30 abr. 2013

La Lugareja

Hay monumentos que se consideran emblemáticos porque resumen en imágenes la historia más significativa de un pueblo o ciudad. En nuestro entorno más próximo, si visitamos Ávila, tenemos en sus murallas o en su catedral un buen símbolo de su pasado. Más cerca de nosotros, tenemos a Madrigal de las Altas Torres o a Martín Muñoz de las Posadas; en el primer caso situaríamos como emblemático al palacio de Juan II de Castilla o a la iglesia de San Nicolás que se muestra majestuosa sobre la inmensa llanura; en el segundo caso pondríamos como reclamo el palacio del Cardenal Espinosa o la riqueza artística de su iglesia parroquial. En los tres casos siempre la unión de los dos grandes poderes dominantes: el poder político y el poder eclesiástico que se repartían por igual el poder económico en el Medievo.
En el caso de Arévalo, tal vez sería más difícil la elección de sus iconos. Muchos de nosotros elegiríamos tal vez, al norte, su castillo, estampa señera, que representa el papel de la nobleza semifeudal de finales de la Edad Media y, al sur, la Iglesia de la Lugareja como representante del poder eclesiástico.
La iglesia de la Lugareja es lo único que nos queda de aquel complejo monacal que se fundó a finales del siglo XII (1179), primero como monasterio de canónigos regulares, luego transformado en monasterio de monjas cistercienses (1240), que después se trasladan al Palacio Real de Arévalo por donación del emperador Carlos V y gracias a la intervención del alcalde Ronquillo (1524). A partir de entonces le sobreviene la consabida decadencia y logra subsistir hasta principios del siglo XX (1911) como parroquia del cercano “lugarejo” de Gómez Román. A pesar de todo la iglesia de la Lugareja se puede considerar el mejor ejemplo de arte mudéjar de Arévalo y su comarca. Así lo manifiestan repetidamente los historiadores. Así lo vio hace bastantes años el gran historiador y arquitecto D. Fernando Chueca Goitia, a quien la vista del conjunto desde el este le hizo sentir: “una de las más puras emociones del volumen de toda la arquitectura española”. Ahí quedan en pie para demostrárnoslo sus tres ábsides, su elegante cimborrio que se apoya en el ábside central y su espléndida y luminosa cúpula.
Hasta aquí todo es historia, pero no nos va a ser fácil explicar a nuestros visitantes que nuestra imagen señera, que representa mejor que ninguna otra al estilo mudéjar morañego, hoy en día, solamente se pueda visitar durante dos horas a la semana, los miércoles desde las 13,00 a las 15,00 horas.
Miles de personas visitarán Arévalo y muchas de ellas, conocedoras de la historia, querrán visitar La Lugareja, el antiguo monasterio de Santa María de Gómez Román, sabedores de la importancia histórica, arquitectónica y cultural de esta iglesia, declarada Monumento Nacional el 3 de junio de 1931. Pretenderán con legítima intención apreciar “in situ” las maravillas que hasta ellos han llegado sobre la arquitectura mudéjar que atesora. Pero si impresionante es su imagen exterior no menos resulta situarse en su interior, alzar la vista y sentirse impresionado por la vista que su cúpula nos ofrece. La sobria desnudez y pureza de líneas que ponen en relación lo románico y lo cisterciense. La contemplación del ábside central al que da paso un arco toral de tres roscas apuntado, de doble anchura la interior, y que se prolongan hasta el suelo sin más solución de continuidad que ladrillos con perfil de nacela a modo de capiteles. Y tantos otros detalles que llevan a quien la visita a consumir las horas en dulce delectación contemplativa.
Por todo lo anteriormente expuesto y muchos otros argumentos más, imposibles de recoger por falta de espacio, consideramos que se hace necesaria la intervención de todos y cada uno de los responsables de la Administración, desde el Ministerio de Cultura, insistimos en recordar que se trata de un Monumento Nacional (B.I.C), de la Junta de Castilla y León, Diputación Provincial y Ayuntamiento de Arévalo, para que al margen del litigio en el que se encuentra, se habilite un horario de visitas al público racional y más acorde a las circunstancias tan particulares que Arévalo y la comarca van a vivir durante este año. Un horario amplio adaptado a las visitas que miles de personas realizarán para que todas las que lo deseen puedan visitar La Lugareja. Realizar una promoción turística adecuada para que aquellos que no sepan de su grandeza la conozcan, la visiten y disfruten de los tesoros arquitectónicos que posee. Además, cuando los meses estivales lleguen, incluso si la primavera se presenta favorable de temperatura, no se nos ocurre un lugar mejor para comerse un bocadillo o pasear mientras se hace la digestión del Tostón de Arévalo, que la Lugareja y sus alrededores, paraje con una belleza que enamora a cuantos la visitan. No creemos pecar de exceso de pasión por nuestra tierra al hablar así de uno de sus tesoros, muy al contrario estamos convencidos de que es algo que pertenece a todo aquel que ame el Arte, la Cultura o el Patrimonio Histórico más allá de su lugar de nacimiento y por ello tiene derecho a visitar, contemplar y disfrutar de esta maravilla del arte mudéjar o románico de ladrillo, testigo vivo de la historia de España.
Tal vez se pueda aprovechar la ocasión y resolver definitivamente el litigio que tanto daño está haciendo al interés general, el de todos, ese que representa algo tan sencillo como poder visitar un Monumento Nacional (B.I.C.), la “Catedral del Mudéjar” como en alguna ocasión han llamado a esta humilde ermita que un día fue monasterio.
La Llanura número 46
marzo de 2013

29 abr. 2013

Exposición fotográfica 2013

Estimados amigos:

Es intención de La Alhóndiga de Arévalo, asociación de Cultura y Patrimonio  organizar una exposición de fotografías, postales y grabados de monumentos de los pueblos que componen nuestras comarcas situadas entre el Voltoya y el Trabancos. 
Queremos que dicha exposición sea escaparate de nuestros pueblos en la edición 2013 de Las Edades del Hombre y queremos, además, que la misma pueda verse en todas aquellas poblaciones que quieran disponer de ella.
Os pedimos que si tenéis algunas fotografías, postales o grabados de los monumentos de cualquiera de los pueblos de nuestras comarcas las escaneéis a buena resolución, al menos a 4096 pixeles, y nos la hagáis llegar a nuestro correo para ir sacando copias de ellas e ir preparando todo. También pueden servir fotografías costumbristas de trabajos en la era o similares.
Todas ellas deben ser fotografías lo más antiguas posibles, desde finales del XIX hasta los años 40 del siglo XX. 

Para cualquier información en nuestro correo:   LALLANURA

Agradecemos vuestra colaboración y quedamos a vuestra disposición para lo que preciséis.


Nota: Estamos abiertos a cualquier sugerencia de actividades que puedan organizarse a lo largo de los próximos meses. 
Informar igualmente que, diversos grupos de teatro de nuestros pueblos, están preparando unas jornadas de teatro y su intención es representar sus obras en las poblaciones que así lo quieran.
Rogamos deis la máxima difusión al mensaje entre otras asociaciones o personas que consideréis podrían ayudar en estas actividades.

26 abr. 2013

Los Maletas

«Calderas», a los sesenta años, descarga mil doscientos sacos de cien kilos

Abril. El sol se esconde tras los tejados de la espaciosa calle de San Juan, y la plaza del Arrabal va cubriéndose de ese color gris-oscuro del anochecer.
Las campanas de Santo Domingo esparcen por la atmósfera un zumbido profundo y continuo. Entramos en el bar ‟Miejas”, de donde sale la voz en conserva de Roberto Grey, y vemos a ‟Calderas”, el popular ‟Calderas”, que está pronunciando un estropajoso e incoherente discurso patatero. Se sofoca la radio, y ‟Calderas”, encarándose con un señor, para nosotros desconocido, le dice erguido y sonriente: ‟Sí, hombre, sí; yo soy de Arévalo, a mucha honra y con mucho salero. Me llamo Pablo Canales, alias “Calderas”, puedo más que un burro y hago con mi dentadura lo que quiero. ¡Ves esta moneda de diez céntimos! Pues ésta la hago un barquillo en menos de un minuto.”
Y, efectivamente, se la lleva a la boca, le da un apretón con los colmillos, se pone feo y colorado, alza la pierna izquierda, y en menos que canta un gallo la dobló y… no dobló esa sola, sino cuatro o seis monedas de cinco y diez céntimos.
‟Calderas”, que es un bebedor de pupa, transporta de un trago una caña de blanco al fondo del estómago, y dirigiéndose al más gordo de los concurrentes le dice con voz ronca y desafiadora:
― !A usted le levanto yo con los dientes!
― ¡A que no!
― Túmbese en el suelo, por favor, estire los brazos y piernas, aflójese el cinturón.
El hombre obedece. Pablo hace presa en la correa. Resopla, ruge como un león y al primer golpe levanta aquel rígido cuerpo, ocho o diez centímetros del suelo, que, según declaración del individuo, pesa ochenta y cinco kilos.
― ¡Si yo soy una fiera! ― repetía, a la vez que se daba fuertes palmadas en el pecho.
Avanza unos pasos y, abusando un poco de la amistad que tiene en el establecimiento, coge un vaso del mostrador y de dos dentelladas le ‟multiplicó”.
― Lo mismo me como éste, que es más grueso.
― Eso será si yo te dejo― gritó enérgico y autoritario el dueño del bar. ― Te has comido ya varios y no tengo ganas de comprar más, porque ahora están muy caros.
‟Calderas” refuerza el pulmón con el lastre de Baco y exclama orgulloso y alegre:
― Yo he partido muchas veces huesos de aceituna, de dátil y de melocotón. He arrancado pedazos de las mesas de mármol y he convertido en harina tejas y ladrillos.
― ¡No gastes energías!
― ¡Me sobran muchas! Y eso que hoy, entre ‟el Rayo”, ‟el Prusiano” y yo, nos hemos descargado treinta y seis vagones de abono, los hemos apilado de quince en fondo y los hemos subido por un tablón muy largo, que a nuestro peso se cimbreaba y ponía en peligro nuestra vida. Yo poco sé de números, pero me ha tocado descargar MIL DOSCIENTOS SACOS DE CIEN KILOS, o sea que hoy han pasado por mis costillas ciento veinte mil kilos.
― Las tendrás desolladas.
― Ya están acostumbradas. Hoy me escuecen un poco, porque el superfosfato se aterrona con la humedad y se descarga muy mal.
Detrás del mostrador hay una especie de reservado que los parroquianos llaman ‟El Metro”, porque para penetrar en él hay que bajar tres peldaños.
Del sotanillo salen Isaac López, apodado ‟el Rayo” y Félix Pérez (a) ‟el Prusiano”.
― Estos son mis compañeros de fatigas― grita ‟Calderas” ― ¡Que digan, que digan! A ver si es verdad lo de los treinta y seis vagones.
― Es verdad― contesta ‟el Rayo” ― Por cierto que con el último saco, llevado en el hombro izquierdo, se ha marcado un pasodoble torero que se le he tarareado yo. Denos un tanque, Victoria, y brindemos por nuestra hermandad y por Arévalo.
― Reconozco― exclama ‟Calderas”, señalando a los dos de su cuadrilla ―que estos son jóvenes, tienen mucha fuerza y agilidad y están muy acostumbrados a manejar los sacos, pero yo, con mis sesenta años, todavía compito con ellos.
― ¿Cuántos años llevas de ‟maleta”?
― Cuarenta y cinco cargando y descargando sacos, seras, banastas o lo que salga en las paneras, almacenes y casas particulares.
― ¿Has tenido algún contratiempo?
― Sí, señor. Un día habíamos descargado ocho o diez vagones de un abono que se llama ‟Cianamida”, muy negro y polvoriento; en las etiquetas de los sacos ponía que para evitar intoxicaciones no bebiéramos vino, que bebiéramos leche; como a mí la leche no me gusta y el vino me gusta más que a los gitanos los tocinillos de cielo, me tiré medio litro al coleto, y me puse tan malito que bien creí que aquella noche la ‟señá Liebre” se quedaba viuda.
Reímos. Los tres compañeros siguen haciendo honores al blanco medinense, y nosotros vemos y observamos cómo son y cómo viven estos hombres fuertes y vigorosos, con una voluntad firme y decidida para el trabajo, sin dar importancia a esas jornadas duras y fatigosas que representan los sacos de cien kilos.
Marolo Perotas
Mayo de 1954

23 abr. 2013

Capítulo trigésimo quinto

Que trata de la brava y descomunal batalla que Don Quijote tuvo con cueros de vino, y se da fin a la novela del curioso impertinente
Poco más quedaba por leer de la novela, cuando del camaranchón donde reposaba Don Quijote, salió Sancho Panza todo alborotado, diciendo a voces: Acudid, señores, presto, socorred a mi señor, que anda envuelto en la más reñida y trabada batalla que mis ojos han visto. Vive Dios, que ha dado una cuchillada al gigante enemigo de la señora princesa Micomicona, que le ha tajado la cabeza cercén a cercén como si fuera un nabo. ¿Qué dices, hermano?, dijo el cura, dejando de leer lo que de la novela quedaba. ¿Estais en vos, Sancho? ¿Cómo diablos puede ser eso que decís, estando el gigante dos mil leguas de aquí?
En esto oyeron un gran ruido en el aposento, y que Don Quijote decía a voces: Tente ladrón malandrín, follón, que aquí te tengo y no te ha de valer tu cimitarra. Y parecía que daba grandes cuchilladas por las paredes, y dijo Sancho: No tienen que pararse a escuchar, sino entren a despedir la pelea o ayudar a mi amo; aunque ya no será menester, porque sin duda alguna el gigante está ya muerto y dando cuenta a Dios de su pasada y mala vida, que yo vi correr la sangre por el suelo, y la cabeza cortada y caída a un lado, que es tamaña como un gran cuero de vino. Que me maten, dijo a esta sazón el ventero, si Don Quijote o don diablo no ha dado alguna cuchillada en alguno de los cueros de vino tinto que a su cabecera estaban llenos, y el vino derramado debe de ser lo que le parece sangre a este buen hombre.
Y con esto entró en el aposento, y todos tras él y hallaron a Don Quijote en el más extraño traje del mundo. Estaba en camisa, la cual no era tan cumplida que por delante le acabase de cubrir los muslos, y por detrás tenía seis dedos menos; las piernas eran muy largas y flacas, llenas de vello y no nada limpias; tenía en la cabeza un bonetillo colorado grasiento, que era del ventero; en el brazo izquierdo tenía revuelta la manta de la cama con quien tenía ojeriza Sancho, y en él se sabía bien el por qué; y en la derecha desenvainada la espada, con la cual daba cuchilladas a todas partes diciendo palabras como si verdaderamente estuviera peleando con algún gigante.
Y es lo bueno, que no tenía los ojos abiertos, porque estaba durmiendo y soñando que estaba en batalla con el gigante; que fue tan intensa la imaginación de la aventura que iba a fenecer, que le hizo soñar que ya había llegado al reino de Micomicón, y que ya estaba en la pelea con su enemigo; y había dado tantas cuchilladas en los cueros, creyendo que las daba en el gigante, que todo el aposento estaba lleno de vino, lo cual visto por el ventero, tomó tanto enojo que arremetió a Don Quijote, y a puño cerrado le comenzó a dar tantos golpes, que si Cardenio y el cura no se le quitaran, él acabara la guerra del gigante. Y con todo aquello no despertaba el pobre caballero, hasta que el barbero trujo un gran caldero de agua fría del pozo, y se la echó por todo el cuerpo de golpe; con lo cual despertó Don Quijote, mas no con tanto acuerdo que echase de ver de la manera que estaba. Dorotea que vió cuán corta y sutilmente estaba vestido, no quiso entrar a ver la batalla de su ayudador y de su contrario.
Andaba Sancho buscando la cabeza del gigante por todo el suelo, y como no la hallaba, dijo: Ya yo sé que todo lo desta casa es encantamiento; que la otra vez en este mesmo lugar donde ahora me hallo me dieron muchos mojicones y porrazos, sin saber quién me los daba, y nunca pude ver a nadie; y ahora no parece por aquí esta cabeza que vi cortar por mis mesmos ojos, y la sangre corría del cuerpo como de una fuente. ¿Qué sangre ni qué fuente dices, enemigo de Dios y de sus santos?, dijo el ventero. ¿No ves ladrón, que la sangre y la fuente no es otra cosa que estos cueros que aquí están honrados, y el vino tinto que nada en este aposento, que nadando vea yo el alma en los infiernos de quien los horadó? No sé nada, respondió Sancho; sólo sé que vendré a ser tan desdichado, que por no hallar esta cabeza se me ha de deshacer mi condado, como la sal en el agua. Y estaba peor Sancho despierto que su amo durmiendo: tal le tenían las promesas que su amo le había hecho. El ventero se desesperaba de ver la flema del escudero y el maleficio del señor, y juraba que no había de ser como la vez pasada, que se le fueron sin pagar, y que ahora no le habían de valer los privilegios de su caballería para dejar de pagar lo uno y lo otro, aún hasta lo que pudiesen costar las botanas que se habían de echar a los rotos cueros.
Tenía el cura de las manos a Don Quijote, el cual creyendo que había acabado la aventura y que se hallaba delante de la princesa Micomicona, se hincó de rodillas delante del cura, diciendo: Bien puede vuestra grandeza, alta y fermosa señora, vivir de hoy más segura que le pueda hacer mal esta mal nacida criatura; y yo también de hoy más soy quito de la palabra que os di, pues con ayuda del alto Dios, y con el favor de aquella por quien yo vivo y respiro, tan bien le he cumplido. ¿No lo dije yo?, dijo oyendo esto Sancho. Sí, que no estaba yo borracho; mirad si tiene puesto ya en sal mi amo al gigante. "Ciertos son los toros", mi condado está de molde. ¿Quién no había de reir con los disparates de los dos, amo y mozo? Todos reían sino el ventero, que se daba a Satanás; pero en fin, tanto hicieron el barbero, Cardenio y el cura, que con no poco trabajo dieron con Don Quijote en la cama; el cual se quedó dormido con muestras de grandísimo cansancio. Dejáronle dormir, y saliéronse al portal de la venta a consolar a Sancho Panza de no haber hallado la cabeza del gigante; aunque más tuvieron que hacer en aplacar al ventero, que estaba desesperado por la repentina muerte de sus cueros, y la ventera decía en voz y en grito: En mal punto y en mal hora menguada entró en mi casa este caballero andante, que nunca mis ojos le hubieran visto, que tan caro me cuesta. La vez pasada se fue con el costo de una noche de cena, cama, paja y cebada para él y para su escudero, y un rocín y un jumento, diciendo que era caballero aventurero (que mala ventura le dé Dios a él y a cuantos aventureros hay en el mundo), y que por esto no estaba obligado a pagar nada, que asi estaba escrito en los aranceles de la caballería andantesca: y ahora por su respeto vino estotro señor, y me llevó mi cola, y hámela vuelto con más de dos cuartillos de daño, toda pelada, que no puede servir para lo que la quiere mi marido; y por fin y remate de todo, romperme mis cueros y derramarme mi vino, que derramada le vea yo su sangre, pues no se piense, que por los huesos de mi padre, y por el siglo de mi madre, si no me lo han de pagar un cuarto sobre otro, o no me llamaría yo como me llamo, ni sería hija de quien soy.

19 abr. 2013

Prefiero compartir a competir


      Mi muy querido amigo:

    Pocas han sido las ocasiones en las que vuesa merced ha faltado a alguna de nuestras frecuentes, y ya pronto tradicionales, correrías por las tierras de Arévalo y la Moraña. Pero en esta ocasión su elevado concepto de la palabra dada, ejemplo a seguir por todos nosotros, le impidió asistir a un viaje, otro más, no solo en la distancia sino también en el tiempo. Una expedición de vacceos a las tierras de los vetones. No me creerá vuesa merced, pues es de esa naturaleza, pero tengo que decirle que sin duda ha sido la expedición más nutrida de cuantas hemos realizado. A pesar de las ausencias notables, de gente importantísima como vos, hubo que añadir la no presencia de la mayor parte de los piltrafillas que se dedican a esto de la fotografía. Lo que generó cierta inquietud en nuestro nunca suficientemente ponderado Presidente, ¡Oh Capitán, mi Capitán!; pero como por algo es que ocupa el cargo que ostenta y desempeña mejor que nadie, tiró de cámara y junto con dos aficionados, no me atrevo a llamarles maletillas, un tal Pedro y otra que llaman Pilar, aunque solo para trabajar, salimos del paso para traer a sus ojos incrédulos y los de otros muchos de esa condición, la prueba testimonial de la brava gente vaccea que se atrevió a viajar al territorio de los vetones.
   
     Con una mañana primaveral, que la organización había contratado previamente, iniciamos nuestro camino hasta las tierras vetonas. Del viaje nada le contaré pues extrañé su cabalgadura, no porque la que nos transportó fuera mala, que era de más categoría que la vuestra, todo hay que decirlo; pero extrañé ese sonido insistente que la suya tiene, suerte de pitido repetitivo y ese aroma a tabaco quemado, que vuesa merced tiene por costumbre consumir. Ya ve que en mi condición de exfumador no he olvidado ciertos aromas.

           Cuando llegamos a Villaviciosa y paramos junto a su castillo que según me pareció observar hoy se dedica a menesteres del hospedaje, hice un rápido balance de las fuerzas que habíamos congregado, no llegábamos al centenar como es costumbre, por lo que se aconsejaba una actitud  de prudencia, evitando cualquier beligerancia de grupo tan reducido en tierras extrañas que no hostiles, pues fuimos recibidos con hospitalidad, aunque nos cobraran por un café de aldea más que uno en la capital del reino de las Españas. Todo dicho sin ánimo de ofender.
      
     Pronto se inició la ascensión a todo un territorio desconocido para mí pero que nuestro guía, El Arqueólogo, conoce como la palma de su mano. Debe saber vuesa merced que hay gente que a todo se dedica, éste busca en los sustratos terrestres restos de otras épocas, pretéritas en demasía, y lo que encuentran lo limpian, lo guardan y luego ya tranquilamente, lo interpretan y escriben libros sobre ello. Llegan a saber lo que comieron esos antiguos hombres, y mujeres, lo que hacían y cómo lo hacían, pues aparecen objetos, sus restos más bien, y quedan huellas de sus modos de vida, de sus edificaciones, de sus ritos, de sus usos y costumbres. Y de aquello que no saben con certeza o les genera alguna duda, pues anteceden la expresión “se cree que” y todo solucionado. Al fin y al cabo supongo que se refieren a ellos mismos, pues los demás nos creemos todo lo que nos dicen pues nada sabemos de muchas cosas.

          La extensión del castro es enorme, según El Arqueólogo pudieron llegar a vivir unas cinco mil personas en algunos momentos de su historia, relatada en etapas, conforme avanzábamos en el recorrido, se detenía y explicaba con enorme capacidad pedagógica la vida de aquellas gentes y lo que con ellas ocurrió al llegar a la meseta los romanos. Para El querubín que sabe Latín las dudas se acumulaban y aunque no decía nada le notaba inquieto. Ya durante la hora del almuerzo, pues debe saber vuesa merced que en esas tierras también es costumbre almorzar, y degustando el vino verdejo de la cercana Orbita, nos explicó sus dudas sobre ciertos detalles. Como sabéis, no tengo conocimientos para aclararos estos menesteres, así que será cuestión de tiempo y de lecturas el intentar encontrar la luz al respecto. En cualquier caso, es todo un privilegio recorrer el yacimiento arqueológico con las explicaciones expertas de tan buen anfitrión. Los aromas por otra parte, además de la compañía de vacas y caballos que pastaban en los alrededores, aportaban unas notas bucólicas muy de agradecer, pues debe saber vuesa merced que de sombras andan escasos en esos pagos, tanto es así que nuestro nunca suficientemente ponderado Presidente, ¡Oh Capitán, mi Capitán! se quemó la tez, tropezó varias veces y llegué a temer por su integridad física, lo cual comprometería nuestro sueño, puesto que no tenemos todavía relevo dispuesto; así que le recomendé precaución y paciencia, al tiempo que le aplicábamos una conveniente crema solar protectora, que no nos viene bien que se queme en exceso.

      Destacable es un magnífico altar de sacrificios que allí pervive. Tentados estuvimos a realizar un sacrificio, que en ausencia de corderos adecuados elegimos un señor que pasaba por allí, pero no parecía estar muy de acuerdo con nuestra propuesta, por lo que como no nos gusta forzar a nadie en contra de su voluntad dejamos que continuara su paseo. Fijé mi mirada en el Señor del Hierro pero me devolvió una mirada enternecedora. Durante un breve lapso de tiempo realicé cálculos de la progresión que experimentaría el valor económico de su obra, los inconvenientes que presentaba la situación para que pareciera un accidente, pues el sacrifico en nuestra sociedad está mal visto por las leyes aunque nos piden a diario que realicemos sacrificios; lo que duraría el dolor de la viuda y demás parentela, y otros mil asuntos que conviene tener en cuenta antes de realizar este tipo de actos… Volvió a mirarme y me dieron ganas de abrazarle, por lo que desistí en mis intenciones de realizar el ritual, además de encontrarnos fuera de nuestros territorios y no sabría cómo interpretarían nuestros actos. He decidido dejar el asunto de momento, pero es muy de tener en cuenta el incremento del valor económico que sus obras experimentarían en caso de su lamentable pérdida.
       
     Pájaros pocos y todos más bien negros como suele ser su gusto. Una media docena de buitres que sobrevolaban la zona, ávidos ante la hilera de tiernos y no tan tiernos humanos que se desgranaba en la cuesta conforme ascendíamos. Llegaron a pensar algunos que algo les quedaría para llevarse al pico. Pero me adelanté a sus naturales intenciones haciéndoles saber que éramos el grupo de los de La Alhóndiga y de inmediato remontaron el vuelo y se olvidaron de nosotros. Como puede comprobar vuesa merced, nuestra fama ha llegado hasta tan apartados territorios.

       Muchas, muchísimas cosas fueron las que aprendimos a lo largo de la mañana, pero comprenderá que no pueda relatar aquí todas ellas, solo las que considero más importantes. Parece ser, según nos aclaró El Arqueólogo, que la Diputación no existía en aquellos tiempos, cosa que cuesta de creer pero que facilitaría mucho la vida de aquellas gentes, que por otra parte pasaban la mayor parte de su vida subidas en caballo, sobre todo los hombres, y que la austeridad era su modo de vida. Gente curtida y acostumbrada a una vida dura por lo que los romanos cuando tuvieron el gusto de conocerles inmediatamente recelaron de ellos y les trasladaron a vivir a lo que hoy es la capital de la provincia, y les sometieron hasta nuestros días.

   Habrá ocasión de que nos acompañe vuesa merced en una próxima visita pues quedamos con El diablillo Guarda Forestal que habríamos de volver en el futuro a pasar más tiempo en lugar tan mágico, para pasear, comer y sestear como si fuéramos terneros o potrillos. Aunque nada será igual, allí permanecerá la huella de los Vetones para que las generaciones futuras sepan de unas gentes que, aunque no bajaban del caballo, vivían libres en espacios abiertos y sus mentes imaginaban infinitos prados donde llevar su ganado a pastar. Hasta que llegaron los romanos y todo cambió.

Fabio López

17 abr. 2013

Un domingo con los vetones

Este domingo, 14 de abril, la salida mensual fue hacia el sur, en busca de la historia y de la primavera. Debíamos salir de nuestro entorno natural, las tierras llanas, la llanura sedimentaria de nuestros parajes  agrícolas y pinariegos para buscar, siguiendo siempre el curso de nuestro “padre” Adaja, las faldas montañosas del sistema central, próximas al valle Amblés, y junto a las estribaciones de la sierra de la Paramera.

El día amaneció espléndido, de esos que prometen disfrutar de la naturaleza, con mucha luz, buena temperatura y ambiente totalmente primaveral. Como de costumbre partimos desde la plaza del Arrabal; esta vez con nuevas caras y mayor concurrencia. Nos dirigimos por la carretera de Ávila hacia Tiñosillos (“la senda del tumut”). El suelo del pinar verdeguea como si se tratara de una inmensa pradera. Las abundantes lluvias del mes de marzo prometen una  fértil primavera, rica en pastos y en panes.

Con poco tráfico a esas horas mañaneras del domingo, nuestros conductores y sus acompañantes disfrutamos del paseo. Tierras encharcadas tras las últimas lluvias, donde el color del cereal verde o amarillento nos señala las zonas donde el encharcamiento ha sido más perjudicial. Atrás queda Tiñosilllos, El Bohodón, Villanueva, Hernansancho, Gotarrendura, Las Berlanas…. Al llegar a Ávila, la carretera nos conduce hacia el Oeste, siempre siguiendo el curso del Adaja, hasta que lo cruzamos por un humilde puente, acorde con  su caudal y su cauce que por estas tierras no ofrece grandes dificultades.

Llegamos a Solosancho y enseguida a Villaviciosa, en cuyas proximidades hay que abandonar los vehículos para emprender la subida al castro por un sendero, que en algunos tramos se muestra abrupto y escarpado. Pero  nuestros guías nos anuncian que no se trata de una competición para ver quién llega el primero, sino de una subida pausada que permita contemplar un nuevo paisaje al que nuestros ojos no estaban acostumbrados. Dejamos atrás el valle y ascendemos por una empinada cuesta, hasta llegar al acceso al castro por la puerta occidental de su muralla. Enormes sillares graníticos nos revelan la importancia de la fortificación y el emplazamiento del poblado nos hace pensar que se trataba de un castro totalmente inexpugnable. Lo que los romanos llamaban un “oppidum”. Contamos con un experto en arqueología abulense, Juan Antonio Sánchez, que incluso hace años colaboró en tareas de prospección y excavación de este yacimiento: el famoso castro de Ulaca, uno de los más importantes de la provincia juntamente con el cercano de Sanchorreja o el de la Mesa de Miranda, todos ellos próximos al valle Amblés. Tampoco está lejos el famoso castro de Las Cogotas o el de la Tejada, éste, de la Tierra de Arévalo, totalmente inédito, y también buscando la protección defensiva de las escarpadas cárcavas del Adaja.


El castro tiene una antigüedad, como mínimo, de 25 siglos y fue habitado por los vetones, una de las tribus más importantes de la meseta central que estaban en la península ibérica cuando llegan los romanos en el siglo III a.C. Tras la conquista de los romanos este lugar se abandona y jamás volvió a ser habitado, por lo que se convierte en un yacimiento fosilizado, al aire libre, de una gran extensión, que nos presenta al desnudo sus restos, con una mínima reconstrucción. Cruzamos el poblado por sus calles, y nos detenemos frente a uno de los monumentos más emblemáticos, que le da a este yacimiento un relieve excepcional: “el altar de los sacrificios”. Allí sacrificaban animales en honor a sus dioses (divinidades astrales)  y la sangre de las víctimas correría por los canalillos de la roca, para luego, en comunión, consumir las ofrendas. Allí realizarían sus plegarias a los dioses para conseguir  cosechas abundantes tanto en la agricultura como en la ganadería, que era la base fundamental de su subsistencia. Avanzamos hacia la llamada “sauna”, una estancia excavada en la roca, que conserva intacta la boca del horno en forma de arco de medio punto. Según nuestro guía, esta peculiar estancia no tenía una finalidad higiénica, sino más bien ritual; algo tal vez reservado para ceremonias de confirmación o iniciación de los jóvenes guerreros que se preparaban para la guerra al entrar en la edad adulta.

Llegado este momento, nuestros guías deciden que es la hora del almuerzo. Aprovechamos la circunstancia de que muy cerca tenemos un conjunto de  viviendas que aún conservan sus muros de piedra hasta una altura de unos 70 centímetros, de que la parte superior de sus muros sería de arcilla y la cubierta sería de ramas  o arbustos, y por tanto ha desaparecido.  Las puertas, que serían de madera, tampoco están. Nuestra expedición es gente de orden y de paz, por lo que intuimos que nuestros antepasados, los vetones, nos recibirían hospitalarios en sus bancos de piedra corridos, para compartir con nosotros nuestras humildes viandas y nuestro estimulante verdejo de Montejuelo y la Tierra de Arévalo.

Después del almuerzo proseguimos la marcha hacia el lugar llamado de “las canteras”.
Allí descubrimos el lugar de donde extraían la piedra para levantar sus fortificaciones, los muros ciclópeos con que construían las murallas y los torreones del castro. Allí ha quedado sobre el granito la señal de sus punzones de hierro o de madera. Allí han quedado cortados los bloques de piedra que no llegaron a trasladarse hasta su destino. Un trabajo inacabado, cuyas circunstancias concretas ignoramos.

Seguimos por las calles del antiguo poblado hasta el extremo norte, el punto de máxima altura (1508 m.) Allí se abre a nuestros pies un enorme foso natural por donde discurre el rio Picuezo que drena las aguas de la cara norte de la Sierra de la Paramera y donde vierten torrenteras procedentes de las últimas nieves. Si miramos hacia el sur contemplamos cómo emerge el pico Zapatero (2.158 m.), con nieve en su cima. Si miramos hacia el norte y el noroeste observamos la placidez del valle por donde nace y penetra el Adaja  y después serpentea con sus suaves meandros. Hacia el nordeste contemplamos la ciudad de Ávila, la antigua Óbila, hacia donde, según dicen algunos historiadores, tuvieron que emigrar a la fuerza los habitantes de Ulaca, tras la conquista romana, por prohibir estos a las tribus indígenas que siguieran ocupando los castros fortificados. Todo un lujo de naturaleza salvaje, de recuerdos del pasado, grabados en la sólida roca desde hace más de 25 siglos. Nos sentimos habitantes de un mundo mágico, irreal, misterioso. Una vaca nos contempla incrédula y desconcertada haciendo frente a uno de los dos caniches que nos acompañaban. Una manada de caballos pasta tranquilamente en la pradera en el lugar donde, según nos cuenta nuestro guía, se asentaba el centro político y administrativo del  “oppidum”, lo que podríamos llamar “la acrópolis”. La abundancia de bloques pétreos, la calidad y perfección de los sillares graníticos nos revela la nobleza de su origen y su función.

Desde allí descendemos hacia la puerta sur de sus murallas. Seguimos cruzando sus vías. A veces tenemos que saltar por encima de las piedras de construcción que se interponen en nuestro camino, la extensión de las ruinas de sus casas nos revela la desigual importancia de sus moradores. En algunos casos se puede apreciar el desgaste de la roca al ver la marca que dejan las ruedas sobre el pavimento. Por fin llegamos a la puerta sur del castro vetón, bien flanqueada por las ruinas de los entonces torreones que la protegían de sus asaltantes.

Resumiendo, una excursión muy completa. Por la combinación de elementos paisajísticos y naturales, por el contenido histórico cultural de la visita, por el ejercicio físico tan saludable de la marcha, por la buena organización y el alto nivel de los guías que nos acompañaron, por la agradable compañía de la nutrida concurrencia, por el reconfortante almuerzo entre ruinas y praderas. Tan sólo un “pero”. No estaba entre nosotros Chispa, que nos habría interpelado, con su habitual duda cartesiana, sobre el fundamento de alguna de nuestras rotundas afirmaciones. Tampoco estaba entre nosotros Juan Antonio, ni otros “cámaras” ya consagrados, pero que estén tranquilos, que no se lo tendremos en cuenta. En fin, hasta la próxima.

GONZÁLEZ GONZÁLEZ, Ángel Ramón

15 abr. 2013

La Llanura número 47

Hoy es 15 de abril. A lo largo de esta mañana tendréis a vuestra disposición La Llanura número 47 en los lugares habituales de Arévalo. 
Por la tarde la pondremos en formato digital en nuestros enlaces de Internet para que podáis consultarla y descargarla. De igual forma la enviaremos a nuestros suscriptores digitales.

Para descargarla:
En PDF

En Scrib

12 abr. 2013

La tormentosa relación de menosprecio entre España y su patrimonio histórico

La tormentosa relación de menosprecio cultural, científico, técnico y geotécnico entre España y su patrimonio histórico

Tierra y Tecnología nº 42 | Texto | Antonio Aretxabala, geólogo | España es el tercer país del mundo que peor cuida su patrimonio. ¿Regalamos un libro de Historia a nuestros arrogantes dirigentes? En este artículo se denuncia cómo algunos terrenos y monumentos han reaccionado ante la enérgica perturbación que supone para su existencia la ejecución de una fase de quinientas viviendas alrededor, la nueva acometida de aguas de una población entera en semanas o meses, o la creación de un mundo de galerías, compactaciones y servicios a su alrededor o una pavimentación con subbase granular compactada al 100% del Próctor y otras barbaridades heredadas de la ingeniería civil y aplicadas donde no se debe. Mientras estos despropósitos se siguen realizando, los arquitectos municipales, de fundaciones o de las comunidades autónomas responsables, desconocen estas interacciones ruinosas.

No es por su bien, es por el nuestro. Un país sin memoria está condenado a repetir la historia. Vivir sobre el suelo que sustenta la segunda mayor riqueza natural, arquitectónica, cultural, artística…, del mundo, parece ya un milagro. Somos el país del “urbanismo bulldozer”. Aplicar inadecuadamente las técnicas energéticas y agresivas del siglo XXI para “adecuar” y “reorientar” a esos tesoros del siglo X, XII o XX ha supuesto, en ocasiones, un carísimo destrozo. 
Después de la desamortización de Mendizábal, el saqueo de las tropas de Napoleón, nuestras rabiosas guerras carlistas, el ataque a los monumentos y tesoros destinados al culto antes de la guerra, joyas y obras de arte religioso ardieron por contener alguna imagen sagrada; la propia guerra civil arrasó, una dictadura que usó los conventos e iglesias como campos de concentración y como cuadras (figura 1). Pantanos que han engullido verdaderas joyas de la historia… España ¿qué has hecho? Entramos en la CE en 1986, ha pasado más de un cuarto de siglo, muchos años sin que casi nadie haya vuelto su mirada a esos tesoros olvidados, abandonados, saqueados, víctimas del gamberrismo, pillaje, con grafiti inadecuados… (figura 2), pero lo peor de todo: maltratados. Van más de doscientos años perdidos. La mirada atónita del extranjero con un mínimo de cultura que nos visita no sale de su estupor. Sabe mejor que nosotros que ahí está nuestro futuro. La modernidad no ha solucionado mucho esta catástrofe nacional, cuando nos hemos puesto el mundo por montera y hemos decidido ponernos ¡manos a la obra!, hubiese sido casi mejor habernos quedado quietecitos…

11 abr. 2013

Posicionar la marca ‘Edades’


Posicionar la marca ‘Edades’ y el turismo de Castilla y León a nivel nacional e internacional, objetivo del plan de promoción de ‘Credo’
En la promoción de ‘Credo’ destacará una importante apuesta por la colaboración público-privada, con presencia de empresas como Grupo Avanza, Bankia, M. Moleiro Editor y ONCE, además de la colaboración institucional a todos los niveles para proyectar la imagen de ‘Edades’ más allá de la Comunidad, y la puesta en marcha, por primera vez, de una ‘Tarjeta turística Edades del Hombre’, en colaboración con los empresarios, que aportará ventajas y descuentos en alojamientos, restaurantes o actividades turísticas y culturales.
10 de abril de 2013
La consejera de Cultura y Turismo, Alicia García, ha presentado el plan de promoción para la edición de Las Edades del Hombre ‘Credo’ que se celebrará en la localidad abulense de Arévalo. En la presentación también han participado el secretario general de la Fundación Edades del Hombre, Gonzalo Jiménez, el alcalde de Arévalo, Vidal Galicia, y los representantes de las entidades Grupo Avanza, Bankia, ONCE y M. Moleiro Editor, importantes colaboradores dentro del plan de promoción para ‘Credo’.
Bajo el objetivo de la promoción nacional y la internacionalización de la oferta turística de Castilla y León mediante la creación de un producto turístico especializado susceptible de ser comercializado, Alicia García ha señalado que el plan de promoción diseñado para ‘Credo’ se ha trazado apostando de forma decidida por la colaboración público-privada y la concertación institucional. Esta colaboración se materializará en la potenciación de patrocinios y la concertación institucional ya que, en colaboración con Turespaña, se van a sentar las bases para esta internacionalización. García ha adelantado que una de las grandes novedades será la creación de la ‘Tarjeta turística Edades del Hombre’, elaborada con el respaldo del empresariado local y provincial.
La consejera de Cultura y Turismo se ha referido a que esta nueva edición de Las Edades del Hombre se presenta como el recurso cultural y turístico por excelencia de Castilla y León durante este año 2013, y constituye la antesala de las celebraciones del IV Centenario de la Beatificación de Santa Teresa de Jesús, en 2014, y del V Centenario del nacimiento de la Santa, lo que supone el inicio del proyecto turístico y cultural ‘Ávila religiosa 2013-2015’, con el que se persigue el objetivo de situar a la provincia de Ávila, y a Castilla y León en general, como uno de los principales destinos de peregrinación religiosa y como punta de lanza del turismo religioso.
Colaboración público-privada en el plan de promoción
La colaboración público-privada, uno de los ejes de actuación prioritarios para la Consejería de Cultura y Turismo, se va a traducir en nuevos acuerdos para la promoción de ‘Credo’ con empresas de ámbito nacional y alcance internacional, que ayudarán a posicionar y proyectar la imagen de Las Edades del Hombre de Arévalo más allá de la Comunidad. Esta colaboración se ha diseñado con las empresas Grupo Avanza, Bankia, M. Moleiro Editor y Once.
Con Grupo Avanza, responsables de la línea regular de transporte por carretera Madrid-Arévalo, se realizarán acciones centradas en Madrid, principal mercado emisor para Castilla y León, tanto de viajeros nacionales, como internacionales, e importante también por el impacto editorial en medios internacionales. El acuerdo de colaboración con este grupo permitirá lanzar la promoción desde su principal red de operaciones, la Estación Sur de Madrid. De junio a octubre, los usuarios de la Estación Sur, unos 33.000 diarios, recibirán impactos promocionales de la edición de Edades a través de distintas vías: se proyectará un vídeo promocional de Las Edades del Hombre y de la comarca de La Moraña, en una pantalla de proyección gigante, donde también habrá publicidad de la muestra en 10 mupis promocionales; se rotularán con la imagen de ‘Credo’ las traseras de 10 autobuses que unen Madrid con Arévalo, Salamanca, Ávila, Zamora y Valencia; se insertará contenido publicitario en todos los billetes de autobús que se expidan por taquilla e Internet, aproximadamente se expiden unos 650.000 billetes al mes; se entregará un desplegable informativo a los usuarios a bordo del autobús que se distribuirá en líneas regulares de destinos estratégicos; habrá presencia en las páginas web específicas de Avanza bus con más de 900.000 visitas al año así como presencia en las newsletter de Grupo Avanza, con un registro de más de 450.000 usuarios. Además, y como ya se puso en marcha el pasado año en Oña a través del convenio con Alsa, desde el Grupo Avanza y, en colaboración con la Fundación Edades del Hombre, se va a ofertar la posibilidad de paquetización conjunta del billete de bus más la entrada a la exposición.
En el ámbito de la Comunidad de Madrid y en las comunidades limítrofes, se va a realizar una importante campaña promocional a través de otro de los colaboradores, Bankia. Las acciones promocionales consistirán en: vídeo promocional de la muestra en los tiempos de espera de los cajeros automáticos de estas comunidades como sistema de publicidad contextual; utilización de los soportes promocionales online de Bankia en las distintas páginas web y redes sociales del grupo. Además, Bankia incorporará periódicamente, y de forma interna, información sobre la exposición a sus más de 20.000 empleados, así como información a sus clientes de Madrid y regiones cercanas, a través de correspondencia integrada en sus comunicaciones financieras.
Otro de los colaboradores privados a través de los cuales se canalizará el plan de promoción será la empresa M. Moleiro Editor a través de la cual se obtendrá un alcance internacional mediante la promoción a través de las bases de datos de sus contactos nacionales e internacionales, y su web www.moleiro.com y su perfil en Facebook y la promoción a través de su presencia en ferias internacionales y en medios nacionales e internacionales.
De la colaboración con la ONCE vendrá otra de las grandes novedades en Las Edades del Hombre, ya que por vez primera Las Edades del Hombre presentarán una muestra totalmente accesible para personas ciegas y con deficiencias visuales. Gracias a un estudio previo y pormenorizado del circuito expositivo, se han conseguido avances a nivel de accesibilidad, como la señalización de las obras de la exposición en sistema braille, disponibilidad de un folleto informativo en sistema braille y audio guías con contenido adaptado. La ONCE realizará también un amplio programa de colaboración y asesoramiento tanto al personal responsable de la exposición, como a los establecimientos hosteleros y de restauración, a los que van a orientar sobre la trascripción al sistema braille de los menús. Así mismo el 10 de agosto, la ONCE lanzará un cupón especial, conmemorativo del XXV aniversario de la primera edición de Edades del Hombre.
‘Tarjeta turística Edades del Hombre’
La consejera de Cultura y Turismo ha anunciado que, una de las novedades importantes será el lanzamiento, por primera vez, de una ‘Tarjeta turística Edades del Hombre’, con la que todos los visitantes a la exposición podrán tener descuentos y ventajas en establecimientos y empresas turísticas locales y provinciales.
Esta tarjeta, que recibirá cada visitante a la exposición y que cuenta con el respaldo del empresariado local, provincial y regional, buscará incentivar el consumo turístico y aumentar el número de pernoctaciones para impulsar la rentabilidad empresarial del sector turístico. El objetivo de la tarjeta es incentivar las pernoctaciones y el consumo en las empresas de la zona, generar beneficios para las empresas locales y el conjunto de la provincia, y continuar ofreciendo una experiencia especializada de turismo de calidad que lo fidelice.
La tarjeta ofrecerá descuentos y ventajas en la provincia de Ávila en alojamientos de turismo rural, hoteles, empresas de turismo activo, restaurantes de Arévalo, en visitas a recursos culturales y de naturaleza de la zona y en los productos de Edades del Hombre. La iniciativa está abierta, hasta el 17 de mayo, para la incorporación de todas las empresas que quieran adherirse.
Plan de promoción progresivo y en tres fases
El plan de promoción de la exposición Edades del Hombre está basado en un plan progresivo con una propuesta de comunicación integral por parte tanto de la Junta de Castilla y León como de la Fundación Edades del Hombre. Consta de tres etapas.
Su etapa inicial comenzó hace seis meses en Intur y se desarrollará hasta la fecha de inauguración de la exposición. En todo este tiempo la promoción ha estado presente en ferias como Fitur, Sevatur en San Sebastián, Expovacaciones en Bilbao, o SITC de Cataluña. Se realizan presentaciones en las Diócesis de Castilla y León, como las ya programadas el 12 de abril en el obispado de Segovia, el 15 en el seminario de Zamora y el 19 en la casa de la iglesia en Burgos; en el municipio de Arévalo; y la Vuelta Ciclista a Castilla y León saldrá el viernes desde Arévalo para promocionar la muestra.
La segunda fase se desarrollará desde la inauguración de la exposición hasta el verano. Aquí se realizarán presentaciones en Madrid, Extremadura o Castilla-La Mancha, además de en las capitales de provincia de Castilla y León. Se realizarán acciones promocionales a través de los canales propios de la Consejería, de la Fundación Edades del Hombre y de los patrocinadores privados como la página web de turismo, las redes sociales, desplegables informativos de las rutas por la zona, vídeo promocional, presencia en medios regionales y nacionales y puesta en marcha de un programa especial de apertura de monumentos en el entorno de Arévalo.
La tercera de las fases de promoción abarcará desde el inicio del otoño hasta la finalización de la exposición, con un último empuje promocional a la muestra a través de los canales propios de promoción de la Consejería, la Fundación Edades del Hombre y los patrocinadores privados.
A nivel internacional es destacable la importante presencia promocional que tendrá ‘Credo’ en EE UU y Canadá, así como en la feria IMEX de Frankfurt en mayo, la feria Jata de Tokio en septiembre y en la feria italiana TTG de Rímini, en octubre.
Coordinación institucional a todos los niveles
Es destacable también la coordinación institucional que se plantea a través de cuatro niveles. A nivel local y provincial, con la colaboración de organismos oficiales y asociaciones empresariales y culturales vinculadas a la promoción de ‘Credo’, de la Comarca de La Moraña, de la provincia de Ávila y, de forma particular, de la figura de Santa Teresa de Jesús, vinculando la Exposición ‘Credo’ al Centenario de la Santa.
A nivel regional, a través de los esfuerzos de coordinación entre la Consejería de Cultura y Turismo, la Diputación de Ávila, el Ayuntamiento de Arévalo, la Fundación de Las Edades del Hombre y otros colectivos empresariales y entidades locales de la Comunidad, con el fin de aunar esfuerzos, optimizar recursos y rentabilizar la promoción.
A nivel nacional, con una promoción nacional de la exposición, especialmente presente, por cercanía a la muestra, en ciudades como Madrid y en comunidades autónomas limítrofes.
Y a nivel internacional, a través de la colaboración con Turespaña para que las oficinas españolas de turismo en el extranjero promocionen Las Edades del Hombre a nivel internacional, enmarcadas dentro del proyecto ‘Ávila Religiosa 2013-2015; a través de la colaboración con los institutos Cervantes de mercados como Reino Unido, Alemania, Francia, Italia o Brasil, establecidos en el Plan de Marketing Turístico como mercados consolidados o de gran potencial; a través de la colaboración con las casas regionales de Castilla y León en el extranjero que actuarán como punto de información; y en la presencia en ferias internacionales.

6 abr. 2013

El Principito

XIII

Un hombre de negocios habitaba el cuarto planeta. Tan ocupado estaba que no levantó su mirada ni aún ante la llegada del principito.

-Buenos días -saludó éste- Su cigarrillo está apagado.

-Tres y dos son cinco. Cinco y siete, doce. Doce y tres, quince. Buenos días. Quince y siete, veintidós. Veintidós y seis, veintiocho. No tengo tiempo para volver a encenderlo. Veintiséis y cinco, treinta y uno. Uf! Da un total de quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno.

-Quinientos millones de qué?

-Eh! Todavía permaneces allí? Quinientos un millones de... Ya no sé... Tengo tanto trabajo! Yo soy serio, no me divierto con tonterías. Dos y cinco, siete...

-Quinientos millones de qué?-inquirió nuevamente el principito, que jamás olvidaba una pregunta una vez formulada.


El señor de negocios levantó la cabeza:

-Hace cincuenta y cuatro años que vivo en este planeta, y sólo tres veces me han molestado. Hace veintidós años fue la primera, cuando un abejorro cayó Dios sabe de dónde. Fue tan estrepitoso el ruido que produjo al caer, que cometí cuatro errores en una suma. Hace once años fue la segunda a causa de un ataque de reumatismo. Debo hacer ejercicios, pero no tengo tiempo para moverme. Soy serio. La tercera vez... Hela aquí! Decía, quinientos un millones...

-Millones de qué?

El hombre de negocios había comprendido que no había ya esperanza de tranquilidad alguna.

-Millones de esas cositas que se ven a veces en el cielo.

-Moscas?

-Oh, no! Cositas que brillan.

-Abejas?

-Pero no! Cositas doradas que hacen desvariar a los holgazanes. Pero yo soy serio! y no tengo tiempo para perder.

-Ah! Estrellas!

-Eso es. Estrellas.

-Pero puedes decirme que haces con quinientos millones de estrellas?

-Quinientos un millones seiscientos veintidós mil setecientos treinta y uno. Yo soy serio y preciso.

-Dime, qué haces con esas estrellas.

-Cómo qué hago? Nada, las poseo.

-Posees las estrellas?

-Efectivamente.

-He visto un rey que...

-Escucha: los reyes no poseen, "reinan" que es bien distinto.

-Me dirás para qué te sirve poseer estrellas?

-Gracias a ello soy rico.

-De qué sirve ser rico?

-Para comprar otras estrellas, si alguien las encuentra.

Mientras tanto el principito iba pensando que este hombre, razona un poco como el ebrio. Siguió preguntando;

-Cómo puede un hombre poseer estrellas?

-Acaso, sabes de quién son?

-No sé. Supongo que de nadie.

-Pues entonces... son mías por ser el primero en haberlo pensado.

-Y con eso basta?

-Pues claro!. Cuando hallas un diamante que no le pertenece a nadie, es sencillamente tuyo. De igual forma, cuando eres el primero a quien se le ocurre una idea, la patentas e inmediatamente pasa a ser de tu propiedad. Así, yo poseo las estrellas pues nadie antes que yo, soñó poseerlas. Comprende?

-Es cierto-dijo el principito- Pero qué haces tú con ellas?

-Las administro. Las cuento y recuento-contestó el hombre de negocios. Es bastantes difícil, pero como dije, soy un hombre serio!

El principito aún no se daba por satisfecho.

-Yo, si poseo un pañuelo, puedo abrigar con él mi cuello y llevarlo conmigo a donde vaya. Si poseo una flor, puedo cortarla y llevármela. En cambio tú, no puede cortar las estrellas!

-No, pero puedo depositarlas en el banco.

-Y eso qué quiere decir?

-Escribo en un papelito la cantidad de estrellas que poseo, cierro el papelito y lo pongo bajo llave en un cajón.

-Eso es todo?

-Lo suficiente.

Es divertido y bastante poético, pero... no es serio-pensó el principito, que sobre cosas serias tenía un concepto bien distinto del de las personas grandes.

-Yo-dirigiéndose al señor- poseo una flor a la que riego todos los días. Tres volcanes que deshollino todas las semanas, aunque uno de los tres está extinguido. Nunca se sabe. Tanto para mis volcanes como para mi flor, es útil que yo los posea. En cambio tú... no eres útil a las estrellas.

El hombre de negocios hizo el ademán de responder pero no encontró palabras para ello. El principito se fue. Decididamente las personas grandes -se decía para sí- son enteramente extraordinarias.