30 mar. 2014

Memoria Fotográfica de Arévalo 2014

Estamos trabajando, desde nuestra Asociación Cultural, en la preparación de la muestra: "Memoria Fotográfica de Arévalo 2014".
Como en años anteriores informamos que si alguno de vosotros queréis aportar alguna fotografía podéis enviarla en formato digital, en tamaño mínimo de 2,4 Mb, o bien dejando el original a cualquiera de los miembros de la Asociación para que pueda ser escaneada.

La exposición podrá verse a lo largo del mes de mayo.

27 mar. 2014

Para saber de qué hablamos

Artículo 8. Funciones de los centros museísticos.

1. Son funciones de los museos:

a) Proteger, custodiar y conservar los bienes que custodian.
b) Incrementar, inventariar, documentar y catalogar sus fondos con criterios científicos.
c) Exhibir de manera permanente, ordenada y accesible los fondos que custodian.
d) Procurar el uso de planteamientos didácticos en la utilización educativa de sus recursos culturales.
e) Difundir y divulgar los valores culturales de los fondos que custodian.
f) Promocionar y fomentar la actividad cultural asociada a los fondos a su cargo, especialmente en el ámbito geográfico y temático que corresponde al museo.
g) Realizar, facilitar y promover la labor de investigación sobre sus fondos, su ámbito temático y territorial, y sobre los aspectos museológicos y museográficos relacionados con el cumplimiento de las funciones que le son propias.
h) Cooperar y colaborar con otros centros museísticos, centros e instituciones científicas, docentes o de investigación que guarden relación con sus contenidos, misión, objetivos y funciones.
i) Realizar otras funciones culturales relacionadas con sus fondos o especialidad, si tienen instalaciones adecuadas, y siempre que sean compatibles con el desarrollo normal o habitual de sus funciones.
j) Cualquier otra que se determine reglamentariamente.


2. Son funciones de las colecciones museográficas:
a) Proteger, custodiar y conservar los bienes que custodian.
b) Incrementar, inventariar y documentar sus fondos.
c) Exhibir de manera permanente, ordenada, accesible y didáctica los fondos que custodian.
d) Difundir y divulgar los valores culturales de los bienes que custodian.
e) Facilitar y promover la labor de investigación sobre sus fondos.
f) Realizar otras funciones culturales relacionadas con sus fondos o especialidad, si tienen instalaciones adecuadas, y siempre que sean compatibles con el desarrollo normal o habitual de sus funciones.
g) Cualquier otra que se determine reglamentariamente.

3. Son funciones de los centros de interpretación del patrimonio cultural:
a) Transmitir y revelar al público el significado cultural del bien, expresión o actividad cultural al que se encuentran vinculados.
b) Garantizar la protección, conservación, documentación, investigación y exhibición de los bienes culturales que custodian, y procurar la divulgación y difusión de los valores culturales que poseen.
c) Realizar otras funciones culturales relacionadas con su especialidad, si tienen instalaciones adecuadas, y siempre que sean compatibles con el desarrollo normal de sus funciones.
d) Cualquier otra que se determine reglamentariamente.

24 mar. 2014

Siguen estando las basuras en el puente del Cementerio

Las basuras, pese a las quejas de numerosas personas y colectivos arevalenses, se acumulan en el entorno del puente del Cementerio, uno de los puentes mudéjares de Arévalo.

El pasado día 8 de marzo nos hicimos eco, en las páginas digitales de nuestra Asociación Cultural, de unas fotografías que un joven arevalense, preocupado por el Patrimonio de nuestra ciudad, había colgado en una red social.
Las fotografías mostraban la basura depositada por algún o algunos desaprensivos en la misma entrada al puente del Cementerio, también conocido como puente de Valladolid, de la ciudad de Arévalo.
El puente del Cementerio es un histórico puente de construcción mudéjar que se encuentra en la parte norte de Arévalo, sobre el río Adaja, y comunica la ciudad con los pueblos cercanos pertenecientes a la provincia de Segovia. Se encuentra en un grave estado de ruina, lo que llevó a nuestra Asociación a solicitar en el año 2010, su inclusión en la Lista Roja del Patrimonio.
En multitud de ocasiones, tanto “La Alhóndiga” como otras personas y colectivos arevalenses, nos hemos hecho eco del grave estado de deterioro  de este puente, así como de la suciedad y basuras que se acumulan en el entorno del mismo, causadas por algún o algunos desaprensivos que se dedican, de forma reiterada, a dejar allí sus desechos y porquerías.
Nos parece lamentable tener que estar, de forma continua, haciéndonos eco de este penoso asunto, y no podemos sino manifestar nuestra más sonora queja por la desidia y dejadez que muestran los responsables municipales arevalenses, permitiendo que esto ocurra a menudo y además despreocupándose de ello, ya que teniendo conocimiento del estado en que está actualmente este sitio, no se ha procedido a su limpieza y sigue estando como un gran estercolero.

Pedimos pues a nuestras autoridades que tomen, de una vez por todas, cartas en el asunto, procedan a la retirada de las basuras que se acumulan en el entorno del puente mudéjar y que, asimismo, se proceda a detectar a los responsables, si no se sabe aún quienes son, y les sean aplicadas las sanciones máximas con el fin de evitar que sigan, de forma reiterada, infringiendo, la Ley.

22 mar. 2014

La Plaza de San Pedro. Una crónica de antaño

  La cita era en la plaza de san Pedro en una mañana que amaneció primaveral. A mi recuerdo vino de forma inmediata lo que había leído hacía tiempo de Marolo Perotas, el escritor que mejor ha descrito la singularidad de Arévalo, sus paisajes y sus gentes…

Esta plaza escondida, de hondo si­lencio y apartada del tráfago, está enclavada en lo más viejo del viejo Arévalo, y tomó el nombre, igual que su barrio, de la iglesia que desde tiempos remotísimos se levantaba en el rellano y declive que frente al Re­fugio de Pobres Transeúntes ocupan los corrales de los hermanos Prusia­no, las casas de Manolo el Berrendo y las cijas de los herederos de José Sáez Marinas (a) Carancha.

Según lo atestiguan historiadores castellanos, la iglesia de San Pedro Apóstol, al ser construida sobre un antiguo castillo se le suponía templo de la gentilidad consagrada a la diosa Minerva, diciendo de ella nuestro memorable paisano Ossorio Altamirano, en la «Descripción de Arévalo», «que era la mayor de la villa y que fue capaz de que estuviese con todos sus canónigos la Santa Iglesia Catedral de Ávila, por haberse apoderado de la capital de la provincia Abderramán, rey de Córdoba, en el primer tercio del siglo VIII».

 Sentado ante el ordenador pienso en cómo va a ser posible escribir una crónica de lo acontecido esta mañana de marzo, 16 para más señas, después de conocer y volver a leer lo que el maestro Marolo dejara escrito hace ya tanto tiempo. No hay cronistas como el de antes.
  Lo más a lo que se puede aspirar, en mi modesta opinión, es a contar lo que hoy queda de antaño, si es que queda. Lo que hay o cuánto hemos cambiado, si es que hemos cambiado. El Refugio de Pobres Transeúntes ha perdido el adjetivo de Pobres, no me digan la razón, puede que sea por el empobrecimiento generalizado de la mayoría de la población tal vez, y se encuentra ahora, año 2014, en el Polideportivo Municipal, y pretenden algunos ediles que sirva a la vez de Albergue de Peregrinos. Si terminan saliéndose con la suya, propongo que se nombre como Refugio de Pobres Peregrinos Transeuntes, que a mí esto de los títulos siempre me ha gustado mucho.
  En la plaza quedan unos pocos niños, tataranietos o bisnietos de los hombres y mujeres que el maestro Marolo conociera. Juegan a juegos muy diferentes de los de entonces, y donde se vieran cijas, corrales, casas de labradores o de pastores y jornaleros, quedan salvo excepciones, ruinas, muchas ruinas.

“Pasan centurias y más centurias. El templo sigue concurrido, espacioso y de fuerte y rara arquitectura, con sus tres cubos, su torre bizantina a modo de fortaleza y su sola y anchurosa nave.

Hablan las crónicas que en abril de 1284, Sancho IV se hospedó durante cinco días en el domicilio de su ca­pitán, don Andrés Rui Briceño, que se erigía al oeste de la plaza, residen­cia que perteneció al primitivo Conce­jo de la Villa y del que todavía he­mos conocido, en la barroca fachada, un raquítico balcón de fibrosa y re­torcida madera. El rey bravo y su ayudante oyen misa grande en San Pedro y admiran el buen gusto y la suntuosidad del edificio.

Posteriormente, el linaje de los Briceño favorece con su protección al sagrado recinto y son solemnes los cultos y prácticas en él celebrados, haciéndose enterrar al lado del altar mayor don Diego Ramírez de Peralta, obispo que fue de Ciudad Rodrigo, y don Francisco Ramírez Briceño, go­bernador y capitán general de Yuca­tán, Guatemala y otros reinos, en el revoltoso siglo XV. “

  Ni rastro de la iglesia de san Pedro, tan siquiera algún que otro trabajo arqueológico de búsqueda de restos de nuestro común pasado. Así han venido los tiempos y las gentes que los han dirigido.

“A mediados del XVI, Juan de la Cruz, el místico poeta fontivereño vive su niñez en el ba­rrio, y es sencillo e inocente devoto del aristocrático y caballeresco tem­plo. Feligresía rica y de buen corazón. En los albores del XVIII gustan de vi­sitar la iglesia el marqués de San Ju­lián, el Licenciado Villavita don Al­fonso de Cárdenas Vadillo, el conde de Ayala y otras familias nobles de aquel Arévalo.

La invasión francesa y las incle­mencias del tiempo deterioraron mu­cho la hermosa fábrica, y en noviem­bre de 1847, repentinamente se hun­dió la bóveda, destruyendo la te­chumbre algunas capillitas y un pre­cioso retablo con distintas escenas de la vida de San Pedro Apóstol. Como consecuencia, las imágenes, la feligre­sía y demás ornamentos del culto fue­ron trasladados a la también desapa­recida iglesia de San Nicolás, que se asentaba detrás de la casa del Gene­ral Ríos, mirando a la hondonada del Cárcavo.”

  Palacio que visitamos la otra mañana, en una plaza en la que los pocos restos de familias nobles o pudientes apenas si visitan la ciudad una o dos veces al año por breves espacios de tiempo. Pudimos ver la figura zoomorfa, restos de antiguas arquitecturas, un patio que invita al solaz esparcimiento de la lectura reposada entre viejas paredes con historia, repletas de escudos nobiliarios que muy pocos son ya capaces de contar su linaje y su historia. Con un amigo cambio impresiones sobre los apellidos de los propietarios del palacio.  General Ríos dice Marolo, del Río dice mi amigo. Me entristece la polémica estéril pues el tiempo cubre con su arena los recuerdos, las personas, sus vidas; y da pavor pensar que un día todo desaparecerá y nadie recordará cómo fue.

“Ocho o diez años estuvieron los ma­teriales y los escombros recordando el lugar del hundimiento, hasta que el ingeniero francés monsieur Bergogné los aprovechó en la cimentación del soberbio y atrevido puente del ferrocarril que se mantiene sobre el arenoso Adaja.

Todas las casas señoriales de la ar­caica plaza de San Pedro fueron pas­to de las terribles teas napoleónicas; únicamente se salvó, quizá por ser de piedra sillería, el primer plano de la antiquísima torre de los Mirabeles, que hace esquina con la calle de San­ta María al Picote, porque la de los abuelos de Ríos, que según la histo­ria se levantaba sobre los muros de un imponente alcázar árabe, igual que atrás del aflictivo y azaroso ba­rrio, fue consumida por las llamas el mismo día de Nochebuena del 1808.

Restaurada la casa, nació en ella, el 1849, don Vicente Ríos Careaga. A los catorce años ingresó en el Colegio de Artillería. El 1847, por su distinción en Monte Galdanes ascendió a capitán, y el 76 en los combates de Elgueta y Valmaseda, alcanzó el grado de comandante.

En el Cuerpo Real de Alabarderos desempeñó importantes mandos y S. M. el Rey Alfonso XIII le nombró su ayudante, condecorándole con la Cruz Roja de Mérito Militar. El 1906, le granjeó con el ascenso a General de Brigada, y en 1911 a General de División.

No dudamos de la envidiable repu­tación que como militar valiente y pundonoroso ostentaba don Vicente, pero como arevalenses amigos de la erudición y de la imparcialidad, con  confesamos que en el haber del discipli­nado general no hemos encontrado «un algo» digno de su predicamento, de su rango, ni del pueblo que le vio nacer.”

  El maestro como podéis apreciar no era muy diplomático que digamos, lo cual viene a demostrar que tal vez se confundan los que no ejercen con independencia su cometido, si es que existe tal independencia en estos tiempos que nos ha tocado vivir.

“Hacia el mil ochocientos setenta y tantos, en la casa señalada con el número 9, vino al mundo de los vivos don Félix Robles, de familia pobre pero honrada. Graduóse de bachiller y comenzó a dedicarse a la medicina, en cuya abnegada profesión alcanzó puestos distinguidos, singularmente en San Lorenzo de El Escorial, donde además de médico competentísimo, de ciudadano generoso y de varón preclaro, fue un alcalde excepcional.

La villa del Monasterio, reconocién­dolo así, le nombró hijo adoptivo y le dedicó una plaza que honra la memoria de tan esclarecido arevalense.”

  Y como donde las dan las toman, en Arévalo no creo que llegue a la docena el número de personas que conocieran la vida y méritos de tan insigne paisano. Y no se crea nadie que esto es cosa de haber nacido en humilde familia, que en esta ciudad de Arévalo pese a los títulos que ostenta, padece de mala memoria y le cuesta a casi todos reconocer mérito, otorgar títulos o reconocimientos, poner nombre a calles o cualquier otra acción. Me da lo mismo Carlistas que Liberales, todos son iguales como se decía antaño. Incluso se han dado casos, como los que recordó el siempre presente José Antonio ARRIBAS, de eliminar nombre de calles por confundir, indicador del nivel cultural de algunos, unos individuos con otros por tener el mismo apellido.

“No hace falta ser persona muy en­trada en años para recordar aquellas famosas   reuniones   de   las   comadres de la plaza de San Pedro en la burlesca y consustancial solana. Unas ha­ciendo calceta, otras peinando a sus críos, estotras zurciendo trapos, eso­tras jugando a la brisca y todas char­lando a la vez.

La decapitada jarra de morapio del bodeguín del tío Guapito se escondía bajo la silla de la pérfida e insolente  «mandona».

Asamblea al aire libre reidora y pendenciera. Ateneo criticón chismo­so y parlanchín. Tertulia escoltada  por convalecientes aburridos y salpi­cada de viejos ciáticos y de maletas tumbados a la bartola entre chiqui­llería juguetona, patirraca y enclen­que.

Al pie de la casa que remozó aquel vendedor ambulante del rico Pirulí de la Habana, unos gitanos de los ale­daños han improvisado esta tarde de sol el «Instituto de belleza» mular y asnal. Un calé bronceado verdoso, provisto de tijeras y otro con un tarro de po­mada, arreglan orejas, mataduras y esparavanes a tres borricos ancianos. Mañana es martes, día de mercado, y hay que presentar las bestias fragan­tes y juveniles.

Del Bar Puchero, bar de pilluelos y «parados», salen palmas de tanguillo adulterado y una voz cascada y aguardentosa, lanza un jipío flamen­co que se pierde en los ámbitos de la plaza antañona, silenciosa y barriobajera”.
  En la solana, que yo también, y tan bien, conocí no queda casi nadie. Por eso bajo menos a diario a esta auténtica plaza arevalense. Son muchos los hirientes recuerdos de personas que me enseñaron Arévalo, su pasado y su presente. Anécdotas ya relatadas, chascarrillos, bromas, sentencias y enseñanzas que me siguen sirviendo para ser una persona más cabal. No quedan bares, tal es el despoblamiento de servicios. Para el autobús municipal, alguna que otra vez pasa el barrendero por un barrio que nunca necesitó de esos servicios, pues las vecinas barrían y baldeaban sus puertas y limpiaban los contenedores de la basura, siempre impolutos, hasta que las vecinas han ido desapareciendo. Los gitanos ya no esquilan burros ni mulas, ahora tunean vehículos automotores.

  Mientras esto escribo recibo la cruel noticia del fallecimiento de Ángel Ramón González, mi admirado y querido Querubín que sabe latín, y mi dolor es cubierto por la rabia que siento ante los avatares de la Vida. Cruel y despiadada a veces, pero me inclino por rescatar los maravillosos momentos que me proporcionó conocer a tan bella e inteligente persona. Del que puedo decir con orgullo que fue mi amigo, me enseñó mucho más de lo que podría llegar a contar nunca y comprendo que si con ARRIBAS perdí un trozo de mi alma, con El Querubín que sabe latín pierdo otra parte muy importante de mi pobre y desgastada alma, síntoma inequívoco del paso del tiempo, se pierden amigos, y duele profundamente.

 
La ruina de la bodega del maestro Marolo Perotas, el lamentable estado de ruina del casco viejo de Arévalo o las cosas que quedan por hacer pasan a un lejanísimo plano. Las pérdidas de tantos seres queridos son golpes que recibimos y a punto están de doblegarnos, de hacer que nos apartemos de nuestro objetivo. Más su recuerdo supone un acicate para continuar. Por eso cuando paseamos por el callejón de la Estrella, me imagino que no está rodeado de remozadas casas modernas, sino que es como la judería cordobesa, callejuelas estrechas y tortuosas que atesoran leyendas y romances. Y cuando vuelva a pasear por ellas imaginar mil y una historia que compartir con tantos amigos que ya no están con nosotros y que no enumero porque el dolor resulta insoportable.

Fabio López
Fotografías: Colección E. Garcia Vara 
y Juan C. López

21 mar. 2014

Iglesia de Ntra. Sra. del Rosario


Castilla y León. Villar de Matacabras (Ávila)
Historia/Descripción:
De este templo queda una sorprendente cabecera triabsidal, que parte de un zócalo de ladrillo y sobre él organiza un esbelto orden de arquerías, sobre el que debió desarrollarse uno más, del que quedan los arranques en el ábside norte.
El ábside central, más voluminoso que los otros, se decora con nueve arcos dobles, mientras que los laterales sólo llevan cinco. Los arcos son de medio punto doblado. Entre cada uno de los arcos se marca una arista, de manera que los ábsides resultan circulares en la base, pero poligonales al comienzo de las arquerías. Se cubren con bóvedas de horno en la parte curva y de cañón sobre arcos fajones que dividen el espacio en dos tramos, en la parte recta.
La puerta en su lado meridional también conserva el estilo mudéjar y está formada por una serie de arcos de ladrillo doblados de medio punto, sin ningún tipo de moldura.
La iglesia debió venirse abajo y ser reparada de cualquier forma, levantando una tosca torre sobre el ábside norte. Las capillas fueron reducidas y rebajadas en su altura. Debió contar con otro cuerpo superior, según se puede apreciar en los arranques de una serie alta de vanos en el ábside del evangelio, mantenidos al cargar sobre él, el actual campanario.
Época: Siglo XII
Propiedad: Privada.
Grado de protección: Sin protección.
Estado: Toda ella en avanzado estado de ruina.
Carácter del riesgo: Derrumbe inminente por pérdida de las cubiertas.
Información proporcionada por: "La Alhóndiga de Arévalo", Asociación de Cultura y Patrimonio y Asociación "Amigos deMadrigal".
Localización geográfica: Villar de Matacabras
Pueblos deshabitados: El Villar de Matacabras

20 mar. 2014

Funeral de Ángel Ramón

Nos informan que el funeral de nuestro amigo y compañero Ángel Ramón Gónzalez será mañana viernes, 21 de marzo, a las 12,30 horas de la mañana en la localidad de Orbita.

Ha muerto Ángel Ramón González

Se ha ido en el silencio de la noche. La mañana nos ha traído la triste noticia de su marcha. Era una grandísima persona. Hombre honesto, sencillo, cabal y sabio. Era un hombre bueno. Y transmitía una serenidad que apabullaba. Cuando algún problema nos acuciaba sabíamos que podíamos recurrir a él y a su consejo. Amaba a esta tierra y a sus gentes y en su saber, a veces, muchas veces, aportaba esa dosis de templanza que sólo está al alcance del hombre que ha sabido atesorar Sabiduría.
Buscaba incansable y compartía generoso el conocimiento de la Historia, de nuestra Historia: los nombres de nuestros pueblos, el misterio de las aldeas desaparecidas, las sentidas pisadas en viejos caminos y veredas, los gritos, contenidos en el viento, de los pinos cortados, del pinar, de ese pinar al que amaba con irremediable sentimiento... de ese pinar del que nos contaba bellas historias leídas, con infinita paciencia, en archivos olvidados.
Y ahora, buen amigo, ahora ya no estás.
Que la tierra, esta tierra que nos contiene y nos alienta, esta tierra a la que tanto amabas, esta tierra que acrisolabas con tus manos... que esta tierra, amigo del alma, te sea leve.

19 mar. 2014

Mesa-Debate: El Patrimonio Cultural de Arévalo

De archivo fotográfico de Antonio Palau
Se nos ha invitado, como Asociación Cultural, a participar en la mesa-debate que, organizada por la "Agrupación Local del PSOE de Arévalo" y el "Grupo Municipal Socialista" de este Ayuntamiento, tratará sobre "El Patrimonio Cultural de Arévalo.

El acto tendrá lugar el próximo viernes, 21 de marzo de 2014, a las 20,15 horas (ocho y cuarto de la tarde) en el salón de actos de la Casa del Concejo de Arévalo y se enmarca en el programa de actividades denominado Foro Social.

18 mar. 2014

Un paseo cultural por el casco histórico de Arévalo

El pasado 16 de marzo, organizado por "La Alhóndiga", asociación de Cultura y Patrimonio, tuvo lugar un nuevo Paseo Cultural por el Casco Antiguo de Arévalo.
A las 11,30 horas un nutrido grupo de participantes, en torno a 80, se reunían en la Plaza de San Pedro dispuestos a comenzar el recorrido cultural propuesto.
Antes de comenzar se pudo entrar en el patio del palacio del general Vicente de Río Careaga y contemplar la conocida como “Marrana Cárdena”, una pieza zoomorfa originaria de la cultura Vaccea. En el mismo patio se conservan diversos elementos de granito, columnas, capiteles y una pila bautismal que proceden, casi con toda seguridad, de la iglesia, desaparecida en 1847, y que da su nombre a esta plaza arevalense.
Ya en la calle se compartieron algunas explicaciones sobre la historia de la plaza, haciendo especial reseña del incendio que destruyó el barrio en la navidad de 1808. Se habló también de la localización física de la desaparecida iglesia y de algunas reseñas extraídas de las crónicas de Juan José de Montalvo, Marolo Perotas o Nicasio Hernández Luquero. 

El grupo siguió luego hacia el Castillo. Algunas explicaciones sobre las restauraciones sufridas por el imponente edificio y, ante la impresionante vista de los ríos, a ambos lados de la explanada y su unión justo tras nuestro castillo, se comentan las propuestas que persiguen incorporar el Monumento Verde, es decir, las alamedas y riberas de nuestros dos ríos, al entorno cultural, deportivo y de ocio de nuestra ciudad.
Pasamos por detrás del Castillo y un buen grupo de los asistentes deciden bajar hasta la Junta de los ríos Adaja y Arevalillo y disfrutar un momento del lugar.
Luego, agrupados todos, en la pequeña explanada frente a la bodega de Perotas, se comenta sobre el estado de la misma y la existencia en ella de una sala en la que las tinajas tienen inscritas el nombre de todos los periódicos publicados en Arévalo entre los años 1989 y 1960, incluida la antigua “Llanura”. Se habla también del “libatorio” en el que figuran los nombres de algunos de los personajes ilustres arevalenses.
Marchamos por fin hacia San Miguel. Allí se dan algunas explicaciones sobre el puente de Medina, incorporado en estos días a la Lista Roja del Patrimonio; sobre la iglesia de San Miguel, su excepcional retablo y algunos de los curiosos misterios que tiene este templo: su ábside plano, los óculos en la fachada sur que aparentan representar una cruz griega y una estrella de David. También se hicieron algunos comentarios sobre el despropósito que supuso el intento, hace algunos años, de reconstruir la muralla de esta zona de Arévalo y cuyos restos retorcidos se pudieron contemplar.
Marchamos por fin hasta el final del recorrido, la iglesia de San Juan. Allí terminó el paseo. Algunos de los participantes decidieron hacer una visita a esta iglesia, incluida en el programa Abrimos, y otros prefirieron marchar a su casa paseando por la antigua ronda de la muralla, llamada hoy calle de la Casa Blanca.
Un paseo, en fin, muy provechoso en una estupenda y calurosa mañana de domingo.
Fotografías: Luis José Martín García-Sancho y Juan C. López

17 mar. 2014

José Jiménez Lozano: "El mayor daño que se hace a los chicos es robarles el idioma y la sensibilidad"

Tremendamente lúcido, mordaz y honesto en su vida y en su obra. Así es el escritor abulense José Jiménez Lozano (Langa, 1930), Premio Cervantes afincado en Alcazarén, un pequeño pueblo vallisoletano, hace más de 50 años. Su trayectoria literaria y periodística, su mirada diáfana a la realidad que nos rodea, a través de unos personajes que conservan y emanan sabiduría, le han hecho merecedor del Premio Especial Ical al Compromiso Humano, con el cual la Agencia Ical pone el broche a unos galardones con los que reconoce la aportación a la sociedad de diferentes personalidades de las nueve provincias de la Comunidad.

¿Qué recuerdos guarda de su infancia por Langa y Arévalo? La tierra propia es algo que te influye mucho, qué duda cabe, aunque con el paso del tiempo las cosas se decantan y al final lo que queda siempre son las personas. De Arévalo, por ejemplo, uno recuerda cosas históricas importantes, como el colegio de los jesuitas, que fue el primer estudio latino y griego de España, o el convento trinitario del que salió fray Juan Gil, el libertador de Cervantes en Argel. Son cosas que te unen con la cultura, pero en el aspecto sentimental por encima de todo están siempre las personas.
(más en Diario de Ávila)

16 mar. 2014

'El Cobaya': destrozo, desprecio y desidia

Tengo en mis manos el último número de 'El Cobaya' (año XV, nº 22, segunda época), presentado y repartido el 26 de febrero en el Episcopio. Es un homenaje a dos escritores desaparecidos: Jacinto Herrero y Vicente Martín, que abren y cierran un número que incluye en su centro un cuadernillo pulcramente editado titulado 'El consejo escribe'.

La revista contiene dibujos de Montserrat del Valle, Miguel Elías y Fernando Fiestas según se cita en los créditos, y otros que no se citan de Miguel Ángel Espí, estos últimos vilmente troceados y repartidos por las páginas de la revista, y son los que justifican el título de este artículo.

Relataré y de acuerdo con lo visto, narraré cronológicamente lo ocurrido, tratando de evitar los muchos descalificativos que acuden a mi cabeza. A ello voy:

1. Desde el Consejo de Redacción de 'El Cobaya' se pidieron a Espí dos dibujos para ilustrar los poemas de Jacinto Herrero. Espí en tiempo y forma mandó al Consejo los dos dibujos.

2. Los dos dibujos fueron troceados y repartidos al mal tuntún por las páginas dedicadas a Jacinto Herrero. Es algo que únicamente pueden explicar las imágenes adjuntas: cada dibujo original se acompaña con las páginas en las que el dibujo fue publicado.

3. Espí supo el trato que sufrió su obra el día de la presentación, manifestó su profundo disgusto y no recibió disculpa pública alguna. Fue muy citado en la presentación, me indican.

Sobre los dibujos originales poco hay que decir. Son la obra de un artista reconocido, que es un magnífico dibujante y que conocía perfectamente al poeta y a su obra. Yo, que me precio de haber conocido y compartido la amistad que les unió, puedo apuntar que parece como si Miguel dibujase al dictado de Jacinto, que esos dos bellos dibujos eran acompañamiento cabal y precisa para la obra del poeta, trasladaban al lenguaje visual las formas y el fondo del decir de Jacinto. Raras veces la palabra ilustración será más adecuada que en este caso. Espí construye dos medidos poemas visuales utilizando las grafías, las palabras mismas de Jacinto Herrero, y trazo a trazo arma dos poemas en los que es posible oír los ajustados versos del poeta. Nada menos.

Me es difícil imaginar la dosis de torpeza necesaria para partir en tres o cinco partes los poemas dibujados y repartir sus trozos en los espacios en blanco de la revista, sin que exista un hilo argumental que justifique los emplazamientos de las troceadas imágenes. He llegado a pensar que una vez maquetada la revista se acordaron de que tenían unos dibujos que habían solicitado (esto explica todo lo ocurrido). Si es que no quedaban páginas bastaba con quitar alguna colaboración, con ajustar la maquetación o con devolver a Espí los originales solicitados. Cualquier solución antes que ese desprecio ignorante e injustificado de esparcir los fragmentos por la publicación, con el que se ofende al pintor y al poeta, a la historia de 'El Cobaya' y a sus lectores.

Me pregunto cuál habría sido la reacción del Consejo de Redacción si sus textos se hubiesen partido en tres o cinco trozos, e intercalados desordenadamente y publicados sin firma… En ocasiones como esta lo correcto es retirar la edición, lo decente es asumir públicamente responsabilidades y la gente de bien pide al momento, pública y claramente las precisas disculpas. Pero por estos lares no me sorprendería que la culpa fuese de Espí, de quien esto firma o del que barre la imprenta. Tiempo al tiempo.

José Luis Gutiérrez Robledo
Artículo en ÁvilaRed

15 mar. 2014

La Llanura número 58

Es sábado, 15 de marzo. Como todos los meses tenéis a vuestra disposición, en los lugares habituales de Arévalo, nuestra revista la Llanura. En este caso es la número 58.
Desde esta entrada podéis acceder a ella también en formato digital en los enlaces siguientes:





El Greco de Martín Muñoz de las Posadas

  

11 mar. 2014

8 mar. 2014

Entrada al antiguo puente de Valladolid

Es muy preocupante que haya gente que, de manera completamente impune, se dedique a depositar basuras a la entrada del antiguo puente de Valladolid.
Más preocupante es que, pese a que muchas personas y colectivos de Arévalo lo denunciamos de forma sistemática, este enclave sigue siendo uno de los más indignos basureros de los que se reparten  por diversos puntos de la Ciudad.
Demuestra hasta que punto la desidia o la incompetencia, escoged lo que mejor os parezca, parece haberse apoderado de la administración municipal de Arévalo.
Las fotografías las ha colgado Franxu Ramos en Facebook y hemos considerado que era necesario hacerse eco de ellas para que cuanta más gente pueda verlas mejor.
A ver si a nuestras autoridades municipales se les cae la cara de vergüenza. Bueno eso si les queda algo de ella.

5 mar. 2014

Presentación del libro "Patrimonio Cultural y Prensa"

Próximo viernes, 7 de marzo de 2014, presentaremos el libro "Patrimonio Cultural y prensa. Tratamiento periodístico del patrimonio en Castilla y León" de María Monjas Eleta.
Será en la Casa del Concejo (plaza del Real, sn) a las 20,30 horas (8,30 de la tarde).

3 mar. 2014

Cuarta etapa de la Senda de Tumut (ST4)

Entre graveras y dehesas

En anteriores jornadas hemos ido recorriendo La senda de Tumut, es decir, remontar el río Adaja hasta su nacimiento, siguiendo el recorrido que hacían los personajes de la novela homónima. Ya hemos caminado tres etapas: la primera entre el puente de Rumel, en Olmedo, y Arévalo. La segunda entre Arévalo y Tiñosillos y la tercera entre Tiñosillos y Villanueva de Gómez. Hasta ahora hemos atravesado los pinares que acompañan al cauce del río Adaja, Agual en la novela, conocidos como corredor del Adaja y que cuentan con unos valores naturales, ecológicos, hidrogeológicos y paisajísticos destacados.
Ahora, os invito a recorrer la cuarta etapa de la senda de Tumut, la última que haremos por las llanuras de la tierra de Arévalo. Para ello, en Villanueva de Gómez, abandonaremos la zona de pinares que nos ha acompañado hasta la fecha y remontaremos el cauce del Adaja hasta Zorita de los Molinos. En un recorrido de 15,5 Km.
Se podría decir que el trayecto consta de dos partes perfectamente delimitadas por la carretera que une las localidades de Gotarrendura y Vega de Santa María. En la primera parte atravesaremos una zona muy degradada por la acción de varias graveras que han alterado sensiblemente en paisaje, el relieve y la vegetación de la zona. Luego, pasada la mencionada carretera, encontraremos un paisaje completamente distinto: Por el oeste las últimas y onduladas llanuras cerealistas que forman la zona de contacto de la planicie con la Sierra de Ávila y por el este, grandes manchas de pinares y encinares de las dehesas de Navares y Olalla. En esta zona de contacto, visitaremos "las puertas de La Moraña", curiosos restos del despoblado de Garoza, últimos vestigios de una aldea medieval desaparecida en el siglo XVII. Este topónimo procedente del árabe, “al-arusa”, significa, “la novia”. En la crónica de la población de Ávila, doña Garoza es la mujer de Esteban Domingo, alcalde del rey en Ávila en el año 1261.
Curiosamente, a partir de la Dehesa de Olalla comienza la Zona de Especial protección para las Aves (ZEPA) y el Lugar de Interés Comunitario (LIC) encinares del Adaja y Voltoya, tanto por sus poblaciones de aves amenazadas como por el gran valor de sus biotopos. Aunque toda el área que ya hemos recorrido debería contar con este reconocimiento, hasta ahora la administración ha ignorado el interés natural del corredor del Adaja, aunque diferentes personas y colectivos hemos solicitado la declaración de ZEPA y LIC para esta importante área de la Tierra de Arévalo y La Moraña, su última y única superficie forestal.
Atravesaremos los términos municipales de Villanueva del Gómez, Hernansancho, Gotarrendura, Peñalba de Ávila y Mingorría y, al otro lado del río veremos los términos de Blascosancho, Hernanasancho, Vega de Santa María, Peñalba de Ávila, Pozanco y Mingorría.

Para ello os propongo la siguiente cita:
 ST4 : Cuarta etapa de la senda de Tumut:
- Lugar de salida: Plaza del Arrabal de Arévalo.
- Fecha: 9/03/2014
- Hora: 8:00 am
(o también a las 8:30 en el área de descanso de la carretera que une Hernansancho y Blascosancho)
- Recorrido: 15,5 Km.
- Altitud: máxima: 940m.; mínima: 850m.
- Dificultad baja.


Recordamos, una vez más, que estos paseos están abiertos a todas aquellas personas que quieran acompañarnos. El desplazamiento hacia las zonas de inicio y retorno se hará en coches particulares. Se recomienda llevar agua, almuerzo y calzado deportivo.

1 mar. 2014

Cuaderno de Cultura y Patrimonio número XXIII

Dedicado en esta ocasión al barrio de la Morería de Arévalo, ponemos a disposición de los interesados nuestro Cuaderno de Cultura y Patrimonio número XXIII.