29 nov. 2011

SERENATA NOCTURNA

Fotografía de David Pascual

                   Este mes os propongo descubrir el mundo de la noche.
            No, no saldremos de bares hasta las tantas que ese mundo, mejor o peor, creo que ya lo conocemos todos. Aunque seguro que tendría mayor éxito que las caminatas que organizamos justo cuando los que han salido de bares vuelven a casa al amanecer.
            Os propongo intentar observar a los seres de la oscuridad, aquellos que están en plena actividad cuando casi todos dormimos.
            Para ello empezaremos intentando contar a los milanos reales que, al caer la tarde, se reúnen para dormir. El milano real es una especie amenazada con la categoría de “en peligro” en la última revisión del catálogo nacional de especies amenazadas. A medida que se acerca el invierno, un buen número de ejemplares invernantes procedentes de Europa se unen a la pequeña población sedentaria de la Tierra de Arévalo y La Moraña. Durante el día vivaquean por campos y carreteras en busca de alguna presa o animales muertos, ya que son fundamentalmente carroñeros. Pero al caer la tarde comienzan a reunirse en determinados puntos a los que denominamos dormideros. Suelen ser pequeñas choperas asiladas, situadas en espacios abiertos con gran visibilidad. Si la tarde o el tiempo lo permiten también podremos observar cómo acuden las grullas y los gansos a su dormidero.
            Una vez que hayamos dejado acostados a estos seres del día. Intentaremos observar a alguna de las criaturas de la noche. La observación, generalmente, es a través del oído. Pero os aseguro que resulta emocionante escuchar sus gritos en la oscuridad. Nuestra especie, Homo sapiens, actualmente es básicamente visual, y tiene muy poco desarrollados otros sentidos como el oído o el olfato. Pero nuestros ojos no están preparados para la noche. En la oscuridad nos sentimos indefensos y en el campo llegamos a sentir miedo o al menos respeto porque nuestro principal sentido, la vista, ha quedado inservible. Nos intimida no poder ver lo que se extiende ante nosotros.
            Pero otras criaturas empiezan su jornada precisamente desde el atardecer hasta el amanecer. Jabalí, zorro, garduña, turón, jineta, roedores, musarañas, murciélagos… son especies que salen de sus madrigueras, camas o escondites preferentemente al atardecer. Varias de estas especies, al ser insectívoras, han comenzado ya su periodo de hibernación.  
            Por eso vamos a centrarnos en las rapaces nocturnas, un grupo que empieza a estar bastante activo. Bien sea porque comienza su periodo de celo, como es el caso del búho real o porque pasan en invierno agrupados, como por ejemplo el búho chico. Intentaremos escuchar a varias de estas especies en su hábitat. Exceptuando al autillo que, por ser exclusivamente insectívoro, ha emigrado hacia el sur, con algo de suerte, podremos oír el ulular lastimero del cárabo, el reclamo corto y misterioso del búho chico, el silbido o siseo de la lechuza, la repetitiva llamada del búho campestre, los gritos agudos del mochuelo o el profundo aviso del búho real. Todos ellos impresionan cuando se escuchan por primera vez porque pertenecen al desconocido y misterioso mundo de la noche.
            Para ello os propongo la siguiente cita:

Día: 6/12/2011
Lugar de salida plaza del Arrabal de Arévalo.
Hora: 16:45

Si el tiempo no fuera propicio estad atentos a la Llanura por si se produce un cambio de fecha.

Arévalo, 29/11/2011       
Luis José Martín García-Sancho

28 nov. 2011

Los tiempos precipitados

Dada la confusión que siembran quienes mueven la sartén sin soltar nunca el mango, sacudiendo para sus intereses el revuelto en que vamos deviniendo, he decidido que, en la medida de lo posible, decidiré mis tiempos. No el Tiempo, caprichoso avatar que ni ellos ni yo podemos someter, al menos en eso estamos igualados.
He decidido, por lo tanto, que hoy es Navidad. Y, ya puesta, Nochevieja y Reyes.
No esperaré otras luces de adorno que aquellas que todavía se encienden en mi interior. Colgaré los regalos de mis buenos deseos en semáforos y farolas del corazón, y no necesitaré de señores de rojo con barba y reno, ni de bebés en pañales en portales y pajas, para cerrar los ojos y desearme a mí misma, y a los míos -los nuestros-, todas aquellas pequeñas cosas que, ahora más que nunca, se asemejan a un jardín de los frutos prohibidos.
Para empezar, no tendré prisa. Me detendré tantas veces como sea necesario para apreciar un repentino perfume que se abre camino entre la mierda, o para valorar un gesto de bondad que refulge entre la estulticia; de igual modo, acortaré el paso y otearé a mi alrededor para detectar los engaños, reconocerlos y rechazarlos en la medida en que me sea posible.
Cuando los gritos y las amenazas y los mensajes agoreros, y la misma cruda realidad quieran ensordecerme, elegiré una tormenta de música, un mar embravecido narrado por un genio en 1887, tan lejos como eso: el coro Una vela! Una vela!, de Otello, de Verdi. Contra la vulgaridad y la zafiedad cotidianas, y contra el ruido y la furia de la codicia y la insensibilidad que quiere instalarse en nuestras vidas, contra todo eso, arte, y cultura, el mismo arte y la misma cultura que se nos quiere arrebatar. Y coros: Va pensiero, coño, haz algo. Vuela, pensamiento, y elévanos por encima de esta barbarie con traje de Armani.
Nada fundamental está perdido -en el sentido original: lo que nos funda y nos sostiene- si existen la música, los libros y la belleza, a nuestro alcance aunque sea con las uñas. Demos gracias si la ignorancia todavía no nos ha arrasado; y sintamos piedad por aquellos a quienes no se permitió salir de la ignorancia. Incluso por aquellos que se encerraron en ella. Qué desperdicio de vidas.
Al cierre de museos responderé con los cuatro catálogos que tengo en casa y, muy por encima, muy por las cumbres, con el catálogo de mi memoria, mientras -junto con la gratitud por haber recibido tanto- memoria me quede. Y, cuando no tenga más remedio que gritar, en uno de esos días en que las injusticias se hacen puntuales y dolorosas -ese día, por ejemplo, en que una persona muere a causa del desmantelamiento de la Sanidad pública-, gritaré como el personaje de Munch, gritaré para adentro con la conciencia y el dolor, para que mi grito no se confunda con el estruendo de voces vanas que claman por sus beneficios. Para que no se diluya entre fútiles truenos de manipuladores.
Inocentes banderolas de deseos cuelgan de farolas y semáforos que puntean mis calles interiores, esas que puedo empedrar con palabras que las vacían de coches y les ponen parterres y papeleras, y perros alegres y niños sanos que juegan y viejos sabios que dormitan, y mujeres vivaces que cotillean. Puesta a vaciar mis avenidas, impediré el paso a los hombres livianos que gritan por teléfono: "¡No lo dudes! ¡Eso te va a beneficiar más de lo que imaginas!". Y también a los hombres vencidos que desconectan el móvil y se sientan en un banco, las espaldas caídas, más hundidos que los ancianos que toman, que tomarán el sol en mi plaza de adentro.
Me pertrecharé en fechas, en recuerdos, en deseos y esperanzas. Para esta Navidad y esta Nochevieja y esta noche de Reyes que es hoy porque me da la gana, me regalo la voluntad que no podrán quebrar y el ánimo que no lograrán anegar con sus sollozos de papel y sus agonías de caja fuerte.
Llega el tiempo de encontrarnos.
Que ya está bien de que nos abran alcantarillas las propias ratas. Ah, y feliz Navidad.

27 nov. 2011

La mancha imborrable

Me acuerdo yo todavía del señor que venía a revisar las pesas y las medidas en el comercio de mi abuela. No me acuerdo ya de cuántas veces al año venía o si todos los años venía o no; de lo que me acuerdo es de dos cosas: la una era que, cuando ya se barruntaba o se sabía claramente que el inspector iba a venir, se repintaban en el mostrador las muescas que había hechas para el metro o el medio metro, y para la vara y la media vara; y la otra cosa era que se relimpiaban -porque siempre estaban limpios- los platillos dorados de la balanza que refulgían casi como un relámpago cuando el sol los daba por las mañanas. Y algo parecido pasaba con las pesas doradas, metidas en su cajita. Pero con la balanza ocurría, además, algo extraño: tenía como una mancha, y un año al inspector se le ocurrió decir -nadie sabe por qué- que seguramente era la señal de que se pegaba algo en el platillo para que pesara más, y aquel día por lo visto fue cuando mi abuela le pidió que entrara dentro de la tienda y le explicaría lo que tenía que explicarle.
- ¡Siéntese, siéntese! -le dijo la abuela- Y no le pregunto si quiere que le sirva algo porque aquí estamos como en un confesionario o el despacho de un notario.
La abuela había liberado de sus tres cadenas al platillo de la balanza que tenía la mancha y lo puso sobre la mesa-camilla que estaba en aquella habitación, que era como un cuarto de estar lleno de plantas y con una cristalera que daba a un jardín o, más bien, huertecillo, y preguntó:
- ¿Es que ya no se acuerda usted de los tres dedos?
- ¿Qué tres dedos?
- ¿Qué tres dedos iban a ser? Los de una tía bisabuela mía que tuvo un Juicio de Dios con el inspector de pesas y medidas que estuvo antes que usted y le mataron luego en Filipinas cuando la guerra. Los tres dedos, el índice el corazón y el anular, de la mano derecha.
- Y ¿qué pasó con esos dedos?
- Que se los cortó ella misma, los echó en la balanza y ahí está la cuestión.
El inspector comentó que no sabía absolutamente nada, y menos todavía de la cuestión del Juicio de Dios al que ella se refería. Y que él había aludido en broma simplemente a esas sombras oscuras del platillo. No era esta tienda sospechosa de ilegalidad y tramperías de ninguna clase y, por lo que sabía, tampoco en el pasado, cuando la regentaban sus padres, abuelos y bisabuelos. Por eso mismo se había permitido un comentario ligero y de broma.
- Pero lo de los tres dedos no fue una broma, señor inspector.
Y, si era que de verdad no sabía nada o actuaba como si no supiera nada, ella iba a decirle bien claritas las cosas acerca de lo que había ocurrido con don Casimiro, que así se llamaba el que tenía entonces el cargo de inspeccionar pesas y medidas; y lo que le ocurrió fue que le acusaron de ser el padre de una criatura que tuvo una hermana soltera de la bisabuela de quien aquello le estaba contando; y el juró por Dios y todos los santos y poniendo la mano en una Biblia que él no había tenido jamás relaciones con aquella mujer ni le había pasado tal cosa por la cabeza, y podían preguntarla a ella. Hubo un juicio en el que volvió a jurar lo mismo, ella le volvió a contradecir y lo confirmó, y el padre de mi bisabuela la echó de casa a mi tía, diciendo que ya no la reconocía como hija.
Así pasaron dos años, y el niño había muerto un día, y el día del entierro vino el don Casimiro, y aunque estaba enterado de lo que pasaba se comportó como siempre hacía y también el padre de mi bisabuela, como si la muerte de su nieto no fuera con él.
- Como decía un libro que había hecho Tolstoi con un hijo suyo -dijo mi abuela.
Pero de repente se abrió la puerta de la tienda y entró en ella, vio a aquel hombre, se acercó al cortador de bacalao, puso la mano izquierda bajo la cuchilla, se cortó los tres dedos, y luego se envolvió la mano ensangrentada en una toalla que traía, y con la derecha puso los tres dedos en el platillo, diciendo:
- Por este juicio de Dios declaro que éste hombre es el que me violó, y, cuando comencé a gritar me puso mi propia mano sobre la boca: estos tres dedos dentro de ella. Y que Dios le juzgue.
Iba a volver a salir de la tienda y, dirigiéndose a su padre añadió: - Y que a usted también le juzgue el niño que acaba de morírseme.
Y mi abuela señaló la mancha en el platillo, añadiendo:
- Se borró la deshonra y quedará el testigo del Juicio de Dios. El padre de mi bisabuela se suicidó después de todo esto, y nunca se utilizó más esa balanza.
Luego hizo un silencio largo, y concluyó.
- No ha habido, ni hay, ni habrá un inspector de pesas y medidas que pueda comprobar estas pesas del alma ¿verdad?
Pero el inspector no dijo nada, se fue sin levantar el acta ni ninguna otra cosa, y no volvió jamás ningún otro inspector de pesas y medidas, porque no las hay para el alma, y el alma era lo que había pesado aquella balanza, según la había contado su madre a mi abuela.

José Jiménez Lozano

26 nov. 2011

“SEPA VUESA MERCED”

En Arévalo, ciudad mudéjar, a cuatro de noviembre del año de nuestro señor Mercado de 2011.

Mi señor y último caballero andante:
Gratamente contento quedé al recibir vuestra última misiva, en la que además de mandarme noticias de los muchos asuntos que mi interés despiertan, me trajo la buena nueva de su magnífico estado de salud.
No obstante, me pareció apreciar en ella que su ánimo estaba aquejado de un cierto punto de melancolía, sin llegar a ser grave tristeza, en cuanto al número de los que siguen su causa.
En mi modesta opinión, anda equivocada vuesa merced, pues no tiene en cuenta que la bandera que enarboló hace ya unos años, únicamente prometía a quienes le siguieran: Entrega, esfuerzo, trabajos, sacrificios y algún que otro sinsabor. Debe reconocer conmigo que no son premios que gocen de demasiada popularidad en estos tiempos. Son las banderías interesadas, las que prometen un éxito fácil y sin esfuerzo a los que se alisten, las que más seguidores arrastran hoy en día. Vea si no cómo una actividad noble como es el teatro, arrastra menos partidarios que la lidia de una res, y a pesar de ser yo muy bruto, establezco la diferencia del número de seguidores entre una y otra, en el esfuerzo que para comprender los espectáculos el público debe realizar.
Sepa vuesa merced que continúo con maese García-Sancho en el estudio de esa disciplina que ambos me dieron a conocer y que tanto placer me proporciona. La Didáctica de las Flores es una ciencia que no goza de muchos seguidores, pero los que asistimos a cada una de las lecciones magistrales que recibimos de maese García-Sancho, lo hacemos con verdadera devoción y admiración, agradeciendo infinitamente sus enseñanzas. Que lo hagamos con mayor o menor aprovechamiento el tiempo lo dirá, pero no escatimamos el esfuerzo de levantarnos con el alba y sufrimos con resignación lo que la climatología nos depara.
Más fatigas me producen las enseñanzas de Bellas Artes y Estética que maese Arribas trata de acercar a mi entendimiento, en esa disciplina que tan bien él conoce y que tan ajena me resulta. Son los quebraderos de cabeza que me produce directamente proporcionales a su capacidad; pese a ello, no cejo en el empeño de dejar de ser el bruto que vuesa merced me aconsejó un día y que trato de dejar atrás cual la piel de una culebra.
Ando ahora empeñado en encontrar momento para iniciarme en Danza y Armonía, que a juicio de los más refinados, sería un complemento ideal para mi formación. Tengo gran ilusión en ello, pero ritmo, compás, notas y pentagrama le resultan tan ajenos a mi naturaleza como la maldad a la de vuesa merced.
Sepa también, que aunque como usted bien dice no soy de los de misa diaria, he tenido la impagable dicha de conocer la mayor parte de los templos y otras importantes edificaciones que existen en la comarca, todos construidos con ese estilo tan particularmente familiar que es el mudéjar. Todo ello de la mano de maese Gutiérrez y maese Moreno, figuras insignes de la docencia y conocedores inigualables del dicho arte mudéjar. Sepa además que bien preocupado me hallo en estos días por estas lluvias, que si bien son muy necesarias, me hacen temer por el futuro de las iglesias, ahora que conozco el estado de sus techumbres. Son iglesias casi sin feligreses, pero atesoran la belleza y el saber constructivo acumulado durante siglos. Espero que vuesa merced, con sus conocimientos, sepa hacernos llegar las maneras con las que podamos abrir templos, que corra el aire en ellos y evitemos su ruina, pues son muchos los temores de su desaparición los que sentimos este grupo de ilusos soñadores que no solemos ir a misa.
Por todo ello, como bien habrá comprobado vuesa merced, no son pocos los que con ilusión y afán diario seguimos su estandarte y aprendemos las muy diferentes artes con las que convencer a los que nos rodean, de las bondades que estas tierras albergan, tratando de conocerlas primero para pasar a amarlas a continuación.
Sepa por último vuesa merced, que aun cuando en un ejercicio de estricta contabilidad no llegamos a la centena, como muy bien nos recuerda maese Collado a menudo, no es la cantidad de los elementos sino la calidad y el humor de los mismos lo que define la naturaleza del conjunto, o expresado en palabras del místico Manzano: “...nada te turbe, nada te espante, nada temas si estoy a tu lado.”. Y como ya dijera el gran Homero en la Ilíada, en su penúltimo canto: “...que más hace el leñador con su habilidad que con su fuerza...”.

Suyo siempre,

Fabio López.

Concierto en honor a santa Cecilia

23 nov. 2011

Es detestable...

"Es detestable esa avaricia espiritual que tienen los que sabiendo algo, no procuran la transmisión de esos conocimientos." 


Miguel de Unamuno

21 nov. 2011

Diferencias

Muralla medieval de Coca-20-11-2011








Esto es una puerta de una muralla medieval.











Las Escalerillas, Arévalo. Un día cualquiera.





Esto, no.

20 nov. 2011

Va´ pensiero

El pasado 12 de marzo, Silvio Berlusconi debió enfrentarse a la realidad. Italia festejaba el 150 aniversario de su creación y en esta ocasión se representó en Roma la ópera Nabucco, de Giuseppe Verdi, dirigida por el maestro Ricardo Muti.
Nabucco evoca el episodio de la esclavitud de los judíos en Babilonia, y el famoso canto "Va pensiero" es el canto del coro de esclavos oprimidos. En Italia, este canto es un símbolo de la búsqueda de la libertad (en los años en que se escribió la ópera, Italia estaba bajo el imperio de los Habsburgo).

Antes de la representación, Gianni Alemanno, alcalde Roma, subió al escenario para pronunciar un discurso en el que denunciaba los recortes del presupuesto de cultura que estaba haciendo el Gobierno, a pesar de que Alemanno es miembro del partido gobernante y había sido ministro de Berlusconi. Esta intervención del alcalde, en presencia de Berlusconi que asistía a la representación, produjo un efecto inesperado.

Ricardo Muti, director de la orquesta, declaró al "Times": "La ópera se desarrolló normalmente hasta que llegamos al famoso canto "Va pensiero". Inmediatamente sentí que el público se ponía en tensión. Hay cosas que no se pueden describir, pero que uno las siente. Era el silencio del público el que se hacía sentir hasta entonces, pero cuando empezó el "Va Pensiero", el silencio se llenó de verdadero fervor. Se podía sentir la reacción del público ante el lamento de los esclavos que cantan: "Oh patria mía, tan bella y tan perdida." Cuando el coro llegaba a su fin, el público empezó a pedir un bis, mientras gritaba "Viva Italia" y "Viva Verdi".
A Muti no le suele gustar hacer un bis en mitad de una representación. Sólo en una ocasión, en la Scala de Milan, en 1986, había aceptado hacer un bis del "Va pensiero".

"Yo no quería sólo hacer un bis. Tenía que haber una intención especial para hacerlo" - dijo Muti -. En un gesto teatral, Muti se dio la vuelta, miró al público y a Berlusconi a la vez, y se oyó que alguien entre el público gritó: "Larga vida a Italia!". Muti dijo entonces:

"Sí, estoy de acuerdo: "Larga vida a Italia", pero yo ya no tengo 30 años, he vivido ya mi vida como italiano y he recorrido mucho mundo. Hoy siento vergüenza de lo que sucede en mi país. Accedo, pues, a vuestra petición de un bis del "Va Pensiero". No es sólo por la dicha patriótica que siento, sino porque esta noche, cuando dirigía al Coro que cantó "Ay mi país, bello y perdido" , pensé que si seguimos así vamos a matar la cultura sobre la cual se construyó la historia de Italia. En tal caso, nuestra patria, estaría de verdad "bella y perdida".

Muchos aplausos, incluidos los de los artistas en escena. Muti prosiguió.

"Yo he callado durante muchos años. Ahora deberíamos darle sentido a este canto. Les propongo que se unan al coro y que cantemos todos el "Va pensiero"

Toda la ópera de Roma se levantó. Y el coro también. Fue un momento mágico. Esa noche no fue solamente una representación de Nabucco, sino también una declaración del teatro de la capital para llamar la atención a los políticos.

En el enlace siguiente se puede vivir ese momento mágico, lleno de emoción:   VÍDEO
(El bis comienza en el minuto 3,35 de vídeo)

19 nov. 2011

Pregunta a Alicia García, Consejera de Cultura

Alicia García, Consejera de Cultura
Desde el siguiente enlace puedes formular preguntas a la Consejera de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León, la cual, según el enlace, contesta a tus preguntas.

18 nov. 2011

Medio pan y un libro

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
Federico García Lorca
Fuentevaqueros, septiembre de 1931

Nueva crítica a la Novela "Secundarios"

«Secundarios»
Juan M. García-Sancho /Gruplobher. 214 páginas,16  euros

Un libro en el que los personajes protagonistas son los secundarios parece una idea descabellada. Pero Juan Martín ha conseguido llevarlo a la realidad de una manera amena, directa y concreta, que convierte su primera novela publicada en un continuo descubrimiento de la trama a través de escenas pasajeras que, al final, conducen a un final inesperado. 
Por U. Fuente

En Escaparate 
diario  La Razón

17 nov. 2011

Tesis Doctoral de Isabel López Fernández

El próximo viernes día 18 de noviembre de 2011, a las 11,30 y en la capilla de Mosén Rubí de Ávila, se celebrará el acto público de defensa de la Tesis Doctoral de Isabel López Fernández, profesora de la Escuela de Turismo de la Universidad de Salamanca y de la UNED de Ávila, sobre "La arquitectura del siglo XVI en Ávila: La casa de Bracamonte y el patrimonio abulense".

Pocas veces está tan justificado el salir de las aulas universitarias para una lectura de una tesis como en esta ocasión, y así será posible presentar los resultados de una intensa y fecunda investigación doctoral en el mismo edificio al que se dedica la parte principal del estudio.

16 nov. 2011

Memoria ciega

Hace unos días, coincidiendo con la presentación del libro ‘Memoria mudéjar en la Moraña’, tuve la suerte de charlar con el director de esta magnífica obra, el profesor José Luis Gutiérrez Robledo, sin duda, uno de los mayores conocedores del rico patrimonio de esta comarca. Junto con su contagioso entusiasmo cuando describe algunos de los secretos de los monumentos morañegos, el profesor no pierde oportunidad de criticar el olvido y la pésima gestión que se realiza de esta riqueza arquitectónica que hemos heredado. Gutiérrez Robledo no plantea grandes inversiones ni espectaculares centros de interpretación, su primera premisa para conservar y explotar el patrimonio es que sea conocido por los vecinos.
Aunque algo se ha avanzado en los últimos años, el singular legado mudéjar de la Moraña sigue siendo un gran desconocido y en muchas ocasiones, ante los despropósitos cometidos, es mejor ocultarlo para evitar sonrojarte. La reconstrucción modernista y horrible de la muralla de Arévalo, con su emblema de la calle Entrecastillos, torre que tendría que pasar a engrosar la ‘Lista pésima del patrimonio’; La Lugareja, una joya que por los caprichos del destino sólo se puede visitar los miércoles de 13 a 15 horas; o el secretismo inútil del convento madrigaleño de Extramuros, son algunos ejemplos de la desidia que rodea a este patrimonio, aunque también se podrían citar otras actuaciones ejemplares como la restauración del Castillo de Arévalo, o las llevadas a cabo por la Fundación del Patrimonio de Castilla y León en Arévalo, Madrigal o Fontiveros.
Aunque los pasos son tan lentos que parece que el tiempo se ha detenido, entre lo poco que los morañegos hemos logrado avanzar en los últimos años destaca la concienciación de algunos vecinos que han dejado atrás la indiferencia y que se quieren convertir en sujetos activos de la defensa de su patrimonio.
José Luis Robledo

15 nov. 2011

La Llanura número 30

Hoy estará en la calle nuestra Llanura número 30. A lo largo de la mañana se distribuirá en los lugares habituales de Arévalo y posteriormente se enviará a los suscriptores y se podrá descargar de los sitios de Internet.


13 nov. 2011

La casa de los Altamirano

La casa de los Caballeros Altamirano se encuentra en la esquina que forman las calles Larga y Pasaje al Paraíso. Era una bella y alegre mansión de dos plantas. La puerta de entrada, sin labra alguna, se cierra con gran dintel de piedra enteriza que descansa en jambas fajeadas de sillares. Campea el escudo de los Gutiérrez sobre el citado dintel, que a su izquierda luce las armas con el águila de los Sedeño y a su derecha, esquinado, un labrado escudo que muestra el castillo de los Altamirano, recorriendo una moldurada cornisa los tres escudos.
La primera planta se alegra con un balcón angular en cuya esquina se levanta una columna. Es el único tipo de balcón angular que se levantó en Arévalo y cuya variada tipología, incluso sin columna, se presenta en casas y palacios españoles.
Las fachadas están labradas a base de paramentos lisos de ladrillo combinados con cajones enfoscados a la cal y separados por dos hiladas de ladrillo, al modo toledano.
La casa poseía una gran huerta con un pozo del que se tomó agua para servicio de las fuentes de la villa.

Del libro Arévalo (Ávila). Desarrollo urbano y monumental 
hasta mediados del siglo XVI de Luis Cervera Vera.

11 nov. 2011

Catálogo Monumental de Ávila

El Catálogo Monumental de España está al alcance de todos, restaurado, digitalizado y listo para dar a conocer las riquezas de nuestro patrimonio histórico. El Catálogo Monumental de España, formado por más de un centenar de volúmenes, nació tras la promulgación de un Decreto de uno de junio de 1900 que ordenaba "llevar a efecto la catalogación completa y ordenada de las riquezas históricas de la Nación". Aunque no llegó a terminarse, constituye la empresa colectiva más importante realizada en la España contemporánea para estimular el conocimiento de su patrimonio cultural.
Ponemos el siguiente enlace que lleva a los tomos correspondientes a la provincia de Ávila.

10 nov. 2011

Decididamente no se puede estar en misa y repicando

...nos estaba esperando, en esa preciosa Plaza Mayor,
 nuestro cicerone Juan José  Alonso Gallego
Llegamos a Martín Muñoz de las Posadas sobre las 10 de la mañana, una mañana con un tiempo dibujado, y nos estaba esperando, en esa preciosa Plaza Mayor, nuestro cicerone Juan José Alonso Gallego.

Yo iba dispuesto a hacer unas fotos, vamos, que no pensaba parar de hacerlas ni un minuto, pero en ese primer momento, Juan José empezó a contarnos los orígenes de Martín Muñoz de las Posadas, y al oir las explicaciones que daba no tuve más remedio que sacar papel y lápiz – que también llevo siempre por si las moscas – y apuntar, a vuelapluma, lo que nos contaba.
por Mario Gonzalo

Crónica gráfica

Enlace a la crónica gráfica que, sobre la visita realizada el pasado domingo a Martín Muñoz de las Posadas, ha preparado Mario Gonzalo.
Para no perderse ni un solo detalle.

8 nov. 2011

ENTRE VETONES Y VACCEOS


La mañana se presentó fría, clara y despejada. Perfecta para ir de excursión. No haber madrugado como suele ser costumbre se agradeció al principio, pero al final resultó un inconveniente para algunos, que como yo, ya no llegamos a comprar la prensa y tomarnos un cafetito en “El Impacto”. La próxima vez que quedemos a estas horas tan intempestivas como son las diez de la mañana, tendré que comprar la prensa y tomar el café antes.

Como cuando empiezo a contar y llego a doce me aburro, no puedo precisar el número de asistentes a la cita. Según unas fuentes, muchos; según otras, el día que más; y por fin según los más pesimistas, entre treinta y cuarenta. En cualquier caso y como siempre: el número perfecto; pese a que sigo extrañando algunas ausencias, qué le voy a hacer, soy un sentimental. Lo cierto es que la comitiva salió rumbo a nuestro destino, una larga fila de vehículos, que por cierto cada vez son de mejor calidad y prestancia, cosa que nos hará revisar el tema de las cuotas anuales; cierto desconcierto en principio, pues no estar acostumbrados a ser tantos genera cierta confusión, y como si de infantes colegiales se tratase, hemos de explicar con claridad y sencillez cómo se forma una fila india.

Solventado el aprendizaje, llegamos a Martín Muñoz de las Posadas sin incidencias reseñables y comenzamos la visita. Nos esperaba nuestro cicerone en la plaza Mayor y junto a ella se encuentra el Palacio de don Diego de Espinosa Arévalo, nacido en la villa y gran benefactor de la misma. Parte del palacio lo ocupan desde hace varias decenas de años las escuelas de la localidad, donde según nos cuenta, en los años sesenta del pasado siglo XX, estudiaban 260 alumnos, hoy en el año 2011 solamente quedan 12. Esto según unos, es síntoma evidente del despoblamiento que aqueja a todos los pueblos del entorno y al que no resulta ajeno Martín Muñoz de las Posadas. Pero según los modernos responsables de la Enseñanza Pública, en algunas comunidades autónomas, significa que 248 alumnos han terminado con éxito sus estudios. Nuestra enhorabuena para ellos, y nuestro más sentido pésame para los ciudadanos que sufren a estos dirigentes.


Diego de Espinosa Arévalo, murió siendo Obispo de Sigüenza, Presidente del Consejo de Castilla e Inquisidor General de España, pero por encima de todos sus cargos y en palabras del propio rey Felipe II, al que sirvió durante toda su vida, “... el mejor de mis Ministros.

Aceptó la construcción del palacio, que hoy hemos visitado, por expreso mandato de su rey, Felipe II. Obtuvo, eso sí a petición propia, la concesión de un mercado un día a la semana, los lunes, y la celebración de una feria de una semana, en septiembre, para su localidad natal, Martín Muñoz de las Posadas. Si levantara la cabeza y viera el estado de abandono al que las autoridades, todas, tienen sometido su palacio, no hace falta imaginar lo que haría un estadista que demostró tal rectitud y calidad al frente de la Administración, tal vez, más grande que hayan conocido los tiempos.

Claro que si más de cuatro supieran, de esos que ocupan cargos hoy en día, la biografía al menos de don Diego de Espinosa Arévalo, que no ya de la preparación que tenía para ocupar los cargos anteriormente mencionados, se avergonzarían de ser colegas de figura tan impresionante. Del palacio y de todos los bienes de tan recto prócer, disfrutaron sus sobrinos, pues murió el mismo año de finalizar las obras y no tenía hijos. Por lo que se ve, viene de antiguo, y no sin fundamento, el refrán ese: “Al que Dios no da hijos, el diablo da sobrinos”.


A continuación visitamos la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, si bien, antes de entrar en el templo, nos hicimos la foto de grupo y a punto estuvimos de ocultar el volumen de la iglesia, de tantos y tan grandes, que éramos.

Crucero magnífico del Barroco, además del bajo coro y bastantes detalles más. Obra inacabada y a punto de desgraciar las sucesivas y no siempre afortunadas restauraciones. Que siempre que veo alguna de ellas, de esas que no se han hecho sino que se han perpetrado, sigo pensando en el nombre que resultaría más adecuado para definirlas. Acepto sugerencias, a partir de crimen o aberración, pues estos términos en algunos casos se quedan cortos.

Pero volviendo a la iglesia, es recomendable su visita. Las dificultades de poder hacerlo, las de siempre. Contactar con el párroco que es el que tiene las llaves, o preguntar a alguna vecina, o a alguien de la asociación que hay en el pueblo, o..., lo dicho, lo de tantos otros sitios. Lo gracioso, si es que tiene alguna gracia, es que los templos están por lo general vacíos de feligreses, según manifestaciones de los curas de cada pueblo, y los que quieren ver las iglesias por dentro y conocerlas, se las ven y se las desean para conseguirlo. ¿Paradoja? ¿Desinterés? Espero que en el Más Allá, cuando los buenos vayamos a la Gloria, no encontremos tantas dificultades para encontrar las llaves que gestiona san Pedro, si es que no ha habido elecciones y han cambiado de jefe. De lo contrario, me veo haciendo una asociación allí también y mientras nos dan los permisos, nos tenemos que bajar al Infierno para entretenernos mientras esperamos.

No se puede dejar de visitar porque, además, allí está el cuadro de El Greco. No todos los pueblos tienen uno y no todos los días podemos ver una obra de esa calidad. Podemos ver un monumento que aunque no es único, es de gran mérito. Supera a las mejores historietas de Pepe Gotera y Otilio. Un órgano que se encontraba en perfecto estado de funcionamiento, que lumbreras de alguna administración pagan a otras lumbreras, de la empresa privada, nunca suficientemente ponderada, y que lo han desmontado y ahora... o no saben o no han querido volver a montarlo. Tal cual. Ahora tienen los tubos o flautas almacenados en un lugar que ha tenido que buscar el párroco, y el resto de las piezas, allí esparcidas en el coro de la iglesia. No se puede montar porque ahora estamos en crisis y no hay “dineros” para pagar a alguien capacitado para volver a dejarle como estaba. El crimen cuenta con el agravante de que la obra a realizar y por lo que desmontaron el órgano, era arreglar y pintar una pared. Me río yo de las “repúblicas bananeras”. Como podréis comprobar con vuestros propios sentidos, no hace falta ir al Caribe, ahí al lado del Voltoya, lo tenéis.


Breve pausa, café a un precio que no parece adecuado, a mi juicio, para atraer el turismo, y al campo. Paraje magnífico. Camino del río Voltoya está la zona de las Casillas. Donde los huertos que han dado fama y sustento a Martín Muñoz de las Posadas se hallan. Las cosas que se pueden hacer allí son inimaginables. Bueno esto último es mentira. Hay personas que sí las imaginamos, pero otros muchos no nos creen; tal vez, dentro de no mucho tiempo, se vuelvan a ocupar por obligación, y regresemos a esa economía de subsistencia y autoabastecimiento; o tal vez, si las cosas mejoran, pasarán treinta o más años para que vean lo que hoy algunos vemos posible.

Como Luisjo no estaba con nosotros, todos los pájaros me parecían pájaros negros; todas las plantas, hierbajos; salvo un magnífico ejemplar de espino albar, que junto al molino, en el cauce degradado del río Voltoya, sobrevive a pesar del maltrato que sufren los dos, el espino y el molino. ¿Soluciones? Las mismas que tantas veces hemos apuntado para otros ríos vecinos del Voltoya: el Arevalillo, el Adaja, el Trabancos o el Zapardiel. No sirve repetir hay que actuar.

Una tortilla de patatas y vino para los creyentes. Mi religión no me lo permite y me solazo con unos rollitos de fiambre de pavo y lechuga, regados con agua mineral -yo que me reía de mister Chisp- únicamente al alcance de los que profesamos la fe verdadera.

De regreso y mientras mantenemos una charla distendida con nuestro cicerone, que por cierto nunca llegará a presidente de ninguna Diputación Provincial ni cargo similar en tanto no cambie de forma de pensar, le vaticino escaso porvenir en la política si es que alguna vez lo intenta. Salen a relucir los mismos problemas, defectos, carencias, preocupaciones, etc.; allí igual que aquí. Ya tenemos un elemento más en común con ellos. Soluciones parecidas o las mismas. Mayor implicación de la sociedad civil, pues militar no tenemos, más movimiento asociativo, cooperación entre las diferentes asociaciones existentes, intercambio de experiencias y mucha convivencia entre todas ellas. Se aprueba por unanimidad la celebración de comidas, cada vez en un municipio distinto, donde juntarnos a comentar cómo nos va.

Mi propuesta, el interasociacionismo de todos los que se encuentran, entre el territorio Vetón y el territorio Vacceo, las llanuras entre ríos al sur del Duero; esto es, entre los ríos: Trabancos, Zapardiel, Arevalillo, Adaja, Voltoya y el río Eresma. Son tantas las cosas que tenemos en común que tenemos que comer juntos más a menudo.

Fabio López

7 nov. 2011

El poeta Hernández Luquero

Nació, o mejor, cómo a él le gustaba decir, le nacieron en Montejo de Arévalo, pueblo al norte de la antigua villa y que formó parte de la Tierra. Luce su casa natal el recuerdo al más ilustre hijo de aquel pueblo que entonces y hoy pertenece a la provincia de Segovia.
Vino enseguida a Arévalo y de Arévalo se consideraba «ese pueblo castellano de mis amores, de mi infancia, allí terminé el bachillerato e hice mis primeras travesuras con mis compañeros de colegio y experimente las primeras delectaciones paseando por sus pinares».
Marchó más tarde al Escorial, a estudiar carrera que abandonó muy pronto. Guardó buen recuerdo de su estancia en esa villa ya que más tarde gustó de pasar allí largas temporadas.
Se aficionó a la lectura al tiempo que preparaba oposiciones que nunca llegó a terminar. Era, no lo hemos dicho, hijo de militar acomodado. Por esto es por lo que no llegó a tener acuciantes necesidades.

En Arévalo, con Ángel Macias y Félix Pérez Serrano funda, primero El despertar, más tarde El Heraldo, ambos semanarios combativos y de ideario avanzado.
Hacia 1909, al tiempo de los sucesos de La Semana Trágica de Barcelona, en el Despertar Castellano publica un artículo que tituló «Abajo la Guerra». «Ese grito que pudieran ―¡pueden tanto!― hallar discutible estadistas y mandones, suena como el más bello poema en los labios de las madres y en los labios de los niños que vieron, vestidos extrañamente, partir a un suelo lejano a los padres reservistas»
El fiscal calificó el escrito de sedicioso y estando Luquero en Gijón recibió un exhorto del juzgado a fin de que compareciera puesto que se la había considerado como anarquista peligroso.
«Bien se conoce ―dio el magistrado que tuvo a bien juzgar el caso― que tienen muy poco que hacer algunos jueces»
Pese a todo, al final se le impuso una multa de mil pesetas, cantidad elevada para aquella época.

Marchó hacia 1900 a Madrid. Allí estuvo algo más de treinta años.
Conoció en los Claustros Universitarios, a los que acudía para escuchar lecciones de historia y literatura, a Ramón Gómez de la Serna con el que trabó buena amistad. Con él visitaba a menudo las librerías de lance y la feria de libros del Botánico.
Participó, en Madrid, de las habituales tertulias artísticas y literarias. Era asiduo a la de “La Sagrada Cripta” en el Café Pombo y a los muchos banquetes mensuales que se ofrecían a literatos y artistas.
Como asiduo colaborador en diversos periódicos nos deja su crónica literaria en la que Hernández Luquero muestra una ideología orientada a las ideas modernas, sin vinculación política, aunque coloca en las cimas más altas de su admiración a personajes de la talla de Pi y Margall, León Tolstoi, Emile Zola o Máximo Gorki.
De sus crónicas periodísticas no podemos sino reseñar: Los Segadores, Alma Castellana, Las Hogueras, Oración por la llanura… También, la ya citada Abajo la guerra, Un Bohemio Rural, El Poeta Campesino, Los Yermos de la guerra
Escribió dos novelas: El ensueño Roto y Una bala perdida. Nos dejo asimismo, exquisitas traducciones al castellano de obras clásicas, como La Odisea.

Vuelve a Arévalo, su pueblo amado
«Encinta entre el Adaja y el parco Arevalillo
destaca su silueta, jalonada de torres…»

Su amplio poemario nos acerca a Castilla, a La Llanura, a Arévalo, a su rio amado, El Adaja; a las calles y plazas, al amplio raso silente en noche muda de la plaza de la Villa, a los humos de las casas del barrio de San Pedro.

Nos dejó en sus poemas su inconfundible atuendo con lazo de lunares, su negro sombrero flexible y ampuloso, su vieja capa:
                                  ―clámide austera y parda de honor y de hidalguía―,
Que abriga mis ensueños de hispanas altiveces
Y habla quedo a mi alma de la raza bravía.
Su sala de trabajo:
Es la ancha pieza de encalados muros
y tillado que cruje si se huella
paz y reposo se respira en ella
y de noche, sus ángulos oscuros.

La mesa en la que escribe:
Aquí fijo el hervor de mis ensueños
fruto de un triste numen que deshoja
flores mustias en líricos empeños
entre un gato y un libro de Baroja.

La cama en la que duerme:
Quiero dormir en este lecho austero
los días que le queden de existencia
a esta carne cansada y dolorida,

y a dar a Dios el hálito postrero,
cuando me embarque hacia la eterna ausencia
donde expiró la que me dio la vida.

Murió el Poeta. Dejó su casa, su mesa, su cama, sus libros y sus versos. Todo lo dejó en manos de «Aurora», la hija, que guardó durante un tiempo, como en fanal, el legado de su Padre.
Hasta aquella noche, aquella ventosa, fría y terrible noche en la que un brutal y pavoroso incendio nos arrebató el legado de Nicasio Hernández Luquero, aquel Poeta del que Gómez de la Serna dijo: «Este muchacho escribe mejor que Villarroel».
7 de septiembre de 2011

6 nov. 2011

Memoria mudéjar

Fue hacia 1975 cuando, recién terminada mi licenciatura y recorriendo los pueblos de La Moraña, comencé a interesarme por la más singular página del arte español, por el mudéjar. Visitaba templos, casas y palacios, poblaciones sorprendentes en las que hermosos edificios pregonaban un pasado común de las tres religiones del Libro. Un pasado que hoy pienso que ni conoció tantos enconados enfrentamientos como entonces se postulaba, ni la idílica convivencia que se propugnó después, pero que nos legó piezas señeras de nuestra arquitectura.
Hoy, pasadas casi cuatro décadas y muchos estudios y proyectos mudéjares, debo por un lado certificar todo lo mucho que se ha hecho por la conservación de ese patrimonio, pero señalando que todo ello no ha sido suficiente (Orbita y una larga lista de lamentables restauraciones son testimonio de ello) y levantando acta de lo mucho que queda por hacer y no admite más demora. 
De lo último tratan estas líneas en las que repito ideas parcialmente compartidas con colegas con los que he tratado de la conservación de este patrimonio (Ignacio Hernández, Isabel López y Raimundo Moreno) y que ya he expuesto muchas veces, sin mucho éxito a fe mía, esperando que ni me ocurra como al herrero de Mamblas, que de tanto machacar olvidó el oficio. Ideas que arrancan de un doble punto de partida: el considerar la herencia mudéjar como un legado que heredamos en usufructo de nuestros antepasados con la obligación de pasar íntegro su contenido a quienes nos sucedan y el insistir en debe darse prioridad a lo patrimonial y cultural sobre lo económico y turístico, sin que ello suponga despreciar las inmensas posibilidades de desarrollo que laten en la explotación turística de ese patrimonio. 
En estos años en forma de manifiesto, de conferencia, de artículo, ensayo o de libro he ido organizando un esquema de trabajo o una especie de hoja de ruta o programa de futuro para el mudéjar que he fijado en mi colaboración en el libro Memoria mudéjar de La Moraña, editado por el proyecto Leal. Tal propuesta, en la que debe implicarse a toda la población y a todas a las administraciones y asociaciones, se concreta en dos áreas que no son estancas:

Área Cultural:
-Realización de un catálogo académico y multidisciplinar de todo el mudéjar.
-Publicación científica sobre todo el mudéjar, que esté también en la red, y admita ampliaciones.
-Portal mudéjar en Internet, que recoja también el mudéjar no abulense.
-Centro de documentación y estudios mudéjares, claramente multidisciplinar.

Área de Gestión:
-Crear un organismo de gestión conjunta de todo el patrimonio mudéjar de La Moraña en sus aspectos culturales, de conservación y restauración, y turísticos. Todo ello bajo una marca del tipo Moraña Mudéjar.
-Asociación de amigos del mudéjar de La Moraña.
-Hermanamiento entre Arévalo y Madrigal, y de estas poblaciones con otras villas mudéjares de Castilla y León.
-Hermanamiento de Arévalo y Madrigal con las poblaciones mudéjares de España.
-Impulsar una Red de lugares mudéjares, una Red Mudéjar.
-Comenzar a impulsar la declaración de Patrimonio de la Humanidad del mudéjar de La Moraña.

Un programa que se basa en el riguroso conocimiento de ese legado, que asume que como hombres cultos debemos asegurar su conservación, y no olvida que en ese pasado mudéjar está una de nuestras mejores opciones de futuro.

José Luis Gutiérrez Robledo

5 nov. 2011

4 nov. 2011

Memoria mudéjar en la Moraña

El sábado 5 de noviembre se presenta el libro Memoria mudéjar en La Moraña editado por Asodema. A la cita acudirán los autores para presentar la primera publicación que se lleva a cabo a través del Proyecto Piloto Leal, Legado y Alianza del Legado Hispanoárabe para el Desarrollo Rural.
El libro refleja el trabajo de investigación llevado a cabo por los expertos del Proyecto durante los últimos meses en los municipios de La Moraña que están participando en el proyecto europeo.
Bajo la dirección del profesor José Luis Gutiérrez Robledo, se han recorrido las localidades que forman parte de este catálogo patrimonial que se presenta el sábado:  Adanero, Albornos, Aldeaseca, Arévalo Cabizuela, Donvidas, Espinosa de los Caballeros, Horcajo de las Torres, Langa, Madrigal de las Altas Torres, Narros de Saldueña, Pajares de Adaja, Palacios de Goda, San Esteban de Zapardiel y Sinlabajos. Además están incluidos los anejos Tornadizos de Arévalo y Villar de Matacabras.
De cada uno de ellos encontraremos una aproximación histórica y un estudio detallado de su patrimonio mudéjar que ha sido desarrollado por Raimundo Moreno Blanco.
En la publicación han participado también Serafín de Tapia Sánchez que explica su visión sobre el legado cultural de los mudéjares en La Moraña, César Zancajo Rodríguez que ha desarrollado el capítulo dedicado a la aportación de la agricultura árabe a los métodos actuales, e Isabel López Fernández que ha sido la encargada de poner el punto gastronómico a la publicación.
Por su parte, José Luis Gutiérrez Robledo, además de la dirección, ha realizado un recorrido por la historia de La Moraña, por el estilo mudéjar en el norte de Ávila y ha plasmado en la publicación su punto de vista referente al legado que se presenta en este libro.
Además de la información nueva que aporta Memoria Mudéjar en La Moraña, el lector disfrutará de las fotografías que ilustran los textos referentes al patrimonio, de los dibujos de Miguel Sobrino González y Miguel Ángel Espí Zarza y de los planos del arquitecto Alberto Gallego García, entre otros.
El próximo paso será la publicación de un catálogo patrimonial de similares características pero que presentará la riqueza mudéjar de los pueblos de la comarca de La Jara, Toledo, que participan también en el Piloto Leal.

3 nov. 2011

Ponencia José Luis Gutiérrez Robledo


Ponencia de José Luis Gutiérrez Robledo en la 
II jornada de valorización del legado hispano-árabe.

No más faltas de ortografía con los por+que

Es muy frecuente que quienes escriben pasen el resultado por el control de ortografía y gramática del procesador de textos que utilicen, sobre todo cuando no se sienten seguros con la colocación de las tildes o con la ortografía de algunas palabras.
No obstante, en muchos textos publicados de diversa índole, encuentro con cierta frecuencia (bastante más de la que sería deseable) confusiones entre las formas de las que vamos a ocuparnos esta semana: ‘porque’ (conjunción), ‘por que’ (preposición + pronombre relativo y preposición + conjunción), ‘por qué’ (preposición + pronombre o determinativo interrogativo–exclamativo) y ‘porqué’ (sustantivo masculino), formas todas ellas en las que intervienen los mismos fonemas y grafías.
La distinción entre estas cuatro formas tiene que ver, además de con aspectos fónicos de tonicidad y atonicidad (son átonas ‘porque’ y ‘por que’ y tónicas ‘por qué’ y ‘porqué’), con cuestiones morfosintácticas de unión y separación de palabras. El uso correcto de estos términos en cada caso concreto exige tener claras las funciones y las equivalencias y conocer sus significados.
‘Porque’ es una conjunción subordinante con dos valores: causal (mayoritario) y final (menos frecuente). Cuando la oración que encabeza expresa la causa de la acción designada por el verbo de la oración principal, es equivalente a las conjunciones o locuciones conjuntivas (o nexos introductores) ‘ya que, puesto que, dado que, como’, etcétera, como en No fui al cine porque no tenía dinero / Como no tenía dinero, no fui al cine / Dado que no tenía dinero, no fui al cine... Es la forma que utilizamos en las respuestas cuando se nos pregunta por la causa, razón o motivo de algo: ¿Por qué siempre llegas tarde? Porque vivo lejos. Con este valor, en la lengua actual, solamente se considera correcta su escritura en una sola palabra.
Menos frecuente es su uso como conjunción final encabezando una oración que expresa la finalidad de la acción expresada por el verbo de la oración principal. En este caso es sustituible por ‘para que, con el fin de que, con la finalidad de que’, etcétera: Ponte la bufanda y los guantes porque vayas más abrigado / Ponte la bufanda y los guantes para que vayas más abrigado. Con valor final, desde el punto de vista normativo es posible también su escritura en dos palabras (Ponte la bufanda y el abrigo por que vayas más abrigado; Hizo lo que estuvo en su mano por que su familia saliera adelante; Lucha por que no lo maten; Recemos por que no llueva).
¿Cómo distinguir los valores causal y final? Una prueba válida es la conmutación por sus equivalentes en cada caso (porque / puesto que / dado que / como / ya que...; porque–por que / para que / con el fin de que / con la finalidad de que...). Otro argumento –que yo no considero infalible– es que el verbo de la subordinada causal siempre va en indicativo y el de la final en subjuntivo. Vale la segunda parte, pero no la primera, es decir, el subjuntivo como modo único en la expresión de la finalidad. En el caso de las subordinadas causales, estas llevan indicativo cuando la causa va en forma afirmativa (Las calles están mojadas porque ha estado lloviendo toda la noche) y se construyen con subjuntivo cuando se niega la causa (Las calles están mojadas no porque haya estado lloviendo toda la noche, sino porque han estado regándolas).
La forma ‘por que’ (en dos palabras) es, por un lado, la suma de la preposición ‘por’ más el pronombre relativo ‘que’ y, por otro, la combinación de la preposición ‘por’ (exigida por el verbo) y de la conjunción ‘que’.
En el primer caso (preposición + relativo), la interpolación del artículo entre la preposición y el pronombre es garantía de que estamos ante el pronombre relativo, por lo que debe escribirse en dos palabras y sin tilde. Si nos acostumbramos a incrustar siempre la forma correspondiente del artículo (el, la, los, las), el problema desaparecerá: Este es el puente por (el) que pasamos; No nos explicó la razón por (la) que dimitió; Los motivos por (los) que estoy aquí son muchos y muy variados. Otra prueba garante de que estamos ante el relativo ‘que’ es la posibilidad de sustituirlo por ‘el cual, la cual, los cuales, las cuales’ (el puente por el cual pasamos; la razón por la cual dimitió; los motivos por los cuales estoy aquí).
El segundo caso (preposición + conjunción) es algo más complejo porque entra en juego el régimen prepositivo de algunos verbos y expresiones (verbos y expresiones que exigen la preposición ‘por’). En los ejemplos Se preocupa por que sus hijos saquen buenas notas; Me inclino por que compremos este sofá; La consecución de los objetivos pasa por que todos trabajemos duro; y Los padres optaron por que aprendiera a tocar el violín, la preposición ‘por’ viene exigida por el verbo. La única prueba válida en este caso es conmutar la secuencia introducida por ‘que’ por un comodín, como puede ser la forma neutra del demostrativo (esto, eso, aquello): Se preocupa por eso; Me inclino por eso; La consecución de los objetivos pasa por eso; Los padres optaron por eso.
En la formación de ‘por qué’ intervienen la preposición ‘por’ y el pronombre o determinativo relativo–exclamativo. Son dos los contextos de aparición de esta formación: a) interrogativas directas (¿Por qué siempre llegas tarde?; ¿Por qué razón me insultas?) para pedir información sobre la causa o solicitar información de algo que interesa; b) interrogativas indirectas (No sé por qué siempre llega tarde; ¿No le has preguntado por qué te insulta?; Nunca ha dicho por qué escribe poesía).
Finalmente, ‘porqué’ (escrito en una sola palabra) es un sustantivo de género masculino y con variación de número (su plural es ‘porqués’). Significa ‘causa, razón o motivo’ y su empleo exige la presencia de un determinante (artículo, demostrativo, posesivo, indefinido): Te diré el porqué del asunto; En su trabajo busca los porqués de las cosas.
Es importante tener muy claros estos usos y estar alerta ante las posibles confusiones. En alguna ocasión hemos mencionado en esta sección que las faltas de ortografía desprestigian los textos escritos y que a estas alturas los «duendes de la imprenta» no tienen ya nada que hacer.