30 ago. 2012

Los hermanos Caramazo

   Acababa de comprar, en una tienda anticuaria, un mueble viejo de estilo indefinido. Una vez en mi poder lo examiné cuidadosamente al objeto de restaurarlo. Vi, con sorpresa, que uno de sus cajones ocultaba un doble fondo; al levantarlo encontré un cartapacio o memorial manuscrito, apolillado y desvencijado al que le faltaban algunas páginas estando otras fragmentadas, o desaparecidas, por lo cual era difícil darle un sentido claro al texto escrito. No obstante una vez ordenado, leído y releído rescaté, para el curioso lector, lo que transcribo:
   “En un lugar de la Inopia, de cuyo nombre bien me acuerdo y no quisiera acordarme, no ha mucho tiempo que vivían dos hidalgüelos de los de Ínsula Barataria, pistola fácil, lacayo servil y mal pagado, arcabuz enmohecido y perro ladrador. Eran, los dichos caballeros, algo más engreídos que humildes, más gordos que flacos, más rubios que morenos y más bribones que honrados […] Soñábanse nobles de los de castillo almenado y derecho de pernada antes que plebeyos, aunque esto fueren, por lo que un conocido satiricón otorgoles títulos de Duques del Caramazo y Marqueses de Torrelacaca añadiéndoles un escudo o blasón con dos gorilas siameses en campo de gules con una leyenda blasfema que rezaba NOSOTROS DOS ANTES QUE DIOS […] dedicaban su tiempo de holganza –que era mucho- a la vida contemplativa en cantina con cerveza en mesa, compañía de amigos en apariencia de serlo y alguna dama setentona y despistada carente de otros acompañamientos […]” Aquí falta media página.
   “Los pajaruleros duques, marqueses, o lo que quisieren ser, habían tomado posesión sin papeles a su nombre en contra del dominio de Leyes, con ansía de caciques chichimecas, de una pequeña hacienda o cortijo –más bien granja o labrantío- que pertenecía a […] Hallábase enclavada, aquella heredad de muchos y futuros herederos, en un altozano o promontorio de la estepa cuya fauna se limitaba a unos cuantos gallipatos trashumantes o migratorios, algún conejo salvaje, varias familias de múridos autóctonos de temporada, amén de varios enjambres de coleópteros estivales. En cuanto a la flora veíanse por doquier multitud de gamarzas, abrojos, amapolas, matacandiles y alguna colonia de cardos borriqueros por no desentonar con los moradores […]” Varios párrafos ilegibles.
   “A través de los siglos, el mentado altozano o promontorio había sido testigo de esforzadas gestas y piadosas salmodias y rezos. Pero su auténtico valor residió siempre en ciertas corrientes telúricas que lo cruzan de este a oeste o de por donde nace el sol a por donde muere. Fenómeno, este, conocido por Cruzados Medioevales –de los que observaron reglas de San Bernardo de Clarevala y Esteban Cisterciense- dando lugar a situar y construir una Abadía o Monasterio en que residir un abad y doce canónigos reglares y otros tantos legos o infantes encargados de huerta, granja y labrantío. La utilidad de la Abadía era mucha en dar cobijo a sus Hermanos Caballeros de Cristo que partían del Norte de Portugal, Ponferrada y Bembibre hasta Bizancio y los Santos Lugares. En el pasar de los siglos aquella Orden Monástica y Militar de Caballeros Cruzados cayó en desgracia real llevando a que granja y Abadía pasaran a manos de unas monjas de la misma Orden y Regla del señor San Bernardo en el año del Señor de 1250 […]” Faltan varias páginas.
   En el siglo Diez y Nueve de nuestra Era antes de ser declarada mayor de edad nuestra señora la Reina Doña Isabel 2ª de este nombre aconteció que siendo Ministro de la Hacienda Pública el señor don Juan Álvarez de Mendizábal, bisnieto, nieto e hijo de pañeros y prestamistas judíos, se tomó con más vigor la obra de la Desamortización que afectaba a la expropiación de los bienes de algunos particulares y principalmente a la Santa Iglesia […] se vio incluido en la tal Desamortización el susodicho altozano o promontorio en su condición de granja o  labrantío[…] estando fuera de la nombrada expropiación la Capilla Medioeval que era copia del Templo de Santa Sofía-Salónica en su planta y alzado […]” Faltan varias páginas.
   “En regresando a los días del presente Memorial, después de relatar las Historias que cuentan las Crónicas de los Cronistas ya muertos, que los vivos no dicen nada, y en retornando a aquellos Duques del Caramazo o Marqueses de Torrelacaca que a salto de garrocha brincaron todas las Leyes existentes o por existir, nos dicen sus contemporáneos  que de  forma y manera despótica y peligrosa, si el hecho aconteciere en otro lugar que no fuese nuestra Inopia, hiciéronse amos y señores de aquella Capilla Románica y Bizantina construida antaño por los Caballeros Cruzados y que nunca llegó a ser expropiada o desamortizada pues siguió perteneciendo, con papeles o sin ellos, al Arciprestazgo de […] sabiendo que no existen documentos que digan en contra […]” Falta media página.
   “Los señores del Caramazo pusiéronle puertas al campo lo que es una gran necedad taponando arroyos y cárcavas o destruyendo caminos comarcales de gran antigüedad ante la vista gorda o cobardía del señor alcalde-regidor[…] con rufianesco espíritu expulsaron de unos dominios que no eran propiamente suyos a una modesta Hermandad de Lugareños de la Virgen de la Paciencia instituyendo y estableciendo en cambio la Santa Cofradía de San Paramí formada por ellos mismos dos y sin otros miembros o hermanos cofrades visibles […]” Faltan las últimas páginas.
   Es posible, amable lector, que a pesar de mi empeño en transcribir el manuscrito original sea necesario tu propio esfuerzo para la comprensión de lo que en el mismo se relata. Soy consciente de que la carencia de un buen número de páginas, y lagunas en otras, complican el entendimiento íntegro del apolillado texto. No obstante con un poco de paciencia y buena voluntad podrás completar la historia relatada, por un autor anónimo, en un cartapacio o memorial encontrado por mí en el doble fondo de un viejo mueble restaurado para mi uso particular.

José Antonio ARRIBAS
La Llanura nº 36  - Mayo de 2012

1 comentario :

chispa dijo...

Lo mires por donde lo mires... sigue siendo genial.