25 abr. 2015

Propuesta para unas jornadas medioambientales

El pasado viernes, 24 de abril, desde la Asociación "La Alhóndiga" se ha presentado en el correspondiente registro municipal un escrito dirigido al señor Alcalde solicitando que, desde el Ayuntamiento que preside y a través de la Concejalía de Medio Ambiente, se promuevan unas jornadas medioambientales en las que puedan participar colegios e institutos, colectivos y ciudadanos interesados de nuestra ciudad.
La propuesta persigue que pueda llegar a elaborarse un programa serio y eficaz enfocado a la participación ciudadana en la sensibilización, protección y promoción del Medio Natural de Arévalo y de sus entornos.
Entre las actividades propuestas, sin abundar en exceso y dejando la iniciativa a los grupos, personas y colectivos que en su momento 
quieran participar de ellas,  se consideran de interés las siguientes: 

- Jornadas de educación y participación en el medio natural.

Actividades de voluntariado para limpieza de entornos degradados.

- Participación para la plantación de especies arbóreas en zonas habilitadas para ello.

- Uso y promoción efectiva del Aula de la Naturaleza existente en la Casa del Concejo.

Consideramos, desde esta Asociación, que en estos momentos cobra un especial interés el establecer en Arévalo unas jornadas medioambientales que tengan una periodicidad anual, por lo que entendemos que, desde la Concejalía de Medio Ambiente del Excmo. Ayuntamiento de Arévalo, se debe impulsar la creación de las citadas jornadas  en las que, estamos seguros, muchos ciudadanos y colectivos de nuestra Ciudad participarán.

23 abr. 2015

Una infancia sin libros. (Cuando leer era malo).


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Cuando el amigo José María me invitó a participar en este ciclo de conferencias, lo primero que se me vino a la cabeza fue el popular soneto de Lope que comienza de esta guisa: “Un soneto me manda hacer Violante”. Y es que así me vi yo. De modo que remedando al imposible Príncipe de los Ingenios, para abrir boca, compuse este cuarteto: 

Un escrutinio me manda hacer Quirós 
y en mi vida me he visto en tal aprieto; 
pues, entre tantos libros la elección, 
chiripa sería si bien lo acierto.

Pasado el primer escollo, el aceptar el reto de escarbar en la República de libros y desechar los más y traer a la memoria los menos, me acerqué al Quijote, que nunca me falla, por ver cómo se podría hacer nada menos que un “donoso” escrutinio. Muchas veces había leído aquel título “Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo” con el que comienza el cap. VI de la 1ª parte. Pero, nunca me había parado a pensar qué significaba ese adjetivo que Cervantes aplicó a tal escrutinio. Una nota a pie de página en la edición del IV Centenario (RAE) dice que “donoso” es “gracioso”. Como me sabía a poco, acudí al diccionario como la Beatriz, de Benedetti, en Primavera con una esquina rota; a pesar de que ya se sabe que los diccionarios lo más que consiguen es crear más dudas y así se convierten en la novela más fabulosa que se haya creado. Una palabra te lleva a otra y como las cerezas y los libros la aventura por conocer e imaginar ya no te abandona. Te conviertes así en un Ulises bamboleado por las aventuras más insospechadas e interminables. 
Julio Collado.

El sepulcro de don Quijote

Me preguntas, mi buen amigo, si sé la manera de desencadenar un delirio, un vértigo, una locura cualquiera sobre estas pobres muchedumbres ordenadas y tranquilas que nacen, comen, duermen, se reproducen y mueren. ¿No habrá un medio, me dices, de reproducir la epidemia de los flagelantes o la de los convulsionarios? Y me hablas del milenario.
Como tú siento yo con frecuencia la nostalgia de la Edad Media; como tú quisiera vivir entre los espasmos del milenario. Si consiguiéramos hacer creer que un día dado, sea el 2 de mayo de 1908, el centenario del grito de la independencia, se acababa para siempre España; que en este día nos repartían como a borregos, creo que el día 3 de mayo de 1908 sería el más grande de nuestra historia, el amanecer de una nueva vida.
Esto es una miseria, una completa miseria. A nadie le importa nada de nada. Y cuando alguno trata de agitar aisladamente este o aquel problema, una u otra cuestión, se lo atribuyen o a negocio o a afán de notoriedad y ansia de singularizarse.
No se comprende aquí ya ni la locura. Hasta del loco creen y dicen que lo será por tenerle su cuenta y razón. Lo de la razón de la sinrazón es ya un hecho para todos estos miserables. Si nuestro señor don Quijote resucitara y volviese a esta su España, andarían buscándole una segunda intención a sus nobles desvaríos. Si uno denuncia un abuso, persigue la injusticia, fustiga la ramplonería, se preguntan los esclavos: ¿qué irá buscando en eso? ¿A qué aspira? Unas veces creen y dicen que lo hace para que le tapen la boca con oro; otras que es por ruines sentimientos y bajas pasiones de vengativo o envidioso; otras que lo hace no más sino por meter ruido y que de él se hable, por vanagloria; otras que lo hace por divertirse y pasar el tiempo, por deporte. ¡Lástima grande que a tan pocos les dé por deportes semejantes!
Miguel de Unamuno
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18 abr. 2015

Jornada Solidaria a beneficio de ASIDOS

Jornada Solidaria" a beneficio de ASIDOS (Asociación de Síndrome de Down Segovia) que se realizará el próximo 19 de Abril de 2.015 en la vecina localidad de Martín Muñoz de las Posadas.

Programa

A las 10:00 horas, desde la Plaza Mayor de Martín Muñoz de las Posadas iniciaremos un ruta de senderismo hasta las ruinas de la ermita "El Espino" y vuelta (11 km.).

A las 12:30 horas habrá una visita por los rincones históricos de la Villa.

A las 14:30 horas, comida de "Judiones de La Granja" con todos los ingredientes propios del plato gastronómico. Será elaborado por un cocinero de la Asociación de Cocineros Segovianos.

Seguidamente a la comida habrá una actuación de un grupo musical.

15 abr. 2015

La Llanura número 71

Ya  está a vuestra disposición La Llanura número 71. Podéis recogerla en los lugares habituales de Arévalo y descargarla, si así lo deseáis, en los enlaces que os indicamos a continuación:

EN SCRIBD

EN PDF


14 abr. 2015

El vuelo de la avutarda



Las bajas de última hora nos impidieron llegar al centenar para participar en el paseo programado por la estepa cerealista. Al paisaje ondulado se sumó la brisa y así crear el efecto de olas en el mar de cereales, en aquellos que van alcanzando una cierta altura, en un año que se presenta, al menos de momento, con una magnífica cara. Pero por estas tierras, suele decirse sobre la cosecha que no has de fiarte ni cuando está en la era, que de todo se ha visto.
Las encinas (Quercus  ilex) que han sobrevivido entre tanto labrantío, parecen puestas allí por una suerte de pintor paisajista.
Desperdigadas por las suaves lomas, pequeños cerros y lejanos collados lucen entre las numerosas fincas de una gama cromática con el verde como tema principal, solo rota por los pardos barbechos o el de las tierras esperando simiente, tal vez girasol, y las manchas amarillas de colza. Destacando el renegrido verde de la encina con elegancia y transmitiendo serenidad al observador. Todo ello bajo un cielo velazqueño, inmejorable marco sobre el que vislumbrar los vuelos de una larga relación de aves. Desde el hiperactivo vuelo del cernícalo primilla (Falco naumanni) que cernido, de ahí su nombre, sobre un campo de cebada observa atentamente tal vez una posible presa, a las evoluciones del milano negro, del milano real, del aguilucho cenizo o del aguilucho lagunero. Vuelo más pausado el del águila calzada a más altura, y no lejos de allí el águila culebrera. Las cornejas evolucionan apareciendo como pequeñas manchas totalmente negras.
Mientras la vista se pierde, ayudada de prismáticos y otros aparatos de observación, el canto incesante de jilgueros, trigueros, calandrias, pardillos y gorriones acompaña nuestro paseo. Sigo escribiendo nombres de aves en la libreta: cogujada, terrera común, bisbita campestre, collalba gris, alcaraván, ánade, sisón,... Todos ellos apuntados al oído por Luisjo el de los Bichos mientras fija su mirada en alguno de ellos y con certera y maestra precisión nos ilustra. Resolviendo las posibles discrepancias, esperando a ver una cola, o una mancha en el pecho, agregando en ocasiones el sexo del individuo. ¡Así da gusto salir al campo, leches!
En el cerrete donde se encuentra el Torreón de los Piteos, con un gran número de conejeras a un lado y otro del camino decidimos almorzar. Allí en el alto y al abrigo de los últimos restos del despoblado medieval, queda apenas una argamasa de cal y canto, mampostería de la que un ya lejano día fue fortificación, degustamos el almuerzo mientras conversamos de furtivismo y mezquindad humana, pero eso será tratado en otra crónica.           

Ante nuestros ojos se extiende la llanura casi infinita, estepa cerealista con la visión cercana, por efecto de la luz en el llano, de Rasueros, Horcajo de las Torres, Mamblas más próximo, Madrigal de las Altas Torres un poco más allá, la torre de Castellanos de Zapardiel, Barromán con su imponente iglesia incluso a esa distancia, Cabezas del Pozo, Bernuy y Cisla, y el serpenteo del río Zapardiel encintando todo el paisaje, con su armoniosa línea de esbeltos chopos. A nuestra espalda San Cristóbal de Trabancos, El Ajo y Flores de Ávila.

Pasamos el arroyo del Calamón cuando ya he dejado de apuntar nombres en la libreta. No quiero distraerme de la magnífica vista que se muestra generosa y plena de belleza, sencilla sí, pero deslumbrante. Hemos perdido la cuenta de la gran cantidad de perdices que salen apeonando a nuestro paso, puede que sorprendidas al ver humanos que ni las disparan ni las persiguen. Alguna más desconfiada nos muestra su vigor lanzando un vuelo que la lleva a una ladera más alejada, dejando una prudente distancia entre nosotros y ella. Hermosos colores los de su plumaje, encendidos de rojo que destaca con la luz de una mañana tan luminosa. Intento guardar en la retina y almacenar en mi cerebro luces, sonidos, aromas, colores, sensaciones, cualquier cosa me sirve con tal de tener algo que ofrecer a Mister Chisp a nuestro regreso, pues sé que espera ansioso que le contemos la correría.
Como estas crónicas las suelen protagonizar gente poco normal, más bien rara, para qué nos vamos a engañar, y las suele escribir uno de los últimos románticos; no podían tener un orden "como Dios manda". Por eso al final de la misma contaré lo acaecido al principio de la jornada.
En la plaza del Arrabal, lugar habitual de nuestros encuentros, dispusimos las caballerías una vez contados los efectivos. Al llegar a San Cristóbal de Trabancos, después de haber ponderado la magnífica mañana, por climatología y expectativas se refiere, que ante nosotros se nos presentaba. En este pueblo nos estaba esperando El señor de los Infiernos, esta vez acompañado por su señora María Diablesa. Grandes personas, de una humanidad imposible de cuantificar. Allí junto a la iglesia mudéjar del pueblo antes llamado Cebolla, nombre que personalmente prefiero pues me recuerda no solo al bulbo que tanto bien hace a los guisos y  ensaladas y que tanto hambre ha mitigado acompañada de un "coscurro" de pan en un tiempo no tan lejano como a veces nos parece, sino que además me recuerda a las nanas que compusiera el poeta alicantino y cantara un catalán, el hijo de Josep y Ángeles; allí, digo, esperaban con dos cernícalos primilla que ya habían estado observando y que tienen su nido en la cubierta de una iglesia de bello ábside mudéjar o románico de ladrillo como le gustaba decir a un viejo amigo mío, y a la que perpetraron una reforma no hace tanto tiempo que debería figurar en los anales de las barbaridades que los técnicos más cualificados son capaces de realizar. Pese a ello, merece la pena disfrutar de la armoniosa disposición de los arcos de su cabecera, la elegante decoración de los frisos en esquinilla, disfrutar de la sencilla belleza del rojo ladrillo y la cal, de la justa proporción de los volúmenes, incluso fijándose con más detenimiento se puede apreciar el lugar exacto que ocupaba la primitiva cubierta y hacernos una más ajustada idea de las dimensiones originales del templo. Pero no es el único de la zona que merece la pena ser visitado. Es algo que podemos alternar en nuestra visita a estas tierras: Arte y Naturaleza; pues de todo ello hay.
De allí nos encaminamos hasta las proximidades de una vaquería, para sorpresa de su propietario al ver llegar a tan nutrido grupo. Intercambiados los correspondientes saludos que la cortesía y la buena educación hacen obligatorios, comenzamos a instalar los aparatos de observación. Pues en la loma más cercana, en la ladera orientada al este y calentada por los rayos primeros del día, un grupo de una treintena de avutardas caminaba por la misma, atentas las hembras a la evoluciones de dos machos, que en un alarde propio de su sexo, haciendo la rueda amatoria para exhibir su plumaje y convertirse en casi perfectas bolas de plumas, intentaban captar su atención. No muy lejos de allí un joven macho, inexperto por otra parte, intentaba en vano hacer lo propio, pero la ubicación no era la más correcta y las dos o tres hembras que estaban más cercanas a él, decidieron buscar algo más interesante. Las hembras deciden.
Y hablando de fidelidades al nido, como le sucede a la cigüeña, o de fidelidades a la pareja como ocurre con la golondrina vamos caminando de forma pausada mientras observamos en el suelo las huellas de algún zorro, de una garduña, animal de tamaño similar al gato y con un babero blanco, incluso aparecen las de un joven jabalí a juzgar por el tamaño que sus pezuñas han dejado en el suelo embarrado fruto de las recientes lluvias, todo ello por indicaciones de Luisjo el de los Bichos y de El señor de los Infiernos que se las saben todas; mientras comienzan a mostrarse las primeras perdices, que sorprendidas salen apeonando delante de nosotros y se pierden en los barbechos y sembrados. Una liebre salta de la cuneta asustando a más de uno, pues nunca sabes por dónde va a saltar este lepórido.
Y de pronto, sobrevolándonos a escasa altura una avutarda con su majestuoso vuelo, pleno de elegancia, pese a su enorme peso. Un batir de alas pausado pero enérgico, rebosante de vida. Si bello resulta ver sus evoluciones en tierra, sobre todo a los machos realizar la rueda, no lo es menos presenciar el vuelo de cualquiera de ellas a esa distancia, con ese tamaño. Ya nos podíamos volver a casa después de lo que habíamos podido ver apenas comenzado el día, pero nos quedaba toda una hermosa mañana de primavera entre el río Trabancos y el río Zapardiel para disfrutar de ella, y nosotros educados, no nos gusta despreciar lo que la Naturaleza tan generosamente nos ofrece.


Fabio López

9 abr. 2015

Paseo entre el Zapardiel y el Trabancos


Domingo 12/04/2015: Paseo por la estepa cerealista morañega. Entre las localidades de San Cristóbal de Trabancos, Cisla y El Ajo.
El paisaje es ondulado con una sucesión de redondeados cerros y alargadas lomas. Las tierras de labor se encuentran salpicadas de encinas centenarias, como la encina de la cruz de hierro. 

En estos campos abiertos habitan las aves esteparias, entre otras muchas especies: cogujada, calandria, terrera común, bisbita campestre, collalba gris, triguero, aguilucho cenizo, cernícalo primilla, perdiz roja, codorniz, alcaraván, sisón y avutarda, la reina de las llanuras. 
Sobre uno de los cerros se encuentra "El Torrejón de los Piteos" únicos restos que quedan en pie de un antiguo despoblado medieval. Y también merece una visita la iglesia de San Cristóbal de Trabancos, templo que cuenta con una bella cabecera mudéjar: http://estampasdelallanura.blogspot.com.es/2011/11/san-cristobal-de-trabancos.html



El recorrido será de 13 Km.

Salida de Arévalo: Plaza del Arrabal.

Domingo 12/04/2015.  Hora: 8:00 am.

Si el tiempo lo permite.

5 abr. 2015

El Cinturón Verde de Arévalo

El próximo viernes, 10 de abril, a las 20:30 horas, Francisco Durán Vian impartirá, en la Casa del Concejo de Arévalo, la conferencia titulada "El Cinturón Verde de Arévalo. Propuesta de Intervención Paisajística y de Uso Público".