30 dic. 2009

Cartesianismo puro

España ha sido Europa desde siempre —desde que Europa lo es, claro está—, y hasta el centro del huracán de Europa. Pueblos hoy de escaso vecindario como Tordesillas en tiempos del Emperador Carlos V, o Martín Muñoz de las Posadas, donde nació e invernaba el cardenal Espinosa, Gran Inquisidor y algo así como Premier de Felipe II, fueron el símbolo de ese poder europeo, mucho más que Maastricht ahora mismo; pero luego se complicaron mucho las cosas en nuestras entendederas.
Por muchas razones, entre las cuales está nuestra condición de país oriental, con sus judíos y sus islámicos, España ha ofrecido al mundo una versión muy singular del pensar, del sentir y del vivir, y eso la dibujó como yendo a remolque de lo europeo, o como casa aparte en Europa, pero también como un territorio de fascinaciones. Pongamos por caso la Inquisición castiza, los toros y la copla; y hasta lo del gobierno de los clérigos, que decía Stendhal, o el régimen tibetano, que afirmaba Ortega y Gasset, pero también las estampas de bandoleros de Sierra Morena, y luego las peleas entre gitanos y guardias civiles de la escritura lorquiana. Y así nos hemos ido bandeando los españoles.
De repente, sin embargo, digamos que la modernidad ha irrumpido, y hasta hemos cumplido todos los requisitos para entrar en el club de Europa, sólo para VIP. Y si ahora nos tornásemos también cartesianos, ¿qué sería del territorio europeo de fascinaciones y de la gran reserva de «país de lo imprevisto»?. Pero creo que no hay motivo para alarmarse. No hace tanto que he ido a una pastelería, con un amigo no hispánico, para que probase unos pasteles exquisitos —dulzones por fuera y amarguillos por dentro, como pequeños «tartufos»—, y la dueña del establecimiento no pudo ofrecérnoslos. «Los pedían tanto, dijo, que los hemos dejado de hacer». Y ésta es una respuesta lógica de toda lógica. Una lógica hispánica, desde luego, pero aplastante. ¿Quién no la comprendería, si sabe lo que es España?

José Jiménez Lozano

28 dic. 2009

ESA EXTRAÑA PAREJA

Hemos estado en Burgos. Después de visitar la catedral y el Monasterio de Santa María la Real de las Huelgas, decidimos acercarnos a Mediavilla de los Infantes. Es un pequeño pueblo de unos cuatrocientos habitantes. Allí sólo se llega yendo de propio intento, o bien, si vas camino de Santiago de Compostela.
Tengo allí dos grandes amigos. Uno es Fernando Escribano, maquinista de tren jubilado que se asentó en este pueblo recién alcanzada su edad de jubilación. El otro es don Servando, párroco del pueblo; cura de una cierta edad pero de una vitalidad difícil de aguantar.
Hay en este pueblo una magnífica iglesia y cuenta también con una docena de casas solariegas con portadas de cierta calidad artística; restos que recuerdan unos tiempos mejores en esta villa. La iglesia, originaria del siglo XII, cuenta con interesantes obras de arte, entre ellas un excepcional Cristo Crucificado. A ella se refiere don Servando como la Casa de Dios, Fernando Escribano en cambio, la llama la iglesia del pueblo.
Fernando pasa buena parte de su jornada en la iglesia. No penséis que rezando, todo lo contrario. Es Fernando Escribano un agnóstico en materia de religiones y un firme creyente en materias humanas. Como él suele explicar, cree en los hombres y en la sociedad, está convencido de la capacidad para organizarse y mejorar el entorno con el trabajo y la participación de todos los vecinos. Su estancia diaria en la iglesia se debe a que le gusta que los que llegan al pueblo puedan disfrutar de toda su riqueza artística; por eso hace unos años animó a un grupo de voluntarios para encargarse de abrir y cerrar la iglesia y los lugares de visita que poco a poco van preparando.
Don Servando, por su parte, nada tiene que objetar, pues como siempre me dice, no tiene perdida la batalla de conseguir que Fernando entre en el buen camino. Además, las visitas son bien recibidas. Se queja mi amigo don Servando de la escasa afluencia de fieles a las misas y demás actos litúrgicos. Siempre nos dice que nos ha tocado vivir tiempos materialistas en exceso. Según me cuenta, si no fuera por Fernando Escribano y los que andan con él, no estaría más que con viejecitas y el par de monaguillos que aún le quedan.
Cuando estoy con ellos me asombro de cómo dos personas tan diferentes han conseguido establecer una relación tan sencilla y de tan buenos frutos para todo el pueblo. Fernando y los suyos enseñan la iglesia a su modo, nada que ver con la forma profesional que pudimos disfrutar en la catedral de Burgos o en el Monasterio de Las Huelgas, ellos se limitan a señalar lo que es pan y lo que es vino como le gusta decir. Admirar el Cristo crucificado es cosa del que observa. Fernando Escribano ve en él el trabajo magistral del tallista. Las facciones finamente trabajadas, los colores dados a la madera por el artista que hacen parecer real la imagen. Volver la vista y ver las pinturas del ábside, o los capiteles tan primorosamente trabajados; todos diferentes entre sí. Como suele decir: “que lo vean todo lo que quieran y luego cada uno que sienta lo que sea”. Don Servando, en cambio, me dice que en la imagen de Cristo en la cruz, ve el triunfo de la Vida sobre la muerte. En cuanto al pan y el vino a los que se refiere Fernando, son para él carne y sangre de Cristo, son Eucaristía.
Yo les suelo decir, por darles guerra, que en lo único que coinciden es a la hora de hacer la declaración de la renta, pues marcan la misma casilla. Inmediatamente, Fernando se apresura a decirme que lo hace porque el patrimonio de la iglesia es ingente y que de alguna forma tiene que colaborar a su sostenimiento, don Servando dice que lo hace por una cuestión de Fe.
Desde mi última visita se han producido bastantes novedades. Según me cuentan, han puesto en marcha el “pueblo-albergue” para los peregrinos. Como no entiendo eso, pido que me lo expliquen y resulta la mar de sencillo. Ante la gran afluencia de peregrinos que pasan camino de Santiago, han decidido poner a su alcance lo más fundamental para esas personas: comida y alojamiento. Lo de la comida, que suele ser cena la mayoría de las veces, lo solucionan cenando en casa de Fernando Escribano los peregrinos que llegan. Cenan lo que él tenga de cena. Si un día son más de tres, se reparten en las casas del resto de vecinos que se han prestado a colaborar, incluido don Servando. Para dormir lo tienen repartido de la siguiente forma: si son parejas duermen en casa de don Servando, si vienen por separado se quedan en casa de Fernando y si son mujeres que vienen solas haciendo el camino, lo hacen en casa de la vecina de don Servando, una señora viuda de allí del pueblo. Como todo eso ocasiona una serie de gastos todos colaboran en la medida de sus posibilidades, quien más tiene más pone.
Después de la cena suelen juntarse en casa de Fernando Escribano o en casa de don Servando, según toque, a pegar la hebra con los peregrinos. No suelen ver televisión, prefieren conversar con las gentes venidas de lejos, de lugares tan diferentes a Mediavilla de los Infantes y tan diferentes entre sí. Han llegado a aprender alguna que otra palabra en lenguas extranjeras, el francés y el inglés les ha resultado más sencillo, no así el alemán o el holandés según me cuentan. Aproveché a preguntarles si habían conseguido averiguar la razón que les lleva a iniciar tan largo y penoso camino. Fernando me cuenta lo mucho que le fascina que millones de personas realicen el mismo recorrido desde hace siglos, teniendo cada uno una razón diferente al resto; don Servando cree que es la Fe que se manifiesta de muy diversas formas lo que impulsa a estas personas a iniciar tan enriquecedor recorrido.
Mi estancia en el pueblo de mis amigos terminó con el fin de semana. Hasta que vuelva a tener la oportunidad de volver a estar con ellos me conformaré con las cartas que de ellos reciba. Aunque parezca anticuado todavía nos carteamos. Pero algo me ha parecido observar que ha cambiado en Mediavilla de los Infantes, y está relacionado con lo que don Servando me adelantó sobre una joven del pueblo que les quiere hacer una página web. No me sorprendería recibir cualquier día de estos un correo electrónico de don Servando o de Fernando Escribano. Será una alegría en cualquier caso.

Fabio López

24 dic. 2009

Una cena de Nochebuena

En unos tiempos no demasiado buenos para todo el mundo, parece llegado el momento de recuperar un menú de antaño para celebrar la Nochebuena. Se trata de un menú humilde pero suculento. Sencillo, cálido y que debe tomarse en buena compañía. Se habrá de elaborar al amor de la lumbre, donde nos podremos sentar una vez acabada la cena a compartir viejas historias de antaño. Costumbres casi perdidas, recuerdos de abuelos y bisabuelos, volviendo a ser niños si llega el caso. Prestad atención a las recetas y ¡buen provecho!.

PRIMER PLATO:

SOPAS DE AJO

Se pone un puchero con agua a la lumbre. Se añade sal. Se fríen en una sartén unos dientes de ajo con un poco de manteca, cuando están fritos se añade pimentón dulce y todo ello se vierte en el puchero con agua. Cuando todo ello cuece se aparta del fuego y se vierte sobre el pan cortado en sopas.
SEGUNDO PLATO:

GALLO GUISADO
Se trocea el gallo. Se pone aceite en una cazuela, cuando está caliente se añade una cebolla cortada menuda y una hoja de laurel, dos dientes de ajo pelados y una rebanada de pan. Se fríe todo y se aparta para después machacarlo en el mortero. En el aceite que queda se rehoga el gallo. Se añade una pizca de nuez moscada molida y cuando esté bien rehogado el gallo se añade lo que habíamos machado en el mortero con un poco de vino blanco. Se añade sal al gusto y se deja cocer hasta que esté tierno. A fuego lento. Dependerá del tamaño del gallo el tiempo de cocción. Si en lugar de cazuela lo hacemos en olla a presión, habrán de adaptarse los tiempos de cocción únicamente, el resto igual.
Ingredientes:
1 gallo de corral, aceite (un vaso mediano), sal, laurel (una hoja), ajos (dos dientes), nuez moscada, cebolla (una entera mediana), pan (una rebanada), vino blanco ( un vaso).


NOTA:Las recetas han sido proporcionadas por Maura Sanz.

23 dic. 2009

Vivimos en una pecera

Cuando menos te lo esperas la vida te sorprende; una visita inesperada; la llamada de un amigo del que hace tiempo que no sabes nada. Incluso asuntos menos agradables como una muerte repentina. Son muchas las cosas que nos pueden sorprender, sacarnos de nuestra rutina. Parece que vivamos ensimismados pensando no sé muy bien en qué.
Vamos cada día al trabajo, el que lo tenga ¡claro!; saludamos a las mismas personas y afrontamos el día a día como si supiéramos lo que nos va a suceder. Actuamos como pequeños dioses que controlan todo lo que sucede. ¡Pobres ignorantes! Nada está bajo nuestro control. Ni siquiera nuestro propio cuerpo que es lo más íntimo y personal. Pero nos creemos capaces de cambiar todo lo que nos rodea solamente con nuestra voluntad, con nuestro simple deseo.
Pero ni siquiera elegimos hacia dónde nos dirigimos. Elegimos, o al menos eso creemos, entre las opciones que nos presentan. Pero de igual modo que los peces en la pecera, nuestro escenario está determinado de antemano. Nos dan a elegir entre unas opciones que alguien ha decidido antes que nosotros.
No nos permiten elegir otros escenarios posibles. Como en una pecera, las plantas, las rocas y el color de la arena ha sido determinado. A partir de ahí, podemos nadar hacia un lado u otro. Hacia arriba o hacia abajo. Pero los cristales invisibles pero sentidos nos determinan el límite de nuestro deambular. Ellos, los cristales, detienen nuestro avance. Retrocedemos y volvemos a elegir hacia dónde dirigirnos. Ilusión de libertad.
Comemos lo que nos proporcionan, cuando y como quieren. El corazón palpita sin cesar, afortunadamente. La sangre sigue corriendo por las venas, infatigable, llegando a todos los rincones de nuestro cuerpo. En el pueblo la sensación de vacío aumenta. Cada vez quedan menos habitantes. El tiempo se acaba. Abajo mientras, el agua continúa subiendo. Por el hueco de la escalera me llega el eco de sus voces. Libertad gritaban desde lo alto.
Cuando avanzamos hacia el matadero lo que impresiona no es la gran cantidad de gente que lo hace, sino el silencio. Un enorme silencio nos acompaña. ¡Pobres estúpidos! Pensamos que si nos mantenemos en silencio, si no llamamos la atención de los guardianes, escaparemos al final que nos espera.
Ya no somos ignorantes, pues sabemos lo que sucede; dejamos de ser estúpidos, pues sabemos que no conseguiremos nada salvo engañarnos a nosotros mismos. Pasamos a ser peleles, humanos entregados, sumisos, incapaces de utilizar lo único que nos distingue, al menos eso creo de los peces, la capacidad de pensar. Raciocinar es la única posibilidad que tenemos de salir de la pecera, de salvarnos del matadero.
Estamos todavía a tiempo de despertar de esta vanidad. Viviendo el día a día de modo más humano. Preparados para cualquier cosa que nos pueda suceder. Sorprendiéndonos gratamente de todas y cada una de las cosas que nos ocurran. Mirando a los ojos de los otros. Despacio y sin miedo. Mirando al fondo de sus ojos. Buscando la complicidad en sus gestos. Animándoles a mostrar su sonrisa más sincera y sencilla. Escuchando cuando la ocasión lo requiera y hablando a quien necesite de nuestras palabras; palabras de ánimo o de consuelo; palabras humanas que desean escuchar, que les humanicen o les hagan sentir más humanos.
No es mal momento para empezar, al fin y al cabo es Navidad y dentro de poco empieza un año nuevo. ¡Ánimo! ¡Cambiemos nuestras vidas! Salgamos de la pecera.

La Llanura número 7

Ya podeis acceder al número 7 de nuestra revista La Llanura.

19 dic. 2009

Revista Digital 70 de Agfoval

Adjunto enlazamos el número 70 de la Revista Digital de AGFOVAL (Agrupación Fotográfica Valencia), la cual extractamos, para mostrar un reportaje dedicado al arevalense Chuchi Prieto.
(Pulsa aquí o en la imagen)

17 dic. 2009

Bando de la Alhóndiga

La Alhóndiga de Arévalo
asociación de cultura y patrimonio,
y en su nombre su Tesorero,
dice:

A todos los que vieren y entendieren el presente, sabed que el año está próximo a finalizar. Por ello, a los que ya forman parte de esta humilde asociación, les recuerdo el deber que tienen de renovar su condición mediante el pago de la cuota anual de 20 euros.
En cuanto a los que no lo son, sabed que podéis serlo mediante vuestra inscripción. Para ello, habréis de pagar una cantidad de 5 euros en concepto de inscripción inicial y la cuota anual de 20 euros, además de rellenar un documento con vuestros principales datos.
Obtendréis los mismo honores, derechos y privilegios que los que ya son socios, es decir NINGUNO. Eso sí, llenaréis vuestras alforjas como ellos de satisfacción, por participar en la defensa de la cultura y del patrimonio de Arévalo y su Tierra.
Son muchos los actos realizados durante este año de vida de la asociación, pero no me corresponde a mí el recordarlos, pues son mis asuntos los referidos únicamente a los cuartos, los cuales son necesarios para poder mantener e iniciar nuevos e interesantes proyectos; todos con el único fin de promover la cultura y defender el patrimonio de estas nuestras tierras que tanto lo necesitan.
El año próximo es año de Edades, Cultura, Patrimonio y Centenario, aunque algunos lo nieguen, pero es tan cierto como la muerte de nuestro Santo Patrón; es por ello que os ruego encarecidamente que participéis con vuestra persona en tan sencillo proyecto, al tiempo que deis traslado de nuestras intenciones a cuantos conocéis; con ello no comprometéis ni vuestras vidas ni vuestras haciendas.
Dado en Arévalo, a 15 días del mes de diciembre de 2009.

EL TESORERO
FABIO LÓPEZ

13 dic. 2009

Iglesia del Salvador de Rágama

Rágama, localidad que pertenece en la actualidad a la provincia de Salamanca, formó parte hasta el año 1833 de "La Tierra de Arévalo", primero del Tercio de Rágama y posteriormente del Sexmo del mismo nombre. Su iglesia del Salvador, fue originariamente de una única nave, la central, que era de estilo románico de ladrillo, con sencilla cabecera.
Reformada, casi reconstruida, entre los siglos XV y XVI (gótico tardío), tiene solicitada declaración BIC en mayo de 1998.
Actualmente tiene deterioros en la estructura y elementos decorativos, grietas en la capilla del Evangelio y en otras partes, ábside con paramentos muy desgastados y agrietados y pegotes de cemento, retablo con daños, artesonado en mal estado y con pérdida, acumulación de palomina.
El carácter del riesgo que acumula es: aumento del deterioro por falta de atención. En enero 2009 se ha hundido la cubierta de una de las naves laterales por la caida de uno de los nidos de cigüeña que se encontraba en la cúpula del templo.
Por todo esto ha entrado a formar parte de la tristemente famosa "Lista Roja del Patrimonio" en la que tantos y tan bellos monumentos de nuestra histórica "Tierra de Arévalo" están incluidos.

10 dic. 2009

Un delicioso nihilismo

Un poema de Stephen Mitchell nos evoca a San Jerónimo, en su estancia de Belén, inclinado sobre su mesa de trabajo y preguntándose «cómo la palabra de Dios podría ser encerrada entre las pastas de un libro; pero escuchando a la vez toda la vibrante vida/ de Belén que está allá afuera». Esto es, la vida de la aldea: una carreta de bueyes que pasa, una muchacha peinándose, un niño llorando, «la tierra de hojas muertas», y el aroma del pan recién cocido «de la panadería de calle abajo». Pero aquel hombre de estudio, allí cerrado, sabía muy bien, naturalmente, lo que ocurría en el mundo, y calculaba mejor que muchos el alcance de lo que ocurría, y el mayor desastre que podía sobrevenir.
El león con el que Durero, y otros pintores, le habían pintado en aquella apacible estancia querían simbolizar el poder de su inteligencia y su intransigencia con la cobardía y la estupidez del tiempo. Aunque, desde luego, podía resultar también encantador, y, en plena vejez, se mostraba joven e ilusionado, y como capaz él solito de levantar una nueva Roma.
Era un polemista terrible, y no se había ahorrado sus cóleras contra el poderío de la Roma, que a sus ojos era una sentina de maldad, vicio, y corrupción; y pareció sentir algo así como satisfacción de su caída, pero en realidad le dolió muy adentro y escribió: «Se ha extinguido la clarísima lumbre de las tierras todas; truncada ha sido la cabeza del romano Imperio; en una sola ciudad ha perecido todo el orbe. ¿Qué queda a salvo, fenecida Roma?».
Pero enseguida comenzaron a afluir a aquella aldea de Belén inmigrantes que habían podido huir de aquella Roma, y Jerónimo se quedaba pasmado de que un tal pueblecillo se convirtiese de súbito en el ámbito de acogida y consuelo: «Todas las cosas nacidas mueren –escribe–; y envejecen todas las cosas que tuvieron crecimiento. ¿Quién iba a creer que Roma, construida, engrandecida sobre las victorias del universo mundo, se desbaratase y despeñase, y que ella, que fue madre de sus pueblos, fuera también su sepulcro? Pero, ¿quién iba a decir que, día tras día, la santa Belén acogería como mendigos a grandes personajes de uno y otro sexo, que antes chorreaban riquezas?».
Porque hasta allí habían llegado, entre otras varias docenas de gentes muy altas y antes ricas como, por poner un ejemplo, Paula, que era de la estirpe de Agamenón, y de los Paulos y Escipiones; y, naturalmente, también gentes pobres y sencillas, igualadas todas por la misma inmensa desgracia, pero no vencidas. Y Jerónimo era el primero que no se resignaba a ninguna esclavitud, y escribió a su amigo Heliodoro, en una carta de pésame por la muerte de su sobrino Nepotiano: «El orbe romano se derrumba, pero nuestra cerviz erguida no se dobla» como aquella caricatura de emperador que era Atalo se había humillado hasta el desprecio y la burla de Alarico.
Jerónimo invitaba a la resistencia y esperaba también la grandeza de una nueva Roma, si se echaba a andar por «la vía romana» como la ha llamado Rémi Brague; esto es, pensando y actuando con la clara conciencia de que «ser romano es tener, aguas arriba de sí, un clasicismo que imitar y, aguas abajo, una barbarie que someter». Y así la mejor herencia de Roma sigue ahí. Lo que pasa es que, nuestros tiempos, como los tiempos de la vergüenza de Roma, están llenos de condescendencias con la estupidez y con el mal.
Es decir, los tiempos en que las élites políticas eran diarios huéspedes del banquete de Trimalción desempeñaban sus responsabilidades como en los combates de carros en el circo, y el rey godo Teodorico afirmaba sarcásticamente que los romanos necios querían ser bárbaros, pero los bárbaros inteligentes querían ser romanos.
Como, ahora, la Europa renegada de su cultura y convertida en una calabaza hueca con una vela dentro, no quiere imitar ni someter nada; sólo sestear en un delicioso suicidio nihilista.
José JIMÉNEZ LOZANO

9 dic. 2009

Visita al Reina Sofía

Este próximo sábado, una amiga mía ha organizado un grupo de familias (niños entre 6 y 12 años acompañados de algún adulto, no necesariamente “familia”) al Museo Reina Sofía para ver el Guernica. No sé si tenéis hijos y si están en esa edad pero, si quisierais venir, estáis cordialmente invitados.
La actividad está centrada en los niños en la primera parte pero en la segunda se trata de que jueguen con los adultos que les acompañan a un juego de pistas. Luego, el grupo se irá a merendar y también sois bienvenidos aunque aquí ya cada cual pagará lo suyo.
Sé que es un poco justo en el tiempo pero si os apetece, sólo tenéis que decírmelo a vuelta de correo: cuántos adultos y niños por familia, nombre de uno de los adultos x familia y un teléfono móvil, así como los nombres de pila de los niños y sus edades.
Os copio aquí abajo lo que hemos mandado a las familias en cuestión. Espero de verdad que os animéis.
Un abrazo, Marta
Queridos amigos:
Estamos ultimando la reserva de plazas para el sábado próximo, 12 de diciembre, para el grupo de Violette Heger que participará en nuestra actividad didáctica “Guernica” en el Museo Reina Sofía. Después del recorrido por el museo y los juegos que, desde Aulas de Arte, tenemos preparados para que los más pequeños se diviertan con vosotros descubriendo los vericuetos del arte, iremos a merendar a un lugar cercano, que mantenemos en secreto, para así terminar la tarde con el colofón más dulce posible y en total armonía y diversión.
Al tratarse de un grupo de familias (niños entre 6 y 12 años acompañados de algún adulto, sea familiar o amigo) relativamente numeroso, os pedimos que nos confirméis vuestra asistencia, a la mayor brevedad, a esta misma dirección de correo-e, indicando:
- cuántos adultos y niños sois
- nombres de pila de los niños y sus edades
- nombre y teléfono móvil de uno de los adultos que los vaya a acompañar durante la visita
Os guardaremos las plazas que necesitéis y a vuelta de correo os daremos las instrucciones precisas para que nos encontremos en el museo en el lugar y la hora exactos. Tened en cuenta que si no nos mandáis este mensaje de confirmación, entenderemos que no vais a venir y daremos vuestras plazas a aquellas familias que están en lista de espera.
Un cordial saludo, Aulas de Arte

Muro en facebook

Se ha creado una entrada de apoyo a la propuesta de "Las Edades del Hombre" para Arévalo en el popular Facebook.

5 dic. 2009

Epistolario

Carta de Don Quijote de la Mancha, en su retiro, a Sancho Panza su escudero.
.
Y vuestra merced créame y, como otra vez lo he dicho, lea estos libros, y verá cómo le destierran
la melancolía que tuviere y le mejoran la condición, si acaso la tiene mala.
Miguel de Cervantes

Querido amigo Sancho:
Yo aquí en mi retiro de Santa María del Berrocal, mi pueblo natal, descansando de la ajetreada vida que tuvimos: “desfaciendo agravios, enderezando tuertos, enmendando sinrazones, mejorando abusos y satisfaciendo deudas”.
Ya me han dicho que tú te has aposentado en la famosa Tierra de Arévalo. Tierra de aquel arriero que en tan malhadada hora nos vilipendió en la venta que creímos fuera castillo. Buena tierra, dicen, de buena gente y de buen yantar.
Me congratula ver como practicas el buen uso de la escritura. Sigo con asiduidad tus columnas de opinión en diario de provincias. Alégrame que de algo te hayan servido las buenas enseñanzas aprehendidas en tu gobierno de aquella famosa “Ínsula Barataria”. Algo de tu gloria con la pluma la debes, un poco, a mi buena espada.
No dejo pasar la ocasión para darte, como siempre, algún consejo.
No me parece bien que critiques la subjetividad. Has de saber, amigo Sancho, que la realidad de este nuestro mundo, está tamizada por nuestras particulares percepciones.
―“Nada es verdad ni es mentira, todo es según el color del cristal con que se mira”― coreó mi buen amigo Machado.
Nuestro tiempo se define por ser la época de la “imagen del mundo”. Parafraseando a Heidegger: “El mundo [es] comprendido como imagen“, de modo que “lo existente empieza a ser y solo es si es colocado por el hombre [o sujeto] que representa y elabora”.
No puedo dejarte pasar tampoco, sin una amistosa crítica, que pidas con vehemencia que haya censura.
No, amigo Sancho, censura no. La censura coarta la libertad del hombre y el hombre debe ser libre.
Podemos orientar, podemos corregir, pero no apliquemos censura. Para que me entiendas te remito a estas sentencias:
.
La censura lleva al desconocimiento y el desconocimiento lleva a la ignorancia.
El único bien es el conocimiento y el único mal la ignorancia.
La tiranía de la ignorancia es la más dura y lóbrega de las esclavitudes.
Con la ignorancia armonizan bien los errores.
La ignorancia es la madre del miedo

Y si estas no te sirvieran aquí te dejo otras de ellas:
.
La negación es el argumento favorito de la ignorancia.
El primer paso de la ignorancia es presumir de saber
La enfermedad del ignorante es ignorar su propia ignorancia.
Nada hay en el mundo tan común como la ignorancia y los charlatanes.
El orgullo es el complemento de la ignorancia.


Unas y otras, amigo Sancho, dictaminadas por hombres seguramente más sabios que tú y que yo.
En fin, sin más consejos que darte por ahora y conforme a lo que suele en estos casos decirse: "amicus Plato, sed magis amica veritas". Dígote este latín porque me doy a entender que después que fuiste gobernador, lo habrás aprendido. Y a Dios, el cual te guarde de que ninguno te tenga lástima. Vale.
Don Quijote, caballero de la Triste Figura.
.
Juan Carlos L.

2 dic. 2009

De las torres de Arévalo

Queridos amigos: Quiero referirme a la famosa e impresionante fotografía de las cuatro torres, de Chuchi Prieto y, al hilo de este asunto, al espléndido panegírico que le dedica Juan Carlos, absolutamente justo. Como a todo el que la ha visto, a mí me pareció desde el primer momento algo especial y difícilmente imitable; es un fuerte argumento para presentarse Arévalo a las "duras oposiciones" que seguramente habrá que afrontar. Ahora bien, como bien se ha dicho, la Muestra a cuya concesión aspiramos, se tendría que planificar en un par de templos, por lo menos, siendo la Iglesia de San Juan previsiblemente uno de ellos. Traigo esto a cuento porque he visto esta mañana una preciosa fotografía de la torre de la misma que tenéis en el archivo de La Alhóndiga; esa torre es quizá la que a mí me gusta más. Y ahora viene mi reflexión: ¿no sería determinante que, al lado de las cuatro de la foto de Chuchi, saliera también ésa? ¿Encajaría en el encuadre sin que se desvirtuara en absoluto esa maravillosa obra de arte que es "las cuatro de siete"?.
Un abrazo para todos, J.G.F.

1 dic. 2009

Carta abierta a Chuchi Prieto

Querido amigo Chuchi:

Quiero con estas líneas darte las gracias. En nombre de la asociación cultural La Alhóndiga. En nombre de esta pequeña porción de la cultura y el patrimonio de Arévalo que creemos representar. Muchas gracias.
La propuesta de nuestra asociación de que Arévalo pueda ser, en un futuro próximo, sede de una edición de Las Edades del Hombre ha sido tomada en serio. Una posibilidad se ha abierto. Y esa posibilidad es, yo estoy totalmente seguro, gracias a esa magnífica fotografía que te hemos confiscado. Gracias a esas "Cuatro de siete" que hemos manipulado, en parte, para hacer un esbozo gráfico de la propuesta, y cuyo resultado está siendo tan alentador.
No quiero ni contarte cuántas llamadas, cuántos correos y visitas hemos tenido. Alaban tu fotografía y se les nota escépticos ante ella, dudando aún, de que no sea un fotomontaje. Hemos explicado hasta la saciedad, por teléfono, en correos y de viva voz que la fotografía es tal cual. Que la vista existe, que es real, que esa fotografía, tú y yo lo sabemos, no está trucada.
No sabemos si tendremos en Arévalo “Edades del Hombre”. Sí te aseguro que vamos a intentarlo. Pero al final, tanto si lo conseguimos como si no, esa fotografía quedará como parte del acervo cultural que atesoramos.
Por todo esto y por permitirnos compartir esa y muchas otras de tus hermosas, magníficas fotografías, querido amigo Chuchi, muchas gracias.

Juan Carlos López