24 feb. 2014

No estamos todos

Fotografía de Luis José Martín García-Sancho
 “¿Estamos todos? ¿Falta alguno? ¿Usted, Fabio?” Así comenzaba invariablemente las clases un profesor que tuve en mi juventud. Era su forma de pasar lista a la clase. El preguntarme a mí era porque antes de iniciar sus explicaciones de la asignatura, solía yo, brazo levantado para pedir la palabra, plantearle alguna cuestión sobre lo último que nos hubiera explicado en la anterior clase. Respondía mis dudas y continuaba avanzando en la materia en la que debía aleccionarnos. Y así avanzando era la forma de construir. Avanzábamos en las diferentes asignaturas y se iban construyendo unas nuevas personas, día a día.
  Viene esto de mi recuerdo a propósito de las visitas a Arévalo, una la que organizó “La Alhóndiga” el pasado domingo 16 de febrero y la otra la organizada por “ASADHOS” el sábado 22 del mismo mes. En la del domingo, se trataba de recorrer ciertas calles del casco histórico de la ciudad, con especial interés en el Palacio de los Sedeño.
Fotografía de Julio Pascual Muñoz
Es La Alhóndiga una asociación que nació hace ya varios años, y en la que tenemos por costumbre no contar el número de asistentes a los actos que organizamos. Lo hemos explicado más veces, pero conviene recordarlo una vez más. Si contamos los que asisten corremos el riesgo de deprimirnos por la poca afluencia y si el número nos parece elevado corremos el riesgo, lo que es aún peor, de creernos seres casi todopoderosos. Por ello, cuando a alguno de los que les preocupa el número de asistentes nos pregunta si fuimos muchos los que nos aventuramos en la salida programada, respondemos invariablemente que no llegamos al centenar. Queda en la bondad de nuestro interlocutor lo de alegrarse o no por haber alcanzado tan elevado número de asistentes; aunque no contamos, tampoco mentimos al no dar el dígito exacto.
Fotografía de Franxu Ramos
   Porque ya podemos asegurar sin miedo a equivocarnos que no importa el número. Lo más interesante siempre son las sorpresas que nos encontramos, muchas de ellas no programadas, sino aportación de los asistentes. Por ejemplo lo que sucedió el domingo. Sor María, una de las monjas fundadoras del colegio Amor de Dios en Arévalo asistió a nuestro paseo. Allí en la plaza del Real nos contó ella misma, la cual insistió en que efectivamente no ha fallecido como suelen pensar muchos, lo que era la plaza que ella conoció cuando llegaron para hacerse cargo del colegio primigenio. Su primer destino como monja. No puedo reproducir lo que nos hizo sentir al escuchar sus palabras. Tenemos la ventaja, que para algo hemos crecido, de poder escucharlas en vídeo en nuestra página web. Otra de las sorpresas que solemos encontrarnos al terminar la actividad programada, es el trabajo que fotógrafos y camarógrafos nos descubre infinidad de detalles que creíamos perdidos, apareciendo muchos más en los que no habíamos reparado siquiera.
  Sorpresa fue también para muchos poder visitar por dentro el Palacio de los Sedeño. Ver sobre el terreno lo que queda y hacernos una idea de lo que pudo ser en su día ese imponente edificio. Para los más imaginativos queda el poder figurarse lo que podría llegar a ser si hubiera un poco de lo que tendría que haber. Subieron muchos al torreón, pasearon su interior y recorrieron todos los recovecos accesibles. Para pasar a continuación hasta la plaza de la Villa por la calle Palacio Viejo, dejando a nuestra diestra la calle del Obispo; en un recorrido que muy bien, porqué no, hiciera de niña una reina que se llamó Isabel junto con ayas y sirvientes para bajar al mercado.
   Entrar en la plaza de la Villa y acercarse al rincón de la Corraliza puede ser otra de las agradables sorpresas que puede encontrarse alguien que no lo haya hecho nunca. Incluso aquellos que lo han experimentado en numerosas ocasiones, verán cómo la luz del día y las nubes e infinidad de detalles pueden cambiar nuestra percepción. Y así, paseando y degustando el sabor que, pese a todo aún perdura en las calles de Arévalo, fuimos llenando la mañana de nombres que evocan un pasado bastante más glorioso que el presente que ocupamos. Calle de san Ignacio de Loyola, con la sorpresa para algunos del estado que presenta el antiguo colegio de los jesuitas y la iglesia de san Nicolás, ruinas, ruinas, ruinas...
Fotografía de Julio Pascual Muñoz
   Callejón de los Novillos, la calle de Entrecastillos, la calle de la Casa Blanca y al fondo la iglesia de san Juan. Allí junto a la cruz que tantos juegos infantiles y conversaciones juveniles ha presenciado pusimos punto seguido al paseo por el casco histórico, aunque me gusta más llamarle casco viejo, por ese día. Cualquier momento es bueno para reiniciar esa marcha que no quiere ser en absoluto nostálgica sino placentera, que pretendemos que nos haga disfrutar, cada uno a su manera, de lo que Arévalo nos ofrece.
  La otra visita, la del sábado 22 de febrero, organizada por ASADHOS y que contaba con la colaboración de La Alhóndiga, tenía por objeto un recorrido por la judería o la morería de Arévalo, que de ambas formas podemos llamarla. Otras calles, otras historias, otros sabores. ASADHOS nació también hace unos cuantos años, en parte animada por el nacimiento de la citada Alhóndiga, y reúne a un buen número de restaurantes de Arévalo. Actividad conjunta, y no es la primera que realizan ambas asociaciones, que pretende dar a conocer a los visitantes la riqueza gastronómica y patrimonial que posee Arévalo. Es conocida por muchos, pero no obstante conviene recordar a los que nos visitan que pueden hacer muchas más cosas que comer un buen tostón cuando vienen a Arévalo, y viceversa, que si vienen de visita a Arévalo después de recorrer sus calles pueden comer un buen tostón. Se trata en definitiva de ampliar y mejorar la imagen de Arévalo como producto turístico.
 
Fotografía de Alberto Gil Iglesias
Cuentan los que estuvieron que fueron muchos, no llegaban al centenar según creo, pero los restaurantes estuvieron completos y los clientes quedaron satisfechos tanto del yantar como de la visita. Un ejemplo más de la forma de colaborar entre las diferentes asociaciones que tienen a Arévalo como objeto de su actividad, unas con unos fines y otras con otros, pero todas ellas un común denominador: el progreso de Arévalo.
   Son tiempos en los que conviene ampliar y mejorar la oferta si se pretende atraer visitantes. Cuidar los detalles. Si fuera posible que no tardando viéramos cómo una propuesta que “La Alhóndiga” realizó junto con el club de senderismo “Los Pinares de Arévalo” y la peña cicloturista “Vázquez Palomo” que se llamó “Rutas Eco-Deportivas” y que no es otra cosa que el acondicionamiento de las riberas de los ríos Adaja y Arevalillo, para que cualquiera pudiera recorrerlas en un agradable paseo, antes o después de comer, o recorrerlas en bicicleta o corriendo a pie, o simplemente para ver Arévalo desde esos vergeles que son las alamedas que lo bordean y que tanto llaman la atención a los visitantes y que tan bien conocemos los lugareños. No sería sino una ampliación de la oferta para que nos visiten, para hacerles más agradable su visita.
Portada de catálogo para paseo por la morería. 
La fotografía es de Chuchi Prieto
   El lector curioso, al igual que le ocurre al atento observador, se preguntará a qué viene el título de esta suerte de crónica. No hace falta decir los que no están aunque se les siga esperando. Así le ocurría a ese profesor de mi juventud, no necesitaba pasar lista, con solo un vistazo sabía quién había faltado a clase. Igualmente nosotros no contamos, pero sabemos que algunos no están en ese centenar al que no llegamos nunca. Allá ellos, se pierden las agradables sorpresas que nos esperan. Al fin y al cabo aprendimos, hace ya mucho tiempo, que avanzando se construye.
 Fabio López

20 feb. 2014

Fragmento


Fragmento del vídeo grabado por Julio Pascual Muñoz el pasado 16 de febrero de 2014 en el contexto del Paseo Cultural realizado por La Alhóndiga, asociación de Cultura y Patrimonio.

19 feb. 2014

Por tierras de España

El hombre de estos campos que incendia los pinares
y su despojo aguarda como botín de guerra,
antaño hubo raído los negros encinares,
talado los robustos robledos de la sierra.
Hoy ve a sus pobres hijos huyendo de sus lares;
la tempestad llevarse los limos de la tierra
por los sagrados ríos hacia los anchos mares;
y en páramos malditos trabaja, sufre y yerra.
Es hijo de una estirpe de rudos caminantes,
pastores que conducen sus hordas de merinos
a Extremadura fértil, rebaños trashumantes
que mancha el polvo y dora el sol de los caminos.
Pequeño, ágil, sufrido, los ojos de hombre astuto,
hundidos, recelosos, movibles; y trazadas
cual arco de ballesta, en el semblante enjuto
de pómulos salientes, las cejas muy pobladas.
Abunda el hombre malo del campo y de la aldea,
capaz de insanos vicios y crímenes bestiales,
que bajo el pardo sayo esconde un alma fea,
esclava de los siete pecados capitales.
Los ojos siempre turbios de envidia o de tristeza,
guarda su presa y llora la que el vecino alcanza;
ni para su infortunio ni goza su riqueza;
le hieren y acongojan fortuna y malandanza.
El numen de estos campos es sanguinario y fiero:
al declinar la tarde, sobre el remoto alcor,
veréis agigantarse la forma de un arquero,
la forma de un inmenso centauro flechador.
Veréis llanuras bélicas y páramos de asceta
¿no fue por estos campos el bíblico jardín?:
son tierras para el águila, un trozo de planeta
por donde cruza errante la sombra de Caín.


Antonio Machado 

17 feb. 2014

Paseo cultural por el casco histórico de Arévalo

Fotografía de Alberto Gil Iglesias
El pasado 16 de febrero tuvo lugar un paseo cultural por el casco histórico de Arévalo organizado por "La Alhóndiga", asociación de Cultura y Patrimonio.
Se empezó el recorrido en la Plaza del Real explicando la conformación arquitectónica de la plaza y los edificios históricos, haciendo reseña también de aquellos que han desaparecido. Se dan unas pequeñas notas sobre algunos de los personajes que vivieron aquí, haciendo especial indicación de uno de ellos, olvidado por la Historia a pesar de ser, seguramente, uno de los más importantes relacionados con Arévalo: El contador mayor Juan Velázquez de Cuellar.
Los participantes fueron aportando recuerdos y anécdotas vividas por ellos en el entorno del Real. Recordamos los antiguos y desaparecidos palacios, el convento cisterciense, las monjas, la festividad de la Virgen de las Angustias, el torno del convento al que los niños iban a pedir “pan de angelitos”, los jardines, los domingos por la tarde y los conciertos de la Banda de Música.
Fotografía de Alberto Gil Iglesias
Sor María, hermana del colegio Amor de Dios se había incorporado al paseo cultural. Ella formó parte del primer grupo de monjas que, en el año 1959, iniciaron la andadura en Arévalo de este colegio al que algunos de los presentes habían asistido siendo niños. En sus comentarios destacó la importancia que tenía para Arévalo el Convento del Real, que, junto al Colegio “Amor de Dios” y a otras instituciones que había en la Plaza del Real contribuían de forma importatísima a dar vida y actividad a este entorno.
Siguió el paseo por la calle Santa María hasta el Palacio del Mayorazgo de los Sedeño o Palacio del Marqués de los Altares. Pudimos entrar en él y ver los restos que quedan tras las obras que se acometieron en los años 80 mediante un proyecto municipal de escuela taller.
Fotografía de Franxu Ramos Senovilla
Paseamos luego por la calle del Palacio Viejo hasta la de Nicasio Hernández Luquero, antigua calle del Horno, y por ella entramos en la Plaza de la Villa.
Algunas explicaciones sobre el estado actual de esta plaza, la ausencia de automóviles, los importantes edificios que alberga y sus posibles usos. La Casa de los Sexmos, la casa del poeta Hernández Luquero, el Centro Cultural San Martín. Se leen versos de Ricardo Bustillo Martín, Segundo Bragado y del mismo Nicasio Hernández Luquero, antes de acercarnos al rincón de la Corraliza y hacernos una fotografía de grupo.
Atravesamos luego la Plaza de la Villa y seguimos por San Ignacio de Loyola. Paramos ante la entrada del antiguo colegio de los jesuitas. Todos contemplamos, con cierta pena, el avanzado estado de ruina, tanto del antiguo colegio como de la iglesia anexa. La falta de un mínimo mantenimiento le ha llevado a su destrucción.
Fotografía de Julio Pascual Muñoz
La visita siguió por el callejón de los Novillos, bajando por las Escalerillas hasta la calle Entrecastillos, calle de la Casa Blanca y terminando en la placita que se forma delante de la iglesia de San Juan.
Un muy interesante paseo cultural, en el que han participado, entre otros, los amigos de la Asociación Cultural “La Queda” de Arévalo, y que ha servido para ponernos en contacto con el estado actual y las posibilidades de uso cultural de algunos de los edificios que forman el Patrimonio Arevalense.

15 feb. 2014

La Llanura número 57

15 de febrero de 2014. Ya está en la calle nuestra revista mensual La Llanura. En este caso es el número 57 y podéis recogerla en los sitios habituales de Arévalo.



11 feb. 2014

Paseo Cultural por Arévalo

Queremos hacer paseos culturales por Arévalo. Visitar nuestros monumentos. Hablar de ellos, de sus posibilidades, de su estado, de su futuro.
Vamos a empezar el próximo día 16 de febrero. Quedaremos en la Plaza del Real a las 11,30 de la mañana. Bajaremos por la calle de Santa María, Plaza de la Villa, calle de San Ignacio de Loyola, callejón de los novillos, Teso Viejo y vuelta a la la Plaza del Real donde terminaremos el paseo.
Os invitamos a todos a participar.

4 feb. 2014

Una Casa de la Cultura

Una Casa de la Cultura sirve para que los artistas arevalenses dispongan de un espacio expositivo en el que poder mostrar sus obras a los demás.

1 feb. 2014

Patrimonio: agradecimiento y crítica

Plaza del Real. Colección E. García Vara
En las últimas semanas han llegado a nuestra asociación diversos documentos, relacionados con la historia de Arévalo, que nos han sido facilitados por las familias de Miguel González, Emilio García Vara o Florentino Zurdo, entre otros. 
Estos documentos: libros, recortes de prensa, ejemplares de periódicos, fotografías, notas, artículos históricos y otros, una vez digitalizados pasan a formar parte de la documentación histórica que nuestra asociación cultural "La Alhóndiga" recoge y pone a disposición de todos los interesados.
Destacar que "La Llanura" histórica y el mensual "Cultura" fueron en su momento fotografiados y puestos a disposición en nuestras páginas Web. De igual forma ambas publicaciones fueron entregadas a la Biblioteca de Ávila y ellos se están encargando de publicar tanto "La Llanura" como "Cultura" en las correspondientes páginas de la Biblioteca Digital de Castilla y León.
Queremos pues agradecer a esas personas que han conservado con todo el cariño esos documentos históricos y que los ponen a disposición de todos para que podamos disfrutar de ellos, ampliando nuestros conocimientos de la Historia y la Cultura de nuestra ciudad.
Oquedad aparecida cerca del Castillo.

Que diferencia con esos otros que, teniendo responsabilidades en nuestro Ayuntamiento, dan muestras continuadas de su desprecio a nuestro patrimonio, uno de cuyos ejemplos más cercanos y dolorosos ha sido el ordenar, según parece, la destrucción de parte del Archivo Histórico Municipal.
Más reciente todavía ha sido la aparición, en la cuesta entre nuestro castillo y el puente de Valladolid de una pequeña oquedad que mostraba algún tipo de construcción (bodega, pasadizo o similar) y que, de forma inmediata y sin más contemplaciones, o al menos así nos han informado, han ordenado rellenarla con escombros.
Si esto es así, se demuestra, una vez más, el grado de desinterés que estas personas tienen por las cosas de Arévalo.