

Por razones completamente ajenas al autor de la novela y a la asociación cultural La Alhóndiga, la prevista presentación de la novela "Por la senda de Tumut" que iba a realizarse mañana jueves, 13 de septiembre, a las 20,30 horas, queda suspendida para una próxima fecha pendiente de determinar.

Disculpad las molestias.

El río Trabancos


El río Trabancos es un río transitorio, afluente del río Duero por el sur, que discurre entre el río Zapardiel y el Guareña.
Nace cerca de la localidad de Blascomillán, a unos 1.100 metros de altura. Tiene unos 85 km de longitud y, aunque su cauce es estable, sólo lleva agua cuando se producen lluvias torrenciales.
Pasa por las localidades de Narros del Castillo, Salvadiós, Flores de Ávila, El Ajo, San Cristóbal de Trabancos,  Rasueros y Horcajo de las Torres, en la provincia de Ávila; marchando luego hacia la provincia de Valladolid por el Norte.

Nos dice Madoz del Trabancos, aunque incorporando algunos errores, que este río tiene su origen en la provincia y partido judicial de Ávila, entre los cerros de Garcipedro y Solana de Rio Almar; corre impetuoso buscando siempre el Norte, por los término de Herreros de Suso, Narros del Castillo, por los valles y prados de Flores de Avila, término del Ajo, La Cebolla, Rasueros, Horcajo de las Torres y otros que deja a su derecha.  En el de este último recibe las aguas del Menines y Ragamilla, y siguiendo su primitiva dirección deja a la izquierda los pueblos de Salvadiós y Rágama ; entra en la provincia de Salamanca, la cual pasa rápidamente por los término de Palacios Rubios, Cantalapiedra y Mollorido, y pasando a la de Valladolid atraviesa por los de Fresno, Carpio, Castrejón, Alaejos ,Ébanos de Abajo, Foncastín, Poyos y Castronuño, y desemboca en el Duero, entre estos dos últimos pueblos, en el sitio que llaman Peñas Bermeja. Corre 131/2 leguas, 6 por la de Ávila, 3 por la de Salamanca y 4 por la de Valladolid. Da movimiento con sus aguas a las ruedas de varios molinos harineros.

Es de destacar que este insignificante curso de agua tiene muy escasa importancia hidrográfica, pero, al menos hasta el siglo XIII tiene un papel no desdeñable en la historia de la Meseta Norte española.

 La Prehistoria: Hace referencia Santiago Suardíaz en su libro sobre Narros del Castillo a los descubrimientos de restos paleolíticos que tuvieron lugar en 1974 y cuyos materiales se encuentran actualmente en el Museo de Ávila.
En el tomo I de la Historia de Ávila podemos leer que: prácticamente, el único yacimiento achelense, es decir de industria lítica del paleolítico inferior, hacia 250.000 años antes de Cristo, de cierta entidad se ha localizado al Oeste de la provincia, en el valle del Trabancos, en el término municipal de Narros del Castillo. Las piezas encontradas corresponden diversas lascas, algún núcleo y varios utensilios del tipo de raederas, cuchillos y bifaces.

No encontramos más noticias arqueológicas hasta la época tardorromana. Puede que el Trabancos fuera una zona de nadie entre vacceos y vettones, una zona fronteriza, que parece ser la vocación de este humilde río.

Época Romana: Los romanos debieron llegar a este territorio hacia el siglo II a. C., pero esta zona quedó al margen de los episodios principales, así como de la creación de municipios y vías más importantes. Las más cercanas eran por el Este Cauca y Nivaria, por el norte Septimanca (Simancas) y, por el Oeste, la Vía de la Plata.
Hacia los siglos IV y V d.c. se propone como posible una villa romana en el municipio de Blascomillán.

La Edad Media: Todavía en la Edad Media, ésta siguió siendo una zona de poco interés. Durante la conquista cristiana se puso poco énfasis en repoblar estas tierras, pues era esencial consolidar zonas más estratégicas.
Manteniendo su vocación de ser zona de tierra de nadie formó parte de la llamada Extremadura Castellana formando límite entre los reinos de León y de Castilla.
De la época medieval proceden seguramente la multitud de torres almenaras y atalayas que pueblan este territorio y que son muestra de este carácter fronterizo que ha tenido el Trabancos a lo largo de su historia.

Respecto a las poblaciones que conforman este territorio ya hemos hablado, en otras ocasiones, de algunas de ellas. Bellacos o Flores de Ávila lugar en el que aún podemos admirar viejas casas castellanas.  O podemos subir al “cerro de La Atalaya”, un alto desde el que se divisa un impresionante panorama de La Moraña perdiéndose la vista desde los límites de las provincias de Valladolid y Salamanca hasta las sierras del Sistema Central. O visitar la iglesia parroquial, que parece levantarse sobre una construcción anterior que bien pudiera haber sido una estructura defensiva que diera origen a que la parroquia reciba el nombre de Santa María del Castillo.
 
Más adelante hablaremos quizá de Rasueros y su iglesia de san Andrés, de esbelta y ornamentada torre; de Narros del Castillo y su templo de santa María con su cabecera de traza toledana y la imponente armadura mudéjar de su nave central; o de Horcajo de las Torres su iglesia de san Julián y santa Basilisa, el majestuoso artesonado de su nave central y sus retablos.

No deja de ser paradójico que este riachuelo sin caudal —salvo en tiempos de fuertes lluvias— fue, un tiempo, de importancia estratégica para la "Extremadura Castellana", y sin embargo, su patrimonio histórico artístico, al igual del de otras zonas de nuestra provincia está, en muchos casos abandonado y en otros desapareciendo tan deprisa que solo gracias a las investigaciones publicadas hay constancia de ellos.

10 sept. 2012

Noticias de arevalenses

Ya hemos informado en una entrada anterior que  del 9 al 15 de septiembre, entre las 19,00 y las 20,30 horas, en la sala de exposiciones del espacio de San Juan de la Cruz en Fontiveros, muestra de pintura "Visiones de mi Tierra" de Esteban Monjas.

Nuestro buen amigo Juan Jesús Villaverde ha mantenido algunas de sus esculturas de hierro reciclado en Expoaire 2012 en la Huerta del Guardián de Palencia. De igual forma entre los días 5 al 27 de septiembre podemos contemplar otras de sus obras en el Patio de la Casa de Cultura de Grado en Asturias.

Por otra parte, desde esta misma semana, está presente, en las librerías del Museo de la Evolución Humana de Burgos, la novela de Luis José Martín García-Sancho titulada "Por la senda de Tumut" que fue presentada en Arévalo el pasado 10 de agosto de 2012.

9 sept. 2012

Patrimonios perdidos

Preservar el patrimonio no es un gasto superfluo, una blandura sentimental
El escritor considera que es una inversión que puede crear prosperidad durante generaciones

Viniendo a Úbeda desde el sur, desde la carretera vieja de Granada que atravesaba la sierra de Mágina, la iglesia de San Lorenzo se distingue con dificultad del lienzo de la muralla almohade del que forma parte. Por encima de la ladera de huertas, la muralla es un mirador sobre el que se asientan las casas blancas que miran al valle del Guadalquivir. La iglesia se construyó aprovechando como contrafuertes uno de sus torreones, y está hecha con bloques de la misma piedra, la arenisca rubia que brilla al sol y se repite tanto en las otras iglesias y en los palacios de la ciudad, y también en los dinteles de muchas casas campesinas. En las fachadas de los palacios la piedra está desnuda y muy labrada, algunas veces con cariátides de una extraordinaria elegancia, obra de un escultor francés que trabajó en la ciudad en el siglo XVI, y que recuerdo haber leído que tuvo conflictos con la Inquisición, quizás porque sus figuras se parecen más a divinidades clásicas que a santos católicos. En las casas campesinas la cal cubre todo el espacio de las fachadas, dejando solo al descubierto la piedra de los dinteles de las puertas y los marcos de las ventanas. Me gusta la elegancia sobria de la cal y la piedra, que favorece la impresión de una sola trama urbana, en la que los monumentos no son islas separadas de los lugares de la vida común, sino espacios empapados y habitados por ella. Cuando yo era niño muchas más casas que ahora se apoyaban en la muralla, como nuevos organismos que aprovechan una ruina o un tronco caído para medrar en ellos. Palacios con patios de columnas de mármol eran populosas casas de vecinos. En una torre intacta de la muralla un agricultor conocido de mis padres tenía su almacén de grano.

Antonio Muñoz Molina

7 sept. 2012

Ascendimos al pico

Era aún de noche cuando el estúpido despertador salto de la mesilla anunciando la hora de levantarse. Las 6,30 de la mañana del domingo. Habíamos quedado a las 7,15 horas en la plaza del Arrabal de Arévalo. Era una buena hora para disponer de margen suficiente para estar a tiempo. La excursión era esta vez al pico Zapatero, cerca de Sotalvo.
Después de desperezarnos, lavarnos un poco, recoger las cosas, salimos de casa pasadas las 7 a reunirnos con el resto de aventureros. Aguerridos, despiertos, algunos ya esperaban impacientes la partida.
Pasada la hora y luego de llamarles, comprobamos con cierto desasosiego que ni Fabio, el que hace las crónicas, ni míster Chips, nuestro eterno optimista, habituales y de los más aplicados de los alumnos, iban hoy a acompañarnos. Dimos por hecho que les había asustado la aventura o bien que, como tiernos infantes, estaban amilanados y, lloriqueando, se habían quedado en la cama en este nuestro primer día de clase del nuevo curso. Contábamos sin embargo con la compañía de Fernando, que siendo un hábil y experimentado escalador se incorporaba a nuestras mensuales aventuras campestres.
Salimos pues más tarde de la hora prevista; habíamos quedado en Sotalvo a las 8,15 horas.
Llegados a la entrada del pueblo, después de un animado viaje en coche, comprobamos con cierto alivio, que ni Carlos Tomás, ni sus acompañantes habían aún llegado, con lo que al fin y a la postre sí habíamos sido puntuales.
Llegaron los de Ávila casi enseguida y, una vez despachados los saludos y presentaciones de rigor, iniciamos nuestro “paseo” hacia la cumbre del Zapatero.
Primero, en coche, marchamos por una empinada pista hasta la fuente de Aguas Frías, un precioso espacio de descanso y asueto en el que, una vez recogidas nuestras mochilas, dejamos nuestros coches.
Seguimos a pie un buen trecho. A poniente veíamos en detalle la cara suroeste del promontorio en el que se asienta el Castro de Ulaca.
Un poco más adelante nos adentramos ya en la zona de piornos y enebros. Debemos seguir el camino marcado por todos los que nos han precedido. Es importante seguir los hitos, piedras apiladas que han ido colocando avezados aventureros que han pasado un día y otro día por aquí.
La compañía sigue adelante. El pico se nos muestra allá a lo lejos, recortando junto a la Peña Negrilla o el Risco del Sol. Unos caballos nos observan curiosos, preguntándose quizá adónde dirigimos nuestros pasos en esta luminosa mañana de domingo.
Paramos a menudo. Nuestros guías, Carlos Tomás o Luisjo, toman la palabra y nos explican donde estamos, lo que vemos a nuestro alrededor, nos señalan que plantas nos rodean y nos hablan de ellas. Seguimos sus explicaciones. Algunos como buenamente podemos. Escuchar y hacer fotografías no es del todo compatible; si te entretienes a enfocar y disparar la cámara te quedas rezagado y ya pierdes la explicación.
La ascensión nos deja disfrutar, cada vez más, con el imponente panorama que queda a nuestros pies. En la inmensa llanura vislumbramos, entre la bruma lejana, incluso las torres de nuestra harinera. El Guggenhein de Arévalo, dicen entre bromas.
Poco a poco vamos acercándonos a la cumbre. Algunos más adelantados llegan hasta el pico y esperan, después de abrigarse un poco. Allí arriba el viento es frío. Un poco después llega el resto.
La vista es de impresión. Podemos contemplar el valle del Adaja, las Parameras, Gredos, la sierra de Béjar, las estribaciones segovianas. Carlos Tomás nos lleva con sus explicaciones a cada uno de estos sitios. Nos detalla los pueblos que salpican el mapa de imponente paisaje.
Al recuerdo nos vienen las páginas y las ilustraciones de La senda de Tumut: Las montañas del Oso, la llanura de los Rinocerontes, el valle de las flores de Alivés, las montañas del Sol, el río Agual, las grandes rocas de Amila.
Un ligero descanso y a reponer fuerzas. Unos, más avezados en esto de subir a las montañas, comen ligero: frutos secos, barritas o bebidas energéticas; otros damos buena cuenta de nuestro bocadillo de filete o tortilla con pimientos. Picamos en las repletas fiambreras algún torrezno o rodaja de chorizo, blanco o rojo, y a ratos apuramos algún que otro suspiro de la bota que ha subido Fernando.
La pequeña Violeta nos ofrece por tres veces ración de pistachos.
Acabada la pitanza iniciamos el regreso. Aprovechamos, los que no habíamos subido por ella, a bajar por una empinada cueva que forman los enormes bloques de granito. Aquí las bromas típicas dado que el paso entre las piedras nos hace tomar posturas poco adecuadas a la dignidad habitual que mantenemos.
Seguimos, casi siempre, el sendero marcado por otros. A veces te pierdes entre los piornos y tienes que reconducirte, tienes que buscar los hitos que marcan el camino.
Llegamos abajo, al prado, y paramos un momento para recuperar un poco las fuerzas. Algún móvil suena. Preguntan por la excursión, ¿todo bien? Las caras de satisfacción dejan entrever el orgullo que sentimos los novatos por haber podido llegar, casi al límite de nuestras fuerzas, hasta la cumbre del Zapatero.
Un poco más abajo llegamos a una pequeña balsa que recoge agua de manantial. Agua pura y fresca que, aunque carece de sales minerales, bebemos con deleite.
Por fin llegamos a los coches.  Las últimas explicaciones, un último vistazo a la fuente de Aguas Frías y una cálida despedida para terminar esta preciosa excursión no sin antes haber dejado casi apalabrada nuestra próxima salida. Si no surgen inconvenientes de última hora, en octubre tendremos una visita guiada al Castro de Ulaca, seguramente el mayor oppidum celta de toda la península ibérica.
Juan C. López

1 sept. 2012

Julio C. Martín García-Sancho

Julio C. Martín García-Sancho, psicólogo clínico, natural de Arévalo (Avila). Ha escrito en colaboración varios libros sobre el tratamiento de la ansiedad y guías de práctica clínica, así como tres libros de poesía.
Vive en Los Alcázares (Murcia) al lado del Mar Menor. 
"Mi amanecer es pinar, mi atardecer, el mar". (de "Rueda la tarde colina abajo").


"Memorias de un puente" describe, a través de las sensaciones imposibles de las piedras, sentimientos y maneras de enfrentarse al río de la vida.

Aicul es un nombre muy raro que, sin embargo, produce poesías fáciles de leer. Si lees el libro hasta el final sabrás por qué. Julio C. Martín es autor de "Memorias de un puente y otros versos" publicado en Bubok y "Rueda la tarde colina abajo" de próxima aparición en GrupoBuho.