31 ago. 2011

ORDEN FYM/1029/2011, de 27 de julio

ORDEN FYM/1029/2011, de 27 de julio, por la que se aprueba el Documento de Referencia para la Evaluación Ambiental del Plan General de Ordenación Urbana de Arévalo, promovido por el Ayuntamiento de Arévalo.

30 ago. 2011

Cuaderno de Cultura y Patrimonio nº 10

Ya está en la Red el Cuaderno de Cultura y Patrimonio número 10. Este número, editado por La Alhóndiga, asociación de Cultura y Patrimonio, se titula "Lo que las paredes esconden" y es un relato con trasfondo histórico cuyo autor es Fabio López.
Podéis descargarlo en:

                   Cuaderno nº X

o en :           Cuadernos de Cultura y Patrimonio.




También en Scribd.

Diferencias

Villa de Urueña, julio de 2011




Esto es una muralla medieval.








Ciudad de Arévalo, julio de 2011





Esto no.

27 ago. 2011

UN PASEO POR LA HISTORIA

            Una de las primeras en acudir a la cita y ya viene siendo habitual, fue la lluvia. Resulta curiosa nuestra relación con este fenómeno atmosférico, pues si algo o alguien ha demostrado fidelidad a nuestras correrías ha sido ella. Siempre acude aunque no se la espere. Pero esta vez no ha sido una correría como las otras. Más que andar ha sido un viaje en el tiempo; aunque al principio todo se desenvolvía como de costumbre: saludos protocolarios, ausencias sentidas, presencias reconfortantes y a la cabeza nuestro señor Presidente.
            El grupo inició su marcha pues los orbitanos nos esperaban en su territorio. Tendré que preguntar por cierto al ángel Ramón porqué se llaman así y no orbitalinos u orbitalenses.
            Cuando se produjo el encuentro, envuelto en un cierto aire de timidez pues no nos conocíamos y además casi nos quintuplicaban en número, nada presagiaba la experiencia que íbamos a vivir. En apenas unos minutos comenzamos a recorrer la llanura que ante nosotros se mostraba, un tanto oscura por las nubes que parecían amenazar con descargar una tromba de agua, aunque cuando llegamos a lo que otrora fue una villa romana, las Ilejas, el Sol había vencido en la batalla y dejó una luminosa mañana.
            No voy a reproducir nada o casi nada de lo que el ángel Ramón nos contó. Escrito está por él y así lo podréis leer directamente y sin errores cuando queráis. Lo que voy a contaros son sensaciones al verme enfrentado a los restos de lo que hemos llamado los Pueblos del Pinar.
            En diferentes épocas, viviendo siempre de lo que el pinar les ofrecía, lo poco que les permitía obtener y lo que podían arrancar de la tierra que les rodeaba. Una villa romana, las Ilejas, un castro vetón, la Tejada y un pueblo que nació en la Edad Media, Montejuelo de Garcilobo; luego tras el paso del Rubicón, tal vez el Adaja, un pueblo más que nació en la Edad Media y que se perdió en el tiempo, por nombre Segobuela, y que se tragaron el Tiempo y el Pinar, haciendo desparecer cualquier vestigio suyo.
            Fue un viaje en el Tiempo porque además me hizo recordar a la ILE, la Institución Libre de Enseñanza, a sus métodos educativos, a su espíritu y su esencia, los que tanta admiración han despertado en mí desde que tuve conocimiento de su existencia. Se nota que es un gran enseñante el ángel Ramón, hace sencillo y ameno el aprendizaje. Sobre el terreno, mientras encontrábamos los más variados restos cerámicos y piedras milenarias con sus usos humanos aún evidentes, sus explicaciones nos hacían construir en nuestras mentes el paisaje que rodearía cada uno de los asentamientos que él explicaba. Veíamos a sus pobladores realizando las faenas que les eran propias. Bueno, todos menos mister Chisp, racional hasta el abuso. Pero puedo jurar que vi varios rebaños de ovejas camino de la fresca hierba de la alameda y de los recios matojos de los escarpes. En el llano los majuelos esperaban el momento de entregar sus racimos de uva, ya casi a punto, los cereales hacía poco que habían sido segados y los caballos del señor de la villa de las Ilejas, correteaban dentro del cercado. Las faenas agrícolas no dejaban descanso ni a mujeres ni a hombres, incluso los más pequeños eran aprovechados para las faenas más sencillas de realizar.
            Fueron las detonaciones las que nos devolvieron desde la época romana a nuestros días. Cuando ya vislumbrábamos la calzada romana, la que discurría no muy lejos de allí, por la que venían las más variadas mercancías de lejanas ciudades y de parajes desconocidos y fantásticos. Eran unos cazadores los que nos sobresaltaron. Sus disparos pusieron el punto final a la ensoñación.
            Luego vino la visita a lo que queda de Montejuelo de Garcilobo. Y lo que quedó patente fue que es infinitamente mayor la barbarie de nuestra sociedad y la insensibilidad que domina los comportamientos de tantos, incluidas administraciones, para con la conservación del Patrimonio que los restos que perviven.
            Castro vetón entre el arroyo del Pontón y el río Adaja. Murallas naturales que ascendemos penosamente y, sin esfuerzo, volvemos a imaginar la vida de aquellas gentes. Plantas de Datura stramonium, de la familia de las solanáceas, que ya en la cultura romana, era utilizada por las devotas del culto a Baco para buscar el éxtasis. Junto con la Mandragora officinarum, la Atropa beladona y el Hyoscyamus niger ha formado parte de los brebajes mágicos de las ceremonias de brujería durante la Edad Media. Alguien comenta que además de ser mortal produce una anulación de la voluntad, otro sugiere que la utilicemos, con fines benéficos, con la clase política. ¡Ay hijos míos! Si son ellos los que nos la llevan administrando por vía ocular desde hace varias decenas de años.
            Quiso el Destino que esa misma mañana dos personas, en un lugar alejado de la Tejada, perdieran la vida a cuenta de consumir estramonio, si hubieran sabido de sus usos desde los tiempos de los romanos, tal vez antes, tal vez hoy estarían vivos. Tal vez.
            Durante el descenso de los pinos escarpes, mientras la interminable fila caminaba con lentitud y tomábamos conciencia de lo acertado de la ubicación del castro para su defensa, fuimos atacados por un animal de la familia de los dípteros braquíceros, un tabanidae hembra de grandes dimensiones. No hubo que lamentar bajas; afortunadamente los heridos pudieron caminar por su propio pie hasta llegar al Rubicón, tal vez el Adaja. Todos los expedicionarios eran conscientes que ni hacemos prisioneros ni acarreamos heridos.
            Del paso del Rubicón, tal vez el Adaja, quedan testimonios gráficos. Alguno de ellos, para mi desgracia, ha sido ampliamente difundido.
            Había elegido ese día para comenzar mi dieta vegetariana. Dos manzanas y un zumo de melocotón eran mi almuerzo. Pero fui tentado por el Diablo, por varios para ser exactos. Uno ofrecía chorizo al natural, otro chorizo de olla, aquel una bota con vino fresco de Orbita, hubo también uno que me tentó con jamón serrano 4 Eroskis, pero lo que no me esperaba era la traición de mister Chisp. De los demás podía esperarlo pero jamás de él. ¡Un bocadillo de tortilla de patatas! Tortilla española la llama. Precisamente él, abandona su sándwich de pepino y me tienta con ese delicioso bocata. Tranquilizo mi conciencia diciéndome que al fin y al cabo harina, patatas y cebolla son de origen vegetal; lo del huevo estoy en ello, pues la gallina se alimenta de grano al fin y al cabo. Sucumbo a la tentación y compruebo que está delicioso y... A todas las demás tentaciones también, pruebo de todo y bebo vino y termino el ágape con las manzanas y el zumo; a la postre no me he saltado la dieta, solamente la he rodeado.
            Cuando la frescura de la alameda y lo suculento del almuerzo invitaban más al reposo que a iniciar el ascenso de la pendiente, que ante nosotros se antojaba interminable y casi insalvable, apareció un ejemplar de Pacifastacus leniusculus que puso en marcha todos nuestros resortes. Somos testigos directos de la degradación medioambiental, surgieron entonces una retahíla de narraciones sobre la fauna y la flora de ese río que tan familiar nos resulta. En apenas unos minutos desfilaron por la conversación los muchos animales y plantas desaparecidos o muy amenazados, en un corto periodo de treinta años ha sucedido todo y casi no tenemos conciencia de lo que ha sucedido. Es cuestión de seguir trabajando y de cambiar hábitos.
            Con la charla, la ascensión se hizo leve, buscábamos la posible ubicación de Segobuela. Allí debía estar, los Archivos lo dicen, pero no se ve resto alguno. La inmensidad del pinar oculta cualquier vestigio. La Naturaleza y el Tiempo nos demuestran que no somos casi nada, una mota de polvo en medio de ellos; tal vez en un futuro, otros curiosos paseantes intenten localizar sobre el terreno, alguno de los pueblos que hoy están amenazados por el despoblamiento o se refieran a nuestro cangrejo de río autóctono, el Austrapotamobius pallipes, como a un animal mítico que llegó a habitar la Tierra, pero que se extinguió.
            Para ahuyentar tan funestos pensamientos, nos desplazamos hasta Orbita, que existe y goza de buena salud, a degustar un verdejo embotellado. Montejuelo lo han etiquetado, con acierto y buen gusto. Hablamos de Pasado y Futuro, de pueblos, de iglesias, asociaciones y de todo cuanto nos viene a la mente. Como el vino está fresquito - ¡qué bien entra!- y la conversación es muy interesante, el optimismo lo recuperamos pronto y con él viene la responsabilidad. Debemos marcharnos, regresar a nuestro pueblo no sin antes agradecer la hospitalidad de los orbitanos. Antes de la despedida quedamos que el pago de “...las veinte fanegas de trigo limpio, seco y bien medido que habrían de pagar por san Bartolomé de agosto...”, que lo dejaran, que seremos nosotros los que haremos el pago, en muestra de agradecimiento y reconocimiento de su mayor fuerza, al menos en el plano asociativo.

Fabio López
Fotografía: Juan A. Herranz y Juan C. López

26 ago. 2011

Concierto de Órgano en Santo Domingo

Fecha: 27 de agosto de 2011 a las 20:45 horas (tras la Misa).
Lugar: Parroquia de Santo Domingo de Silos de Arévalo (Ávila).
Instrumento: Órgano neoclásico construido en el último cuarto del s. XVIII, restaurado en 2008.
Descripción: Concierto de órgano y dulzaina.
Organista: Javier López García.
Dulzaina: Víctor Díaz Fagot.

Promueven: Asociación «R.E.T.O.R.» (Asociación para la Reconstrucción de la Torre de Orbita).
                  Asociación Cultural Organaria de Castilla y León.


25 ago. 2011

Nota de prensa

La Alhóndiga de Arévalo reitera su solicitud a la CHD para mantener un caudal ecológico en el río Arevalillo

Desde la asociación de cultura y patrimonio La Alhóndiga de Arévalo, hace más de un año, concretamente el día 17 de junio de 2010, remitimos un escrito a la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), por el cual solicitábamos una serie de medidas para mejorar el estado del acuífero de los Arenales, entre las que se encontraban declarar zonas vulnerables las áreas de recarga del acuífero.
Entre estas medidas también se solicitaba un caudal ecológico permanente para el río Arevalillo desde la balsa de Nava de Arévalo, utilizando para ello el agua del embalse de las Cogotas. Sabemos que es posible, porque, de forma puntual, se ha soltado agua al cauce del Arevalillo desde dicha balsa.
Resulta lamentable presenciar cómo en 30 ó 40 años el río Arevalillo ha perdido su caudal y su rico y variado soto. Especialmente en el último tercio de su recorrido, concretamente entre los términos municipales de San Vicente de Arévalo, Tiñosillos, Nava de Arévalo y Arévalo.
En unos treinta años los cangrejos autóctonos se han extinguido, el río Arevalillo se ha secado y ha perdido su bosque de ribera y las múltiples pozas permanentes que poseía desde Tiñosillos hasta la junta con el Adaja, bajo el castillo de Arévalo. Nadie, hace cuarenta o cincuenta años, pensaba en que esto pudiera suceder, pero ha sucedido. Esto es un hecho: en unos treinta años el río Arevalillo se ha secado por completo y solo trae algo de agua cuando lo sueltan desde la balsa para regadío de Nava de Arévalo o en años excepcionalmente lluviosos.
Los estudios sobre el estado y calidad de las aguas del acuífero de los Arenales realizados desde la CHD, demuestran que se está sacando del acuífero mucha más agua de la que entra. Atando cabos, no es difícil llegar a la conclusión de que el Arevalillo se ha secado porque el nivel de la capa freática ha ido descendiendo a medida que aumentaban los cultivos regados con el agua del acuífero de los Arenales. Ahora, entonces, sería justo que una mínima parte del agua del embalse Cogotas, del que se nutre la balsa de Nava de Arévalo, se destinara a dotar de un caudal ecológico permanente al Arevalillo.
Al haber pasado más de un año desde que presentamos dicha solicitud, con fecha de hoy, hemos vuelto a remitir la misma solicitud a la CHD con la esperanza de que, esta vez, sean tenidas en cuenta nuestras peticiones que tenemos la seguridad de que serán beneficiosas para el acuífero que nos abastece, para el medio ambiente y, por tanto, para la salud de las personas.

23 ago. 2011

Señalizaciones

Las excursiones y otras actividades que promueve o en las que participa nuestra asociación, además de los aspectos didácticos o meramente lúdicos, también favorece que los asistentes, en sus conversaciones, hagan planteamientos y propuestas de cosas que ellos creen que podrían ser beneficiosas para la promoción de la Cultura y el Patrimonio de nuestra Tierra de Arévalo.
Recogidas estas propuestas consideramos que pueden y deben ser publicadas como aportación de todos y que nos deberían servir a todos, una vez sean recogidas y procesadas, en su caso, por aquellos que pueden ponerlas en ejecución o en valor.
Las vamos a incluir bajo una etiqueta genérica de “sugerencias”.

Hoy planteamos la siguiente:

Nos parece, por los paseos y observaciones efectuadas a lo largo de Arévalo, con origen en las sugerencias y comentarios que nos han hecho, que nuestra ciudad carece de una señalización eficaz en lo que se refiere a los monumentos en particular y a la zona monumental en general. Creemos que no hay buenas señalizaciones que sirvan de guía a nuestros visitantes hacia los monumentos, y pensamos en las personas que vienen a Arévalo y no lo conocen previamente.
La propuesta es que se puede ir elaborando un pequeño, pero serio, estudio de señalización que sirva de orientación a todas aquellas personas que vienen a Arévalo y quieren visitar nuestros monumentos, evitando de esta forma que tengan que estar continuamente preguntando por donde se va a tal o cual sitio, o que algunos de estos monumentos dejen de ser visitados por carecer de estas señales indicativas.

22 ago. 2011

Homenaje a Fray Luis de León


Ayuntamiento de Madrigal de las Altas Torres
Martes día 23 de Agosto de 2011
Programa de actos:
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  • 20.00 h. Recepción de autoridades en el zaguán del Ayuntamiento
  • 20.30 h. Conferencia en torno a la figura de "Fray Luis de León", a cargo de don José Jiménez Lozano, en el Salón del real Hospital
  • 21.00 h. Homenaje poético a Fray Luis de León.
    Al finalizar los actos programados, habrá un degustación gastronómica.

21 ago. 2011

El patrimonio enferma con el olvido

Ni mejor que peor que cuando empezó el año. El encefalograma es plano y las radiografías a las que se han sometido los enfermos no revelan ningún síntoma de alivio o mejoría. Aguardan su rehabilitación mientras languidecen en el abandono, la ruina y el olvido. Antiguas fortalezas, vetustos castillos, murallas, ermitas, iglesias, conventos, monasterios, palacetes medievales o casonas de nobles de antaño se levantan casi derruidos y maltrechos en diversos rincones de un territorio que hace del patrimonio su aparentemente saludable bandera histórica y turística. Muchos de esos enclaves apenas se tienen en pie, son esqueletos arquitectónicos que requieren de cuidados intensivos urgentes para poder recobrar su esplendor y el sano aspecto que lucieron en otros tiempos.

Artistas de Autum

De izquierda a derecha: Bernard MOROT-GAUDRY, Christian DEJEUX, 
Jacques ROY y Daniel LAFOUGE.
El Centro Cultural San Martín de Arévalo acoge desde el día 19 de agosto la Primera Exposición de Artistas Autum de Francia.
Ayudándonos de Cristina que nos sirve de traductora y de Rebeca que nos acompaña, compartimos con los cuatro artistas unos instantes quitándoles algo del tiempo que están dedicando a terminar el montaje de sus obras. Nos manifiestan su satisfacción por estar en Arévalo. « -nos dicen- es la primera vez que exhibimos en este marco expositivo que nos parece magnífico, y esperamos que no sea ésta la última»
Antes de despedirnos nos permiten hacer algunas instantáneas fotográficas, tanto a ellos como a sus obras. Las pinturas y esculturas estarán expuestas en San Martín hasta el próximo 28 de agosto.

Los artistas son: 

Bernard MOROT-GAUDRY: Escultor, artista plástico. Caballero en la Orden de Artes y Letras 1984. Presidente de la Unión de Sindicatos y Organizaciones Profesionales de las Artes Visuales.
Secretario General honorario del Sindicato Nacional de los Escultores y Artistas Plásticos.
Vicepresidente de la Sociedad de Autores de la Imagen Fija. Presidente del Centro de Arte Plástico de Borgoña. Presidente del Circulo Cívico y Cultural Autunois. Presidente de los Artistas Autunois Contemporáneos.

Bernard Morot-Gaudry ha compartido activamente, a lo largo de una carrera fecunda, la efervescencia de las corrientes artísticas que han sacudido la creación contemporánea. Ha sabido preservar una inspiración original que domina en su taller de Autun. Ha encontrado en esta ciudad la calma y el espacio propicios a la creación de sus obras, a menudo monumentales: esculturas murales, destinadas a lugares públicos. Así, en Borgoña, la escultura de un cedro en pie de 4 m de altura en la plaza del pueblo Saint Pierre de Varennes, o en Gueugnon, otra escultura de 4,50 m de acero inoxidable.
Trabaja con gusto todos los materiales, madera, piedra, acero... y sabe adaptar su estilo a los diversos imperativos.
Ha creado unas mil máscaras de plomo repujado con otras tantas evocaciones de la infinidad del rostro humano. Numerosas exposiciones en Francia y en el extranjero: Alemania, Inglaterra…
Artista completo, Bernard Morot-Gaudry es también escritor. Ha publicado varios libros de historia y de arte contemporáneo y en 2010 una amplia novela histórica «La tentación de Eva» que hace revivir la ciudad de Autun en el siglo XII, alrededor de las obras de construcción de su catedral, en aquella Edad Media cristiana matizada todavía de paganismo.

Christian DEJEUX: Nacido el 23 de junio 1946 en Garchizy Nievre. Catedrático de Artes Plásticas. Miembro del grupo «Sept et plus». Miembro de los «Artistes Autunois Contemporains».

Es pintor, grabador y escultor. A partir de 1967 comienza a efectuar exposiciones personales y a participar en diversas exposiciones colectivas en Borgoña.
En julio de 1989 participa en la colonia de escultura de Boor en Yugoslavia como artista extranjero invitado.
Entre febrero y marzo de 1990 forma parte del elenco expositor de L' ARC en Le Creusot.

Jacques ROY: Pintor y escultor aficionado autodidacta. Es miembro de la Asociación de Artistas Autunois Contemporáneos desde 2006.
Intenta representar la naturaleza humana (sentimientos, emociones...) a través de las expresiones del cuerpo o de ciertas partes del cuerpo (rostro, manos...). Ha participado hasta ahora en numerosas exposiciones colectivas locales.

Daniel LAFOUGE: Nacido el 29 de diciembre de 1947 en Epinac, Saóne-et-Loire. Es escultor y artista plástico.
Secretario de «Entre Drée et Arroux-EDA». Tesorero del Sindicato Nacional de Escultores y Artistas Plásticos SNSP. Vicepresidente de «Etend' Art». Vicepresidente de los «Artistes Autunois Contemporains-AAC».
A partir de 1980, se especializa en el trabajo sobre hormigón compuesto, crea esculturas de grandes dimensiones que están estructuradas en elementos que se juntan. De este trabajo derivará su participación en el movimiento artístico de los años 80 «Joven escultura/Joven expresión» que le permitirá exponer en el «Grand Palais» en París, y conseguir una beca de estudios de la Dirección de las Artes Plásticas.
Se convertirá en un miembro muy activo de varios grupos: «AACGroupe 15»; «Centre d'Art Plastique de Bourgogne CAPB» (fundador del Museo al Aire Libre de Tournus).
Con el Centro de Creación Rural (CCR), inició, junto con la escultura, una actividad de iniciación a las artes plásticas en el entorno rural, lo que le valió en 1993 la distinción de «Chevalier dans l'ordre du Merite Agricole».

18 ago. 2011

Una ruta eco-arqueológica

Dentro del conjunto de despoblados existentes en la comarca de las tierras llanas del norte de la Provincia de Ávila, la Tierra de Arévalo, llama la atención la abundancia de pequeños núcleos de población, hoy desaparecidos. Junto al pueblo de Orbita, y más concretamente en la misma ribera del río Adaja, proliferan estos despoblados. La mayoría de estos tuvieron su origen en la Edad Media, en el periodo repoblador, y su existencia está bien documentada en los archivos diocesanos. Fueron pequeñas aldeas que nacieron entre los siglos XII y XIII y fueron desapareciendo lentamente en el transcurso de los siglos que van del  XV al XVII, según aparece en diversos documentos del archivo municipal de Orbita. Una parte de estos despoblados ocupaba las proximidades del río Adaja como Aldehuela de Fuentes (Espinosa), Montejuelo de Garcilobo (Orbita), Segobuela y Bodoncillo (Tiñosillos).


El próximo domingo, 21 de agosto y a las 8,00 horas de la mañana quedaremos en la plaza del Arrabal, como de costumbre, y marcharemos en automóvil hasta el aparcamiento del restaurante los Cisnes, en la A-6, a la altura de Orbita. En este lugar nos estará esperando Ángel Ramón González con otros amigos y todos juntos visitaremos, aleccionados por sus inestimables explicaciones, los despoblados del río Adaja en una excepcional ruta eco-arqueológica.


Ángel nos recomienda que, y citamos textualmente: "... aunque Chispa no sea de la misma opinión, yo opino que para andar por las cuestas y márgenes del río, además de buen calzado, es conveniente pantalón largo y un par de calcetines de repuesto. Para cruzar el río es conveniente o llevar un pantalón corto o un bañador."


Creemos conveniente, de igual modo, llevar agua y algo para comer, bien sea bocadillo o frutos secos. Hay que llevar algo para proteger la cabeza del sol y no os olvidéis de vuestra cámara de fotografía para dejar constancia de los lugares que vamos a ver.

16 ago. 2011

La ermita en el llano

Sabed que el padre de Juan murió cuando éste tenía cuatro años. La madre, Juan y su hermano Francisco, por la acuciante pobreza que sufrieron, se vieron obligados a trasladarse a Arévalo. Viven aquí durante cuatro años, antes de marchar a Medina del Campo. Es seguro que, habiendo tenido casa en el viejo barrio de San Pedro, Juan y Francisco, en sus correrías de chicos, llegaran a menudo hasta la ermita. Esa ermita en el llano a la que, muchos años más tarde, el poeta Hernández Luquero cantara con estos hermosos versos:

¡Ay del dolor de no arder en la llama
de una fe que segara los sentidos
y llevase a su ritmo los latidos
del corazón que por ideales clama!

Abrevarse en las aguas transparentes
de un creer, sin la sombra de la duda;
sorda el alma a la inquietud que muda
en turbios cienos, cristalinas fuentes.

Cruzar por la llanura polvorosa
–estameña y bordón de peregrino-
y llegar a la ermita del camino
cuerpo rendido y ánima gozosa.

Depositar en los umbrales santos
la rosa ingenua de un amor sin mancha
y, frente a la planicie austera y ancha,
besar con humildad los duros cantos.

Y al dulce amparo de la cruz señera,
tejer guirnaldas de impolutas preces,
deponer vanaglorias y altiveces
e infundirse en la triste paramera.

Esto, mejor que contemplar la ermita
con los ojos viciados del poeta,
que siempre llevará en sí la infinita
sed de anhelos sin nombre y la secreta
comezón de la voz que aún no fue escrita.

Nicasio Hernández Luquero

15 ago. 2011

La Llanura número 27

Ya está en los lugares habituales de Arévalo La Llanura número 27, en papel.

También en formato digital, en los enlaces de nuestras páginas de Internet:



14 ago. 2011

De los Linajes, de sus nombres y su número


"Los pueblos olvidan los nombres de sus eminentes figuras con gran facilidad. En nuestra tierra, el recuerdo del pasado cuenta poco. ¿Quién sabe o quién pregunta, por ejemplo, en Arévalo por Gómez Tello a pesar de nombrarse una plaza de la ciudad, en sitio céntrico, con su preclaro nombre?
El insigne Juan Sedeño, que rotula también una calle del barrio castizo y popular de San Pedro, para los arevalenses de hoy es un desconocido. Y no me refiero sólo a su personalidad literaria. El nombre, precisamente el nombre que titula la calle situada entre Santa María al Picote y Garbanza es adulterado por los vecinos de ellas que en impresos y facturas de los artesanos que habitan en ella escriben calle de Sedeños, como si se tratara de una denominación gremial de tan arraigada tradición española.
Las nominaciones gremiales son bella tradición, en efecto, de los callejeros españoles —zapateros, caldereros, trajineros, bordadores, latoneros, cabestreros...— y a tal grupo o sección de la toponimia de las calles y plazas parece que se inclinan los que dicen «Sedeños», sin considerar que a los elaboradores de las prendas de seda no convendría el precitado adjetivo, sino el nombre de «sederos». Nada de «sedeños», con minúscula, queridos paisanos."

Cómo podéis comprobar ya se quejaba, hace algunos años, nuestro paisano Hernández Luquero, miembro del Instituto de Cultura Hispánica, del uso indebido del apellido de uno de los ilustres Linajes de Arévalo. Se queja, como podemos ver en los párrafos que transcribimos, de la adulteración del apellido “Sedeño” que, como si se tratara de una denominación gremial, ha terminado por pervertir la correcta designación del citado linaje.
Así ha pasado con los cinco. Nos encontramos en los callejeros y en los sitios de consulta más o menos oficiales de nuestra ciudad con que los Linajes son los “Briceños”, “Montalvos”, “Sedeños”, “Tapias” y “Verdugos”.
Tenemos que recurrir, y por desgracia en muchas ocasiones ocurre esto, a fuentes ajenas de nuestro más inmediato entorno para ver correctamente escritos estos nombres, a saber: los “Briceño”, “Montalvo”, “Sedeño”, “Tapia” y “Verdugo”.
Aunque solo fuera por lo que nos sugiere la norma gramatical, haciendo uso correcto de los apellidos a nuestros Linajes ya habríamos subido algún escalón.

Pero el colmo de la incoherencia lo encontramos, y así lleva meses e incluso años, en la página oficial del Ayuntamiento de Arévalo. En el apartado correspondiente a Los Cinco Linajes, nos topamos con que fueron seis. A los antes citados: “Briceños”, “Montalvos”, “Sedeños”, “Tapias” y “Verdugos”, se les incorpora entre “Montalvos” y “Sedeños” un nuevo linaje, los “Medina”. 

Cinco, seis. Es posible que esa página esté sirviendo como fuente para consultas, artículos, trabajos, proyectos de aficionados o de eruditos. Estamos aportando datos erróneos, cuando no falsos.
Va a ser que, una página que ya le cuesta al erario público un buen pico, va a necesitar de un asesor de contenidos que revise estos y otros lamentables errores que, en vez que aportar información, lo que hacen es crear confusión.
Texto y fotografías: Juan C. López

12 ago. 2011

PERSEIDAS 2011

Este año no podremos observar las Perseidas en óptimas condiciones debido a la coincidencia de los momentos de mayor actividad de la lluvia con la Luna Llena.La mayor luminosidad del cielo nos impedirá ver los meteoros débiles pero podremos observar los más brillantes y llamativos así que la presencia de nuestro satélite no debe desanimarnos a salir al campo y disfrutar de un bonito espectáculo celeste.
La noche del 12 al 13 de agosto se producirá la máxima actividad (entre las 01h 00m T.U y las 13h 30m T.U. del 13 de agosto) y se espera que la THZ (Tasa Horaria Zenital) sea la habitual, con un pico máximo de 100 meteoros/hora. El mejor momento de la noche para ver las Perseidas será en las horas posteriores al amanecer.

Consejos para observar las Perseidas.
- Alejarse de los núcleos de población y la contaminación lumínica en busca de un lugar con un cielo oscuro y con un horizonte sin obstáculos para que nos permita ver la mayor porción de cielo posible.
- No es necesario utilizar prismáticos o telescopios. La mejor manera de ver las Perseidas es a simple vista.
- Antes de empezar a observar hay que realizar uno periodo de adaptación a la oscuridad de unos 10 o 15 minutos.
- No es conveniente fijar nuestra vista en la constelación de Perseo ya que, cuanto más cerca del radiante situemos nuestro campo de visión, más cortos y menos espectaculares serán los trazos de los meteoros.
- Tenemos que ser pacientes. A lo largo de la noche habrá momentos en los que veremos más meteoros y otros en los que veremos muy pocos o ninguno.
- Lo normal es que vayamos a pasar unas cuantas horas de observación por lo que es conveniente estar cómodos: tumbados encima de una colchoneta, en una tumbona de playa, etc.
- Aunque estemos en agosto, es imprescindible llevar ropa de abrigo, calzado adecuado, un gorro, guantes, etc. Por la noche suele bajar la temperatura y debemos evitar que el frío nos arruine una buena observación.
-También es importante llevar algún alimento así como termos con bebida caliente.

11 ago. 2011

LA UNIVERSIDAD DE LA TIERRA DE ARÉVALO Y SUS SEXMOS

Un sexmo fue una división administrativa medieval que generalmente comprendía una parte del término rural dependiente de una ciudad. Los sexmos fueron una división administrativa circunstancial que, en un principio, equivalían a la sexta parte de un territorio determinado, aunque posteriormente el número de sexmos pertenecientes a una determinada Comunidad de villa y tierra podía aumentar o disminuir.
En cada sexmo había un procurador de Tierra que recibía también los nombres de procurador común o sexmero. 
En cada sexmo los labradores pecheros elegían al sexmero. Todos estos procuradores o sexmeros eran los representantes y portadores de la voz de todas las aldeas, representándolos ante la ley. Aunque sus funciones fueron variando según el momento histórico, principalmente realizaban las siguientes actuaciones concejiles:

· Oficiales recaudadores de impuestos.
· Repartidores de terrenos concejiles.
· Administradores del patrimonio territorial del común de los vecinos.

Fueron genuinamente castellanos y nacieron con el pueblo labrador, conquistando paso a paso sus privilegios a cambio de grandes sacrificios, llegando a obtener el reconocimiento de su vida legal, durante el siglo XV.
En el año 1219, el rey Fernando IV, en el arreglo que hizo entre los caballeros de Arévalo y de las aldeas, ya habló de nuestros sexmos. Parece innegable, en opinión de Montalvo, que los señoríos que ejercieron los cinco linajes, la Iglesia y el Concejo, aunaron los pue­blos y así se formaron estos agrupamientos.
En los documentos revisados por Juan José de Montalvo la historia de los sexmos alcanza desde el siglo XV y, del estudio de estos pergaminos, se permite asegurar que su conjunto constituye el verdadero Fuero de la Tierra de Arévalo.
Entre estos papeles refiere una descripción de cómo estaban organizados en cuanto a sus individuos y funciones:
«La Universidad de la Tierra de la villa de Arévalo se compone de los individuos siguientes:
Dos procuradores generales, uno con el titulo de antiguo y el otro moderno, que sirven cuatro años. Seis sexmeros con el nombre de contadores, que residen cada uno en su sexmo, de los seis de que se compone su tierra. Además de estos había otras personas y oficios necesarios para el normal servicio y correcto funcionamiento de la Universidad de la Villa y Tierra. 
Los sexmos se reunían: el de la Vega, en San Cristóbal; el de Aldeas, en Castellanos; el de Sinlabajos, en Palacios de Goda; el de Rágama, en Rasueros; el de Orbita, en Montuenga, y el de Aceral, en Nava de Arévalo, y cada uno nombraba su fiel de hechos, que llevaba los libros.
De cargo de los procuradores y contadores es formar todos los repartimientos de Martiniegas, Mestilla y Puentes, que en cada año se cargan sobre la tierra y la cobranza de ellos; el formalizar los pagos está a cargo del procurador general más an­tiguo, al que está unido la Depositaría.

No poseyó bienes la Universidad de la Tierra de Arévalo.
Los repartos eran asignados en relación con el número de pechas encabezadas a cada localidad, y eran ordinarios o fijos y extraordinarios, según que se recaudasen todos los años, o atendiese su imposición a una necesidad pasajera.
El reparto ordinario de Martiniegas, así llamado por que solía hacerse en San Martín, recaudaba cantidades pa­ra las atenciones siguientes: Pago de la alcabala real; mantenimiento de las casas ; parte del sueldo del corregidor; parte del sueldo de los regidores perpetuos de la villa; parte de los salarios asignados al médico, al cirujano y al maestro; el salario de los dos procuradores, seis contadores y seis sexmeros; pago de letrados y procuradores de causas en Arévalo, Valladolid, Madrid y donde fueron necesarios; pago de escribanos y verederos y gastos de comidas y hospedaje en la casa de la Universidad y pago de servidumbre.
El reparto ordinario, conocido con el nombre de Mestilla, se recaudaba entre los ganaderos de reses lanares, vecinos de la Tierra, y con ello se pagaba lo concertado con el Consejo de Mestas, además de los salarios y gastos de sexmerías.
En el repaso de los distintos libros de cuentas relatados por Montalvo encontramos cantidades empleadas en la protección de los huérfanos; en el amparo de niños expósitos; en arreglos de testamentarías; en aplicar la justicia en los salarios de los obreros de labor; en el exterminio de lobos y alimañas; en hacer desaparecer los diezmos que cobraba el Obispo en las soldadas de los mozos de labor; en reducir el pago de Mestas y Alcabalas y otros impuestos; en proporcionar el surtido de cereales y carnes durante las épocas de revueltas y calamidades; en celebración de misas y sufragios en los altares de la Patrona y San Francisco; en reparar las fuentes, los muros y los caminos de su tierra; y, después de los tristes días siguientes al 24 de Diciembre de 1808, en que Arévalo fue horriblemente saqueado por las tropas francesas, fue la tierra la que con sus ayudas en dinero salvó a muchos de sus vecinos, víctimas de los robos, de las garras de la miseria.

De las casas de que disponían los Sexmos queremos destacar hoy la llamada así precisamente, Casa de los Sexmos. Se encuentra en la plaza de la Villa y fue sede de la institución hasta 1530 en que pasó a ser lugar de alojamiento de los sexmeros. Se dice que en su sala de juntas se ratificó el Tratado previamente firmado en Tordesillas, que delimitaba la línea divisoria entre las posesiones de Portugal y España en el territorio americano recién descubierto.
Este singular edificio que ha pasado por diversas vicisitudes, terminó por soportar en el año 2006 una de esas torpes intervenciones rehabilitadoras que tanto daño hacen al patrimonio histórico. Se tuvo la infeliz ocurrencia de derribar un muro de más de 500 años de antigüedad y sustituirlo por una cristalera que a modo de escaparate permite ver y ser visto desde dentro del recinto. Una cristalera que, gracias a la desidia de varios años de casi abandono, ha terminado por estar sumamente deteriorada por el golpeteo constante de las piedras que saltaban al paso de los vehículos automóviles que circulan por los escasos y malogrados restos de una plaza de la Villa que en otro tiempo fue plaza medieval. 
La casa de los Sexmos, en fin, ha terminado por convertirse en “Arevalorum”, un contenedor de no más de 147 metros cuadrados en el que se han colocado algunas piezas de diversas épocas, cedidas en su mayor parte por vecinos de Arévalo, y al que de forma, a nuestro entender, un tanto pomposa se le va a llamar museo.
Tiene, al menos a nosotros así nos parece, algunas carencias que creemos necesario hacer notar:
  • Es enormemente pequeño. Un museo de 147 metros cuadrados de exposición está tan sumamente limitado que para colocar algo nuevo es preciso retirar parte de lo ya expuesto. 
  • Al ser tan escaso de espacio, los objetos expuestos conforman un algo de batiburrillo en el que se mezclan con poco orden piezas calcolíticas, objetos tardo-romanos, elementos medievales y maquetas elaboradas en el siglo XX.
  • Nos parece en exceso provinciano. Un edificio amplio y por tanto con posibilidad de añadir nuevas salas hubiera permitido hacer un verdadero Museo de la Historia de la Tierra de Arévalo. Como hemos visto en esta lección y en otras muchas, Arévalo es no solo la ciudad, que fue antigua villa, es también, y de ella forman parte todas y cada una de las poblaciones del territorio. Sin el territorio, sin la Tierra, Arévalo no tendría entidad y la Tierra de Arévalo tiene suficiente patrimonio para haber podido crear un museo referente en cuanto a excelencia y lejos ya de esa mediocridad característica a la que tanto recurrimos y que tan poco nos aporta.
  • Además, nos ha parecido notar que, habiéndose expuesto varios libros cuya temática está, en mayor o menor medida, relacionada con esta ciudad, falta el titulado “De la historia de Arévalo y sus Sexmos” (Común de vecinos, Ayuntamientos y Linajes), que Juan José de Montalvo, Doctor en Derecho y de unos de sus cinco linajes, publicó en el año 1928 y que ha sido y sigue siendo referente imprescindible en cualquier estudio o trabajo relacionado con la historia de Arévalo y su Tierra.
10 de agosto de 2011

9 ago. 2011

Primer ciclo de música de órgano

1.- LOS ÓRGANOS BARROCOS EN LA COMARCA DE LA MORAÑA.

            Si hay algo por lo que es conocida y reconocida esta Comarca nuestra es por su típica arquitectura popular, caracterizada por el ladrillo, el Mudéjar. Posiblemente, la ausencia en las proximidades de un material de construcción más apreciado como era la piedra, hizo que en esta zona tuvieran que acudir al ladrillo para la construcción de sus edificios civiles y, sobre todo, religiosos. Esta circunstancia permitió que en los numerosos pueblos de la zona encontremos bastantes ejemplos de iglesias mudéjares de gran belleza, entre las que cabe resaltar: San Nicolás de Bari, en Madrigal de las Altas Torres, las iglesias parroquiales de Donvidas, Narros del Castillo y Palacios Rubios, la iglesia de la Lugareja en las proximidades de Arévalo o la propia iglesia de Santa María La Mayor, de Arévalo.                         
            Estas iglesias de la Comarca abulense de La Moraña guardan en su interior un apreciado número de ejemplares del rey de los instrumentos: el órgano. Instrumentos instalados en edificios del mudejarillo, que junto a sus retablos, imagineria, orfebrería y otros enseres religiosos, en el espacio definido por la fábrica del propio templo, proporcionan al creyente y al visitante en general un escenario único de oración y recogimiento.
por Inmaculada Sáez González
(Pulsa para ver el monográfico completo)

8 ago. 2011

En su memoria


Pestalozzi


El ambiente altamente simpáti­co que se va formando en Arévalo en favor de la Escuela y de la educación, nos llevan a escribir unas líneas a propósito de un acto celebrado en Madrid, en el Pala­cio de la Música, el pasado domingo, conmemorando el centenario de la muerte de Juan Enri­que Pestalozzi.
Los no iniciados en Pedagogía es casi seguro que desconozcan quién fue este hombre, pues a pe­sar de la gran trascendencia que su obra tiene, por ser de educación y referirse a niños, ha perma­necido desconocida, y sólo hoy, cuando una corriente regenerado­ra y sincera en favor del niño va infiltrándole por todas las clases sociales, es cuando se empieza a hacer justicia y a levantar del pol­vo del olvido la memoria de los grandes hombres de la historia de la cultura.
J. E. Pestalozzi nació en Zurich (Suiza) en 1746 y murió en 1827. Su juventud fue azarosa; creció en contacto con las luchas sociales de aquella época; fue estudiante y a la par era considerado como revolucionario; leía con afán a Rousseau en el «Contrato Social» y en «Emilio»; su espíritu estaba agitado por un soplo de libertad; estu­vo preso y fue multado; defendía con ardor las ideas nuevas en las que latían gérmenes de rebeldía... y de todas estas luchas sacó Pestalozzi una fe democrática ciega que le hizo infatigable defensor de la clase menesterosa y desgra­ciada y le señaló el rumbo de su vida apostólica y ejemplar, todo para los demás, nada para él. En una ocasión decía: «He vivido co­mo un mendigo para enseñar a los mendigos a vivir como hom­bres
Su vocación como maestro era ciega. Influenciado por Rousseau, Pestalozzi ve todo lo que hay de bueno y aprovechable en la obra del filósofo francés sin dejar de notar las utopías y comienza a hacer ensayos pedagógicos con su hijo Jaqueli. En su presencia ob­serva, duda, vacila, se mueve entre los principios de autoridad y de libertad, pero enseguida toma la Naturaleza por guía, rechaza las palabras que no responden a ideas precisas y respeta la libertad del niño. «Toda instrucción no vale un céntimo, dice, si hace perder al niño su optimismo y su alegría.»
El calvario de este pedagogo tuvo cuatro etapas: Neukoj, Stanz, Burgoloy e Iverdón. En todas partes fue padre, maestro, compañero, amigo, hermano de sus discípulos.
Los pobres, los desgraciados, los desgenerados tenían todo con Pestalozzi, cuya vida entera fue un completo darse a los demás, dejando de paso por la vida pedazos de su corazón, rasguñándose con las espinas del mal que a su paso le colocaba la vida, no desmayó nunca; confiaba en si mismo, confiaba en los que le rodeaban, confiaba en Dios... Y así fue de fracaso en fracaso; fracasos pedagógicos, morales económicos ¿que importa? Dentro de él arde inextinguible la llama genial de su amor, y al fin vence; vence por su corazón, por su gran corazón.
Su obra lleva en germen toda la Pedagogía moderna; lecciones de cosas, enseñanza intuitiva, escue­las de trabajo, escuelas de anor­males, granjas de educación profesional... Fue un vidente: "Las formas de mi método, escribía, pe­recerán pero el espíritu que le anima, el espíritu de mi método, sobrevivirá.”
Y así ha sido. Su nombre acompañado de sus ideas ha dado la vuelta al mundo.
Escribió varias obras donde ex­puso sus ideas: «Leonardo y Gertrudis» y "Como Gertrudis enseña a sus hijos", son las principales.
Su gloria más grande fue la de no desear en el mundo otra pro­fesión que la de maestro de escue­la. Ya viejo y enfermo, decía: «Quiero que se me entierre bajo el alero de una escuela; que se inscriba mí nombre en la piedra que recubrirá mis cenizas; y cuando la lluvia del cielo la haya desgastado y roto por la mitad, entonces, tal vez los hombres se mostraran mas justos para mi que lo han sido du­rante toda mi vida
Que estas líneas que han servi­do para dar unos cuantos detalles (muy pocos) de la vida de aquel grande hombre que se llamó Pestalozzi, sirvan a la par como homenaje rendido a su memoria por el pueblo de Arévalo.

(Colaboración de Daniel González en La Llanura, en su segunda 
época, publicada en Arévalo entre los años 1926 a 1929)

En memoria de Daniel González Linacero al que sacaron de su casa de Arévalo el 8 de agosto de 1936 para llevarle a una cuneta de la carretera de Valladolid y allí fusilarle sin juicio ni contemplaciones. Luego le enterraron deprisa y corriendo en un indeterminado lugar del que sólo sabemos que se halla entre Bocigas y Olmedo y en el que todavía siguen ocultos sus restos mortales.

6 ago. 2011

Seguiremos insistiendo

Teniendo en cuenta que en este mes de agosto la iglesia de Santa María, también la de San Miguel,  está abierta al público mediante el programa "Abrimos en Verano"...
Teniendo asimismo en cuenta que la iglesia de San Martín está generalmente abierta por razón del calendario de exposiciones que en ella suelen realizarse, aunque el horario de cierre de la misma deja mucho que desear...
Considerando que el pasado jueves, 4 de agosto, se ha abierto al público el que se va a llamar Arevalorum, o Museo de la Historia...
Con todas estas premisas y otras más que podríamos añadir se da la circunstancia de que nuestra plaza de la Villa es un lugar de especial importancia, o eso al menos creemos algunos, para la promoción de la cultura, el patrimonio y el turismo de esta ciudad y de su comarca.
No acabamos de entender que es lo que impide limitar e incluso prohibir el aparcamiento de vehículos automóviles en un entorno como este.
Para muestra de impacto negativo que esta situación causa, valga esta fotografía nocturna tomada el pasado 3 de agosto.
Quizá nuestro responsables municipales deberían aprovechar el verano y salir por ahí. A veces es conveniente ver que cosas se hacen más allá de los límites del río Adaja.
Texto y fotografía: Juan C. López

4 ago. 2011

Visita a las iglesias de Madrigal

El próximo viernes día 5 de agosto, a las 23,00 horas (11 de la noche) se realizará una visita a los distintos templos de Madrigal de las Altas Torres, en un sencillo recorrido por las distintas piezas patrimoniales que pertenecieron en su momento al Convento Extramuros.
La visita, organizada por la Asociación "Amigos de Madrigal", se iniciará en la iglesia de Santa María,  a las 11 de la noche de este próximo viernes. Una visita de altísimo interés que no podemos perdernos.

El caño abandonado

A la sombra de las torres de San Martín, exprime por un tubo de metal su interminable jugo la naranja de piedra del ya achacoso caño de la Villa.
Parece ser que el caño se agotó por una enfer­medad de suciedad y descuido en el órgano circulatorio de la cañe­ría, y fue preciso que las escobas municipales barriesen las arterias y un cirujano fontanero co­locase ese tubo tan antiestético y fuera de razón para que el agua vertiese con toda comodi­dad en el amplio estómago del cántaro decapitado.
Yo recuerdo cuando este caño estaba en plena vitalidad, con ese aspecto fachendoso y perdonavi­das de los seres imprescindibles, cuando ayudaba a vivir a medio Arévalo y era la doña Brígida de la mayor parte de las parejas amorosas de los barrios de San Nicolás y San Pedro. De esto hace un periodo de años corto, pero trascendental.
En la época pretérita a que aludo, años de dictadura escolar y casera, el caño no parecía fumar en pipa, co­mo ahora, sino que repartía por la boca y por la coronilla, a ve­ces por algún oído, el agua a raudales, mientras se miraba orgulloso en el espejo inquieto del agua del pilón.
Los cántaros ventrudos amontonábanse holgazanes a la sombra, muy juntos, como sosteniéndose los unos en los otros.
Dos voces, las mismas siempre, rompían el rumor ca­dencioso de las charlas. ¿Tras de quién voy arriba? ¿Tras de quién voy abajo? Y las viejas rumiaban enredos y comentarios ácidos, y las mozas miraban a sus jeques rondadores con zalamería y allí reñían dos maritornes, y aquí unos pequeños quitaban la gorra al popularísimo y paciente Galo, y allá unas adolescentes atrevidas rodeaban rien­do y solazándose de contento al no menos popular Pablito.
Años idos de vino y flamenquería, de señoritos fachendosos y sirvientes de presa, años de inquietud.
Pobre caño ya abandonado, ya caído en el recuerdo. Solo una vieja va a por agua, porque cree en ella como si fuese bendita…
Ahora el agua que bebemos, es civilizada, y, de vez en cuando, ¡oh, gran virtud del progreso!, se convierte en café con leche.
Julio Escobar

3 ago. 2011

Puesta de sol desde la Loma

No podéis dejar de ver la crónica fotográfica de Mario en su blog "Desde la Lugareja". Es todo un placer visual.

DOS EN UNA.(…y no es un detergente)

      Hacer muchas correrías seguidas es lo que trae, que apenas queda tiempo para contar una y ya estamos inmersos en la siguiente. Pero en este caso ha venido bien, pues eran complementarias. La mañana y la noche, ying y yang, el mismo punto de partida, la fuente de los Cuatro Caños, entre san Martín y la plaza de la Villa, que digo yo que no será tanto el gasto de agua y podrían dejar que volviera a correr, pues el ruido del agua sobre la piedra, que por cierto tengo grabado, recordaba el cantarín sonido del agua de un arroyo de montaña, hasta tal punto que convenientemente mezclado con grabaciones y sonidos campestres, sirvió de banda sonora para una de esas peliculitas que gustamos de hacer en la Llanura.es. La primera era con el día recién comenzado, la otra al caer la tarde, cuando el día se despide.
            Bajamos como gangarilla el primer día a ver los restos de la muralla, tal vez cerca, que quedan en las cercanías del Adaja. Como de ellos todavía no se han ocupado, están perfectos; tal y como el trabajo del hombre o mujer y el paso del tiempo les han configurado. Aguas sucias se siguen vertiendo al cauce del Adaja, a la altura del Matadero Municipal, pero nadie pone remedio, pues dicen no verlas. Curioso.
            Volvemos a pasar bajo el puente de Valladolid, Pedro César no está y todas las piedras y ladrillos parecen amontonados sin sus explicaciones, pero resulta fácil emocionarse ante la belleza de este puente. Puente viejo, maltratado por la estulticia de algunos humanos y el paso del tiempo. Resiste la fuerza inagotable e incansable del río, día y noche dejando pasar por sus ojos la corriente. Agua fresca y ruidosa, ahora más calma, no queda lugar para crecidas como antaño, cuando arrastraban maleza, troncos y cuanto encontraban a su paso, hasta casi cegar los ojos del viejo puente.
            Paso por la Junta, la de nuestros ríos no la otra, la de Valladolid, donde deberían bajar al menos una vez en su vida los que gestionan nuestras aguas y cuencas hidrográficas para que viesen con sus propios ojos la diferencia entre la vida que el agua lleva y la muerte a la que se condena a los ríos sobreexplotados y olvidados, y que lo vieran así, en directo. La visión de la quilla del castillo desde este punto resulta altamente recomendable, desde la tupida alameda, donde la ausencia de Luisjo hace que todos los pájaros sean negros y resulten desconocidos para estos oídos y ojos faltos de práctica y saber.
            Nuevo vertido de aguas sucias, esta vez al río Arevalillo, para que lo luego digan que no existe igualdad, y qué curioso resulta que tampoco nadie lo vea y no cabrían en todos los folios que pudiéramos juntar todas las preguntas que se nos ocurren sobre lo que no ven y acaso ven los que algo mandan.
            Puente de Medina, parada y fonda, humildes viandas para reponer fuerzas. Vino de Orbita, verdejo y fresco, y como única exquisitez un licor de arroz con leche y chocolate blanco. Lo siento, pero igual que ocurre con los aromas sucede con los sabores, me resulta imposible trasladar a vuestros sentidos ese dulce aroma y esa sensación única del licorcillo en el paladar. Habréis de venir a alguna de nuestras correrías para degustar estos manjares.
            Rematamos nuestra matinal correría en el puente de los Barros. Si decimos que maltratado por la desidia, diréis que uno mas; si decimos que solamente haría falta imaginación, ingenio y empuje para adecentarlo, conservarlo y mantenerlo y no tanto dinero, diréis que como casi con todo. Aprendemos a distinguir chopos (populus), esos que nos parecían todos iguales, populus alba el blanco, populus nigra el negro de Europa, populus nigra itálica el lombardo, populus deltoides el álamo negro de Norteamérica, populus canadensis el canadiense; Ángel nos enseña a encontrar el origen de las cosas.
            Con la imagen del verde de la alameda, los chopos lombardos, los puentes y la muralla, tal vez cerca, todavía fresca en la retina, llegó la hora de la segunda cita. Caminando, un nutrido grupo que nos hace temer que la masificación impida el normal desarrollo de nuestras actividades, hemos salido de la fuente de los Cuatro Caños, que sigue sin agua; tal vez tengan pensado hacer en ella un Centro de Interpretación de las Fuentes, ahora que no tiene agua.
            Subimos la pina cuesta, todavía calienta con ese calor seco de nuestra llanura. Los rastrojos acompañan nuestro pasar, las pajas suenan como cañas al pisarlas. Vuelos de pájaros que nos hacen echar de menos a Luisjo. Las vistas del Castillo y de san Martín sobre todas las demás nos siguen sorprendiendo, incluso a los que hemos andado este camino tantas veces. De las torres y la figura silueteada de Arévalo nos separa una especie de mar verde que forma la frondosidad de la alameda, en la ladera más próxima a nosotros, la más alejada del pueblo, una pinada sujeta la tierra y aporta una belleza natural y elegante. En la ladera opuesta, la más próxima al pueblo, se acumulan basuras y escombros y por encima de ellos ruinas, casa viejas a medio derruir y a las que nadie se molesta en dar una muerte digna, al tiempo que serviría para adecentar la imagen de tan importante ciudad como es Arévalo.
            Pero la belleza del paisaje, el momento íntimo que es el atardecer, oculta todos los defectos de nuestra ciudad. Amada y como tal, en momentos como estos, todo en ella nos parece bello, inigualable. El rojo círculo bajando lentamente mientras recorta las siluetas de iglesias y torres; las contamos por si alguna faltara, pero no, están todas, y el Castillo. El contraluz produce un curioso efecto, los edificios se vuelven oscuros, casi negros, mientras en el horizonte, allá hacia Madrigal, el de las Altas Torres, parece que un inmenso fuego se extienda por la llanura.
            Este espectáculo es el que, como alguno me recordó, comercializamos mi amigo Antonio y un servidor. No podemos decir que nos vaya mal, todo lo contrario, nuestros clientes se muestran todos ellos satisfechos y ninguno nos puede acusar de venderles un producto ya visto, pues no hay dos atardeceres iguales, tal es así, que los más viejos del lugar los siguen contemplando en un afán por encontrar uno ya visto, y nada que no hay manera, dando fe de ello con sus numerosos testimonios. Bien es verdad que, a juicio de esa corriente neoliberal que manda en la economía, no estamos obteniendo resultados satisfactorios, pues argumentan que nuestros bajos precios así como la manía que tenemos de regalar atardeceres a los que no pueden pagarlos, van contra las sagradas leyes del capitalismo. Cosas de economistas ambiciosos, dice Antonio.
            Cuando la noche se tiende y el relente nos trae el aroma de rastrojos y barbechos, regresamos a la ciudad. Las sombras están claras pues la noche estrellada y con cielo limpio de nubes nos permite caminar sin dificultad. Otro día os hablaré de la contaminación lumínica y del despilfarro alumbratorio de nuestra ciudad, donde el Alumbrado Público es de todo menos racional y sostenible. Mientras, la quilla del Castillo sigue a oscuras y llegamos a la fuente de los Cuatro Caños. Dulce refrigerio únicamente salado por una tierna empanada. Sin Ángel, qué difícil resulta encontrar el origen de las cosas y pasar las viandas por el gaznate, porque nada tiene que ver el agua con el verdejo de Orbita. Somos gente de orden y nos gusta el agua en la fuente y el vino en la  bota, pero ni una ni otra. De esa manera la tertulia que casi sin querer nace, estaría acompañada por el ruido del agua sobre la piedra y el del vino en nuestras bocas.
            Da pereza abandonar tan idílico y sencillo lugar. Lo bueno es que se puede hacer siempre que se quiera, aunque eso sí, nunca será lo mismo.
Fabio López
Fotografías de Juan Antonio Herránz, Jesús Nieto, y Julio Pascual