27 nov. 2009

Fábula del cuervo enfermo

Un cuervo que se encontraba muy enfermo dijo a su madre:

- Madre, ruega a los dioses por mí y ya no llores más.

La madre contestó:

-
¿ Y cuál de todos, hijo mío, tendrá piedad de tí ?. ¿ Quedará alguno a quien aún no le hayas robado la carne ?

Moraleja: No te llenes innecesariamente de enemigos, pues en momentos de necesidad no encontrarás un solo amigo.

Esopo (fábulas)

26 nov. 2009

Efemérides

La herencia del pastor

Hay una pugna entre Orihuela y Elche por los bienes de Miguel Hernández. El portentoso poeta, que sospechó pronto su sino trágico y la ronda de un carnívoro cuchillo «de ala dulce y homicida» quizá nunca pudo sospechar que le pudiera pasar esto ahora, a los 67 años de residencia en la muerte. El rayo que iluminó su existencia no ha cesado y ahora su legado no sólo está en las antologías, sino en las notarías.
Era el niño más pobre del mundo cuando contemplaba sus abarcas vacías los días de Reyes. No vinieron los monarcas de Oriente a su ventana, pero un arcángel le tocó la frente y otro el insumiso corazón. Su amigo Pablo Neruda le describió como un pastor de cabras que tiraron al monte del Olimpo y como un ruiseñor manchado de naranjas, pero su incorruptible canto está en manos de abogados. En vísperas de su centenario ni las instituciones, ni los editores, ni los herederos saben a quién pertenece su obra. ¿Quién pagará más millones por esos mil y pico folios manuscritos? ¿Y por los juguetes que le hacía desde la cárcel a su hijo? Hay cartas de Lorca, de Aleixandre, de Buero Vallejo y de muchos más, pero el tesoro está siendo disputado, como cuando él hablaba de que comía «un pan reñido». Recuerdo cuando Leopoldo de Luis y yo le llevamos unas flores a Josefina Manresa, su viuda. Tenía un modestísimo taller de costura en Elche. Era una mujer muy triste y muy hermosa. Quizá no tuviera una clara conciencia de quién fue su marido. Cuando me atreví a preguntarle cómo era Miguel me dijo: «Siempre estaba con sus versicos». Después sonrió con tristeza y volvió a la Singer. Tenía trabajo.
Manuel ALCÁNTARA

24 nov. 2009

La norma del quinto año

Hemos descubierto en fechas recientes que, al parecer, existe una norma no escrita que asegura que toda asociación cultural en Arévalo viene a tener una vida máxima de cinco años. Hemos indagado en el articulado de la vigente Ley Orgánica reguladora del Derecho de Asociación, pero bien es verdad que, a pesar del esfuerzo no hemos llegado a encontrar nada que manifieste una aseveración tan tajante como la indicada.
A pesar de ello, a nosotros que somos de natural crédulos, nos ha dado por pensar sobre este asunto y estamos mohínos. Mohínos y preocupados.
Siguiendo el ritmo natural de la norma del quinto año, resulta que si vinimos al mundo como asociación cultural hace ya casi un año y medio, sólo nos quedan tres años y medio escasos de vida. O menos.
No me digan ustedes que el asunto no es para deprimirse. Según los defensores de esta norma, nacimos ya con fecha de caducidad.
Bah! ― dicen ― cinco años; más de cinco años no dura una asociación cultural en Arévalo. Te lo digo yo que de eso entiendo.
Y se quedan tan anchos; y nos dejan decaídos, angustiados, cabizbajos. A nosotros que nacimos ya con la sombra de los malos augurios sobre nuestras cabezas. Decían que nos quedaríamos en los buenos deseos y voluntades; o que no seríamos capaces de sobreponernos al papeleo inicial; o que nos apagaríamos en los primeros ímpetus; o que….
En fin que no vamos a llegar para ver si de nuevo la rueda empieza a girar. No vamos a tener tiempo de cambiar la dinámica. No vamos a poder comprobar si Arévalo y su Tierra, con sus gentes, pueden volver a ser lo que un día no tan lejano fueron.
Después de mucho cavilar, después de muchas horas preocupándonos por este grave asunto, hemos recordado que según un exhaustivo y contrastado estudio sobre las Centurias de Nostradamus realizado en enero del año 2000, el mundo acabó precisamente el día 31 de diciembre de 1999. La gente normal no nos percatamos de ello debido a que todos estábamos demasiado ocupados con nuestras actividades cotidianas. Tan ocupados estábamos, tan ocupados seguimos estando, que aún hoy, casi diez años después no hemos advertido que el mundo acabó ese último día de 1999.

22 nov. 2009

Velada narrativa

El pasado viernes, veinte y a la 20,30 horas, se celebró en el auditorio de San Martín de Arévalo una velada narrativa organizada por un Grupo de Jóvenes Arevalenses. Catorce personas expusieron, en más o menos cien palabras, diversas reflexiones sobre aspectos y situaciones por las que pasamos a lo largo de nuestro viaje por la vida hasta llegar al momento postrero.
En una sala llena de público y durante aproximadamente una hora, los videos, canciones, poemas y otros escritos de otros tantos jóvenes y menos jóvenes, nos llevaron a reflexionar sobre nuestro paso por estos mundos de Dios.
A este activo Grupo de Jóvenes Arévalenses y desde estas páginas digitales sólo nos cabe decirles: ¡Gracias!. Muchas gracias y hasta pronto.

La Llanura nº 6


Enlace a La Llanura número 6 en formato digital.


21 nov. 2009

Bienes patrimoniales

A principios del siglo XXI, Ávila era, junto a Salamanca, la ciudad de Castilla y León que más inmuebles tenía incluidos en el Inventario de Bienes del Patrimonio de Castilla y León; sin embargo, la entrada en el nuevo siglo, lejos de fortalecer esta situación en una ciudad que luce con orgullo su condición de Patrimonio de la Humanidad ha supuesto un estancamiento, que hace que hoy en día aún no estén incluidos en ese catálogo un buen número de edificios de un gran valor patrimonial.

19 nov. 2009

Revista Fotográfica

En esta entrega publicamos otra pequeña muestra del trabajo de nuestro compañero de AGFOVAL Chuchi Prieto, correspondiente a la provincia de Palencia.
Aunque él se encuentra ocupado en la elaboración de su colección de libros fotográficos sobre Castilla y León, (9 libros, uno por cada Provincia Castellano-leonesa) ha sacado el tiempo necesario para compartirnos este ejemplar.
.
(... más en Revista Digital 69 de AGFOVAL)

18 nov. 2009

Literatura y lenguaje

Inmersos como estamos en la “vorágine” actual del Lenguaje que es el medio de expresión en la Literatura, que soporta los cambios que le imponen los usos y costumbres y los nuevos descubrimientos de la Ciencia, hurgando en los anaqueles que nos legaron nuestros antepasados, nos hemos encontrado con un curioso libro datado en 1902, centenario, por tanto, que escribió el profesor Mario Méndez Bejarano y prologó el eximio Nobel don José Echegaray. Como preludio consta un dictamen de la Real Academia Española a instancias del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes. Para escribir este trabajo vamos a sustentarnos en dicho Tratado, pues, en realidad, es tal, así como en otra publicación contemporánea, relativamente reciente se puede decir, del académico Fernando Lázaro Carreter, ya fallecido, titulado El dardo en la palabra, continuado por otro de parecido título, sólo anteponiendo al primer sustantivo el adjetivo nuevo y de semejante contenido.
de Jesus GONZÁLEZ FERNÁNDEZ

16 nov. 2009

Maruchi Fresno

María Lourdes Gómez-Pamo López del Fresno, conocida artísticamente como "Maruchi Fresno" (Madrid, 14 de febrero de 1916 - † El Escorial, Madrid, 19 de julio de 2003) fue una actriz española.
Hija del actor y caricaturista Fernando Fresno, sus primeros contactos con el mundo de la escena se producen cuando aun no ha finalizado sus estudios elementales, debutando en el cine a la edad de 18 años con la película El agua en el suelo, de Eusebio Fernández Ardavín.
Se licencia en Química, y al inicio de la Guerra Civil emigra a Argentina, donde continúa su carrera teatral.
Una vez finalizada la contienda regresa a España y se convierte en una de las figuras más sólidas del panorama artístico del momento, tanto en cine como en teatro. En la pantalla grande participa en películas como Nostalgia, (1942), de Juan de Orduña, Altar Mayor (1943), de Gonzalo Delgrás, Reina Santa (1946), de Rafael Gil, Serenata española (1947), de Juan de Orduña, Balarrasa (1950) o Catalina de Inglaterra (1951), estas dos últimas de José Antonio Nieves Conde. En teatro cosecha numerosos éxitos, por ejemplo con María Estuardo y El sueño de una noche de verano.
En 1953 contrae matrimonio con el director de teatro y escritor Juan Guerrero Zamora, con el que tuvo un hijo. Se separaría de Guerrero Zamora años más tarde.
A partir de los años 60, su presencia cinematográfica se va reduciendo progresivamente, pero sigue manteniendo su actividad tanto a nivel teatral como televisivo. Durante años interviene asiduamente en los espacios dramáticos de Televisión española: Estudio 1 y Novela, así como en la serie Clase Media, protagonizada por Antonio Ferrandis.
(más en Wikipedia)

13 nov. 2009

El bodegón español

El Museo del Prado se traslada a Valladolid con la exposición itinerante El bodegón español en el Prado
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La colaboración entre la Consejería de Cultura y Turismo y el Museo del Prado hace posible que por primera vez se presente en Valladolid una exposición del programa El Prado itinerante. El bodegón español en el Prado puede visitarse en la sala de exposiciones del Monasterio Nuestra Señora de Prado hasta el 14 de febrero de 2010. A las 60 pinturas que ya formaban parte de esta muestra se une por primera vez la obra Vendedores de frutas, de Jerónimo Jacinto Espinosa, adquirida recientemente por El Prado. Junto a la exposición se desarrollarán actividades complementarias como programas educativos y un ciclo de conferencias
.
La exposición está compuesta por 61 obras de 28 artistas diferentes, entre los que se incluyen los pintores más destacados de la escuela española que cultivaron el género, como Van der Hamen, Ramírez, Fernández “el Labrador”, Zurbarán, Hiepes, Camprobín, Pereda, Ponce, Arellano, Meléndez, Paret y Alcázar, Castillo, Goya, Espinós, Parra y Lucas. La notable calidad y variedad de las obras seleccionadas ha sido posible, entre otras razones, debido a la reciente adquisición por parte del Museo de cuarenta naturalezas muertas españolas procedentes de una colección privada, muchas de las cuales forman parte de esta exposición. El contenido de la exposición abarca el sugestivo mundo de los bodegones y floreros de la escuela española desde comienzos del siglo XVII hasta mediados del siglo XX y está compuesta por tres secciones: El siglo de Oro, el siglo de la Ilustración y el siglo XIX.

12 nov. 2009

¿ATENTADO FERROVIARIO EN ARÉVALO?

Adolfo Yáñez

Para los arevalenses, el amanecer del 11 de enero de 1944 fue un amanecer de pesadilla. Muy cerca de la estación del ferrocarril, la fría noche invernal se vio convulsionada de repente por los gritos de pobres seres que se desangraban atrapados en un amasijo dantesco de hierros. Cientos y cientos de personas morían allí reclamando auxilio desde los restos de un tren que acababa de descarrilar.

Alertados por sus conciudadanos de la estación, los habitantes de Arévalo se pusieron en pie presurosos y corrieron con carros y borriquillos hasta el lugar de la tragedia para socorrer a los heridos, arroparles con mantas, depositar en las escuelas públicas infinidad de cadáveres y atender en sus propias casas a quienes lo necesitaban. Fue una ayuda masiva y espontánea la que se dio en tan malhadada noche a gentes que nadie conocía. Y fue un acto cívico ejemplar que las autoridades de entonces premiaron permitiendo que la muy noble, muy ilustre, muy leal ciudad de Arévalo pudiese lucir también en su escudo un título más: el de muy humanitaria.

Toda mi vida estuve oyendo hablar del accidente y accidente lo consideré hasta que alguien que parecía saber muy bien de lo que hablaba me dijo que olvidara esa palabra. En lo sucesivo, según él, debía denominarlo sabotaje. Quien me instó a cambiar de opinión era una persona mayor, pero lúcida y seria. Corría el verano de 1982 y, circunstancias que eludo porque alargarían este relato, me llevaron a conocer en su pueblo navarro de Lerate, valle de Guesalaz, a un sacerdote que nos atendió a mi mujer y a mí con enorme jovialidad. Sin embargo, el brillo amable de sus ojos cambió bruscamente cuando le manifesté el nombre del lugar en el que yo había nacido.

- ¿Arévalo? ¿Eres de Arévalo?, me preguntó casi con angustia en el rostro. Y, cuando le confirmé que soy arevalense, me preguntó si había oído hablar de la catástrofe ferroviaria que tuvo lugar en mi ciudad en 1944. Al comentarle que los detalles de la desgracia se transmitían entre nosotros de una generación a otra, le añadí con orgullo que el ministro de la Gobernación, don Blas Pérez, otorgó a mis paisanos el 28 de diciembre de 1945 la Gran Cruz de Beneficencia con distintivo blanco y negro, en reconocimiento a su maravillosa actitud ante el “accidente”.

- No, no lo llames así, recalcó varias veces. Aquel tren debí haberlo cogido yo. Incluso tuve comprado el billete, pero un informador amigo me avisó de que ese convoy iba a sufrir un sabotaje de los maquis y me rogó de forma apremiante que me olvidara de viajar en él. Aunque le hice caso sin creer plenamente que fuese a ocurrir el atentado, la verdad fue que mi decisión de esperar me salvó la vida.

De la sinceridad del viejo cura navarro a mí no me ha cabido nunca la menor duda. Fue mucho el énfasis que puso en cuanto decía. Y fue muy elocuente el gesto serio que reflejaba su cara. Se llamaba Jesús Ancín Lizarraga. Los vecinos de Lerate le estimaban sobremanera por las obras caritativas que ejercía a diario con los pobres. Pertenecía a la Casa Burunda y, durante la Guerra Civil, estuvo como capellán de requetés en las filas del ejército rebelde, llegando a gozar luego en la capital de España de acceso directo a los despachos de importantes personajes del régimen. Esas influencias las utilizó a favor de sus feligreses, pues consiguió para ellos, mediante continuos desplazamientos a Madrid, carreteras que jamás se hubieran construido sin la ayuda de alguien que tuviese “vara alta” en los ministerios. En efecto, el bellísimo valle de Guesalaz está rodeado de innumerables montes y un gran pantano, el de Alloz, complicaba todavía más cualquier trabajo de ingeniería por aquellos parajes, pero don Jesús conocía las puertas a las que debía llamar y logró hacer realidad las infraestructuras viarias que allí se necesitaban.

La inesperada revelación del párroco de Lerate me dejó atónito. Más tarde, se me han ocurrido mil preguntas que debía haberme atrevido a formularle. ¿Fueron sus amigos de la policía franquista los que le avisaron porque poseían información de que algo muy gordo se preparaba en el tren? ¿Nadie retuvo la salida del expreso al no conocerse con precisión los detalles de los saboteadores y, en tales circunstancias, pareció mejor no crear innecesarias alarmas ante hechos que a lo mejor no se cumplían? ¿O su salvador fue alguien próximo a la propia guerrilla de los maquis (a los que don Jesús Ancín atribuía la acción) y que, a punto de terminar ya la Guerra Mundial, se disponían a entrar a millares pocos meses después por el valle de Arán? De ser cierta esta segunda hipótesis, de nada hubiera servido delatar al informante, pues a éste le habrían fusilado, él hubiese tenido múltiples problemas, a pesar de su cercanía a la dictadura, y los muertos no hubieran vuelto a la vida.

Los historiadores cuentan que los atentados ferroviarios fueron numerosos en los inicios de los años cuarenta tanto en Francia (contra los alemanes) como en España (contra el régimen salido de la Guerra Civil). Aquí no dejaron de producirse, pues hubo republicanos muy activos que jamás se dieron por derrotados y que se escondieron en campos y ciudades, saliendo sólo de sus guaridas para servir violentamente la causa en la que creían. Otros enemigos de Franco atravesaron los Pirineos en 1939, se unieron al maquis francés, copiaron los métodos de desestabilización que los galos practicaban y acabaron haciendo frecuentes incursiones por la Península con sabotajes que cometían por toda la geografía nacional y que se incrementaron, precisamente, a partir de 1944. La prensa española los silenció casi siempre o los infravaloró en sus consecuencias y en el número de muertos que provocaban para no reconocer que al franquismo se le seguía hostigando con las armas en la mano. Pero la reiterada sucesión de acciones guerrilleras forzó a las autoridades a dictar, con fecha 18 de abril de1947, el denominado Decreto-Ley de Represión del Bandidaje y el Terrorismo.

Me parece ver todavía a aquel cura esbelto, de no muchas carnes, afable y perspicaz, que nos recibió en su casa parroquial de Lerate, hoy convertida en pisos. Me parece contemplarle envuelto en la negra sotana que, por lo que me han dicho luego, no abandonaría hasta que murió con 95 años cumplidos. Narro hoy públicamente por primera vez (sin quitar ni añadir un ápice) lo que ese hombre nos dijo a mi mujer y a mí. Y dejo aquí constancia de su nombre y apellidos, de dónde y cuándo nos hizo tan extraña revelación para que mis lectores saquen las conclusiones que crean oportunas. Quizá un joven investigador arevalense, algún día, desee ahondar en la tragedia del 11 de enero de 1944 y encuentre en los polvorientos archivos de la Dirección General de Policía, si es que nadie los ha destruido aún, datos que confirmen o desmientan el sorprenderte secreto que don Jesús Ancín Lizarraga nos transmitió en el verano de 1982. Era un secreto que él (poco proclive a comentar sus andanzas en Madrid y sus años de capellán castrense) no había confesado siquiera a la sobrina que le cuidaba. Al oír el nombre de Arévalo, ¿le entraría un súbito deseo de abrir la conciencia a alguien y compartir, al fin, lo que durante tantos años ocultó?

10 nov. 2009

UNA MINORÍA ILUSTRADA

Arévalo 1929. La situación social está perfectamente retratada por José Félix Sobrino en su artículo del primer número de esta nueva época de nuestra Llanura. Casi el 60% de la población no sabía leer y escribir, siendo más alta la cifra de analfabetos entre las mujeres que entre los hombres. La mayoría de la población activa de Arévalo desarrollaba su actividad en la agricultura. Se vivía bajo la dictadura de Primo de Rivera. Pese a este panorama nada alentador desde el punto de vista cultural y de educación, se podían encontrar en Arévalo varios periódicos, de muy diversa tendencia y periodicidad. Todas estas personas intentaban acercar la cultura a la mayor parte de la población. Acercarles la educación y la posibilidad de aprender a leer y escribir. Nos han llegado testimonios de personas, que recuerdan que siendo niños, veían leer los diarios en grupo, el que sabía a los que deseaban aprender. Por eso calificamos a este grupo de personas que editaban La Llanura, y a los otros que se dedicaban a otros tantos periódicos de diferente periodicidad, como una Minoría Ilustrada.
Hoy en Arévalo en el año 2009, la cifra oficial de analfabetismo es de poco más del 2% de la población. Las mujeres no son ya mayoría entre los que no saben leer y escribir. Pero no se debe confundir la ilusión y el entusiasmo que podamos tener en nuestra aventura editorial con la erudición. No somos un grupo de intelectuales, como algunos nos dicen. Somos simplemente entusiastas de la idea de conseguir que la ciudadanía tome conciencia del patrimonio que Arévalo posee; y que la cultura en sus múltiples expresiones forme parte del día a día. Para nosotros sería mejorar Arévalo.
Pero a menudo nos preguntamos dónde está la minoría ilustrada que existe, y de la que no formamos parte por falta de conocimientos, y a qué se dedica. No percibimos esa labor de acercar la cultura y la educación al resto de la población. Compartir su conocimiento con los demás. Nos preguntamos si estarán contagiados de la enfermedad de la sociedad que nos ha tocado vivir, el egoísmo más absoluto. Tenemos la sensación de que han cambiado los medios que se utilizan para mantener a la mayor parte de la ciudadanía al margen de asuntos relacionados con la cultura, el patrimonio, el pensamiento, la literatura, en definitiva apartada de cualquier inquietud cultural o de libre pensamiento.
Puede que la falta de interés por determinados temas de la mayoría de la población, se vea agigantada por la inacción de los que podrían iluminar con su conocimiento las mentes de los demás. Puede, que desde ciertos grupos o instancias, interese una masa de población más manejable. Está visto y comprobado, que en determinados asuntos, cuantos menos sepan de algo mejor lo manejarán unos pocos. Puede que sólo sea una falsa impresión que tenemos como consecuencia de nuestra falta de conocimientos y nuestro exceso de entusiasmo. Un refrán dice que consigues más callando que voceando. Puede que sea cierto, pero estamos convencidos de la pérdida de oportunidades de crecimiento de cualquier pueblo, que no luche por ilustrar a sus ciudadanos.
Hace ochenta años, los que ocupaban esta ciudad que hoy ocupamos nosotros, carecían en su mayoría de los instrumentos para acceder a la cultura y el conocimiento; pero era constatable la inquietud por mejorar y aprender. Hoy tenemos los instrumentos pero parecen que no tengamos interés, como si ya tuviésemos todo lo necesario para vivir. Puede que no sea todo más que un espejismo en el que NOS QUIEREN MANTENER.

8 nov. 2009

Antígona

Rayo de sol, luz la más bella –más bella, si, que cualquiera de las que hasta hoy brillaron en Tebas la de las siete puertas–, ya has aparecido, párpado de la dorada mañana que te mueves por sobre la corriente de Dirce. Con rápida brida has hecho correr ante ti, fugitivo, al hombre venido de Argos, de blanco escudo, con su arnés completo, Polinices, que se levantó contra nuestra patria llevado por dudosas querellas, con agudísimo estruendo, como águila que se cierne sobre su víctima, como por ala de blanca nieve cubierto por multitud de armas y cascos de crines de caballos; por sobre los techos de nuestras casas volaba, abriendo sus fauces, lanzas sedientas de sangre en torno a las siete puertas, bocas de la ciudad, pero hoy se ha ido, antes de haber podido saciar en nuestra sangre sus mandíbulas y antes de haber prendido pinosa madera ardiendo en las torres corona de la muralla, tal fue el estrépito bélico que se extendió a sus espaldas: difícil es la victoria cuando el adversario es la serpiente, porque Zeus odia la lengua de jactancioso énfasis, y al verles cómo venían contra nosotros, prodigiosa avalancha, engreídos por el ruido del oro, lanza su tembloroso rayo contra uno que, al borde ultimo de nuestras barreras, se alzaba ya con gritos de victoria. Como si fuera un Tántalo, con la antorcha en la mano, fue a daral duro suelo, él que como un bacante en furiosa acometida, entonces, soplaba contra Tebas vientos de enemigo arrebato.
Resultaron de otro modo, las cosas: rudos golpes distribuyó –uno para cada uno– entre los demás caudillos, Ares, empeñado, propicio dios. Siete caudillos, cabe las siete puertas apostados, iguales contra iguales, dejaron a Zeus, juez de la victoria, tributo broncíneo totalmente; menos los dos míseros que, nacidos de un mismo padre y una misma madre, levantaron, el uno contra el otro, sus lanzas – armas de principales paladines–, y ambos lograron su parte en una muerte común. Y, pues, exaltadora de nombres, la Victoria ha llegado a Tebas rica en carros, devolviendo a la ciudad la alegría, conviene dejar en el olvido las lides de hasta ahora, organizar nocturnas rondas que recorran los templos de los dioses todos; y Baco, las danzas en cuyo honor conmueven la tierra de Tebas, que el nos guíe.

7 nov. 2009

Peso ideal

Los padres de un niño gordo están a punto de ir a la cárcel porque se han negado a perder la custodia de su hijo y las autoridades quieren quitarle la custodia porque el niño está gordo. Menos mal que las autoridades velan por la felicidad de la infancia.
Cuando en Galicia había un Gobierno de socialistas y nacionalistas, un ilustre consejero pretendió que los niños gallegos, a partir de los dos años, se aprendieran el himno de Galicia y, ahora, con un Gobierno conservador, parece que el objetivo es que los niños tengan el peso ideal.
Ya nos advirtió Thomas de Quincey que había que tener mucho cuidado con nuestras acciones, porque se empieza con el asesinato y se termina por no ir a misa los domingos. A mí, de esta historia lo que me asombra es la discriminación de los niños anoréxicos, la indiferencia que les produce a la Xunta, como si los niños anoréxicos no fueran hijos de Dios, mejorando lo presente, que es la alianza de las civilizaciones.
El argumento para raptar al niño gordo es que el niño, con su sobrepeso, puede dañar su salud, y el razonamiento es irreprochable, pero abierta la veda de arrebatar niños gordos a los padres ¿por qué esta dejadez con los anoréxicos, que corren un peligro más inminente? Hombre, ya sabemos que los niños gordos saltan a la vista y se distinguen a lo lejos, mientras que los anoréxicos, con la ropa puesta, son más difíciles de distinguir, pero bastaría que la Xunta creara un Cuerpo de Inspectores de Niños Anoréxicos para que esto se solucionara de un plumazo y, encima, podríamos crear unos cuantos puestos de trabajo improductivo.
Espero que tan sabias medidas y objetivos tan benéficos se extiendan a otras comunidades y, pronto, como los laceros de perros, veamos vehículos destinados a la caza y captura de los niños que tienen padres, pero no tienen el peso ideal. ¡Cuánto tiempo ignorando que lo que necesitan los niños no son unos padres, sino un endocrino!
Luis del Val

6 nov. 2009

Don Hilario

Don Hilario fue un abogado rural sin toga ni carrera. Con un Código Civil y un botijo convenientemente estibados en las albardas de su borrico, recorría todo el partido judicial de pleito en pleito. Don Hilario anotaba con minuciosa letra de pendolista en cada margen de los libros una didáctica glosa sobre el asunto en cuestión. A veces se permitía pequeñas licencias de librepensador. Así, junto al epígrafe sobre la nacionalidad, escribió: “Venenosa palabrita, origen de tantos odios”. Don Hilario pasaba consulta junto a la chimenea, con una manta sobre la piernas y “pocos, pero doctos libros juntos”, y los lugareños iban a verle con la sobrecogida unción de quienes acuden a un oráculo. Don Hilario era mi bisabuelo y a veces, cuando me quedo solo en el despacho, me habla desde su daguerrotipo. Creo que -viendo lo que ve- está muy contento de haberse muerto.


José Félix Sobrino García
Madrid

5 nov. 2009

Ciclo-marcha Peña Vazquez Palomo

Fotografías de la pasada ciclomarcha celebrada el dia18 de octubre de 2009, en ella participaron 150 corredores de diferentes provincias, su recorrido fué de 52 km, por todo el pinar y veredas del rio Adaja, fué un gran día para practicar ciclismo, los participantes fueron muy contentos, del recorrido y de los paisajes que pudieron disfrutar.

4 nov. 2009

Interpretaciones

" El arte, como proceso espiritual, como actuación, consiste en desprender de la realidad una apariencia orientada por la brújula del sentido estético, no de otro modo que la máquina del fotógrafo desprende una apariencia exactísima, y, sin embargo, independiente, de los objetos colocados en su campo. El toque del arte consiste en herir a la Naturaleza en su talón de Aquiles, en ese punto vulnerable, sensible, cuyo contacto -así también en la mujer; así en la caja de caudales- basta a lograr la apertura de su entraña estética.
(...)
Nos ha tocado a nosotros sondear el fondo de lo humano y contemplar los abismos de lo inhumano, desprendernos así de engaños, de falacias ideológicas, purgar el corazón, limpiar los ojos, y mirar al mundo, con una mirada que, si no expulsa y suprime todos los habituales prestigios del mal, los pone al descubierto y, de ese modo sutil, con sólo su simple verdad, los aniquila. "
fragmento.
Francisco Ayala

3 nov. 2009

La huida ilustrada

El viento silba entre el tendido eléctrico. Algunas casas humean. Un perro ladra hacia las nubes plomizas, que no van a tardar mucho en descargar sus andorgas inflamadas sobre los barbechos y las tierras perdidas, dejadas de la mano de Dios, como un latifundio sin dueño.
Un carro triste y solitario, con las barcinas podridas, yace olvidado junto al potro de herrar. Sobre una cuerda sujeta entre dos clavos roñosos cuelgan bragas blancas, enormes, junto a un par de refajos, camisetas, calzoncillos (de cacharreta amarillenta) y pantalones de pana negra de anciano. Huele a muladar o a pocilga, pero no se ve a nadie. Hacia los pinos que trepan por cima del camino del Cerro se ha deslizado la raposa. Más abajo, en el valle, otrora jugaban los arrapiezos a los jinchos. Luchaban, lloraban, reían. Y ahora no hay niños. Dicen que las escuelas se cerraron, y rezuman oscuridad y tristeza. Deben de estar sus mapas, pupitres, armarios... cubiertos por el polvo y las telarañas.
(de serafín sanchez gonzález)

2 nov. 2009

Eppur si muove

“Yo, Galileo, hijo de Vicenzo Galileo de Florencia, a la edad de 70 años, comparecido personalmente en juicio y arrodillado ante vosotros, Eminentísimos y Reverendísimos Señores Cardenales, Inquisidores generales en toda la República Cristiana contra la herética perversidad; teniendo ante mis ojos los sacrosantos Evangelios, que toco con mis propias manos,
Juro que siempre he creído, creo aún y, con la ayuda de Dios seguiré creyendo todo lo que mantiene, predica y enseña la Santa, Católica y Apostólica Iglesia Romana. Pero como, después de haber sido jurídicamente advertido por este Santo Oficio de que debía abandonar la falsa opinión de que el Sol sea el centro del mundo y que no se mueva y que la Tierra no sea el centro del mundo y se mueva, y que no podía mantener, defender ni enseñar de ningún modo, ni de palabra ni por escrito, la mencionada falsa doctrina. Y después de serme notificado que la tal doctrina es contraria a la Sagrada Escritura, escribí y di a la imprenta un libro en el cual trato de la mencionada doctrina perniciosa y aporto razones con mucha eficacia a favor de ella sin aportar ninguna solución, soy juzgado vehementemente sospechoso de herejía, es decir, de haber mantenido y creído que el Sol sea el centro del mundo, e inmóvil, y que la Tierra no sea el centro y que se mueva.
Por lo tanto, queriendo yo levantar de la mente de Vuestras Eminencias y de todos los fieles Cristianos esta vehemente sospecha, razonablemente concebida contra mí, con el corazón sincero y fe no fingida, abjuro, maldigo y detesto los mencionados errores y herejías y, en general, todos y cada uno de los otros errores, herejías y sectas contrarias a la Santa Iglesia; y juro que en el futuro nunca diré ni afirmaré, de palabra o por escrito, cosas tales que por ellas se pueda tener sospecha semejante de mi; empero que si conozco a algún hereje, o que sea sospechoso de herejía, lo denunciaré a este Santo Oficio o al Inquisidor u Ordinario del lugar donde me encuentre.
Juro y prometo cumplir y observar completamente todas las penitencias que me han sido o me serán impuestas por este Santo Oficio; y si incumplo alguna de mis promesas y juramentos, lo que Dios no quiera, me someto a todas las penas y castigos que imponen y promulgan los sacros cánones y otras disposiciones generales y particulares contra semejantes delincuentes. Así Dios me ayude y estos sus santos Evangelios que toco con mis propias manos.
Yo, Galileo Galilei he abjurado, jurado y prometido y me he obligado como queda escrito; y como prueba de verdad he escrito con mi propia mano la presente cédula de mi abjuración y la he recitado palabra por palabra en Roma, en el convento de Minerva este 22 de junio de 1633.
Yo, Galileo Galilei, he abjurado como queda escrito por propia voluntad.”

1 nov. 2009

Un nuevo Arévalo

Bienaventurados los pobres de memoria porque de ellos será el infinito reino de los ignorantes.
Es ese un reino vacío de historia, sin sensibilidad, sin inteligencia ni gusto y donde las personas,
felices, tropiezan tantas veces como quieren con la misma… ¿piedra?.
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Para convertir Arévalo en una moderna ciudad bastaría con multiplicar la avenida de Emilio Romero unas cuantas veces a lo largo y ancho de su casco urbano, añadiendo una gran circunvalación paralela a los ríos Adaja y Arevalillo. Como tengo oído que el ayuntamiento ha empleado en la construcción de la plaza de toros los ingresos de los futuros años -¿legislaturas, decenios?-, expongo a continuación un lucrativo medio para conseguir tal fin.
Trazar amplias y cómodas avenidas por toda la ciudad supone empezar por desmantelar la parte antigua, eficaz manera de remediar el estado de penosa ruina en el que está desde hace muchos años. En lugar de dejar que se caigan los monumentos sin más, como ocurre ahora, y sin beneficio alguno, el punto fuerte de mi plan reside en desmantelarlos a conciencia, con delicadeza y rigor científico para poder así venderlos y obtener unos ingresos cuantiosos. Por extraño que parezca, hay compradores para semejantes ruinas. La única condición es que se puedan reconstruir allí donde las lleven. Hay necios que ponen precio de oro a esas centenarias piedras. No importa por qué o para qué lo hagan, si para montar museos como “The Cloisters” en Nueva York (donde, por cierto, atesoran monumentos de segovianos y sorianos que se nos han adelantado), para sede de instituciones públicas o para domicilios privados. Que se las lleven, que hagan lo que quieran con esta polvorienta herencia que tanto estorba e incomoda. El incomparable beneficio que dejará esta venta permitirá seguir adorando al todo poderoso hormigón, que será, sin duda, el dios del siglo XXI. Ya veréis como dentro de otros 500 años aún vienen de América o de donde sea a comprar lo que aquí ya no queremos.
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Puro cinismo. Siempre me ha dado una profunda pena pasear por ese museo de Nueva York o por el de Cluny de París o por tantos otros donde guardan parte de nuestra Historia y nuestro Arte. Está allí, la mayoría de las veces porque no supimos apreciarla. Esa actitud también nos identifica, mejor, nos califica. Por eso Arévalo se refleja tanto en la nueva plaza de toros (que espero sea al menos funcional) como en el estado del casco antiguo y las veredas de los ríos. El corazón monumental de la ciudad está en ruinas y su entorno natural privilegiado es un vertedero. ¿Hasta cuándo tanta desidia? ¿Cómo puede colocarse una sola “piedra” nueva mientras no se hace nada para evitar que las antiguas terminen por derrumbarse? ¿Por qué no se usan las mismas ideas en pro de la “fiesta de los toros” para argumentar la recuperación del patrimonio histórico? ¿Pero hace falta de verdad justificarla? ¿Hay manera de encarar el futuro sin asumir el pasado? El nuevo Arévalo sólo podrá ser nuevo si se asume como ciudad monumental y centenaria, cuando devuelva sus ríos a los ciudadanos propios y ajenos, cuando en vez de oír a paseantes interminables lamentos sobre el estado de la ciudad, oigamos alabanzas sinfín por el placer que les supone recorrer sus calles y veredas. Cuando Arévalo se reconozca, al fin, en el orgullo de ser arevalense, con todas sus piedras en el camino.
Marta López Beriso