30 ago. 2010

Gandhi

En memoria de mi compañero
Ricardo Bustillo, para que se eche
unas risas desde el Paraíso.


Escribió Mahatma Gandhi en su autobiografía que la verdadera función de un abogado era unir a las partes que se habían partido como los pedazos de un botijo. Cuenta que él lo hizo así durante los veinte años en que ejerció la profesión y que por ello ni perdió dinero ni perdió su alma, pero la verdad es que Gandhi tenia pinta de comer muy poquito. El caso es que uno siempre ha procurado cumplir con esta filantrópica máxima que algunos abogados desaprensivos conocen bajo la cínica expresión de hacer el indio. Hace algunos años, cuando los Juzgados de Arévalo estaban situados en la Calle de Los Lobos, junto al puente de Los Barros (convendrán conmigo en que no es posible encontrar un lugar de nomenclatura más adecuada para ubicar una sede judicial), me lo dijo en los pasillos una clarividente señora que se acababa de arreglar con sus hermanos gracias en buena parte a la paciente labor mediadora de un servidor:

- Hay que ver qué pena que se haya hecho usted abogado, con lo buen cura que hubiera sido...

La última oportunidad de aplicar la noble deontología gandhiana se me presentó la semana pasada. Para reparar la chimenea del despacho acudió a él un fumista cubano. Se trataba de un hombre corpulento, de mediana edad, con grandes ojos saltones ligeramente turbios y enrojecidos. Al final de la tarde nos quedamos los dos solos y yo observaba que él me miraba de reojo, como no atreviéndose. En el preciso momento en que creía que iba a atacarme con alguno de los buidos utensilios de su gremio, de pronto apoyó la espalda en la pared y tapándose el rostro con las manos se echó a llorar amargamente, entre fuertes hipidos y temblores. Me confesó que llevaba varios meses atravesando una tremenda crisis matrimonial con su señora y que tras muchos sufrimientos habían acordado finalmente divorciarse, a pesar de que ambos seguían amándose con loco frenesí. Hablaba así, mientras se limpiaba con un trapo sucio unas lágrimas negras y resbalosas, como repitiendo la desgarradora letra de un bolero de Antonio Machín:

- Le encarezco que se haga usted cargo del proceso, señor, cueste lo que cueste, que yo ya lo doy todo por perdido y sin ella no soy más que un náufrago solitario muriendo de pena en medio de un mundo indiferente.

Yo no le dije nada especial pero, de nuevo espoleado por el franciscano postulado del célebre indio, le animé para que probara a escapar con su mujer un fin de semana a un sitio bonito lejos de los niños, recuperar las horas perdidas, tomarse de la mano, mirarse a los ojos, en fin, todos esos manoseados tópicos que a uno se le ocurren en estos casos y que finalmente te dejan la extenuada sensación de no haber avanzado gran cosa. Lo cierto es que varios días más tarde, cuando me lo he cruzado por el pasillo, se ha abalanzado sobre mi y me ha dado un abrazo que me ha levantado en vilo, dejándome el traje jaspeado de hollín, mientras me gritaba al oído:

- ¡Gracias helmano, cómo lo sabías, el amol es tiempo y dedicasión!.

Decidido: mañana mismo empiezo a leer la autobiografía de Emilio Botín.
José Félix Sobrino
La Llanura número 9
Febrero de 2010

27 ago. 2010

Las témporas


La palabra témporas (ver el DRAE) se utiliza de forma abundante en la expresión castellana de no confundir "el culo con las témporas", frase que denota confundir dos cosas que nada tienen que ver y que es de un sentido similar a otros dichos populares como confundir "churras con merinas", "la gimnasia con la magnesia", etc. En la susodicha expresión se entiende que témporas aludiría a los cuatro tiempos litúrgicos en los que era preceptivo ayunar. Aparentemente, en efecto, no habría relación ninguna entre dos nombres tan absolutamente diversos como el culo y las témporas, aunque precisamente ello nos hace dudar del origen del dicho, pues en el caso de "churras y merinas" ambas voces coinciden en designar distintas razas de ovejas y el parecido fonético de "gimnasia y magnesia" es obvio.
Por eso propondríamos buscar otro origen menos trivial: en efecto tempora en latín (plural neutro de tempus, temporis) significa, por una parte, 'tiempo' pero también 'las sienes' (de ahí el nombre de zona o hueso temporal) y hay etimólogos que sostienen que las dos voces latinas eran en un principio la misma palabra. En este caso cabría interpretar que en el dicho en cuestión témpora significara las sienes, es decir, la parte noble e inteligente de la cabeza, que en manera alguna habría que confundir con otra parte del cuerpo menos noble y tan alejada como el culo.

La cita viene al caso debido a que a veces notamos errores en la percepción de los mensajes. A veces nos confundimos y en vez de decir:  CENTRO DE ESTUDIOS decimos CENTRO DE INTERPRETACIÓN, confundimos ALBERGUE DE PEREGRINOS con ALBERGUE PARA TRANSEÚNTES,  hablamos de LETREROS INFORMATIVOS cuando tenemos que hablar de PANEL DE INFORMACIÓN TURÍSTICA o escribimos CENTRO DE INTERPRETACIÓN TURÍSTICA cuando deberíamos escribir CENTRO DE INICIATIVAS TURÍSTICAS.
Lo dicho, pedagogía, con el único fin de evitar errores que tan nefastos pueden llegar a ser y que, a la larga, tan malos resultados ofrecen.

24 ago. 2010

Atrévete a saber

¿Existe en el hombre pereza mayor que la pereza de pensar? Creo que no, que nada hay tan fuerte en nosotros como la indolencia que nos embarga a la hora de salir al encuentro de nuestra propia verdad. Nos cuesta muchísimo servirnos de la razón para ser responsables directos de aquello en lo que creemos y, con demasiada frecuencia, preferimos refugiarnos en la tutela de otros, en las certidumbres de otros, en los caminos mentales que otros nos señalan. Esta pereza de la que hablo no es producto de falta de inteligencia, sino de una desidia peligrosa, pues peligroso me parece confiar a nadie los íntimos resortes por los que ha de regirse nuestro cerebro.

Fue Horacio el que, por primera vez, gritó aquello de: sapere aude, ¡atrévete a saber! Siglos después, la Ilustración recogería ese grito para reforzar el empeño de cuantos, a lo largo de la historia, han optado por ser soberanos de sí mismos y de sus propias ideas, superando ingenuidades, fabulaciones, engaños, prejuicios y mitos con los que se les pretendió atenazar para siempre. El filósofo Immanuel Kant asumiría también la exhortación del escritor romano y nos animó a conquistar la autonomía de pensamiento. Sin esa autonomía, somos marionetas teledirigidas e incapaces de servir intereses que no sean intereses ajenos.

En cuanto acabo de insinuar reside la causa, quizá, por la que la educación es un tema tan disputado y provoca tan agrios debates. Determinados grupos políticos y religiosos saben muy bien que, una vez grabado a fuego un sello ideológico en la mente de los hombres, a éstos les será costoso romper inercias y buscar nuevos espacios en los que apacentar convicciones diferentes de las que se les inculcó siendo niños. En España, además, la educación no ha perseguido formar espíritus críticos, sino dóciles; no ha preparado para inquirir, sino para memorizar y retener; no ha permitido que las gentes descubran hipótesis por sí mismas, sino que cultiven tesis y adoren dogmas impuestos por un “magister”. Los que desean controlar la enseñanza conocen lo cómodo que resulta permanecer en brazos de tutores que nos liberen del fardo enojoso de pensar. ¡Es tan plácido vivir encerrados de continuo en las mismas teleras doctrinales, evitando la convulsión que supone, por ejemplo, llegar a la evidencia de que estamos equivocados y debemos hallar nuevos refugios y certezas nuevas! ¡Es tan confortable no pasar por el molesto trance de tener que “desaprender” para amueblar hoy nuestra cabeza con certidumbres que no son las que ayer albergábamos!

Cultivar la mente significó siempre, en efecto, un gran esfuerzo al que se añadieron a veces las amenazas de quienes nos aterrorizaron con todas las penas de este mundo y del otro si osábamos emanciparnos y pensar por nuestra cuenta. En determinados ambientes educacionales se nos ha señalado hasta hace no tanto tiempo los libros que podíamos leer, y los filósofos que era lícito frecuentar, y las barreras ante las que había que pararse, y los espacios que debían recorrerse sirviéndonos sólo de la credulidad y de la fe. Se trataba de un lavado de cerebro que invitaba a postergar la razón y a inmolarnos en el altar de una sumisión absoluta. Los conocimientos que se transmitían estaban ya depurados de cualquier error por diligentes censores y (aunque fuese un atentado contra la naturaleza humana y contra el progreso) padres y maestros debían ahormar a las generaciones siguientes de tal modo que éstas no sintieran necesidad de cambios ni de aventuras ideológicas. Cuando se abordaba la religión, tanto el dogma como las pautas de unión con la divinidad venían definidos por el criterio de otros y por las misteriosas revelaciones que otros habían disfrutado, por lo que, si alguien cometía el sacrilegio de atreverse a opinar al margen de lo establecido, no tardaban en prohibírselo con celo inquisitorial los guardianes de la verdad y la ortodoxia.

Aunque ahora vivimos en democracia y los tiempos han cambiado, considero que el sapere aude, ¡atrévete a saber!, preconizado por Kant, por la Ilustración y por Horacio, sigue teniendo vigencia en una época como la actual, entreverada de confusión, solapados egoísmos y vacíos pavorosos. Da pena observar a personas inteligentes, incluso con brillantes títulos universitarios, que son esclavas de las mismas perezas y desidias de antaño. Da pena constatar que les basta ocuparse de lo anodino, de lo inmediato o de lo que tiene sólo que ver con aspectos técnicos de la actividad que realizan, pues lo demás continúan rellenándolo con mitos y generalidades que en nada les permiten hacer verdaderamente suyos los porqués que dicen sustentar de su presencia en la tierra ni los porqués del maravilloso escenario de luceros, ideas y seres entre los que les toca ser actores del gran teatro del mundo. Ser actor (no simple comparsa ni mero decorado) obliga a protagonizar acciones que nadie debe asumir por nosotros. Y el cultivo de la mente es, a mi entender, la principal de esas acciones.

En resumidas cuentas, para vivir y llegar a viejos, basta dejarse arrastrar por los años. Para sentirnos auténticos hombres o auténticas mujeres, opino que necesitamos pensar y atrevernos a saber, necesitamos tener el alma embriagada de curiosidad y estar dispuestos a utilizar la razón hasta donde la razón nos lleve.
Adolfo Yáñez

22 ago. 2010

El Convento de la Trinidad

De entre los proyectos que en su momento se quedaron en el “limbo de los justos”, según nos han informado de forma expresa y extensa, se encuentra el que pudo haber sido conocido como “Museo de las Piedras”. Un muy interesante espacio en el lugar que ocupan los restos del desaparecido Convento de los Frailes Trinitarios.
Según nos explican, cuando se edificó en este lugar, se dejaron un número determinado de metros en los que están incluidos los restos del antiguo convento. El compromiso verbal a que se llegó fue acondicionar un poco el lugar y traer al recinto resultante los diversos restos pétreos: trozos de columnas, basas de cruceros, lápidas, piezas de arcos y otros elementos, en muchos casos de granito, creando un espacio visitable al tiempo que se hubieran rehabilitado los derruidos muros que nos quedan del Convento de la Trinidad.
Por desgracia, el compromiso quedó en agua de borrajas. De esta manera los restos del convento siguen sufriendo el total abandono y los restos pétreos siguen esparcidos, cuando no han desaparecido, por los diversos rincones de Arévalo.
Sería muy interesante que este proyecto volviera a ser tomado en consideración. Por un lado no creemos que llevar a cabo este recinto expositivo resultara muy costoso. De paso podría hacerse una pequeña obra de rehabilitación del torreón y los muros que quedan del antiguo convento. Además se recogerían las piedras que están rodando, aún, por ahí.
Por último serviría como homenaje a Fray Juan Gil que, como todo el mundo sabe, cuenta entre sus gestas el haber rescatado al genio de las letras españolas, al autor del Quijote, cuyo nombre luce la calle en la que podemos contemplar los abandonados restos del antiguo recinto conventual.

20 ago. 2010

El Camino de Santiago. La senda del Sureste

La senda levantina tiene una longitud de 1.138 kilómetros desde el Mediterráneo a Compostela y atraviesa cinco regiones: Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha, Madrid, Castilla y León y Galicia. En Castilla y León se extiende por las provincias de Ávila, Valladolid y Zamora con un recorrido de 383,7 kilómetros.
En Ávila el camino entra desde Toledo por El Tiemblo. Allí, de inmediato, nos encontramos con esos cuatro animales cuadrúpedos de difícil identificación, que han sido considerados representaciones de toros o de verracos que preceden de una etapa tardía de la cultura celta. Alguno de ellos presenta inscripciones con signos ibéricos o latinos. En este lugar se firmó el llamado "Tratado de los Toros de Guisando", el 19-IX-1468, entre el rey de Castilla Enrique IV y su hermana Isabel la Católica, por el que se puso fin a la guerra civil castellana al reconocer a Isabel como reina de Castilla.
La ruta, desde El Tiemblo, presenta dos bifurcaciones que llevan a la capital: Ávila, por dos recorridos distintos, uno pasa por El Herradón de Pinares y el otro por el Barraco.
Desde Ávila y hasta Arévalo también tenemos dos rutas más o menos paralelas y que discurren por ambas márgenes de río Adaja. La izquierda que, desde Ávila, nos lleva por Cardeñosa, Peñalba de Ávila, Las Berlanas, Gotarrendura, Hernansancho, Villanueva de Gómez, El Bohodón, Tiñosillos, Arévalo y sale de la provincia por Palacios de Goda y la del margen derecho que, también desde Ávila, pasa por Mingorría, Santo Domingo de las Posadas, Vega de Santa María, Velayos, Blascosancho, Pajares de Adaja, Gutierre-Muñoz, Orbita, Espinosa de los Caballeros, Arévalo y termina saliendo de la provincia por Palacios de Goda.
Vamos a hablar sobre este recorrido y dejaremos para otro día el tramo de la margen izquierda del Adaja.

El ramal del Camino de Levante que pasa por Pajares de Adaja viene documentado en una de las descripciones que Pero Juán Villuga hace ya en el siglo XVI determinando las distancias que hay "de Santo Domingo a Pajares, II leguas y de Pajares a Arévalo, II leguas".

Como ya hemos dicho antes, este tramo parte de Ávila y en su recorrido pasamos por las poblaciones siguientes:

Mingorría: Su iglesia, de clara planta y arquitectura herreriana, cuenta con diversos altares de estilo barroco de columnas churriguerescas. Interesante también la Ermita de la Virgen del Rosario, situada a las afueras del pueblo en un altozano. Al lado de la ermita podemos admirar una figura zoomorfa de origen vetton.

Santo Domingo de las Posadas: Antiguamente el pueblo perteneció al señorío del conde de Molina de Herrera. Todavía se conservan ciertos monumentos, la iglesia y algunas cruces de piedra con inscripciones del siglo XVII, columnas de granito y una talla antigua de un verraco ibérico

Vega de Santa María: Podemos ver la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, retirada del caserío, sobre una loma ubicada hacia naciente. El ábside mezcla la argamasa y el chinarro con una amplia faja de ladrillo decorada con hiladas a sardinel dispuesto entre dobles hiladas de ladrillo a soga. La torre tiene asimismo una bella traza mudéjar.

Velayos: En la plaza está la iglesia parroquial de San Isidro. Es de una sola nave, con espadaña-campanario situado a los pies. Según consta en una lápida en la fachada se comenzó a construir en 1691. Es de la escuela herreriana, construida principalmente con piedra de sillería, cantos rodados unidos por argamasa de cal, siendo la espadaña de ladrillo visto. Podemos disfrutar, asimismo, de interesantes cruceros en el recorrido que lleva desde el cementerio a la plaza de la iglesia.

Blascosancho: La iglesia parroquial es de cruz latina con espadaña y bóvedas del barroco en el crucero. Cuenta con un altar de claro estilo barroco con columnas salomónicas, presidido por San Boal. La nave principal es más antigua, se cree que del S. XIV, con techumbre de madera. El atrio es de tres arcos sobre dos columnas.
En esta localidad, también podemos admirar el Palacio de los Condes de Cerbellón. Es un edificio de estilo Mudéjar y pudo existir como casa feudal en torno a la cual se construirían las casas de los sirvientes y la iglesia, originando así el casco urbano del pueblo. El Palacio es de un estilo muy sobrio sin determinar su fecha exacta de construcción. Aún mantiene en su fachada principal portadas de estilo mudéjar de ladrillo con alfiz.

Pajares de Adaja: La iglesia de San Juan Bautista se construyó a lo largo del siglo XVI. El cuerpo de la iglesia es obra de mampostería y tiene esquinas reforzada con buenos sillares. La puerta principal, abierta al sur, está formada por grandes dovelas y enmarcada en alfiz. La torre empezada con hiladas de sillería se continuó en ladrillo. De marcado estilo herreriano, el cuerpo de campanas se remata con balaustrada y bolas de granito.

Gutierre-Muñoz: Iglesia muy reformada que conserva algunos muros de estilo mudéjar así como un interesante artesonado.

Orbita: La torre desapareció por derrumbe hace algunos años. Era uno de los ejemplos mudéjares más notables del entorno. La posterior restauración deja mucho que desear.

Espinosa de los Caballeros: Bajo la advocación de San Andrés, este templo, del que ya hemos hablado en otra ocasión, sí podría catalogarse como románico y mudéjar, pues en él se combinan los dos estilos artísticos. Es una verdadera joya arquitectónica.
Su cabecera de sillería, formada por un tramo recto y otro curvo, es de gran sencillez decorativa, con temas vegetales y figurativos, concentrada en los canecillos que forman el alero y en los capiteles de las columnas que marcan sus verticales.

Arévalo: En el recorrido por el que discurre el Camino a su paso por la antigua villa, nos vamos encontrando con algunos de los elementos mudéjares más interesantes que existen en el norte de la provincia.

Palacios de Goda: La torre Almenara nos acompaña en nuestra salida de la provincia de Ávila para entrar en la de Valladolid.

Y el Camino sale de nuestro territorio. El Camino era, es, de ida y vuelta. Importante su componente místico y religioso. Pero no menos importante fue el continuo acarreo de cultura y de conocimiento que sustentó. El Camino de Levante, no lo olvidemos, pasa por Toledo y Toledo fue en su tiempo, el centro neurálgico del saber. Desde Europa venían a visitar a “Sant Iago” y muchos continuaban en busca de otra luz, la luz de la sabiduría que, a través del “Mare Nostrum”, procedía de Grecia y de Roma. La medicina, la arquitectura, la filosofía, toda la ciencia entonces conocida, viajaron hacia Europa pasando por nuestras tierras. Por el camino de Levante. Por esta Senda Peregrina que une dos mares.
Lección de historia
Radio Adaja

19 ago. 2010

Basta con los despropósitos

En Tribuna Libre del Diario de Ávila, Emilio Rodríguez Almeida,  Dr. en Arqueología e Historia Antigua de la Pontificia Accademia Romana di Archeología; Miembro Extranjero del Deutsches Archaeologisches Institut, Röm. Abt.; Doctor H.C. por la Universidad de Sevilla, nos plantea un asunto que podría, creemos, servir muy bien para muchos otros sitios, incluido Arévalo.

"Amigo teniente de alcalde Plaza: No me lo tome a mal, si le sonase desabrido mi estilo directo y sin recovecos inútiles. No estoy de acuerdo, esto es todo, y lo que diré será con todo el afecto que tengo a esta ciudad y sus cosas que son sagradas para mí. Yo pasaré, ustedes también: ella no. Por tanto, acepte mi crítica con el espíritu de amigo que le supongo y que yo mismo le ofrezco.
Si usted piensa lo que proclama en público (Diario de Ávila, 10-8-10, p. 6: «Del informe de ICOMOS sólo nos preocupa el retraso que pudiera provocar al proyecto», refiriéndose al del parking del Teso del Carmen), yo lo siento mucho, porque esto es añadir un despropósito a otro despropósito. Y si lo que hace es prestar su voz para que alguien hable «por boca de ganso», tanto peor, porque defender a toda costa y por cuenta ajena lo indefendible es mayor despropósito todavía. Cosa mala de por sí no es defendible, lo siento. Ni con el pretexto de la lealtad corporativa."

17 ago. 2010

Ermita de la Lugareja

Obra cumbre del Mudejar. Arévalo. Declarado Monumento Nacional por Decreto 0265 M de 3 de junio de 1.931. La visita a la ermita se puede realizar todos los miércoles de 13 a 15 horas. Hay un número de teléfono 699-948 902 para concertar cita previa.


Situada a dos Km de Arévalo, en un lugar llamado "El Lugarejo" (de ahí su nombre) se encuentra esta joya del mudéjar, pues está considerada como una de las obras cumbres de este arte.
El primer documento existente acerca de esta iglesia es del siglo XIII, según una bula de 1178 en la que es citada como "Monasterio de Santa María de Gómez Román" y era monasterio de monjes.
Según la tradición los hermanos Gómez y Román Narón, caballeros franceses o "afrancesados" a juzgar por sus armas, y residentes en este "lugarejo" (pequeña aldea o alquería) fueron sus fundadores, de ahí el nombre del monasterio.

En el 1210 se da su primera reglamentación; en 1237 sigue siendo masculino y ya en 1245 es monasterio femenino de la orden benedictina, viviendo las monjas en él hasta la década de 1520, en que se trasladan al palacio Real de Enrique II de Trástamara (derribado en 1976).
Durante el siglo XVII, ya se encontraba en ruinas, y del gran monasterio que debió ser sólo quedan en pie la cabecera y el crucero.
Tiene, la cabecera, un triple ábside, un cimborrio-que no torre- sobre el tramo recto del ábside central y los arranques de un edificio más grande cuya existencia queda demostrada con las últimas excavaciones arqueológicas, y del que no podemos precisar el momento en que desaparecieron sus naves.
Los ábsides tienen sus tramos curvos organizados con única faja de altos y esbeltísimos arcos doblados, con pilastras anchas. Las pilastras arrancan sobre un potente zócalo de mampostería con verdugadas de ladrillo y se rematan, en el caso del ábside central, con un singularísimo remate formado por un primer friso de esquinillas y luego por una cornisa que parte de una hilada de ladrillos moldurados y rematada con otro potentísimo friso de esquinillas.

Los laterales no tienen en la cornisa este último friso y su modelo se repite en el frente del tramo recto del ábside de la epístola.
Sobre el tramo central de la capilla mayor se construyó un espléndido cimborrio, cuadrado en su exterior, decorado con una serie de arcos doblados, ciegos todos menos el central, en el que se abrió una ventana para iluminar el interior. Como base y remate de estas arquerías del cimborrio se encuentran unos frisos de esquinillas.
El tambor tiene dieciséis arcos doblados construidos con ladrillos moldurados, siendo todos ciegos menos los cuatro correspondientes a los centros del cuadrado cimborrio del exterior, y apoya y remata, una vez más, en los tradicionales frisos de esquinillas. También tiene aquí una serie de elementos decorativos como son unos florones con cabezas labradas, que a la altura de los arcos separan los huecos del tambor de piedra. En el interior nos sorprende la belleza de un espacio arquitectónico desnudo y singular. Tiene influencias mudéjares, románicas y cistercienses.
Sobre el tramo recto de la capilla mayor, el cimborrio cuadrado se convierte en un espacio cupuliforme, mediante la incorporación de grandes pechinas sobre las que arranca un tambor y sobre las que se construye una gran cúpula con una clave central.
Procede del sitio de nuestro buen amigo
y colaborador Mario Gonzalo

15 ago. 2010

La Llanura número 15

Ya podéis retirar vuestro ejemplar de La Llanura número 15 en los lugares habituales.

(Algunos de los lugares en que podéis recoger La Llanura son los siguientes: Bar Impacto, Vinilandia Bar, Fotografía José Antonio, Bar El Teso, Estanco Tere, Asesoría Fénix, Bar Avenida, Seguros Mapfre, La Cruz de Arévalo, Floristería Carmen, Autoservicio Pilarín, estanco de la calle Arco de Ávila, Casa Muriel, Perfumería Suma, estanco de la plaza del Arrabal, Bar Los Cinco Linajes, Bar Juan II, Cafetería Desiree, Bar Pavero, Bar Colino. También en el Ayuntamiento de Arévalo, en la Biblioteca Pública y en el Hospital.)

13 ago. 2010

El Colegio de los Jesuitas

EL COLEGIO DE LOS JESUITAS DE ARÉVALO Y LA IGLESIA DE SANTIAGO APOSTOL

PREÁMBULO
El año 1506 ó 1507, el Contador Mayor de Castilla, Juan Velázquez de Cuéllar, pide al Señor de Loyola que le mande un hijo suyo para tenerlo como propio. Entre los hermanos se decide mandar al menor, a Íñigo, que va a Arévalo, donde estaría un mínimo de once años. En esta época, Iñigo de Loyola pasó la mayor parte del tiempo, en el hoy desaparecido Palacio Real aprendiendo las artes de las letras y las armas. El mismo relata que: “era dado a las vanidades del mundo y principalmente se deleitaba en ejercicio de armas con un grande y vano deseo de ganar honra.”
Ignacio de Loyola fue, más tarde, fundador de la Orden de los jesuitas, orden que en muy poco tiempo adquirió una notoriedad extraordinaria en todo el mundo conocido.
El recuerdo de la estancia en Arévalo de Iñigo de Loyola podría explicar que, años más tarde, Hernán Tello de Guzmán y su esposa propiciaran la fundación del colegio de la compañía de Jesús.

BREVE HISTORIA DEL COLEGIO.
El colegio de Santiago de la Compañía de Jesús se creó gracias al legado de Hernán Tello de Guzmán y Quiñones, alférez mayor y regidor perpetuo, capitán general de Oran y de su esposa doña María Tello de Deza. La compañía una vez formalizados los documentos de la herencia en febrero de 1579, se encargó de la adquisición de diversas propiedades comprendidas entre la antigua puerta de San José hasta la iglesia de San Martín (en la zona que hoy conocemos como el Teso y calle de San Ignacio de Loyola).
Comenzó la construcción en 1593 y a fin de agilizar el comienzo de las clases, el Concejo se encargó de ceder varias calles pertenecientes al Común de Vecinos y un mínimo de 400 ducados por año, con la obligación del colegio de mantener los reparos y construcciones de la muralla, cubos y almenas linderas a los edificios. La iglesia y el segundo claustro terminan de construirse en 1602.
Desde 1595 y hasta finales de marzo de 1767, se impartieron clases de gramática y latinidad a una media de entre 30 y 50 alumnos internos.
En 1608 los religiosos de la compañía se encargaron de traer las reliquias del santo patrón San Vitorino.
En 1735, considerando la iglesia poco capaz, se aumenta el crucero.
En los últimos días de marzo de 1767 el Corregidor de Arévalo licenciado don Gaspar
Delgado Llanos y Moreda, recibió un pliego cerrado que no debía de abrir hasta el siguiente 2 de abril y una vez enterado de su contenido dar cumplimiento a las ordenes que dicho pliego comprendía. El pliego daba orden expresa e instrucciones para llevar a cabo la expulsión de la villa de los Padres y Hermanos pertenecientes a la Orden de los Jesuitas.
Una vez concretada la expulsión, los bienes del colegio, fueron inventariados y en muchos casos enajenados en pública subasta. Algunos pasaron a los palacios obispales y los menos fueron llevados a alguna de las parroquias abiertas en aquella época en Arévalo.
En 1771 la iglesia se convirtió en parroquia de San Nicolás de Bari, al desaparecer la entonces existente, dedicada a la advocación de este santo, por el grave estado en que se encontraba ya que carecía de feligresía.

HISTORIA DE LA INSTRUCCIÓN EN ARÉVALO.
Ya hemos visto que Hernán Tello de Guzmán, y su esposa doña María Tello, fueron los primeros fundadores de la enseñanza gratuita y de pago, para los hijos de la Tierra de Arévalo. Encargaron de su misión educadora a los hijos de San Ignacio, posiblemente influido el matrimonio Tello de Guzmán por la amistad con San Francisco Javier, o por lo señalado anteriormente, el recuerdo de la estancia en Arévalo de Ignacio de Loyola.
Antes del siglo XVI la enseñanza se ocultó en los claustros franciscanos de los conventos de la Villa, y los que se alejaban de ella, la adquirían en los conventos de Ávila o en las Universidades de Salamanca, Valladolid o Alcalá.
A la expulsión de la Compañía de Jesús se encargó el Ayuntamiento de nombrar dos maestros por oposición, que se hicieron cargo del abandonado edificio con la denominación de «Real Colegio de Santiago», que desapareció hundido en el pasado siglo XIX, y con sus materiales y en el mismo solar se construyó el edificio que albergaba en 1928 el segundo distrito de las escuelas.

EN LA ACTUALIDAD.
En los últimos años el abandono de las edificaciones han ido llevando a su progresiva ruina, estando en este momento la techumbre de la iglesia prácticamente derruida, salvo la bóveda de crucero y las paredes que aguantan los embates del tiempo. Respecto a las dependencias del colegio propiamente dichas, la dejadez, por parte de las últimas corporaciones municipales, está llevando a que por falta de atención a los retejos y reparaciones puntuales del edificio, este empieza a mostrar signos de ruina evidente.
En Agosto de 2008 desde la asociación cultural La Alhóndiga se efectuaron las gestiones para que la iglesia de Santiago Apóstol, y actualmente conocida como San Nicolás de Bari, entrara a formar parte de la Lista Roja del Patrimonio que promueve la asociación Hispania Nostra. Este hecho nos ha permitido, en primer lugar hacer que la Iglesia exista, hasta ese momento era un edificio desconocido para la mayoría de los arevalenses y por supuesto para el resto de habitantes de La Moraña y Tierra de Arévalo. En segundo lugar iniciar una serie de gestiones, solicitudes y propuestas que tienen a buscar formulas que, en un futuro no muy lejano, nos permitan rehabilitar las dependencias del colegio y la iglesia. Las propuestas que desde la asociación hacemos van por los siguientes caminos:

PROPUESTAS.
El colegio podría volver a ser un centro en que se difundiera el conocimiento, y la iglesia una hermosa biblioteca o una sala de conferencias.
El conjunto de edificios pasarían a formar parte de una Escuela de Estudios del Mudéjar, en la que se recogerían, debatirían e impartirían los conocimientos relativos a este bello y complejo estilo artístico y cultural tan característico de todo nuestro territorio.
Podría crearse, también, y de forma paralela, un gran centro de enseñanza formativa de carácter profesional que propiciara la creación de pequeñas empresas y profesionales especializados en las labores de reparación, consolidación y conservación de la gran cantidad de edificios y otros elementos existentes de estilo mudéjar.
Estas propuestas y otras similares las hacemos a menudo buscando que, en un futuro, esperemos que no muy lejano, el Colegio de los Jesuitas y su iglesia de San Nicolás sean restaurados. Las hacemos en el intento de evitar que estos edificios que una vez sirvieron para enseñar latinidad y gramática a tantos, a veces, tan ilustres personajes, terminen por caer en la más ignominiosa ruina. Intentando evitar que terminen por ser un triste recuerdo.
Lección de historia

12 ago. 2010

Perseidas

Las Perseidas, popularmente conocidas como las Lágrimas de San Lorenzo, son una lluvia de meteoros de actividad alta. No es la mayor lluvia de meteoros, pero sí la más popular y observada en el Hemisferio Norte debido a que transcurre en agosto, mes de buen tiempo y vacacional por excelencia.
Su período de actividad es largo y se extiende entre el 16 de julio y el 24 de agosto. Su máximo es el 11 de agosto con Tasa Horaria Zenital (THZ) 100, lo que le convierte en la 3ª mayor lluvia del año.
Son meteoros de velocidad alta (59 km/s) que radian de la constelación de Perseo o Perseus. Por tanto su alta declinación (+58º) no permite su observación en regiones australes, ya que desde el ecuador alcanza tan sólo los 32º de altura.
Las Perseidas son también conocidas con el nombre de lágrimas de San Lorenzo, porque el 10 de agosto es el día de este santo. En la Edad Medieval y el Renacimiento las Perseidas tenían lugar la noche en que se le recordaba, de tal manera que se asociaron con las lágrimas que vertió San Lorenzo al ser quemado en la hoguera, concretamente en una parrilla.
(más en Wikipedia)

Tiñosillero barro

Este tradicional oficio de alfarero persiste gracias a Crescencio del Dedo, más conocido como “Chencho”.
Él heredó hace 30 años este oficio de su familia política. Esta sí que tenía una larga tradición en el oficio. Realiza su trabajo en un taller en Tiñosillos.
Esta actividad artesanal, como otras, te atrapa y por un momento parece hacer parar el tiempo. No sé desde hace cuantos miles de años se hacen los cántaros y las vasijas de barro cocido, desde cuando sirven para transportar el agua y el alimento. Si que tenemos alguna referencia más de su uso, de las cazuelas de “tiñosillero barro” donde se hacen los asados de Arévalo y particularmente el COCHINILLO ASADO.
Ahora el barro ya no es sólo de la tierra de Tiñosillos, se mezcla con otros comprados en Barcelona o en Valencia. También se mezcla con barro refractario especial para hornos. Ahora se utilizan máquinas que ayudan a preparar el barro y limpiarlo. Y el torno para ir dando forma a las piezas es eléctrico.
Una vez preparado el barro se le da forma y se le deja secar. Depende de si es verano o invierno tarda más o menos, pero, como mínimo, necesita dos o tres días. Una vez secas, las piezas se lijan y se lavan.
Luego se cuecen en el horno a 1.050 grados durante ocho horas, y se dejan enfriar alrededor de  un día.
Las piezas preferidas de nuestro artesano son el cuenco de la tradicional “Sopa Castellana”, el del Consomé y el del Gazpacho y la estrella es la Cazuela de Asar.
Todas las piezas que se fabrican son de uso alimenticio y su decoración escasa, sobria y con espíritu totalmente castellano.
A “Chencho” le queda poco para jubilarse y le gustaría dejar su negocio en buenas manos, pero en estos momentos de crisis, a pesar de escasear el trabajo tampoco estamos dispuestos a faenar en cualquier cosa.

Rebeca T. GÓMEZ CARPIZO
La Llanura nº 4
Septiembre de 2009

10 ago. 2010

Chuchi Prieto y la Arquitectura de Arévalo

Este fin de semana se ha presentado en la ciudad abulense "Arévalo: cientos de ladrillos, de ladrillos centenarios", libro que recoge una magnífica colección de 140 imágenes captadas por un arevalense de pro, Jesús Prieto "Chuchi". En el parto he tenido algo que ver pues he escrito el prólogo en el que digo, entre otras cosas:
"Mientras el Arevalillo y el Adaja discurren silenciosos, bajo la severa mirada del antiguo castillo -tan antiguo que ya va por sus quinientos años de existencia, ahora anfitrión del Museo del Cereal, quizá el cultivo más humilde y necesario que la Humanidad conoce y que aquí posee carta de naturaleza con todo merecimiento histórico-, la ciudad de Arévalo recibe al visitante con una celebración que no cesa: la de ser lugar singular de conservación de arquitecturas románico-mudéjares en el amplio escenario castellano, honor que comparte con otras poblaciones como Cuéllar en Segovia, Olmedo en Valladolid o Alba de Tormes en Salamanca".
Coincidiendo con la presentación del libro, en la Casa del Concejo, Chuchi, que lleva 16 años viviendo en Valencia, ha colgado una selección de fotografías sobre el patrimonio histórico de su ciudad natal. La semana anterior había inaugurado otra muestra, en el Balneario de Chulilla, con el titulo Ancha es Castilla".
Hace unos años, se me ocurrió plantear la posibilidad de volver a Castilla. Y así es como, verano tras verano, me he permitido la vuelta. Una vuelta en varias etapas que me ha acercado a localidades que no pude conocer en mis excursiones de los años sesenta-setenta, cuando residía en Madrid. La última etapa, llevada a cabo hace unas semanas, estuvo centrada en las provincias de Palencia y Burgos, con la intención de conocer las magníficas huellas arquitectónicas que dejaron por ahí el Románico y el Gótico. Al pasar por Arévalo, de regreso a Valencia, me dije: "Dentro de unos días volveré por aquí y presentaré el libro de mi amigo".
Las circunstancias han querido que tal vuelta no se haya producido. Pero mi ausencia no ha impedido que el libro contara con mi presentación, que fue leída en el acto del viernes.
La mirada del visitante que proviene de la periferia peninsular siempre resulta especial, como especiales fueron las del sevillano Antonio Machado, el vizcaíno Miguel de Unamuno y el alicantino José Martínez Ruíz "Azorín". Quien a Castilla llega procedente de la costa mediterránea trae la humedad salina del mar y el hedonismo pagano de las tierras fértiles. Su personalidad tropieza con el clima seco de la meseta y sus religiosos ladrillos centenarios.
Mercantil de Levante
09-08-2010

Convento Extramuros de Madrigal

La Asociación Amigos de Madrigal, celebró el pasado sábado, 7 de agosto,  su VI manifestación reivindicativa a favor de la limpieza y consolidación del convento Agustino de Extramuros de la localidad de Madrigal de las Altas Torres (Ávila).
Al acto acudieron cerca de 300 personas, encabezadas por el presidente de esta Asociación, el alcalde de la localidad y los vecinos y visitantes de Madrigal.
En el acto se leyó un manifiesto denunciando el poco interés mostrado por la junta de Castilla y León al no llegar a un acuerdo con los propietarios de edificio.
A si mismo los presentes comprobaron como se sigue dañando este edificio, las lluvias del pasado invierno provocaron numerosos desplomes de lienzos y pechinas de yeso del patio, por no hablar de la cantidad de malas hierbas que convierten el patio en una zona nada visitable a los turistas.
Para seguir con los despropósitos, la Asociación denuncia que la pasada primavera se ha pasado unos arados en las fincas limítrofes y se ha llegado hasta la misma fachada de edificio, sin respetar la zona de protección con la que cuenta un edificio como este, ya que esta declarado BIC.

8 ago. 2010

Pantocrátor

Iglesia de Santa María La Mayor. Arévalo.  Incluida en el programa de la Junta de Castilla y León "Abrimos en verano", puede visitarse hasta el proximo 17 de Septiembre , de Martes a Domingo, en horario de 11 a 14 y de 17 a 20 horas.

En su interior, desgraciadamente mal restaurado, quedan restos del espléndido artesonado mudéjar del coro bajo.
En la nave un enterramiento gótico. En al ábside, un formidable conjunto de pinturas murales románicas, es el más importante conocido de la comarca, pero en mal estado de conservación y dañado por antiguos incendios.
Aún así, denotan gran valor antístico y en ellas se aprecian dos momentos en su ejecución s.XII-XIII, representan un Pantocrator en mandorla con tetramorfos, figuras, diferentes alegorías y cenefas, siendo muy llamativas unas caras barbadas, de grandes ojos almendrados e insertadas en el volumen de los ladrillos esquinados. En la unión de la bóveda y el tramo curvo del ábside se aprecia una inscripción en letra gótica.
Durante el curso de una restauración se encontró un conjunto mural de gran importancia que decora el cascarón del ábside y que, por su excelente conservación, se considera uno de los más importantes de la región.
Se trata de un Pantocrátor en mandorla rodeado de los símbolos del Tetramorfos bajo los cuales, y separados por una greca, se encuentran restos de lo que pudo ser el colegio Apostólico..Se trata de la obra de un maestro popular que, por estilo y cronología, a mediados del siglo XIII, puede ser puesto en relación con el autor de las pinturas de San Justo de Segovia.
En el interior lo más destacable son las pinturas de la cabecera y el artesonado del sotocoro. Las pinturas más antiguas góticas del XIV, se encuentran en la cabecera; se trata de un Pantocrátor rodeado de mandorla, con la Jerusalén Celeste en los pies. Bendice con la diestra y sostiene la bola del mundo coronada por una cruz con la izquierda. En el cuerpo de ventanas encontramos escenas de difícil interpretación debido al mal estado en que se encuentran.
Pantocrátor.  1. m. En el arte bizantino y románico, representación del Salvador sentado, bendiciendo, y encuadrado en una curva cerrada en forma de almendra.

Procede del sitio de nuestro buen amigo
y colaborador Mario Gonzalo

7 ago. 2010

Arquitectura mudéjar

El término mudéjar, que deriva del árabe Mudayyan (“aquel a quien ha sido permitido quedarse”), designa un fenómeno artístico privativo de España: la pervivencia del arte islámico en territorio peninsular tras la conquista cristiana de al-Andalus. Se desarrolla desde fines del siglo XII hasta el siglo XVI en los reinos cristianos de la Península Ibérica en los que se da una situación de tolerancia religiosa característica de la sociedad medieval hispana, conviviendo cristianos, judíos y musulmanes.
Cuando los reinos cristianos de España inician a partir del S. X la paulatina recuperación de las ciudades dominadas por el Islam, se encuentran con el problema de la dificultad de repoblación de los núcleos urbanos reconquistados, por lo que se autorizó a los moros vencidos a permanecer en territorio cristiano, conservando la religión islámica, la lengua árabe y un estatuto jurídico propio. Hasta el año 1502 no fueron obligados a convertirse en la Corona de Castilla, decisión que se retrasó hasta el año 1526 en la Corona de Aragón. Estos moros o mudéjares, una vez convertidos, son conocidos con el nombre de moriscos. Todavía permanecieron en territorio español hasta su definitiva expulsión en los años de 1609 y 1610, ya en el reinado de Felipe III.
No cabe duda de que los conquistadores cristianos estaban deseosos de dejar muestra de los estilos occidentales europeos, románico y gótico, en las ciudades tomadas al Islam; pero múltiples condicionamientos frenaban notablemente este impulso de desarrollo del arte occidental.

Características generales
El rasgo más importante del arte mudéjar es el empleo de materiales pobres, ladrillo y mampostería principalmente, junto al yeso y madera. El éxito del estilo mudéjar se debe a la economía y rapidez respecto al uso de la piedra. Los elementos constructivos son cristianos y musulmanes.
La abundante decoración islámica disimula la pobreza del material: arcos ciegos, impostas, red de rombos, rehundimientos, ajedrezados, espina de pez… y otras imaginativas y diversas combinaciones con el ladrillo.
En su mayor parte es obra de alarifes mudéjares que eran una mano de obra barata y cualificada, aunque también posteriormente lo realizaron los propios cristianos. El mudéjar encontró su máxima expresión en la arquitectura, en general construcciones de carácter religioso (iglesias, sinagogas y mezquitas) aunque también se hicieron edificios civiles.
La planta de la mayoría de las iglesias es rectangular de una o tres naves, con un ábside semicircular cubierto con bóveda de cuarto de esfera. Las naves se cubren con techumbre plana o armaduras de par y nudillo, generalmente en forma de artesonado. Suele haber una torre en el crucero o en un lateral, decorada con arcos ciegos que al ascender se transforman en vanos.
En Castilla y León se desarrolla una importante variante regional del mudéjar, el llamado «mudéjar castellanoleonés» o «románico de ladrillo». Los alarifes siguen la tipología románica tanto en planta como en alzado, utilizando arcos de medio punto, pilares, arcos ciegos exteriores y portadas abocinadas con arquivoltas, más pequeñas que las románicas y recuadradas por alfiz, pero en ladrillo combinado con mampostería. A veces se terminan en ladrillo iglesias iniciadas en piedra.

El mudéjar en Ávila
En Ávila existe un foco mudéjar de gran entidad concentrado de forma especial en el norte de la provincia. A pesar de la importancia que tiene el arte mudéjar para el patrimonio abulense no son muchos los estudios serios realizados sobre el tema.
Salvo el Catálogo Monumental de Gómez Moreno, obra por otra parte de obligada referencia en los estudios sobre el mudéjar abulense no existen mucha documentación especializada sobre este arte. A este vacío bibliográfico y documental tenemos que añadir el elevado número de edificios conservados, el mal estado de conservación de muchos de ellos, el abandono de otros tantos y las torpes restauraciones, e incluso, infames intervenciones que se han llevado a cabo en otros casos, proporcionando unos rasgos que han desvirtuado de forma notable las originales características de estos edificios.

El Mudéjar en el territorio de la Moraña y Tierra de Arévalo
En palabras de Manuel Gómez Moreno, recogidas por José Luis Gutiérrez Robledo en la Enciclopedia del Románico de la Provincia de Ávila podemos leer:
“Entre la Moraña y las serranías de la provincia hay una perfecta distinción de suelo, de clima, de raza, de trajes y también de arte. La Moraña tiene su arquitectura especial, no sabemos si originaria o importada, pero sí que constituye un centro, irradiando hacia Salamanca, Zamora, Valladolid y Segovia: arquitectura impuesta por la naturaleza del suelo, arquitectura popular, semimoruna, semicristiana, reflejo de la vida nacional frente al elemento avasallador francés apadrinado por la Corte y por los monjes, que representan las arquitecturas románica y ojival.
….
La gran meseta de Castilla y León carece en su mayor parte de buena piedra: el material indicado es, pues, el ladrillo, o el tapial de cantos esquistosos y graníticos trabajados con mortero y cal
Arévalo, Madrigal, Fontiveros, el territorio, en fin, del norte geográfico de la provincia de Ávila es un foco fantástico de esta particular y hermosa forma de arquitectura y arte.

¿Románico de ladrillo, Mudéjar, Románico Mudéjar?
Pero el estilo ¿es? ¿Románico de ladrillo? , ¿Mudéjar? , ¿Románico Mudéjar?
En palabras de nuestra buena amiga Arancha Ceada: “la clave está en que el mudéjar perduró a lo largo de los siglos porque persistió primordialmente su técnica a la vez que su estilo iba casándose con todos los estilos nuevos.
El estilo románico, pasó de moda, y su técnica quedó obsoleta. Por tanto fue reemplazado por la técnica y el estilo del gótico que a su vez lo fue por el renacimiento y este por el barroco…
Y mientras unos estilos reemplazaban a otros, el mudéjar se combinaba con todos ellos. No puede hablarse por tanto de un “mestizaje” (de un “híbrido” entre mudéjar y románico), sino de un “maridaje” (palabra que les gusta mucho ahora a los gastrónomos). El “maridaje” siempre permite el “divorcio” y esto es lo que pasó con el matrimonio románico-mudéjar: el mudéjar le dijo “ahí te quedas” al románico cuando pasó de moda y se casó con el gótico que estaba en boga.
Y es que el mudéjar tenía demasiadas cualidades para desaparecer con las modas: era barato, factible, proporcionaba soluciones arquitectónicas que el ladrillo permite y la piedra no y tenía un estilo muy casable.
Por tanto, hablaríamos de que las iglesias de nuestro territorio serían de estilo románico-mudéjar: el estilo artístico es románico con alguna intrusión mudéjar y la técnica y las soluciones arquitectónicas son mudéjares, pero siguiendo cánones románicos. No podríamos decir que son iglesias “mudéjares” sólo, porque el término se quedaría muy corto, ni “románicas de ladrillo”, porque el mudéjar es mucho más que el simple uso del ladrillo. El mudéjar tiene una gracia especial que no sólo le da la técnica. Las construcciones son una auténtica joya, por la mezcla de la ingenuidad y sencillez del románico con la efectividad mudéjar. Es el arte del pueblo. Un auténtico placer”.
Lección de historia
Radio Adaja, 4 de agosto de 2010

6 ago. 2010

Inauguración de la exposición fotográfica

Chuchi Prieto muestra en la Casa del Concejo “Cientos de Ladrillos, de ladrillos Centenarios”
Presentará su libro de fotografías con el mismo nombre

La asociación de cultura y patrimonio La Alhóndiga de Arévalo, junto con la concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Arévalo colabora con el fotógrafo arevalense Jesús Prieto, Chuchi, en la organización de la exposición de fotografía de gran formato y en la presentación del libro titulado “Cientos de ladrillos, de ladrillos centenarios”, elaborado por el mismo autor.
La inauguración de la muestra, así como el acto de presentación del libro, tendrá lugar en la sala de conferencias de la Casa del Concejo en Arévalo el próximo viernes día 6 de agosto a las 20,30 horas, y contará con la intervenciones de la teniente de alcalde y Concejala de Cultura, Sonsoles Arroyo Fragua, del presidente de La Alhóndiga de Arévalo y comisario de la muestra, Juan Carlos López, así como del autor de los trabajos, Chuchi Prieto. De igual forma se leerá una crítica sobre la exposición realizada por el periodista, escritor y crítico de arte, Rafael Prats Rivelles, que por motivos de salud no va a poder estar presente en el acto como él hubiera deseado.
La muestra se compone de veintitrés fotografías de gran formato a un tamaño de cien por sesenta y seis centímetros con diversas instantáneas de esta ciudad que atesora importantes monumentos de arquitectura mudéjar.
Chuchi Prieto, arevalense afincado actualmente en Valencia, es desde muy joven un gran aficionado a la fotografía y un gran estudioso de casi todas las técnicas fotográficas, desde las más puras y clásicas hasta las más avanzadas y modernas. Actualmente trabaja, casi en exclusiva, la fotografía digital de forma autodidacta.
En los últimos seis años se dedica a la fotografía expositiva y de concurso habiendo obtenido, durante este periodo, numerosos premios y menciones.
Ha expuesto en diferentes salas. Desde el pasado 29 de julio y en el Balneario de Chulilla, Chuchi Prieto tiene, además, abierta la exposición de fotografías "Ancha es Castilla". Esta muestra, que tiene carácter itinerante, se compone de 23 fotografías de autor en Gran Formato que pretende dar a conocer, un poco más, las nueve provincias que componen la Autonomía de Castilla León.
Cientos de ladrillos, de ladrillos centenarios” permanecerá expuesta en La Casa del Concejo desde el 6 de agosto hasta el 31 de agosto, en horario de tarde, desde las 20,00 a las 22,00 horas.

5 ago. 2010

Retratos Leales del Mudéjar

Retratos Leales del Mudéjar recorrerá los municipios morañegos involucrados en el Proyecto LEAL

La exposición fotográfica Retratos Leales del Mudéjar va a recorrer 7 municipios morañegos durante este verano. La muestra recoge las fotografías realizadas por los técnicos del Proyecto LEAL, Legado y Alianza Hispanoárabes para el Desarrollo Rural. Las 60 fotografías seleccionadas muestran diferentes perspectivas del patrimonio natural y cultural de La Moraña.

LUGARES Y FECHAS.
Donvidas, del 26 de julio al 1 de agosto.
San Esteban de Zapardiel, del 2 al 8 de agosto.
Sinlabajos, del 2 al 8 de agosto.
Espinosa de los Caballeros, del 9 al 15 de agosto.
Narros de Saldueña, del 30 de agosto al 5 de septiembre.
Albornos, del 20 al 26 de septiembre.
Aldeaseca, del 27 de septiembre al 3 de octubre.
La exposición recorrerá el resto de los municipios morañegos que participan en el proyecto LEAL a partir del mes de Octubre.

Más información: http://www.proyectoleal.es/
E-mail: info@proyectoleal.com

4 ago. 2010

Escombros a las cuestas

En la obras de “consolidación” que se están haciendo en las “cuestas” del Mirador (calle de San Ignacio de Loyola), hemos podido comprobar que se están arrojando, cuesta abajo, los escombros que se están quitando en las indicadas obras.
Un cono de desechos llega ya hasta el río.
Esperemos que el descuido o el descontrol sólo vengan dados en este asunto, que por otra parte supone añadir más degradación a las sufridas laderas de nuestro río Adaja. No queremos ni pensar que parecido descuido o descontrol lleguen a afectar a aspectos constructivos o estructurales de la obra en cuestión. Sólo recordar que en las casas bajo las que se están haciendo estas “consolidaciones” viven personas.
De todas formas, nos parece que no se deberían seguir arrojando escombros a las “cuestas”.

3 ago. 2010

El mercado medieval de Madrigal

El mercado medieval se consolida como el gran atractivo turístico de Madrigal de las Altas Torres

Aunque los organizadores esperan una mayor afluencia de público, la tercera edición del mercado medieval de Madrigal de las Altas Torres se ha confirmado como el principal atractivo turístico de la villa morañega. Así lo demostró la cantidad de público de otras provincias que el sábado y el domingo se acercaron a conocer el patrimonio de la villa natal de Isabel la Católica aprovechando la celebración de la fiesta medieval.

La muralla más desconocida

2 ago. 2010

Una casa de las de antaño

Poco imaginaba el pequeño Eugenio que su afán por coleccionar objetos cotidianos y aperos de labranza acabaría convirtiéndose en un interesante proyecto que ha permitido que centenares de personas, entre ellas muchos niños y niñas, conozcan cómo se desarrollaba la vida de los hombres y mujeres que vivían en la provincia de Ávila hace más de medio siglo.
Hace diez años el pintor abulense Eugenio López Berrón reunió en su localidad natal, Gotarrendura, todos los ‘bártulos’ acumulados durante, al menos, 50 años de coleccionismo de lo cotidiano.

Año Jacobeo

Aguardar lo razonable y anticiparse a lo previsible suelen garantizar el éxito. Nadie ha tenido dudas en ningún momento que este año Jacobeo –que no se volverá a repetir hasta dentro de once– es uno de los grandes atractivos turísticos religiosos del año. Las visitas y peregrinaciones desde todos los lugares del país hasta Santiago de Compostela se multiplican.
En esta ocasión, el Camino de Santiago tampoco deja indiferente a la provincia de Ávila, por donde transcurre uno de los tramos del conocido Camino de Levante ...
(Editorial en Diario de Ávila de 1 de agosto de 2010)

1 ago. 2010

Retablo de la iglesia de San Miguel

"El autor del Retablo según la documentación parroquial de la Iglesia de San Miguel existente en el Obispado de Ávila es, MARCOS DE PINILLA, también conocido como el "Maestro de Arévalo".
En las cuentas rendidas en 1.508, figura la partida de 54.000 maravedíes que se pagaron a Marcos Pinilla por pintar dicho retablo.
Aunque no se sabe con entera seguridad, se cree que Marcos Pinilla colaboró en las pinturas del retablo mayor de la Catedral de Ávila.
El Retablo es, por tanto, de principios del siglo XVI, siendo las cuatro tablas de la parte inferior de más antigüedad.
Por el Libro I de Becerro de dicha documentación parroquial, folio 13 y en acta fechada el 23 de agosto de 1.506, sabemos que se acordó hacer un nuevo retablo, aprovechando las tablas de la parte inferior, que se encontraban en buen estado.
La imagen de San Miguel, santo al que se dedica la iglesia y el retablo, es del siglo XVII, posterior por tanto al retablo. Por la documentación encontrada, sabemos que la imagen anterior de San Miguel fue sustituida por orden del Obispo de Ávila por la actual, debido a que no causaba devoción alguna.
En el cuerpo del primer retablo se  nos muestran una serie de santos, en el cuerpo segundo están representadas escenas de la vida y milagros de San Miguel y en el tercer cuerpo escenas de la Pasión de Jesucristo.
La arquitectura que enmarca el retablo es posterior a éste; es de madera dorada con los bordes biselados.
El guardapolvo tiene, en la parte superior, decoración en alto-relieve floral dorado, con un gran sol que sobresale en la parte central, y en los laterales, de forma más sencillas, con dorados y zonas imitando mármol.
El retablo consta de 13 tablas, distribuidas en tres cuerpos -cuyos motivos ya se han indicado con anterioridad-.
El primer cuerpo o pedrella está formado por cuatro tablas, dos a cada lado del Sagrario, distinguiendose de izquierda a derecha:
TABLA 1: San Sebastian y Santa Úrsula
TABLA 2: San Pablo y Santa Catalina
TABLA 3: Santo Tomás de Aquino y Santa Buenaventura
TABLA 4: San Francisco y San Jerónimo
La elección de estos santos por parte del artista es totalmente arbitraria, que ha elegido los que le parecían más interesantes.

El segundo cuerpo -dedicado a San Miguel- esta formado por las siguientes tablas
TABLA 5: Cacería del toro y Gargano herido por las flechas
TABLA 6: Procesión del Obispo, acompañado de fieles, hacia el Monte Gargano
TABLA 7: San Miguel, ante un altar de piedra.
TABLA 8: Aparición de San Miguel ante una multitud.

El tercer cuerpo- Pasión de Jesucristo- es el que está formado por cinco tablas que, también de izquierda a derecha, son:
TABLA 9: La Flagelación
TABLA 10: Cristo camino del Calvario
TABLA 11: La Crucifixión
TABLA 12: El Descendimiento
TABLA 13: El Santo Entierro

El retablo se encuentra situado en la cabecera de la única nave de la Iglesia de San Miguel de Arévalo.
Dicha iglesia es del siglo XIII pero fue casi totalmente reconstruida en el siglo XV. Ha sido restaurada hace unos años por la Dirección General de Bellas Artes."

Finalmente solo me queda recordaros que la Iglesia de San Miguel - y por ende este Retablo - se pueden visitar hasta el próximo 17 de septiembre - dentro del programa de la Junta de Castilla y León "Abrimos en verano" - de Martes a Domingo en horario de 11 a 14 y de 17 a 20 horas.
Procede del sitio de nuestro buen amigo
y colaborador Mario Gonzalo