21 nov. 2008

PRESENTACIÓN DE LIBRO

El proximo viernes, día 28 de noviembre de los corrientes, a las 20,00 horas y en la Casa del Concejo (Plaza del Real, nº 20), será el acto de presentación del libro:

"LA CAUSA CONVERSA"
sobre la vida del jurista arevalense
Alonso Díaz de Montalvo.

Intervendrá D. Carlos del Valle Rodriguez, coautor del libro.


(portada del Fuero Real de Castilla o Fuero de las leyes)

12 nov. 2008

Maximiliano Clavo "Corinto y Oro"

EN RECUERDO AL AREVALENSE MAXIMILIANO CLAVO

La noticia del fallecimiento de nues­tro admirado e ilustre paisano Maxi­miliano Clavo, ''Corintio y Oro", nos produjo al conocerla, tardíamente, hondo y sincero pesar. Fue un areva­lense muy destacado en varios e im­portantes sentidos para que su óbito pase envuelto en la vulgaridad y la turbamulta de los hechos humanos.
Recordemos, con exclusividad, a Maximiliano Clavo arevalense, en pri­mer término; después, autor destaca­dísimo en una labor periodística espe­cializada en la crítica taurina.
Era un hijo de Arévalo excepcional. Nuestra ciudad constituía para él uno de sus amores apasionados. Quería a su pueblo con frenesí desbordante.Ornaba sus piedras, sus plazas, sus ca­lles, sus ríos, sus alamedas, sus cos­tumbres, sus características, el aire y el sol que envuelven a la ciudad, el ámbito entero y sin limitaciones, y también a las gentes nacidas en este lugar, no sin eludir, con elegancia, distingos de categorías sociales o de otros encasillados específicos.
Cuando una vez me entrevisté en Ronda con el que fue muy popular matador de toros Cayetano Ordóñez, “El Niño de la Palma”, inmediatamen­te después del saludo, el rondeño me elijo encendido en la remembranza:
—Usted es de Arévalo, ¿verdad? Conocerá, por supuesto, a "Corinto y Oro”.
—Mucho—respondí.
—No he visto —agregó Cayetano— un hombre tan amante de su pueblo; para él, Arévalo es lo mejor del mundo.
Esto bastó para reafirmar la creen­cia que ya tenía yo, por supuesto, del profundo y ardoroso arevalensismo de Maximiliano Clavo. Y no sólo lucía este amor a la tierra nativa en su voz tan aderezada siempre de atractiva elocuencia, singular euforia y conta­giosa simpatía, sino por imperio de su pluma, en cuanto la menor ocasión le era propicia. Es más, a pesar de larga ausencia del lugar nativo, conservaba los giros, frases y modismos de la conversación, dichos y palabras de peculiaridad arevalense, y en cuanto advertía ciertos desfallecimientos hacía una escapada a Arévalo, porque, él de­cía, y no sin razón, que nada sienta mejor al cuerpo y al espíritu decaí­dos que el aire natal —al decir "aire" no sólo se refería al fluido elástico que respiramos, y sí también al am­biente en general, gentes y cosas do­tadas de exclusivas particularidades—. Esta fidelidad natural y sentida le sal­va de esa deslealtad de otros hom­bres, que en cuanto el menor viento propicio les eleva sobre la masa multíciple de los mortales pierden la vis­ta, en las alturas, hasta de lo que fue razón y principio de su existen­cia.
Maximiliano Clavo, en su dualidad de nombre y seudónimo, "Corinto y Oro", fue, a su debido tiempo, el re­vistero taurino de mayor solvencia y popularidad. Esto de ser cima pre­ponderante en una profesión tan ardua y trabajosa cual es la periodística, de­mostrando brío victorioso, inteligencia extraordinaria, luz y personalidad pro­pias, es un mérito que no está al al­cance de todas las personas y para cuyo ensalzamiento personal son ne­cesarias muchas dotes que no es pre­ciso especificar. Lo cierto es que nues­tro paisano fue un verdadero maestro en la, crítica taurina y en el periodis­mo español en general. Ello basta.
Arévalo, tan sensible siempre a sus propios y aun extraños aconteceres, sabe que perdió un hijo dilecto. Y que otro nombre, entre los que fueron arevalenses destacadísimos, pasa a ocupar su puesto en la eternidad de la Historia.
Descanse en paz nuestro querido paisano. A él —y a nosotros— le hubiese cumplido más el reposo perpetuo bajo la tierra amorosa del campo santo de Arévalo, frente a la antigua y mo­numental proa de la ciudad adorada, con la vigilancia, en armas de verdo­res esperanzados, de los firmes cipreses perfilados por el fino y claro ambiente de la meseta castellana en libertad absoluta de inmensidades.
Julio Escobar
Diciembre de 1955

6 nov. 2008

El histórico semanario está en internet

Por fin, después de un arduo trabajo de búsqueda, compilación, digitalización y archivo, la Alhóndiga, asociación de cultura y patrimonio ha conseguido poner a disposición de todos una preciosa colección de ejemplares del antiguo semanario La Llanura que fueron publicados en Arévalo entre diciembre de 1926 y marzo de 1929.

Podemos considerar la labor efectuada por el correspondiente grupo de trabajo de nuestra asociación, un importante paso en la recuperación y puesta a disposición de todos, de estos periódicos que también forman parte de nuestro patrimonio. Como ya hemos aclarado, algunos de los ejemplares, 13 en total fueron en su momento facilitados por la Biblioteca de Ávila y puestos en Internet en el enlace correspondiente. El resto hasta un total de 84 han sido digitalizados y enlazados en nuestra biblioteca virtual con un formato visual muy agradable que permite imitar el paso de páginas con bastante realismo.

Esta colección de semanarios nos permite adentrarnos en la vida cotidiana de nuestros abuelos y rebuscar pequeñas anécdotas e interesantes informaciones que ocurrieron en aquellos días de finales de los años 20 del pasado siglo.

Esperamos que los disfrutéis.

(Para acceder pulsar en la fotografía)

3 nov. 2008

Álbum de fotografías.

Enlazamos álbum de fotografías creado a partir de las aportadas por José María Manzano. Algunas son francamente interesantes mostrando imágenes de Arévalo de entre los los años 1947 a 1955.

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(para acceder al álbum pulsar en la fotografía)