31 mar. 2010

Pedirá aclaraciones


Así lo ha anunciado, al comprobar que la villa ha quedado fuera del programa de apertura de monumentos "Abrimos en Semana Santa".
El alcalde de Arévalo, Vidal Galicia, ha anunciado hoy en declaraciones a los medios que pedirá a la Consejería de Cultura y Turismo una "aclaración" acerca de los motivos por los que la segunda localidad de la provincia ha quedado fuera del programa de apertura de monumentos "Abrimos en Semana Santa". (Más en AvilaRed)

30 mar. 2010

Programa “Abrimos en Semana Santa”

Nota de Prensa
El Obispado pone en marcha el programa “Abrimos en Semana Santa”
Varios templos abiertos, en colaboración con la Junta y Sotur

Ávila, 30 de marzo de 2010: Desde el Obispado de Ávila, la delegación para el Patrimonio cultural informa de la puesta en marcha una nueva edición del programa “Abrimos en Semana Santa”, de apertura de templos durante esta semana de Pasión de este año 2010. Una vez más, con la colaboración de la Junta de Castilla y León y a través de la empresa Sotur, se ha firmado este acuerdo de colaboración gracias al cual algunos de los más importantes templos de la ciudad y de otros lugares de la provincia, los cuales no suelen estar abiertos para visita turística habitualmente, se abren todos los días en un horario determinado.
El programa se extiende desde el pasado viernes 26 de marzo al martes 6 de abril y en horario de 11 a 14 horas, y de 16. a 19 horas.
Las iglesias abiertas en la ciudad de Ávila son: San Segundo (junto al Río Adaja), San Martín, Nuestra Señora de la Cabeza y San Andrés (en el barrio norte). Se trata de cuatro iglesias románicas de sumo interés y habitualmente cerradas por no contar con culto de forma ordinaria. Además hay que indicar que San Andrés se ha reabierto después de la restauración integral llevada a cabo por la fundación para el Patrimonio histórico artístico de Castilla y León y la parroquia de San Vicente, demarcación en la que dicha iglesia se encuentra.
En la provincia se han establecido dos áreas en el programa de apertura. Por una parte están las iglesias enmarcadas en el Mudéjar al sur del Duero con Madrigal de las Altas Torres, donde se pueden visitar las iglesias de San Nicolás de Bari y Santa María del Castillo; y Fontiveros, con la iglesia de San Cipriano. Este programa se extiende por las provincias de Salamanca y Valladolid, configurando unas rutas amplias y muy atractivas.
La otra zona donde se han abierto iglesias se enmarca en el programa Sierras del Sur, incluyéndose en el mismo la localidad de Piedrahíta, con su iglesia de Santa María la Mayor; y los pueblos de Cuevas del Valle, San Esteban del Valle y Villarejo del Valle. Este programa se extiende a través de la sierra de Gredos hasta unirse por la de Béjar con tierras de la provincia de Salamanca hasta llegar a Ciudad Rodrigo.
Como novedad para este año cabe destacar la elaboración de un libro donde se recogen todas las rutas, los horarios, los lugares y una breve explicación de cada templo. Está hecho con mucho cuidado y con un formato atractivo que incluye al final del libro unas hojas para que el usuario pueda añadir sus propias notas. Estos libros se facilitarán en los templos abiertos por el personal voluntario que los abre y atiende en este programa y con quienes este obispado ha firmado un contrato de voluntariado según las normas legales requeridas en el convenio con la Junta.

Oficina de Comunicación (Obispado de Ávila)

Templos de Ávila abren sus puertas al turismo


29 mar. 2010

El puente de los Barros

Tal es el aspecto que presenta dicho puente, por todos conocido, que muy bien pudiera pensarse que debe su nombre a su lamentable estado. Nada más lejos de la realidad. Estado y nombre no deben en modo alguno relacionarse.
Es más bien una consecuencia, su estado, de la dejadez y desidia de los responsables municipales. En unos tiempos de crisis como los actuales, se hace imprescindible la mejor conservación posible de las obras existentes. Por eso, creemos conveniente y necesario la limpieza de las arquetas pluviales de dicho puente, así como del barro acumulado en su firme. No solamente le hará más cómodo a los viandantes sino que además alargará su vida. Enlodado como se encuentra hace incómodo su paso a quien quiere cruzarlo. Conducir las aguas de lluvia a sus convenientes aliviaderos no parece tarea ni difícil ni costosa. Es más bien un simple ejercicio de dedicación y diligencia de los responsables municipales. Eliminar las escorrentías en las inmediaciones del puente, mediante la conveniente canalización de las mismas, no resultará costosa a las arcas municipales, pero será agradecido por la estructura del puente. Conservando su discutida restauración por muchos años más.

28 mar. 2010

Miguel Hernández

LAS CHOVAS

El pasado fin de semana estuvimos en Mediavilla de los Infantes. Fernando y don Servando nos habían invitado a visitar el retablo recién restaurado.

Han peleado mucho para conseguir que una de esas instituciones que existen, encargadas de mantener el patrimonio, aceptase que el retablo merecía ser recuperado, por su belleza, su valor histórico y artístico y sobre todo por su singularidad.

En sus cartas, ambos, me contaban con todo lujo de detalles la lucha titánica, con esos técnicos del engaño, como Fernando Escribano llama a los políticos, para que se interesasen en el asunto. Por su parte, don Servando, me refería cómo tuvo que pelear con denuedo con sus superiores jerárquicos para que no pusiesen ningún reparo a la intervención civil en asuntos que ellos, sus superiores, consideraban eclesiásticos.

Don Servando manifestaba, sin reparos, tener muy poca fe en los hombres. No creía tampoco en este tipo de instituciones, más bien pensaba que estaban para llenar huecos y justificar la ineficacia y los altos sueldos de los políticos.

¡Hombre de poca fe!, le decía yo, ante lo cual manifestaba su enfado; me recordaba que fe le sobraba, lo que no significaba que tuviese una desconfianza, más que justificada en el hombre y en sus obras; sobre todo si el hombre consagraba su vida al arte de la política. Arte desprestigiado en los últimos tiempos pues, como él me recordaba muy a menudo en sus misivas, antes, en tiempos de los griegos, la Democracia, nació para que los mejores dirigiesen los destinos de la ciudad. Nada que ver con el elenco de representantes que, en la actualidad, ocupaban cargos aquí y allá. Era tal el enfado al que llegaba que me veía obligado a recordarle su condición de sacerdote, para que no llegase demasiado lejos en sus críticas, de lo cual tendría que arrepentirse y con posterioridad confesarse.

Cuando nos acercábamos a la iglesia, el graznido de las chovas llamó mi atención. Al levantar la vista pude contemplar sus evoluciones sobre el fondo cerúleo del cielo. Sus siluetas negras, realizaban mil y una piruetas: acrobacias, giros, ascensos, picados y planeos, frente a la torre de la iglesia. Junto a ellas los vencejos, más menudos y veloces competían en agilidad. Me transportó la imagen a mi niñez. Parecía que estuviese viendo las mismas aves en la iglesia de mi pueblo, a cientos de kilómetros de allí, y a varias decenas de años.

El recuerdo fue interrumpido por la llegada de don Servando. Ése es el color del manto de la Virgen, me dijo; la pureza del cielo es el equivalente a la pureza de Nuestra Señora; por eso los artistas eligieron ese color para representar su manto.

Entramos en la iglesia y al contemplar el resultado final de la restauración, no puede por menos de quedarme extasiado. Qué gran obra. Había merecido la pena tanto esfuerzo. Allí estaba el manto de la Virgen, idéntico su color al del cielo que acababa de ver en el exterior. Los dorados de las columnas y las molduras, tan limpios y brillantes, enmarcaban la belleza de las tablas.

Los bermellones y los verdes de los mantos de los apóstoles, no cabía duda, estaban inspirados en los colores del hayedo cercano, los púrpuras, en los atardeceres que tantas veces habrían contemplado los artesanos, que hace ya tantos siglos, pintaron esas tablas ahora restauradas. Más allá del significado religioso de las mismas, estaba el valor artístico de la obra.

Inspiración divina, decía don Servando. Yo le indicaba la similitud de los colores de las tablas del retablo con los colores que en la Naturaleza podíamos encontrar. Y quién sino Dios ha pintado la Naturaleza, me respondió.

Estaba contento y orgulloso mi amigo el cura. La iglesia había ganado en belleza y prestancia. Ya no estaba sola la pila bautismal. La joya de la que tanto presumía. Una obra de arte del románico, primorosamente labrada la piedra, y en la que todavía bautizaba a los pocos que nacían en el pueblo.

La satisfacción de Fernando no era menor. Habían terminado las obras justo a tiempo para el año santo Jacobeo. Los peregrinos que iban llegando en buen número, podrían admirar y deleitarse con dos grandes obras de arte, legado de nuestros antepasados; el trabajo comunitario, el esfuerzo conjunto de todo el pueblo había dado sus frutos.

Después de la visita y charlando de unas y otras cosas, nos fuimos hasta la taberna. El vino y la morcilla nos esperaban. De fondo a nuestro caminar, el hayedo iba tomando color, y el graznido de las chovas se mezclaba con el piar de los vencejos, acompañados de lejos por cantos de otros pájaros, ponían sonido al espectáculo de color que nos rodeaba. Pensaba si no serían las mismas chovas que hace siglos hicieran fijarse al artesano en ese cielo azul tan puro, para pintar de ese color el manto de la Virgen.
Fabio López

27 mar. 2010

La Hora del Planeta

Apaga la luz y enciende el planeta
La Hora del Planeta: sábado 27 de marzo de 20:30 a 21: 30.

La Hora del Planeta, evento mundial de conciencia ecológica, es una iniciativa del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), y tiene por fin tanto el ahorro energético como la reducción de las emisiones de carbono y de la contaminación lumínica.
La convocatoria consiste en apagar todas las luces durante una hora, y la cita es el sábado 27 de marzo de 20:30 a 21: 30 (hora local). Con esta medida, se pretende despertar el compromiso que cada uno de nosotros debe tener con el planeta, haciendo lo que esté a nuestro alcance para evitar el agravamiento de los problemas ecológicos de la Tierra.
Todos debemos participar: individuos, empresas, ayuntamientos, comunidades y gobiernos, porque sólo mediante una acción conjunta, nuestra recomendación podrá tener una respuesta satisfactoria de los dirigentes de todo el mundo
Por esta razón, supondría un buen ejemplo para el resto de los ciudadanos que el Ayuntamiento de Arévalo ordene que se apague la iluminación de los monumentos durante el día 27/03/2010 o al menos durante la hora indicada: de 20:30 a 21:30 horas.
Sólo actuando de forma conjunta y con la implicación de las distintas administraciones, esta convocatoria supondrá un punto de partida hacia la conciencia ecológica, para una mejor conservación de nuestro planeta y de la vida en su conjunto. El calentamiento global, el efecto invernadero, son fenómenos que se vienen produciendo por el abuso en la utilización de la energía. Es algo que a todos afecta y no debe dejarnos indiferentes.

26 mar. 2010

Conferencia de Jiménez Lozano

Hemos tenido esta mañana el privilegio de poder asistir a una exquisita conferencia del autor de "El Mudejarillo", nuestro prestigioso premio Cervantes, José Jiménez Lozano. Ha sido un verdadero placer, un autentico lujo, poder escuchar a este magnifico hijo de estas tierras hablar sobre las claves necesarias para poder llegar a escribir.
En el contexto de las actividades realizadas en el 50 aniversario del Instituto de Bachillerato "Eulogio Florentino Sanz", esta mañana hemos podido escuchar una conferencia de José Jiménez Lozano, escritor nacido en Langa.
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Biografía: Licenciado en Derecho, Filosofía y Letras y Periodismo por las Universidades de Valladolid, Salamanca y Madrid, inició su labor periodística como colaborador en El Norte de Castilla en 1958 y en 1962 entró a formar parte del equipo que reunió Miguel Delibes, entonces director del periódico, para realizar unas páginas culturales semanales y del que formaron parte jóvenes promesas que han sido luego grandes escritores.
Enseguida empezó a escribir artículos, algunos desde el Concilio Vaticano II, al que asistió como invitado. Especializado después en editoriales y comentarios de política internacional, ocupó luego los cargos de subdirector y de director desde 1992 hasta su jubilación, en 1995.
Actualmente, además de colaborar en otras publicaciones, escribe un artículo semanal en El Norte de Castilla y por uno de ellos, titulado 'Sobre el español y sus asuntos', fue galardonado en diciembre de 2000 con el V Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes.
A aquella primera novela sobre el jansenismo pronto siguieron otras, como 'El sambenito' 'La salamandra', 'Duelo en la casa grande', 'Sara de Ur' o 'El mudejarillo', que tuvo un extraordinario éxito y fue llevada al teatro. En ella trazaba a su manera la vida de Juan de la Cruz, un santo que, junto con Teresa de Jesús, aparece en muchos de los escritos de un autor que logra expresar el misticismo a través de lo esencial y la ausencia de cosas superfluas.
Otros títulos son 'La boda de Ángela', 'Teorema de Pitágoras', 'Los compañeros', 'Ronda de noche', 'Las señoras', 'Un hombre en la raya' o 'El viaje de Jonás', su última novela, publicada en noviembre de 2002 y con la que vuelve a Oriente para recrear a un personaje bíblico. Entre sus libros de cuentos están 'El santo de mayo', 'El grano de maíz rojo'. por el que recibió el Premio de la Crítica en 1988, o 'El cogedor de acianos'.
También ha escrito cuatro diarios, 'Los tres cuadernos rojos', 'Segundo abecedario', 'La luz de la candela' y 'Los cuadernos de letra pequeña', editado en marzo de 2003, por los que desfila la vida cotidiana y en los que descubre los entresijos de la creación literaria. Ha publicado además poesía, 'Tantas devastaciones', 'Un fulgor tan breve', 'El tiempo de Eurídice' y 'Elegias menores', su último poemario, editado en 2002.
Jiménez Lozano es autor además de ensayos, como 'Un cristiano en rebeldía', editado en 1963; 'Retratos y soledades', 'Los cementerios civiles y la heterodoxia cristiana', 'Sobre judíos, moriscos y conversos', 'Guía espiritual de Castilla', 'Los ojos del icono' para Las Edades del Hombre, que ideó junto con José Velicia y de las que fue guionista, y 'Fray Luis de León', el último.
En 1989 fue galardonado con el Premio Castilla y León de las letras «por su personalísima actualización de la tradicional cultura castellanoleonesa». El jurado destacó también la labor del escritor en la investigación «de la historia de la espiritualidad» así como su «creación de novelas que unen la herencia española con las más actuales corrientes europeas».
Jiménez Lozano ha recibido además el Premio Nacional de las Letras Españolas de 1992, el Provincia de Valladolid a la trayectoria Literaria de 1996 y la medalla de oro al Mérito en las Bellas Artes.
El 12 de diciembre de 2002 fue galardonado con el Premio Cervantes, el nobel de las letras en español, que recibió el 23 de abril de 2003 de manos del Rey Juan Carlos en un solemne acto que acogió la Universidad de Alcalá de Henares y en el que el escritor pronunció un discurso sobre el autor de 'El Quijote'.

24 mar. 2010

Propuesta de Voluntariado

PROPUESTA DE VOLUNTARIADO PARA ABRIR
LAS IGLESIAS DE SANTA MARÍA Y SAN MIGUEL.

La Alhóndiga, asociación de cultura y patrimonio, junto con otras asociaciones y entidades, está trabajando de forma activa en la creación de grupos de voluntarios que se comprometan durante los meses de verano en la apertura de las iglesias de Santa María La Mayor y la de San Miguel Arcángel. Esta propuesta, en la que venimos ya insistiendo desde hace varios meses, se enmarca en el hecho de que las muchas personas que nos visitan los fines de semana y en especial en los meses de verano, se van, las más de las veces, sin poder ver casi nada del magnífico patrimonio que atesoran estos templos. Por eso invitamos a todas las personas que estén interesadas en formar parte de estos grupos de voluntarios, a que se pongan en contacto con nuestra asociación cultural mediante los siguientes procedimientos:

Mail: lallanuradearevalo@gmail.com
alhondigadearevalo@gmail.com

Correo postal: Avda. de Emilio Romero, 14B 1º Izda.
Apartado de correos 92

Si te preocupa Arévalo, no puedes dejar de formar parte del voluntariado para abrir nuestras iglesias. ¡Te esperamos!

Clarines de reflexión

El ser humano con los animales no se porta bien, porque los explota. Los persigue a perdigonazos por el monte, les clava dolorosos anzuelos en la boca y los saca de su medio -el agua- hasta que mueren asfixiados, o los estabula, es decir, los esclaviza.
A las gallinas para que pongan más huevos les mantienen la luz encendida. A los pollos, en jaulas donde apenas pueden moverse, les tienen que proporcionar en el pienso tranquilizantes para que no se vuelvan locos y se picoteen entre ellos hasta destrozarse. Pero quizás la muerte más torturante sea la de los cerdos. De los 20 millones de cerdos que hay en España una cuarta parte se encuentra en Cataluña.
La sangre del cerdo es muy importante para la elaboración de las morcillas y, por tanto, no se le puede dar una descarga eléctrica, sino que hay que clavarle un cuchillo en el cuello para que se desangre poco a poco. El cerdo chilla, y "chillar como un cerdo" no es ninguna metáfora, sino que es uno de los chillidos más penetrantes que uno pueda recordar.
Los rapes nacidos para surcar los mares se apretujan en los esteros. Las truchas, creadas para surcar alegremente los ríos, se golpean unas a otras en pequeñas piscifactorías. Y a las vacas una máquina les ordeña todos los días, sin que tengan que alimentar a ningún ternero.
El Parlamento catalán, buscando la felicidad de los ciudadanos, ha intuido que vivirán mejor si prohíben las corridas de toros. Pero los toros también sufren en los "bou al carrer" y es indiscriminada y cruel la matanza de pájaros a través del parany. Antes que en el Parlamento, debería abrirse un amplio debate sobre el trato a los animales en toda la sociedad, porque centrarse en las corridas de toros parece discriminar a gallinas y cerdos, algo así como si nos llegara la siguiente advertencia: "No a los toros, pero que nadie se meta con mi butifarra, ni me toque los huevos".
Luís del Val

22 mar. 2010

El románico según Peridis

La vida de José María Pérez González, Peridis, transcurre entre dos trazos. Los finos y etéreos que imprime a sus viñetas y el gordo, pesado, de la piedra que asienta una de sus obsesiones: el arte románico. Todos los días dedica unos minutos a dibujar las cuitas de la vida política nacional y un tiempo a recuperar los restos de un arte secular y algo maltratado por el desprecio y los expolios. Así ha logrado completar, liderando un equipo de 500 investigadores, 30 volúmenes de la Enciclopedia del románico en la península Ibérica, editados por la Fundación Santa María la Real, que él fundó y preside. Casi el ecuador de una obra total de 72 en los que se emplearán 25 años de labor. La tarea de una vida.

21 mar. 2010

Poema XX

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»

El viento de la noche gira en el cielo y canta.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.

Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto
Pablo Neruda
(21 de marzo, día de la poesía)

19 mar. 2010

A María Patrocinio

Como homenaje a nuestra querida poetisa María Patrocinio, deseando de todo corazón su pronta mejoría, incluimos este bello poema, suyo, dedicado al "Pino Gordo" y que se publicó en nuestra Llanura número 9.
Queridísima amiga un fortísimo abrazo y nuestros mejores deseos para tí.

AL PINO BONITO
(María Patrocinio)

Aquí estoy preso del tiempo
en mi plataforma erguido,
desafiando a los vientos
a la tormenta y al frio.

Siento que soy admirado
que soy centro de atención,
mas me siento acorralado
por el pesado hormigón.

El cemento y el ladrillo
me están ganado terreno,
atrás quedo ya el tomillo,
la retama y el romero.

He perdido la ilusión
y el menor ruido me aterra,
pienso en la dentada sierra
que a mis hermanos taló.

Ya mis ardillas queridas
para buscar alimento,
bajan al suelo atrevidas
y mueren en el intento.

Crecí contento y feliz
entre diabluras y juegos
de los hijos del Guardín
y los chiquillos de Eugenio.

Recuerdo aquel matrimonio
que a todos hacían el bien,
el se llamaba Gregorio,
ella señora Isabel.

Otras familias había
pero a veces mi memoria,
va menguando día a día
lo mismo que en las personas

Jamás exhalé una queja
cuando el cuchillo se hundía
en mi roñosa corteza
y mi resina extraían.

Fui también cita de amantes
que bajo mis verdes ramas,
se besaban anhelantes
en noches de luna clara.

Yo soy parte de la Historia
y nadie debe olvidar,
ni borrar de la memoria
que salud es el pinar.

Que Arévalo crezca y crezca
eso al pueblo da valor,
mas que no desaparezca
el pino que es el pulmón
de este pueblo y de su gente
que sufren la polución
del contaminado ambiente.

No te aflijas pino hermoso,
sigue frondoso y altivo,
que Arévalo está orgulloso
de tenerte como amigo,
y de tu pueblo querido
serás símbolo glorioso.

18 mar. 2010

Exposición de esculturas

La exposición permanecerá abierta en la Casa del Concejo entre los días 19, 20 y 21 de marzo de 2010 en horario de 12,00 a 14,00 y de 17.00 a 21.00 horas.

15 mar. 2010

LA LLANURA.

Pardo es el paisaje en otoño, ya casi invierno, cuando los primeros fríos llegan a la Tierra de Arévalo. Sobre todo en las madrugadas, ya contra la mañana, cuando ya se intuye que el sol está próximo a asomarse por el horizonte.
En esos momentos el frío penetra en los cuerpos, en las plantas y en todo cuanto esté esparcido por la llanura y queda una fina capa blanca, que se tornará en finísimas gotas de agua que harán brillar la hierba y los matojos en cuanto el sol, ya seguro en el horizonte comience a calentar el llano; en dura pugna con los sombríos, que como si guardaran un tesoro, luchan por conservar durante el mayor tiempo posible la fina capa blanca de hielo, y hay días que consiguen quedarse con ella durante toda la batalla que pareciera mantener con el sol, hasta que la llegada de la noche, su mejor aliado; saben ganada y comienzan una lenta pero progresiva reconquista del espacio. Y así día tras día, en una lucha perpetua en la que las victorias son momentáneas, o parciales, porque al día siguiente u otro más adelante, se perderá lo conquistado por cualquiera de los bandos, según la época del año, los vientos, las nubes y todo lo que entre ellos se mueve.
Más tarde, a veces mucho más tarde, llega toda la fuerza del invierno, y casi sin llamar la atención, un día, un buen día, la nieve comienza a cubrir la llanura, oculta todas las pequeñas hierbas, hace como de cristal los matorrales; cubre los surcos, hace aún más llana, más uniforme la enorme llanura. Y a lo lejos las montañas y los montes, aparecen con su eterno traje invernal, el gorro blanco sobre sus crestas, y faldones oscuros, rodeados de nubes grises, que parecen darles el fondo que el fotógrafo antiguo utilizaba en su estudio al capturar con su cámara a aquellos abuelos tan antiguos, a los soldados vestidos para guerras ya olvidadas y a aquellas familias tan numerosas que guardaban el recuerdo de papel, para que en el futuro sus sucesores se preguntaran con inquietud si aquellas caras eran consecuencia del momento de enfrentarse al objetivo o eran máscaras perpetuas de otro tiempo. Como si los antepasados fuesen de otra raza o que la vida que les tocó vivir les dejara su huella en el rostro, un rostro a la vez de asombro y de miedo, de seriedad, como si el sonreír estuviese prohibido o que no hubiese motivos para ello.
Luego, cuando el invierno deja paso a una anunciada primavera, y lo es, por las plantas y animales que en el campo habitan y en los que los hombres que saben fijarse, no todos, adivinan cuan próxima está la esperada estación. Es una eclosión de luz, color y vida. Y es más que una explosión pues surge por todas partes a la vez. Pero no como las explosiones que el hombre provoca. Pues la de la primavera nace de dentro de las cosas, de debajo de la tierra y se manifiesta en plantas y animales; las unas crecen casi a cada momento, cambian de color, tienden su calidez por la llanura, rebosan vida; los otros desde sus entrañas, mudan pluma y pelaje, aumentan sus trinos y sus muestras de vigor, de vitalidad.
Y es cuando el hombre de la llanura, lo siente; pero a la inversa, de fuera hacia dentro. Cuando la vitalidad, el optimismo y la alegría le rodean. Es cuando su corazón, su ánimo más íntimo recibe una descarga y parece resucitar de una larga hibernación, con lo que sus sentidos aprecian con mayor nitidez, perciben los matices más insignificantes, reparan en cosas, que en otra época del año pasan desapercibidas para él. Las fragancias aumentan en número y en intensidad, casi embriagadora. Los colores pugnan por sobresalir unos sobre los otros y los ruidos son más melódicos, rodean toda la extensión; batallan con la luz que todo lo inunda por llegar al más recóndito de los rincones.
Ahora es cuando la llanura muestra un inmenso abanico de color, de sonidos y de fragancias en toda su extensión. Es cuando el aire limpio y luminoso permite ver las montañas con la máxima proximidad, casi ofreciéndose a ser cogidas o más bien acariciadas por la mano del observador; que por encima de su cabeza encuentra un cielo tan despejado y tan limpio que se podría decir que es de un azul perfecto.
Pero la primavera, como todo en la vida del hombre de la llanura, no es eterna y deja paso o más bien avanza hacia el verano, cuando el ambiente muestra una sensación de ser la puerta de un gran horno, donde el calor impregna toda la llanura, agosta las plantas, acarra a los animales, que se pegan al suelo, y que parece que quisieran adentrarse hacia el centro de la Tierra, para poner distancia entre sus cuerpos y el sol abrasador que todo lo inunda y que solamente deja paso, sobre todo al atardecer, a grupos de nubes oscuras, grandes como montañas y que parecen portar en su interior una promesa de todos los males posibles y avisan con sus destellos y sus retrasados truenos de la carga que llevan. Como si fuesen amenazas de lo que podrían hacer con la llanura y todo lo que en ella habita.
Parecen decir que la destrucción más absoluta sería posible si ellas descargasen todo lo que llevan en su interior en ese momento. Y a veces lo hacen, creando el caos y la destrucción. Donde el agua, que es vida, se convierte en muerte para plantas y animales desprevenidos. Y la luz del relámpago calcina, y los estruendosos truenos asustan, inmovilizan la vida. Pero pasada la demostración de poder del grupo de nubes, que fueron creadas por el calor que el sol derrochó sobre la llanura durante la mañana, se retiran y vuelve el sol con fuerza limpiadora, se convierte en dueño y ocupa el cielo que se avista, tímidamente acompañado por pequeñas nubes retrasadas en su retirada. Y entonces el agua que fue muerte vuelve a ser vida y con el calor del sol se convierte en aroma que acaricia todo aquello que momentos antes sufrió su ira. Y el hombre del llano piensa que una gran mano que todo lo cubre, pasa de la ira al cariño y asiste perplejo a esa demostración de la naturaleza. Y si se fija detenidamente, puede ver cómo las plantas más pequeñas muestran su agradecimiento a la caricia recibida y los animales agradecen igualmente el calor húmedo que les entrega la naturaleza. Llega incluso el hombre a percibir en su cuerpo ese agradecimiento, se reconforta con el aroma húmedo que todo lo impregna y ese calor incipiente que reciben sus sentidos.
Transcurren los días y las noches hasta que llega el momento en el que las plantas empiezan unas a morir y otras a perder vitalidad. Quedan los animales abandonados por sus congéneres más viejos y ven que sus crías, que apenas hace un tiempo se asomaban a la vida, ya se defienden por sí mismos y comienzan a no necesitar de su ayuda protectora.
Mientras la llanura recobra su pardo aspecto, tan bello, tan íntimo. El hombre se pliega sobre sí mismo y al atardecer la llanura asiste a una demostración de todo el poder que la naturaleza tiene para maravillar. Comienza un espectáculo de explosiones de colores en el horizonte que parecen reflejarse en el cielo y en la tierra, cambian los colores y las nubes juegan a crear las más increíbles formas, como si de una representación de todas sus capacidades tuviese lugar. Con todo eso, el hombre del llano, solamente tiene que sentarse y disfrutar. Mirar en todas direcciones para llenarse de todo lo que sus sentidos perciben y que le hacen sentir el más firme convencimiento de ser parte de la llanura, y cuya misión no sólo es disfrutar de lo que en ella sucede, sino procurar cada día mantener las condiciones para que todo ese espectáculo del que disfrutar, pueda seguir así para él y para el futuro, y que sus hijos hagan lo mismo para sus sucesores y así hasta el final de los tiempos.

Fabio López

13 mar. 2010

Obra de Miguel Delibes

Nos deja su obra, nos deja su ejemplo, nos deja su humanidad. Nos deja un gran hombre humilde. Miguel Delibes.
Desde Ávila nos hizo ver que la sombra del ciprés es alargada y muchos cogimos de su mano el camino del respeto hacia lo rural, hacia los sentimientos, hacia la Naturaleza. Otros cogieron el camino de la partida, con su pasado como la mortaja de sus recuerdos. A pesar de las guerras de nuestros antepasados, que tantas veces oímos a padres, abuelos y bisas, no aprendemos y como el hereje que renuncia a sus principios, negamos nuestras raíces. Las ratas de la codicia, se apoderan de nuestras casas, de nuestras vidas, y los santos inocentes de las viejas historias de Castilla la Vieja, hacen que el disputado voto del señor Cayo, sea más disputado aún y nos muestra la hoja roja, como aviso del fin de esa Castilla, de ese señor cayo, con sus costumbres, su lenguaje, con su vida al aire libre.
Envejecemos y, como escribiendo el diario de un jubilado, lanzamos al viento las cartas de amor de un sexagenario voluptuoso, esperando que aquella amada señora de rojo sobre fondo gris, viva siempre a nuestro lado, para que la vida sea completa. Para que no sea necesario pasar cinco horas con Mario, queremos alejar a la muerte de nuestro lado. Pero la muerte también llega de forma invisible y convierte nuestro entorno en un mundo que agoniza, de tal manera que ni siquiera mi idolatrado hijo Sisi, escapa de la tierra herida: ¿qué mundo heredarán nuestros hijos?
Hasta el final de sus días nos hizo ver que nunca tengamos a nuestra Castilla como problema. Que los estragos del tiempo nos hagan reflexionar.
Miguel Delibes, está con nosotros, a través de su inmortal obra, como dijo él, he dicho.

Obras:
• La sombra del ciprés es alargada (1947). Premio Nadal
• Aún es de día (1949)
• El camino (1950)
• El loco (1953)
• Mi idolatrado hijo Sisí (1953)
• La partida (1954)
• Diario de un cazador (1955). Premio Nacional de Literatura.
• Siestas con viento sur (1957). Premio Fastenrath.
• Diario de un emigrante (1958)
• La hoja roja (1959). Premio de la Fundación Juan March.
• Las ratas (1962). Premio de la Crítica. Adaptada
• Europa: parada y fonda (1963)
• La caza de la perdiz roja (1963)
• Viejas historias de Castilla la Vieja (1964)
• Usa y yo (1966)
• El libro de la caza menor (1966)
• Cinco horas con Mario (1966)
• Parábola del náufrago (1969)
• Por esos mundos : Sudamérica con escala en las Canarias (1970)
• Con la escopeta al hombro (1970)
• La mortaja (1970)
• La primavera de Praga (1970)
• Castilla en mi obra (1972)
• La caza de España (1972)
• El príncipe destronado (1973)
• Las guerras de nuestros antepasados (1975)
• Vivir al día (1975)
• Un año de mi vida (1975)
• SOS : el sentido del progreso desde mi obra (1976)
• Alegrías de la Caza (1977)
• El disputado voto del señor Cayo (1978).
• Aventuras, venturas y desventuras de un cazador a rabo (1978)
• Un mundo que agoniza (1979)
• Las perdices del domingo (1981)
• Los santos inocentes (1982)
• El otro fútbol (1982)
• Dos viajes en automóvil: Suecia y Países Bajos (1982)
• Cartas de amor de un sexagenario voluptuoso (1983)
• La censura en los años cuarenta (1984)
• Kastila zaharreko kontu zaharrak (1985)
• El tesoro (1985)
• Castilla habla (1986)
• Tres pájaros de cuenta (1987)
• Mis amigas las truchas (1987)
• 377A, Madera de héroe (1987)
• Mi querida bicicleta (1988)
• Dos días de caza (1988)
• Castilla, lo castellano y los castellanos (1988)
• Mi vida al aire libre (1989)
• Nacho, el mago (1990)
• Pegar la hebra (1991)
• El conejo (1991)
• Señora de rojo sobre fondo gris (1991)
• La vida sobre ruedas (1992)
• El último coto (1992)
• Un deporte de caballeros (1993)
• 25 años de escopeta y pluma (1995)
• Los niños (1995)
• Diario de un jubilado (1996)
• He dicho (1997)
• El hereje (1998). Premio Nacional de Literatura.
• Los estragos del tiempo (1999)
• Castilla como problema (2001)
• Delibes-Vergés. Correspondencia, 1948-1986 (2002)
• España 1939-1950: Muerte y resurrección de la novela (2004)
• La tierra herida: ¿qué mundo heredarán nuestros hijos? (2005). Escrito conjuntamente con su hijo Miguel Delibes de Castro.
Luis José Martín

12 mar. 2010

... Miguel Delibes ha muerto hoy ...

marioadaja

En memoria de Miguel Delibes

El escritor vallisoletano Miguel Delibes ha fallecido a los 89 años después de una larga enfermedad.


El legado literario de Delibes está surcado por el sentimiento amoroso, la desigualdad social y el contraste entre la vida en el medio rural y en la ciudad. Atento al habla de las gentes del campo, su rico y preciso léxico es considerado como uno de los últimos reductos del español de Castilla ...

Adiós al maestro Miguel Delibes

Hoy es un día triste para las letras y para el periodismo. Esta mañana, cuando la radio de mi mesilla comenzaba a relatarme las noticias de última hora, se me hacía un nudo en la garganta tras informar de que la vida del maestro Miguel Delibes estaba dando sus últimos suspiros. Tanto es así, que después de que el agua de la ducha me acabara y de ponerme las pilas para afrontar el nuevo día, la noticia era que el gran periodista y escritor vallisoletano acababa de fallecer en su domicilio, en presencia de sus más queridos.
En ese momento se me vinieron varias imágenes a la cabeza de mis diferentes encuentros con quien fue director del decano de los diarios españoles, “El Norte de Castilla”, pero sobre todo de aquellas mañana de sábado en Valladolid, hace ahora 10 años, cuando el maestro en sus paseos por los jardines del Campo Grande, coincidía con quien entonces éramos estudiantes de periodismo en una clase práctica de fotografía. Con qué sencillez, el maestro de las letras castellanas saludaba a quienes con admiración perdíamos toda la atención de las lecciones que nuestro profesor nos impartía para admirar, aunque sólo fuera por su forma de andar, y de cruzarnos un simple saludo con quien hacía no mucho tiempo había publicado su última novela, “El Hereje”, su homenaje a la ciudad que un 17 de julio de 1917 le vio nacer, y en la que hace unas horas, acaba de dar su último suspiro.
Esas sencillez en sus paseos recuerdan como una persona que podría haber sentado cátedra en cualquiera de las universidades más prestigiosas del Mundo, de haber dirigido uno de los periódicos más influyentes a nivel nacional, fue la que no le apartó de fijar su residencia en Valladolid, cerca de sus amigos, donde poder dar sus paseos, donde poder salir de caza, donde participar en sus tertulias siempre que su labor literaria y periodística le permitiera.
Delibes, fue un verdadero profeta en su tierra, en Valladolid, en Castilla y León, en España. Aparte de la gran cantidad de premios que ha recibido por su dilatada carrera, demasiados metales, como él decía, supo hacer ganarse la admiración de lectores de todo tipo de clases sociales y económicas, pero sobre todo ha recibido a lo largo de su vida el galardón más importante, el cariño de sus contemporáneos.
Sus novelas demuestran la visión de un verdadero periodista sobre la realidad de una Castilla profunda. Son crónicas de la sociedad en la que vivía, de la castilla profunda y rural, donde había amos y lacayos, quienes pasaban necesidades y quienes derrochaban lo que otros necesitaban.
Como periodista, fue un gran escritor, hizo que un periódico provinciano como “El Norte de Castilla”, se convirtiera en una escuela de literatos, creando una excelente cantera en la que firmas como la de José Jiménez Lozano, Paco Umbral, César Alonso de los Ríos, Manu Leguineche o Ángel María de Pablos, entre otros, han sabido compaginar sus crónicas informativas, sus artículos de opinión, con una dilatada y reconocida obra literaria.
Fernando G. Muriel

EL CAJÓN DE CHEMA

Nos envía Chema en esta ocasión, parte de un magnífico artículo de Arturo Pérez Reverte. Recomendamos la lectura íntegra del mismo. A nosotros nos ha resultado muy familiar. Nos hemos sentido en más de una ocasión como el extranjero afincado en España, que el Sr. Pérez Reverte toma como protagonista en su artículo. Pero a diferencia del extranjero del Sr. Pérez Reverte, sí comprendemos lo que con tanta crudeza dice en su artículo, qué le vamos a hacer, al fin y al cabo somos nacidos en estas tierras, y entre nosotros sí nos entendemos aunque a veces parezca que no nos comprendemos.


LOS PAPELES DE WOLFGANG

“...Comento, mientras despacho el menudo con garbanzos, que enhorabuena. Que es estupendo tener esos documentos y poder disfrutarlos. Muy loable, también, que un guiri rescate la memoria local. Si hubiera dependido del interés de tus conciudadanos de aquí, añado, arreglados iban los documentos. A estas horas serían pasto de ratas.
“Pero ése justo es problema – responde –. No creerás lo que cuento. Mismo yo no comprende. Hablo con autoridades y universidad y pongo disposición suya. Digo aquí está archivo importante ciudad, valioso mucho. Sí. Reunido por mí para vosotros. ¿Y sabes qué contestan?...Que bueno y mucho interesante, que los guarde en mi casa. Y pasan de mí, ¿creerlo puedes?...Le importa un mierdo estos documentos y archivo y memoria ciudad y todo. Hasta me miran raro, yo te juro.”
Pues claro que te miran raro, respondo. Lo normal, si un español reúne una colección de documentos antiguos, es que se los guarde para él. procurando que nadie se entere. No sea que otros puedan beneficiarse de ello. Que le hagan pagar algún impuesto, por ejemplo. O se los reclamen de otra autonomía. O pero aún: que alguien haga con ellos un libro o un trabajo universitario brillante y se apunte el tanto. Y claro. Sale un pavo reuniendo documentos antiguos y ofreciéndolos por amor al arte, y la gente se mosquea. De qué va este tío, dicen. El erudito de los cojones. Una colección reunida de modo particular y puesta a disposición pública les rompe el esquema. Las autoridades se verían obligadas a tomar decisiones, ¿comprendes? Complicas su vida satisfecha y apacible. Los asustas.
“A veces, España mucho triste”, concluye Wolfgang, meneando la cabeza. Y pide un vino, que bebe cabizbajo. También se calza una ración de jamón ibérico. Yo miro las paredes del bar, decoradas con equipos de fútbol, fotos de toreros y una estampa de la Virgen del Rocío. “No se puede tener la paga del general y la verga del teniente”, digo. Y Wolfgang me mira con sus ojos bálticos y azules, sin comprender un carajo.

Arturo Pérez Reverte
XLSEMANAL 28 de febrero de 2010

11 mar. 2010

A TODA LA TROPA DE MAMARRACHOS

Compositores de Capota y Porra,
Poetas de Zurrón y de Zamarra,
cuyo bestial espíritu desbarra
rebutiendo el papel de lana y borra.

¿Cómo queréis sin que Castalia corra,
fecundar vuestro numen, que es panarra,
y sacudirle el vientre a la guitarra
si por Musa tenéis a una Cotorra?

Siempre tendréis sonidos de cencerra
y cuanta copla vuestro seso escurra
del Cómico Teatro se destierra.

Rómpase vuestra testa, no discurra,
todo es rebuzno lo que el canto encierra,
id a ver chischiveos de una burra.

Diego de Torres Villarroel

Nota de Prensa

Santiago Freijedo expone en la Casa del Concejo de Arévalo sus Esculturas de Barro Cocido
El artista gallego Santiago Freijedo Álvarez presenta en Arévalo una muestra de sus esculturas. La exposición organizada por el propio autor de las obras, cuanta con la colaboración de la asociación de cultura y patrimonio La Alhóndiga de Arévalo y la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de la ciudad.
Nacido en Orense, estudia Medicina y Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid. Después de años dedicados a la medicina forense, decide dedicarse a su verdadera vocación: la escultura.
El artista tiene su taller en el que elabora sus esculturas de barro cocido coloreado en Talavera de la Reina, lugar en el que la humilde tierra supo, desde siglos, convertirse en arte.
En 2006 realiza su primera muestra en la XVI Exposición Colectiva de la quincena cultural de la universidad de otoño en Madrid. Ha seguido en años sucesivos exponiendo sus obras en esta prestigiosa muestra y ahora se presenta en Arévalo.
La exposición permanecerá en la Casa del Concejo entre los días 13 y 21 de marzo de 2010 los sábados, domingos y festivos en horario de 17.00 a 21.00 horas.

9 mar. 2010

Expresiones innecesarias

Mª Ángeles Sastre. En el lenguaje periodístico, pero también en el jurídico, administrativo y político y, en general, en los registros cultos hay una tendencia al estilo hinchado, en exceso pedante, con palabras de gran extensión (de las que nos ocuparemos en otro momento) y con locuciones innecesarias que pueden ser sustituidas por palabras más sencillas y adecuadas sin ese tufo a retórica vacua y afectada que suele envolver a muchas de esas locuciones.

(más en El Castellano)

Cambiar el lenguaje

De un tiempo a esta parte podemos observar una tendencia ampliamente extendida a escribir novelas que parecen largos guiones de película, ni más ni menos que lo que sus autores quisieran que acabaran siendo. Hay asimismo una tendencia a producir películas de intrincada peripecia dentro de una estética y unos efectos especiales más propios de los juegos de consola. Y hay seriales televisivos cuyo objetivo no es otro que el de perpetuar el éxito de determinadas malas películas y determinadas malas novelas. Semejante fatal convergencia podría condenarnos a sacar las más deprimentes conclusiones si nos quedáramos ahí, sin tener en cuenta otros hechos.
He leído recientemente un libro de relatos de José Luis Borau y una novela de Manuel Gutiérrez Aragón. Y mientras son muchas las novelas que más que compuestas de capítulos parecen compuestas de secuencias, estas dos obras poco o nada tienen que ver con el cine. Su lenguaje es fundamentalmente literario, centrado en la capacidad expresiva de la palabra y no en su utilización como instrumento visualizador de determinada escena. Como mucho, algunos relatos de Borau podrían inspirar a un director de cine a sacar de ellos una película.
Y a la inversa: yo mismo, en mis documentales, siempre he procurado olvidarme de la literatura. Aquí la palabra cumple una función esencialmente informativa, la de precisar o desarrollar aquello a lo que la imagen no puede dar expresión. Lo mismo que su estructura, una construcción a la vez sincrónica y diacrónica, pero esencialmente expositiva: a través del presente de un determinado país dar en lo posible testimonio de su pasado.
Yo no veo que vaya a desaparecer –dentro del horizonte hasta hoy imaginable- la prensa escrita, el periódico. Pero al igual que consultar en la red una obra determinada es perfectamente compatible con el libro impreso, es evidente que el blog de bloggers puede coexistir perfectamente con la prensa tradicional. Sus características y su función serán otras, porque también lo será su difusión, mucho más inmediata, mucho más próxima desde el punto de vista del lector. Lo que sí hará es cambiar de lenguaje, utilizar un lenguaje adecuado a estas nuevas características. Aunque no hay motivo para pensar que tenga un público distinto al que lee el periódico o lee novelas. O va al cine.

Luis Goytisolo (Barcelona, 1935). Escritor y académico. Fue candidato al Premio Nobel de Literatura en su última edición. Autor de la tetralogía Antagonía (1973-1981), compuesta por Recuento, Los verdes de mayo hasta el mar, La cólera de Aquiles y Teoría del conocimiento. Su última obra es Cosas que pasan (Siruela, 2009). http://www.luisgoytisolo.es/

7 mar. 2010

EL CAJÓN DE CHEMA

JÓVENES

Hay que salvarlos, como sea. Lo diré claramente: si de verdad hay solución, o salvación, o esperanza, o como demonios quieran llamarlo, será contando con los jóvenes. Y gracias a ellos, Nunca al revés. No sé si resulto convincente. Vamos a ver. En el principio de todo hay una cosa bastante deplorable que debería cambiar: la sociedad odia a sus jóvenes. No crean que es algo nuevo, siempre ha sido así. Por otro lado, digo que eso debería cambiar, pero no me miren a mí: yo tampoco sé cómo. Lo que sí sé, porque lo veo, es que los medios de comunicación proyectan indefectiblemente una imagen negativa y derrotista de la juventud. Se nos bombardea con casos de jóvenes fracasados, insolentes y tristes que, más que nada, provocan rechazo o, en todo caso, una especie de hilaridad perversa muy actual. Y eso se hace en detrimento de los jóvenes brillantes, entusiastas y solidarios que por cierto abundan pero que, al parecer, poseen el don de la invisibilidad. Ignoro hasta qué punto es algo deliberado. Lo dudo. Sin embargo, es constante. Es como un maldito mantra repetitivo y tedioso. Y a mi entender denota algo anómalo.
He dicho que la sociedad odia a sus jóvenes y soy consciente de que usar la palabra ‘odio’ suena duro. Pero es así. El odio es un concepto amplio: abarca varios significados: temor, desconfianza, envidia, etcétera. Pongan el que quieran, sirven todos. Para empezar, tengo la teoría de que desconfiamos de los jóvenes precisamente porque reflejan y ponen en evidencia la cuestionable educación que les hemos dado. Es decir, porque han aprendido de nosotros y disponen de los medios que hemos puesto en sus manos, pero por desgracia y por ley de vida ni creen en lo que les hemos dicho, ni pueden creer en la desolada herencia que les estamos dejando. Además, sospechamos, y con toda la razón, que los jóvenes perciben con mayor agudeza los signos nuevos y vislumbran, por tanto, el mundo que se avecina mucho mejor que nosotros. No es ya sólo que no les guste el tipo de cine que nos gusta a nosotros o prefieran otras canciones: es que tampoco les gusta el tipo de vida que nos gustaba a nosotros y prefieren otro mundo.
Repito, exceptuando una minoría de jóvenes que escenifican más o menos interesadamente el viejo melodrama del darse por vencidos antes de empezar, la mayor parte de la juventud contemporánea está bien preparada, tiene una visión realista del momento y es animosa y vital. Deprimirlos, un día sí y otro también, con mensajes decepcionantes y perspectivas chungas representa sin duda un error estructural de consecuencias insospechadas. De vez en cuando veo a jóvenes excepcionales, muy bien formados, dominando idiomas y pletóricos de fuerza, que se largan. Que se van de aquí. Y lo único que a continuación se me ocurre añadir es: demonios, no me extraña.

F.L. CHIVITE
El Norte de Castilla
Sábado 06.03.10

6 mar. 2010

Concepción Casado, Premio Castilla y León de Restauración y Patrimonio.

“ME DUELE EL ALMA CON LA DESPOBLACIÓN”

“Sabe de sobra que si se dedica a recuperar retazos del pasado colectivo en el vivir cotidiano de un pueblo es porque hay una causa que ha llevado a este trance: «La despoblación, que acaba con todo», apunta sin titubeos Concepción Casado Lobato. «Me duele en el alma que los pueblos se mueran, que se queden sin gente a medida que pasan los meses, los años. Me da muchísima pena».
Como investigadora de vidas cotidianas ha pasado por aldeas, pueblos y comarcas cuyo número de vecinos mengua año a año en avance imparable. «Lo veo y no sé qué se podría hacer», admite con desolación. De lo que no tiene duda es de que añora como nunca algo que, dice, nunca ha faltado en esos pueblos: «La ayuda mutua, socorrerse y tenerse a mano unos vecinos a otros; eso lo he visto y es grandioso. Si se recuperara esa forma de convivencia, de estar unos disponibles para otros...».”

Homenaje a Coll

José Luis Coll García (Cuenca, 23 de mayo de 1931 - Madrid, 6 de marzo de 2007), fue un humorista y escritor español conocido fundamentalmente por la pareja humorística que formó con Luis Sánchez Polack, Tip y Coll.

5 mar. 2010

Presentación del Proyecto Leal

EL CAJÓN DE CHEMA

En esta ocasión Chema nos remite este poema de Lope de Vega, no se entiende muy bien su letra, pero parece querer decir, que va dedicado a los letrados, licenciados, abogados y demás hombres de leyes; que nadie se ofenda por ello, puede que no sea esa la dedicatoria en todo caso.


A LA MOLESTIA DE LOS PLEITOS

Pleitos, a vuestros dioses procesales
confieso humilde la ignorancia mía;
¿cuándo será de vuestro fin el día?
Que sois, como las almas, inmortales.

Hasta lo judicial, perjudiciales;
hacéis de la esperanza notomía,
que no vale razón contra porfía
donde sufre la ley trampas legales.

¡Oh monte de papel y de invenciones!
Si pluma te hace y pluma te atropella,
¿qué importan Dinos, Baldos y Jasones?

¡Oh justicia, oh verdad, oh virgen bella!,
¿cómo entre tantas manos y opiniones
puedes llegar al tálamo doncella?

Lope de Vega

4 mar. 2010

Recuperado el templo románico ...

María Cuenca

La rehabilitación de la iglesia de San Andrés, una de las joyas románicas de Ávila, declarada Monumento Nacional en 1923, permitirá abrir al turismo el templo, aunque continuará cerrado al culto por la falta de sacerdotes en la diócesis. La intervención ha abarcado desde los sillares, hasta la espadaña, que ha sido eliminada, o el llamado "jardín de piedras" junto al ábside para evitar los daños del botellón en el muro.

(más en Ávila Digital)

3 mar. 2010

Miguel Serveto y Conesa

Contra Miguel Servet del Reino de Aragón, en España: Porque su libro llama a la Trinidad demonio y monstruo de tres cabezas; porque contraría a las Escrituras decir que Jesús Cristo es un hijo de David; y por decir que el bautismo de los pequeños infantes es una obra de la brujería, y por muchos otros puntos y artículos y execrables blasfemias con las que el libro está así dirigido contra Dios y la sagrada doctrina evangélica, para seducir y defraudar a los pobres ignorantes.
Por estas y otras razones te condenamos, M. Servet, a que te aten y lleven al lugar de Champel, que allí te sujeten a una estaca y te quemen vivo, junto a tu libro manuscrito e impreso, hasta que tu cuerpo quede reducido a cenizas, y así termines tus días para que quedes como ejemplo para otros que quieran cometer lo mismo.

Marian Hillar, estudioso polaco-norteamericano de la obra de Servet, hizo la siguiente evaluación sobre el impacto perdurable que tuvo la ejecución del erudito español: «Fue el punto de inflexión en la ideología y mentalidad dominantes desde el siglo IV. [...] Históricamente hablando, Servet murió para que la libertad de conciencia se convirtiera en un derecho civil en la sociedad moderna»

2 mar. 2010

EL CAJÓN DE CHEMA



UN TORO SOLO EN LA RIBERA LLORA
En una conocida carta enviada por Miguel Hernández a Federico García Lorca, fechada en 1933, recién aparecido en las librerías "Perito en lunas", el poeta de Orihuela, entonces un perfecto desconocido, le dice al de Granada, ya todo un personaje de la poesía de su tiempo: «Usted sabe bien que en ese libro mío hay cosas que se superan difícilmente; que es un libro de formas resucitadas, renovadas; que es un primer libro y encierra en sus entrañas más personalidad, más valentía, más cojones -a pesar de su aire falso de Góngora- que todos los de casi todos los poetas consagrados, a los que, si se les quitara la firma, se les confundiría la voz». Poco antes, en esa misma carta, confiesa haber «maldecido las putas horas y malas en que di a leer un verso a nadie», y poco después, siempre quejoso, se asombra por el escaso eco que éste, su primer libro, había tenido en la prensa de Madrid; sólo Alfredo Marquerie, en "Informaciones", habló de la opera prima de Miguel Hernández, y no precisamente en términos elogiosos...

Elegante, como solía, Lorca respondió a Hernández a vuelta de correo, diciéndole: «Tu libro está en el silencio, como todos los primeros libros, como mi primer libro que tanto encanto y tanta fuerza tenía (...) No se merece "Perito en lunas" ese silencio estúpido, no. Merece la atención y el estímulo y el amor de los buenos (...) Los libros de versos, querido Miguel, caminan muy lentamente...»

De algo debieron servirle las palabras de Federico, pues a pesar de considerarse en su propia casa como «el cristo de los cinco sampedros», permanentemente negado por sus padres y sus tres hermanos, a causa de su desmedido afán por la poesía, Miguel Hernández siguió escribiendo con la misma fuerza y con la misma fe en sí mismo que ya demostraba en su primer libro. Cuando don José María de Cossío, su mentor hasta el día de su muerte, le contrató como redactor para su enciclopedia de "Los toros" en Madrid, supo que sería capaz de valerse por sí mismo, y que sería poeta hasta las últimas horas de su vida.

Pocos poetas, como Miguel Hernández, han sabido integrar la cultura del pueblo llano y la mejor herencia del alto lenguaje de los clásicos. Como en una égloga clásica o como soñara en sus últimos días Don Quijote, de retiro espiritual por los campos de España, el pastor poeta rumiaba los versos de Virgilio y de San Juan de la Cruz mientras su grey pastaba pacíficamente. Por eso podía combinar después endecasílabos como «un olor de herramientas y de manos» con otros versos suyos tan conocidos como ése de «la cebolla es escarcha cerrada y pobre». Para él, la sacudida casi testicular de la poesía, tantas veces encarnada en la figura del toro, era perfectamente compatible con la ternura ante las personas y las cosas sencillas. Mano de hierro en guante de terciopelo. «Un toro solo» que «en la ribera llora, / olvidando que es toro y masculino». Y así incluso en sus versos menos afortunados, por más excesivamente ligados a la militancia del momento. Fuera de polémicas estúpidas, lo mejor que puede hacerse en este año hernandiano es volver a leer la obra de Miguel Hernández. En su verdad profunda y en su contexto. Como dejó escrito Pablo Neruda, «recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor».

Carlos Aganzo, escritor y periodista, es director de El Norte de Castilla.
26 Ene 2010

1 mar. 2010

Del proceso al maestro fray Luis de León

"En la ciudad de Salamanca a diez y siete días del mes de diciembre de mill e quinientos e setenta e un años, ante el muy magnífico e muy Rdo. señor maestro Francisco Sancho, comisario deste Santo Oficio... paresció siendo llamado el muy reverendo padre fray Bartolomé de Medina, maestro en santa theologia, en la Universidad de Salamanca... y entre las cosas que testificó en su dicho, dijo e declaró contra el maestro fray Luis de León lo siguiente... Item declaró que sabe anda en lengua vulgar el libro de los Cánticos de Salomón, compuesto por el muy Rdo. padre maestro fray Luis de León, porque lo ha leído este declarante. Item declaró que en esta Universidad algunos maestros, señaladamente Grajal y Martínez, y fray Luis de León, en sus paresceres y disputas quitan alguna autoridad a la edición de la Vulgata, diciendo que se puede hacer otra mejor y que tiene hartas falsedades..."