28 sept. 2010

La hucha de Tomás

LA ASOCIACIÓN DE PADRES DE NIÑOS CON CÁNCER ASION Y EL HOSPITAL NIÑO JESÚS, FIRMAN UN ACUERDO DE COLABORACIÓN PARA FOMENTAR LA INVESTIGACIÓN CLÍNICA EN ONCOLOGÍA PEDIÁTRICA

De izquierda a derecha: Antonio Pérez-Martínez, Investigador Principal del ensayo clínico; Teresa González, Presidenta de ASION; Ignacio Martín, Responsable del programa de ASION “La Hucha de Tomás”; Manuela Domínguez, Coordinadora General de ASION; Luis Madero, Jefe del Servicio de Hemato-Oncología Pediátrica del Hospital del Niño Jesús; José Carlos Lanuza, Director de la Fundación para la Investigación Biomédica Hospital Niño Jesús.

El 5 de Agosto de 2010, la presidenta de ASION, Teresa González Herradas, firmó un convenio de colaboración con el Dr. Lanuza, director de la Fundación para la Investigación Biomédica Hospital Niño Jesús, y con el Dr. Pérez-Martínez, investigador principal del ensayo clínico que se pretende promocionar. Con este acto, se inicia oficialmente el programa de ASION “La Hucha de Tomás”, cuyo principal objetivo es fomentar la investigación en oncología pediátrica.

El programa “La Hucha de Tomás” nace de la convicción de que en España hay un vacío en la investigación en Cáncer infantil. Existe un nivel razonable de grupos y centros dedicados a la investigación en cáncer, pero la inmensa mayoría se centran en los modelos de cáncer típicos de adultos, debido a que tienen mucha mayor prevalencia que los cánceres infantiles. Pero estos últimos presentan características diferenciales propias y además la administración impone mayores trabas a la hora de realizar ensayos clínicos con niños.

El ensayo clínico que ASION promociona tras este acuerdo: "Trasplante de progenitores hematopoyéticos de donante haploidéntico en niños con cáncer", pretende vencer la tolerancia del sistema inmunológico a las células tumorales en pacientes con cáncer metastásico, resistente a la quimioterapia y en progresión, mediante el transplante de células madre hematopoyéticas del padre o la madre del niño afectado, explotando el efecto antitumoral de un tipo de linfocito denominado Células NK.

En España se diagnostican anualmente unos 900 casos de cáncer en niños menores de 15 años. El cáncer infantil supone entre un 0,5% y un 1,5% del total de cánceres, lo que no evita que sea la primera causa de muerte por enfermedad entre los niños.

Con este nuevo reto, ASION amplía su actual radio de acción estructurado en diferentes programas: psicosocial, ASION Guayaquil, ocio y tiempo libre, formación y voluntariado, e inicia una esperanzadora etapa en la que esperamos contribuir al incremento de la investigación en oncología pediátrica en España y, de esa manera, elevar la supervivencia de los afectados por esta enfermedad.

http://lahuchadetomas.com/

22 sept. 2010

La Ruta de los Retablos

En el año 2000 se publicó un pequeño cuaderno o guía, a través de Asodema y cuyo título fue la Moraña y Tierra de Arévalo. En esta guía se incorporaba una interesantísima ruta, en concreto la número cinco, titulada precisamente "Ruta de los Retablos".

Un retablo es una obra de arte situada detrás de un altar. Desde finales del siglo XIII hasta el siglo XX, fueron los elementos más relevantes en la decoración interior de las iglesias. Son obras de arte de gran complejidad, en las que suelen colaborar arquitectos, escultores, doradores, carpinteros, etc., por lo que su elaboración es un proceso costoso y lento, sobre todo en los ejemplares de mayor envergadura. Los retablos suelen adoptar una disposición geométrica, dividiéndose en cuerpos (secciones horizontales) y calles (secciones verticales).

En cuanto a nuestra particular Ruta de los Retablos, es posible que además de la calidad de los elementos que la componen nos permita hacer un muy interesante recorrido por distintos periodos de la Historia del Arte.

Comenzamos nuestro recorrido en Arévalo visitando, en la Iglesia del Salvador, la capilla fundada en 1562 por Don Bernal Dávila Monroy y Doña Luisa Briceño y situada a la derecha del Presbiterio, en el lado de la Epístola. La capilla alberga un interesantísimo retablo de Juan de Juni. Esta obra maestra de la imaginería renacentista castellana incluye los motivos de La Inmaculada, El Calvario, Santa Ana, San Antonio, San Pedro, San Andrés, el Bautismo de Jesús y la Imposición de la casulla a San Ildefonso.
Sin salir de la antigua villa, vamos a poder disfrutar en la Iglesia de San Miguel de un magnífico retablo que fue efectuado en el taller de Marcos de Pinilla entre los años 1507 y 1508. Es una obra maestra de la época de transición del gótico al renacimiento. Presenta trece tablas al óleo distribuidas en tres cuerpos, más pequeñas las laterales, en las que se representan ocho santos: San Sebastián y Santa Úrsula; San Pablo y Santa Catalina; Santo Tomas de Aquino y San Buenaventura; San Francisco y San Jerónimo. El segundo cuerpo narra la historia del Arcángel San Miguel, patrón de la iglesia. En el tercer cuerpo se hallan las tablas más valiosas, que representan cinco escenas de la Pasión. Pese a la gran personalidad del que se conoció como “Maestro de Arévalo” se acusan en su obra influencias de otros maestros de la escuela de Ávila, de Berruguete, del Maestro de Riofrío y del Maestro del Portillo, en toda la elaboración así como en la utilización de los marcos arquitectónicos. El estilo, en general, es de indudable tradición hispano-flamenca.

Siguiendo la antigua Calzada de Arévalo a Peñaranda llegaremos a Villanueva del Aceral. En su iglesia de San Andrés podemos contemplar el Retablo Mayor que es del Siglo XVIII con algunas piezas escultóricas reutilizadas.

Seguimos por la misma calzada hasta llegar a Fuentes de Año. Su iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, que conserva un torreón circular probablemente de carácter defensivo y un ábside mudéjar del siglo XIII, acoge el retablo de la Encarnación, con escenas de la Virgen y de su hijo. Atribuido al Maestro de Portillo y realizado en el siglo XVI, su estilo se debate entre el castellano-flamenco y las novedades del renacimiento italiano. También es de interés el Retablo Mayor del siglo XVII en el que se encuentra la virgen titular de la iglesia.

En Canales podremos contemplar, en la iglesia de San Cristóbal, su Retablo Mayor. Es un pequeño conjunto de estilo plateresco compuesto por ocho tablas que representan las de la derecha a San Pedro, a San Jorge y el dragón y la tabla superior al nacimiento de la Virgen. En la calle central San Cristóbal y el tema de la Asunción; por su parte la calle izquierda la ocupan San Juan Bautista, Santa Barbará y la Anunciación.

La iglesia de Fuente el Sauz, dedicada a la Asunción de Nuestra Señora, alberga en su interior un importante y valioso conjunto de bienes muebles. El más sobresaliente de todos es el retablo de la capilla del "Marquesito", fundada hacia 1500. El retablo es una de las mejores obras de estilo gótico de toda la provincia, combinando de forma magistral, por su exquisita armonía, la escultura y la pintura. Se compone de diez tablas con temas que relatan escenas de la pasión y muerte de Cristo. Muy interesante podemos considerar su traza arquitectónica que, aún dentro de la estética propia del gótico, apunta ya algunos novedosos elementos propios del renacimiento.

Cantiveros y su iglesia de San Miguel nos ofrece una interesante colección de retablos barrocos. El central está presidido por un cristo que debió formar parte de otro altar. Quedan los restos de un retablo del siglo XVI, con dos relieves de San Benito y San Jerónimo. Es preciso decir que la iglesia de San Miguel posee el coro bajo más sobresaliente de la carpintería llamada de lo blanco de toda nuestra provincia.

En Fontiveros, localidad natal de San Juan de la Cruz, destaca su imponente iglesia dedicada a San Cipriano. Es la iglesia más grande de toda la comarca. El altar mayor del siglo XVIII es obra de Miguel Martínez de Quintana y presenta las imágenes de San Cipriano, titular del templo, San Juan de la Cruz, Santa Teresa y San Segundo.

Retablos. Notables muestras de arte mueble que tenemos en el territorio de la Moraña, Madrigal y la Tierra Arévalo y que forman parte importante de nuestro patrimonio histórico, artístico y monumental.

Lección de historia
Radio Adaja - 22 de septiembre de 2010

21 sept. 2010

Declaración Institucional

Una declaración institucional reclama a los organismos europeos que mantengan vivo el legado de los caminos de Santiago

Los presidentes de los parlamentos autonómicos de España expresaron ayer en Santiago de Compostela su apoyo unánime a la celebración del Año Santo Xacobeo 2010 y reivindicaron el respaldo «permanente» de los poderes públicos a los Caminos de Santiago.

(más en Diario de Ávila)

19 sept. 2010

ESPACIO DE DESARROLLO SOCIO-CULTURAL SAN MARTÍN DE ARÉVALO

CURSO 2010 – 2011
Los Espacios de desarrollo socio-cultural de Caja de Ávila, como un elemento más de los que configuran su Obra Social, se estructuran desde los criterios de acción social y cultural.
El programa de Cursos y Talleres organizados y desarrollados en estos Espacios, constituye una línea de acción orientada a la formación, para lo cual se proponen los siguientes cursos:

Taller de Pintura para Adultos I.
Taller de Pintura para adultos II.
Taller de Dibujo y Pintura para Niños/as.
Taller de Tai Chi.
Ciclo de Conferencias: SaberVERarte
Taller de Bailes de Salón.

Las fichas de preinscripción a estos cursos y talleres se podrán recoger y entregar en los Espacios Culturales de Caja de Ávila o en la Oficina de la localidad correspondiente. Para poner en marcha un curso o taller se requerirá un número mínimo de alumnos.

TALLER DE PINTURA PARA ADULTOS I
Objetivos: Conocer diferentes técnicas de dibujo, la teoría del color, composición, pintura… y buscar las aptitudes de cada alumno para que encuentren su técnica y su proyecto.
Dirigido a: adultos con inquietudes plásticas, con y sin experiencia.
Grupo: 12 personas.
Cuota: 25 Euros / mes.
Profesora: Rebeca T. Gómez.
Duración: del 4 de octubre al 31 de mayo.
Horario: jueves y viernes, de 17:00 a 19:00 horas.

TALLER DE PINTURA PARA ADULTOS II
Objetivos: Conocer diferentes técnicas de dibujo, la teoría del color, composición, pintura… y buscar las aptitudes de cada alumno para que encuentren su técnica y su proyecto.
Dirigido a: adultos con inquietudes plásticas, con y sin experiencia.
Grupo: 12 personas.
Cuota: 25 Euros / mes.
Profesora: Rebeca T. Gómez.
Duración: del 4 de octubre al 31 de mayo.
Horario: jueves y viernes, de 19:00 a 21:00 horas.

TALLER DE DIBUJO Y PINTURA PARA NIÑOS/AS
Objetivos: Acercar el mundo artístico-plástico a los niños/as, a través de diferentes ejercicios de pintura y manualidades. Fomentar su expresión plástica como apoyo a las demás áreas del conocimiento.
Dirigido a: niños/as entre 7 y 12 años.
Grupo: 12 personas.
Cuota: 15 Euros / mes. Material a cargo del alumnado.
Profesora: Rebeca T. Gómez.
Duración: del 4 de octubre al 31 de mayo.
Horario: sábados, de 11:30 a 13:00 horas.
TALLER DE TAI CHI
Objetivos: Adquirir conocimientos y práctica para desarrollar la forma corta de Pekín, estilo Yang, de 24 movimientos.
Dirigido a: todos los públicos.
Grupo: 12 personas.
Cuota: 15 Euros / mes.
Profesor: Víctor Coello.
Duración: del 4 de octubre al 31 de enero.
Horario: miércoles, de 18:30 a 20:00 horas.

CICLO DE CONFERENCIAS. SaberVERarte
Objetivos: Cómo interpretar las obras de arte más famosas de la historia.

Programa:

1ª “Las Meninas”, Velázquez.
2ª “La familia de Carlos IV”, Goya.
3ª Serie “Las Meninas”, Picasso.
Dirigido a: todos los públicos. No son necesarios conocimientos previos de arte.
Grupo: 25 personas.
Cuota: 10 Euros / conferencia. 25 Euros / ciclo de conferencias.
Profesora: Marta López.
Fechas de las conferencias: 23 octubre, 13 de noviembre y 18 de diciembre.
Horario: sábados, de 18:30 a 20:00 horas.

TALLER DE BAILES DE SALÓN
Objetivos: Aprender los diferentes bailes de salón con el fin de mantenerse en forma disfrutando.
Dirigido a: adultos.
Grupo: a partir de 20 personas.
Cuota: 22 Euros / mes.
Profesor: Santiago Benito.
Duración: del 4 de octubre al 31 de mayo.
Horario: jueves, horario a determinar por el grupo

CONDICIONES DE PARTICIPACIÓN EN LOS TALLERES:
Conocida ya su admisión a los cursos, se procederá a cargar en su cuenta el importe de los mismos.
La matriculación en un curso implica el pago íntegro del mismo.
Inicio de actividades: 4 de octubre.
Plazo de preinscripción: hasta el inicio del curso.
Obra Social de Caja de Ávila.

Labordeta

Nací en Zaragoza en el año 1935, en el seno de una familia pequeño-burguesa e ilustrada. En mi casa igual se leía a Virgilio que a Lautremont. Tuve una infancia secretuda y llena de escondites donde guardaba mis ansias de ser un hombre. No fui buen estudiante pero sí buen amigo de mis amigos. De mi hermano Miguel heredé el ansia de escribir y de mi hermano Manuel la de cantar. ¡Él sí que cantaba bien!
De mi padre heredé los silencios y de mi madre la desconfianza hacia el ser humano.
Escribí versos, me reí con mis amigos y el franquismo me puso la cara seria hasta tal punto que, durante unos años, olvidé el reírme. Tan tarde empecé que ahora mi risa es un rictus un tanto conejil.
Un día me puse a cantar, pero nunca me lo tomé muy en serio porque estaba convencido de que ése no era mi oficio.
Oficié en Andalán con unos colegas inconscientes y seguí convencido de que lo mío era pasear por las mañanas en la zaragozana gusanera.
A mis veintitrés años vi por primera vez el mar, desde lo alto del Campamento de Milicias Universitarias de Castillejos. Desde allí descubrí el cabo de Salou. Luego vi el Cantábrico y entendí a los poetas ingleses.
Ahora sólo me produce intranquilidad el fax. Lo demás, a mi edad, ya casi lo tengo todo controlado, menos la vida, naturalmente.
(José Antonio Labordeta, escritor, cantautor, político...
Zaragoza, 10 de marzo de 1935 - ibídem, 19 de septiembre de 2010)

18 sept. 2010

"Paisajes Humanos" de Joaquín Manzano

La pintura y la escultura se mezclan en la obra de Joaquín Manzano, un artista que llega con sus ‘Paisajes Humanos’ al Torreón de los Guzmanes.

(Más en Ávila Digital)

17 sept. 2010

Prensa Histórica

En nuestro afán constante de encontrar documentos y referencias históricas de la Moraña y la Tierra de Arévalo, hemos buscado pretendiendo hallar esas publicaciones periódicas que nos dejan en sus ajadas páginas retazos, detalles de los momentos considerados de importancia por los redactores y que conforman la pequeña historia de nuestros pueblos, de nuestras gentes. En nuestra búsqueda, y hasta ahora, sólo hemos encontrado algunos ejemplares, las más de las veces, sueltos, a veces muy deteriorados, que se publicaron en Arévalo entre los años 1898 y hasta bien entrada la década de los 60 del siglo pasado. Seguimos buscando y cualquier referencia aportada por nuestros oyentes, por nuestros lectores, será bien recibida.

La prensa en la Comarca quizá vea la primera luz con Florencio Zarza Roldan, el cual dedicó sus afanes literarios a nuestras tierras, y comenzó en estas lides con un bello semanario titulado “La Voz de Arévalo”, que apareció el 1 de septiembre de 1898. La parte grafica, que era admirable, se componía y tiraba en Madrid y en el cuadro de colaboradores figuraron José Zahonero, Carlos Fernández Shaw, Luis Taboada, Sánchez Carrere, Diez de Tejada y Emilio Castelar.

En 1906, Ángel Macías Rodríguez, Nicasio Hernández Luquero, Félix Pérez Serrano y Manuel Jiménez Muñío, fundaron «El Despertar» que vibro siempre a impulsos de un exaltado sentido liberal, y donde se cobijaron siempre trabajos de tendencia republicana. Con intención satírica, algunos jóvenes, disconformes o quejosos de los redactores de «El Despertar» se encargaron de publicar dos números de un periódico, titulado “El Letargo” donde puso su pluma el excelente poeta y diplomático don Antonio Gullón, oriundo de nuestra ciudad.

Años más tarde, en 1909, Félix Pérez Serrano fundó “El Despertar Castellano”, mas literario que el primitivo «Despertar», sin perder su carácter radical que le distinguió siempre. Jiménez Muñío y Hernández Luquero llevaron a él extremismos localistas e ideológicos, respectivamente, que les acarrearon sendos procesos. En estos dos semanarios, Félix Pérez Serrano, prematuramente desaparecido, dejó muestras de su temperamento lirico y de su equilibrado valer. El tono literario, en su más estricta pureza, se encargó de aportarlo el poeta Nicasio Hernández Luquero. De forma simultánea, dirige Macías Rodríguez un modesto decenario, exclusivamente dedicado a la literatura — «Juvenilia»— en el que colabora con los periodistas locales Fernando F. Ruiz, Moisés Egido y Dionisio Bermejo, entre otros.

En 1911 apareció “Heraldo de Arévalo”, bajo la dirección de Ángel Macías. Este semanario, reunió firmas destacadas de aquellos días en que ya eran un positivo prestigio Carmen de Burgos, José Francés, Ramón Gómez de la Serna, Federico González, Rigaberto, Gómez de la Mata, el zamorano Carlos Calamita, contando además con la asidua asistencia de Félix Tartas Guerra, Federico Forcada, Ambrosio Sanz Sánchez y Cesáreo Díaz Díaz.

Merece una mención aislada en lo que al cultivo del periodismo localista se refiere, Cipriano Sáez Calle, director del “Heraldo de Arévalo” y que hizo muy popular el seudónimo «El chico del cafetín».

El 21 de enero de 1917 se publico el primer número de “Tierra Castellana” bajo la dirección del sacerdote Mariano Guerras y un cuerpo de redacción firmado por José Aráez, José Soto, Ramón Escalada y Bernardino Sánchez. Era una cuidada revista de carácter conservador donde se rendía un culto de cordial veneración a las altas glorias de la Castilla del pasado.

“La Región”, nacida al calor de cierta dirección contra el imperio de viejos organismos y normas gastadas, apareció en febrero de 1918, y fue dirigida por don Ángel Díaz. Colaboraron en ella, entre otros, José Sáez Calle, Emilio Vellando, Manuel Zancajo y Hernández Luquero.

José Saez Calle, uno de los hombres más atentos al desarrollo vital de esta Comarca, dirigió en 1919 un semanario titulado «Tierra de Arévalo», defensor apasionado de los intereses locales, y donde brilló siempre, como reflejo del espíritu de su fundador, un honrado respeto a la verdad.
En diversas épocas posteriores se publicaron “El Adaja”, que fue dirigido, sucesivamente, por Ignacio Martín Laplaza y Florencio Zarza Roldán, y “El Faro del Distrito”, periódico de propaganda electoral transitorio fundado por Ángel Martin Nino.

Se fundó luego el semanario «La Llanura», en fecha 14 de octubre de 1922.
Celebrada la reunión fundacional en la Cuesta de la Cabeza la redacción quedó en la forma siguiente: Director: Cipriano Sáez Calle; Redactor Jefe: Hernández Luquero; Secretario; Julio Escobar; Administrador: Lope Martin Mora; Redactores: Antonio Devesa, Marolo Perotas, Bernabé González, Jenaro Macías, Ángel G. Guerras, Vicente Albella, Joaquín Hebrero, Eladio Fernández, José Sáez y Francisco Lumbreras.
Por defender «La Llanura» la candidatura liberal abierta para Cortes en la elección de 1923, en cuya legislatura triunfaron por Arévalo y Ávila Fernández Aráez y Nicasio Velayos respectivamente, se disgregaron de la redacción algunos de sus componentes quedando en su cuadro, Cipriano Sáez, Hernández Luquero, Julio Escobar, Antonio Devesa y Marolo Perotas, hasta que finalizo la primera época en el mismo 1923.
En 1926 reapareció «La Llanura» con el siguiente equipo de redacción: Director: Julio Escobar, Redactor Jefe: Marolo Perotas y demás redactores Ruiz Ayucar, Jenaro Macías, Emilio García Vara, Mariano Sanz, Jaime Martin, Miguel González, Camblonc, Vicente Albella, Orestes Perotas, Aurelio Juárez, Julio Ferrero y Joaquín Maroto.
Salió el primer número de esta segunda etapa el día 12 de diciembre de 1926, siendo suspendido el semanario por el Gobernador de Ávila, don Enrique Roma el 3 de julio de 1927, tras haber sufrido importantes multas.
Se trabajó sin cesar por su reaparición y para que ostentase el mismo título. Por la intervención del marqués de Benavites se logró la nueva salida del periódico bajo la dirección de Aurelio Juárez y con redactores relatados anteriormente, y la colaboración especial de Miguel González, el inolvidable y buen poeta Hernández Luquero, Ambrosio Casado («El Ilustre Paleto»), Eduardo P. Balaguer y los escritores madrileños Ramírez, Ángel María Enriqueta, Ángel Dotor, Manuel Zancajo, Muñoz Crego y Paco Guillén Salaya, entre otras firmas muy apreciadas.

Hubo también un mensual titulado «Cultura» que fue editado en los años treinta del siglo pasado por el Circulo Cultural Mercantil y en el que participaron muchos de los miembros de la ya desaparecida “Llanura”. En los mismos años 30, se publicaron algunos ejemplares de un semanario que se llamó “Democracia” y que editaban los Partidos Radical Socialista y el Partido Socialista de Arévalo. En este semanario participaron, de igual forma, algunos de los más activos redactores de anteriores publicaciones.

No aparecen más publicaciones en años posteriores hasta que en el año 1952, y desde el entonces activo Hogar de Arévalo en Madrid, se empieza a publicar el mensual titulado “Arévalo” cuyo director fue Emilio Romero y en el que participaron plumas tan avezadas como las de Julio Escobar, Miguel González, Hernández Luquero. En este mensual el popular Marolo Perotas dejó constancia de los lugares, rincones, personajes y hechos curiosos arevalenses en sus famosas crónicas a las que tituló “Cosas de mi pueblo”.

El mensual Arévalo desapareció mediados los años 60 y durante varios años y salvos escasas publicaciones aisladas no ha habido en Arévalo o en la comarca nuevos indicios de la, hasta entonces, activa iniciativa periodística. Recordamos la publicación Aladear, que se hizo en los años 80 o algunos números de la revista “Arévalo Cámara”, que se encargó de publicar de forma, relativamente habitual, la Cámara de Comercio e Industria de Arévalo.

Ya entrados en este milenio, Fernando Gómez Muriel, coordinó el mensual “Arévalo Siete” entre julio de 2007 y septiembre de 2008. Fernando asumió el seguir informando de la actualidad arevalense creando el 6 de octubre de 2008 el digital “Arévalo Información” que es referencia de la información de Arévalo, La Moraña y La Tierra de Arévalo, y que tiene más de 100.000 visitas anuales.

Y por fin, y antes de acabar, recordar someramente a la actual “La Llanura”, proyecto de prensa cultural editado mensualmente por La Alhóndiga, que, con su publicación escrita y la propia página virtual, se encarga de mantener viva la información y avatares de todo lo referido a la cultura y el patrimonio de nuestro territorio.
Lección de historia
Radio Adaja - 15 de septiembre de 2010

15 sept. 2010

La Llanura número 16

Ya podéis retirar vuestro ejemplar de La Llanura número 16 en los lugares habituales.

(Algunos de los lugares en que podéis recoger la revista mensual son los siguientes: Bar Impacto, Vinilandia Bar, Fotografía José Antonio, Bar El Teso, Estanco Tere, Asesoría Fénix, Bar Avenida, Seguros Mapfre, La Cruz de Arévalo, Floristería Carmen, Autoservicio Pilarín, estanco de la calle Arco de Ávila, Juguetería Muriel, Perfumería Suma, Estanco de la plaza del Arrabal, Cafetería Los Cinco Linajes, Cafetería Juan II, Cafetería Desiree, Bar Pavero, Bar Colino. También en el Ayuntamiento de Arévalo, en la Biblioteca Pública y en el Centro de Salud.)

Madrigal de las Altas Torres

13 sept. 2010

¿Hablamos de Dios?

Hubo un día en el que el hombre, sorpresivamente, despertó a la luz de la razón. Se desperezaba de una larga noche de evolución lenta y de ruda animalidad. Tenía escrita en sus carnes la historia del universo, pues era un compendio de cuanto en el universo había ocurrido desde la misteriosa singularidad del big-bang hasta al milagro portentoso de la formación de los cerebros y, en los tuétanos de aquel ser con rasgos simiescos que entraba en los umbrales del raciocinio y de la idea, existían huellas indelebles de partículas subatómicas y de galaxias. Por sus venas circulaban ecos de monera procariota nacida en los mares hacía tres mil ochocientos millones de años junto a reminiscencias de la magna explosión de vida que tuvo lugar en la tierra durante el período cámbrico, pero, aunque el ayer seguía poseyéndole y en su masa encefálica guardaba aún rastros de reptil y nubes de inconsciencia, ¡se abría al espasmo de lo consciente, tras esa prolongada noche de física y de azar de la que llegaba!
Para el hombre, dormir en las sombras del tiempo no fue sinónimo de inactividad, ya que, mientras duró su sueño, alcanzó paulatinamente el latido, la vertebración, la sangre caliente, la mano prensil, la locomoción bípeda y la visión estereoscópica. Hace sólo sesenta y cinco millones de años era un pequeño mamífero que sobrevivió a cataclismos que aniquilaron a los dinosaurios y que él aprovechó para encontrar espacios en los que perfeccionar su lento caminar por la senda evolutiva. A base de mutaciones, se presentó en la categoría de los primates y acabó deambulando con torpe gesto y rústicos andares por glaciaciones y derivas continentales, por plegamientos montañosos y refugios de cueva, por anchas sabanas y fertilidades de humedal.

Alcanzar la luz de la mente no le trajo sólo dicha. Le asaltaron de inmediato los porqués y los miedos. Percibió que era contingente e iba a morir. Vio a otros seres en torno a él cuyo origen se cuestionó y se cuestionó también, por supuesto, su propio origen y su destino final. El dual y contradictorio mundo en el que se halló (hermoso y duro, plácido y cruel) le lanzó al rostro mil preguntas a las que no supo responder: ¿Por qué el trueno? ¿Por qué el recental y el niño, los pimpollos y el anciano, la lluvia, los pájaros, el viento…, por qué? Más allá de los horizontes a los que alcanzaban sus ojos, ¿qué habría? ¿Qué esconderían las entrañas del mar, los confines del firmamento, la mueca rígida de la muerte?

Para materializar conceptos que su cerebro, torpe aún, digería con dificultad, resumió en símbolos cuanto él no sabía expresar y lo mucho que se le escapaba en sus toscas elucubraciones de antropoide recién llegado a la aristocracia del pensamiento. Aquel hombre no abandonaría ya nunca los mitos ni los símbolos, aunque, con el correr del tiempo, fueran símbolos y mitos que iban a evolucionar como evolucionarían el color de su piel, la fisiología de su mandíbula o la fonética de su garganta.

De la cueva familiar, pasó a la tribu y a una incipiente comunidad social. Fabricó toscas herramientas, cambió su vida nómada por un ordenamiento rudimentariamente urbano y luego, sin dejar de ser cazador, se enamoró de la fertilidad de la tierra, cultivando los campos y recolectando en ellos haces de espigas.

Los siglos volvieron a transcurrir. Siglos y convivencias acabaron trayendo a los poblados poetas, hechiceros, narradores imaginativos que se atrevieron a ofrecer una inicial explicación a los enigmas que no cesaban de horadar la mente de un pobre ser ignorante siempre y siempre débil, al que le seguían torturando múltiples preguntas. Por chozas y caminos, comenzaron a circular fábulas mitológicas que “resolvían” el Misterio con nuevos e infantiles misterios de factura humana. Pero, al fin, alguien daba una tímida respuesta a las incógnitas que se planteó aquel individuo desde el origen mismo de su consciencia.

¡Y se inventaron los dioses! Eran dioses humanizados, absurdos, que justificaban con diversas teogonías el propio absurdo de los asuntos de los hombres, dioses de voluntad tan antojadiza como el destino al que todo estaba subordinado. ¡La ciencia y el conocimiento empírico de las leyes que rigen el cosmos se hallaban tan lejos aún…!

Fue en Frigia, Asia Menor, donde apareció la primera divinidad con rasgos bien definidos y de proyección universal. En efecto, allí emergió de forma consistente la Gran Madre prehistórica, la “Magna Mater”, como acabarían llamándola los latinos. Se trataba de Cibeles, máxima deidad del Medio Oriente antiguo porque existía por sí misma y porque ella alumbró, hipotéticamente, las plantas, los animales, los hombres y la pléyade infinita de dioses que vendrían después. Los frigios la habían extraído de antiquísimos cultos asiánicos con raíces neolíticas y, como idealización de la fecundidad, era el producto de una larga transformación de viejas creencias que acabaron coagulando con fuerza en los poblados hititas. De acuerdo con los atributos que se le otorgaban, Cibeles fue la creadora de los elementos esenciales: aire, tierra, fuego y agua. Personificó el inicio de todo, la causa de todo, el principio de todo lo existente y de todo lo imaginable. Muy al contrario de lo que han hecho las últimas religiones (que se complacen excesivamente con la idea de la muerte) la Cibeles frigia fue sinónimo de estallido vital, de entusiasmo y esperanza.

Montada sobre un carro al que arrastraban dos leones, a Cibeles se la representó con muy variadas manifestaciones iconográficas. Con velo, cetro y casco en forma de torre almenada o portando en sus manos la llave que abría las entrañas de esa tierra de la que brotaba la ansiada y ubérrima generosidad de bosques y cosechas. Aparecía, incluso, en paleolíticas estatuillas de barro a las que los arqueólogos dan hoy el nombre genérico de “venus”. Ella pasó a simbolizar la energía encerrada en la materia bruta, pues tenía poder sobre lo inanimado y sobre los dones de los cielos, sobre la feracidad del vientre de las mujeres o sobre el espíritu creador de los hombres. El culto, de tipo orgiástico, que le dieron los frigios se lo darían, igualmente, en otros pueblos y países, aunque en cada lugar la denominaran de forma distinta: Deméter, Rea, Semíramis, Vesta… Lo de menos fue su apelativo concreto, pues lo que importaba era el gozo órfico de la supervivencia y el anhelo de resurrección que Cibeles encarnó. A partir del emperador Antonino, tuvo ritos secretos, “misterios”, que se transmitían sólo a los iniciados. La casaron con Cronos, soberano del mundo, y le asignaron multitud de hijos que iban desde el gran Zeus a divinidades como Titán o Saturno, convirtiendo en leyenda sus amores con un joven pastor, de nombre Attis, que por ella murió y al que Cibeles devolvió a la existencia metamorfoseado en pino. Glosaban, así, el eterno hecho de la vida que se extingue para luego resucitar y la cíclica llegada de la primavera que sale anualmente de obscuros letargos y nos regala plenitud de frutos y de luz.

Aquella mujer de la que nació cuanto existe, aquella causa primera de las causas, con la decadencia del matriarcado, acabaría convertida en varón, en demiurgo, en el gran andrógino, en el primer Motor Inmóvil, en Logos, en Cero e Infinito, en Numen Innombrable, en Geómetra-Arquitecto, en Abba, en Padre, en Dios… ¡Han sido tantos los nombres y tantas las historias que hemos inventado para explicarnos la esencia de esa enigmática matriz que todo lo engendra y de la que todo fluye! Luego, al mundo civilizado llegarían grandes religiones (budismo, confucionismo, hinduismo, jainismo, taoísmo, zoroastrismo, judaísmo, cristianismo, islam…) y, agazapadas en bosques y tribus o en rincones ignotos, otras innumerables sectas animistas y chamánicas, con dioses innumerables también como las arenas del mar, ofrecerían respuestas diferentes a las preguntas siempre iguales que han seguido haciéndose los descendientes del tosco antropoide que un lejano día despertó a la luz de la razón: ¿Por qué estoy aquí? ¿Hacia dónde voy? ¿Qué sentido tienen las estrellas, y el gozo, y el dolor y el hombre que fue niño para un día envejecer y acabar atrapado por la decrepitud? ¿Qué se esconde más allá del horizonte de la vida y qué encontraremos al doblar la esquina de la muerte?

Queridos amigos que me leéis: Yo, como vosotros, soy hijo de aquel ser que un día se trepanó por primera vez las sienes con preguntas a las que absolutamente nadie ha encontrado respuestas definitivas y al gusto de todos. Mis respuestas personales son eso, personales. No pretendo imponérselas a nadie y creedme que no las considero mejores que las vuestras ni más respetables. Dejadme deciros, sin embargo, que, del largo elenco de dioses creados por los hombres, no me quedo con ninguno. Huelen demasiado a hombre. Les hemos dado voz y rostro. Les hemos pintarrajeado, les hemos colocado en posturas sedentes, subidos a montañas, ardiendo en zarzas, escondidos en olimpos o crucificados en maderos. Les hemos atribuido enojos y amores, papeles de juez o de padre, pasiones y ternuras… Es muy probable que, por este gigantesco caos de utopías y leyendas, el único Dios que se me antoja razonable se identifica con el Misterio (con mayúscula), con el Todo (con mayúscula), con lo Absoluto (con mayúscula), con lo Inefable e Intraducible (con mayúsculas), con mi humilde esperanza. Mi único Dios creíble está en dimensiones muy distintas a esta dimensión de pobre ser en la que busco, pienso y camino. Si las lombrices pudieran soñar con el Dios que las creó y que creó el humus en el que se mueven, ¿pensáis que inventarían alguno de los dioses que hemos inventado los hombres o inventarían dioses-lombriz? ¿Qué saben ellas y qué sé yo de los últimos porqués? ¿Qué sabemos nosotros de lo que no vemos ni conocemos? Como a la lombriz, ¿no nos faltarán ojos y capacidades para explicarnos lo que está en esferas ajenas a cualquier esfera humana? Hace tiempo que me limito a dejarme estremecer por el Misterio-Dios en el que habito y que habita en mis entrañas. A eso llego sólo, a dejarme inundar por el Misterio.

La ciencia, excepcional libro de la revelación del que ha de llegarnos en el futuro gran número de respuestas a incógnitas que hoy seguimos albergando, tampoco lo explica ahora todo. Sé que el libro de la ciencia es una obra incompleta, pero meticulosa, que la humanidad redacta pacientemente, una obra que no necesita dogmas que obliguen a cerrar los ojos y que somete cuanto afirma al contraste empírico de cualquier tiempo y de cualquier lugar, que no teme corregirse a sí misma ni mejorar, enriquecer y superar cualquier párrafo cuando se hace preciso. Por ella sabemos ya que estamos construidos con los mismos ladrillos del cosmos y que aquel mitológico sueño de ser parientes consanguíneos de los dioses y de estar hechos a su imagen y semejanza no fue más que un sueño; sabemos que nos hallamos a medio camino entre el átomo y la galaxia, que disfrutamos de consciencia, sí, pero que formamos parte de la naturaleza y de la verdad del universo.

¡El universo! Cuando pienso en su Arquitecto (sin definirlo ni humanizarlo ni “cosificarlo” ni darle otros atributos que el de Creador de lo que soy y lo que me rodea) sólo cuando pienso en el Gran Arquitecto del Universo, como ama definirlo la Masonería, me hallo tranquilo conmigo mismo y en posesión de la única fórmula que me parece válida para imaginarme esa “natura naturans” de la que procedo, ese Misterio que me envuelve y me fascina, que me estremece y que Cibeles encarnó entre las gentes de Asia Menor. Se trata de un Dios revelado a la humanidad entera y no a cualquier iluminado adscrito a una religión concreta; un Dios que se muestra en la pequeñez de la flor o en el ciclópeo y pavoroso crepitar de billones de galaxias recorriendo rutas siderales para nosotros inabarcables; un Dios que aletea en la secreta profundidad de nuestros anhelos y que, incomprensiblemente, da la sensación de gozar imponiendo su voz y su presencia a través de silencios y de ausencias; un Dios que intuimos, que precisamos como a esa pieza perdida sin la que, probablemente, nuestros puzles mentales nunca llegarán a completarse ni a ser perfectos.

Sí, queridos amigos, hace ya alrededor de doscientos mil años que el hombre protagonizó el maravilloso despertar que le encumbró al plano de la razón y de la búsqueda, al plano de la idea y del miedo, del íntimo gozo por el regalo de la vida y del íntimo desánimo que le atrapó ante la evidencia de que tenía que morir. A sus descendientes (y permitidme que repita esta idea una y otra vez) nos siguen asaltando en el siglo XXI preguntas absolutamente idénticas a las a que a él le torturaron cuando se halló arropado por la oscuridad de la cueva y ofuscado por la naciente luz de la razón que se le subió al cerebro. Son preguntas que parecen pegadas a la masa de nuestra sangre: ¿Qué somos, de dónde procedemos, qué verdades esconden los abismos insondables del macrocosmos y del microcosmos, hacia dónde nos dirigimos, cuál ha de ser nuestro comportamiento para habitar, con la mayor dignidad posible, este corto período de existencia que se nos da? ¿Hay Alguien trascendente (más allá de la última estrella que da fin a la última galaxia) o hay Algo inmanente (de lo que formemos parte los seres animados e inanimados que poblamos el universo) que sea la causa de cuanto existe, de cuanto sabemos y de cuanto ignoramos?

Como en el pasado, hoy formulamos con símbolos respuestas sin palabras a incógnitas que no sabemos despejar. Por eso quizá, el masónico símbolo de Gran Arquitecto me resulta en la actualidad la idealización perfecta del principio activo en el que apoyar mis búsquedas y mis soluciones, como otros las apoyaron en aquella Magna Mater que, según viejas teologías, engendró cuanto existe. Quizá sólo él (aunque hablo de “él” lo considero asexuado y libre de cualquier reflejo humano) quizá sólo él asuma con plenitud la alegoría de la fecundidad cósmica. Quizá él y sólo él represente la realidad arcana que todo lo construye, el Oriente esplendoroso que ha de enviarnos algún día a los hombres, por los caminos de la ciencia o del conocimiento interior, la Luz que incansablemente buscamos. A esa Luz, a ese Oriente, a ese Gran Arquitecto es al que rezo en cada instante de mi vida. Lo hago con la única oración que sé recitar, una oración atribuida a Marco Tulio Cicerón y que me gustaría musitaran mis labios antes de exhalar el último aliento: Causa causarum, miserere mei, “Causa de todas las causas, compadécete de mí”.
Adolfo Yañez

10 sept. 2010

Madrigal de las Altas Torres

Dice nuestro ilustre premio Cervantes Don José Jiménez Lozano que: “Madrigal de las Altas Torres es, por lo pronto, un pueblo de hermosísimo nombre; casi como un verso renacentista, y tiene un hermosísimo trazado circular; como si fuera el de un plano de ciudad utópica; de manera que todo esto le da una resonancia antigua y de muy variados reflejos, a comenzar por el de su impronta mudéjar tan admirable.
De su viejo pasado quedan algunos edificios notables, además de las iglesias de San Nicolás y Santa María. Hay unas ruinas de un convento de agustinos que fue casa capitular de la provincia de Castilla y en el que se regentaba una cátedra de filosofía, y hay un viejo viejo hospital "totalmente restaurado", que fundó doña María de Aragón, la primera mujer del rey don Juan II de Castilla. Es decir, esta tierra donde, como hidalgo del Lazarillo, hay con harta frecuencia que echar las cuentas de lo que sería si lo que está en ruinas estuviera en pie: aunque las ruinas hablen y lo que en pie se mantiene sea tan hermoso y decidero. Y en pie esta otro convento de monjas agustinas; en el de los frailes murió el Maestro Fray Luis de León, en el de las monjas -que fue palacio real- nació Isabel la Católica.”

Por su parte José María Cuadrado en su obra España: sus monumentos y artes, su naturaleza e historia nos hace la siguiente descripción: “Por las que rodean el recinto de Madrigal se honra con el distintivo de las Altas Torres la ilustre cuanto abatida villa natal de Isabel la Católica. Derruidas unas, informes otras, algunas enteras todavía, conservan por lo general sus almenas y sus bóvedas y en su parte inferior el pasadizo cubierto por el cual se comunicaban. Las cuatro puertas del muro, bajas y ojivales, toman el nombre de las poblaciones vecinas, titulándose de Arévalo la del este, de Peñaranda la del sur, de Cantalapiedra la del oeste y de Medina la del norte….
A los pobladores de Madrigal dio fuero el obispo de Burgos don Pedro, y confirmóselo en 1168 Alfonso VIII; y aunque subordinada a la cercana villa (de Arévalo), creció la aldea hasta rivalizar en grandeza con su principal y compartir con ella la frecuente residencia de los reyes.“

Personajes: Si bien son muy numerosos los personajes importantes ocupando el lugar de honor la Reina Isabel la Católica, destacan los Cardenales Tavera y Quiroga en su tiempo de enorme influencia en los reinados de Carlos V y Felipe II; también del siglo XVI, son Julián Palva que ocupó varios obispados en Portugal, Juan de Zúñiga, Obispo e Inquisidor General, Pedro de Ribera, Obispo de Lugo y Presidente de la Chancillería Granadina.
En América además de Vasco de Quiroga, destacaron Francisco Santos García, Obispo de Guadalajara (México), y Diego Vázquez de Mercado, Obispo de Yucatán y luego Arzobispo de Filipinas.
En las órdenes militares destacaron también numerosos caballeros y comendadores; en la guerra sus maestres de campo y capitanes: Juan de Mercado, Gonzalo de San Vicente.
En la Ciencia los médicos Nicolás de Soto, médico de los Reyes Católicos y Pedro López de Alba, médico de Felipe II.
Hijos tan preciados como: D. Alonso Tostado Ribera y la Venerable Sor María Catalina de Cristo. También aquí pasó los últimos días de su vida Fray Luis de León.

El patrimonio monumental: Es Madrigal el otro gran centro del mudéjar en tierras abulenses, conservando un importante patrimonio monumental formado por el recinto amurallado, el Palacio Real y los templos de Santa María del Castillo y San Nicolás de Bari.

Iglesia de San Nicolás de Bari: De estilo románico-mudéjar (siglo XIII), sufrió importantes reformas en el siglo XVI, en que se cubrió con armaduras mudéjares. En ella fue bautizada la futura reina Isabel la Católica.
Tiene tres naves, la central doble que las laterales, que se separan por cuatro pares de pilares que recogen arcos apuntados de triple arquivolta. Las naves se cubren con armaduras mudéjares del siglo XVI. La techumbre de la nave central es de tres paños y con decoración de lacería y constituye, probablemente, uno de los conjuntos más importantes de la carpintería blanca de nuestra provincia.
En la cabecera subsisten dos ábsides semicirculares, el central y el de la Epístola, el primero decorado con tres bandas de arquerías ciegas dobladas, de medio punto las dos primeras, apuntada la tercera, y una cuarta separada por friso de esquinillas y cornisa y ornada con recuadros, también doblados, rematándose con nueva cornisa. El de la Epístola, de menor altura, presenta dos bandas de arcos ciegos doblados y de medio punto. El lado del Evangelio lo cierra una capilla.
Torre cuadrada gótico-mudejar de grandes dimensiones a los pies, tiene tres cuerpos divididos por sencillas cornisas, con pares de ventanas con arcos de medio punto y se remata por adarve y con cuerpo menor coronado por chapitel que se levantaron ya bien entrado el siglo XVI.

Iglesia de Santa María del Castillo: Situada sobre un altozano desde el que se domina la población y el entorno. Probablemente estuvo relacionada su construcción con una fortificación emplazada en las inmediaciones, a lo que respondería su denominación.
Se construyó en ladrillo y en estilo románico mudéjar a finales del siglo XII o comienzos del XIII, según las características de la escuela mudéjar de la Comarca, pero sufrió diversas reformas posteriormente, de especial intensidad en el siglo XVIII, en que se demolieron sus naves (tenía tres).
Hoy tiene una sola nave producto de la reforma señalada que enlaza por medio de un crucero cerrado con cimborrio cuadrado con la cabecera. De esta se conservan primitivos dos ábsides semicirculares -el central y el del Evangelio- y parte del arranque del costado norte, todo ello construido en ladrillo. El mayor es poligonal, de nueve paños y se ilumina por una sola ventana muy estrecha en el central. El otro ábside, poligonal de cinco paños y en origen de menor altura. A los pies se sitúa la torre, de la que resta el cuerpo bajo macizo de la época mudéjar. El resto fue reconstruido en el siglo XVIII, rematándose con un cuerpo cuadrado con arcos de medio punto flanqueados por pilastras y rematados por frontones en cada lateral y todo coronado por una linterna, también cuadrada.
En el interior entre sus obras de arte, destacan las pinturas murales conservadas en el ábside del lado del Evangelio, de estilo gótico.

Palacio Real: Se trata del palacio del Rey Don Juan II, integrado en el edificio del convento de Nuestra Señora de Gracia y cuya huerta llegaba hasta la muralla en la que la Torre de la Reina pertenecía también a la residencia Real. Fue habitado frecuentemente por el monarca y su segunda esposa Doña Isabel de Portugal, quien dio a luz en él a su hija, Isabel la Católica, el 22 de Abril de 1451. La futura reina aquí moró hasta 1455.
Era, hasta la torpe restauración, un característico Palacio Castellano del siglo XV, construido de forma austera y sin ninguna suntuosidad. Corresponde a la arquitectura popular local más que a la de ningún estilo. La fachada es un rectángulo apaisado flanqueado por dos grandes torres cuadradas. Todo fue alterado en la restauración; las galerías cambiadas por ocho ventanas, huecos de la segunda planta cerrados, y otros cambios con criterios muy arbitrarios. En el interior se dispone un pequeño patio de dos plantas, la baja con columnas graníticas, la superior con pies derechos, en torno al cual se organizan las habitaciones.

Convento de los Padres Agustinos (Extramuros): Creado en 1.353 por doña María Díaz.
En 1.438 se hicieron cargo las madres agustinas. En 1.527, después de trasladarse al palacio de Juan II, doña María de Aragón, priora en la fecha, se lo ofreció a los frailes de su orden.
Con los agustinos adquirió gran importancia ya que en él se celebraron Capítulos Generales en los que se reunía lo más granado de la orden y se renovaban los cargos de toda la provincia de Castilla y alcanzando el grado de Casa Capitular de la provincia de Castilla.
Entre los muros del famoso convento murió fray Luis de León el 23 de agosto de 1.591.
Con la desamortización de Mendizábal, salió a subasta pasando a manos privadas y comenzando su proceso de destrucción.
Por su especial arquitectura y por sus proporciones, fue llamado "el Segundo Escorial". El claustro se levantó hacia 1535, y de él que quedan interesantes restos, era de estilo herreriano, con doble hilera de arcos enfilados en planta cuadrada con enormes bloques de granito.

El Arco de Piedra: Nombre de una fachada granítica, que perteneció a la casa del médico de Isabel la Católica y sus hijos: Nicolás de Soto y su mujer Isabel de Vergara.
Claro y hermoso ejemplo del plateresco abulense labrado en granito. Esta fachada está formada por un primer cuerpo con un amplio vano adintelado enmarcado por pilastras con columnas adosadas que sostienen un tímpano semicircular. Encima de este cuerpo un paño con una ventana también adintelada. Toda la fachada está adornada con motivos vegetales típicos del Renacimiento Español.

Real Hospital de la Purísima Concepción: “Esta Casa u Hospital fundó y dotó la serenísima reina Doña María hija del rey Don Fernando de Aragón mujer primera del rey Don Juan de Castilla segundo y padre del rey Don Enrique, en el año de 1443”.
Construido en ladrillo, tapial y piedra para las partes nobles. Tiene planta cuadrada, con lateral a una calle y el otro con la capilla adosada, que fue reformada en el siglo XVIII. Consta de dos alturas con patio interior en torno al cual se desarrollan las distintas dependencias. La fachada principal, a la plaza y con una inteligente concepción, presenta prolongado y diáfano pórtico que avanza sobre la calle, con columnas de granito de estilo dórico y con las dos plantas arquitrabadas.

Para terminar queremos destacar que el Convento Extramuros y el Arco de Piedra comparten el estar incluidos en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra por su avanzado estado de ruina. Anualmente las asociaciones de cultura y patrimonio de Madrigal, con el apoyo de muchos de nosotros, reivindican acciones que lleven a evitar la ruina total de estos monumentos así como el deterioro a que están sometidos otros importantes elementos arquitectónicos de la villa.
En los últimos meses han saltado las alarmas con respecto a la iglesia de Santa María del Castillo que, muestra, debido a su estado de abandono, importantes desperfectos en la techumbre y paramentos exteriores del templo.
Lección de historia
Radio Adaja - 8 de septiembre de 2010
Fotografías cortesía de Madrigal AATT

5 sept. 2010

I Muestra Madrigal y el cine

Los días 20 y 21 de agosto tuvo lugar en el Ambigú del Real Hospital de la Purísima Concepción de Madrigal de las Altas Torres, la presentación de la Asociación Amigos de Madrigal sobre Madrigal y el Cine. En ella se homenajeó especialmente a la actriz madrigaleña Carmen Porcel Barés con la exposición de fotos y carteles.

4 sept. 2010

Nuevos Bohemios

Tenemos el honor de presentaros el Blog que han realizado un grupo de jóvenes en el que asiduamente "cuelgan" sus creaciones. El Blog es la idea de un grupo de amigos con unos intereses sociales comunes: publicar sus sentimientos como mejor saben hacer; con obras de arte, poesía, narraciones, y otros muchos estilos artísticos. Nos hacemos llamar "Nuevos Bohemios" ya que somos un grupo de siete jóvenes (tres de ellos arevalenses) que poseemos un interés especial por publicar nuestras creaciones.
Los colaboradores arevalenses son: Javier Andrés García (poeta y escritor), Manuel Alejandro Vaquero Díaz (escritor de narrativa) y María Blanco Marqués (poetisa y escritora). Aunque también contamos con la colaboración de Jose Enrique Ruiz (valenciano y escritor de narrativa), Rubén Del Busto (valenciano, escritor de narrativa y artista pictórico), Tomás Jiménez (villarobletano y escritor de narrativa) y Ángel Bermejo (gaditano y poeta).

2 sept. 2010

Maestros de la memoria y del olvido

Queremos hablar hoy de dos personas que comparten entre otras muchas cosas el hecho de que nuestra asociación cultural La Alhóndiga, en su labor de recopilación documental ha encontrado referencias de ambos en periódicos locales arevalenses: Los semanarios La Llanura (publicado entre 1926-1929) y Democracia (publicado en 1932). Comparten también el que ambos y en estas tierras nuestras, fueron maestros, maestros de la memoria y del olvido. Y comparten el haber tenido un final prematuro y terrible. Fueron fusilados por ser maestros y por amar de forma entrañable la profesión de educar a sus alumnos para que fueran hombres íntegros, racionales y libres. Los dos fueron, además,  injustamente condenados al más infame olvido.

DANIEL GONZÁLEZ LINACERO

Daniel, su esposa Palmira y su cuñada.
Daniel González Linacero nació en 1903 en Valdilecha (Madrid), de padres maestros. «A los 13 años —dice su hija— recibió un premio con motivo de un discurso en la "Fiesta del árbol" de Ocaña.» Estudió magisterio en Ávila y ejerció por primera vez en Montejo de Arévalo (Segovia), en 1925. Pudo más tarde ir a Madrid y, a la vez que trabajaba, obtuvo el título de licenciado en historia.
Tras una etapa como profesor de historia de la Escuela Normal de Teruel, fue destinado a la de Palencia como director y desarrolló en esta ciudad una importante actividad. Luchó por conseguir el traslado de la Escuela Normal a un local más apropiado, dirigió el cursillo para maestros de 1932 que inauguraron Fernando de los Ríos, como ministro de Instrucción Pública, y Rodolfo Llopis, como director general.
Participó después en diversas misiones pedagógicas y dio conferencias en actos de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza, que él mismo había contribuido a crear en Palencia. Al propio tiempo publicaba sus dos Manuales de Historia y Arte Español (Estampas, parte primera hasta el Renacimiento).

En este último libro anunciaba la próxima publicación de Historia (mi tercer libro) y Metodología de la historia. ....los textos estaban preparados ya en el verano de 1936, «pero como precintaron la casa y se llevaron todo, no sabemos qué habrá sido de ellos, al igual que de su biblioteca». Porque toda la actividad de Linacero concluyó el 8 de agosto de 1936 en Arévalo, el pueblo en que residía la familia de su mujer. Ese 8 de agosto, un grupo de falangistas fue a buscar a Daniel González Linacero a la casa de Arévalo en que pasaba las vacaciones con su familia y lo asesinó.
Su partida de defunción dice, con elocuente simplicidad, que falleció «a consecuencia del Movimiento Nacional existente». Su casa fue cerrada y saqueada. Tenía treinta y tres años, y dejaba esposa, Palmira Perotas Muriel que murió el pasado año 2009 con casi 105 años, y tres hijas de corta edad: Palmira, María Paz y María Luz. Palmira Perotas, su esposa, era hermana del conocido escritor costumbrista arevalense Marolo Perotas.
Su delito mayor consistió en haber escrito libros de historia para la enseñanza de los niños en que no se hablaba de guerras y conquistas sino de la cooperación y la solidaridad entre los hombres.

En el prologo de su libro "MI PRIMER LIBRO DE HISTORIA", escribe, dirigiéndose a los maestros, lo siguiente: "Despertando en el niño el instinto de lucha y glorificando hasta la categoría de héroes a aquellos muñecos trágicos que morían desconociendo la razón de su sacrificio, el niño adquiere un sentido falso del valor moral, individual y colectivo.
Nunca se cuidó el educador de borrar de la Historia toda esa balumba insoportable de necedades de príncipes y favoritos, extrayendo del evolucionar histórico aquellos sucesos de orden material y espiritual que de una manera indudable han contribuido a formar este mundo que nos rodea, sin olvidar que la Historia no la han hecho los personajes, si no el pueblo todo y principalmente el pueblo trabajador humilde y sufrido, que solidario y altruista, ha ido empujando la vida hacia horizontes más nobles, más justos, más humanos."

Le sacaron de su casa de Arévalo el 8 de agosto de 1936 para llevarle a una cuneta de la carretera de Valladolid y allí fusilarle sin juicio ni contemplaciones. Luego le enterraron deprisa y corriendo en un indeterminado lugar que sólo sabemos se halla entre Bocigas y Olmedo y en el que todavía siguen ocultos sus restos mortales.
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BELISARIO HERNÁNDEZ ROLDÁN

En cuanto al segundo maestro que hoy nos ocupa, en un periódico local Arevalense llamado “Democracia” y que se publicó hacia el año 1933, nos encontramos la siguiente referencia documental:

Escuela en 1932
Nos recibe el maestro, acaba de terminar su tarea. Enterado de los propósitos que nos llevan a este pueblo afablemente se pone a nuestra disposición y le disparamos mil preguntas a las que concienzudamente y de una manera metódica y ordenada nos contesta.
Vemos una escuela limpia, muy limpia; con las paredes muy blancas. Nos llaman sobremanera la atención unos trabajos manuales ejecutados por los alumnos: arados, azadas, yugos, carros, en fin, todos los aperos y útiles del labrador hechos en madera y de una manera primorosa.
Belisario Hernández, nos va explicando con ese cariño paternal que debe de poner en su trato con sus pequeñuelos las mil dudas que nos asaltan y por un momento deseamos ser sus discípulos ¡Debe de ser tan bello el deleite en la enseñanza!
En este pueblo de los seis a los catorce años todos saben leer y escribir.
Nos muestra unos cuadernos que contienen, en hermoso tipo de letra, biografías de Cervantes, Castelar, Colón, etc., hechas por los mismos discípulos después de la charla que acerca de cada uno de aquellos hombres ilustres ha dado el maestro.
"Les hablo, —nos dice— por ejemplo de la vida de Isabel la Católica y al día siguiente cada alumno en su cuaderno redacta esto que ustedes ven y que son los detalles más relevantes de su biografía. Como pueden observar, unos juzgan unos detalles más importantes que otros, y así se da el caso de que haya precisión de reunir tres o cuatro cuadernos para completar una biografía.
Este método hace que los pequeños se acostumbren a pensar lo que escriben preparando de forma insensible la inteligencia para el estudio.
Yo no recuerdo nunca haberme visto en .la necesidad de castigar ni menos tener que pegar a un niño teniéndome todos ellos más que respeto cariño, un cariño quizá que les lleva a querer en todo momento complacerme con su amor al estudio y su aplicación durante las clases.
Si, conseguí una subvención para que mis pequeñuelos hicieran un viaje á Madrid, probablemente irán en viaje de estudio y recreo unos veinte.
La Inspección declaró a esta escuela de Aldeaseca modelo de la Provincia pero lo que mayor satisfacción me produce es la interior del deber cumplido y esta porque la estoy experimentando constantemente desde que tuve la suerte de dar'los primeros pasos en la Enseñanza por la que verdaderamente tengo una arraigada vocación hasta tal punto que no cambiaria mi profesión por ninguna otra aún cuando esta última me ofreciera pingües resultados económicos."
El sol declina y esta vez penetran sus rayos en el interior de la escuela haciéndola más blanca, más limpia. Don Belisario nos invita a dar un paseo y a proseguir la charla, en pleno campo y entre pinos nos obsequia con un ágape.
…………….
Además de esta referencia del maestro de Aldeaseca hasta nosotros han llegado testimonios directos de alguno de sus alumnos. Recuerdan, aún hoy en día, las enseñanzas de un buen hombre amante de su trabajo y recuerdan con especial cariño su visita a Madrid, algo que no estaba al alcance de cualquier niño del medio rural en aquella época.
Belisario Hernández Roldán, maestro en Aldeaseca, era natural de Zamora, casado, sin hijos, cariñoso con los niños a la vez que serio y severo, republicano, buena persona, y de final trágico pues murió como tantos otros maestros entre 1936 y 1939, seguramente también como Daniel González Linacero, “a consecuencia del Movimiento Nacional existente”.
Lección de historia
Radio Adaja - 1 de septiembre de 2010