30 de oct. de 2010

Galería de Mario: Miguel Hernández

Me llamo barro aunque Miguel me llame

Me llamo barro aunque Miguel me llame.
Barro es mi profesión y mi destino
que mancha con su lengua cuanto lame.

Soy un triste instrumento del camino.
Soy una lengua dulcemente infame
a los pies que idolatro desplegada.

Como un nocturno buey de agua y barbecho
que quiere ser criatura idolatrada,
embisto a tus zapatos y a sus alrededores,
y hecho de alfombras y de besos hecho
tu talón que me injuria beso y siembro de flores.

Coloco relicarios de mi especie
a tu talón mordiente, a tu pisada,
y siempre a tu pisada me adelanto
para que tu impasible pie desprecie
todo el amor que hacia tu pie levanto.

Más mojado que el rostro de mi llanto,
cuando el vidrio lanar del hielo bala,
cuando el invierno tu ventana cierra
bajo a tus pies un gavilán de ala,
de ala manchada y corazón de tierra.
Bajo a tus pies un ramo derretido
de humilde miel pataleada y sola,
un despreciado corazón caído
en forma de alga y en figura de ola.

Barro en vano me invisto de amapola,
barro en vano vertiendo voy mis brazos,
barro en vano te muerdo los talones,
dándote a malheridos aletazos
sapos como convulsos corazones.

Apenas si me pisas, si me pones
la imagen de tu huella sobre encima,
se despedaza y rompe la armadura
de arrope bipartido que me ciñe la boca
en carne viva y pura,
pidiéndote a pedazos que la oprima
siempre tu pie de liebre libre y loca.

Su taciturna nata se arracima,
los sollozos agitan su arboleda
de lana cerebral bajo tu paso.
Y pasas, y se queda
incendiando su cera de invierno ante el ocaso,
mártir, alhaja y pasto de la rueda.

Harto de someterse a los puñales
circulantes del carro y la pezuña,
teme del barro un parto de animales
de corrosiva piel y vengativa uña.

Teme que el barro crezca en un momento,
teme que crezca y suba y cubra tierna,
tierna y celosamente
tu tobillo de junco, mi tormento,
teme que inunde el nardo de tu pierna
y crezca más y ascienda hasta tu frente.

Teme que se levante huracanado
del blando territorio del invierno
y estalle y truene y caiga diluviado
sobre tu sangre duramente tierno.

Teme un asalto de ofendida espuma
y teme un amoroso cataclismo.

Antes que la sequía lo consuma
el barro ha de volverte de lo mismo.

29 de oct. de 2010

Visita a La Laguna del Oso

Para muchos la llegada del invierno es deprimente. Según avanza el otoño se les pone mal cuerpo. Les gusta más el calor y la claridad del sol. Los días de invierno les parecen fríos, aburridos y monótonos.
Pero hay determinados sitios en los que a medida que se acerca el frío aumenta la diversidad. Se puede decir que se llenan de vida. Viajeros de largo recorrido acuden a estos parajes a pasar el invierno huyendo de sus lugares de origen, donde el suelo helado se sitúa a uno o dos metros bajo la nieve y la oscuridad es casi total durante tres meses. Eso sí que es frío.
En nuestra comarca de La Moraña y Tierra de Arévalo, tenemos varios enclaves que acogen a las aves viajeras procedentes del frío y lejano norte. Uno de los más importantes es la laguna del Oso en el municipio del mismo nombre.
Entre octubre y noviembre la transformación que sufre esta laguna es notable. El agua vuelve a aflorar y las aves llegan un año más a pasar el invierno entre sus aguas y campos o a descansar unos días para continuar su viaje migratorio hacia el sur.
Alguna de estas especies ha cambiado sus costumbres migratorias en los últimos años. Un claro ejemplo de ello son las grullas. Antes empezaban a llegar a mediados de octubre y muchas se quedaban a pasar el invierno, regresando a sus lugares de cría a últimos de enero o incluso en febrero. Ahora sólo se las puede ver entre octubre y primeros de diciembre, cuando se encaminan hacia Extremadura.
No me digáis a qué obedece este cambio porque no lo sé. Pueden haber influido factores físicos como la construcción de una gran nave industrial muy próxima al humedal o la realización de algunas obras, incluido un observatorio, a pie de laguna. Pero también puede deberse a otros factores como climáticos o ambientales que se me escapan.
Por tanto el periodo para ver grullas se ha reducido sensiblemente en los últimos años y el mejor momento suele ser a mediados de noviembre. De todas formas, hay que tener en cuenta que con la fauna silvestre el éxito nunca está asegurado pues las aves pueden desaparecer del lugar por cualquier motivo, entre los que se encuentran las molestias ocasionadas por el hombre. Por eso es necesario comportarse con respeto en estos parajes, no acercarse excesivamente a las aves, no llevar perros sueltos y evitar hacer ruido.
Por tanto, unos buenos prismáticos son casi obligatorios para observar sin molestar y, mejor aún, un telescopio terrestre que permite estudiar a la fauna desde una mayor distancia. Tened en cuenta que, por mucho que intentemos acercarnos, no veremos nunca a las aves como en un documental de la 2. Pero lo que veamos lo estaremos presenciando en vivo y en directo, pudiendo llegar a aprender muchos comportamientos animales que desconocíamos. La paciencia es la principal aliada del observador de fauna.
Pero hay muchos otros viajeros que acuden en gran número a esta laguna. Los gansos llegan por millares y estos sí se quedan todo el invierno, pasan el día entre los campos de cereales, donde se alimentan, y la laguna donde beben. Son ánsares comunes. Pero algunos años, entre ellos, se esconden especies más raras por estos parajes como la barnacla cariblanca (a la que dediqué un relato en la Llanura de diciembre de 2009) barnacla carinegra, ánsar careto o tarro blanco.
Otras anátidas, o patos como se los llama vulgarmente, que acuden a la laguna a pasar el invierno son el ánade azulón, que viene a reforzar en gran número la pequeña población reproductora del lugar, el cuchara común, cerceta común, ánade silbón, ánade rabudo, ánade friso, Más raros son el porrón común o el porrón moñudo pues son especies buceadoras que no suelen recalar en estas aguas someras.
La lista de aves sería interminable pero, resumiendo mucho, debo citar también a la cigüeña blanca, garza real, garceta común, focha común, fumarel común, zarapito real, avefría, chorlito dorado, combatiente, gaviota reidora y un larguísimo etcétera.
Por las inmediaciones también se pueden observar aves muy escasas a nivel mundial como la avutarda, y varias rapaces entre las que destacan el milano real, por la presencia de un dormidero cercano, y el águila imperial ibérica.
Una visita, como veis, muy recomendable y que puede realizarse a pie en unas dos ó tres horas. Por ello desde la Alhóndiga de Arévalo, asociación de cultura y patrimonio, invitamos a todo aquel que esté interesado en realizar este recorrido por la laguna del Oso y campos circundantes. La salida se hará desde el aparcamiento que hay detrás del taller mecánico situado a la entrada del Oso el próximo 14 de noviembre a las 8:30 h., si el tiempo no lo impide.
Esperamos que acudáis y que el tiempo nos deje disfrutar de este valioso enclave natural. Dependiendo del éxito de esta visita, iremos proponiendo otras en próximas fechas.


(Próxima visita recomendada: Diciembre de 2010: Laguna de los Lavajares situada entre Horcajo de las Torres y Rágama en la ZEPA “Tierra de Campiñas”)

28 de oct. de 2010

Almenaras, atalayas, torres militares

El territorio que conforman La Tierra de Arévalo, Madrigal y La Moraña, está salpicado de construcciones, unas de origen árabe, otras ya cristiano medievales, con trazas, eso sí, mudéjares, que son las que conocemos como almenaras, atalayas y torres militares.

Las torres atalayas y vigías fueron traídas por los invasores musulmanes, quienes las utilizaban en el norte de África.

En el “Poema del Mío Cid” se las llama torres de rebato.
Eran, en general, torres-refugio para los frecuentes casos de ataques repentinos y por sorpresa que se daban en la edad media y en la zona conocida como Extremadura Castellana.

Las torres atalaya son torres levantadas en lugares más bien elevados que permiten una fácil visibilidad del territorio circundante. Su vigilancia supone el control de un territorio fronterizo, la vigilancia de cañadas o cruces de caminos. Servían de igual forma de almenaras ya que en caso de peligro se comunicaban mediante señales con otras atalayas y fortalezas próximas, formando una eficaz red defensiva.

Las atalayas se alzan, generalmente en lomas y cerros que dominan de forma eficaz la llanura y, por supuesto, los enclaves estratégicos.

Las torres campesinas, por su parte son otro tipo de estas construcciones en las que prevalece una preocupación más enfocada a la actividad eminentemente repobladora, aunque sin perder su carácter militar.

Las primeras, en general, por estar situadas en zonas inseguras y asiladas, con el tiempo se abandonan y terminan por derruirse. A veces han desaparecido completamente. Esto nos impide estudiar de forma clara algunos de los aspectos constructivos importantes de este tipo de construcciones, su forma de acceso o como se cubrían por arriba.

Las segundas, por estar destinadas a la población terminan por incorporarse a la aldea y sirven, muchas veces, como campanario de la iglesia que surge a medida que avanza la repoblación.

Importante también destacar su localización primordial en las zonas fronterizas, bien en la Extremadura Castellana de la época de la reconquista o bien en la frontera entre los reinos de Castilla y de León tras la muerte de Alfonso VII.

En nuestras tierras tenemos restos de estas atalayas o torres vigías en los alrededores de Palacios de Goda el conocido como Torreón de Cuenca, en Rasueros la torre Astudillo, en Horcajo de las Torres la torre Yecla. En Sinlabajos Gómez Moreno nos describe una “Torre separada un buen trecho hacia el SO, como algunas otras de pueblos inmediatos, quizá para defenderse en ellas; le queda la parte baja primitiva de cal y canto; el resto se añadió de tapiería, está desmochada, y su escalera arranca a gran altura”. De esta torre hoy no queda nada. En Arévalo y frente a la ermita de La Lugareja, Marolo Perotas nos relata lo siguiente: Siguiendo por la carretera de Arévalo a Noharre, a la diestra mano y unos ciento cincuenta metros del caserío se alza la casa de labor de mi señor padre político, don Cipriano Hernández Sáez. Levantada el 1923 sobre los restos de un muro que todos hemos conocido y denominado el «Torrejón», restos que pertenecieron a una imponente atalaya que existió en aquel paraje y en la que también los hermanos Narón ejercieron durante su venerable y azarosa vida, poder militar y jurisdicción señorial. Sólo queda esta descripción y el topónimo que da nombre a un camino que se llama precisamente así: “del Torrejón”. Otros topónimos nos recuerdan que en estos sitios hubo este tipo de torres vigías: Atalaya, Almenara, Torrejón, Torres.
Otras almenaras y atalayas que se integraron en las aldeas y quedaron dentro de las poblaciones fueron la Torre Almenara de Palacios de Goda. Hoy forma parte de la iglesia de San Juan Bautista.

En Muriel de Zapardiel una original torre-vigía que conserva algunos curiosos aditamentos castrenses. Su singular escalera de acceso la emparenta con las construcciones castrenses de las murallas de Madrigal de las Altas Torres.

En San Esteban de Zapardiel se conserva, de igual forma, una torre atalaya, exenta, de traza mudéjar y cuya entrada está en alto, al igual que otras torres vigías altomedievales.

La de Castellanos de Zapardiel fue torre exenta pero los añadidos de naves y aposentos de la cercana iglesia de Santa María del Castillo terminaron por aunar iglesia y torre en un único conjunto. De muy potente apariencia, esta torre coincide en su fábrica y traza con la cercana de San Esteban de Zapardiel. Posee saetera en el flanco sur, siendo el cuerpo de campanas posterior a la original construcción y, añadido este, después de haber desmochado, en parte, la antigua atalaya.

Torres militares pudieron haber sido también la de San Miguel Arcángel en Arévalo y la, casi idéntica, torre de la iglesia de Santo Tomás de Aquino en Montejo de Arévalo.

Las torres campesinas, como hemos apuntado antes están destinadas más a proteger a los habitantes en casos de ataques y muchas veces se han integrado en el caserío de la aldea. Muchas veces estas torres han terminado también por formar parte de la iglesia del lugar. Estas torres-ábsides se esparcen por todo el territorio.

La tristemente desaparecida torre de Orbita era de este tipo, También lo son la de Tolocirio, en tierras de Segovia, Almenara de Adaja en Valladolid, o Palacios Rubios, Barromán, Fuentes de Año o El Ajo en Ávila…
Estas torres las construyen, generalmente, grupos de colonos junto a arroyos o vaguadas y al pie, casi siempre, de las cañadas o caminos importantes. Sirven para ser utilizadas, ocasionalmente como torres de vigilancia y señalización (atalayas y almenaras) y de forma ocasional como reducto defensivo para estas familias dedicadas al cultivo de los terrenos cercanos y al cuidado de sus rebaños.

Es necesario destacar por significativo que parecen distinguirse dos distintos tipos de estas construcciones en los alrededores y en cuanto a su origen o procedencia. Por una parte las atalayas y torres vigías, situadas hacia el oeste: Horcajo de las Torres, Rasueros, siguiendo el cauce del rio Trabancos en las que se suele atribuir el origen de estas torres a los musulmanes, pasando a ser renombradas con nombres cristianos ya avanzada la “reconquista” y las que siguen el curso del río Zapardiel o la línea Arévalo-Medina del Campo que parecen obedecer más a la frontera entre los Reinos de León y Castilla, que correspondieron a Fernando II y Sancho III respectivamente. En efecto, los límites entre ambos reinos pasaban por Sahagún, Urueña, Medina del Campo, Arévalo.

Por sus características las torres y atalayas aisladas se fabricaban generalmente con tapiales de argamasa de cal y cantos rodados de cuarcita formando paredones de entre 3,00 y 4,00 metros de largo por 1,50 a 2,00 metros de ancho. Por no quedar casi restos carecemos de datos que nos permitan conocer la altura que pudieran tener estas torres y si, en su caso, estaban cubiertas y con qué métodos.
Respecto a las torres que llamamos campesinas, son torres de traza cuadrada o rectangular. Su aparejo es común a todas ellas, predominando el tapial de cantos rodados y argamasa ceñido por verdugadas de ladrillo.

En las torres ábside, esas que posteriormente pasaron a formar parte de la iglesia de la aldea o poblado, se alternaban encintados de ladrillo con entrepaños de cal y canto o piedra blanca de la zona.

Entendemos de importancia especial el catalogar y establecer las localizaciones exactas de muchas de estas construcciones medievales desaparecidas o en trance de desaparecer y proceder a los respectivos estudios de ellas. Esta forma quizá podamos evitar que se pierdan más retazos de nuestra historia.
Lección de historia
Radio Adaja - 20 de octubre de 2010

27 de oct. de 2010

Puente de Valladolid.

Comunicado de Prensa

Hispania Nostra incluye el Puente de Valladolid en la Lista Roja del Patrimonio a instancias de la asociación de Cultura y Patrimonio La Alhóndiga de Arévalo

Hispania Nostra, a instancias de la campaña que ha promovido la asociación de Cultura y Patrimonio La Alhóndiga de Arévalo ha incluido en la Lista Roja del Patrimonio al Puente de Valladolid, debido al avanzado estado de ruina en el que se encuentra el viaducto.
La asociación, en su faceta para velar por la integridad del legado monumental de nuestra ciudad, al considerar que el antiguo puente reúne las condiciones necesarias, solicitó en su momento su inclusión en esta lista que recoge aquellos elementos del Patrimonio Histórico español que se encuentran sometidos a riesgo de desaparición, destrucción o alteración esencial de sus valores.
La Alhóndiga considera un éxito la inclusión del puente de Valladolid o del Cementerio, como también se le conoce, en la Lista Roja, ya que según se puede apreciar, el viaducto medieval, se encuentra en un avanzado estado de ruina, por la dejadez, por desidia el entorno y el propio puente se han convertido en un vertedero de basuras y escombros, además de estar cubierto por vegetación. Existe, por otra parte, un grave riesgo de derrumbamiento total del mismo.
No obstante para La Alhóndiga de Arévalo, la inclusión del monumento en esta enumeración supone sólo el inicio de la campaña para la recuperación del puente, ya que con la aparición en el catálogo de monumentos en peligro, se da a conocer a un nivel más amplio el estado de ruina, al tiempo que se da un toque de atención a los responsables del patrimonio de que es preciso hacer lo necesario para que este vestigio de nuestro pasado no termine por desaparecer como otros de los elementos histórico-artísticos de Arévalo y de su Tierra.

Puente de Valladolid
Se trata de una histórica construcción medieval del siglo XIV, de estilo mudéjar, reconstruida en tiempo de Carlos III. En otro tiempo se le conoció como puente de San Pedro. Consta de seis arcos desiguales, cinco grandes y uno más pequeño. Estos arcos se forman por ojivas guarnecidas con decrecientes molduras y recuadrados mediante hiladas de facetas. Cruza el río Adaja al nordeste del núcleo urbano de Arévalo en el antiguo camino a Olmedo y Valladolid. Estuvo guardado por una robusta torre almenada.

26 de oct. de 2010

100 años del nacimiento de Miguel Hernández

El 30 de octubre se cumplen 100 años del nacimiento de Miguel Hernández.

Poeta español nacido en Orihuela, Alicante, en 1910.
Hijo de campesinos, desempeñó entre otros oficios, el de pastor de cabras. Guiado por su amigo Ramón Sijé, se inició en la poesía desde los veinte años; publicó su primer libro «Perito en lunas» en 1933 y posteriormente, los sonetos agrupados en «El rayo que no cesa», marcaron la experiencia amorosa del poeta.
Durante la guerra civil militó muy activamente en el bando republicano como Comisario de Cultura, siendo encarcelado y condenado a muerte al terminar el conflicto. Antes de morir, enfermo y detenido, publicó su última obra, «Cancionero y romancero de ausencias».
Falleció en 1942.

Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!

Pablo Neruda


EL NIÑO YUNTERO

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra,
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
revuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombre jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.

25 de oct. de 2010

Sentado en esta mesa y meditando

Tarde tranquila de domingo. Sentado en esta mesa y meditando. Al tiempo estoy preparando los vídeos de esas magistrales clases a las que tuvimos la suerte de poder asistir el pasado uno de octubre en Madrigal.
El viernes por la noche, tras nuestra habitual tertulia quincenal, dimos un pequeño paseo acercándonos a la Casa del Poeta. Se trataba de enseñar a Marta las obras del futuro Centro de Interpretación del Mudéjar. El edificio es una mole de hormigón armado. Una mole de hormigón que pretende dar cabida a un centro en el que se va a “interpretar el Mudéjar”, sea esto lo que sea.
El fin nos comentaba ella no es ni más ni menos que el acto inaugural.  Para ellos afirmaba lo único importante es inaugurar. Aunque lo inaugurado no tenga uso, nunca vaya a tenerlo y aunque para nada sirva, hay que inaugurarlo.
El resultado, pues eso: ¿Por qué no vamos a tener un Centro de Interpretación del Mudéjar de hormigón armado y de novísima construcción?  Y ello a pesar de que los verdaderos edificios mudéjares hayan desaparecido o estén en trance de desaparición por su avanzada ruina.
Interpretemos, pues, el Mudéjar en un nuevo y flamante edificio, de “reciente o pronta inauguración” y sigamos dejando que los edificios históricos estén arruinados, o de ellos no quede ya nada.
Al hilo de esto me viene a la memoria lo dicho, no hace mucho, por mi buen amigo José Antonio: Pero, al final, todos, alcaldes y corporaciones, terminan caminando hacia sus casas, con la humildad rejuvenecida de golpe, al cansarse el pueblo de ellos. Sin embargo el daño ya está hecho. Después vienen otros y vuelta a empezar... Cosa distinta ocurre con los llamados “técnicos” (asesores de alcaldes y comisiones) que, al ser incombustibles, no hay quien se desprenda de ellos.
Cierto es, los asesores son incombustibles y lo que es peor, odian nuestro Mudéjar, odian nuestra historia y odian nuestro patrimonio.
Adoran, por el contrario,  a su único dios, a su rey “Midas”, a su todopoderoso señor hormigón. Todo es, todo tiene que ser hormigón. Ladrillos, tejas, madera, cualquier cosa que les recuerde a los viejos alarifes que una vez vivieron y trabajaron en estas tierras les es odioso. Y cualquier acto que sirva de menoscabo o destrucción de ese tipo de arte les viene bien. Les viene bien aunque para ello tengan que vulnerar o reinterpretar la norma. ¡Qué carajo! Ellos son la norma.
Y a su lado, guardando la puerta, vocingleros, corifeos insistentes que pretenden, aparentando ortodoxa rectitud y pretendida sapiencia, que lo realmente importante, lo único que debemos mirar es la punta de su dedo, al tiempo que, alzándolo, lo que hacen es taparnos la luna.
Para acabar y retomando lo dicho por mi antes citado ilustre amigo, me pregunto si como dice él ya es tarde para recomponer los platos rotos y si el daño irreparable es, nos guste o no, una patética realidad
Juan C. López
24 de octubre de 2010

24 de oct. de 2010

Ruta de las Reinas

Ruta de las reinas por tierras castellanas

La Ruta de las Reinas, propone la visita a las localidades de Arévalo, Madrigal de las Altas Torres, Medina del Campo, Tordesillas y Simancas.

El objetivo de la ruta, es conocer los rincones y lugares donde dejaron sus huella tres reinas que la historia de España no olvida. La reina Isabel de Portugal, la reina Isabel la Católica y la reina Juana I de Castilla, conocida por Juan la Loca.

Destinatario desconocido

Domingo, 24 de octubre

LA GARNACHA TEATRO
de Logroño


DESTINATARIO DESCONOCIDO

A las 21,30 horas en el Cine-Teatro “Castilla”.


21 de oct. de 2010

Las antiguas fotografías (Misifú)

En verano, más en invierno, se nos ocurre mirar las antiguas fotografías. Ésas en las que parece increíble que ese fuese tal o cual o yo mismo. Fotos de amigos, muchos de los cuales ya se fueron. Tristezas y alegrías que pasan un momento por nuestras cabezas; ilusiones, desilusiones, momentos para el recuerdo.
Siempre hay alguna de la que tienes un especial recuerdo, la que siempre quieres ver. La mía, una del año cincuenta y tantos, de las conocidas como la foto de carnet, o más bien del libro de familia numerosa.

En esta aparezco cogido encima de las piernas de mi padre, con las narices ligeramente descarnadas, arañadas por el gato de la casa.
Recuerdo que todo fue fruto de una discusión con el animalito, yo digo a los amigos: «Mira, aquí tuve unas diferencias con el gato»; en realidad la cosa era una lucha sobre la propiedad del suelo.

Yo, entonces tenía la propiedad, que luego se pierde como la de creer en los Reyes Magos; decía que tenía la extraña habilidad de hablar con los gatos:
«El suelo es mío... », decía el gato, «...y tú porque hayas aprendido a ‘gatear’...» -ves, palabra que tiene el origen en mí- «...no te vas a aprovechar de un territorio que siempre ha sido mío y de mis padres, incluso de mis abuelos». Yo replicaba que el suelo que pisaba era de mis padres, que lo cuidaban y limpiaban todos los días y en el que los gatos cada vez eran peor recibidos, que se fuera a los tejados a coger pájaros. Que cogiera el viejo camino que iba de la cocina al tejado de enfrente, a través de un viejo camino pegado en la pared y por el que sólo podía discurrir él solito, un pequeño reborde que salía de una doble pared, recubierta de tejas.

Él se agarraba a la cosa de que había nevado y cualquiera iba por el citado camino, vamos que a la mínima de cambio, se iba al patio y que eso de que tenía siete vidas..., vamos que si le iban a quedar seis, las quería vivir entero.

«Pues mejor sería la caza de pájaros o ratones» y le cogía y lo empujaba hacia la ventana.
Y en una de estas, fue cuando se revolvió y me arañó en las narices que fue lo que le pilló más cercano.
Yo le solté, con grandes ‘alaridos’, llantos, desasosiego y enfado porque me había dejado cazar por el “felino” de esa forma tan tonta.

Ni qué decir que el gato fue fuera de la casa, aunque con indulgencia, sólo al desván pues mi madre tuvo piedad de él o porque la resultaba más fácil indicarle el camino, a través de varios escobazos.

Cuando el gato se cansó y creyó que había transcurrido un tiempo prudencial, empezó a maullar, porque quería entrar al calorcillo de la casa. En especial a la vieja estufa de serrín, aquella que se cargaba poniendo un palo que iba por el centro hasta el umbral, la entrada del fuego, que con papeles iniciaba la combustión del serrín. Serrín al que le metíamos trozos de cristal que luego recogíamos en extrañas formas que el fuego del serrín hacía adquirir a los distintos trozos y en distintos colores; entonces las botellas tenían colores desde el blanco de la leche, al verde del vino o marrones de la cerveza. Bien, pues cachitos de esos eran los que daban formas a los residuos de la combustión del serrín; daba lugar a alambiques o extrañas figuras muy apreciadas por los niños y que equivalían a un trozo de chocolate o un cacho de bocadillo. Eran trocitos de cristal del mejor orfebre del vidrio.

Bueno, a lo que íbamos, yo esperaba al gato con la badila y vuelta a empezar. Más de una escalabradura tenía el gato en la cabeza, en el rabo. Y yo más de un arañazo en las manos, en la cara; tal para cual.

El caso es que como dicen los abuelos, no podíamos vivir el uno sin el otro.

Yo era el primero que abría la ventana de la cocina y llamaba al gato, «Tú; pasa» decía para mí, «que ya se me ocurría alguna “perrería” que hacerte» y vuelta a empezar.

Misifú, se murió, lo enterraron en las cuestas, con gran llanto de todos los niños. Menos de uno que se quedó solo y con la badila de la mano. «Éste vuelve seguro, y aquí te estaré esperando».

Yo vivía ajeno a la tremenda realidad de los acontecimientos.

No volvió y pasó un tiempo en el que a todo el mundo sacudía con la badila. Yo estaba sólo junto a la ventana y decía: «Y Micifú, ¿cuándo viene Micifú?» Misifú no volvió, y mi badila fue conocida por todo el mundo.

Mi padre, lejos de reprimirme, me reía la gracia; ya no venían visitas a esta casa, ¡qué tranquilidad!, hasta se podía dormir la siesta.

Ese año los reyes fueron generosos, ¿por qué? Mi llanto no tenía explicación.
Arévalo, final de Julio de 2010.
Juan Carlos Vegas Sánchez

20 de oct. de 2010

El reloj marcó las siete...

El reloj marcó las siete y el sol empezó a asomarse tímidamente en aquella cumbre, allí donde dos enamorados se conocieron y empezaron una relación que duraría toda una vida.
Aunque su salud se lo impedía, aquellos ancianos que llevaban sesenta años juntos, decidieron pasar sus últimos momentos en aquel amanecer, en aquella montaña.
Recordando sus experiencias, sus momentos pasados, íban pasando sus últimos minutos "jugando a ser niños" otra vez.
Se cansaron de ver el amanecer y, cuando el reloj marcaba las siete y diez, cerraron los ojos eternamente los ancianos y "volvieron a nacer".

Javier Andrés, poeta

18 de oct. de 2010

Los cuadernos de Rembrandt

El libro del que quiero decir un par de palabras es una nueva entrega de la selección de los diarios de José Jiménez Lozano, Los cuadernos de Rembrandt, Valencia, Pre-Textos, 2010. Sin embargo, si alguien lee estas líneas, mejor sería que apagase el ordenador y fuese a buscar el libro pues, sin ningún género de dudas, disfrutará más y le hará mejor persona que andar perdiendo el tiempo con estas letras. José Jiménez Lozano (por lo visto, Pepe Lozano para los amigos) es un autor que no puede estar de moda  ni siquiera como esos autores que se ponen de moda precisamente porque no pueden ser moda. La incorrección política del autor es tan notable como notoria y, dada su afición al espíritu de Port-Royal, me atrevería incluso a definirlo como refractario; es decir, se sitúa más allá de la querella entre antiguos y modernos, sobre la que Marc Fumaroli escribió un magnífico libro. Los diarios de Lozano son ejemplares y producen una envidia sana (en buena medida tal vez porque el autor no es un exhibicionista y ha hecho la selección de sus notas con un criterio admirable); a ratos recuerdan el tipo de diario europeo, tan poco frecuente en nuestro país, en el que van desfilando las lecturas y las reflexiones que a su hilo se producen, pero también me han traído a la memoria los diarios de Mircea Eliade. Jiménez Lozano no pretende arreglar ninguna cuenta pendiente, como es habitual en muchos diarios (ya sea por las menciones o por los silencios), sino entregarnos sencillamente sus meditaciones.

(más en Hojas que fueron libros...)
de Valentín J. Ansede Alonso

15 de oct. de 2010

La Llanura número 17

Ya teneís a vuestra disposición La Llanura número 17 en los lugares habituales de Arévalo.

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11 de oct. de 2010

La nación inventada

De nombres y lugares
Sancho, Alfonso, Fernando, Rodrigo, Beltrán, Munio, Pedro, Gutierre, Lope, Tello, Suero, Martín, Mendo, Gonzalo, García, Domingo, Ramiro, Nuño, Sancha, Elvira, Jimena, Leonor, Sol, Urraca, Lambra, Teresa, Dulce, Blanca, Berenguela… Todos ellos son nombres propios de persona que se repiten tanto en la Castilla medieval que hoy nos resultan familiares incluso aquellos que han dejado de usarse. Pero la variedad era mucho mayor. El castellano incorporó a su diccionario vocablos del más variado origen lingüístico: ibero, vasco, celta, griego, romano, gótico, árabe; y los castellanos también tomaron como propios muchos nombres de diferentes culturas o tradiciones. Cercanas y lejanas.
La madre de Fernán González se llamaba Muniadona; una de sus suegras, Toda, y una de sus hijas, Fronilde. Aquella Toda, que era reina de Navarra y mujer multicultural y transversal (además de reina navarra y suegra del conde castellano, era abuela del rey leonés Sancho I el Craso y tía del califa cordobés Abderramán III), era a su vez hija de Aznar y de Oneca, y nieta de Fortún, y tuvo entre sus hijos a una Velasquita, a una Orbita, a una Munia y a una Urraca, y entre sus nueras a una Andregoto, hija de Galindo.


9 de oct. de 2010

Cuando es invierno....

Cuando es invierno en el mar del Norte es verano en Valparaiso ...

Cuando es invierno en el mar del Norte
es verano en Valparaíso.
Los barcos hacen sonar sus sirenas al entrar en el
puerto de Bremen con jirones de niebla y de hielo
en sus cabos,
mientras los balandros soleados arrastran por la superficie del Pacífico Sur
bellas bañistas.

Eso sucede en el mismo tiempo,
pero jamás en el mismo día.

Porque cuando es de día en el mar del Norte
—brumas y sombras absorbiendo restos
de sucia luz—
es de noche en Valparaíso
-rutilantes estrellas lanzando agudos dardos
a las olas dormidas.

Cómo dudar que nos quisimos,
que me seguía tu pensamiento
y mi voz te buscaba -detrás,
muy cerca, iba mi boca.
Nos quisimos, es cierto, y yo sé cuánto:
primaveras, veranos, soles, lunas.

Pero jamás en el mismo día.

(Ángel González)

6 de oct. de 2010

6 de octubre de 1072

Tal día como hoy, del año 1072, Sancho II El Fuerte, rey de Castilla, es asesinado junto a las murallas de Zamora por Bellido Dolfos.
Según el relato recogido en la Crónica najerense, que podría provenir de un cantar de gesta, Sancho II fue asesinado por Vellido Dolfos mientras sitiaba la ciudad de Zamora, donde se hallaba su hermana, la infanta Urraca de Zamora, el día 6 de octubre de 1072.


Chuchi Prieto.



Romance del rey don Sancho

-¡Rey don Sancho, rey don Sancho!,
no digas que no te aviso,
que de dentro de Zamora
un alevoso ha salido;
llámase Vellido Dolfos,
hijo de Dolfos Vellido,
cuatro traiciones ha hecho,
y con esta serán cinco.
Si gran traidor fue el padre,
mayor traidor es el hijo.
Gritos dan en el real:
-¡A don Sancho han mal herido!
Muerto le ha Vellido Dolfos,
¡gran traición ha cometido!
Desque le tuviera muerto,
metiose por un postigo,
por las calle de Zamora
va dando voces y gritos:
-Tiempo era, doña Urraca,
de cumplir lo prometido.

5 de oct. de 2010

CONTRA LA TONTUNA LINGÜÍSTICA

CONTRA LA TONTUNA LINGÜÍSTICA, UN POCO DE GRAMÁTICA BIEN EXPLICADA

Yo no soy víctima de la LOGSE. Tengo 48 años y he tenido la suerte de estudiar bajo unos planes educativos buenos, que primaban el esfuerzo y la formación de los alumnos por encima de las estadísticas de aprobados y de la propaganda política. En párvulos (así se llamaba entonces lo que hoy es "educación infantil", mire usted) empecé a estudiar con una cartilla que todavía recuerdo perfectamente: la A de "araña", la E de "elefante", la I de "iglesia" la O de "ojo" y la U de "uña". Luego, cuando eras un poco más mayor, llegaba "El Parvulito", un librito con poco más de 100 páginas y un montón de lecturas, no como ahora, que pagas por tres tomos llenos de dibujos que apenas traen texto. Eso sí, en el Parvulito, no había que colorear ninguna página, que para eso teníamos cuadernos.

En EGB estudiábamos Lengua Española, Matemáticas (las llamábamos "tracas" o "matracas") Ciencias Naturales, Ciencias Sociales, Plástica (dibujo y trabajos manuales), Religión y Educación Física. En 8º de EGB, si en un examen tenías una falta de ortografía del tipo de "b en vez de v" o cinco faltas de acentos, te suspendían.

En BUP, aunque yo era de Ciencias, estudié Historia de España (en 1º), Latín y Literatura (en 2º) y Filosofía (en 3º y en COU). Todavía me acuerdo de las declinaciones (la 1ª.: rosa, rosa, rosa, rosae, rosae, rosa en el singular; -ae, -ae, -as, -arum, -is, -is, en el plural; la segunda;-us, -e, -um, -i, -o, -o, en el singular; -i, -i -os, -orum, -is, -is, en el plural; no sigo que os aburro), de los verbos (poto, potas, potare, potabi, potatum, el verbo beber), de algunas traducciones ("lupus et agni in fluvi ripa aqua potaban; superior erat lupus longeque agni": el lobo y el cordero bebían agua en el río; el lobo estaba arriba, lejos del cordero; "mihi amiticia cum domino erat": yo era amigo del señor).

Leí El Quijote y el Lazarillo de Tormes; leí las "Coplas a la Muerte de su Padre" de Jorge Manrique, a Garcilaso, a Góngora, a Lope de Vega o a Espronceda....

Pero, sobre todo, aprendí a hablar y a escribir con corrección. Aprendí a amar nuestra lengua, nuestra historia y nuestra cultura. Aprendí que se dice "Presidente" y no Presidenta, aunque sea una mujer la que desempeñe el cargo.

Y... vamos con la Gramática.

En castellano existen los participios activos como derivado de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar es "atacante"; el de salir es "saliente"; el de cantar es "cantante" y el de existir, "existente". ¿Cuál es el del verbo ser? Es "el ente", que significa "el que tiene entidad", en definitiva "el que es". Por ello, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se añade a este la terminación "-nte".

Así, al que preside, se le llama "presidente" y nunca "presidenta", independientemente del género (masculino o femenino) del que realiza la acción.

De manera análoga, se dice "capilla ardiente", no "ardienta"; se dice "estudiante", no "estudianta"; se dice "independiente" y no "independienta"; "paciente", no “pacienta"; "dirigente", no dirigenta"; "residente", o "residenta”.

Y ahora, la pregunta del millón: nuestros políticos y muchos periodistas (hombres y mujeres, que los hombres que ejercen el periodismo no son "periodistos"), ¿hacen mal uso de la lengua por motivos ideológicos o por ignorancia de la Gramática de la Lengua Española? Creo que por las dos razones. Es más, creo que la ignorancia los lleva a aplicar patrones ideológicos y la misma aplicación automática de esos patrones ideológicos los hace más ignorantes (a ellos y a sus seguidores).

Lamento haber aguado la fiesta a un grupo de hombres que se habían asociado en defensa del género y que habían firmado un manifiesto. Algunos de los firmantes eran: el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el golfisto, el arreglisto, el funambulisto, el proyectisto, el turisto, el contratisto, el paisajisto, el taxisto, el artisto, el periodisto, el violinisto, el taxidermisto, el telefonisto, el masajisto, el gasisto, el trompetisto, el violinisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todo, ¡el machisto!

SI ESTE ASUNTO NO TE "DA IGUAL", PÁSALO POR AHÍ, A VER SI LE TERMINA LLEGANDO A LA MINISTRA DE "IGUAL-DA"

Está escrito por una profesora de música en un instituto público.

3 de oct. de 2010

Linajes, señores y señoríos

El concejo de Arévalo ocupaba, durante la baja edad media 112.469 Has., sobre tierras de las actuales provincias de Ávila, Salamanca, Segovia y Valladolid en la llanura castellana del sur del Duero cortada por los ríos Trabancos, Zapardiel, Adaja y Voltoya que corren, casi paralelos, hacia el norte.
La historia bajomedieval de la Tierra, tiene dos focos principales: por una parte “Los Cinco Linajes” que dirigían el concejo y que remontaban sus orígenes a la época de la conquista bajo el reinado de Alfonso VI y por otra el ejercicio del señorío por parte de los miembros de la familia real, primero y por los Estúñiga a partir del reinado de Enrique IV. Vamos hoy a hablar de los primeros.
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Los Tapia: El estado de Canales comprendía los actuales términos municipales abulenses de Canales y Fuentes de Año además de la aldea de Reliegos; su extensión era de 2.681 hectáreas. Al frente del estado de Canales encontramos a la familia Tapia. Su origen histórico lo sitúan tanto Montalvo en su libro “De la Historia de Arévalo” como los documentos de la colección Pellicer en el castillo de Tapia en la comarca de León. El lugar está identificado como la aldea de Tapia de la Ribera, en la actualidad Rioseco de Tapia.
“La leyenda sobre el origen de este apellido dice que: La razón porque se llama de Tapia, fue que un rico hombre de donde descienden éstos de este linaje tenía un lagar en las montañas entre valles en tiempo del rey Don Rodrigo. Como los moros se extendiesen por toda España, se vinieron a las montañas y cercaban el lugar del rico hombre. Y viéndose con los moros en mucha fatiga dijo a sus vasallos: Dad acá, hermanos, este lugar que está en el valle. No nos pueden los moros entrar si no es por esta entrada de este valle por la otra parte. Bien seguros estamos. Hagamos aquí una tapia de piedra con que nos defendamos. Hicieronla y defendiéronse con la tapia de los moros y por eso obtuvieron ese nombre”.
Esta leyenda hace remontar el linaje de los Tapias hasta los primeros tiempos de la reconquista y ennoblecerlo al relatar su participación en las primeras luchas asturianas contra Al-Ándalus.
Los Tapia, al igual que el resto de las familias que se atribuían la conquista de Arévalo patrocinaban una iglesia en la villa, en este caso la de San Martín. Allí juntabansé los de este linaje para hacer sus juntas y cabildos. No se tiene, sin embargo, noticia “de que a García Tapia diese el señor rey Alonso puerta” de muralla o puente que defender. Tras la repoblación los Tapia recibieron el territorio de las Villas de Canales, Fuentes de Año y Reliegos, que se agruparon en el conocido como Sexmo de Aldeas.

Los Sedeño: El término de Villanueva del Aceral ocupa 1.760 hectáreas, casi en el centro de la comunidad de villa y tierra y a medio camino entre Arévalo y Madrigal. Todas sus fronteras limitan con el realengo salvo la sudoccidental que limita con el Señorío de Canales.
Como pobladores de Villanueva del Aceral encontramos a la familia Sedeño. Respecto a su primitivo solar se sustentan dos propuestas. Una de ellas dice que “descienden del solar conocido en las montañas de Castilla, tres leguas de Laredo, donde tenían torre, castillo y casa fuerte y hasta hoy se conocen sus ruinas, conservando el nombre entre los de la tierra.” La otra propuesta sostiene que proceden de san Vicente de la Barquera.
Afirma Montalvo que entre los conquistadores de Arévalo se hallaron dos hermanos de este linaje, Gómez García Sedeño y Juan García de la Cárcel. Hijos ambos de García Sedeño de León y Juana de la Cárcel. Hubo fuertes disputas entre ambos y entre sus descendientes.
En Arévalo la iglesia que fundaron los Sedeño y en la que hacían sus enterramientos fue la de san Juan de los Reyes. En ella también tenían sus reuniones anuales.
Los dos hermanos”, siguiendo la leyenda que les sitúa como conquistadores de estas tierras, “recibieron en guarda y custodia los dos postigos y castillejos que estaban a las puertas que llaman de San Juan y de San José, este sobre el rio Adaja y el otro sobre el Arevalillo y frente a la muralla tirada”. Los Sedeño son al final señores de Villanueva y formaron el Sexmo de Aceral.
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Los Montalvo: El señorío de Botalhorno comprendía sólo, esta aldea, hoy despoblada, en el término segoviano de Donhierro. Se trata de un pequeño territorio de unas 500 hectáreas situado casi en el vértice que une las actuales provincias de Ávila, Segovia y Valladolid. Los señores de Botalhorno pertenecían a la familia de los Montalvo. El autor de La Historia de Arévalo fantasea ―no en vano su nombre es Juan José de Montalvo― al situar el origen de esta familia en los visigodos afirmando que “en los años inmediatos al cuatrocientos, con los invasores godos de que nos habla Idacio, testigo coetáneo, entraron en España los primeros individuos de esta familia”. Su versión es, por tanto, que los Montalvo se establecieron en la Tierra de Arévalo en el reinado de Teodorico II, monarca visigodo entre los años 453 y 466. Cuando la invasión musulmana huyeron hacia el norte y participaron en la batalla de Covadonga. Con las expediciones por el Valle del Duero de Alfonso I, consiguieron recuperar Arévalo de forma pasajera. Otros autores indican que los Montalvo proceden de las montañas de León.
Al igual que otras familias recibieron el encargo de defender el enclave de “la Puente Llana que está sobre el río Arevalillo (Puente de Medina) y fundaron la iglesia de San Miguel donde enterraban a los principales del linaje y donde celebraban sus juntas cada primer viernes de año”.

Los Briceño: El Señorío de Mingolian solo abarcaba la aldea de este nombre. Es un despoblado situado en el actual término municipal de Donvidas. Comprendía una extensión de unas 500 hectáreas y se localiza en la divisoria de aguas entre el río Zapardiel y el Adaja casi en el límite de la provincia de Ávila con la de Valladolid.
Los señores de Mingolian pertenecían a la familia Briceño, que según Pellicer proceden de las montañas junto a San Vicente de la Barquera. Habrían sido, pues, vecinos de los Sedeño en Cantabria. Algún dato aislado afirma que son hijosdalgo naturales de Sahagún.
A los Briceño dio (el rey) que fuesen guardas del castillo principal, que está sobre las juntas que hacen los ríos Adaja y Arevalillo, predominando aquella campaña que mira hacia medina y por ser la parroquia, ellos la hicieron parroquia que era mezquita, de Santa María, que hoy llaman la Mayor, más cerca del castillo, venían a oír a ella misa y dotaron para perpetuo monumento de sus cuerpos su capilla mayor, que hoy en día es entierro de esta familia. Y el señor don Alonso dio fuero para que fuese casa solariega de Castilla y pudiese hacer frente con título de linaje de Briceños, que se juntan en dicha capilla mayor y parroquia el primer viernes de cada año a tratar las cosas tocantes a la conservación de dicho linaje”.

Los Berdugo: El señorío de la Olmedilla comprendía únicamente esta aldea, hoy despoblada en el término municipal de Palacios de Goda. Se trata de un estado pequeño que tendría una extensión aproximada de 500 hectáreas. Al frente del señorío estaba la familia Berdugo.
Los Verdugos dicen ser venidos de Francia y lo cuentan de esta manera: que en el tiempo del rey don Alonso que ganó a Toledo, le vino una embajada de Francia y este embajador le hizo muchos servicios en esta guerra por los cuales lo heredó y lo casó e hizo la mayor parte de su habitación en Arévalo, de donde su mujer era natural”. El establecimiento en Arévalo se debió, por tanto, al matrimonio de Mosén Berdugo con una noble castellana de la villa.
Los Berdugo eran los encargados de la defensa del puente sobre el Adaja y se adscribieron a la cercana parroquia de San Esteban. Esta iglesia desapareció a finales del siglo XVI y los miembros de este linaje, que realizaban en ella las juntas anuales, se trasladaron a la iglesia de San Martín. A partir de este momento sus entierros se hicieron en el hoy también desaparecido, convento de San Francisco.

Otros señores, otros señoríos hubo en el territorio de la Universidad de la Villa y Tierra, pero, como dice nuestro buen amigo Michael Hende, eso es otra historia y debe ser contada en otra ocasión.

Lección de historia
Radio Adaja - 29 de septiembre de 2010

2 de oct. de 2010

José Jiménez Lozano

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Conferencia de don José Jiménez Lozano

He asistido esta noche a San Martín para oír a José Jiménez Lozano. Da gusto. He tomado algunas notas, de forma que, aunque evidentemente no he plasmado todo lo que D. José ha dicho, mi velocidad de escritura no llega a tanto y la taquigrafía no es mi fuerte, sí he recogido lo suficiente como para contaros algo. Tengo que advertiros que seguir una conferencia de nuestro ilustre paisano requiere un esfuerzo de atención, ya que cambia varias veces de tema y deja también frases sueltas, pero jugosas, que hay que cazar al vuelo.

“La literatura se hace desde dentro”

“De todos los libros y cuentos que he publicado, el único que tiene que ver algo con la realidad es el titulado La chaquetilla blanca en el que recordaba yo un pasaje de mi infancia donde vi a muchas personas con chaquetilla blanca y eso me llamó poderosamente la atención. En este libro sólo eso es realidad, el resto es fabulación”
“No se puede escribir de algo personal, de vivencias propias, porque el escritor puede envenenar con su yo lo que escribe. Como todos hoy cuentan su vida, debo decirles que no es el actual el mejor momento de la historia de la literatura”

“Es corriente decir no se lee y posiblemente se lee menos, posiblemente pero eso no está muy claro. El leer implica vivir otras vidas, hacer otros viajes fascinantes. Somos hombres porque cargamos a nuestras espaldas los 5.000 años que lleva el hombre escribiendo”

“Si no se lee, uno se embrutece. Debemos ser muy vigilantes para no volver atrás. Que no se cumpla el refrán: “El lobo cambia de pelo, pero no de costumbre”.

“Hace varios años, lo editores sabían lo que los lectores querían leer y no sólo eso, mimaban la edición y los libros pasaban de generación en generación, el libro tenía un valor per-se, independientemente de que se leyera o no. Ahora es al revés, primero se preparan las cosas y luego suceden. Todos los lectores son sus clientes.”

“Actualmente se publican anualmente 72.000 libros en España. Es imposible decidir los que valen la pena y los que no. Antes se escribía una novela y eran los lectores, mujeres principalmente –las mujeres siempre han leído mucho más que los hombres en España- las que aupaban al éxito la novela”

“En unas jornadas leímos partes del “El Quijote”, del “Arcipreste de Hita”, entre otros autores a un grupo de mujeres de 60 años y entendían todo lo que les leíamos. Al día siguiente leímos esos mismos textos en la universidad – jóvenes de 21 años – y nos preguntaban por el significado de algunas palabras. Una alumna me preguntó que significaba agonía”

“¿Qué es la literatura? Es la expresión de la realidad a través de la comparación, utilizando un lenguaje no racional, un lenguaje lírico, metafórico. Cuando una madre llama “mi cordero” a su hijo recién nacido, sabe perfectamente que no tiene en los brazos a un animal con orejas pequeña y lana suave, hijo de una oveja. En esa palabra cordero hay ternura, luz, misericordia, encanto y, si le llamara bebé seria una tontería, porque ya sabe que es un bebé. Es un lenguaje no instrumental”

“Cuando se juzgó al asesino de Puerto Hurraco – había matado a las personas que habían quemado a su madre dentro de su casa- el juez le preguntó si tenía algo que alegar; la alegación fue la siguiente: “Durante estos seis años ha estado mi madre, como un sarmiento ardiendo, retorciéndose en mi corazón”. Esto es la literatura, hacer vida con palabras, levantar vida.”

“La literatura es lo que se dice, cómo se dice y como llega al alma. La prueba del nueve es si el lector lo pasa bien o lo pasa mal, sin echar mano del sentimentalismo o del suspense. Los griegos contaban antes de que empezara la obra de teatro lo que iba a pasar evitando así el suspense, y dando importancia al cómo se contaban las cosas.”

“En el cuento, aunque sea un cuento que se lee solo en diez minutos, debe suceder algo tan tremendo que hace que le pase algo al lector, algo que es lo mismo que sintió el escritor al escribirlo. Si eso no pasa te dicen: eso no te lo crees ni tú. Lo verdaderamente importante es que se lo crean”

“Hay que sacar al lector de sus casillas y llevarlo a otro mundo”

“La poesía es como un relámpago”

“El relato se hace desde dentro”

“Los peligros y las hazañas del alma son constantes, las personas son diferentes; siempre habrá literatura que nace en las pasiones, no en los instintos.”

“¿Qué son los clásicos? Quienes escriben bien. Y no en el sentido de escribir bien sintácticamente – poner el sujeto, el verbo, el predicado, el complemento… -, sino hacerlo de forma artística. En el año 830, en Japón – nosotros en España estábamos todavía pastoreando – una mujer escribió, tras la muerte de su hijo, lo siguiente: “Mi pequeño cazador de libélulas, ¿hasta dónde habrá ido hoy, que se me ha extraviado?”. Esto es la poesía, el sentimiento, lo dice todo. Nos conmueve hoy y tiene más de 1.000 años.”

“La literatura buena debe ser breve, porque la verdad necesita pocas capas. Los libros clásicos cuentan las cosas tal y como son. No mienten. La literatura no tiene que ser políticamente correcta. Un libro escrito así es un clásico y por eso hay clásicos de hace muchos años y hay clásicos modernos”
“Hablemos del lector. El oficio del escritor no es vender, no es que lo lean, el oficio del escritor es escribir y el del editor conseguir que el libro se venda, se lea”

“Por desidia, por abandono, podemos perder muchas cosas si dejamos de leer sobre ellas”

“El lector no lee por diversión, aunque eso sí, el libro le puede atrapar. El lector lee porque lo necesita, para evadirse, para viajar, para aparcar la realidad”

“¿Cómo escribo yo? Primero te encuentras con un personaje – el personaje no se puede fabricar – se encaja y empiezo a escribir sobre él. Escribo rápido, sin pensar demasiado. Ya habrá tiempo después para eso-. Luego dejo dormir lo escrito y pasado un tiempo, que en algunas ocasiones pueden haber sido siete años, o incluso catorce, lo despierto y ya es una cosa ajena y puedo opinar sobre si esto está bien escrito o no. ¿Esto se me ha ocurrido a mi? me pregunto. Si me gusta, lo doy a leer, a tres o cuatro personas – sólo una de ellas sabe de literatura, las otras son personas normales- y me dan su opinión. El lector tiene que sentir frio sin que yo le haya escrito hace mucho frio esta noche, eso ya lo dice el periódico . Si el lector me dice que esa noche parece fría y yo no le he puesto, ya me vale. Si finalmente decido publicar lo entrego y ya dejo todo en manos de los críticos. Hoy en día hay tanto publicado que los críticos no pueden abarcar esa cantidad de libros. Tienen tanto que leer, que no leen nada. El escritor tiene por tanto poco que esperar de la crítica, pero no les culpo. A lo mejor la crisis viene bien y no se publica tanto”

“Alguien que empieza ahora a escribir tiene muchas menos posibilidades de salir adelante, es más difícil, que cuando yo empecé. Si no eres conocido las editoriales no te publican”

“Cuando doy charlas a los chavales de los institutos, lo primero que les digo es que no vengo a venderles libros. Les digo también que no lean, que no lean mucho. No se trata de la cantidad, sino de la calidad. Los libros de calidad son los que realmente hay que leer, por lo menos los primeros que hay que leer.”

“Dos libros de esos importantes: “Los demonios y Crimen y Castigo de Dostoievski”

GRANDES APLAUSOS
(Mario Gonzalo)

El artículo determinado

Es muy probable que el artículo determinado desaparezca, por tontuna, por ignorancia, o por dejadez. Empecé a fijarme en los carteles de la carretera por la que todos los fines de semana viajaba hasta mi ciudad de origen, hace mucho tiempo, pero me llamó la atención que aun estando en tierras castellanas los letreros se estaban sustituyendo, donde ponía: A La Coruña 500 km. Pasó a poner: A Coruña 500 km. En poco tiempo observé entre las personas cercanas a mi circulo que cuando iban a viajar a La Coruña, no usaban el articulo y decían simplemente: A Coruña, como si esa A dijera adonde van; voy a Coruña. Me extrañaba y relacioné la forma gallega: A Coruña, que en realidad, traducido al castellano es: La Coruña. Creo que esto ya no se soluciona puesto que no nos interesa y pasamos de pensar las cosas, por eso digo que por comodidad la mayoría de las veces se pierden las buenas normas, en este caso lingüísticas. A partir de entonces he ido viendo en escritos y escuchando conversaciones, con frecuencia se omite tranquilamente el artículo determinado. En titulares de revistas y periódicos, en conversaciones entre amigos o tertulias, también se deja de lado en numerosas ocasiones. A mí me suena mal, no puedo por menos que pararme a pensar cada vez que algo de esto llega a mis oídos, por ello hago una llamada de atención para que entre los que leen las cosas que escribo, pensemos un poco y miremos a ver como hablamos. Cosas como esta se ven publicadas: “Reyes de España reciben en Zarzuela embajada de ONU”. No puedo decir en que revista lo leí puesto que entonces no pensaba escribir nada sobre este tema. Pero está claro que debería haber dicho: Los Reyes de España recibieron en La Zarzuela (o, en El palacio de La Zarzuela) una embajada de la ONU. No es que quiera dar una lección de castellano o español, quiero llamar la atención sobre esto: que en español tenemos cuatro artículos determinados, “EL, LA, LOS Y LAS”, y el articulo siempre precede al nombre que está determinado. Hoy 27 de Septiembre leo en El País: Los sindicatos plantan al gobierno en la reunión sobre presupuestos. Creo que no son unos presupuestos cualquiera son los presupuestos del año 2011, por eso mi forma de ver la frase es: Los sindicatos plantan al gobierno en la reunión sobre los presupuestos. Son cosas en las que me gusta pararme a pensar y luego me entretengo escribiendo, si alguien piensa como yo, y le hace llegar a otra persona esta inquietud, lo doy por bueno, y si no de todas formas yo he pasado un rato agradable leyendo sobre el articulo determinado.

Arévalo 27 de Septiembre del año 2010
Elisa Martín

PD: FUI A LA CASA BLANCA NO ES LA MISMO QUE: FUI A CASA BLANCA.

1 de oct. de 2010

VI Encuentro Provincial de Voluntarios

La Plataforma Abulense del Voluntariado celebra el VI Encuentro Provincial de Voluntarios

Como cada año, La Plataforma Abulense de Voluntariado, VOLUNTAVILA, celebra su Encuentro de Voluntarios.
En esta ocasión se celebrará este sábado 2 de Octubre en la localidad de Arévalo y constará de las siguientes actividades:
-Inauguración del Encuentro por parte de las Autoridades.
-Taller de Automasajes y estiramientos y taller de Movimiento Armónico, para los voluntarios y acompañantes.
-Comida de confraternización.
-Visita guiada a la ciudad de Arévalo.
-Clausura.
Los asistentes a este encuentro son, como cada año, personas voluntarias que prestan su colaboración en las entidades que forman la Plataforma. Como novedad, en esta ocasión, la Plataforma apuesta por la conciliación de la vida familiar y voluntaria, y da la oportunidad a estos voluntarios a que traigan a un acompañante y a sus hijos. Estos últimos podrán divertirse con las actividades que voluntarios de Cruz Roja Juventud han diseñado para ellos.
Este encuentro ha sido diseñado gracias a la colaboración de las entidades miembro de la Plataforma y el apoyo de la Gerencia Territorial de Servicios Sociales, El Ministerio de Salud y Política Social, El Excmo. Ayuntamiento de Ávila, El Excmo. Ayuntamiento de Arévalo y La Obra Social de La Caixa.

Más información
Yolanda Herrero
Técnico de Voluntávila
Correo-e: voluntavila@hotmail.com
Teléfono fijo: 920 22 44 75