29 abr. 2011

De paseo por el río Adaja

        Creo que no exagero al decir que el río Adaja es el padre de La Moraña, su columna vertebral. Nutre al maltrecho acuífero con una corriente de agua continua, ahora regulada desde el embalse de las Cogotas.
            Deja el granito de la Sierra de Ávila en Mingorría para adentrarse en las arenas, margas y arcillas de la inmensa llanura, siempre corriendo hacia el norte, atravesando la tierra de Arévalo en busca del Duero.
            El curso de este río es acompañado por un rico soto, formado por árboles y arbustos de ribera, pero también por una importante masa forestal denominada el corredor del Adaja, constituida por pinares de pino resinero y piñonero, único y último bosque de entidad en una comarca altamente deforestada por prácticas agrarias seculares.
            El corredor del Adaja es utilizado por innumerables especies de fauna y flora para desplazarse entre el norte y el sur de la cuenca del Duero. Y, a pesar de que es una pieza clave para la conservación de espacios y especies amenazadas, ha sido olvidado, ignorado y ninguneado por nuestros dirigentes políticos de una forma reiterada.
            Resulta inexplicable que el Lugar de Interés Comunitario (LIC) Riberas del Adaja y afluentes, adquiera esta figura de protección, sólo cuando el Adaja abandona la provincia de Ávila, cosa carente de toda base lógica o científica, ya que se trata de la misma unidad geográfica, hidrológica, geológica, biológica y ecológica. No existiendo distinción alguna que justifique la exclusión de este LIC de las riberas que se extienden aguas arriba del término municipal de Arévalo.
            De hecho, de las 231 especies de aves que se han observado en la comarca, 167 se han anotado alguna vez en esta estrecha franja de terreno. Algunas de ellas consideradas por la Comisión Europea con el mayor grado amenaza. De estas, las doce más representativas son: totovía, cogujada montesina, carraca, curruca rabilarga, martín pescador, búho real, halcón peregrino, águila calzada, milano real, milano negro, águila culebrera y águila imperial ibérica, esta última catalogada en peligro de extinción.
            Junto con el parque natural de Monfragüe en Cáceres, actualmente, el corredor del Adaja está considerado por un buen número de expertos como uno de los territorios donde mejor se puede observar al Águila Imperial Ibérica, recordemos, una de las aves más amenazadas del mundo. Sus laderas, sus arroyos tributarios, los pinares asociados o las tierras aledañas constituyen un terreno de primera para la cría, alimentación y expansión de pollos e inmaduros. Recuerden: “El imperio de Alberta”.
            Parece que La Junta de Castilla y León es la única que pretende ignorar esta situación, cuando su propia legislación le exige ser la primera en actuar declarando Áreas Críticas a aquellos territorios donde la especie anide o se alimente e incluyendo todas ellas en una Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) que se extienda por el corredor del Adaja.
            En este sentido desde la Alhóndiga, asociación de cultura y patrimonio, se ha solicitado a la Junta de Castilla y León que cumpla su con su propia normativa y proponga la declaración de estas Áreas Críticas, ZEPA y LIC. Todo ello porque debe evitarse que se vuelvan a producir agresiones contra este valioso espacio natural como la acaecida en Villanueva de Gómez, sobre la que, afortunadamente hay una sentencia firme del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León por la cual deben desmantelarse las obras que, de forma ilícita, habían destruido una buena parte del pinar y devolver el espacio a su estado inicial.
            El valle que el río Adaja ha horadado en la llanura a lo largo de los años tiene rincones de gran valor natural y paisajístico. Por ello propongo que el domingo día 8/05/2011 demos un paseo por la ribera del río Adaja a su paso por el municipio de Tiñosillos, se realizará a pie y será de unos 6 ó 7 Km. Intentaremos descubrir su variada fauna y flora y disfrutaremos con los espectaculares paisajes que nos brinda la primavera en este entorno privilegiado.
            En fechas próximas indicaremos el lugar y la hora desde donde partir. Así que estad atentos a La Llanura de Arévalo.


Artículos relacionados:

- El imperio de Alberta:
- El bosque de los Gamusinos:
- Biodiversidad:
- Visita a los cortados Rojos:
- Duendes:
La llanura Nº 22 pág. 7.


Vídeos relacionados:

- Villanueva, Tala, aberración:
- Aves de La Moraña:
- La compañía:
- Paisajes en los cortados:
- El daño de Inveralde:

25 abr. 2011

El TSJ confirma la anulación de la macrourbanización de Villanueva de Gómez

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León ha confirmado la sentencia dictada por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo de Ávila, ante la “patente” y “palpable” vulneración del procedimiento.
Igualmente, se confirma la orden de desmantelar las instalaciones y obras realizadas, devolviendo la zona al estado original y se apunta al alcalde de la localidad, José Martín Llorente, como “autor material de la ilegalidad”.
Para Juan Carlos Atienza, coordinador del Área de Conservación de la organización ecologista SEO / BirdLife, “ahora toca conseguir la restauración del pinar” y “exigir responsabilidades a los culpables de este atropello”, pues este caso “tiene que servir de ejemplo para todos los promotores que piensen que pueden enriquecerse a costa de la destrucción de zonas de alto valor ambiental”.
En este sentido, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León estima parcialmente el recurso de apelación interpuesto por el Consistorio de Villanueva de Gómez, contra la sentencia del Contencioso-Administrativo de Ávila de julio de 2010, de manera que se revoca la sentencia sólo en el punto 4 del fallo, referido a la modificación puntual número 4 de las Normas Subsidiarias Municipales que aprobó la Comisión Territorial de Urbanismo de Ávila el 29 de marzo de 2001. El resto del fallo se mantiene.
Así, la sentencia del TSJ, contra la que no cabe recurso y que está fechada el pasado 15 de abril, señala que el Ayuntamiento de Villanueva de Gómez “omitió completamente los trámites y procedimientos propios para poder aprobar” el proyecto de obras, de manera que “no es suficiente con localizar en el planeamiento los sistemas generales”, sino que “resulta imprescindible, además, aprobar un planeamiento más específico que desarrolle, de forma detallada y pormenorizada, la ordenación contenida en los planes generales”.
Y añade: “en suelo urbanizable, la actividad de ejecución exige siempre la aprobación de un plan parcial”, a lo que hay que sumar la consideración de que “el Proyecto de Sistemas Generales de Infraestructuras vulnera las Normas Subsidiarias de Villanueva de Gómez”, ya que se desarrolló “sin respetar el trazado de los viales definidos de forma estructural y esquemática en la modificación número 4”.
“La importancia y envergadura de los cambios introducidos en la modificación, así como en la enorme superficie afectada, supone que debía haberse tramitado una revisión de las normas urbanísticas, y no una simple modificación, tal y como declara la sentencia” que ahora ha ratificado el TSJ, cuyo fallo, al igual que la sentencia del Contencioso Administrativo, considera también acreditado que dicha modificación número 4 planteó “un desarrollo intensivo urbanístico con pequeñas islas de bosque”, lo que “suponía un cambio radical en la ordenación”.

Quedó, igualmente, acreditada la “realidad fáctica de importantes valores ambientales, naturales y ecológicos en las 412,4 hectáreas de pinos de la ribera del río Adaja”, de manera que “los importantes cambios de parámetros del uso del suelo que introdujo la modificación número 4 no sólo no se justificaron en la documentación del plan, ni se basaban en el interés general, sino que eran incompatibles con la riqueza natural y rústica de la zona, y con la normativa urbanística y de protección del medio ambiente vigente en el año 2001 para proteger dichos valores, por lo que hubiese procedido reclasificar el suelo en la modificación o en la revisión de las normas urbanísticas como suelo no urbanizable de protección natural”.
(más en Ávila Digital)

24 abr. 2011

Crimen ejemplar

Hacía un frío de mil demonios. Me había citado a las siete y cuarto en la esquina de Venustiano Carranza y San Juan de Letrán. No soy de esos hombres absurdos que adoran el reloj reverenciándolo como una deidad inalterable. Comprendo que el tiempo es elástico y que cuando le dicen a uno a las siete y cuarto, lo mismo da que sean las siete y media. Tengo un criterio amplio para todas las cosas. Siempre he sido un hombre muy tolerante: un liberal de la buena escuela. Pero hay cosas que no se pueden aguantar por muy liberal que uno sea. Que yo sea puntual a las citas no obliga a los demás sino hasta cierto punto; pero ustedes reconocerán conmigo que ese punto existe. Ya dije que hacía un frío espantoso. Y aquella condenada esquina abierta a todos los vientos. Las siete y media, las ocho menos veinte, las ocho menos diez. Las ocho. Es natural que ustedes se pregunten que por qué no lo dejé plantado. La cosa es muy sencilla: yo soy un hombre respetuoso de mi palabra, un poco chapado a la antigua, si ustedes quieren, pero cuando digo una cosa, la cumplo.
Héctor me había citado a las siete y cuarto y no me cabe en la cabeza el faltar a una cita. Las ocho y cuarto, las ocho y veinte, las ocho y veinticinco, las ocho y media, y Héctor sin venir. Yo estaba positivamente helado: me dolían los pies, me dolían las manos, me dolía el pecho, me dolía el pelo. La verdad es que si hubiese llevado mi abrigo café, lo más probable es que no hubiera sucedido nada. Pero ésas son cosas del destino y les aseguro que a las tres de la tarde, hora en que salí de casa, nadie podía suponer que se levantara aquel viento. Las nueve menos veinticinco, las nueve menos veinte, las nueve menos cuarto.  Transido, amoratado… Llegó a las nueve menos diez: tranquilo, sonriente y satisfecho. Con su grueso abrigo gris y sus guantes forrados:
- ¡Hola, mano!
Así, sin más. No lo pude remediar: lo empujé bajo el tren que pasaba.
Max Aub

23 abr. 2011

La Comitiva

Partimos de Cardeñosa antes del alba para evitar los calores de julio durante unas horas. Más de la mitad del camino discurría entre eriales sembrados de cantos y campos de cereal abrasados por la tenacidad del sol. Al ver pasar a la comitiva, los campesinos interrumpían su faena y se descubrían la cabeza en señal de respeto. Un niño, azuzado por su madre, se acercó a mi montura y me ofreció agua de su pellejo, pero mi aya no me dejó parar a beber; teníamos que llegar a Arévalo antes del anochecer.
Cuando alcanzamos los pinares, el camino se hizo más llevadero. Desde entonces doy fe de que no es del todo cierta la mala fama que por estas tierras tiene la sombra del pino.
El sol comenzaba a ponerse cuando divisamos a lo lejos el arrabal de Arévalo. Las casas de adobe se amontonaban desordenadamente en torno a la muralla y por encima de sus tejados asomaban las torres de las iglesias, que a la luz de la tarde parecían más de cobre que de ladrillo.
Siempre me alegra volver a casa después de una dura jornada de viaje, pero aquel día era diferente. Aquel día me esperaba en casa la tarea más difícil que jamás se me había encomendado en mis diecisiete años de vida. Si en ese momento hubiese tenido elección, habría preferido, mil veces mil, el sudor y el polvo del camino, la fetidez del aliento de las bestias fatigadas o las quemaduras del sol, al triste destino que me aguardaba antes de que cayese la noche.
Con los últimos rayos, entramos en la villa por la puerta del Alcocer. Al ver nuestros pendones y nuestros lutos, los guardias nos saludaron con sus espadas desenvainadas y los yelmos contra el pecho para acompañarnos en nuestro duelo. En silencio atravesamos la plaza, que a esas horas estaba prácticamente desierta, para desembocar frente a los muros de palacio.
Desmontamos nuestras cabalgaduras en el patio y los palafreneros se llevaron los animales a las cuadras. Yo quería estar a solas con ella, así que di orden a la comitiva de retirarse a descansar. Mi aya no quería dejarme. Tuve que ser firme con ella, bien sabe Dios que muy a mi pesar. Ambas tratábamos en vano de contener la emoción. Antes de marcharse, se inclinó ante mí en profunda reverencia y se despidió sin poder disimular su desasosiego.
―Señora, sin él, ahora estáis sola a merced de las alimañas… Aunque no me cabe duda de que sois fuerte, ¿qué será de vos?
―Más falta me hará el seso que la fuerza, Elvira. Anda, vete ya, por Dios...
Me sequé las lágrimas con el dorso de la mano y entré en el jardín.
Al anochecer, madre deambulaba entre los arrayanes y los rosales antes de retirarse a su alcoba. Aquel día el calor había sido tan intenso que, tal vez por ello, la encontré descansando en el rincón más fresco del jardín. Estaba sentada sobre un poyo de piedra junto a la acequia, vestida con su hábito negro. Con la mirada perdida, pasaba las cuentas de su inseparable rosario de marfil.
―Madre… ―me coloqué delante de ella para intentar sacarla de su ensoñación.
―Isabel, ¡qué bien que hayas regresado tan pronto! ―exclamó en portugués al retornar al jardín desde lo más profundo de sus pensamientos.
Cuando madre estaba contenta, siempre nos hablaba en portugués a mi hermano Alfonso y a mí. Aquel día irradiaba una felicidad serena. Parecía que los días aciagos le habían dado una tregua.
―Anda, hija, ven y siéntate conmigo. Pareces cansada… Ya verás qué frescor se siente junto a la acequia.
Se hizo a un lado y tomé asiento en el poyo junto a ella.
―¡Qué suerte tenerte aquí precisamente hoy! Tengo que contarte algo muy bonito que me ha sucedido―. Se acercó a mí y me susurró cerca del oído, como queriendo contarme una confidencia―. He vuelto a ver a tu padre. Se me ha aparecido hace tan sólo unos instantes, detrás de aquellos lilos―. Miraba en dirección a unos arbustos de hojas lacias a diez pasos de nosotras.
―Otra vez con vuestras figuraciones, madre... La semana pasada fue Don Álvaro, hoy padre…
―Hija, tú no lo puedes entender…
Le tomé la mano con cariño para confortarla y quizás también, o fundamentalmente, para armarme de valor.
―Madre, yo también tengo algo muy importante que contaros…
Antes de que pudiese proseguir con mi cometido, madre me interrumpió.
―Hoy tu padre me ha dicho cosas muy extrañas, Isabel. Dijo que algún día tú serás reina de Castilla, Aragón y las Indias, me ha parecido entender… ¿Dónde se creerá él que están las Indias? ¿Te imaginas cosa más absurda? ¡Mira que si se entera tu hermano Enrique…! ―madre se llevó la mano a la boca para intentar tapar un esbozo de sonrisa cómplice―. Luego me ha contado que ya no estaba solo, que ahora también Alfonso velaba por nosotras… ¡Qué sinsentido, verdad! Pero yo le he sacado de su error. Le he dicho que Alfonso y tú estabais de viaje, que la soledad le hacía ver visiones, pero que no debía preocuparse, que Dios se me había aparecido en sueños y me había dicho que dentro de muy poco tiempo me llevaría con él. Así, los dos juntos podremos velar por Alfonso y por ti desde el cielo. Él ha callado, aunque se le veía contento. Se ha despedido de mí con una reverencia y después ha desaparecido tras las ramas de los lilos. ¿Qué te parece?
―No sé, madre… ―en ese momento yo también me había quedado sin palabras, como padre, con la diferencia de que yo estaba viva y él hacía años que había muerto.
―No me importan demasiado los motivos, Isabel, pero sí él está feliz, yo también lo estoy.
Durante un instante pareció como si se dejase arrastrar de nuevo por sus ensoñaciones, pero el contacto de mi mano hizo que volviese conmigo y se quedase anclada a la realidad del jardín unos minutos más.
―Bueno, hija, cuéntame… ¿Qué querías decirme?
Hubiera deseado huir de allí, como madre, pero Dios no me concedió el don de la locura como a ella. La obstinada cordura me obligaba a saltar hacia adelante. El destino, que tanto había temido durante todo el día, era ya presente, y en tan sólo unos segundos sería para ella una herida del pasado tan profunda como la que yo guardaba en mi corazón desde hacía días.
―Madre, vuestro hijo Alfonso ha muerto.
Arancha Ceada

22 abr. 2011

Las Cigüeñas Blancas de Arévalo

La Webcam situada en la torre de la iglesia de Santa María la Mayor, en Arévalo, permite seguir el periodo de reproducción de la cigüeña blanca, que finaliza en torno al mes de agosto, de forma que puede verse en tiempo real lo que está sucediendo en el nido. 

Nos comentaban ayer que la Webcam  está averiada.
Sin dudarlo nos hemos puesto a mirar y, en efecto, si pincháis en su enlace:   

podréis comprobar que no se ve nada.

La Webcam, según nos dicen, ni se repara ni parece que haya intención de hacerlo. Una pena.

Por las mieses de Otar

21 abr. 2011

El Pórtico de la Gloria

Iglesia y retablo de San Miguel Arcángel

Dice Juan José de Montalvo en su libro “De la historia de Arévalo y sus Sexmos” según copia del manuscrito de Don Fernando Ossorio Altamirano Briceño escrito en 1641 que “Dio asimismo el esclarecido rey don Alonso a Fernán Martínez de Montalvo, la guardia de la Puente de Medina, y dotaron por parroquia y sepulcro perpetuo para su familia, la iglesia del Señor San Miguel, que está al subir de la dicha puente y es una de las fábricas de esta villa de admirable edificio, por causa de estar fundada sobre dos arcos de gran primor, que sustenta todo el edificio.
Hoy en día son los entierros principales de ella de los Montalvos, ...
Dio fuero el rey don Alonso a los de este apellido noble, para que fundasen el linaje, un día de cada año en el primer viernes de él en la dicha parroquia y entierros; asimismo es fundado por heredamiento y señorío, a los de esta casa, el lugar de Bota el Horno, que está a una legua de esta noble villa.
Las armas de los Montalvos son un escudo en campo de plata, un águila en el medio.


De su fábrica románico-mudéjar quedan los muros perimetrales, la cabecera, y la torre desmochada. Toda ella es de mampostería con verdugadas de ladrillo.
En el muro norte conserva una portada con tres arquivoltas de medio punto cuyos ladrillos han sido rebajados para simular un cierto aspecto de puerta pétrea. Encima se abren cuatro ventanales de doble arquivolta, tres a la misma altura y la más cercana a los pies, algo elevada. Presenta, asimismo, en esta fachada norte dos motivos decorativos de difícil significación, ambos de forma circular inscritos en un cuadrado y en cuyo interior uno de ellos presenta una cruz y el otro una estrella de David. Algunos autores quieren explicar, basándose en estos pequeños motivos, la existencia de un doble culto hebrero y cristiano en esta iglesia, algo que para otros autores es poco creible.
La cabecera es muy atípica pues se cerró el muro oriental a la altura del presbiterio sin desarrollar el típico ábside semicircular.
La torre está adosada al lado norte del presbiterio e incorpora material reutilizado procedente de la época romana. El primer cuerpo del campanario es de tapias de cal y canto con verdugadas de ladrillo y asciende hasta el cuerpo de campanas que fue truncado, ya que se abrían dos huecos en cada cara, rodeados por doble arco.
En el interior, el arco triunfal es del siglo XVI, pero deja paso a un presbiterio románico con dos arcos fajones dobles y apuntados.
Las arquerías de las naves y otras reformas exteriores también obedecen a reformas del siglo XVI.

Gómez Moreno dice de San Miguel que “es la más grandiosa de las parroquias de Arévalo y añade en el apartado de la Pintura que por ventura, cuando se reformó el retablo principal en el siglo XVIII, conservaron en él trece tablas del antiguo. Datan de la segunda mitad del siglo XV, y representan, cinco de ellas, escenas de la pasión; cuatro, la leyenda de la iglesia de San Miguel en el monte Gárgano, y las restantes, parejas de santos, dentro de arcos escarzanos sobre columnas.


El retablo de San Miguel es una de las joyas del patrimonio histórico artístico de nuestra Tierra. Su autor, según la documentación parroquial de la propia iglesia, es Marcos de Pinilla, también conocido, por ignorar durante mucho tiempo su verdadero nombre, como “El Maestro de Arévalo”. Es un trabajo de principios del siglo XVI aunque las cuatro tablas inferiores son de mayor antigüedad.
La imagen de San Miguel, a quien está dedicada tanto la iglesia como el propio retablo es del siglo XVII, posterior por tanto al mismo retablo y fue sustituida dado que, al parecer, la anterior no causaba devoción alguna en los feligreses.

Se compone, como ya hemos dicho, de 13 tablas, distribuidas en tres cuerpos y cinco calles.
El primer cuerpo o Predella, consta de cuatro tablas, dos a cada lado del tabernáculo en que está colocado el altar.  De izquierda a derecha se disponen de la forma siguiente:

Tabla 1: San Sebastián y Santa Úrsula
Tabla 2: San Bartolomé (o San Pablo, según que autores) y Santa Catalina
Tabla 3: Santo Tomás de Aquino y San Buenaventura
Tabla 4: San Francisco y San Jerónimo.

El segundo cuerpo está dedicado por entero a la historia de San Miguel Arcángel, patrón de la iglesia, y cuenta su aparición en el monte Gárgano, al sur de Italia.
La tabla 5 representa la cacería del toro y a Gárgano, un rico hacendado de la ciudad de Siponto, herido por las flechas.
La tabla 6 muestra la procesión del obispo de Siponto, acompañado de fieles, que se dirigen hacia el monte Gárgano.
En la tabla 7 aparece San Miguel ante un altar de piedra y comunica que el Señor ha determinado que en ese lugar se le construya y dedique un altar.
En la tabla 8 se representa a San Miguel ante una multitud, entre murallas.
Entre la 6 y la 7, ya hemos dicho, está la imagen de San Miguel.

El tercer cuerpo representa escenas de la pasión de Jesucristo. En este caso las tablas son 5 y, de izquierda a derecha, representan:
La tabla nº 9 La flagelación.
La número 10 a Cristo camino del Calvario
La tabla número 11 representa La Crucifixión
La 12 El Descendimiento y la Número 13 El Santo Entierro.


Por diversas vicisitudes han pasado el retablo y la propia iglesia. En febrero de 1928 se leía en el semanario La Llanura que se había hundido la iglesia de San Miguel. ¿Y el retablo? Hecho Pedazos. Luego se tranquilizaba a los lectores. Era un relato inventado, pero sí se añadía que “El retablo se perderá irremisiblemente si no se acude en su ayuda; el tiempo y los pájaros dejan en él sus huellas destructoras. Si no se acude rápidamente en su socorro, pronto lo que antes hemos dicho será una terrible realidad.” Es curioso que en el ejemplar que hemos recuperado de este semanario, y que perteneció al Marqués de Benavites, él mismo se encargó de hacer una anotación marginal un tanto lacónica que dice: De interés.

Hacia 1952 surgieron fuertes rumores sobre la intención de llevarse el retablo fuera de Arévalo.
El miedo a perderlo siguió, por unas u otras causas, durante mucho tiempo. El frio, la mala iluminación, las palomas continuaron su labor de deterioro, hasta que en el verano de 1984 se efectuaron trabajos de restauración que permitieron que el retablo de San Miguel haya subsistido hasta nuestros días.

Lección de historia
Radio Adaja - 23 de marzo de 2011
Fotografías por cortesía de Chuchi Prieto

17 abr. 2011

Fechas próximas excursiones

Hola a todos, para ir planeando las fechas de las próximas salidas al campo, barajo las siguientes:
- Paseo por la ribera del Adaja: de 5 a 8 km andando por la ribera del Adaja en el término municipal de Tiñosillos: paisaje, flora y aves.
* Fechas propuestas: 1 u 8 de mayo (preferible el 1)

- Paseo desde Ojos Albos a peña Mingubela: paisaje, aves y pinturas rupestres esquemáticas de la edad de los metales.
* Fechas posibles: 29 de mayo, ó 5 ó 12 de junio. Seguramente contaremos con la asistencia de Carlos Tomás.

Para tener en cuenta vuestra preferencia, contestad si os interesa una u otra fecha.
Por supuesto la asistencia no es obligatoria aunque sí ponemos falta que rebajará la nota a final de curso.
Un saludo, Luis

15 abr. 2011

La Llanura número 23

Ya tenéis a vuestra disposición, como todos los 15 de mes, la revista de Cultura y Patrimonio La Llanura. 
A lo largo del día de hoy se está distribuyendo en los lugares habituales que son, entre otros, los siguientes: Oficinas de Caja de Ávila, Bar Impacto, Vinilandia Bar, Fotografía José Antonio, Bar El Teso, Estanco Tere, Asesoría Fénix, Bar Avenida, Bar Sol, Seguros Mapfre, La Cruz de Arévalo, Floristería Carmen, Autoservicio Pilarín, Bar Restaurante Casa Sergio, Estanco de la calle Arco de Ávila, Ferretería Femalsa, Bar Victoria, Perfumería Suma, Estanco de la plaza del Arrabal, Cafetería Los Cinco Linajes, Cafetería Juan II, Cafetería Desiree, Bar Pavero.
También en el Ayuntamiento de Arévalo, en la Biblioteca Pública, en los institutos de bachillerato y en el Centro de Salud.

14 abr. 2011

Un día en la estepa

La visita no era a la estepa rusa ni a la otra, la de Sevilla, la de los polvorones. Era a la estepa cerealista, la nuestra, la de aquí al lado. En un principio me equivoqué, como la paloma, y como tengo cierta tendencia a precipitarme en mis juicios, no sé si por mi carácter o por mi nacionalidad, imaginé un largo viaje a un lugar distante. Luisjo nos había preparado una visita a la estepa cerealista para avistar avutardas.
Otis tarda es su nombre científico, y se trata de un ave de gran tamaño, llegan los machos a los 15 kilos de peso aunque las hembras solo lo hacen a los 4 o 5 kilos. Es una especie con un enorme dimorfismo sexual lo que les hace fácilmente reconocibles. En la Península Ibérica es donde se encuentra la principal reserva de esta especie, más de la mitad de las quedan en el mundo.
Todos estos datos, como podrán comprender, los obtuve de una consulta rápida a las enciclopedias, pues no me gusta acudir a estos eventos provisto de excesiva ignorancia.
La mañana se presentaba interesante. La primera en acudir a la cita, incluso antes que mister Chisp, fue la niebla. La vamos a tener que nombrar socia de honor o algo por el estilo, porque no se pierde una sola visita. Dada la cantidad de asistentes a la convocatoria tuvimos que repartirnos en varios vehículos, a pesar de las ausencias sentidas de varios habituales, cuyos nombres no es preciso reflejar.
Yo tenía mis dudas en cuanto a mi indumentaria. El día anterior nos había regalado una mañana primaveral; hoy por el contrario la niebla, fresca como dicen por Burgos, me empezaba a dar la impresión de que pasaría frío y… así fue. Como si no hubiera leído lo que ese señor de Langa que escribe cuentos ha dejado escrito sobre el mes más traicionero. Abril, el de las aguas mil, pero también el que don José retrata magistralmente en su relato.
Pronto llegamos al cruce de caminos por el que nos adentraríamos en la inmensa llanura. Ante nosotros un casi infinito llano con leves ondulaciones, donde se presentaban casi todos los verdes del mundo, únicamente salpicados por el pardo de los barbechos  y unas alegres manchas de intenso color amarillo, que según pude averiguar eran cultivos de colza. La colza es una crucífera, como mister Chisp apuntó en el momento adecuado; acompañando su lección teórica de una demostración práctica, haciéndonos identificar esta planta con otras de su misma familia, que a todos nos resultaron más familiares. Solo la presencia de nuestra fiel compañera, la niebla, impedía que el azul del cielo y el brillante sol se incorporaran a este cuadro de singular belleza.
Y comenzaron los primeros avistamientos de interés. El vuelo elegante de varios aguiluchos cenizos llamó nuestra atención, apareciendo al instante la docta explicación sobre esta especie. ¡Qué lujo tener al lado a personas que parecen la voz en off de esas de los documentales de la 2! Una perdiz solitaria en un barbecho nos vio pasar sin inmutarse. Las primeras fotos no se hicieron esperar. El canto de la calandria se sentía, y yo orgulloso de ello, le reconocía entre otros trinos y gorjeos, para que luego digan que somos unos brutos.
Subiendo y bajando de los vehículos. Montando y desmontando trípodes y telescopios, prismáticos al cuello, cámaras fotográficas dispuestas y una indumentaria adecuada y parecíamos un nutrido grupo de naturalistas en sesudo estudio ornitológico sobre el terreno. Claro que alguno también dijo que parecíamos “la cuadrilla de la muerte” que canta el gran Sabina.
Allí estaban las primeras avutardas, relativamente cercanas. Dos machos en una leve ondulación del terreno junto a un grupo de cinco hembras, intentando llamar su atención. A la vista de nuestros prismáticos, los de mister Chisp y los míos de los de “entreguerras”, se podían apreciar con gran nitidez las barbas de los machos, que no son otra cosa que mechones de plumas delgadas a ambos lado del pico, de unos 15 centímetros de longitud, que crecen año a año y que sirven para justificar el apelativo de barbones en los machos de más edad. El llamativo plumaje de los machos tiene una finalidad, según me contaron, nupcial, de exhibición ante machos y hembras.
La rueda es el punto culminante de la parada nupcial, en la que el macho realiza un movimiento de contorsión de su plumaje para mostrar las partes interiores blancas y de esta forma llamar la atención de las hembras. Puede que provoquen envidia en los otros machos, pero esto no está confirmado. Me parece que la envidia es exclusiva de la especie humana. Solo los machos dominantes de cada grupo podrán optar a la reproducción, aunque cada uno de ellos fecundará a varias hembras. Aunque, que nadie se engañe, serán las hembras las encargadas de elegir al macho con el que desean aparearse. Esto me resulta familiar pese a mis incipientes conocimientos naturalistas. Tendremos que volver cuando los huevos de color verdoso con manchas pardas estén en los nidos, si ello resulta posible.
Tiempo de almuerzo en el que observo que mister Chisp va abandonando su dieta casi vegetariana y va incorporando a la misma, ciertos tipos de carne, puede que como resultado de su progresiva españolización. Proponen acercarnos al convento de San Agustín en la vecina, y en ese momento aún más cercana, Madrigal de las Altas Torres, para observar los cernícalos primilla que allí anidan. Junto a estos gran número de grajillas, palomas, gorriones molineros y según nos cuentan anidan mochuelos y lechuzas blancas, aunque solamente se las puede ver por las noches, cuando salen en busca de su comida.
La jornada está próxima a finalizar, en mi egoísmo, cualidad tremendamente infantil y humana, no me gustaría perder el privilegio del que disfruto. La compañía de los elementos que me rodean en ese momento que lo pienso, mas las ausencias sentidas antes mencionadas, me inundan de conocimiento. ¡Qué fácil resulta preguntar por un animal, una planta, cómo hacer una foto, sobre un edificio antiguo, sobre un hecho histórico, e incluso cualquier cosa de la vida, y al momento tengo una explicación racional, lúcida, sencilla y comprensible! Definitivamente tengo que reconocer que soy inmensamente rico, aunque esto me plantee ciertos problemas con Hacienda.
Regresamos a Arévalo, pero a mí me espera un viaje a una nueva estepa, la rojiblanca, vamos a un viejo campamento indio junto al río Manzanares, asentamiento que está próximo a desaparecer. Más madera para mi inagotable y fructífera nostalgia.
Fabio López

Posdata: El que dijo que la felicidad completa no existe, no era del Atleti. Camino por la calle con más sentimiento rojiblanco por metro cuadrado del mundo, el llamado Paseo de los Melancólicos, junto a decenas de miles de los míos. Acabamos de asistir al mejor partido en lo que va de temporada. Reconozco que durante el partido, sobre el verde tapete del Calderón, entre los regates de Reyes y el Kun, creí ver un enorme macho de avutarda haciendo la rueda. Puede que fuera una ilusión. Lo que son reales son los sentimientos al caminar por esa calle un día de partido. Pero eso lo contaré en otro momento.

13 abr. 2011

Eulogio Florentino Sanz

...trajo a la Corte una carta de recomendación para un Grande de España:

-Vengo -dijo- a poner en sus manos de usted esta carta y a solicitar de usted su valioso influjo.
-Perdón, caballerito - le interrumpió el estirado sujeto-: soy Grande de España de primera clase y tengo tratamiento de excelencia.
-Perdóneme vuecelencia, a mi vez -añadió Florentino-; pero le advierto que soy villano de cuarta clase y tengo tratamiento de tú. Hábleme, pues, como es debido.

El miércoles en Radio Adaja

El miércoles en Radio Adaja: "De Eulogio Florentino Sanz”.
A partir de las 11,30 horas en 107.2 de FM y en www.radioadaja.es

...ooOoo...

11 abr. 2011

Arévalo Centro

Hola amigos, se quedó en el tintero, y con motivo de la celebración de las Edades del Hombre en Arévalo para 2013, la conveniencia de dotar a la ciudad con una tercera entrada "ARÉVALO CENTRO". Según las fotos que os adjunto esta salida ya existe, es la 126 "MARTÍN MUÑOZ DE LA DEHESA". Lo único que habría que habilitar urgentemente es una salida desde la A6 en sentido La Coruña, que no existe (en rojo en la fotografía) y una incorporación en sentido Madrid a la A6 (En Azul). y colocar los correspondientes carteles de "AREVALO CENTRO". Por esta salida se entraría a Arévalo (ya se puede entrar en sentido Madrid, para quien lo sepa) por el puente del cementerio.

Creo que sería muy conveniente para el turismo de la zona pues el viajero encuentra esa salida contemplando la mejor vista de Arévalo desde la A6, con las siete torres y el castillo recortándose en el horizonte. Sin duda alguna, el mejor reclamo turístico para la ciudad.

Esta vista, no existe desde las otras salidas que acceden a la ciudad (S-124 y S-129).

Creo que sería muy bueno para el turismo de Arévalo proponer esta iniciativa a quien corresponda para que sea una realidad antes de 2013.

Un saludo,  Luis.

10 abr. 2011

Abrimos en Semana Santa


MADRIGAL DE LAS ALTAS TORRES 
Iglesia de San Nicolás de Bari
Iglesia de San Nicolás de Bari. Esta iglesia posee en su torre de casi 50 metros de altura uno de sus principales reclamos.
Del exterior destaca, también, su doble cabecera románica.
En el interior, encontramos la nave central cubierta con un excepcional artesonado y resulta de gran interés la sillería mudéjar policromada en el s. XV. 
En este templo podremos encontrar la pila en la que fu bautizada Isabel la Católica, así como algunos sepulcros renacentistas y manieristas de gran interés.

FONTIVEROS 

Iglesia de San Cipriano
Iglesia de San Cipriano. Se trata de uno de los templos más grandes de toda la comarca y que alberga un considerable patrimonio artístico. 
Dos portadas mudéjares al norte y sur, con arcos apuntados, sirven de acceso al templo. 
En el interior, la estructura presenta dos partes diferenciadas: una de estilo mudéjar de los siglos XIII-XIV y la parte delantera, en estilo gótico del s.XVI. 
Interesante colección de pinturas y esculturas religiosas, fechadas entre los siglos XVI y XVII. 

ARÉVALO

Iglesia de San Miguel

Iglesia de San Miguel. Edificio de grandes proporciones que ha sufrido diferentes transformaciones y en su momento fue sede de juntas y lugar de enterramiento de los caballeros del linaje de los Montalvo.
El interior del templo alberga un interesante retablo, pintado en los primeros años del s. XVI por el Maestro Marcos de Pinilla, con trece tablas pintadas al óleo, distribuidas en tres cuerpos y con representación de diversos santos, la vida de San Miguel y cinco escenas de la Pasión de Cristo.

Iglesia de Santa María
Iglesia de Santa María. Templo mudéjar de una sola nave, alta y estrecha, en la que sobresale el ábside de la cabecera, decorado al exterior con arquerías ciegas dobladas de medio punto.
Muy peculiar es la estructura de su torre, perforada en el cuerpo inferior, de forma que bajo ella discurre una de las calles del municipio. 
En el interior, podemos observar un artesonado mudéjar en el coro bajo, un enterramiento gótico en la nave, así como un importante conjunto de pinturas románicas en la cabecera del templo, con representación del Pantocrátor.

Nota de Prensa

Las Asociaciones de Patrimonio piden en Pintia "protección real y efectiva" para la ciudad vacceo romana de Pintia y para el resto de yacimientos arqueológicos de Castilla y León
Isabel Muñoz, presidenta de la Federación, realiza balance en la gestión de los últimos meses. Las asociaciones piden entrar en las Comisiones Territoriales y la creación de Concejalías de Patrimonio en las localidades que cuentan con Conjunto Histórico declarado.
Nota de prensa, 9 de abril de 2011

La Federación de Asociaciones por el Patrimonio de Castilla y León ha celebrado hoy, día 9 de abril, una asamblea extraordinaria en la localidad vallisoletana de Padilla de Duero. El motivo de elegir esta localidad ha sido apoyar a la Asociación Pro-Pintia, a partir de hoy miembro de pleno derecho de la Federación, en la defensa del yacimiento arqueológico de la ciudad vacceo-romana de Pintia, ya que este yacimiento declarado Bien de Interés Cultural está siendo dañado gravemente por las labores agrícolas que se siguen realizando en buena parte de él, todavía de titularidad privada. La Federación ha pedido la expropiación de esos terrenos. Así mismo ha demandado mayor vigilancia y seguridad en el mencionado yacimiento pues en las últimas semanas está siendo expoliado por "cazatesoros".

Los asistentes han tenido ocasión de visitar el yacimiento arqueológico de la ciudad vacceo-romana de Pintia de manos del director de la excavación y profesor de Paleontología de la Universidad de Valladolid, Carlos Sanz.

En un apretado orden del día, los representantes de las asociaciones asistentes además de analizar, como en otras ocasiones, la situación del Patrimonio histórico y cultural de nuestras comunidad y de hacer balance en la gestión de los últimos meses, balance que ha resultado muy positivo porque se han incorporado a la misma tres nuevas asociaciones, han elaborado un calendario de actuaciones. Entre ellas está la de reclamar ante la Junta de Castilla y León que la composición de las Comisiones Territoriales de Patrimonio sea más democrática y cuente con representación de las asociaciones que defienden el Patrimonio. También se ha acordado que cada Asociación reclamará en su ámbito de actuación, sobre todo en aquellas localidades en las que tengan un Conjunto Histórico declarado, la creación de Concejalías de Patrimonio.

La presidenta de la Federación de Asociaciones por el Patrimonio de Castilla y León, Isabel Muñoz también ha tenido palabras en referencia a la Fundación del Patrimonio de Castilla y León (la cual administraba las aportaciones de las Cajas de Ahorro destinadas a la conservación y restauración del patrimonio de la Comunidad) sobre la que ha reconocido que "su labor ha dejado huella en los pueblos de Castilla y León, además de complementarse con la divulgación y la investigación". Muñoz ha deseado una pronta clarificación sobre el futuro de dicha Fundación "porque el patrimonio está muy necesitado, y no puede esperar más".

Federación por el Patrimonio de Castilla y León

9 abr. 2011

El mes más traicionero

Aunque parezca mentira, me acuerdo yo de abriles peores que éste; incluso si caía la Semana Santa ya muy alta. Me acuerdo yo de haber visto las flores de los almendros convertidas en ceniza de un día para otro, y una helada la noche del Jueves al Viernes Santo, con una luna alta y reluciente como un hacha, que parecía el mes de enero. "Que Dios nos libre de quedarnos sin amparo y de una mano airada", me acuerdo yo que dijo mi madre aquella noche cuando volvió del establo de por un poco mas de paja para la lumbre, recién caído el sol, con el cielo ya raso y un cierzo que cortaba.
Al día siguiente, cuando mi madre nos despertó, de madrugada, para ir al sermon de la Pasión, todo estaba blanco por la escarcha como un sudario, aunque parecía Navidad; y como si amaneciese sangre, de rojo que salía el sol. Me acuerdo que tiritábamos de frío al levantarnos y que nos tuvimos que poner un jersey encima de otro. Pero así nos fuimos a la iglesia sin darnos siquiera una calentada con las tamujas, que hacen tanta llama y, luego queda una brasa tan calentita, como hacíamos otros días cuando nos íbamos a la escuela, porque ese día de Viernes Santo no se encendía la lumbre en nuestra casa, ni tampoco se comía caliente.
Todavía la estoy viendo a mi madre sentada en una silla baja delante del hogar, dando vueltas con la badila a la ceniza de la noche antes para que se apagase del todo, y a mi hermanilla y a mí mismo allí a su lado, señalando con el dedo los rescoldillos que todavía quedaban y brillaban, tan rojos, durante un momento, hasta que se los mataba con las tenazas: "¡Anda, anda, calentaos un poquillo!", decía mi madre antes de golpear en ellos. Y poníamos allí nuestras manos ateridas un instante y luego nos las frotábamos muy fuerte, y mi madre nos las ponía entre las suyas. Pero era como si no nos calentásemos, porque sabíamos que ese día no nos teníamos que calentar porque había muerto Dios. Y mi madre metía en seguida esas ascuillas entre la ceniza muerta, y, cuando ya no se veía relucir ni una chispita como si fuera un ojo muy pequeño, iba amontonándola contra el humero: era como una sepultura, y nos parecía que Dios estaba allí enterrado. Tenía la misma forma que la tierra de la sepultura de mi padre en el camposanto; aunque no sabíamos a ciencia cierta en que parte y mirando hacia donde estaba enterrado, y, entonces, habíamos hecho un montón de tierra contra la cruz de hierro que le habíamos comprado y en la que estaba escrito su nombre.
Mi madre rebanaba bien toda la ceniza del hogar, y luego pasaba la escobilla; y, al final, mi hermana Rosa y yo hacíamos con el dedo una cruz sobre el montón. Ella hacia el trazo de arriba para abajo por ejemplo, y yo el atravesado. O al revés, ya no me acuerdo. Y mi madre decía: "Ya está ¡Pobrecito!". Y se la saltaban las lagrimas. O también decía a lo mejor: "Si Dios mismo murió, como no vamos a morir nosotros?". Y nos santiguábamos los tres, lo mismo que ante la tumba de mi padre.
Luego, nos lavábamos y nos poníamos la ropa de los domingos, y mi madre, su vestido negro de siempre, desde que yo la he conocido y tengo uso de razón; y desayunábamos deprisa unas cuantas aceitunas negras y un poco de queso con un trozo de pan, y nos íbamos al sermon de la Pasión. El viento era como si te clavaran alfileres en la cara, y sólo ya casi al mediodía, con el sol ya algo fuerte, se oía cantar al cuco, que no la gustaba nada a mi madre su cu-cú, porque decía que era como si el maldito pajarraco se estuviera riendo de todo y de nosotros mismos.
Ese día no salíamos a jugar y nos sentábamos los tres allí a la lumbre muerta, quietecitos y en silencio, hasta que era la hora de comer otras cuantas aceitunas y un poco de pescado, y luego ya al anochecer, teníamos que ir también al sermon de la Soledad y a la procesión del Entierro, con las velas encendidas que llevábamos, que era muy bonito. Y al volver a casa, nos despedíamos de la lumbre persignándonos y rezando un Padrenuestro, y nos acostábamos en seguida, tan contentos, después de haber ayudado a mi madre a traer la paja y las tamujas y unos cuantos cándalos pequeños para la lumbre del sábado de Gloria. Y mi madre decía entonces: "¡Si viviera vuestro padre!"; porque al día siguiente íbamos a desayunar sopas de ajo con torreznillos o chocolate con picatostes, no sabíamos bien cual de las dos cosas, que eran las que más le gustaban a mi padre en este mundo.
Pero de todas maneras mi madre se ponía luego también contenta, porque ya nos las arreglaríamos, si Dios quería, iba diciendo, mientras se quitaba el pañuelo de la cabeza y sonreía. ¿Cómo no me voy yo a acordar de aquellos marzos y abriles? Que no he conocido yo que por aquí hayamos tenido muchas primaveras, y sobre todo el mes de abril es el más falso y traicionero.
José Jiménez Lozano