20 dic. 2012

EL FUTURO DEL PATRIMONIO EN LA ZONA DE ARÉVALO: LA DESAMORTIZACIÓN DEMOGRÁFICA DEL MUDÉJAR.


   Las muchas veces que en distintos foros he tratado sobre las incidencias que en la conservación-pérdida de patrimonio tuvieron las sucesivas y distintas desamortizaciones burguesas del siglo XIX, siempre he señalado que sobre nuestro patrimonio se cierne una doble desamortización que ya se está manifestando por una parte en los conventos y monasterios que quedan o quedarán pronto vacíos por la falta de religiosas y religiosos, y por otra en los lugares que día a día quedan despoblados (sus consecuencias ya se adivinaron con la marcada disminución de sacerdotes que obligó a que algunos administren decenas de templos).
   En lo que afecta a los templos parroquiales y ermitas es un fenómeno en el que también tiene una gran incidencia la intensidad y forma de la práctica religiosa de los ciudadanos, que evidentemente han cambiado las últimas décadas: el caso de Arévalo, que a pesar de aumentar considerablemente su población, tiene arruinado algunos de sus templos y sin culto otros, ejemplifica lo dicho.
Sobre esa crónica de una desamortización anunciada tratan estas líneas, que se centran en la zona de Arévalo pero que –en mayor o menor medida- son extrapolables a casi toda la España rural, especialmente a Castilla y León, y a casi toda Ávila.
   Teniendo en cuenta que la desa-mortización monástica monumental ya se ha producido de hecho (las excepciones son las agustinas de Madrigal y las carmelitas de Fontiveros) queda por definir el alcance de la desamortización motivada por la negativa demografía. Para cuantificar ésta  nada mejor que el adjunto cuadro (al pie de esta página)  que recoge con datos del INE la población de hecho de 1900, 1950 y 1991, y del censo de 2010, de Arévalo, algunos municipios cercanos, mas Madrigal de las Altas Torres. También se  incluyen un sumatorio total y otro de los pueblos sin Arévalo. 
    Los datos presentan un futuro preocupante, más teniendo en cuenta que corresponden a años de auge  demográfico, y que todas las estimaciones pronostican un profundo retroceso poblacional que será más marcado en Castilla y León, más en una provincia tan envejecida como la abulense, y mucho más en los municipios pequeños dado que se está dando un acusado fenómeno de huida de la población hacia las cabeceras comarcales, cual es el caso de Arévalo. Los datos no precisan muchos análisis, pero creo que debe resaltarse tanto la acusada pérdida de población de Madrigal, como la del conjunto de los pueblos seleccionados si se excluye a Arévalo del cómputo: centrándonos en el período 1950-2010 la variación es cercana al -60%. Si se quiere poner una clara imagen a lo que para el patrimonio monumental puede representar lo que aquí se adelanta, recúrrase a las atalayas abandonadas o a la iglesia de Villar de Matacabras.
     Obvio es que esta catástrofe demográfica tendrá, tiene ya,  una clara incidencia negativa tanto en el patrimonio monumental como en el popular. Es decir muchos templos y casonas están condenados a perderse poco a poco, pero para mí está claro que en la conservación de ese patrimonio, a la que estamos obligados culturalmente, está una de nuestras más claras apuestas de futuro. Es un tema, el del estudio y promoción del patrimonio mudéjar morañego, sobre el que llevo décadas  predicando sin mucho éxito, y formulado un elemental plan de actuación que recoge aportaciones de otros colegas. Plan que cada día es más urgente acometer y que, sabiendo que aquí no caerá en saco roto, vuelvo a presentar esquemáticamente en estas páginas amigas de La Llanura: 
  
 ÁREA CULTURAL
     ●Realización de un catálogo académico y multidisciplinar de todo el mudéjar.
     ●Publicación científica sobre todo el mudéjar.
     ●Portal mudéjar en Internet, que recoja también el mudéjar no abulense.
     ●Centro de documentación y estudios mudéjares.
   
   ÁREA DE GESTIÓN:
     ●Gestión conjunta de todo el patrimonio mudéjar de La Moraña y la Tierra de Arévalo en sus  aspectos culturales, de conservación y restauración, y turísticos.
     ●Asociación de amigos del mudéjar de La Moraña.
     ●Hermanamiento de las poblaciones mudéjares de España.
     ●Red de lugares mudéjares.
     ●Declaración de Patrimonio de la Humanidad del mudéjar de la Tierra de Arévalo y de La Moraña.

   Incidiendo en la desamortización de facto que las negativas perspectivas demográficas proyectan sobre buena parte de este patrimonio, creo oportuno explicitar más aquí lo apuntado en la primera propuesta del Área de gestión (quede claro que el orden no es gratuito y lo primero debería ser completar las actuaciones propuestas en el Área cultural, muy especialmente la realización  del que llamo catálogo académico y multidisciplinar de todo el mudéjar). Esa gestión conjunta que se propone debe manifestarse ya en la necesaria puesta en marcha de un Plan Director del patrimonio mudéjar de la Moraña y Tierra de Arévalo, que debe ser obra de un equipo profesional multidisciplinar y experimentado, que debe comenzar a realizarse ya y debería concretarse en una propuesta por etapas, debidamente razonada y comprensible, que aborde el mantenimiento y restauración de este patrimonio mudéjar, mueble e inmueble, civil y eclesiástico. Evidentemente en la gestión del plan director deben estar representados los titulares de la propiedad de los monumentos (especialmente la diócesis de Ávila), y las administraciones implicadas (Junta de Castilla y León, Diputación de Ávila y ayuntamientos de la zona, singularmente los mayores y los que atesoran mayor patrimonio mudéjar) y las entidades civiles. 
   Contra lo que pudiera parecer, la crisis no puede justificar el que no se haga nada. Al contrario, ya que no son precisas grandes inversiones, pero hacen falta mucha ilusión e ideas novedosas (ya Ángel Ganivet decía hace más de un siglo que en este país hacían falta menos dinero y más ideas, y proponía gastar ideas). Además en el pasado mudéjar puede estar una razonable perspectiva de futuro que cumple con esas ideas mito que están en la boca de todos: dinamizar el tejido social y promover un desarrollo sostenible. Es esta cuestión vital de alta política, no de lucha partidista, ajena a los plazos electorales, en la que las administraciones todas deberían trabajar al unísono.
   Mientras ello empieza a ser una realidad, ¡no perdamos nunca la esperanza!, creo que ya es llamado el momento de hacer lo que está en manos de la ciudanía, y por ello retomando el espíritu de aquel manifiesto lanzado en las Lecciones de Arquitectura Española dedicadas al mudéjar en Arévalo, en marzo del 2001, con el lema ¡SALVEMOS EL MUDÉJAR!, llamo desde estas páginas a todos aquellos que saben de la riqueza de ese pasado monumental mudéjar que atesora el norte de nuestra provincia, a poner en marcha ya una Asociación de Amigos del Mudéjar de ámbito provincial que tenga como objetivos fundamentales el conocimiento, la conservación y difusión de nuestro mudéjar, sin duda alguna la página más singular de nuestro patrimonio. Una asociación abierta a todos, en la que espero que  La Alhóndiga y la Asociación de Amigos de Madrigal tengan en los primeros momentos un papel impulsor. Me atrevo incluso a proponer un plazo perentorio de tres o cuatro meses para la puesta en marcha de esa Asociación que deberá tener como primer objetivo ser el catalizador ciudadano que impulse la realización de ese Plan director del patrimonio mudéjar de la Moraña y Tierra de Arévalo.
José Luis Gutiérrez Robledo
Universidad Complutense
La Llanura número 41-octubre de 2012

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