30 nov. 2013

Los moriscos de Arévalo

Incorporamos el audio de la conferencia: "Los moriscos de Arévalo: una comunidad tan importante como desconocida", impartida por Serafín de Tapia en la sala de conferencias de Caja España-Duero de Arévalo, en fecha 29 de noviembre de 2013. 
La conferencia, organizada por la Alhóndiga, Asociación de Cultura y Patrimonio, ha sido la tercera del ciclo de "Moriscos, mudéjares y judios" que se ha impartido a lo largo de los meses de octubre y noviembre en Arévalo.

29 nov. 2013

Versos para el camino

El próximo sábado 30 de noviembre de 2013, a las 18,00 horas, (6 de la tarde) tendrá lugar la presentación del libro de poesía "Versos para el camino" de María Jesús Eleta Salazar.

El acto tendrá lugar en el auditorio del Espacio san Juan de la Cruz Llama de Amor Viva en Fontiveros.

28 nov. 2013

La Asociación Cultural “La Alhóndiga” organiza una conferencia sobre los moriscos en Arévalo

“La Alhóndiga”, Asociación de Cultura y Patrimonio organiza “Los moriscos de Arévalo: Una comunidad tan importante como desconocida”, tercera de las conferencias que componen el ciclo sobre judíos, moriscos y mudéjares.
El próximo viernes, 29 de noviembre, a las 20,15 horas tendrá lugar en la sala de conferencias de Caja España-Duero, situada en la calle del Capitán Luis Vara, número 3 de Arévalo, la tercera de las conferencias que se imparten dentro del ciclo sobre judíos y moriscos. En este caso estará a cargo del catedrático de Historia de la USAL Serafín de Tapia y su título es “Los moriscos de Arévalo: Una comunidad tan importante como desconocida”.

Serafín de Tapia es autor de un muy importante número de publicaciones entre libros y artículos de investigación, en los que sus temas giran en torno a los mudéjares y moriscos, judíos y campesinos, atendiendo a aspectos como la sociabilidad, sus niveles de alfabetización, la fiscalidad o la demografía. De entre sus obras podemos destacar: La Comunidad morisca de Ávila, Los judíos de Ávila en vísperas de la expulsión, Las redes comerciales de los moriscos de Castilla de Vieja: Un vehículo para sus "complicidades" o Las huellas y el legado de las tres culturas religiosas en Ávila. Es también co-autor del libro Memoria mudéjar de la Moraña, junto a José L. Gutiérrez Robledo y R. Moreno Blanco.

Esta tercera conferencia, encuadrada en el ciclo sobre “judíos, moriscos y mudéjares”, va a dar paso a una visita guiada que, organizada por la Asociación Cultural “La Alhóndiga”, va a realizarse en próximas fechas por las históricas calles que conformaron el Arévalo de las minorías judías y moriscas hasta el siglo XV. 

27 nov. 2013

Por la senda de Tumut (3ª Etapa)

POR LA SENDA DE TUMUT: ETAPA 3ª: LOS CORTADOS ROJOS.
De Tiñosillos a Villanueva de Gómez (10,8 Km.)

El próximo domingo 1/12/2013 os propongo caminar la tercera etapa de “la senda de Tumut “, emulando a los personajes de ni novela. En esta ocasión remontaremos el río Adaja entre Tiñosillos y Villanueva de Gómez por los pinares que acompañan su margen izquierda. Pasaremos por los términos municipales de Tiñosillos, El Bohodón, San Pascual y Villanueva de Gómez, Mientras que en la orilla contraria veremos los paisajes pertenecientes a Gutierre-Muñoz, Pajares de Adaja y Blascosancho.

Este tramo es uno de los de mayor belleza del río Adaja, especialmente cuando se encajona formando los espectaculares taludes verticales conocidos como “Cortados Rojos” o “Vado de Pajares”. Las margas arcillosas forman cárcavas de tono rojizo que se acentúa con la luz del atardecer.

Bajaremos al cauce del Adaja para conocer un lugar conocido por los lugareños como puente viejo por las ruinas de un puente que descansan en el lecho del río, enclave tan antiguo y desconocido que no aparece en los mapas. Visitaremos también el molino del Chorrillo y la fuente del mismo nombre, otra muestra de la vocación molinera del río Adaja desde épocas remotas hasta hace poco tiempo, pues el molino estuvo en pleno funcionamiento hasta la década de los setenta del pasado siglo. Este es ya el quinto molino que vemos en la senda de Tumut, los otros cuatro son: Molino Matienzo, molino de Valencia, Molino de Don Álvaro de Luna y molino de Aldehuela de las Fuentes, todos en el cauce del Adaja, a excepción del de Valencia que está en el Arevalillo. Pero veremos muchos más en futuras etapas.

En una buena parte del recorrido caminaremos entre el río y las avenidas fantasmas de lo que pretendía ser una gran urbanización y tres campos de golf cuyas calles y greens estarían ubicados entre el pinar, las laderas y el propio valle del Adaja. Obras que amenazaban con destruir uno de los parajes de mayor valor de Ávila y que debería haber sido declarado ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) junto a todo el corredor del Adaja del que ya hemos recorrido una buena parte en anteriores etapas. Afortunadamente la Justicia ha ordenado la paralización de las obras y la devolución del medio natural al estado previo al inicio de las mismas. Medida que, por oficio, no tomaron las autoridades competentes de la Junta de Castilla y León.

Para conocer esto valiosos y espectaculares parajes os propongo la siguiente cita:

- Día: Domingo 1/12/2013
- Hora 8:00 de la mañana
- Lugar de encuentro: Plaza del Arrabal de Arévalo.
(o a las 8:45 en el área de descanso que hay entre Blascosancho y Hernansancho)

Recordar, una vez más, que estos paseos están abiertos a todas aquellas personas que quieran acompañarnos para disfrutar de nuestra naturaleza más cercana y más valiosa. Se recomienda llevar agua y almuerzo.

(La hora aproximada de regreso a Arévalo será entre las 14:30 y las 16:00h.)
Arévalo, 24/11/2013
Luis J. Martín.

26 nov. 2013

Nueva entrada en nuestra página documental

Incorporamos nuevas entradas a nuestra página documental:





Reportaje fotográfico de David Rubio

Pulsa en la fotografía o en el enlace.
David Rubio Galindo, miembro de Histarco, nos ofrece este espectacular reportaje fotográfico de nuestra reciente visita a los enclaves romanos del noroeste de la provincia de Segovia.



24 nov. 2013

Cuaderno de Cultura y Patrimonio número XXI

Portada del Cuaderno número XXI
Para su descarga pulsar en el enlace o en esta imagen
Ponemos a vuestra disposición nuestro Cuaderno de Cultura y Patrimonio número XXI. Se trata, esta vez, de una recopilación de algunos de los mejores relatos de Luis José Martín García-Sancho publicados en la revista La Llanura.

Retomamos en esta entrada algunas pinceladas que, sobre Luisjo, nos dio Fabio en la presentación de la novela "Por la senda de Tumut": Cuando hace ya unos años le pedimos desde la Alhóndiga, que coordinara las actividades medioambientales de la asociación, tuvimos la sensación de haber despertado a un dinosaurio, y en una suerte de Parque Jurásico cobró vida y empezó a descubrirnos toda una serie de paraísos cercanos.
Lo primero que hizo fue enseñarnos que el agua es vida y nos llevó al bosque de los gamusinos. Nos guió a Los Infiernos, visitamos el lugar de reposo de Branta durante su largo viaje. Paseamos junto a él por las mieses de Otar, conocimos el imperio de Alberta y junto a él vimos a los duendes del bosque en varias ocasiones. Visitamos los cortados rojos del Adaja y fuimos con él a la derecha, siempre a la derecha hasta llegar a los Lavajares. Nos descubrió el Orán, la Alberguería y el Batán. Conoce la Tierra de Arévalo y la Moraña como pocos y la enseña como nadie.
Sabíamos de su afición por la escritura y así nos deleita cada mes con un relato sobre bichos en la revista La Llanura, y ahora, va y nos sorprende con una novela.
Con él los pájaros dejaron de ser todos negros, menos para alguno que debe andar por ahí, y los hierbajos comenzaron a tener nombre y apellidos.

La huella judía

Caminaba el siglo XIII con su ambición desatada,
los moros y los judíos, que nuestra villa albergaba,
vivían en las zahúrdas y en las inmundas covachas
del barrio de San Andrés, por fuera de las murallas.
En las mezquinas casuchas de la que fue calle Larga,
plazuela del Albaicín y Peña Talaverana,
fabricaban diligentes y en liosa mezcolanza,
chucherías de madera, de barro, de hueso y lana,
que vendían por las calles angostas y solitarias,
de esta villa recogida, dominadora y arcaica.
Cansados de recorrer callejas y encrucijadas
con la tiendecita al hombro y el muestrario a las espaldas,
tuvieron la sugerencia particular y sensata
de fundar unos comercios en el solar de la plaza
llamada del Arrabal por hallarse ya enclavada
extramuros de la Villa en época tan lejana.
Así nos habla Marolo Perotas, en una de sus coplillas, de los posibles orígenes de los mercados arevalenses y nos describe cómo pudieron ser nuestra Morería y nuestra Judería.

En otra de sus crónicas nos dice:
… iniciemos nuestros pasos desde los primeros años del siglo XIII, en el que Arévalo comenzó a extenderse por el Arrabal agrupándose en este sector muchos moros y judíos, no sabemos si de común acuerdo o con el fin de favorecerse mutuamente y dedicarse, sin obstáculos, a sus prácticas religiosas; el caso es que durante cientos de años vivieron en las calles que hoy se llaman de Tercias, Paraíso, Larga, Figones y San Juan a San Andrés  o Principal de la Morería.
El 6 de abril de 1443, el rey Don Juan, en su palacio de Arévalo, concedió una Real Pragmática a los judíos, protegiendo sus personas, su religión, su industria y su comercio, como premio al trabajo y a sus negocios, por lo que el barrio de la judería se convirtió en un dilatado y silencioso taller donde se fabricaban infinidad de artículos de barro, madera, hueso y lana, que los hebreos exponían y vendían ciertos días de la semana en los tenderetes de puntapié, que colocaban a las puertas de sus mezquinas casuchas.
Dicen algunos cronistas que, en aquella época, las operaciones de crédito y cambio se hacían al aire libre, bajo la protección real, en el Arco de la Cárcel, lugar que acotaban con una cadena sujeta a las argollas que todavía conservan los dos rollos de piedra que hay clavados en el suelo, a la entrada y a la salida de tan histórica puerta.

¿Por qué no nos quedan casi restos de las juderías? Jorge Díaz de la Torre, en su exposición del pasado viernes en Arévalo, nos ofrece algunas de las razones más importantes: Los judíos han sido, a lo largo de su historia un pueblo discreto. El continuo acoso a que se vieron sometidos les ha llevado a un modo de vida sigiloso, carente de toda ostentación. También influye, de forma notable, en esta falta de huellas de los judíos, la expulsión y la apropiación de sus propiedades.
Sus sinagogas carecían de señales. Suelen ser naves diáfanas, no excesivamente grandes y cuyo máximo exponente decorativo era un friso con versos, la Menorá y el Talmud.
Una vez consumada la expulsión a finales del siglo XV, sus bienes se enajenan y no son muchos, por los datos que se han encontrado, los que vuelven a Arévalo reclamando sus antiguas posesiones.
En la provincia existieron importantes asentamientos en Ávila, Arévalo, Candeleda, Mombeltrán, La Adrada. También en Madrigal, Fontiveros, Villatoro, Barco o Piedrahíta…

No nos quedan muchos restos de ellos. Las lápidas que formaban parte de la desaparecida fuente del Caño, la leyenda sobre la situación de su sinagoga en la iglesia del Salvador o la del culto compartido en la de San Miguel, la figura de Moshe de León y poco más.
Jorge apunta, aunque con mucha cautela, la posible ubicación de la necrópolis en una zona próxima al antiguo matadero.
Nos planteamos, ya en el turno de preguntas, la posibilidad de que la judería estuviera intramuros como en Ávila y en otras ciudades. Incluso Jorge, en su explicación sobre la posible necrópolis apunta que estaría situada dentro del pretendido amurallamiento que correría paralelo al río Adaja por detrás del citado matadero.

Comentamos, de igual forma, sobre la tolerancia o la convivencia de las tres culturas, con matices. También sobre la intolerancia, esa intolerancia que llevo a su expulsión.

23 nov. 2013

Conferencia: "Las huellas y testimonios de los judíos"

Conferencia: "Huellas y testimonios de los judíos en la provincia de Ávila" impartida por Jorge Díaz de la Torre en Arévalo el viernes, 23 de noviembre de 2013.


Conferencia: La aljama mudéjar de Arévalo

Conferencia: "La aljama mudéjar de Arévalo" impartida por José Luis Pascual Cabrero en Arévalo el viernes, 18 de octubre de 2013.

21 nov. 2013

“La Alhóndiga de Arévalo” organiza una conferencia sobre los judíos en Arévalo y en el resto de la provincia de Ávila

“La Alhóndiga”, Asociación de Cultura y Patrimonio organiza la conferencia “Huellas y testimonios de los judíos en la provincia de Ávila” encuadrada en el ciclo sobre judíos, moriscos y mudéjares.

El próximo viernes, 22 de noviembre, a las 20,30 horas tendrá lugar en la sala de conferencias de Caja España-Duero, situada en la calle del Capitán Luis Vara, número 3 de Arévalo, la conferencia “Huellas y testimonios de los judíos en la provincia de Ávila”.

Será impartida por el arqueólogo Jorge Díaz de la Torre.

Jorge Díaz de la Torre, natural de Arévalo, es arqueólogo e historiador. Es autor de multitud de trabajos históricos de nuestra provincia entre los que podemos destacar: “Torreones, atalayas y campanarios en la Tierra de Arévalo (Vestigios Mudéjares)”, “Los orígenes de Madrigal de las Altas Torres desde un punto de vista arqueológico” o “Sobre la mitología de los yacimientos arqueológicos de La Moraña.
Participa en los campos de trabajo para la puesta en valor de algunos de los yacimientos arqueológicos más importantes de Ávila. Este pasado verano ha estado a cargo del yacimiento de Los Henrenes en la localidad de Cillán.
Jorge es autor, además, de varios libros. Entre ellos destacamos: "La belleza de lo humilde: un reino de ladrillo y adobe", "De paneras y casonas" y "La ciudad de los 5 linajes. Guía para conocer Arévalo" este último publicado recientemente.

La conferencia se encuadra en el ciclo sobre “judíos, moriscos y mudéjares” que la Asociación Cultural “La Alhóndiga” está organizando en Arévalo a lo largo de los meses de octubre y noviembre, y que tendrá su conclusión el próximo viernes 29 de noviembre con la intervención del profesor Serafín de Tapia que hablará sobre “La morería de Arévalo”. 

20 nov. 2013

Del donoso escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo.

El cual aún todavía dormía. Pidió las llaves, a la sobrina, del aposento donde estaban los libros, autores del daño, y ella se las dio de muy buena gana. Entraron dentro todos, y la ama con ellos, y hallaron más de cien cuerpos de libros grandes, muy bien encuadernados, y otros pequeños; y, así como el ama los vio, volvióse a salir del aposento con gran priesa, y tornó luego con una escudilla de agua bendita y un hisopo, y dijo: -Tome vuestra merced, señor licenciado: rocíe este aposento, no esté aquí algún encantador de los muchos que tienen estos libros, y nos encanten, en pena de las que les queremos dar echándolos del mundo. Causó risa al licenciado la simplicidad del ama, y mandó al barbero que le fuese dando de aquellos libros uno a uno, para ver de qué trataban, pues podía ser hallar algunos que no mereciesen castigo de fuego. -No -dijo la sobrina-, no hay para qué perdonar a ninguno, porque todos han sido los dañadores; mejor será arrojarlos por las ventanas al patio, y hacer un rimero dellos y pegarles fuego; y si no, llevarlos al corral, y allí se hará la hoguera, y no ofenderá el humo. Lo mismo dijo el ama: tal era la gana que las dos tenían de la muerte de aquellos inocentes; mas el cura no vino en ello sin primero leer siquiera los títulos. Y el primero que maese Nicolás le dio en las manos fue Los cuatro de Amadís de Gaula, y dijo el cura: -Parece cosa de misterio ésta; porque, según he oído decir, este libro fue el primero de caballerías que se imprimió en España, y todos los demás han tomado principio y origen déste; y así, me parece que, como a dogmatizador de una secta tan mala, le debemos, sin escusa alguna, condenar al fuego. -No, señor -dijo el barbero-, que también he oído decir que es el mejor de todos los libros que de este género se han compuesto; y así, como a único en su arte, se debe perdonar. -Así es verdad -dijo el cura-, y por esa razón se le otorga la vida por ahora. Veamos esotro que está junto a él. -Es -dijo el barbero- las Sergas de Esplandián, hijo legítimo de Amadís de Gaula. -Pues, en verdad -dijo el cura- que no le ha de valer al hijo la bondad del padre. Tomad, señora ama: abrid esa ventana y echadle al corral, y dé principio al montón de la hoguera que se ha de hacer. Hízolo así el ama con mucho contento, y el bueno de Esplandián fue volando al corral, esperando con toda paciencia el fuego que le amenazaba. -Adelante -dijo el cura. -Este que viene -dijo el barbero- es Amadís de Grecia; y aun todos los deste lado, a lo que creo, son del mesmo linaje de Amadís. -Pues vayan todos al corral -dijo el cura-; que, a trueco de quemar a la reina Pintiquiniestra, y al pastor Darinel, y a sus églogas, y a las endiabladas y revueltas razones de su autor, quemaré con ellos al padre que me engendró, si anduviera en figura de caballero andante. -De ese parecer soy yo -dijo el barbero. -Y aun yo -añadió la sobrina. -Pues así es -dijo el ama-, vengan, y al corral con ellos. Diéronselos, que eran muchos, y ella ahorró la escalera y dio con ellos por la ventana abajo. -¿Quién es ese tonel? -dijo el cura. -Éste es -respondió el barbero- Don Olivante de Laura. -El autor de ese libro -dijo el cura- fue el mesmo que compuso a Jardín de flores; y en verdad que no sepa determinar cuál de los dos libros es más verdadero, o, por decir mejor, menos mentiroso; sólo sé decir que éste irá al corral por disparatado y arrogante. -Éste que se sigue es Florimorte de Hircania -dijo el barbero. -¿Ahí está el señor Florimorte? -replicó el cura-. Pues a fe que ha de parar presto en el corral, a pesar de su estraño nacimiento y sonadas aventuras; que no da lugar a otra cosa la dureza y sequedad de su estilo. Al corral con él y con esotro, señora ama. -Que me place, señor mío -respondía ella; y con mucha alegría ejecutaba lo que le era mandado. -Éste es El Caballero Platir -dijo el barbero. -Antiguo libro es éste -dijo el cura-, y no hallo en él cosa que merezca venia. Acompañe a los demás sin réplica. Y así fue hecho. Abrióse otro libro y vieron que tenía por título El Caballero de la Cruz. -Por nombre tan santo como este libro tiene, se podía perdonar su ignorancia; mas también se suele decir: "tras la cruz está el diablo"; vaya al fuego.
Tomando el barbero otro libro, dijo: -Éste es Espejo de caballerías. -Ya conozco a su merced -dijo el cura-. Ahí anda el señor Reinaldos de Montalbán con sus amigos y compañeros, más ladrones que Caco, y los doce Pares, con el verdadero historiador Turpín; y en verdad que estoy por condenarlos no más que a destierro perpetuo, siquiera porque tienen parte de la invención del famoso Mateo Boyardo, de donde también tejió su tela el cristiano poeta Ludovico Ariosto; al cual, si aquí le hallo, y que habla en otra lengua que la suya, no le guardaré respeto alguno; pero si habla en su idioma, le pondré sobre mi cabeza. -Pues yo le tengo en italiano -dijo el barbero-, mas no le entiendo. -Ni aun fuera bien que vos le entendiérades -respondió el cura-, y aquí le perdonáramos al señor capitán que no le hubiera traído a España y hecho castellano; que le quitó mucho de su natural valor, y lo mesmo harán todos aquellos que los libros de verso quisieren volver en otra lengua: que, por mucho cuidado que pongan y habilidad que muestren, jamás llegarán al punto que ellos tienen en su primer nacimiento. Digo, en efeto, que este libro, y todos los que se hallaren que tratan destas cosas de Francia, se echen y depositen en un pozo seco, hasta que con más acuerdo se vea lo que se ha de hacer dellos, ecetuando a un Bernardo del Carpio que anda por ahí y a otro llamado Roncesvalles; que éstos, en llegando a mis manos, han de estar en las del ama, y dellas en las del fuego, sin remisión alguna. Todo lo confirmó el barbero, y lo tuvo por bien y por cosa muy acertada, por entender que era el cura tan buen cristiano y tan amigo de la verdad, que no diría otra cosa por todas las del mundo. Y, abriendo otro libro, vio que era Palmerín de Oliva, y junto a él estaba otro que se llamaba Palmerín de Ingalaterra; lo cual visto por el licenciado, dijo: -Esa oliva se haga luego rajas y se queme, que aun no queden della las cenizas; y esa palma de Ingalaterra se guarde y se conserve como a cosa única, y se haga para ello otra caja como la que halló Alejandro en los despojos de Dario, que la diputó para guardar en ella las obras del poeta Homero. Este libro, señor compadre, tiene autoridad por dos cosas: la una, porque él por sí es muy bueno, y la otra, porque es fama que le compuso un discreto rey de Portugal. Todas las aventuras del castillo de Miraguarda son bonísimas y de grande artificio; las razones, cortesanas y claras, que guardan y miran el decoro del que habla con mucha propriedad y entendimiento. Digo, pues, salvo vuestro buen parecer, señor maese Nicolás, que éste y Amadís de Gaula queden libres del fuego, y todos los demás, sin hacer más cala y cata, perezcan. -No, señor compadre -replicó el barbero-; que éste que aquí tengo es el afamado Don Belianís. -Pues ése -replicó el cura-, con la segunda, tercera y cuarta parte, tienen necesidad de un poco de ruibarbo para purgar la demasiada cólera suya, y es menester quitarles todo aquello del castillo de la Fama y otras impertinencias de más importancia, para lo cual se les da término ultramarino, y como se enmendaren, así se usará con ellos de misericordia o de justicia; y en tanto, tenedlos vos, compadre, en vuestra casa, mas no los dejéis leer a ninguno. -Que me place -respondió el barbero. Y, sin querer cansarse más en leer libros de caballerías, mandó al ama que tomase todos los grandes y diese con ellos en el corral. No se dijo a tonta ni a sorda, sino a quien tenía más gana de quemallos que de echar una tela, por grande y delgada que fuera; y, asiendo casi ocho de una vez, los arrojó por la ventana. Por tomar muchos juntos, se le cayó uno a los pies del barbero, que le tomó gana de ver de quién era, y vio que decía: Historia del famoso caballero Tirante el Blanco. -¡Válame Dios! -dijo el cura, dando una gran voz-. ¡Que aquí esté Tirante el Blanco! Dádmele acá, compadre; que hago cuenta que he hallado en él un tesoro de contento y una mina de pasatiempos. Aquí está don Quirieleisón de Montalbán, valeroso caballero, y su hermano Tomás de Montalbán, y el caballero Fonseca, con la batalla que el valiente de Tirante hizo con el alano, y las agudezas de la doncella Placerdemivida, con los amores y embustes de la viuda Reposada, y la señora Emperatriz, enamorada de Hipólito, su escudero. Dígoos verdad, señor compadre, que, por su estilo, es éste el mejor libro del mundo: aquí comen los caballeros, y duermen, y mueren en sus camas, y hacen testamento antes de su muerte, con estas cosas de que todos los demás libros deste género carecen. Con todo eso, os digo que merecía el que le compuso, pues no hizo tantas necedades de industria, que le echaran a galeras por todos los días de su vida. Llevadle a casa y leedle, y veréis que es verdad cuanto dél os he dicho.
-Así será -respondió el barbero-; pero, ¿qué haremos destos pequeños libros que quedan? -Éstos -dijo el cura- no deben de ser de caballerías, sino de poesía. Y abriendo uno, vio que era La Diana, de Jorge de Montemayor, y dijo, creyendo que todos los demás eran del mesmo género: -Éstos no merecen ser quemados, como los demás, porque no hacen ni harán el daño que los de caballerías han hecho; que son libros de entendimiento, sin perjuicio de tercero. -¡Ay señor! -dijo la sobrina-, bien los puede vuestra merced mandar quemar, como a los demás, porque no sería mucho que, habiendo sanado mi señor tío de la enfermedad caballeresca, leyendo éstos, se le antojase de hacerse pastor y andarse por los bosques y prados cantando y tañendo; y, lo que sería peor, hacerse poeta; que, según dicen, es enfermedad incurable y pegadiza. -Verdad dice esta doncella -dijo el cura-, y será bien quitarle a nuestro amigo este tropiezo y ocasión delante. Y, pues comenzamos por La Diana de Montemayor, soy de parecer que no se queme, sino que se le quite todo aquello que trata de la sabia Felicia y de la agua encantada, y casi todos los versos mayores, y quédesele en hora buena la prosa, y la honra de ser primero en semejantes libros. -Éste que se sigue -dijo el barbero- es La Diana llamada segunda del Salmantino; y éste, otro que tiene el mesmo nombre, cuyo autor es Gil Polo. -Pues la del Salmantino -respondió el cura-, acompañe y acreciente el número de los condenados al corral, y la de Gil Polo se guarde como si fuera del mesmo Apolo; y pase adelante, señor compadre, y démonos prisa, que se va haciendo tarde. -Este libro es -dijo el barbero, abriendo otro- Los diez libros de Fortuna de Amor, compuestos por Antonio de Lofraso, poeta sardo. -Por las órdenes que recebí -dijo el cura-, que, desde que Apolo fue Apolo, y las musas musas, y los poetas poetas, tan gracioso ni tan disparatado libro como ése no se ha compuesto, y que, por su camino, es el mejor y el más único de cuantos deste género han salido a la luz del mundo; y el que no le ha leído puede hacer cuenta que no ha leído jamás cosa de gusto. Dádmele acá, compadre, que precio más haberle hallado que si me dieran una sotana de raja de Florencia. Púsole aparte con grandísimo gusto, y el barbero prosiguió diciendo: -Estos que se siguen son El Pastor de Iberia, Ninfas de Henares y Desengaños de celos. -Pues no hay más que hacer -dijo el cura-, sino entregarlos al brazo seglar del ama; y no se me pregunte el porqué, que sería nunca acabar. -Este que viene es El Pastor de Fílida. -No es ése pastor -dijo el cura-, sino muy discreto cortesano; guárdese como joya preciosa. -Este grande que aquí viene se intitula -dijo el barbero- Tesoro de varias poesías. -Como ellas no fueran tantas -dijo el cura-, fueran más estimadas; menester es que este libro se escarde y limpie de algunas bajezas que entre sus grandezas tiene. Guárdese, porque su autor es amigo mío, y por respeto de otras más heroicas y levantadas obras que ha escrito. -Éste es -siguió el barbero- El Cancionero de López Maldonado. -También el autor de ese libro -replicó el cura- es grande amigo mío, y sus versos en su boca admiran a quien los oye; y tal es la suavidad de la voz con que los canta, que encanta. Algo largo es en las églogas, pero nunca lo bueno fue mucho: guárdese con los escogidos. Pero, ¿qué libro es ese que está junto a él? -La Galatea, de Miguel de Cervantes -dijo el barbero. -Muchos años ha que es grande amigo mío ese Cervantes, y sé que es más versado en desdichas que en versos. Su libro tiene algo de buena invención; propone algo, y no concluye nada: es menester esperar la segunda parte que promete; quizá con la emienda alcanzará del todo la misericordia que ahora se le niega; y, entre tanto que esto se ve, tenedle recluso en vuestra posada, señor compadre. -Que me place -respondió el barbero-. Y aquí vienen tres, todos juntos: La Araucana, de don Alonso de Ercilla; La Austríada, de Juan Rufo, jurado de Córdoba, y El Monserrato, de Cristóbal de Virués, poeta valenciano. -Todos esos tres libros -dijo el cura- son los mejores que, en verso heroico, en lengua castellana están escritos, y pueden competir con los más famosos de Italia: guárdense como las más ricas prendas de poesía que tiene España. Cansóse el cura de ver más libros; y así, a carga cerrada, quiso que todos los demás se quemasen; pero ya tenía abierto uno el barbero, que se llamaba Las lágrimas de Angélica. -Lloráralas yo -dijo el cura en oyendo el nombre- si tal libro hubiera mandado quemar; porque su autor fue uno de los famosos poetas del mundo, no sólo de España, y fue felicísimo en la tradución de algunas fábulas de Ovidio.


19 nov. 2013

Nuevas entradas en nuestra página documental

Incorporamos nuevas entradas a nuestra página documental: 




34.- La necrópolis tardorromana de la villa de "El Vergel" (San Pedro del Arroyo). Francisco Javier Moreda Blanc, Santiago Vilar Labarta, Rosalía Serrano Noriega, Raúl Carral Fernández.




35.- Los mudéjares de Castilla en la Baja Edad Media. Miguel Ángel Ladero Quesada.

16 nov. 2013

Sueños compartidos

Coca: Vista del castillo desde la muralla. Pilar González.
En una espléndida mañana de otoño nos dimos cita una vez más en la plaza del Arrabal de Arévalo, como casi siempre, para iniciar uno más de nuestros viajes. Un nutrido grupo de gente variopinta que no llegaba al centenar pero que fue capaz de conformar una caravana de vehículos, todos llenos, que llamaba la atención de los viandantes por su longitud y su inusual recorrido. El destino esta mañana de domingo y a esas horas era la Coca segoviana, la antigua Cauca romana, cuna de Flavio Teodosio, Teodosio I el Grande, emperador romano desde el 379 de nuestra era hasta su muerte. Allí, en Cauca, nos esperaba Víctor Magister, mitad segoviano mitad romano, y alguno de sus conmilitones en esta lucha que dura ya tiempo por difundir la Cultura, recuperar todo lo que se pueda del pasado de esa Comunidad de Villa y Tierra y compartirlo con los que quieran acercarse a esas fuentes del Saber que han dado origen entre otras cosas a Histarco.
El camino matinal nos mostraba en todo su esplendor una naturaleza feraz, plena de colorido. Ya vamos estando acostumbrados a movernos entre el Voltoya y el Trabancos con una cierta soltura aunque no nos acompañe Luisjo el de los Bichos, sus enseñanzas parece que han surtido efecto. Identificamos con relativa facilidad diferentes especies de árboles, algún que otro bichejo hermano y sobre todo, tenemos plena conciencia de nuestro lugar en este ecosistema pleno de piezas en biológico equilibrio. Los valles de los ríos muestran una vegetación diferente del llano. Ese conjunto de labrantíos, manchas de pinar, alamedas, masas vegetales, humedales y prados se suceden conforme avanzan los vehículos. Los pinares ya mostraban un buen número de visitantes en busca de los preciados hongos que como fruto otoñal nos ofrecen. Los níscalos, Lactarius deliciosus, siguen siendo los más buscados sin ser con mucho los más sabrosos. Son los más conocidos y reconocidos pero las delicias del bosque en forma de hongo son múltiples, ricas y variadas, pero eso es historia de otro momento.
Coca: Primeras explicaciones cerca de Las Pizarras. Juan A. Herranz.
Llegados a Cauca ya nos impresiona el aspecto del castillo, magnífico ejemplo de fortaleza artillada pero que parece de cuento de hadas. Hay veces que pienso que los de Disney vieron el Alcázar de Segovia y el castillo de Cauca antes de hacer todas esas películas de hadas y príncipes y princesas y brujas malvadas. Confieso que a veces resulta más atrayente una buena bruja que una dulce princesa. Tras una comprobación sobre el terreno de que éramos raros en cuanto a que nuestro objetivo no eran los Lactarius deliciosus, como la mayoría de visitantes, sino unas ruinas, piedras de otro tiempo, y que los lugareños dan un trato amable a los visitantes, hospitalidad se llamaba antaño, vemos que Víctor Magister y sus conmilitones han preparado la ruta. Faltan el Mancebo Diego y su chica que se incorporarán más adelante.
Y comienza nuestro viaje en el tiempo. Porque han de saber que nosotros cuando viajamos, además de recorrer distancias entre lugares lo hacemos en el tiempo. Hacemos “chas” y aparecemos en pleno Imperio Romano. Hispania ante nosotros y nos reímos de pueriles argumentos sobre los territorios que algunos manejan, no sin cierta mala intención. Restos de una mansión de un hombre poderoso de aquella época. Descubierta casi por casualidad y conservada casi de milagro. No parece que a muchos les interese que conozcamos nuestro verdadero pasado, el que dicen tanto los documentos como la arqueología. Mejor que el pueblo no sepa casi nada de nuestros orígenes y antepasados, resulta más manejable para esos argumentos viscerales y carentes del rigor académico que maneja nuestro cicerón de la Cauca.
Coca: En la domus de "Los Cinco Caños". Pilar González.
Con sencillez y precisión nos muestra el panorama de la sociedad de la época. Sin hacer demasiado esfuerzo vemos un cierto paralelismo con nuestros actuales tiempos; apenas diferencias, la Historia está repleta de historias casi repetidas, humanamente erróneas. Si acaso, existía entonces un mayor rigor y respeto por lo Público. Frente a nosotros bastantes siglos después la grandeza de un individuo que quiso dominar su presente y ganar la gloria. El tiempo y la Naturaleza se han encargado de borrar casi todos los vestigios de tan espuria grandeza. De lo que quede ya se encargan, en la mayoría de las ocasiones, las Autoridades de acabar con ello. De ahí esa lucha que Víctor Magister y sus conmilitones libran desde hace tiempo. Ánimo.
Después vino la visita a la villa romana, en mejor estado para mi gusto, que lo que ponen en valor. Luego la visita al cerro, intentando imaginar sobre el terreno, áspero, duro e incluso, por momentos, inhóspito, lo que sería la vida de aquellas gentes tan parecidas a nosotros mismos. Gentes que pretendían, como nosotros, vivir. Vacceos, Arévacos, Vetones, Godos, etc. En nuestro conocimiento aguas revueltas, enturbiadas, que Víctor Magister se encarga de asentar. En el fondo se van posando sus comentarios y la línea temporal va tomando forma precisa. Al tiempo vamos tomando conciencia de nuestra propia insignificancia, nuestra pequeñez. Desde hace miles de años en este mismo paisaje un diferente paisanaje lo ha ido ocupando y estercolando. 
Villa romana de "Santa Lucia" en Aguilafuente. Juan A. Herranz.
Siempre he pensado que sería interesante saber si también soñaban y con qué. Es cuestión para otro tipo de historiador, aunque puede que Víctor Magister lo sepa, tendré que hablarlo con él un momento que podamos. En la parte más accesible del cerro, el arroyo y la masa arbolada, las fuentes que manan y proporcionan el agua que da la vida. El modelo se repite. Qué buenas enseñanzas las que nos proporcionan estos maestros, más pedantes que nunca, pues aunque aquellos enseñaban a los niños la gramática yendo a las casas, estos caminan con los alumnos enseñándoles y compartiendo sus conocimientos.
Casi cuando estábamos terminando la visita, que podemos reiniciar en cualquier momento dada la cercanía de los lugares y la aproximación en el conocimiento de las cosas que estos maestros nos hacen, me vinieron al recuerdo consciente las múltiples preguntas que suelen plantearme algunas personas. Sobre los que frecuentamos estas correrías, acerca de lo que hacemos, nuestras razones o motivaciones. Me señalan igualmente lo heterogéneo del grupo, cada día más numeroso, conformando esa larga fila de vehículos que recorre los lugares entre el Trabancos y el Voltoya. Y otros cientos de preguntas de la más variada naturaleza, casi tantas como las personas que las plantean. Casi siempre doy la misma respuesta: "Vente y verás.".
Al pie del cerro de "El Tormejón" en Armuña. Juan Jesús Villaverde.
Pero el domingo, en ese preciso instante en el que recorríamos la llanura entre el Voltoya y el Trabancos, mientras viajábamos en la distancia y en el tiempo, me vino al magín la razón común que creo mejor define lo que hacen “Los de la Alhóndiga” en sus correrías. Compartir sueños. Somos gente que sabemos que soñamos, que disfrutamos con el misterio de lo sencillo, lo que tenemos más cerca. El sueño que compartimos es elaborado por todos y cada uno de los que participa en él. Es un sueño por construir. Ninguno sabe el resultado. No se necesita casi nada para participar de él. Tal vez, sea de algún modo indispensable un interés por la Cultura, así con mayúscula letra inicial, un amor por la Naturaleza, un respeto por el Hombre, consideración por el Pasado, curiosidad por el Saber, ganas de madrugar a veces y poco más. Pues aunque no tengas almuerzo las gentes que nos acompañan suelen compartirlo con el que nada tiene. Y soñamos despiertos, plenamente conscientes del sueño.
Fotografía de grupo al pie de "El Tormejón". Juan A. Herranz.
Esto les costará de entender a esos que no son capaces de soñar ni dormidos, cuando la parte consciente de la mente humana, libre de prejuicios, se libera y vuela libre como la de los hombres de hace miles de años. Soñando cosas que no conozco pero imagino.

Fabio López
Fotografías de Pilar González, 
Juan Jesús Villaverde y Juan A. Herranz

15 nov. 2013

La Llanura número 54

Ya tenemos nuestra Llanura número 54 en los lugares habituales.
También podemos descargarla de los siguientes enlaces:

EN PDF

EN SCRIBD

En el siguiente enlace podemos leer o descargarnos cualquiera de los 54 números publicados:




10 nov. 2013

El paisaje poblacional...

Para los que quieran ampliar conocimientos sobre la visita realizada a los yacimientos del Noroeste de la provincia de Segovia adjuntamos este texto que consideramos pudiera ser de interés:

9 nov. 2013

Coca, Aguilafuente, Bernardos, Armuña

Visita a los enclaves romanos del noroeste de Segovia

Partiremos a las 9,00 de la mañana de la plaza del Arrabal de Arévalo.
A las 10,00 de la mañana estaremos en la puerta de la Villa de Coca.
Sugerimos calzado cómodo y llevar agua y bocadillo.
La previsión del tiempo estima que no habrá lluvia y entre las 6,00 y las 14,00 horas irá de nublado a con nubes y claros.

8 nov. 2013

Rafael Mediero expone su obra pictórica en Arévalo

El viernes, 8 de noviembre de 2013, a las 18:30 horas en la Sala de Exposiciones de la Asociación Cultural “La Alhóndiga”, el pintor abulense Rafael Mediero inaugurará una exposición en la que va mostrar parte de su obra.
En la muestra, en la que colabora La Alhóndiga, Asociación de Cultura y patrimonio junto a la Concejalía de Cultura del Excmo. Ayuntamiento de Arévalo, se presentan parte de las últimas obras realizadas por el artista y estará abierta al público desde el mismo 8 de noviembre hasta el próximo 8 de diciembre de 2013.
El horario de la exposición será los viernes, de 18,30 a 20,30 y sábados, domingos y festivos de 12,00 a 14,00 y de 18,00 a 20,30 horas.
 Rafael Mediero nace en Villanueva del Aceral, provincia de Ávila. Ya desde niño da sus primeros pasos en la pintura guiado de la mano de su madre.
Estudia Magisterio obteniendo la calificación de Matrícula de Honor en Dibujo y Pintura. Posteriormente asiste a las clases y orientaciones artísticas del pintor J. A. Arribas. Realiza cursos de perfeccionamiento de técnicas y artes plásticas por la UNED.
A lo largo de su carrera profesional ha impartido cursos de métodos y técnicas artísticas.
Actualmente comparte la docencia con la pintura y tiene obra en varios países extranjeros.

6 nov. 2013

El edificio del antiguo colegio de los jesuitas se cae

Hace ya algunos días comenzaron a caerse las cubiertas del edificio que fue antiguo colegio de los jesuitas de Arévalo.
El edificio como todos sabéis, está incluido, junto a la antigua iglesia de Santiago, en la Lista Roja del Patrimonio desde octubre del año 2008.
Desde la Asociación Cultural La Alhóndiga instamos, en aquellas fechas, la correspondiente solicitud a Hispania Nostra con la esperanza de que las administraciones pertinentes tomaran conciencia de la importancia que el colegio y la iglesia adyacente tenían.
No ha servido de nada.  Las cubiertas de buena parte de la edificación ya han caído y seguro que el resto no va a tardar mucho en terminar cayendo.
Creemos que la iglesia de San Nicolás, antigua iglesia de Santiago, va a terminar, de igual forma, derruida. Sombrías y amplias grietas decoran en las últimas semanas el muro norte amenazando ruina.

Con respecto al antiguo colegio solo hacer hincapié en el hecho de que no hace tantos años estaba en buenas condiciones. Recordar, para que no se olvide, que unas simples obras periódicas de retejado lo hubieran mantenido en buen estado. Que este antiguo colegio podía haber sido, si hubiera habido voluntad, un excepcional centro cultural de primer orden para Arévalo y para la Comarca. Incidir para que no se nos olvide que la negligencia, la inoperancia la desidia y la torpeza de los que deberían ser responsables de mantener el Patrimonio en buenas condiciones han sido las causas fundamentales de que tanto esta edificación como la contigua iglesia vayan pronto a desaparecer.
Texto: Juan C. López
Imagen enlazada del blog Arevaceos

4 nov. 2013

VISITA: El Noroeste segoviano en época romana

El próximo domingo, 10 de noviembre, vamos realizar una visita guiada por el territorio de la antigua Cauca Romana. 
Quedaremos a las 9,00 de la mañana en la plaza del Arrabal de Arévalo, para partir hacia Coca. Llegaremos a la Puerta de la Villa y de allí partiremos hacia las 10,00 de la mañana para hacer el recorrido que nos será explicado por Víctor Manuel Cabañero.

El objetivo de esta visita será conocer los restos de época romana más significativos que se han documentado en el Noroeste de la provincia de Segovia y analizar su implicación en el entendimiento del conjunto del territorio. Se propone un recorrido por los periodos alto y bajo imperial, pero también por el recientemente denominado como antigüedad tardía, con el cual se hace referencia, según el manual con el que contemos, a los últimos momentos de la Edad Antigua o a los primeros de la Edad Media.
Comenzaremos el recorrido en Coca, la Cauca mencionada por Apiano –dos veces-, Frontino, Plinio, Ptolomeo, Zósimo e Hydacio. Visitaremos, en ella, la zona de Los Cinco Caños. Analizaremos el edificio altoimperial que se conserva detrás de la fuente que da nombre a este paraje, pero también los condicionantes que motivaron su construcción allí. Además, trataremos de ponerla en relación con el casco urbano caucense, situado en la orilla contraria del río Eresma, y la ubicación actual del Puente Grande, construido en el siglo XVIII. Por último y aprovechando la cercanía, accederemos al lugar en el que se conserva –bajo estratos de tierra mezclada con cal, la más importante de las villas romanas tardías de la Meseta Norte. La posibilidad de que se trate del palacio que el emperador Teodosio I hubiera planificado para su retiro, es suficiente motivo para pisar sus dominios.
Tras Coca, nos dirigiremos a la villa de Aguilafuente. Y lo haremos por la carretera que une Coca con Turégano y que, sobre todo, posiblemente mantenga el trazado de la vía mencionada en el Anónimo de Rávena y que unía Complutum, Alcalá de Henares, con Cauca.
Aquí visitaremos los restos de los alzados murarios de la villa tardoimperial conocida como Santa Lucía. Analizaremos la planimetría, a partir de los restos expuestos a la luz –aproximadamente el 50%-. Por último, el aula arqueología de la citada localidad, nos permitirá acercarnos a los magníficos mosaicos que se extrajeron de la edificación.
Para completar la visita, hemos elegido el cerro del Tormejón, en la localidad de Armuña. Este cerro, amurallado en un periodo indeterminado –posiblemente el tardoantiguo-, representa una serie de valores arqueológicos que normalmente han pasado desapercibidos en el análisis del territorio segoviano. Se ubica en un cerro testigo alzado en piedra caliza, al sur del macizo de Santa María la Real de Nieva. El cauce del río Eresma aparece a tan solo 500 m. de este lugar. Al norte se registran elevaciones destacadas dentro del citado macizo paleozóico, destacando las cuarcitas y pizarras –y, por tanto, tornando respecto a la presencia caliza-.
Los primeros vestigios de ocupación del castro se pierden en el tiempo. Tornan en manifestación sedentaria a principios de la Edad del Hierro en su segundo episodio, con las evidencias materiales que se conocen como Cogotas II. En el momento de la llegada del águila romano al valle del Duero, este cerro hubo de controlar todo el abrupto territorio del macizo. Pero, ¿sería vacceo o arévaco? Compleja cuestión de la que solo podemos afirmar que, por ubicación, sus gentes vivían de un modo más próximo al del piedemonte serrano que al de las llanuras del centro del Duero. Las intervenciones arqueológicas llevadas a cabo a finales de los años 70 –únicas hasta el momento- pusieron sobre el tapete la evidencia de poblamiento en el periodo altoimperial romano, cuestión que aún hoy es puesta en duda. Menos duda ofrece su ocupación en el periodo bajoimperial hasta conectar con el que más arriba denominábamos de la antigüedad tardía. A falta de una comprobación arqueológica, parece evidente que en este periodo el cerro contó con un sistema defensivo de murallas jalonadas por cubos y que no diferiría del sistema detectado en el vecino cerro del Castillo.

Las ilustraciones pertenecen a:

Vestigios romanos en el entorno de la cercana Coca

Algunos enlaces a documentos sobre vestigios romanos en las poblaciones del entorno de la Villa de Coca:





3 nov. 2013

Encuentro de Asociaciones por la Defensa del Patrimonio

Segovia acoge el X Encuentro de Asociaciones por la Defensa del Patrimonio Cultural
La conservación y habitabilidad de los cascos históricos, centran el debate.

La ciudad de Segovia ha acogido los días 1, 2 y 3 de noviembre el décimo Encuentro de Asociaciones por la Defensa del Patrimonio Cultural que promueve SOS Monuments de Barcelona.
La Asociación "Amigos del Patrimonio" de Segovia, que es la organizadora y anfitriona de este encuentro, ha enmarcado la reunión bajo el tema de debate titulado “Patrimonio habitado”. Con este eslogan sa ha querido expresar el convencimiento de que existe una relación directa entre el mantenimiento de las condiciones de habitabilidad y usos adecuados de los edificios históricos y la conservación del patrimonio cultural que albergan los centros históricos. Los organizadores pretenden que durante estos tres días de trabajo, los participantes vayan más allá de la queja para apuntar líneas de solución a los problemas detectados y de futuro.
El catedrático de Historia del Arte y la Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, Antonio Ruiz Hernando, ofreció ayer la conferencia “Claves de la ciudad de Segovia”. El sábado tuvo lugar la intervención del presidente del Colegio de Arquitectos de Segovia, Juan Antonio Miranda en una sesión titulada “Los nuevos usos del patrimonio”. El domingo día 3 se presentaron las conclusiones del encuentro.
La sucesión de conferencias y exposición de comunicaciones se han intercalado con visitas a los valles del Eresma y del Clamores, al Monasterio de San Antonio El Real y a la Catedral de Segovia, así como con un recorrido por la parte emergente del Acueducto.